Con el MidCat a cuestas

Una de las últimas polémicas que se están produciendo en la UE, al calor de la guerra de Ucrania, tiene que ver con la posible construcción del MidCat, un nuevo gasoducto que uniría Francia con España, y por donde, además de gas se podría transportar, en el futuro, hidrógeno verde

Después de que Rusia haya confirmado, esta vez ya dejándose de sofismas, que cierra el grifo de sus hidrocarburos a Europa, los 27 intentan desarrollar alguna estrategia que permita sustituir las importaciones de energía de Rusia.

Una de las posibilidades, así lo ha anunciado Pedro Sánchez, consistiría en construir un gasoducto que uniese España con el resto de los países de la Unión Europea.

España posee una enorme capacidad de regasificación lo que permitiría que el gas licuado llegase a España y desde aquí se suministrase al resto de los países de la Unión Europea que lo necesiten.

Los más favorables a la construcción de MidCat son España y Alemania, aunque Francia, por donde tendría que pasar el ducto, se ha mostrado poco favorable. A Alemania le urge una solución ya que hasta ahora más del 80% del gas que consumía provenía de Rusia.

Las razones de Macron

El presidente francés, aduce, para negarse en principio para la construcción, que llevaría años tener operativo el MidCat, y no solventaría las necesidades actuales de buscar un proveedor alternativo a los hidrocarburos rusos.

Al mismo tiempo, aduce Macron, la construcción de nuevo gasoducto chocan frontalmente con los objetivos medioambientales que se ha marcado la Unión Europea.

Sin embargo, se argumenta desde Madrid, la decisión no corresponde solo a Francia, sino que tiene que ser consensuada entre los 27 miembros del club comunitario, máxime cuando el ducto también podría transportar hidrógeno verde.

Motivos políticos y económicos

Es lo que piensa muchos analistas del plantón francés, y la verdadera raíz del problema para Francia reside en el hecho de que lo que pretende proteger es su mercado energético y su modelo de energía.

Por otro lado, son muchas las voces cualificadas en Francia que aducen que seguir primando un modelo gasista en la energía va en contra de los objetivos medioambientales que tiene fijado la Unión Europea.

La lógica europea, aducen esas fuentes, van en la lógica de reducir la dependencia de los hidrocarburos y primar las energías verdes.

España juega su mano

La ocasión que se presenta a España con el embargo ruso de energía puede suponer una oportunidad de oro para su proyección europea desde el punto de vista energético.

Y esa oportunidad enlaza con las energías limpias del futuro, como es el caso del hidrógeno verde, una de las energías limpias con más proyección de futuro.

Además, para el 2050 la Unión Europea ha declarado que llegará a la neutralidad de emisiones, lo que implica que obligatoriamente tendrá que evolucionar hacia las energías verdes y limpias.

Para el final de la década se supone que en la Unión Europea se tendrán que estar generando 10 millones de toneladas de hidrógeno verde, y una buena parte se podrían desarrollar en España.

Por si eso fuera poco, España es uno de los países con más potencial de toda la Unión Europea para el desarrollo de energías limpias, ya sean estas eólica, solar o fotovoltaica, precisamente a partir de las cuales se genera el hidrógeno verde.

Paga Bruselas

Por si esto fuera poco, la construcción del MidCat, dado que solucionaría los problemas energéticos de la mayor parte de Europa, podría ser financiado por Bruselas.

El proyecto se podría adornar con la vitola de PIC – Proyecto de Interés Común – por lo cual en su gran mayoría se financiará en base a los presupuestos que para esas situaciones tiene habilitadas la UE.

Sin embargo, es muy posible que la Unión Europea no admita la construcción del MidCat a su costa ante la posibilidad futura de que cuando el gas deje de ser una de las principales fuentes de energía, se pueda transportar hidrógeno verde.

Regasificadoras

Pero inclusive, aunque no se admita el argumento del hidrógeno verde, la Unión Europea no puede obviar el hecho de la potencia de regasificación que existe no solo en España, si no también en Portugal.

En estos momentos, y hasta que se consiga sustituir a Rusia como principal suministrador de Hidrocarburos, la única opción que tiene Europa es transportar el gas regasificado desde la península ibérica a Centroeuropa.

El principal problema con que Rusia haya cerrado el grifo lo tiene Alemania que depende del gas ruso en más de un 80%, siendo lo más crítico que ese gas no solo va a las calefacciones de los alemanes, sino a su industria.

Alemania está evaluando todas las posibilidades y aunque para este invierno sus reservas de gas están casi llegando al 100%, después de este invierno tendrá que seguir gestionando sus necesidades de hidrocarburos.

Para ello pretende tener construidas, para el 2023, tres regasificadoras, porque a día de hoy no tiene ninguna capacidad de regasificación en su territorio, aunque a pesar de ello sería siendo favorable a la construcción del MidCat.

Optar por el GNL

Es otra de las opciones que tiene Alemania para de ese modo dejar de depender de gas ruso, con la construcción en sus puertos de terminales de gas licuado.

De ese modo le sería relativamente fácil tener como proveedores a, entre otros, Estados Unidos, Australia o Catar.

Pero eso sería una solución temporal, dado que el gobierno tripartito alemán, del que forman parte Los Verdes, presiona para que el país que gobierna Olaf Scholz opte, antes de los plazos planteados, por el uso de energía verde.

Las razones de Francia

Desglosadas por el presidente Emmanuel Macron, las principales son que el ducto que, pasando por los Pirineos, une España con Francia, está siendo utilizado al 53% de su capacidad.

Además, resulta que en el último año lo que ha sucedido, según El Elíseo, es que ha sido Francia la que ha exportado gas a España.

Sin embargo, en el lado español no se admiten esos argumentos, que los datos que obran en poder de ENAGAS son que la mayor parte de los días el ducto que une Francia con España ha estado bombeando gas al 80% de su capacidad.

Por otro lado, desde el inicio de la conflagración entre Rusia y Ucrania, se ha exportado más gas de España a Francia que, al contrario, a pesar de que en agosto se ha producido una excepción.

De cualquier modo, como la mayoría de las decisiones que se toman en la Unión Europea, la construcción – o no – del MidCat será un proceso que tiene por delante una larga negociación en la que participarán los 27.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – ripperda / Jacques Paquier / Elliott Brown / Finnish Government /

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