Trabajar en casa y verano, un mal binomio

La imposición del teletrabajo y la llegada de verano parece que va a traer aparejado un aumento en el número de instalaciones de aire acondicionado en las casas, en un parque de viviendas añosas, donde las empresas se tendrán que hacer cargo de sufragar parte de los gastos que ocasiona estar en casa

Si hasta ahora el teletrabajo no estaba completamente asentado en España, con la llegada del verano, la situación se hace más compleja: a la falta de dotación para el trabajo que tienen las viviendas se unen las altas temperaturas, sobre todo en la zona sur de España.

En estos momentos, solo algo más del 30% de los hogares en nuestro país tienen algún tipo de sistema de aire acondicionado, por lo que las temperaturas extremas solo van a hacer más complicado el hecho de tener que trabajar desde casa.

Más allá del verano

El propio gobierno ha indicado su preferencia que aquellas empresas que puedan implementar medida para que sus empleados sigan teletrabajando durante el verano lo hagan, e incluso son muchas empresas que piensan mantener el mismo más allá del periodo estival.

Sin embargo, desde el lado de los trabajadores, la situación se complica, porque además de tener que estar trabajando en sus hogares, que muchas veces no reúnen las condiciones necesarias para poder desarrollar sus cometidos laborales, se une ahora el calor.

Como ya hemos indicado, solo un tercio de las viviendas en el Estado tienen instalación de aire acondicionado, a lo que se une que AEMET prevé que para junio, julio y agosto se producirán temperaturas por encima de la media de los últimos 30 años.

Mudarse

Inclusive algunos profesionales que teletrabajan, ante la previsión de altas temperaturas y como sus empresas han decidido que el teletrabajo se desarrollará más allá de septiembre, se están planteando mudarse de vivienda.

El tipo de vivienda que se busca, por lo general, son pisos mejor aislados del calor y que si es posible tengan ya una instalación de aire acondicionado, también aprovechando que se espera una bajada significativa del precio de la propiedad inmobiliaria.

Además, de las viviendas que disponen de aire acondicionado, como ya hemos indicado solo un tercio del total, la instalación suele estar circunscrita a una única habitación o a varias de ellas, por lo que en resto de la vivienda la canícula puede ser inaguantable.

Más calefacción que aire acondicionado

De ese poco más del 30% de las viviendas que disponen de aire acondicionado, una gran mayoría se encuentran ubicadas en las zonas más calurosas del Estado, especialmente en el sur de la Península.

Sin embargo, en lo que se refiere a calefacción, el 86% de las viviendas que existen en España tienen esa dotación, entre otras cosas porque es obligatorio que toda vivienda tenga una calefacción, pero no lo es que tenga aire acondicionado.

Otro de los hándicaps que impide una mayor dotación de aire acondicionado es que el parque de viviendas que existe en España es muy longevo, ya que el 92% de ellas es anterior al año 2008.

Inclusive una enorme masa de viviendas proviene de los años sesenta y setenta del siglo pasado, cuando estaba en vigor un código de edificación que solo obligaba a un somero aislamiento de los domicilios.

Eficiencia energética

Se trata de un concepto relativamente nuevo y depende de la calidad en la edificación, y no era un concepto que se tuviese en cuenta a la hora de erigir bloques de viviendas con anterioridad al 2008.

Con una vivienda eficiente energéticamente, la energía necesaria para calentarla o enfriarla es mucho menor que si no tiene esa categoría, que comenzó a ser obligatoria a partir del 2008; la idea era que la vivienda se convirtiese en una especie de termo que mantenga la temperatura interior.

Pero con la picaresca que existe en nuestro país, los constructores se agolpaban en la ventanilla de la administración para lograr licencia de obra a mansalva antes de que entrase en vigor el código de edificación del 2008 y tener que aplicarlo.

El incremento de precio que tiene por metro cuadrado una vivienda dotada de eficiencia energética es de 5,63 euros, aunque posteriormente el propietario o inquilino lo recupera sobradamente porque es menor la cantidad de energía necesaria para calentar o enfriar el inmueble.

Aire acondicionado y covid-19

Entre las empresas del ramo del aire acondicionado ha cundido la preocupación debido a las noticias que asocian las instalaciones de aire acondicionado con la expansión del coronavirus covid-19.

A pesar de ello, en cierto modo también existe cierto optimismo vinculado a que muchas personas están teniendo que trabajar en casa, y las altas temperaturas hacen que sea casi obligado hacerse con un aparato de aire acondicionado.

Desde el sector de la climatización también se espera como «agua de mayo» que se levante la prohibición de realizar obras en viviendas, para que de ese modo afluya la demanda de personas que buscan la instalación de aparatos de aire acondicionado.

En el caso de las viviendas alquiladas, la instalación de aire acondicionado es más problemática, debido a que los caseros suelen ser reacios, dado que una instalación de aire acondicionado por conductos para toda la vivienda puede suponer un coste de 2.000 euros.

¿La empresa debiera de asumir parte de los costes?

Es una pregunta que no ha sabido responder ni siquiera la ministra de Trabajo, Yolanda Díez, dado que es dudoso que las empresas vayan a asumir el grueso de los costes que asume un trabajador que desempeña su actividad profesional desde su casa.

En países europeos de nuestro entorno, aunque Suiza no pertenece a la Unión Europea, es la empresa la que tiene que hacerse incluso cargo de parte del alquiler de la vivienda, tal como ha obligado una reciente sentencia judicial.

A lo que si se debería acoger tanto empresas como trabajadores es a una negociación para compartir los gastos que supone adoptar una vivienda para el teletrabajo, aunque bien es cierto que una cosa es sufragar una silla ergonómica y otra una instalación de aire acondicionado.

Por convenio

La solución más sencilla tendría que ver con el hecho de que en los convenios laborales comiencen a aparecer acuerdos de cómo articular el teletrabajo, lo que acabará llevando a una negociación entre los representantes de los trabajadores y de los empresarios.

Los aspectos regulados serán muchos: aire acondicionado y calefacción, el pago de la factura de la luz, quién se hace cargo de la tarifa de banda ancha o inclusive la inclusión de un bono de transporte para cuando el empleado tenga que ir a coordinar a la oficina.

Inclusive también sería posible que la empresa se hiciese cargo de la dotación tecnológica – sobre todo en lo que tenga que ver con material informático – y de mobiliario para que el profesional pueda desarrollar su trabajo.

Fuente – el diario

Imagen – Brad Montgomery / m.maddo / rjp / Niko Kaiser / Jason Pratt / Public Domain Pictures / Max Braun / Sin Feéin

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