Empleados públicos ¡A teletrabajar!

Un acuerdo ha visto la luz, entre gobierno y organizaciones sindicales, para permitir que los funcionarios públicos tengan derecho a teletrabajar desde sus domicilios, teniendo preferencia aquellos servidores públicos que tengan menores a su cargo o a personas dependientes

El acuerdo entre el gobierno y los sindicatos mayoritarios en el sector público – UGT y CSIF – ha configurado como será la realidad laboral de los servidores públicos en la «nueva normalidad».

Sin embargo, el sindicato que dirige Unai Sordo considera que con el acuerdo se da carta de naturaleza a que los funcionarios públicos pierdan derechos, a pesar de que el acuerdo ha contado también con la concurrencia de los representantes de trabajadores, al menos de UGT y CSIF.

El teletrabajo se impone

El personal que trabaja para las Administraciones públicas tendrá reconocido como derecho poder teletrabajar un día a la semana, y en caso de que tengan a su cargo menores o personas dependientes podrán trabajar telemáticamente hasta cuatro días.

No estamos hablando de un contingente humano menor, ya que la Administración General del Estado está compuesta por 231.000 funcionarios y las nuevas medidas laborales, entre ellas están incluidas el teletrabajo, entrarán en vigor el 22 de junio.

El plan está diseñado específicamente para funcionarios que tenga hijos menores de 14 años o para aquellos que tengan dependientes a su cargo, pero también para aquellos trabajadores de las Administraciones públicas que tengan patologías que pudieran agravarse con un contagio de covid-19.

Voluntariedad

Acceder al teletrabajo será de todo punto de vista voluntario y reversible, esto es, dependerá de la disponibilidad que tenga el trabajador público para desempeñar así su trabajo, y además estará complementado por el trabajo presencial.

La jornada tipo será de cuatro días teletrabajando y un día con obligatoriedad de acudir a las oficinas, normalmente para actividades de coordinación y reuniones cuando sean necesarias.

Como hemos indicado en otro epígrafe, CC. OO. no ha transigido con el acuerdo y no lo ha firmado al considerar que con esta nueva metodología de trabajo se están restringiendo derechos de los trabajadores.

El principal de ellos es que el acuerdo no establece lo que ya se conoce como «derecho a la desconexión», esto es, que la disponibilidad del trabajador para el teletrabajo quede estipulada.

Tal como considera el sindicato de clase, en la administración, por no estar estipulado lo contrario, parece que el funcionario tiene que estar a disposición de la administración a todas horas y los siete días de la semana.

Desde el gobierno se ve de otra manera

Sin embargo, para la ministra de Política Territorial y de Función Pública, Carolina Darías, el acuerdo supone un reconocimiento la abnegada labor que han desarrollado los funcionarios públicos durante lo peor de la pandemia.

Con la llegada de la «nueva normalidad» lo que se busca es salvaguardar en la medida de lo posible la salud de los trabajadores públicos, algo que ya pasa en muchas empresas y en parte del sector público.

Del mismo modo, la implantación del teletrabajo también busca la gestión correcta de adecuadas políticas de prevención de riesgos laborales, en unos momentos en los cuales, a pesar de que se ha controlado la emergencia sanitaria, el virus sigue circulando.

De hecho, y como una muestra más de la nueva situación que vivimos en el país, la firma entre el gobierno y los sindicatos se ha llevado a cabo no en una reunión presencial, sino en una telemática en la cual la firma ha sido electrónica.

Un nuevo marco de relaciones laborales

Es lo que se impone con la «nueva normalidad», y es en algo en lo que coinciden tanto el gobierno como los interlocutores sociales y la patronal, en la cual se pretende la vuelta a la normalidad laboral con la minimización de los riesgos para los trabajadores.

El principal logro del acuerdo, a decir del sindicato UGT, consiste en que se regulariza, en la función pública, la modalidad del teletrabajo, con unas características que la hacen voluntario y reversible.

Además, este primer acuerdo, va a servir, en lo que se refiere al teletrabajo, como el documento base a partir del cual se regulará el teletrabajo en las negociaciones que se iniciarán el próximo 1 de julio.

De hecho, todavía quedan «flecos» sobre los que hay que llegar a acuerdos, como es el hecho de quien se hará cargo de proporcionar el material de trabajo, y también establecer cuál es la jornada laboral.

Uno de los peligros del teletrabajo, y el que esto escribe lleva más de una década en esa modalidad, es que la jornada laboral, si no se sabe tasar, acaba no teniendo final, dado que siempre hay cosas que hacer.

El acuerdo tendrá vigencia, al menos, hasta que España se encuentre en situación de estar libre de pandemia, algo que en estos momentos no se puede poner fecha.

Orden de prelatura

A pesar de que todos los funcionarios públicos, al menos aquellos cuyo trabajo se pueda realizar bajo la modalidad de teletrabajo, tienen derecho al mismo, se han establecido una serie de preminencias.

Los primeros trabajadores públicos que tendrán derecho a ejercer el teletrabajo serán aquellos que muestren síntomas compatibles con el covid-19, estén en cuarentena o hayan tenido un contacto estrello con algún infectado.

Cuando el cometido laboral sea la atención al público se priorizará la atención telefónica y la telemática, y en caso de que la atención personal sea obligatoria, la misma se desarrollará con la modalidad de cita previa.

En los centros de trabajo de la administración pública, para evitar en lo posible que se produzca ningún brote de covid-19, la entrada y la salida del trabajo se realizará de una manera escalonada.

Bases para el futuro

Los acuerdos firmados por el gobierno con los agentes sociales son la puerta para la regulación del teletrabajo, una modalidad laboral a la que la presente crisis sanitaria ha dado el espaldarazo definitivo.

El acuerdo pone las bases para una posterior regulación, tanto en el ámbito público como privado, del trabajo telemático que no necesariamente se tiene que realizar desde el domicilio.

El trabajo en «remoto» también se puede realizar desde espacios habilitados para lo que se ha denominado como cotrabajo, en el cual un grupo de profesionales alquilan una suerte de oficina para poder trabajar.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – 1Day Review / Mary Cullen / Abhishek Kumar / La Moncloa – Gobierno de España / vicvements / Discasto

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