Al rescate de la industria

El sector industrial también se va a ver beneficiado del «maná» de las ayudas europeas, máxime cuando supone el 13% de la PIB español y que el empleo que genera es de alta calidad, ajeno a la temporalidad y precariedad que caracteriza al mercado de trabajo español

Con la pandemia de SARS-CoV-2 la economía española se ha resentido a unos niveles que no se conocían desde la Guerra Civil.

Inclusive sectores que hasta en las peores crisis muestran «músculo», como es el caso del industrial, se están viendo resentidos y van a necesitar de un plan de rescate.

El gobierno financiará el plan de rescate industrial con 4.600 millones de euros, aunque desde el sector se opina que ese dinero no será suficiente.

Tangencialmente el ejecutivo ha creado el plan PERTEpara el vehículo eléctrico, dotado con casi 2.300 millones de euros, y que busca aumentar el parque de vehículos con propulsión eléctrica.

Un plan en tres años

Las previsiones del gobierno son invertir los 4.600 millones de euros en tres años para cimentar una industria que sigue renqueante después de un año de pandemia.

De esos casi 5.000 millones, algo menos de la mitad son subsidios a fondo perdido, y que están encuadrados en el Plan de Recuperación y Resiliencia que ha aprobado el gobierno.

Mientras tanto la otra mitad son créditos que habrá que devolver, aunque se pueden calificar como créditos «blandos» cuya gestión depende de varios ministerios.

Sin embargo, de tapadillo, existen otras partidas presupuestarias que de manera más o menos directa van a beneficiar al sector industrial español.

Así nos encontramos con un presupuesto de 850 millones de euros para gestión de residuos y economía circular, más de 1.500 millones para un plan de hidrógeno verde de aplicación industrial.

El plan se completa con 160 millones de euros para el sector aeroespacial, 40 millones de euros para I+D de vehículos no contaminantes y 880 millones para digitalización y gestión de datos en la industria.

Una inversión insuficiente, según la patronal

A pesar de que las cifran son mareantes, la patronal del sector no las considera suficientes y está presionando para que se aumente la cuantía de estas.

Por otro lado, tal como aducen los empresarios, el monto de las ayudas – entre subsidios a fondo perdido y créditos «blandos» – no suponen ni el 3% del dinero que se está movilizando desde Europa.

Y eso para un sector que supone el 11% del PIB y que además tiene una merecida fama de crear puestos de trabajo estables, rara avis en el precario sistema laboral español, donde cunden las externalizaciones.

También está el PERTE

El Plan para la Recuperación y Transformación Económica, en siglas PERTE, pretende realizar una transformación de un parque de vehículos con motores de combustión de derivados del petróleo, al vehículo «verde».

Las nuevas hornadas de vehículos, principalmente eléctricos, pero no solo, van a requerir una importante inversión, sobre todo para adaptar las factorías de vehículos que fabrican coches en España.

En vez de los fabricantes, será con dinero estatal con la que se llevará a cabo la adaptación de las fábricas de SEAT en Barcelona y Volkswagen en Pamplona, y también de la importante industria auxiliar que generan.

De estas inversiones depende, por ahora pende de un hilo, que la multinacional que dirige Herbert Diess implante una fábrica de baterías para vehículos eléctricos en España.

Una cuantiosa inversión

En esta primera inversión en el PERTE tiene una cuantía de 6.000 millones de euros a nivel europeo, de los cuales 1.200 millones caerían en España.

De eso precisamente, de la cuantía, se malicia la patronal de la industria que recortaría el dinero que se puede invertir en otros proyectos, muchos de los cuales son calificados como estratégicos.

Además, desde el ministerio del ramo se asegura que la inversión será suficiente, y en caso de necesitar más fondos estos serían librados, de manera que la inversión inicial se podría modular según las necesidades.

Desde el departamento de Reyes Maroto se asegura que los planes diseñados para el próximo trienio serán ejecutados y si es necesario se logrará la financiación de partidas en las cuales no se haya conseguido invertir el 100% del dinero asignado.

Recabar la opinión del sector

A la hora de priorizar las inversiones, el Ministerio de Industria ha recabado la opinión del sector, un proceso que comenzó el 20 de enero.

En esa fecha el departamento que dirige Reyes Maroto inició un proceso para que se presentasen proyectos de transición industrial, con la recepción de 718 que tras el cribado se quedaron en 462.

La inversión necesaria para desarrollar esos casi 500 proyectos se sitúa en 143.000 millones de euros, por lo que se realizó una nueva expurgación, sobreviviendo solo 139 proyectos con una inversión necesaria de 30.000 millones de euros.

Agua de borrajas

A pesar de esas elefantiásicas cantidades de dinero, la realidad es que finalmente la Unión Europea solo permitirá disponer a España de 11.922 millones de euros.

Además, el ministerio solo aportará 2.289 millones de euros, y ese dinero se asignará en procesos de concurrencia competitiva, en el que los proyectos elegidos se tendrán que mostrar más válidos que los de la competencia.

Por tanto, la información recabada por el Ministerio de Industria es solamente informativa, para pulsar las intenciones del sector industrial.

El gobierno de España ya tiene perfilado su «hoja de ruta» que pasa por priorizar siete de esos proyectos que serán los que integren el PERTE.

Esos proyectos son automoción, electrónica orientada al diseño de chips, economía circular, reciclaje de baterías, energías renovables, agroalimentación, salud y aeronáutica.

Y otros planes secundarios

Dependiendo cuál sea la inversión para esos siete planes que conforman el PERTE original, y si después de su implementación sobra dinero, se podrían activar otros planes.

Dichos planes tienen que ver con el textil y el calzado, industrial química, ferrocarril y cerámica.

Inclusive para el PERTE la patronal tiene sus propias iniciativas, que pasarían por el establecimiento de planes plurianuales, y que las autonomías también tengan capacidad de decisión en cuanto a que tipo de inversión llevar a cabo en sus territorios.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Rutger van der Maar / AVID Vines / Tech Stomberg / Kārlis Dambrāns / Eric Caballero / Associació Catalana de Municipis / Hauke Musicaloris

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