Gas, esta vez made in USA

Las sanciones de la Unión Europea a Rusia, entre ellas vetar las importaciones de hidrocarburos rusos, ha provocado que muchos países europeos se queden sin su principal proveedor, posición que espera ocupar Estados Unidos

Y con cambio de tornas. Si hasta hace poco el primer proveedor de gas para España era Argelia, en pocos meses Estados Unidos ha tomado la delantera al régimen de Argel.

El cambio de proveedor se entiende por la borrasca diplomática que sigue existiendo entre España y Argelia, que comenzó con el asilo, para ser tratado de SARS-CoV-2, de Ibrahím Galli, lo que provocó una tormenta diplomática con el reino alauí.

Y por si eso no fuese suficiente, el cambio de postura de España sobre el Sáhara y el pueblo saharaui, Pedro Sánchez ha aceptado el plan de autonomía marroquí, ha enemistado definitivamente a Argel con Madrid.

Un mercado muy importante

Tanto el mercado español del gas, como en la Unión Europea es una perita en dulce para las empresas energéticas norteamericanas.

En pocos meses, el 35% del gas que recibe España llega licuado en grades gaseros norteamericanos que arriban a los puertos españoles donde existe una importante red de regasificadoras que devuelve lo licuado a estado gaseoso.

Solo el 25% de las importaciones de gas viene ya desde Argelia, un mercado que dentro de muy poco será residual para España.

Hasta hace relativamente poco, las importaciones de gas desde Estados Unidos representaban menos del 11% y en solo los primeros cinco meses de este año, han escalado hasta el 25% de las importaciones de gas.

Además, el gas que se está importando es el que se conoce como GNL, el más caro de todas las presentaciones en las que se puede importar esa fuente de energía.

Boicot argelino

Es como se puede calificar la relación energética entre España y Argelia en el último año, que en caso argelino se ha caracterizado por ir progresivamente cerrando el grifo.

La primera señal de las malas relaciones diplomáticas y económicas entre los dos países se escenificó con el cierre total del gasoducto que une aquel país con Europa.

Sin embargo, los problemas de suministro a España tendrán que esperar hasta el 2032, que es cuando expiran los contratos que nuestro país con la república que gobierna Abdelmadjid Tebboune.

Motivos para el cambio

Mientras que las relaciones económicas y diplomáticas entre Madrid y Argel se resquebrajaban, se multiplicaban los contactos de las autoridades españolas con empresas energéticas estadounidenses.

Hasta hace pocos años, Estados Unidos era uno de los principales importadores de gas a nivel mundial, pero las nuevas técnicas de extracción, caso de fracking, ha logrado que el país que gobierna Joe Biden, se haya convertido en un exportador neto.

La guerra de Ucrania no ha hecho sino afianzar la posición de Estados Unidos, ya que la guerra en aquel país, por las sanciones contra Rusia, ha hecho que medio mundo tenga que sustituir los hidrocarburos rusos por los de otros productores.

Además, los productores de gas norteamericanos se han comprometido a aumentar las exportaciones a la Unión Europea un 70% interanual, para impedir que el próximo invierno haya restricciones en Europa.

Unas sanciones convertidas en papel mojado

En el caso de España, y pesar de formar parte de la UE que ha establecido restricciones a las importaciones de hidrocarburos rusos, en los primeros cinco meses del año el volumen de gas ruso que ha llegado a España ha sido el acordado.

Inclusive en el mes de mayo el gas natural ruso que llegó a nuestro país se duplicó con respecto al volumen del mes anterior, llegando ese gas del país de Vladimír Putin fundamentalmente por vía marítima.

España se ha convertido en un importador neto de gas natural, independientemente de su procedencia, debido a que la recuperación económica ha impulsado la producción de empresas industriales.

Por otro lado, España reexporta parte del gas que le llega a otros países, esencialmente del centro de Europa. Por último, el miedo a que el próximo invierno haya que establecer restricciones en el gasto ha impulsado las importaciones.

Objetivo: reducir la dependencia energética de Rusia

Muchos de los países con más peso en Europa, caso de Alemania e Italia, tienen una brutal dependencia de los hidrocarburos rusos; ahora con las sanciones, tienen que buscar rápidamente proveedores alternativos.

El 37% de las importaciones de gas que realiza la Unión Europea provienen, todavía, de Rusia, y para el país de las estepas las ventas de hidrocarburos a Europa suponen el 85% de su factura energética.

Alemania no tiene intención de variar la importancia que el gas tiene para su país, aunque si está buscando con urgencia nuevos proveedores para no seguir dependiendo de los hidrocarburos rusos.

Por el momento, y hasta que el gas venga de otras latitudes, el país que gobierna Olaf Scholz ha decidió aumentar su reserva estratégica del gas hasta los 2000 millones de metros cúbicos, para evitar un invierno 2022 – 2023 con restricciones.

Y al mismo tiempo descarbonizarse

La actual crisis energética no ha hecho variar un ápice los objetivos de Alemania que para el 2045 lograr la neutralidad en CO2.

Por el momento una de las medidas que podría tomar Berlín sería mantener abiertas las centrales nucleares del país, aunque eso puede provocar un profundo desgaste al ejecutivo socialdemócrata que lidera el gobierno.

Italia, un país sin recursos energéticos

El caso de Italia es todavía más delicado que el de Alemania, ya que importando el 95% del gas que consume, casi la mitad de esa cantidad se la compra a Rusia.

La medida del ejecutivo que todavía dirige Mario Draghi pasa por aumentar las reservas estratégicas del gas, además de tomar medidas para moderar el gasto de gas natural, tanto para particulares como para empresas.

Inclusive en Italia se plantean, dado que se encuentran en una situación de emergencia energética volver a quemar carbón para generar electricidad, volviendo a poner en servicio las centrales térmicas.

Otros países europeos afectados por las sanciones al gas ruso, caso de Países Bajos, plantean que Europa de una respuesta coordinada, y mientras se descarboniza la economía, poder firmar grandes acuerdos de compra de hidrocarburos a nuevos proveedores.

Esos nuevos proveedores pueden ser antiguas repúblicas soviéticas con importantes yacimientos de gas en sus territorios, caso de Azerbaiyán o privilegiar, más todavía, las relaciones comerciales con Estados Unidos.

Fuente – EL PAÍS / Newtral

Imagen – Jnzl’s Photos / It`s No Game / Ugur Can / Robert Watt / G20 Argentina /

Bureau of Land Management Alaska / Smeet Chowdhury / Sean McEntee

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