Primer paso hacia un impuesto de sociedades planetario

La reciente reunión del G7 ha sido tremendamente productiva ya que han logrado consensuar un borrador para la imposición de un impuesto de sociedades a nivel mundial, lo que impediría la existencia de paraísos fiscales, como es Irlanda

Un principio de acuerdo se va abriendo camino en el G-7, el club de los siete países más industrializados del mundo.

Tal como ha informado el ministro de finanzas británico, Rishi Sunak, el nuevo impuesto de sociedades a nivel mundial será, como mínimo, del 15%.

Se trata de un acuerdo histórico, en parte devenido de la pandemia de SARS-CoV-2, que ha mostrado la necesidad – egoísta por parte de los países con las economías más boyantes – para fortalecer a todos los estados.

Un porcentaje todavía sin concretar

No ha sido fácil llegar al acuerdo, sobre todo para aquellos estados que enarbolan un mal entendido neoliberalismo, que tiene en su frontispicio la frase laissez faire, laissez passer.

Sin embargo, otros países, caso de Francia y Estados Unidos, ahora que gobierna la administración Biden, que piden aumentar ese porcentaje.

Pero la creación de un impuesto de sociedades a nivel mundial, también llevará aparejado, algo que han «rascado» los países más digitalizados o con una industria digital más desarrollada, es la eliminación de la denominada tasa Google.

El texto que se ha consensuado habla de imponer un impuesto de sociedades en todo el mundo del 15%, de manera que se acaben con los paraísos fiscales que aún hoy operan en el mundo.

Pero también reconoce explícitamente crear un grupo de trabajo que logre derogar la mayoría de las tasas que graban el negocio digital.

A varias velocidades

Estados Unidos ha sido el más beligerante para eliminar de manera automática los impuestos a la industria digital, aunque el resto de los países han logrado calmar la belicosidad del país que ha gobernado Donald Trump.

Entre otras razones aducidas para no hacer automática la norma que relaja la fiscalidad sobre el negocio digital se encuentra que, si eso sucediese, y hasta que la legislación federal norteamericana se adaptase, las tecnológicas pasarían a pagar menos impuestos.

Además, aquellas empresas que logren unos beneficios de más del 10%, tendrán que pagar por lo menos un impuesto de sociedades del 20%, porcentaje se podría llegar a incrementarse.

Por otra parte, el pago de impuesto de sociedades se hará por la facturación en cada territorio donde generen su negocio, y no como hasta ahora exclusivamente tengan su sede fiscal.

El acuerdo se ha muñido en el palacete de Lancaster House, en pleno centro de Londres y en la reunión han estado presentes los representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Italia y Japón, los países que conforman dicho organismo.

Adaptarse a una economía digital

Es el principal objeto del acuerdo, y de lo que se trata es que las grandes tecnológicas tengan que pagar sus impuestos en aquellos territorios donde desarrollan su actividad y logran sus beneficios.

Al mismo tiempo, imponer un impuesto de sociedades homogéneo en todos los países impedirá la elusión fiscal, y que ciertos países se hayan convertido en paraísos fiscales donde la fiscalidad por impuesto de sociedades es muy baja o directamente no existe.

La medida viene dictada directamente por las consecuencias de la pandemia de SARS-CoV-2, ya que todos los Estados del mundo se han visto obligados a unos gastos elefantiásicos.

Muchos de esos países, donde la tributación, tanto por rentas del trabajo como del capital, son muy bajos o directamente inexistentes, se han visto arrollados por el tsunami económico, de salud pública y social que no han podido gestionar.

Europa carga las tintas

Pero, sin lugar a dudas, los más beligerantes han sido los países europeos que han pergeñado un borrador mucho más duro que el documento consensuado que finalmente ha visto la luz.

Dicho borrador lleva la firma de los ministros de finanzas de España, Nadia Calviño, de Francia, Bruno Le Maire, de Alemania, Olaf Scholz y de su par italiano, Daniele Franco.

Los cuatro ministros de finanzas ven un panorama muy negro para la humanidad en su conjunto si se sigue manteniendo el sistema fiscal actual, donde grandes empresas y grandes patrimonios acaban tributando lo mínimo en diversos paraísos fiscales.

Dichas políticas fiscales de los ricos lo único que está provocando es aumento de la desigualdad entre regiones, y la imposibilidad de muchos países de financiar, como se ha visto en la actual crisis, financiar los servicios públicos básicos, como es el sanitario.

En la Unión Europea se podría aplicar el refrán castizo que dice que «en casa del herrero cuchillo de palo», ya que Irlanda lleva muchos años convertido de facto en un paraíso fiscal, con uno de los impuestos de sociedades más bajo de toda la Unión Europea.

Es en el país que lidera Micheál Martin donde, por su baja presión fiscal, ha radicado las filiales europeas de los gigantes tecnológicos, como Facebook, Apple o Google.

La nueva norma al detalle

Los países del G7 no se han limitado a hacer una declaración de intenciones más o menos genérica, sino que se muestran dispuestos a desarrollar la norma hasta sus más mínimos detalles.

Ese 15% de impuesto de sociedades se establecería para los beneficios que las empresas lograsen en el extranjero, pudiendo los estados nacionales poner en su territorio los tributos que consideren oportunos.

De ese modo, se lograría un fair play, y las grandes empresas no podrían tributar menos si deciden pagar el impuesto de sociedades en otros estados.

A pesar de que se ha llegado a un principio de acuerdo con un impuesto de sociedades global de entorno al 15%, todavía será necesario esperar a que Estados Unidos realice la armonización fiscal a esos nuevos tipos tributarios.

El pláceme del G – 20

Aunque el acuerdo ya está tomado, a grandes rasgos, en el G-7, será necesario ver si obtiene el pláceme de los países que conforman el G-20, ya que es en ese foro donde existe la suficiente «masa crítica» para que la medida pueda surtir efecto.

Además, aunque se dé esa condición, armonizar las políticas fiscales, aunque sea solo en esos 20 países, serán un proceso lento y farragoso, ya que cada uno de esos países tienen sus propios sistemas tributarios.

Lo que si resulta claro es que, de aplicarse dichas normas, los paraísos fiscales, tal como los conocemos hasta ahora, tendrán sus días contados.

Fuente – EL PAIS / elPeriódico

Imagen – Hans / Jo Jakeman / Sean MacEntee / Stock Catalog / La Moncloa – Gobierno de España / Woody Hibbard / Ron Bulovs

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