Un euro débil potencia la inflación

La debilidad de la moneda única europea ante el dólar norteamericano anima el aumento de la inflación y como consecuencias el aumento de los precios que están a punto de meternos en una espiral inflacionaria. Mientras tanto, un dólar fuerte hace las exportaciones norteamericanas más caras

Y a pesar de ello, ciertos sectores económicos se ven favorecidos por la debilidad del euro frente al dólar norteamericano, como son las exportaciones y el turismo.

El envés de la moneda es que esa misma debilidad encarece la importación de energía y también la compra de materias primas para todos los países de la zona euro.

Déjà vu

La situación antitética por lo altamente deflacionaria, contraria a la que se está produciendo en estos momentos, ya acaeció en el año 2019, siendo presidente del BCE el actual presidente italiano, Mario Draghi.

En aquella ocasión, el economista italiano amenazó con sacar toda la artillería para estabilizar la situación económica, y solo la advertencia fue suficiente para mejorar la economía.

En aquellos momentos, el euro era fuerte y como consecuencia la inflación estaba en mínimos históricos, penalizando las exportaciones europeas.

La actuación del BCE que comandaba Draghi provocó el enfado del presidente norteamericano Donald Trump, que precisamente necesitaba un dólar con un tipo cambiario que permitiese a su país exportar más.

Una situación contraria

Es la que se está produciendo en estos momentos, en donde la máxima preocupación del Banco Central Europeo es que la inflación baje para parar la escalada desbocada de los precios de miles de productos.

El principal factor que tira de la inflación es el precio de la energía, que ha provocado que el pasado abril la inflación en la zona euro haya llegado al 7,5%, sobre todo por las subidas de precio de la energía de origen fósil.

La subida de precio de las materias primas y de las energías fósiles tiene dos causas principales, como son desajuste entre oferta y demanda y la guerra que se está produciendo en Ucrania.

Otro de los inductores de la situación económica actual es, y no es menor su contribución, el tipo cambiario, que está amplificando la situación inflacionaria.

Un dólar norteamericano fuerte

En estos momentos el billete verde tiene una extraordinaria fortaleza con respecto al euro, dándose la circunstancia que la energía y los productos de la cesta básica de la compra cotizan en la moneda norteamericana.

Eso hace que, con un dólar norteamericano fuerte frente al euro, los importadores europeos tienen que pagar más por lo que importan, y eso es especialmente cierto en las importaciones de energías fósiles.

En lo que llevamos de año el barril de Brent, el estándar del petróleo que se consume en Europa, ha subido hasta un 60%, pero si esa factura se pone en euros, la subida real ha sido del 80%, lo que encarece todo tipo de productos.

Los fabricantes que necesitan energía para la producción de sus bienes, sobre todo eléctrica y gas, repercuten la subida sobre el consumidor final y por ello ahora en Europa la canasta básica de la compra y otros muchos productos están por las nubes.

Contratar en euros

Europa es el mayor importador de energía del mundo, con una factura anual que el año pasado fue de 300.000 millones de euros.

Además, para agravar la situación económica, la mayor parte de los contratos de energía están indexados al euro como una manera de potenciar el papel de moneda internacional de la moneda común europea.

A pesar de que ello hace más cara la energía, la UE tiene suerte de que los contratos que se firman para abastecer de gas a los países miembros se negocien en euros y no en dólares norteamericanos.

A pesar de ello algunos analistas financieros piensan que el euro no seguirá, a medio plazo, debilitándose ante el dólar norteamericano, y ello debido a dos razones.

La primera de ellas es que el excedente comercial europeo es enorme y por otro lado Alemania, la locomotora económica europea, no va a dejar de exportar como corresponde a una potencia económica de primer orden.

Incluso llegar a la paridad

Aunque el euro se ha dejado un 15% de su cotización con respecto al dólar norteamericano en lo que va de año, algunas casas de cambio piensan que antes de que se acabe el año se llegará a la paridad.

Y eso a pesar de que el panorama económico ha quedado trastocado por la guerra en Ucrania, aunque llegar a esa paridad sería acrecentaría las tendencias inflacionistas en la eurozona, que empeoraría su desempeño.

Con respecto a otras divisas internacionales, el euro también ha perdido muchos enteros: frente al franco suizo un 7%, frente a la libra esterlina pierde un 3%, y con respecto al yen japonés, la moneda europea inclusive se aprecia.

Dólar como divisa estable

Y eso porque las sanciones europeas a Rusia tienen en la energía otro campo de batalla, en el cual muchos países europeos están buscando dejar de depender energéticamente de Rusia.

Eso hace que tengan que buscar otros proveedores, lo que implica unos precios, sobre todo del gas, más elevados por lo que la economía europea se resiente por ese aumento de precios.

Otro factor, también provocado por la guerra, es que las recetas económicas que ha impuesto la FED y el BCE son diferentes, lo cual siguen penalizando al euro ya que los capitales se van donde más los remuneran, en este caso Estados Unidos.

En un periodo de alta volatilidad como la actual, el dólar norteamericano, por su estabilidad, se convierte en una divisa estable, lo que hace que su cotización se aprecie con respecto a otras divisas.

Perjuicio a Estados Unidos

Pero en cierto modo, un dólar fuerte también perjudica a Estados Unidos, y eso se ha traducido en la primera contracción de su economía desde el año 2020.

Las exportaciones de EE. UU. a otros países han bajado casi un 6% y se ha producido un aumento de las importaciones de algo más del 17%, y en ambas situaciones la cotización del dólar ha sido esencial.

Un dólar fuerte y un euro débil, además, beneficia a la UE con respecto a las exportaciones y perjudica a EE. UU., cuyos productos son más caros.

En el caso concreto de nuestro país, la debilidad del euro ha beneficiado al sector exportador, que ha podido, hasta cierto punto, compensar el efecto en el PIB del encarecimiento de la energía.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – 7C0 / Donald West / Jeremy Seitz / Chris Dlugosz / James St. John / Matt Brown / John Lodder / J. L. Hervás

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