El Coronavirus «infecta» la economía mundial

Ya nadie duda que la pandemia del COVID-19 está afectando a la economía mundial, habiendo provocado un shock tanto en la oferta como en la demanda. Mientras tanto, los bancos centrales ensayan medidas para la recuperación económica, aplicando muchos de ellos medidas de tipo fiscal

El COVID-19, además de estar a punto de ser considerado como una pandemia, esto es, una enfermedad extraordinariamente grave por su extensión, parece seguro que ya ha «infectado» a la economía mundial.

El que uno de los países que ha sido afectado haya sido China, no es baladí: la actual fábrica del planeta ha tenido que cerrar muchas empresas, lo que ha provocado una crisis en la oferta de las empresas de los cinco continentes que fabrican sus componentes allí.

A la espera de saber el tipo de caída

Aunque para todos los expertos en economía es más que evidente que estamos ante los prolegómenos de una crisis económica, y no menor, lo que todavía no se ha podido dilucidar que tipo de curva descendente va a tener la economía.

Por el momento se plantean tres tipos principales: en forma de V, en forma de U y en forma de L: en el caso de la primera, en forma de V, veríamos una rápida caída de la actividad económica, pero también una rápida recuperación.

Si la letra que se nos presenta es la U se seguirían los patrones de la caída en V, pero con una caída y recuperación más suaves y con un mayor intervalo temporal, aunque en lo que tiene que ver con la recuperación, la misma podría renquear.

Una caída con forma de la duodécima letra de nuestro alfabeto, esto es, en forma de L, sería la peor de las posibles, porque basta ver la forma que tiene la letra para darse cuenta de que la economía mundial entraría en barrena y la recuperación sería lentísima.

«Shock» de oferta y de demanda

Y ello debido a que dado que en China el COVID-19 ya tiene la categoría de pandemia, las autoridades de ese país han tenido que cerrar un buen número de empresas, muchas de las cuales son las que fabrican para empresas europeas y norteamericanas.

Para entender la magnitud del problema, algunos datos: China fabrica en 30% de las manufacturas a nivel mundial y supone el 12% de las exportaciones totales, generando además del 18% de la facturación mundial de turismo.

Tal como se ha instaurado en el inconsciente colectivo de economistas y empresarios, si se para China se para el mundo, al menos a nivel productivo.

Si bien la mayor parte de las crisis económicas vienen por parte de la demanda, en estos momentos, producto del pánico al COVID-19, también se ha instaurado una crisis por parte de la oferta.

Cuando existe una crisis por parte de la demanda, las empresas no logran vender todo lo que producen, y debido a ello las empresas no son capaces de recuperar los costes de producción y quiebran provocando un aumento del desempleo.

Debido a ello la población en general pierde la confianza en la economía y augurando un periodo de «vacas flacas» todavía se consume menos, por lo cual la crisis se encona.

En el caso del shock en la oferta, el efecto es también perverso, dado que lo que provoca es, al haber menos oferta, un aumento de los precios.

De las primeras crisis de oferta que se produjeron, en los años setenta del pasado siglo, fue cuando la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP), decidió «cerrar el grifo» en la producción de crudo, provocando un shock económico en las economías occidentales.

Miedo que se traslada a la economía

Es lo que está pasando con un coronavirus que no deja de extenderse como una gran mancha de aceite, un pánico que está cambiando los hábitos de los consumidores, lo que finalmente afectan a los patrones de la demanda.

Pero también el miedo está cambiando el comportamiento de las empresas, que han disminuido los viajes de trabajo al mínimo, y las que han podido han mandado a trabajar a casa a sus empleados.

En sectores industriales y fabriles la situación es todavía peor ya que, fundamentalmente en China, pero también en el resto de los continentes, las fábricas cierran como un dominó, con lo que la actividad fabril se está resintiendo.

Japón, el primero en caer

La economía del País del Sol Naciente ha sido la primera que, producto de las complicaciones económicas de la pandemia del coronavirus, ha entrado en recesión, y como ya hemos explicado, la crisis es tanto de oferta como de demanda.

Como consecuencia del «parón» industrial, muchas empresas japonesas carecen de las piezas que utilizan en sus cadenas de producción para producir sus productos. Y por otro lado también se ha plasmado una crisis de demanda porque el consumidor japonés, ante la previsible crisis, embrida su apetito comprador.

También el turismo

Este sector, en el cual los ciudadanos chinos son campeones, es otro de los afectados por el pánico provocado por la extensión del coronavirus.

Las previsiones de la Organización Mundial del Comercio son que este año 2020, la actividad se deprimirá entre un 1 y un 3% a nivel mundial, lo que supone que el sector dejará de ingresar entre 25.000 y 45.000 millones de euros.

Solo en reservas para las próximas vacaciones de Semana Santa en España, el sector ha visto como se han cancelado el 35% de las reservas, por lo que muchos hoteles se han visto en la tesitura de enviar a una parte de su plantilla a casa, obligados a coger sus vacaciones ahora.

¿Y las posibles soluciones?

Estas deberían ir en dos direcciones: una de ellas, tal como ha hecho la FED norteamericana que ha rebajado el precio del dinero, de manera que, aunque eso no va a reparar las cadenas de suministro de las empresas norteamericanas, si impulsará la economía.

Otra de las medidas, más efectiva a decir de muchos economistas, tiene que ver con la implementación de medidas fiscales, como ya lo están haciendo China, y en menor medida también Italia.

Ante ese tipo de medidas, las fiscales, la Unión Europea se ha dado prisa en mostrarse de acuerdo, y estas podrían venir de un mayor gasto público en Alemania en los sectores más afectados por esta crisis, que por las dinámicas de la UE se extenderían hacia el resto de los países de la zona euro.

En España ya se nota la crisis

En nuestro país, la crisis sanitaria ya está afectando a la economía y el empleo, cebándose especialmente con el sector turístico.

A corto plazo, y además de poner en crisis el «sector del sol y playa» patrio, la importante industria de fabricación de componentes para automóviles también se va a ver afectada, al menos en el corto plazo.

Lo que tampoco se puede es augurar que la recuperación económica será uniforme en toda Europa ya que más bien será asimétrica, dependiendo de las particularidades de cada país de los 27 que conforman la Unión Europea.

Fuente – el diario

Imagen – NIAID / joliens / cattan2011 / thenails / Bruno Cordioli / David Stanley / Shaun Anyi / Jorge Franganillo

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