Ni festivales ni conciertos en un verano de pandemia

Verano sin conciertos y no nos podremos «tostar» al sol mientras vemos a nuestros grupos musicales preferidos. Mientras tanto, en el campo de la industria, cunde el pánico por los gastos en los que incurren los organizadores, con un horizonte en el cual en muchos casos habrá que devolver lo cobrado por las entradas

Una industria pujante una vez que empieza el buen tiempo, en la primavera y el verano, es la de los festivales y conciertos, y este año, producto de la pandemia de la que empezamos a salir, a no ser que volvamos a tener un pico de nuevas infecciones y tengamos que volver al confinamiento.

Los promotores exigen que el gobierno establezca directrices claras para la celebración de conciertos y festivales ya que hay que recordar que muchos de ellos – FIB, BBK Live, Sonar – suelen ser multitudinarios.

Del mismo modo, para aquellos que han tenido que ser suspendidos, desde las empresas organizadoras de conciertos se pide a las autoridades competentes que se flexibilicen las condiciones para la devolución del precio de las entradas que se habían vendido en preventa.

Expectantes en el sector

De hecho, son muchos los promotores de conciertos que todavía no han cancelado los eventos que tienen organizados porque esperan que sea el gobierno es que obligue a la cancelación de los conciertos.

Y eso con la vista puesta en que, con una prohibición gubernativa, las promotoras pueden negociar desde una posición de fuerza con agencias de artistas, patrocinadores y proveedores y al mismo tiempo encontrar una solución al desaguisado que supone tener que devolver los importes cobrados en la preventa de las entradas.

Negociaciones embarrancadas

Mientras tanto prosiguen las conversaciones entre la APM (Asociación de Promotores Musicales) y el Ministerio de Cultura, aunque desde el sector que califica de decepcionante la interlocución que mantiene con el departamento de José Manuel Rodríguez Uribes.

Los que reclaman desde el sector de la promoción musical son directrices claras, ya que aunque la patronal de los conciertos puede elaborar planes para la contingencia, ya tienen hasta tres, no dejan de ser «castillos en el aire» mientras el Ministerio de Cultura y Deporte no imparta ordenes claras.

Lo que se está solicitando es una directiva clara como ya tienen en muchos países europeos de nuestro entorno, como en Alemania, Bélgica u Holanda o inclusive la limítrofe Portugal.

Preferible los aplazamientos

Desde la organización de los grandes conciertos musicales que se desarrollan todos los años a lo largo y ancho del país, se prefiere aplazar los eventos que tener que suspenderlos, entre otras cosas porque de esa manera el importe que hay que devolver suele ser menor.

Algunos festivales, por la premura de tiempo – en caso de que todo vaya como debe y la «nueva normalidad» se alcance a finales del mes de junio – han tenido que suspender, como es el caso del BBK Live que se celebra en Bilbao o el madrileño Rock the Night.

Sin embargo, otros conciertos han optado por modificar sus fechas de celebración, como es el caso de del Primavera Sound o el albaceteño Viña Rock.

Sin embargo, y «contra viento y marea», algunos conciertos han decidido mantener sus fechas, caso del Sónar o el Rock Fest y también el Mad Cool madrileño, a pesar de que el entorno sea cambiante y nadie pueda asegurar un nuevo «cerrojazo» en caso de que la pandemia se desmande.

En lo que respecta a los conciertos multitudinarios que iban a celebrar en España grandes astros del show business, la mayor parte de ellos también han sido cancelados, caso de los de Maluma, Bon Iver, Chayanne o Dua Lipa.

Medidas alternativas

Las promotoras aguzan el magín para evitar lo que marca la ley, esto es, tener que devolver el importe de las entradas, y esto debido a que una promotora de conciertos, ha incurrido en muchos gastos antes incluso de que se suba el telón.

Como ya hemos indicado en epígrafes anteriores, hay que adelantar dinero a los proveedores, alquilar todo él aparataje para desarrollar el evento, desde las vallas hasta los equipos de música, y pagar parte del caché de los artistas.

Desde el sector, aunque no se pueden negar a devolver el precio de las entradas ya que lo marca la ley, se pide al ministerio que flexibilice los plazos de devolución de lo pagado, como una manera de evitar una sangría económica para el sector.

En cierto modo, esta flexibilización de los plazos de devolución estaría en línea con la normativa que se está aplicando en otros países europeos de nuestro entorno, como es el caso de Italia, y que son vitales para que la música en vivo sobreviva a esta pandemia.

Productoras desarboladas

Muchas de las promotoras que se han visto obligadas a suspender conciertos o grandes festivales han quedado en una situación económica muy comprometida, debido a los grandes desembolsos económicos que han tenido que realizar.

Uno de los más cuantiosos, al menos cuando estamos hablando de astros de la música, ya sean solistas o grupos musicales, es que muchos de ellos cobran, en parte o todo el, su caché por adelantado.

A pesar de ello en un contrato tipo, los artistas, en caso de no celebrarse la actuación por causas tasadas en las cláusulas del contrato, deberán devolver parte de las cantidades, pero habitualmente en estos casos suelen optar por medidas dilatorias.

Del mismo modo, lo más habitual es que la suspensión del evento provoque la «espantada» de la mayor parte de los patrocinadores, que basan su negocio en la masiva afluencia de público que la mayoría de las veces logra conectar con los anunciantes.

Pero a pesar de que el evento no llegue a celebrarse el epígrafe del debe sigue aumentando: hay que seguir pagando sueldos, alquileres, proveedores.

Los aplazamientos no mejoran la situación

En el caso del aplazamiento del evento, la ley obliga igualmente a devolver los importes cobrados por la venta anticipada de entradas a aquellos que lo soliciten, como ya sucedió cuando en el 2016 AC/DC cambió a Brian Johnson, que había sufrido un accidente, por Axel Rose.

Casi la única manera de no tener que devolver ningún importe es mantener «contra viento y marea» las fechas programadas, aunque en las actuales circunstancias, y por el estado de alarma, para muchos festivales ha resultado imposible.

Fuente – elPeriódico / Ministerio de Cultura y Deporte en Wikipedia

Imagen – Alexander Kellner / digboston / U2start / Elemaki / Urko Dorronsoro / The Supermat

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