La jubilación del Baby Boom

Las jubilaciones, de ahora hasta el 2050, de la generación del Baby Boom, va a suponer un problema para la Seguridad Social ya que son jubilados con historiales de cotización largos y elevados sueldos. El gobierno y los agentes sociales buscan como solucionar el problema, aportando diferentes soluciones

La España nacida desde finales de los años sesenta del pasado siglo y hasta mediada la década de los años setenta del siglo XX, comienza a jubilarse.

Se trata de personas con un largo historial de cotizaciones y con unos sueldos que determinarán altas pensiones cuando comiencen a jubilarse.

Ahora, la polémica ha saltado debido a que el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha hecho unas polémicas, casi hasta desafortunadas, declaraciones que a nadie han dejado indiferente.

Trabajar más o menor pensión

En la entrevista concedida a Televisión Española, el que fuera presidente de la AIReF, indicaba que para el ministerio que dirige, las jubilaciones masivas de los hijos del Baby Boom van a suponer una desafió para las arcas de la Seguridad Social.

Las declaraciones, que a casi nadie han dejado indiferentes, coincidieron con el día en que los agentes sociales – la patronal y los sindicatos – firmaban un acuerdo sobre la reforma de las pensiones.

En el acuerdo todos asumen que, en un futuro muy cercano, las pensiones tendrán que buscar nuevas vías de financiación, pero que la solución no pasa por «meter la tijera», buscando fórmulas imaginativas.

Otra de las consecuencias del acuerdo entre gobierno y agentes sociales es que se deroga completamente la reforma que se llevó a cabo en la época de Mariano Rajoy y su tan cacareado «factor de sostenibilidad».

Rectificar es de sabios

Tras las declaraciones, patronal y sindicatos se desvincularon de la ocurrencia el ministro, y en el caso de la CEOE, cargó las tintas indicando que no compartían las opiniones de Escrivá y que no había ningún acuerdo sobre el particular.

Ante la falta de apoyo concitado, el ministro recoció que se trataba de un «globo sonda» y que únicamente eran, tal como las definió, pensamientos en voz alta.

El contingente humano más grande de la historia

El concepto, como otras muchas cosas, lo importamos de Estados Unidos, y en el país que gobierna Joe Biden designó a la cohorte nacida entre los años 1946 y 1964, generación marcada por el final de la II Guerra Mundial y la guerra de Vietnam.

Fue una época de bonanza económica donde muchas parejas veían que tenían la suficiente capacidad económica para procrear y tener hijos.

El término se exportó a otros países, y en España, como ya hemos indicado, designó a la cohorte nacida entre finales de los años sesenta del pasado siglo y hasta, aproximadamente, el año 1976.

Millones de pensionistas más

Las estimaciones informan de que los diez millones de pensionistas que hay en estos momentos en España, pasarán, en el umbral del 2050, a ser 15 millones de personas.

El «pistoletazo de salida» de las jubilaciones comenzará en el 2023, de una generación que tiene más esperanza de vida que todas las precedentes.

Pero el panorama se complica: la generación posterior, que será la que pague con sus cotizaciones las pensiones de la generación de Baby Boom, es una de las de menor natalidad de la historia de España.

Sistema de reparto

Además, la principal característica del sistema de pensiones español no ayuda, ya que se trata de un sistema de reparto, esto es, los que en estos momentos están cotizando a la Seguridad Social, son los que pagan las pensiones de los jubilados.

A una situación – una gran masa de jubilados con cada vez menos cotizantes – que se presume que durará tres décadas, se suma que los hijos del Baby Boom tienen largos historiales de cotización y buenos sueldos, que es lo que finalmente acaba determinando la pensión que se recibirá.

Con un gasto en pensiones que alcanza el 12% del PIB, esta cohorte tiene aseguradas sus jubilaciones, pero nadie «pone la mano en el fuego» por las pensiones de las generaciones futuras.

Proyecciones demográficas para echarse a temblar

Si el sistema sigue sin reformarse, dentro de tres décadas habrá 1,8 cotizantes por cada mayor de 66 años; ahora esa ratio es de 3,4 cotizantes por cada pensionista.

Las proyecciones del Banco de España son todo menos halagüeñas: para mantener el sistema de pensiones como en la actualidad, habría que aumentar un 35% las cotizaciones a la SSGG para que el sistema siga intacto en el 2050.

Además, sería necesario que en España el 80% de las personas en edad de trabajar lo hiciesen, unas cuotas de ocupación que solo se pueden encontrar, en nuestro entorno europeo, en Suiza.

Hoy, en España solo trabaja el 60% de las personas en edad de trabajar, de manera que mucho tendría que mejorar el mercado laboral para lograr que se llegase en el umbral del 2050 al 80%.

Más impuestos

En los planes enviados a la Comisión Europea, el gobierno de Pedro Sánchez indica que debido a la enorme cifra de desempleados no es una solución subir las cotizaciones, algo que solo iba a conseguir tensionar más el sistema.

La solución pasaría por subir los impuestos o utilizar una «batería» de ellos para financiar las pensiones, que es una de las medidas que apoyan las centrales sindicales.

Para UGT y CCOO, la receta pasaría, además de financiar la Seguridad Social con impuestos, sumar una mayor inmigración, un mayor crecimiento económico y una lucha decidida contra el fraude fiscal y financiero.

Poner los puntos sobre las íes

La AIReF, Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, estima que una vez anulada la reforma de las pensiones que llevó a cabo el Partido Popular, que el gasto en pensiones aumentará unos cuatro puntos del PIB.

Para hacer frente a ese aumento, sería necesario aumentar la recaudación de IRPF un 60%, algo que puede ser calificado, al menos en el momento actual, de economía ficción.

El Banco de España, que en estas situaciones suele actuar como un «pepito grillo», ha advertido que una subida de impuesto en semejante magnitud dañaría tanto la economía como subir las cotizaciones.

Una posible solución, por tanto, pasaría por aumentar la productividad, auxiliándose para ello de la revolución tecnológica y la digitalización.

Otra posible solución tendría que ver con aumentar la tasa de ocupación hasta llegar a la que tiene países como Suiza, Holanda o Nueva Zelanda, aunque eso solo solucionaría la mitad del problema.  

Fuente – EL PAÍS / José Luis Escrivá en Wikipedia

Imagen – Beatrice Murch / J. Stimp / La Moncloa – Gobierno de España / Rick / Hsing Wei / Marco Verch / Google Maps / James Morris / Café Credit

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