SPAC, lo que esconden estas siglas

De un tiempo a esta parte, los grandes inversores, sobre todo en Estados Unidos y en menor medida en Europa, tiene preferencia en invertir en SPAC, un tipo societario en que la inversión tiene como objeto adquirir empresas

Hacen furor en estos tiempos de tribulación económica y de pandemia y las siglas no son tan conocidas como puedan ser las de SOCIMI o SICAV.

Del mismo modo que las citadas, son vehículos de inversión, y también conocidas como «compañías de cheque en blanco».

Se trata de empresas que cotizan en bolsa y que se utilizan sobre todo como vehículos para realizar adquisiciones.

En lo que respecta a nuestro país, son seis las SPAC, de nueva constitución, que comenzarán en breve a cotizar en Bolsa.

De origen norteamericano

Estos instrumentos de inversión nacieron en Estados Unidos, donde siguen gozando de muy buena salud, y ahora comienzan a «desembarcar» tanto en Europa como en nuestro país.

SPAC es el acrónimo de Special Purpose Acquisition Company, a las cuales los grandes inversores acuden como abejas a la miel, que se ha acrecentado con la extensión de la pandemia.

Solo en el 2020 la inversión utilizando como vehículos sociedades SPAC ha superado los 20.000 millones de euros en todo el mundo.

Grandes desconocidas

Al menos para aquellos que carecen de cultura bursátil, además del hecho de que se trata de un tipo de sociedades de inversión y cotizadas en bolsa que como ya hemos indicado son de reciente aparición.

El único objetivo de una SPAC es salir a Bolsa, lograr captar inversores y posteriormente utilizarse para todo tipo de adquisiciones.

Se trata además de sociedades vacías, en el sentido que carecen de empleados y de una estructura al uso en una sociedad.

Lo apetitoso de las SPAC se ve bien a las claras después de saber que la mitad de las empresas que salieron a bolsa el pasado año en Estados Unidos fueron SPAC.

Seguridad jurídica

Las SPAC a pesar un tipo de sociedad de nuevo cuño, están reglamentadas jurídicamente, esto es, no son producto de la picaresca donde los inversores puedan perder fácilmente su dinero.

Una SPAC se debe de constituir teniendo unos promotores identificados, objetivos concretos, como puedan ser la adquisición de empresas de un determinado tipo.

Además, su actividad está fiscalizada, y si en un plazo de dos años la SPAC no ha realizado ninguna operación de adquisición tiene que disolverse y devolver el dinero dispuesto por los inversores.

Gestores no inversores

La figura de promotor en una SPAC es diferente la del inversor, ya que su única función es la de fijar unos objetivos de inversión y realizar la misma.

Su cobro es en «especie», esto es, se quedan con un porcentaje, que puede ser del 20%, del accionariado de la empresa o empresas adquiridas.

Por lo general, las SPAC se constituyen con un objetivo marcado de antemano, que suele ser la adquisición de una determinada empresa o empresas.

Para ello, los promotores de la SPAC suelen ser bastante más creativos, a la hora de recaudar el dinero para las adquisiciones y los inversores, que lo que puede ser un bróker de Bolsa al uso.

Polo de atracción para los más ricos

Las SPAC también han saltado a la palestra, sobre todo en Estados Unidos, porque están atrayendo sobre todo a grandes inversores, lo que muestra bien a las claras que son sociedades muy rentables.

Uno de los últimos que se ha apuntado a la «fiebre» de invertir en SPAC es el exjugador de baloncesto Shaquille O’Neal, que se unió a otros inversores y cuenta con una sociedad con 50 millones de dólares.

FRX, así se llama la SPAC, cuenta también como inversores a exdirectivos de Disney y a uno de los hijos de Martin Luther King, y su objetivo es comprar empresas tecnológicas, teniendo especial «apetito» por start-ups.

Como detalle «chusco», también nos encontramos con que el rapero Jay-Z tiene su propia SPAC, The Parenty Company, cuyo objetivo es invertir en el mercado californiano del cannabis.

California ha legislado recientemente aprobando el uso legal del cannabis para uso recreativo y terapéutico, por lo que se ha convertido en una nueva forma de negocio.

Inclusive fusiones

El mercado de las SPAC está en tal estado de ebullición que ya no es que surjan SPAC como champiñones, sino que también se están produciendo incluso fusiones.

Uno de esos procesos se ha producido entre VG Acquisition y 23andMe, generando un grupo que tiene 3.500 millones de dólares en activos.

VG Acquistion pertenece al multimillonario Richard Branson, propietario de Virgin, mientras que 23andMe es una empresa que se dedica a la secuenciación genética multipropósito, desde el uso para genealogía a la detección precoz de enfermedades.

Entre los potentados que están haciendo uso de SPAC encontramos a Bill y Melinda Gates, el que fuera candidato a la presidencia de Estados Unidos, Paul Ryan, o uno de los fundadores de Twitter, Dick Dostolo.

Pero en Europa también hay «movimiento» ya que el grupo de lujo LVMH, propiedad de la familia Arnault, se acaba de aliar con Tikehau Capital para crear Pegasus Europe, una SPAC para la inversión en empresas del sector financiero.

El «director de orquesta» de Pegasus Europe no es otro que el que fuera consejero delegado del banco italiano UniCredit.

Comportamientos poco claros

En realidad, la SPAC, como tipo societario, aparecieron hace muchos años y durante mucho tiempo esas siglas estuvieron ligados a actividades financieras que rozaban la ilegalidad.

Sin embargo, una reforma legal que se produjo hace una década en Estados Unidos, sacó al tipo societario de SPAC de la «zona gris», convirtiéndola en un vehículo de inversión bursátil más.

A media que ha avanzado la anterior década, han sido los grandes inversores las que han prestigiado a las SPAC, aunque todavía hay sectores que son muy críticos con algunos de sus comportamientos.

Uno de ellos es que habitualmente es un «atajo» que utilizan algunas start – up para poder cotizar en bolsa y de ese modo lograr inversores para financiar las ampliaciones de las empresas.

Saltarse las normas «a la torera»

De ese modo, y proseguimos explicando el «atajo», una start – up se evita tener que cumplir las normas de todo tipo que tiene asociada una operación pública de venta (OPV), evitando tener que presentar un folleto.

Dicho folleto, que obliga normalmente el regulador bursátil, muestra los riesgos de la inversión, su modelo de negocio y su estrategia empresarial.

Además, una OPV obliga a que la empresa contrate a unos de mediadores, bancos o agencias bursátiles, que son los que van a «colocar» las acciones entre los inversores, un proceso caro la más de las veces.

En el negocio de las SPAC, es vital al «buena prensa» que tengan los gestores que van a «pilotar» la SPAC, que por lo general suelen ser profesionales que tiene décadas de experiencia en el sector financiero.

Fuente – el diario

Imagen – Andreas Poike / Dave Center / Anthony Quintano / Patrick Feller / PICRYL / The U.S. Army / Óscar R.S. / Chris Filthall / Eric Titcombe

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