El teletrabajo se impone

Producto de la crisis sanitaria del covid-19, España, un país con un porcentaje de teletrabajo bajísimo, ha enviado a una multitud de profesiones a sus domicilios a trabajar en «remoto» utilizando medios telemáticos; son, con diferencia, los trabajadores autónomos, los que más están optando por esta modalidad de trabajo

Según estimaciones del Banco de España, la entidad emisora, el 33% de los empleos son susceptibles de poder ejercerse en modalidad de teletrabajo, lo que supone seis millones de trabajadores, de los que la mitad tiene formación universitaria.

El teletrabajo se va imponiendo como una medida necesaria para hacer frente a la pandemia del coronavirus, al menos en aquellos empleos que son susceptibles de poder desarrollarse en «remoto».

Algo marginal hasta ahora

Los datos que obran en poder del banco del que es gobernador Pablo Hernández de Cos informan que, en el 2019, solo el 8% de los empleos se realizaban en «remoto», esto es, utilizando el teletrabajo, y además de manera ocasional.

Pero en el último informe de la entidad emisora se estima que, hasta el 30% de los trabajos son susceptibles de utilizar la modalidad del teletrabajo, lo que supondría que hasta seis millones de personas podrían ejercer su profesión desde sus domicilios utilizando medios telemáticos.

Bien es cierto que más de la mitad de los que podrían trabajar en «remoto» tienen formación universitaria, pero las posibilidades que ofrece el trabajo en «remoto» son fabulosas, ya que se estima que hasta un tercio de los puestos de trabajo pueden ser susceptibles de utilizar el teletrabajo.

Son aquellas personas con un menor nivel educativo las que tiene más problemas de utilizar el teletrabajo, además de porque sus trabajos son difícilmente susceptibles de utilizar medios telemáticos, porque muchos de ellos carecen de habilidades digitales.

De aquellos que pueden trabajar en remoto, el 50% tienen un título universitario, el 34% han alcanzado un diploma de secundaria o tienen alguna «carrera» sin terminar y solo el 16% no ha alcanzado el bachiller.

Proyecciones del 60%

Pero el Banco de España va mucho más allá: estima que el 60% de los trabajadores cualificados, en un futuro no muy lejano, podrían acabar ejerciendo sus obligaciones laborales mediante medios telemáticos y no necesariamente teniendo que ir a «fichar» en la oficina.

Quizás el sector en el que menos se ejerce el teletrabajo, y en donde se podría mejorar el desempeño, es la administración pública, donde se estaban, hasta ahora, ensayando tímidamente ese tipo de procesos.

Pero el trabajo en «remoto» se puede implementar en otros muchos sectores, entre los que cabe citar el del comercio, la energía, actividades recreativas y hasta el sector de las manufacturas.

Sin embargo, otros muchos sectores ya han abrazado el nuevo paradigma, como es el sector de la informática y de las tecnologías de información, el inmobiliario, el financiero y muchas profesiones liberales.

También se desprende del informe que son las empresas de más de 50 trabajadores las que pueden obtener más beneficios de que sus trabajadores puedan ejercer su actividad en «remoto».

Inclusive uno de los sectores más golpeados por esta crisis del coronavirus, el de los trabajadores autónomos, hacen ya un uso intensivo del «remoto»: el 56% de ellos teletrabajan al menos la mitad de la jornada laboral semanal.

Las ventajas e inconvenientes del teletrabajo

Las ventajas son múltiples, tanto para los trabajadores como para las empresas, y entre ellas podemos citar un aumento de la productividad más que evidente, aunque bien es cierto que para lograr ese aumento el trabajo se tiene que organizar bien.

Además, poder trabajar desde el domicilio o desde un espacio de coworking cercano al domicilio, permite ahorrarse tediosos viajes al centro de trabajo, ya sea en transporte público – siempre se puede aprovechar el tiempo leyendo algo – o bien en vehículo privado.

Sin embargo, y sobre todo para los no acostumbrados a ello, también existen inconvenientes: el sentirse aislado, se pierde la noción del horario que, si se tiene en una oficina existe, y aumenta el estrés y los problemas de salud producto de que se suele estar reconcentrado en la labor.

Lo más conveniente, a la hora de mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida personal, es que el teletrabajo se desarrolle varios días a la semana, pero que también haya trabajo presencial en la oficina o algún tipo de coordinación «en vivo».

Producto de los tiempos

Bien es cierto que con la situación que estamos viviendo ahora, con una epidemia de covid-19 que comienza ahora a estar controlada, pero con el peligro constante del contagio, al menos hasta que se encuentre una vacuna, el teletrabajo se va a imponer.

Hasta ahora, como ya hemos referido, con solo el 8% de los trabajos en «remoto» en el 2019, España tiene unos bajos porcentajes de teletrabajo, si se comparan con el grueso de los países de la Unión Europea.

Los datos, comparados con la «piel de toro» son apabullantes: en Holanda y Suecia el 30% de la fuerza laboral teletrabaja, en Francia el 20% de la masa laboral y en Alemania algo más del 10%.

Además, el teletrabajo está en plena coincidencia con el proceso de desescalada, y puede servir para una normalización progresiva de la actividad laboral, permitiendo mantener la misma productividad que si la actividad laboral estuviese normalizada, hasta que efectivamente se vuelva poder trabajar como se hacían ante antes de la pandemia.

Por lo menos hasta Navidad

Y sobre todo en lo que tiene que ver con la gran empresa, como pueda ser le caso de la energética Endesa, que calculan que el 38% de su plantilla no volverá a la oficina antes de las navidades.

Otra energética, la antigua Gas Natural Fenosa, ahora Naturgy, retrasa ese retorno, para algunos colectivos – embarazadas, empleados con patologías previas y mayores de 60 años -, al próximo año 2021.

Por seguir con el rubro de la energía, aunque dirigiéndonos a la península italiana, la energética ENEL ha informado que 37.500 miembros de su plantilla están trabajando en «remoto».

La compañía que dirige Maria Patrizia Grieco prevé que dichos trabajadores no volverán a sus centros de trabajo hasta bien entrado el 2021, fecha que estará sujeta a revisión en caso de que la pandemia del covid-21 se vuelva a desmandar.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO / Enel en Wikipedia

Imagen – Rawpixel Ltd / Jason Riedy / Jason Lander / Kai Hendry / Antonio Castagna

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