5G, poco apetito

Una subasta casi desierta acaba de dirimir parte del espacio radioeléctrico que se va a dedicar en España al 5G, con una recaudación que solo ha logrado 1.100 millones de euros y en que los únicos presentes eran Vodafone, Orange y Telefónica

Es el que han mostrado las operadoras de telefonía móvil españolas en la primera subasta del espacio radioeléctrico en el cual se han vendido las licencias para poder operar con 5G.

Entre todas las operadoras que competían han invertido 1.100 millones de euros, en una subasta que se ha celebrado tarde y con rebajas.

Mientras que Orange y Vodafone han pagado 350 millones por las licencias, la empresa que dirige José Maria Álvarez – Pallete ha desembolsado solo 310 millones de euros.

Una subasta casi desierta

Además de haber durado dos días, un tiempo inédito en este tipo de procesos de compra al mejor postor, salvo tres operadores, tres de las «grandes», la subasta se puede dar por desierta.

Además, como ya hemos anunciado más atrás, la cantidad de dinero que ha recaudado el estado por el espectro radioeléctrico que se ha recaudado está a un paso del ridículo, máxime por las expectativas que se tenía de hacer una buena «caja».

Hay que tener en cuenta que el precio de salida que se había fijado estaba en los 995,5 millones de euros, y que solo se han recaudado algo más de 100 millones de euros más.

Disconformes con el precio

Incluso antes de que se celebrase la subasta, las operadoras habían alegado que el precio de salida de la subasta era demasiado alto, y finalmente solo Vodafone, Orange y Telefónica han partido en proceso.

El lobbie de las operadoras de telefonía móvil habían logrado inclusive que el precio de salida se rebajase un 15%, y finalmente tres de las «grandes» han participado, no superando la inversión de cada una los 350 millones de euros.

Los flamantes operadores de 5G tienen concedida la licencia por 20 años, y estos operadores se suman a los que ya participaron en las anteriores subastas, las de 2018 y 2020, y el proceso de la subasta se ha visto retrasado un año por la pandemia de SARS-CoV-2.

De hecho, la subasta de 3 bandas de 5 MHz de comunicación descendente se ha declarado desierta ya que ninguna de las operadoras presentes ha pujado por ella, siendo su precio de salida 25,5 millones de euros.

Por otra parte, la concesión de 20 años tendrá ser abonada inmediatamente, y se espera que el despliegue del 5G se produzca una vez finalizado el verano.

Supeditadas a condiciones

Pero la concesión del 5G no supone una «barra libre» para los operadores, ya que la concesión también tiene su letra pequeña.

En el caso de Telefónica su contrato lleva aparejado la obligación que su red de 5G tiene que estar completamente desplegada antes del 2025.

La red de 5G de Telefónica deberá tener presencia en todos los municipios españoles de más de 20.000 habitantes y deberá estar presente también en aeropuertos, puertos y estaciones del AVE.

Cobertura obligatoria

El gobierno obliga además a las operadoras a que su despliegue de 5G tenga una serie de ubicaciones obligatorias.

Es el caso de la banda de 700 MHz, que para el 2025 deberá estar operativa en todos los municipios de más de 50.000 habitantes.

Para la misma fecha también deberá haber cobertura de las dos licencias de 10 MHz en todos los municipios españoles de más de 20.000 habitantes. Y a ello están obligadas tanto Telefónica como Vodafone y Orange.

A ello se suma el despliegue obligatorio en 10 aeropuertos, 3 puertos, 6 estaciones de ferrocarril y 8 aeropuertos antes de que concluya el año.

Guerra abierta

Y todo por un elemento que siempre genera controversias, que no es otro que las patentes, tanto de infraestructura de 5G como de los dispositivos móviles que permiten ese tipo de conectividad.

Uno de los primeros fabricantes de teléfonos móviles, Nokia, ha presentado una demanda contra la tecnológica china Oppo, por vulneración de patentes.

Los finlandeses andan desbocados judicialmente hablando porque en las últimas semanas han iniciado litigios en España, India, Francia, Reino Unido y Alemania, todos ellos por vulneración de la propiedad intelectual.

El tema de las patentes siempre ha sido un problema recurrente en el ámbito de las telecomunicaciones, no en vano el teléfono, inventado por Graham Bell, quiso ser patentado por una tal Elisha Gray.

Sin ir más lejos, aunque la comunidad científica no duda de la autoría del primer emisor – receptor de radio fue de Marconi, la Corte Suprema de los Estados Unidos dicto una sentencia que concedía ese mérito a Nicola Tesla.

Estándares en telecomunicaciones

El uso de patentes en telefonía móvil y transmisión de datos es tan evidente como que, si todos los dispositivos están utilizando los mismos estándares de comunicaciones, todos ellos están utilizando tecnología patentada.

Es lo que se denomina patentes esenciales, y el 5G también las tiene, pero el problema de muchos fabricantes que han conformado el estándar es demostrar que se está utilizando, dado que registrar una patente esencial es harto difícil.

Solo el Instituto Europeo de Estandarización de las Telecomunicaciones (ETSI) tiene registradas alrededor de 18.000 patentes, y el ETSI ya ha determinado cuánto tendrán que pagar los fabricantes de automóviles que quieran dotar a sus vehículos de cobertura 5G.

Mientras que los grandes tenedores de patentes pueden negociar directamente con las multinacionales cuánto van a pagar por utilizar sus estándares, aquellos actores con menos «músculo» se agrupan en asociaciones que defiendan sus derechos.

Pero también en este negocio existe la picaresca, ya que existen empresas que adquieren las patentes de terceros para poder hacer negocio con ellas, con unos comportamientos altamente especulativos que ponen «palos en las ruedas» al desarrollo de las telecomunicaciones.

En busca de soluciones

Es lo que pretende una iniciativa de la Unión Europea que ha sido bautizada como CIFRA y que cuenta con la concurrencia de Telefónica.

Entre las posibles soluciones que ha arbitrado CIFRA se encuentra la creación de un órgano jurisdiccional por el que pasen todos los procesos judiciales en los cuales se diriman arbitrios legales que tengan que ver con patentes.

Dicho órgano, además, tendría que tener el suficiente dinamismo para evitar uno de los lugares comunes de dichos pleitos, que no es otro que el mucho tiempo que tardan los juzgados en sentenciar sobre los mismos.

Fuente – EL PAÍS / El Confidencial

Imagen – ITU Pictures / Financial Times / Toshiyuki Imai / Charlene McBride / Zrinka Lovric / The National Guard / Joakim Jardenberg / Piqsels

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s