Cuando salarios dignos y empleo son compatibles

Fallado el Premio Nobel de Economía del 2021, los ganadores han sido los norteamericanos David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens, con unos trabajos centrados en la relación entre salario mínimo y empleo y el efecto de la inmigración en los salarios

La Academia Sueca acaba de fallar los Premios Nobel, y entre ellos el de economía que ha recaído en los investigadores David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens.

En el caso de David Card, lleva décadas demostrando empíricamente que los salarios dignos son compatibles con la creación de empleo, y los tres coindicen en el hecho de tener nacionalidad norteamericana.

Una terna de altura

En la justificación del premio, la Academia Sueca coincide en el hecho de que es uno de los académicos contemporáneos que ha aportado más al estudio empírico del trabajo, centrando sus estudios en el salario mínimo. 

Los otros dos galardonados, también académicos, han logrado altos niveles de excelencia en el estudio y aporte de soluciones metodológicas en análisis de las relaciones causales.

Los tres profesores, que además son investigadores también destacan en el campo de la realización de los experimentos naturales, siendo la gran mayoría de esos experimentos suscitados en la vida diaria.

Explicar la realidad

Es la mayor contribución de estos profesores universitarios que se han centrado en el campo de la economía.

Con su investigación y actividad docente han podido responder a preguntas tan acuciantes como ¿Cómo afecta la inmigración a los salarios y los niveles de empleo? o ¿Cómo una mayor educación puede afectar al sueldo futuro de una persona?

Para responder a esas preguntas los tres académicos han optado por lo experimentos naturales entendidos estos como la investigación y explicación de sucesos fortuitos que se dan en la naturaleza, en este caso económica.

A diferencia de otras disciplinas como pueda ser la medicina o la biología, donde es relativamente fácil realizar experimentos, la economía, ya que la misma engloba a grandes colectividades, eso es imposible.

Por ello la investigación en economía hace necesario el estudio de situaciones que se producen de manera espontánea en la realidad, una metodología que con el tiempo ha «contaminado» a otras ciencias sociales.

Un millón de euros

O si se prefiere diez millones de coronas suecas, este es el premio que se repartirán, de manera asimétrica, los tres profesores universitarios.

David Card, que ejerce la docencia en la Universidad de Berkeley, y que ha sido merecedor también de un Premio Fronteras del Conocimiento del BBVA en el 2014, se embolsará medio millón de euros.

El otro medio millón ira a los bolsillos de Joshua Angrist y Guido Imbens, en una ceremonia que se celebrará en la capital sueca, Estocolmo, el 10 de diciembre.

Estudioso del salario mínimo y otras materias

Es uno de los campos de actividad de David Card, un concepto que provoca dimes y diretes en las economías avanzadas y que en el caso de España ha desatado una polémica entre patronal por un lado y sindicatos y gobierno por el otro.

Contradiciendo a los adalides económicos de la derecha, las investigaciones de Card concluyen que la subida del salario mínimo no tiene ni mucho menos que afectar negativamente a la creación de empleo.

De hecho, la investigación que llevó a cabo sobre el salario mínimo en el Estado de Nueva Jersey, investigación que llevo a cabo, al alimón, con Alan Krueger, se ha convertido en el argumentario de varios gobiernos, incluido el español, para defender su aumento.

David Card también ha investigado la influencia de la inmigración en el mercado de trabajo, y ahí también puso una pica en Flandes llegando a conclusiones que echaban por tierra lo que podríamos llamar el saber popular.

Con sus estudios Card ha demostrado que la llegada de inmigrantes a una determinada nación no tiene por qué hacer disminuir los sueldos de los nacionales, sino que incluso, en determinadas circunstancias, los puede aumentar.

Un género y una nacionalidad agraciadas

Como no podía ser menos, algo que se ha convertido en un clásico en los Premios Nobel de Economía, los galardonados son hombres y tiene pasaporte norteamericano.

Con ello se sigue una tradición que hace que, actualmente, más de la mitad de los agraciados con el premio que entrega la Academia Sueca y que galardona al pensamiento económico más esclarecido son norteamericanos y con género masculino.

Bien es cierto, que hoy por hoy si se tiene que otorgar una nacionalidad a la ciencia esa sería la norteamericana, entre otras cosas porque los Estados Unidos de América importan cerebros.

Además, los presupuestos que manejan los investigadores norteamericanos son elefantiásicos en comparación con el dinero que en Europa se dedica a la investigación, ya sea esta básica o aplicada.

Los tres profesores que comparten el Premio Nobel de Economía 2021 además imparten su docencia en alguna de las universidades más prestigiosas del país que gobierna Joe Biden.

Estas universidades son la de Berkeley, donde enseña Card y el MIT y Stanford donde enseñan Angrist e Imbens respectivamente, unos centros de saber que atesoran un buen puñado de Premios Nobel.

Un Nobel relativamente nuevo

El Nobel de economía es relativamente nuevo en el sentido que no fue uno de los cinco que instauró Alfred Nobel.

En el año 1895, el repartieron en el cual esos galardones, los premios celebraban cinco ramas del saber: Física, Química, Medicina, Literatura y Paz.

Fue en el año 1969 cuando el Banco Central Sueco decidió entregar un Premio Nobel en la categoría de economía, que recibe el rimbombante nombre de Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas.

En la edición anterior

El Premio Nobel de Economía recayó, en la edición del 2020 también en otros dos norteamericanos, Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson, por su trabajo centrado en el universo de las subastas.

Sus estudios teóricos y prácticos sobre las subastas han hecho ese mercado más eficiente y han creado nuevos formatos de subastas, lo que maximiza los beneficios entre compradores y vendedores.

Se da la circunstancia de que Robert B. Wilson fue profesor, en la Universidad de Michigan, del segundo, doctor en matemáticas y que después de sacarse el doctorado se quedó en dicha universidad a dar clases.

Fuente – EL PAÍS / Premio Nobel el Wikipedia / Economía en EL PAÍS

Imagen – Adam Baker / Kevin Hutchinson / Seattle Municipal Archives / Tim Reckmann / Steve Snodgrass / Michael Zanussi / Arild Vâgen / Sweden New York

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