IAG en la uvi

International Airlines Group (IAG) pasa por sus peores momentos como holding y solo en los tres primeros meses del 2021 ha perdido algo más de 1.000 millones de euros sin saber a ciencia cierta cómo evolucionará la empresa en lo que queda de 2021

El consorcio de aerolíneas al que pertenece la española IBERIA ha perdido, hasta marzo, 1.067 millones de euros.

Y las previsiones de evolución del negocio son toda una incógnita y ni la propia compañía tiene datos fiables de cómo va a evolucionar el tráfico aéreo en lo que queda de año.

Entre las exigencias de IAG a los gobiernos se encuentra la creación de corredores aéreos libres y que se extiendan los certificados de vacunación como manera de certificar la salud de los pasajeros.

Un hub en horas bajas

IAG, International Airlines Group es una compañía surgida de la fusión de varias aerolíneas europeas, como British Airways, la española IBERIA y la irlandesa Aer Lingus, entre otras.

Como hemos reseñado al principio de este artículo, ha perdido, en lo que llevamos de año 2021 algo más de 1.000 millones de euros, aunque eso es casi 600 millones menos de lo que perdió en todo el 2020.

Todo ello producido, como en el resto el ecosistema de las aerolíneas, por las restricciones de vuelos en toda Europa, con países que unilateralmente cerraban sus espacios aéreos.

Algunos índices se recuperan

En todo este tiempo, los ingresos han caído un 78,9%, y el número de pasajeros descendió un 88,4%, solo transportando a 459 millones de viajeros.

A pesar de transportar menos viajeros, IAG ha batido récords en lo que respecta al transporte de mercancías, lo que le ha hecho ganar, solo en el primer trimestre de 2021 el récord de 350 millones de euros.

Sin embargo, el principal negocio de IAG siempre ha sido, prioritariamente, el trasiego de viajeros, y en ese aspecto podemos calificar los últimos doce meses como annus horribilis, y superarlo necesitará, según las previsiones, de un lustro.

A pesar de todos estos malos datos, el grupo aéreo tiene una liquidez de 10.800 millones de euros, lo cual conjura, al menos en el corto plazo, una posible quiebra, máxime cuando se han reducido, aunque todavía son cuantiosas, las pérdidas.

Sin previsión de beneficios

Al menos para este año, ya que las incertidumbres son muchas, e IAG no tiene elementos de juicio suficientes como para poder extrapolar cómo evolucionará el transporte aéreo en lo que queda de año.

Sin embargo, en el análisis de coyuntura que realiza IAG, si aparece como elemento estratégico lo que pueden hacer los estados para favorecer la vuelta a la normalidad del tráfico aéreo.

Una de las medidas que IAG propone tiene que ver con crear corredores de vuelo que normalicen los viajes entre países en los cuales la mayor parte de la población esté vacunada.

Al mismo tiempo, también propone IAG que se desarrollen test de fácil administración y con precios competitivos para que los pasajeros, antes de iniciar el viaje, se puedan diagnosticar si están infectados de SARS-CoV-2.

Empleo en la cuerda floja

La reactivación del sector, a nivel europeo, es imperativo, debido sobre todo a que de el dependen 13 millones de puestos de trabajo.

La demanda para viajar en avión es alta, lo único que pasa es que está contenida debido a las restricciones a la misma que todavía están imponiendo muchos Estados.

Es bien sabido que el sector aéreo es fundamental a la hora de reactivas las economías de los países miembros ya que permite la conexión de las personas y de las economías.

Disminuye el consumo de caja

Se denomina consumo de caja al resumen de ingresos y gastos de un determinado periodo de tiempo, y en el caso de IAG y el año 2020 este llegaba a los 215 millones de euros semanales, magnitud que se ha podido reducir.

Al mismo tiempo, IAG también ha logrado reducir los gastos totales en operación un 68,4% con respecto al mismo periodo del año 2020.

Esto supone que los gastos de operación se han quedado en 2.036 millones de euros, y también se han reducido los gastos de personal y los gastos derivados de las tasas de aterrizaje y de navegación.

Más impuestos en lontananza

Es lo que ha anunciado el gobierno de Pedro Sánchez para las aerolíneas que operan en España como una manera de punir las emisiones contaminantes que emiten las aeronaves.

Esas y otras medidas forman parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que el gobierno de España ha presentado a Bruselas y que se configura en muy exigente en lo que tiene que ver con el medioambiente.

Ese plan es el do ut des por los 140.000 millones de euros que van a venir de Bruselas: la mitad de ellos como subsidios a fondo perdido y la otra mitad como préstamos que habrá que devolver.

Uno de los aspectos más desarrollados en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia es la fiscalidad medioambiental, que además de grabar a las aerolíneas tiene otras líneas de actuación.

En el punto de mira del gobierno está gravar el combustible diésel de los vehículos a motor y cualquier otro elemento contaminante, como es el sector aéreo, no en vano es uno de los sectores más contaminantes.

Pero no solo

La fiscalidad medioambiental no va a ser la única que va a «tocar» el gobierno de la nación, sino que también quiere actualizar los impuestos de sociedades y de patrimonio.

Especial interés tiene para el Ministerio de Hacienda el impuesto de sociedades, donde se ha adivinado una tendencia, de varios años, en que las empresas cada vez pagan menos por ese concepto.

De lo que se trata es impedir, legislativamente, que el tipo efectivo de ese impuesto de sociedades no sea menor que el 15%, aunque hay que recordar que dicho tributo tiene un tipo impositivo del 25%.

Reforma fiscal en ciernes

Será en el 2022 cuando un plantel de expertos comience a estudiar una nueva reforma fiscal, la primera que se acomete con mandato de Pedro Sánchez.

Lo que se buscaría sería actualizar el sistema impositivo a las realidades actuales, con la creación de nuevos tributos, muchos de ellos de tipo medioambiental y la economía digital, cada vez más presente.

Tras un año de sesudo estudio, la reforma fiscal entraría en vigor en el año 2023, en un entorno económico ciertamente recuperado de la pandemia de SARS-CoV-2.

Fuente – EL PAÍS / Economía en EL PAÍS

Imagen – Colin Brown Photography / Iberia / Mike McBey / Dawlad Ast / Amaury Laporte / Jason Constanza / Images Money / Sling Flickr / La Moncloa – Gobierno de España

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