Big Bang Theory

En la recuperación económica que estamos viviendo en España se están dando fenómenos que nadie explica, siendo quizás el más importante el hecho de que mientras que el empleo y el consumo se recuperan, no lo hace el Producto Interior Bruto

La situación actual de la economía española está dejando perplejos a los más avispados analistas financieros ya que, aunque la recaudación fiscal y el empleo baten récords históricos, el PIB no le acompaña.

En cuanto a las previsiones, las hay para todos los gustos: desde las elefantiásicas del gobierno a las más moderadas de muchos organismos internacionales que piden echar el freno y conformarse con crecimientos más moderados.

Inclusive hay hasta quien defiende que las estimaciones que hace el INE sobre creación de empleo y recaudación de impuestos tienen el mismo sesgo que cuando el organismo que preside José Félix Tezanos estima la intención de voto.

Récord en creación de empleo

Al menos eso es lo que muestra el INE, que los niveles de empleo han vuelto a la senda del 2019, cuando todavía no sufríamos la pandemia de SARS-CoV-2 y la economía se estaba enderezando.

Con respecto al pasado mes de noviembre, hay cotizando 61.768 empleados más, y en lo que respecta a tributación, hasta el mes de octubre, había subido casi un 17%.

Sin embargo, hay otro indicador, el de Producto Interior Bruto, que no se acompasa a la creación de empleo y tributación, lo cual es todo un misterio para los analistas financieros que pretenden radiografiar la realidad económica de nuestro país.

No se sigue el metrónomo

Muchos analistas creen que esta situación se produce porque las mediciones están desacompasadas, y eso es producto de la pandemia.

Con el cambio de realidad epidemiológica muchos de los indicadores no tienen el mismo significado que antes de la pandemia, por ejemplo, la contabilización de horas trabajadas.

El INE siguió midiendo esos indicadores como antes de la pandemia – era imposible medir las horas trabajadas porque medio país estaba teletrabajando desde su casa – por lo que la «fotografía» del PIB no es real.

Además, es el mismo INE el que se desdice de sus cifras: antes decía que España creció a un ritmo del 2,8%, mientras que dos meses después aseguró que el crecimiento era solo del 1,1%, una revisión inédita en el Instituto Nacional de Estadística.

Revisión de la coyuntura económica

Es lo que está haciendo el INE y por ello hace escasas fechas ha mantenido una reunión con el Grupo de Analistas del Coyuntura Económica, donde se comunicó que el INE iba a reformular la medición de la coyuntura económica.

En la reunión el Instituto Nacional de Estadística discutió con los analistas la coyuntura económica, solventando las dudas metodológicas que para la interpretación de los indicadores tenía el grupo GACE.

Una falta de datos

Es lo que puede estar detrás de la errónea interpretación de los datos que periódicamente recoge el INE.

Al menos ese es el parecer del Instituto de Estudios Económicos, una entidad de análisis económico dependiente de la CEOE, que achaca a la falta de datos lo erróneo de la medición.

Según el IEE, en la última «toma de temperatura» del PIB faltaban datos esenciales como los datos completos de inversión y del sector exterior.

En general el PIB siempre muestra una correlación con los otros dos indicadores, esto es, la creación de empleo y la recaudación de la Hacienda Pública.

¿Cómo toma los datos el INE?

Se trata ciertamente de un método peculiar, debido a que tras la primera hornada de datos el INE sigue actualizando los datos con los nuevos indicadores que le siguen llegando, algunas veces meses después de la primera «cata».

Por ello, y hasta que no pasan meses, en algunos casos hasta años, los resultados del INE no son suficientemente fiables cuando se realiza la toma, aunque en los últimos tiempos el Instituto Nacional de Estadística se escuda en la pandemia para justificar la indefinición de sus datos.

Una explicación alternativa

En el caso de la falta de correlación entre la histórica creación de empleo y que el aumento del PIB no acompañe se podría explicar por la calidad del empleo creado.

La no correlación de ambos indicadores podría reflejar que, aunque se aumenta en el número de empleados, su actividad no es lo suficientemente productiva como para dar un espaldarazo al PIB español.

Con ello se rompe una medida áurea que se había repetido, año tras año, desde el año 2010 y que es que por cada 1% que se crea empleo, la productividad escala también un 1%.

Eso es algo que no se ve en los datos del segundo trimestre del año 2021, los últimos datos que ha publicado el INE y que no reflejan esa paridad.

En ese periodo estudiado, segundo trimestre del año, mientras que el empleo ha aumentado un 4%, el Producto Interior Bruto solo ha ascendido un 1%, aunque la correlación se ha recuperado algo en el último trimestre del año.

Cosas del mercado

Es otra de las explicaciones que se pueden dar a la falta de homogeneidad de los resultados, y se explicaría en el caso que con una demanda todavía no recuperada.

Con un consumo que no acompaña, muchas empresas, ante la extinción de la figura de los ERTE, han tenido que recuperar a sus trabajadores a plantilla, una plantilla que no puede estar completamente ocupada.

Otra explicación es posible por la falta de materias primas en donde las empresas tienen que surtir a mercado que demanda sus productos, pero no tiene posibilidad de fabricar para satisfacer esa demanda.

Un caso más que evidente es la industria del automóvil, que ante la falta de chips que necesitan los vehículos, se ha visto obligada a que las cadenas de producción estén a medio gas.

Al mismo tiempo, muchos de los recién contratados, en todos los sectores, por tener que aprender a manejarse en sus nuevos puestos de trabajo, no son tan productivos como trabajadores que llevan décadas desempeñando la misma actividad.

También el teletrabajo

Con miles de empleados teletrabajando desde sus domicilios debido a la pandemia de SARS-CoV-2, estos profesionales han tenido que adaptarse en tiempo récord a una forma de trabajar que no habían experimentado nunca.

Teletrabajar en «remoto» implica adquirir nuevas rutinas y cambiar, en cierto modo, la naturaleza del trabajo, lo que ha hecho que al menos en los primeros meses, se haya resentido la productividad.

Además, estamos en un país, España, donde brilla con luz propia el sector servicios, de manera que el número de personas que han estado, y que todavía continúan, teletrabajando, es mínimo entre los casi 20 millones de personas que trabajan, en A, en nuestro país.

Fuente – el diario

Imagen – European Southern Observatory / Mo Riza / James Lee / Nenad Stojkovic / Frédéric Bisson / Fred Romero / Andy Arthur / Nakashi / David Steward

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