Encaje de bolillos para volver al trabajo

La inesperada pandemia de covid-19 lo ha trastocado todo, también el mundo del trabajo, donde las empresas, ante la inminente vuelta al trabajo, organizan protocolos de seguridad y reorganizan en espacio físico de las oficinas para que sus plantillas puedan volver a sus centros de trabajo

La vuelta al trabajo, ahora que se inicia el «curso» no va a ser nada sencilla, y todo producto de una pandemia que lo sigue complicando todo, tanto la economía, el mercado laboral y las jornadas laborales de aquellos que todavía mantiene su empleo.

Todo ha cambiado en el intento de hacer compatible una pandemia, la del SARS-CoV-2, un virus que está todo menos controlado en España, con la vuelta al trabajo en condiciones de seguridad.

La mayor parte de las compañías, al menos aquellas que pueden optar por el teletrabajo, contemplan un modelo mixto, combinando la presencia en la oficina con la actividad laboral desde el propio domicilio.

Un entorno desconocido

Muchos de los empleados, sobre todo los profesionales, que se reincorporan ahora al trabajo, después del mes de vacaciones por excelencia, después de mentes de teletrabajar en sus domicilios, llegan a un entorno completamente desconocido.

Mascarilla y gel hidroalcohólico son ahora compañeros indispensables, así como las pantallas de metacrilato que parcelan los lugares de trabajo y que evitan que los aerosoles que se genera la respiración.

Además, la tradicional efusividad de los latinos, aunque en los entornos laborales el común de los españoles es menos efusivo, también se han terminado, por la necesidad de mantener la «distancia social».

Dependiendo del tamaño de la empresa

En los entornos que podríamos llamar «de oficina», la implementación de esta nueva forma de trabajar y los protocolos consiguientes dependen directamente del tamaño de la empresa.

La gran empresa ha invertido este tiempo de obligado trabajo desde casa para diseñar e implementar, inclusive con departamentos enteros dedicados a la labor, los protocolos covid-19 que serán de obligado cumplimiento a partir de septiembre.

En la pequeña y la mediana empresa, donde la flexibilidad en todos los órdenes es casi obligada, sin afirmar que puede haber más improvisación, seguramente se limitarán a seguir a pies juntillas lo que emane de las autoridades laborales.

Lugares comunes obligados

En lo que todo el mundo coincide es que habrá unas operativas que todas las empresas tendrán que seguir, independientemente del tamaño de las compañías.

Lo que sin duda será obligado, sobre todo en empresas grandes es que tanto la entrada al trabajo como la salida sea escalonada, como una manera de evitar aglomeraciones que irían en detrimento del mantenimiento de la «distancia social».

Otro ítem que será inevitable es el control de la temperatura de cada empleado, al menos a la entrada, aunque algunas empresas han tomado la determinación de hacer la toma de temperatura también a la salida.

Además, determinados sistemas de control de acceso, sobre todo los táctiles de huella digital, han tenido que ser sustituidos por aplicaciones móviles, en donde los trabajadores se validan contra una aplicación en su teléfono móvil.

En cuanto al uso de la mascarilla en la oficina, algunas empresas obligan a su utilización siempre que no se pueda mantener la «distancia social» de metro y medio, pero otras son más estrictas y obligan a tener permanentemente puesta la mascarilla en el centro laboral.

Extremar la limpieza

Pero todas esas medidas son fútiles si no se refuerza la limpieza a fondo de las oficinas una vez que se ha terminado la jornada laboral, para que al día siguiente la plantilla de la empresa acceda a un «entorno limpio».

Nuevamente, las trabajadoras y trabajadores de limpieza vuelven a salir a la palestra, y el de limpieza ha pasado de ser una ocupación laboral a al cual no se la tenía en mucha consideración a convertirse en algo esencial sin lo que no se puede trabajar.

Las grandes empresas, para conjurar la posibilidad de que vuelva a haber un desabastecimiento como en los inicios de la pandemia, han hecho acopio de todo tipo de insumos relacionados con la higiene.

En el caso de Correos, ha repartido entre sus trabajadores 16 millones de pares de guantes, seis millones trescientas mil mascarillas del estándar FFP2 y ha comprado 97.000 litros de gel hidroalcohólico, 7.600 mamparas y 2.000 pantallas faciales.

Reconfigurar la oficina

Además de las ya citadas mamparas que aíslan a cada puesto de trabajo del resto de los compañeros, muchas empresas han rediseñado el lugar de trabajo.

Lo que se busca es que, entre puesto y puesto de trabajo, también se han reconfigurado distancias de seguridad para acceder a servicios comunes, como puedan ser impresoras en red o máquinas de café o servicios higiénicos.

Paradójicamente han sido las PYMES las que más han adoptado la reconfiguración de las oficinas, porque necesitan más la presencia de la mayoría de sus plantillas, porque, entre otras cosas, carecen del «músculo» tecnológico para poder gestionar el teletrabajo.

Se podría calificar incluso que las medias de seguridad ante el covid-19 se está gestionando, en la pequeña y mediana empresa de una manera más informal, mientras que en la gran empresa se está siendo más sistemático.

Ya que el Pisuerga pasa por Valladolid…

Inclusive algunas grandes empresas han utilizado la excusa de la pandemia para fortalecer el modelo de teletrabajo o modelos híbridos a los que esperaban dar un espaldarazo de cualquier manera.

El Corte Inglés, al menos en los departamentos de gestión, se han creado pequeños equipos burbuja que se ensamblan con otros equipos que están trabajando desde su domicilio, y lo cierto es que el modelo está sacando el trabajo adelante.

Otra de las grandes empresas españolas, el BBVA, ha instaurado un modelo que combina el teletrabajo con la comparecencia presencial en la oficina varios días de la semana, y los que ha sido un modelo experimental se consolidará a partir de septiembre.

Vodafone, que envío al grueso de su plantilla a teletrabajar en sus domicilios como una medida temporal para vadear lo peor de pandemia, ha decidió mantener a su plantilla teletrabajando sine die.

Otro de los grandes bancos españoles, CaixaBank, que tiene una plantilla de casi 40.000 personas, ha establecido un plan progresivo para que sus empleados vuelvan a la oficina, priorizando la seguridad de sus trabajadores.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Jesús Corrius / Marek Studzinski / Mike Mozart / Phil Manker / Marco Verch / Complete Interior Design / Álvaro Ibáñez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s