¿Una retirada a tiempo?

Es lo que parece que está escenificando Elon Musk con respecto a la adquisición de Twitter. El problema para el equipo de Musk es el número real de perfiles falsos que hay en la red social. Twitter ha anunciado medidas, como exigir al magnate sudafricano una compensación de 1.000 millones de dólares

Parece que finalmente el ingeniero y visionario Elon Musk no hará efectiva la compra de la red social Twitter, por la cual se había comprometido a desembolsar 44.000 millones de dólares norteamericanos.

El propietario, entre otras, de SpaceX alega que los propietarios de Twitter han vulnerado varios de los acuerdos que habían suscrito, y que eran de obligado cumplimiento para que Musk ejecutase la opción de compra.

Sin embargo, parece que la operación se va a judicializar, ya que Twitter ha confirmado que promoverá acciones legales: en caso de renuncia a la compra Twitter sería resarcida con 1.000 millones de dólares.

Causas tasadas

Aunque nadie sabe a ciencia cierta que ha hecho que Musk renuncie a la compra de Twitter, en una multimillonaria operación, el propietario de Tesla alega que la red social que fundase Jack Dorsey habría violado determinados acuerdos.

Las consecuencias que el hombre más rico del mundo se hiciese con la prestigiosa red de microblogging iban más haya de lo económico.

Con la compra de Twitter, Musk, que ya ha demostrado que sus intereses además de económicos son políticos, tendría un formidable altavoz mediático para intentar influir en la opinión pública mundial.

Sin embargo, la decisión de echarse atrás, amenaza con convertirse en una serpiente de verano, en unos meses en los cuales las redacciones de periódicos e informativos de televisión notan la falta de caudal informativo.

Compensación milmillonaria

Desde Twitter ya han advertido que en caso de que la compraventa no se lleve a cabo, denunciarán una de las cláusulas del acuerdo.

En dicha cláusula Musk se comprometía a abonar a Twitter mil millones de dólares, aunque se desconoce por qué concepto.

En cierto modo la operación implicaba sobrevalorar las acciones de Twitter, pignorando cada título a un valor de 54,20 dólares, un valor muy por encima del que reconoce el mercado.

El principal escollo, hasta ahora, era que Musk afirmaba que desde Twitter le tenían que comunicar, con veracidad, cuantos eran realmente los usuarios verdaderos de la red social y que los usuarios fantasmas fuesen menos del 5%.

Se verán en los tribunales

Es lo que han anunciado desde Twitter por boca del presidente de la red social, Bret Taylor, que denuncia que, desde el 13 de abril del presente año, Elon Musk les comunicó que compraba Twitter.

Ambas partes dilucidarán el juicio en el partido judicial de Delaware, y lo que se pretende desde Twitter es que Musk realice la adquisición.

En caso de que no se produzca la compra, Twitter pide que el ingeniero sudafricano les compense con 1.000 millones de dólares.

Desde el entorno de Musk lo que se alega es que desde Twitter no se ha informado con veracidad del número de perfiles reales que hay en la red social.

Dicho de otro modo, Musk no confía en el número de usuarios fantasma que tiene Twitter, siendo esa cantidad vital para determinar los beneficios que se pueden obtener de la red social a partir de la adquisición.

Mientras que Twitter ha comunicado que menos del 5% de los perfiles de la red social son falsos, el equipo de Elon Musk estima que podrán llegar al 20%, aunque una auditoría externa no puede detectar eso.

Y ello debido a que Twitter no comparte ninguna métrica que pueda detectar eso: direcciones IP, datos de geolocalización o información de contacto son secretos que Twitter mantiene bajo siete llaves.

Caída en bolsa

La noticia de la negativa de Musk a adquirir Twitter ha provocado una implosión en su cotización en bolsa, cayendo los títulos un 6% en solo un día.

Hay que tener en cuenta que la salud bursátil de Twitter no se puede calificar como buena, ya que en lo que llevamos de año se ha dejado un 13%, en un índice, como es el NASDAQ, que no vive su mejor momento.

Lo voluble de la cotización en bolsa de Twitter se puede entender cuando el pasado 14 de abril, y en la misma red social Twitter, Musk escribía “He hecho una oferta”, lo que desató la euforia en los mercados y en el valor de cada título de Twitter.

De cualquier manera, y aunque Musk finalmente no compre Twitter, sigue poseyendo un paquete accionarial cercano al 10%, con lo que es el mayor accionista de esa red social.

Defensa siciliana

Sin embargo, ante el anuncio de compra por parte de Elon Musk, el consejo de administración movió ficha, y tomó medida para evitar que Musk lanzase una OPA sobre la mayoría del capital accionarial.

Twitter estableció un cortafuegos para evitar que Elon Musk pudiese hacerse, en el mercado libre, con más del 15% de las acciones.

Y haciendo gala de aquel dicho que afirma que si no puedes con tu enemigo únete a él, se ofreció un puesto en el consejo de administración de la red social a Musk.

Sin embargo, Musk se negó a ocupar el sillón, persistió en su intención de comprar todas las acciones de la compañía y anunció que la sacaría a bolsa.

Inopinadamente, Musk recibió el apoyo de uno de los fundadores de Twitter, Jack Dorsey, que consideraba que Musk era el ariete que necesitaba la empresa para triunfar en Wall Street y codearse con los grandes del capitalismo.

Peliaguda situación económica

Con una crisis inflacionaria afectando a Estados Unidos, y al resto del mundo, la retirada de Musk puede responder a una respuesta táctica.

El magnate sudafricano y sus empresas no son ajenas a la coyuntura económica, y en varias de sus empresas empiezan a estar afectadas por unas menores ventas que han hecho que recorte la oferta.

Eso está provocando que Tesla y SpaceX hayan optado por expedientes de regulación de empleo que han enviado a miles de trabajadores a las colas del paro.

Las compañías de Musk, como el resto de las del mundo occidental si algo temen una posible estanflación, caracterizada por bajo crecimiento al que se suma inflación.

Para evitar eso, los bancos centrales de medio mundo están subiendo los tipos de interés, que puede traer como consecuencia más evidente una recesión económica, que algunos gurús económicos ya anuncian como más que posible.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Daniel Agrell / Nob Mouse / Emre Cömert / Open Grid Schedeuler / Think London / Peter Miller /

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