La Bolsa cae en picado

Una de las consecuencias más evidentes de la guerra que Rusia ha desatado en Ucrania es el hundimiento de las Bolsas de medio mundo: mientras que el parqué madrileño se ha dejado un 4%, muchas Bolsas europeas han perdido un 2%, mientras que la «onda sísmica» también ha llegado a Estados Unidos

La Bolsa de Valores suele ser un termómetro bastante adecuado para tomar la temperatura de la salud geoestratégica que se vive en el mundo y cualquier guerra, por pequeña que sea, afecta a sus índices.

 Si ya la tendencia era bajista desde que se produjo la invasión de Ucrania a manos de las tropas rusas, la noticia de que Rusia se ha hecho con el control de la mayor central nuclear ucrania, ha hundido el IBEX 35.

Jornadas negras

Fue el pasado jueves cuando el parqué madrileño se dejaba un 4%, mientras que otras Bolsas europeas perdían hasta un 2% en su cotización.

A empeorar la situación ha contribuido las noticias que dan por cierto que el ejército ruso ha tomado la central nuclear de Zaporiyia, provocando que los inversores entraran poco menos que en pánico.

Como consecuencia, muchos inversores han tomado la determinación de invertir su dinero en valores refugio, descapitalizando muchas empresas, optando por la inversión en metales preciosos y en dólares.

En panorama bursátil amenaza tormenta, después de que fuentes de la OTAN y el Pentágono hayan dado por cierto las informaciones que indican que lo peor, en Ucrania, todavía está por llegar.

Por otro lado, otro factor que tampoco colabora para una próxima estabilización de los mercados es que la Blitzkrieg que pretendía Rusia se haya convertido en un estrepitoso fracaso, y lo que queda ahora, según la mayoría de los analistas militares, sea una larga campaña militar que podría durar años.

Zaporiyia asegurada

Afortunadamente, y aunque se ha saldado con una victoria militar, por el momento, del ejército ruso, la central nuclear de Zaporiyia parece asegurada.

A pesar de que para la conquista el ejército ruso utilizó artillería y misiles, ninguno de los seis reactores nucleares ha sufrido ningún daño y no ha habido, que se sepa, ningún escape nuclear.

Además, los fuegos que se habían declarado durante el asalto ruso han podido ser, finalmente, controlados por los bomberos ucranios que han sido destacados para mitigar el incendio.

El ataque ruso ha sido calificado como «terrorismo nuclear» por parte de presidente ucranio Volodímir Zelenski, que acusa a los rusos de estar intentando que se produzca un nuevo Chernóbil.

Pánico en los patios de operaciones

A pesar de que la situación parece controlada en Zaporiyia, el anuncio del asalto ruso ha provocado que el selectivo español haya perdido un 0,21% con respecto a la cotización del día anterior.

Nada más abrirse el parqué, el IBEX 35 ha perdido un 3% de su cotización, por lo que ha bajado de la «barrera psicológica» de los 7.800 puntos porcentuales.

Entre los valores que más han sufrido se encuentran las empresas turísticas y los bancos: Amadeus y Meliá se dejan un 9 y un 6% respectivamente.

En el caso de los bancos, Sabadell, CaixaBank y BBVA pierden todos ellos, un 4% de su cotización, en lo que adivina un viacrucis para las entidades financieras.

Al resto de los parqués europeos no le ha ido mucho mejor que la Bolsa madrileña, con unas pérdidas del 3% en los parqués de Fráncfort, París y Londres, mientras que Milán pierde algo más de un 5%.

Mientras tanto, las Bolsas norteamericanas y la japonesa también pierden muchos enteros y se hacen eco del efecto bajista que en los parqués europeos ha provocado la invasión rusa de Ucrania.

Bono basura y dolarización

Pero los principales daños estructurales para la economía ya los están sufriendo las Bolsas rusas, con un rublo que se ha desplomado producto de las nuevas sanciones.

Hay que tener en cuenta que el Banco Central Ruso y otras importantes entidades financieras de ese país han sido desconectadas del sistema SWIFT, lo que en la práctica supone que no pueden ni emitir ni recibir pagos.

De hecho, muchos rusos han acudido en masa a sacar su dinero de los bancos en la posibilidad de que se produzca un «corralito» como el que acaeció en Argentina y los clientes de los bancos no puedan sino retirar semanalmente una mínima cantidad de sus ahorros.

La desbandada también se ha producido entre los clientes de los bancos rusos que tenían sus depósitos en dólares: se está produciendo retiradas masivas debido a que los impositores piensan que próximamente será el dólar la única moneda que tendrá valor.

La situación económica es tan desastrosa que las dos principales agencias de calificación crediticia, Moody’s y Fitch, califican el bono ruso como bono basura.

Al mismo tiempo, la deuda pública alemana sigue valorándose en negativo, esto es, los bonistas tienen que pagar por tener su dinero en deuda pública alemana; mientras tanto el dólar norteamericano no deja de apreciarse frente al euro.

Todo sube

En previsión de que Moscú reaccione con una batería de sanciones que hagan que en occidente las empresas tengan que cambiar de proveedores de un buen número de materias primas que tenían su origen en Rusia.

El problema más evidente lo van a tener la mayoría de los países europeos, en ese sentido España se verá menos afectada, que importan el gas desde Rusia, lo que obligará a traerlo de otros países como Estados Unidos o Suecia.

En el caso español, la mayor parte del gas proviene de Argelia, y puede convertirse en el país europeo que provea de gas al resto de la UE debido a que España posee seis regasificadoras.

En esencia una regasificadora permite transformar el gas licuado que viene en los barcos gaseros en un producto gaseoso y poder enviarlo por los diversos gasoductos que discurren por Europa.

Otras materias primas que ya han subido son el grano, diversos tipos de metales y el ya mentado gas, y eso inclusive antes de que Rusia imponga sus sanciones económicas, aunque ante un bloqueo, Rusia será la que más pierda.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – bfishadow / Jussi Ollila / Rehman / Frankie León / fdecomite

Fusiona, que algo queda

El mercado de las fusiones, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, está que echa chispas, con un aumento más que evidente, en el año 2021, en número de operaciones y en el monto económico de las mismas

Con la llegada del 2022 las fusiones empresariales se aceleran en España, mientras que el 2021 queda como un buen año donde se movieron 122.000 millones de euros en ese tipo de operaciones.

La mayor parte de las operaciones han sido protagonizadas por fondos de capital riesgo, que ante las favorables perspectivas económicas pretenden hacer «caja».

Algunas de las empresas que están en proceso de fusión son Glovo, Telxius o Euskaltel, por lo que el furor de las fusiones se extiende en múltiples sectores.

En el caso de Glovo, la germana Delivery Hero se convierte en su principal accionista, haciéndose con el 80% del capital social de la que hasta ahora era una empresa de capital mayoritariamente español.

Anticíclico y enorme

Paradójicamente, a pesar de que 2020 y 2021 han sido años de mal desempeño económico, se han acelerado las fusiones empresariales en nuestro país.

Además, muchas de las «operaciones» han sido de gran calado, tanto por su volumen como su trascendencia: Telxius, Euskaltel, Glovo e inclusive la operación de Burger King, donde RBI se ha convertido en su principal accionista.

Si sumamos las fusiones nacionales y las internacionales, se han firmado 3.000 operaciones en el pasado 2021, según los datos que maneja la plataforma Transactional Track Record (TTR), lo que supone un 25% más de operaciones que con respecto al año 2020.

Las cifras que se manejan también son enormes: se cifra en 122.700 millones de euros tanto en el ejercicio 2020 como en el 2021, superando en casi 30.000 millones de euros logrados en el 2019.

En cuanto a las razones que explican esa exuberancia en las fusiones se encuentran las políticas monetarias expansivas y la especial actividad de los fondos de inversión riesgo que son los que están protagonizando la mayor parte de las fusiones.

Capital semilla

La mayor parte de las inversiones que realizan los fondos de capital riesgo tienen que ver con el capital semilla, esto es, estos fondos están comprando empresas relativamente pequeñas.

La estrategia de esos fondos de capital riesgo tiene que ver con hacer «engordar» esas empresas, fusionarlas con otras, y lograr compañías con la suficiente masa crítica como para que tenga la suficiente entidad como para sacarlas a bolsa.

Solo en España, en el 2021, se lograron 841 de esos acuerdos de fusión, suponiendo 750 millones de euros de capital, con un crecimiento del 20% con respecto al ejercicio anterior, el del 2020.

Crecimiento en todos los nichos

En cuanto al tipo de operaciones, las que más crecen, un 44%, son aquellas que supone capitales de más de 100 millones de euros, siendo una de las mayores operaciones la de Urbaser.

La empresa en cuestión, que ACS vendió a un inversor chino, ha sido endosada a Platinum por un precio de 3.500 millones de euros, lo que supone una de las operaciones de mayor cuantía que se han realizado en el 2021.

Por otro lado, otras fusiones sonadas han sido la de Burger King, Apax, Oakley, Job & Talent y la de Softbank, por citar solo algunas de ellas.

Otro nicho que también ha tenido un buen desempeño en el 2021 es la de las startups y adquisición de pequeñas empresas tecnológicas, que han movido una inversión de 1.923 millones de euros en el anterior ejercicio.

En ese mismo tipo de operaciones del ecosistema de pequeñas empresas tecnológicas que se acaban fusionando, movieron el año pasado solo 883 millones de euros, lo que habla bien a las claras la buena salud de ese nicho.

Concentración de capital

Los fondos de inversión y de capital riesgo también se han visto reforzados por el capital de inversores que quieren realizar operaciones a futuro.

En lo que tiene que ver con los fondos españoles, los mismos captaron 2.584 millones euros en el 2021, un montante desconocido hasta ahora.

Con esas cifras los fondos de capital riesgo y de inversión tienen dispuestos 5.000 millones de euros para adquisiciones, a lo que hay que sumar el dinero que los fondos extranjeros tienen dispuesto para adquisiciones en nuestro país.

Telxius, una de las joyas de la corona

Telxius nace cuando Telefónica decide agrupar todas sus torres de comunicaciones y de telefonía móvil en una filial que recibe el nombre de Telxius y que está participada por el fondo KKR y Amancio Ortega.

La filial Telxius acaba de ser absorbida por American Tower y la operación de adquisición se ha saldado con una minuta de 6.000 millones de dólares.

Otra de las joyas de la corona, al menos para ACS era su área de servicios industriales que ha sido vendida a Vinci teniendo una valoración de 5.500 millones de euros, desconociéndose a día de hoy por cuanto se ha producido la venta.

Pero sin duda la que se puede calificar como la operación del año ha sido la absorción de Euskaltel por MásMóvil, lo que ha permitido crecer a la empresa que fundase Meinrad Spenger, lo que la consolida como la cuarta operadora, por tamaño, de las que operan en España.

Los que verdaderamente hacen caja

Que no son ni las empresas absorbidas ni las compradoras, sino los asesores financieros y legales que asesoran en estos procesos de compra y absorción.

En ese aspecto, y en España, la consultora que se ha hecho con el cetro es PwC, que destrona a Deloitte como la asesoría que ha hecho el mejor negocio son sus labores de asesoramiento e intermediación.

La consultara fundada por George Touche ha realizado, en el 2021, un total de 138 operaciones valoradas en 31.600 millones de euros.

Tras ella se sitúa Deloitte, que ha desarrollado 102 operaciones con un montante de 18.000 millones de euros, muy por delante de otras consultoras como EY, KPMG y BDO, que aun con todo se encuentran un año más entras las «grandes».

Fuente – el diario / Glovo en Wikipedia / MásMóvil en Wikipedia / Deloitte en Wikipedia

Imagen – Anthony Cramp / bfishadow / Tobyas Reaper / Proximity Space / Jason Baker / Zaqarbal / Edwin van Buuringen

Aumentar la tributación de la gran empresa

La OCDE y el G-20 han llegado a un acuerdo para lograr que las grandes corporaciones tengan que pagar impuesto de sociedades homogéneo en los cinco continentes, para evitar de ese modo que muchas de ellas acaben tributando en paraísos fiscales

Es lo que espera el gobierno con una nueva batería de medidas fiscales, con el objetivo de recaudar hasta 2.300 millones de euros más.

De lo que se trata es de transponer el acuerdo al que han llegado los países que forman parte de la OCDE y el G-20, y que se basan en un aumento del impuesto de sociedades de la gran empresa y las multinacionales.

El objetivo es superar marcos tributarios, como la tan cacareada Tasa Google, que han demostrado una mínima efectividad

Llegar a los estándares europeos

Aunque en una reforma reciente, el gobierno español ya logró que el tipo de tributación efectivo llegase al 15%, quedan algunos flecos que todavía hay que cortar.

Entre estos se encuentra el lograr que las multinacionales españolas tributen por el conjunto del beneficio que se logra tanto en España como el de las filiales que la gran empresa española tiene en otros territorios.

Hasta ahora, la legislación fiscal que se aplica a la gran empresa, el beneficio logrado fuera de nuestras fronteras tiene una exención del 95% a la hora de tributar.

Esa peculiaridad hace que la reforma haya quedado en «agua de borrajas», ya que los beneficios que obtiene las multinacionales españolas en territorio patrio son una mínima parte de su negocio.

Nuevos acuerdos de fiscalidad

Es lo que se ha logrado en foros de tanta solvencia económica como el G-20 o la OCDE, unos acuerdos que implican el 90% del Producto Interior Bruto que se genera en el planeta, en lo que se supone unas medidas de efectivo cumplimiento.

Uno de los principios de esas medidas permitirá a los estados que reclamen a las multinacionales un pago efectivo del 15% en todos sus territorios, abonando la diferencia de lo que no hayan pagado hasta ese porcentaje.

En concreto: Si una gran empresa solo ha tributado por el 8% del global de sus beneficios, el país donde la multinacional tenga la sede podrá exigir que se tribute hasta el 15%.

Con estas nuevas medidas el Ministerio de Hacienda estima que se podrían recaudar en cada ejercicio fiscal hasta 2.300 millones de euros más.

Las empresas que verían como aumenta su fiscalidad son aquellas que tienen una facturación anual por encima de los 750 millones de euros.

Bajo la lupa de la Agencia Tributaria

A pesar de que el impuesto de sociedades está actualmente, para la gran empresa y las multinacionales, en un 15%, la Agencia Tributaria sigue la pista a las grandes multinacionales españolas.

Según las estimaciones de la Agencia Tributaria, existen 122 grupos empresariales españoles que facturan más de 750 millones de euros anualmente, de los cuales 57 han tributado menos de ese 15% global.

En una proyección, la Agencia Tributaria tiene conciencia de que de los 35 grupos empresariales que menos tributan la hacienda púbica podría obtener 3.000 millones de euros de transponer lo acordado en la OCDE y en el G-20.

En otra proyección de aquellas empresas que tributan menos del 15% de impuesto de sociedades, la tributación podría aumentar en 5.000 millones de euros.

Las verdaderamente grandes

Es otro de los pilares del acuerdo de la OCDE, y tiene como objetivo aquellas empresas que facturan más de 20.000 millones y que obtiene un beneficio de más del 10% de su facturación.

En ese grupo se encuentran las grandes tecnológicas, y en especial lo que se denomina el consorcio GAFA, acrónimo de las iniciales de Google, Apple, Facebook y Amazon, lo que también se conoce como Big Four.

En esta categoría tan exclusiva la única multinacional española que encontramos es Inditex, el imperio textil global, con decenas de marcas, que fundase Amancio Ortega y que ahora dirige su hija Marta.

La sustituta de la Tasa Google

La intención de la OCDE y de los países que forman parte del G-20 es que el nuevo marco tributario sustituya a la denominada Tasa Google, que tan inoperante se ha mostrado en su recorrido.

En el 2021, esa figura tributaria solo ha recaudado 166 millones de los 1.200 que se habían planteado como meta, aunque posteriormente en el presupuesto quedó consignada una partida de 980 millones.

Lo que se pretendía gravar con la Tasa Google eran las ventas de publicidad online, venta de datos e intermediación digital, aunque las tecnológicas objeto de ese tributo han repercutido el mismo sobre sus clientes.

Con la nueva batería de medidas tributarias lo que se pretender evitar es que las multinacionales acaben tributando la mayoría de sus beneficios en países que son, de facto, paraísos fiscales.

Con un impuesto de sociedades global lo que se evitaría es la competencia entre determinados estados por dar las mejores condiciones financieras, muchas veces de elusión fiscal, para que grandes corporaciones trasladen a ellos sus sedes fiscales.

Historia de una elusión

La Historia de como las multinacionales han logrado imponer técnicas de elusión fiscal comenzó a mediados del siglo XX, cuando muchas empresas se expandieron a mercados globales.

En un primer momento la elusión fiscal la lograban las empresas globales mediante el pago de royalties dentro la misma empresa, pagando las filiales enormes royalties a la matriz ubicada en un paraíso fiscal.

Otra de las añagazas que utilizaban, y todavía utilizan las multinacionales para eludir impuestos consiste en realizarse compras entre las diversas empresas de un grupo empresarial, con unos precios muy por encima del precio de mercado.

Pero la creatividad fiscal no tiene límites y las grandes corporaciones mantienen con los estados un juego del gato y el ratón: a medida que los estados imponen nuevas reglas tributarias, las grandes corporaciones trabajan para orillarlas.

En el caso de nuestro país, se espera que los socios de gobierno, PSOE y Unidad Podemos lleguen a un acuerdo para lograr una fiscalidad más progresiva, a la que posteriormente se sumarían otras formaciones políticas.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Presidencia de la República Mexicana / European Parliament / Center for Global Development (CGD) / Naotake Murayama / U. S. Secretary of Defense / Keith Bellvay / Erica Ashleson

El final del dinero barato

Ante una inflación desbocada, el Banco Central Europeo podría retrasar su intención de encarecer el precio del dinero, e inclusive podría cambiar de parecer en la intención de reducir la compra de deuda pública que realiza todos los meses desde el año 2014

La economía mundial lleva meses amenazando con marejada, por lo que el Banco Central Europeo, preocupado por la escalada de la inflación, se plantea una subida de tipos de interés en los próximos meses.

A pesar de ello, y por el momento, Christine Lagarde tiene firmemente orientado el rumbo y a mantener la política económica del BCE, al menos mientras se pueda.

Sin embargo, la excesiva inflación está provocando pánico en los parqués, por lo que puede ser el momento indicado a ir retirando, paulatinamente, los estímulos que han transformado la economía europea en una balsa de aceite.

El precio del dinero

Por el momento, el Consejo de Gobierno del BCE ha decidido mantener el interés con el que presta el dinero a las entidades financieras en un 0,5%.

Pero también ha decidido que a partir de marzo dejará de comprar deuda pública de los países miembros, que le cuesta a las arcas del BCE, anualmente, la enorme cantidad de 1,85 billones de euros.

Además, se da la circunstancia de que, en estos primeros compases de 2022, la cantidad de deuda pública que ha comprado el BCE ha sido mucho menor que en el trimestre anterior, lo cual ya marca una tendencia.

En el otro plan de compra masiva de deuda pública, el denominado APP, a cada mes que pasa se reduce en 10.000 millones de euros la cantidad invertida; en concreto en el pasado mes de enero se han invertido 30.000 millones de euros.

En cuanto al precio del dinero, aunque en un principio Christine Lagarde había considerado que el mismo no se debería modificar, en pasado jueves no negó que probablemente aumentaría del 0,5% actual.

Una inflación desbocada

La inflación en la zona euro campa por sus respetos, y además está desbocada: en enero marcó el récord del 5,1%, cuando el objetivo del BCE para ese periodo era solo del 2%.

A pesar de ello desde el Banco Central Europeo se espera que la inflación disminuya de manera espontánea, es por lo que el BCE mantiene programada la retirada de estímulos.

Sin embargo, ahora la entidad emisora prevé que será necesario ayudar a los países miembros para domeñar una inflación que amenaza con «comerse» el crecimiento de las economías en el pasado 2021 y en este 2022.

De hecho, nadie descarta que haya que intervenir de nuevo sobre el precio del dinero y, llegado el caso, volver a los tipos negativos para reactivar una economía que hace relativamente poco tiempo estaba en la UCI.

Elevar los tipos

Después del desbarajuste que provocó la pandemia de SARS-CoV-2, hasta el año pasado, los tipos de interés que sirven de referencia para vender el dinero a otros bancos, estaba en negativo desde el 2014.

En cuanto a la compra masiva de deuda pública de los países miembros, el principal «bazuca» que ha utilizado el BCE, la entidad seguirá con esas compras por lo menos hasta octubre del 2022.

Pero para el proceso de recuperación por el que trabaja, y prevé el Banco Central Europeo, es necesario que la inflación este por debajo del 2%, cosa que no está sucediendo, y es esa inflación la que se pretende domeñar.

De hecho, las previsiones de la institución financiera que gobierna Christine Lagarde, eran tan halagüeñas que preveían que la inflación, en el 2023, no llegaría siquiera al 2%, algo que ahora está en duda.

A pesar de pecar de optimismo, los economistas del BCE habían previsto tres escenarios, y se está cumpliendo la peor de esas simulaciones, que era la del escenario en el que la inflación se instalaba por encima del 2%.

La crisis ucrania no ayuda

Pero no solo para las perspectivas económicas europeas, sino para la economía mundial la virtualidad de una invasión rusa a Ucrania amenaza con negros nubarrones, de lo cual se han hecho eco las bolsas de valores de los cinco continentes.

En el caso concreto de Ucrania, país en el continente europeo, aunque a algunos les pese, está haciendo naufragar la economía, algo esperable ya que por lo general los inversores huyen del riesgo siempre que pueden.

En la peor de las situaciones, ante una invasión rusa, Estados Unidos y la Unión Europea han avisado a Vladimír Putin que las sanciones podrían desconectar a Rusia de la economía mundial.

En ese caso una de las represalias rusas seria «cerrar el grifo» de su gas a los países europeos que reciben la mayor parte del gas que necesitan de lo que fuera la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Eso supondría un desbarajuste a muchas industrias que utilizan el gas como energía para fabricar sus manufacturas y también afectaría a la generación eléctrica de muchos países, incluida España.

¿Volver a la energía nuclear?

Sería una de las bazas que podrían jugar muchos países europeos, ahora que desde la presidencia del Comité Europeo se ha logrado «colar» la energía nuclear como energía verde, algo que nadie se explica.

Bien es cierto, sin querer hacer demagogia, que la energía nuclear es ilimitada, limpia y de las más seguras que existen, aunque como sucede con los accidentes aéreos, cuando se produce uno mueren miles de personas.

Un caso de casi autosuficiencia energética es en Europa el de Francia, un país que tiene decenas de centrales nucleares, los últimos accidentes graves fueron en los años 80 del pasado siglo.

Francia va a ser, con mucho, el país que menos sufriría si Rusia optase por «cerrar el grifo» de su gas, aunque ante eso desde la Unión Europea ya ha desarrollado estrategias que se activarían en caso de que eso sucediese.

En esa nueva estrategia es vital España, que podría almacenar en su territorio el gas que viene de Marruecos y Argelia para posteriormente distribuirlo por los países europeos con barcos metaneros a través del Mediterráneo.

Fuente – el diario

Imagen – Jim Woodward / Influenzia Marketing / Images Money / Kārlis Dambrāns / 7th Army Training Command / John Fielding

Lluvia de millones

Ya han llegado los primeros 10.000 millones de euros procedentes de Europa, un desembolso que está subordinado a que el gobierno español establezca diversas reformas, entre ellas las que tienen que ver con el mercado laboral y con las pensiones.

A punto de terminar el año 2021, Europa da a España el primer cheque de las ayudas, por una cuantía de 10.000 millones de euros, aunque el dinero llegará ya entrado el 2022.

Lo que ha sucedido es que los 27 han dado «luz verde» a que Bruselas adjudique a España la primera de las partidas de los 140.000 millones de euros, la mitad a fondo perdido, que le han sido destinadas al gobierno de Pedro Sánchez.

En concreto ha sido el Comité Económico y Financiero de la UE, en donde se reúnen los ministros de Economía y Hacienda de los 27 el que ha dado su pláceme para que el dinero sea transferido a España.

Todo indica que a partir de enero

Todo indica que el dinero no llegará en este 2021, sino que habrá que esperar a enero del 2022 para que España pueda disponer de esa lluvia milmillonaria.

Lo que ya está adjudicado, aunque todavía no haya llegado el cheque, son los 24.200 millones de los que se compone ese fondo, que han sido adjudicados en un 78,6%, esto es, ya está comprometida la inversión de 19.000 millones de euros.

De hecho, ya están ejecutados 14.963 millones de euros y las comunidades autónomas ya han recibido 11.247 millones de euros para desarrollar unos planes que han sido autorizados por el gobierno de la nación.

Todo en un contrato

La autorización de Bruselas para librar los fondos aparece rubricada en un contrato en el cual se marcan hitos y objetivos y los mecanismos de seguimiento que establecerá la Unión Europea para controlar que el dinero se gasta bien.

En el contrato, además de la firma de María José Montero, aparecen también la del comisario de Economía de la Unión Europea, el italiano Paolo Gentiloni, lo que supone la rúbrica de la Unión Europea en su conjunto.

Si bien los primeros 10.000 millones de euros han llegado a España de manera casi automática, el resto del dinero, hasta los 140.000 millones dependerá de varias reformas, como son la del mercado de trabajo y las pensiones.

La reforma de las pensiones es sin duda el principal escollo que existe no ya con la Unión Europea, sino dentro de la propia España, con unas fuerzas políticas que no llegan al acuerdo en el Pacto de Toledo.

Tal es así, que inclusive el gobierno estuvo a punto de enviar una propuesta de que las pensiones se calculasen sobre un periodo de 35 años y no de 25 como actualmente se calculan.

El componente 30

Bajo ese nombre se encuentra, en el Plan Europeo de Recuperación negociado con Bruselas, ciertos elementos que tienen que ver con la reforma de las pensiones.

Entre esos aspectos se encuentran el mayor esfuerzo fiscal que en cotizaciones a la seguridad social que realizarán los cotizantes con mayores sueldos o un cambio en el cómputo temporal de las pensiones.

Lo que se pretende con esas actuaciones es lograr la sostenibilidad del sistema de pensiones público más allá del 2030, basado en la equidad intergeneracional y asegurando su suficiencia para las futuras generaciones.

Este componente 30, y el consenso sobre el mismo de todas las formaciones políticas del arco parlamentario, ha sido vital para que la Unión Europea haya librado una buena parte de los 140.000 millones de euros que han llegado a nuestro país.

Islandia, el paraíso soñado

Al menos en lo que tiene que ver con las pensiones, ya que el pequeño país europeo cuenta con uno de los mejores sistemas de pensiones públicos del mundo.

Según el índice que publica todos los años MCGPI, Islandia es el mejor país del mundo para ser pensionista, aunque solo sea porque el fondo de pensiones islandés duplica la riqueza que se genera todos los años en aquel país.

El sistema de pensiones islandés no es la primera vez que resulta laureado y tiene bien ganada la fama de ser uno de los más robustos del mundo, a pesar de ser parte de un país con solo algo más de 300.000 habitantes.

El galardón se lo ha llevado Islandia por tres motivos: un sistema de pensiones público con sustanciosas pensiones, un buen sistema privado de pensiones y un sistema correctamente regulado.

A partir de los 67 años

Es la edad legal para abandonar el trabajo y convertirse en pensionista, y por cada mes que el trabajador continúa más allá de esa edad, recibe bonus que incrementan su pensión.

La posibilidad de obtener una pensión de jubilación por parte del estado está, además de ligado a los años de cotización, el de haber por lo menos residido 40 años en el país, esto es, desde los 16 a los 67 años.

Además, los jubilados, además de por su pensión de jubilación, cobran por otros conceptos como es ayudas para mantenimiento de la vivienda y otro tipo de conceptos, por lo cual la pensión media es muy abultada.

El sistema de pensiones en Islandia es de gestión público – privada, estando el régimen de pensión nacional gestionado por la Administración del Seguro Social, que depende directamente del Ministerio de Bienestar.

En cuanto a la pensión de cada trabajador, se sigue un esquema de «mochila austriaca», en la cual cada pensionista ha ido sumando sus cotizaciones durante toda su vida laboral en un fondo persona y privado.

Finalizada la vida laboral, cada pensionista puede optar por recibir su pensión en mensualidades o capitalizar todo lo acumulado en uno o varios plazos.

Estas pensiones individuales son gestionadas por diversos fondos de pensiones privados que han sido previamente autorizados por el gobierno islandés.

El sistema islandés muestra bien a las claras que. para gestionar un sistema de pensiones de una manera adecuada, no hay que ser un país con mucho territorio y mucha población y ni siquiera tener un enorme PIB del cual poder extraer recursos cuando sea necesario.

Fuente – el diario / LA INFORMACIÓN

Imagen – stockvault / Erin / NobMouse / Olga Berrios / Antonio Campoy / FSHH

Elon Musk, el éxito de un visionario

Su nombre es sinónimo de éxito empresarial, pero también de un pensamiento, que, en mor de lo políticamente correcto, denominaremos pensamiento lateral. De su mano, que como la del rey Midas convierte en oro todo lo que toca, nos encontramos con PayPal, Tesla, SpaceX o Hyperloop

Aunque se le conoce más por sus extravagancias, algunos lo llamarían pensamiento lateral, la realidad es que inversores y los mercados confían en el muñidor de éxitos empresariales como PayPal, Tesla y SpaceX, por citar solo tres.

Además de un empresario de éxito, Elon Musk es además un mago de la comunicación y sus mensajes calan, no en vano en la red social Twitter tiene 66 millones de seguidores.

Su dominio de la comunicación lo volvió a demostrar en una reciente conferencia dictada desde las impolutas instalaciones de la nueva fábrica de Tesla en Austin (Texas).

Musk respondió en tiempo real a las preguntas que le lanzaban los participantes en la conferencia desde un hotel neoyorquino.

Opiniones poco políticamente correctas

Elon Musk no es que digamos un CEO al uso ni políticamente correcto en sus opiniones; en la conferencia citada, entre las risas de la audiencia, llegó a decir que los consejeros delegados no sirven para nada.

La opinión era aventurada habida cuenta que la mayoría de la audiencia de la conferencia neoyorquina eran precisamente…consejeros delegados de importantes empresas norteamericanas y europeas.

Y esa solo fue una de las perlas que soltó. Aquí va otra: ante la pregunta de que sí se deberían imponer mayor tributación a los superricos, el dijo que no iba a quitar a los gobiernos el trabajo, máxime cuando han demostrado que son altamente ineptos para llevar a cabo dicha redistribución.

También considera que el mundo no se encuentra superpoblado y que la solución es tener más hijos, diciendo que él es un buen ejemplo de ellos, ya que tiene seis retoños.

El hombre más rico del mundo

En la última revisión que ha hecho la Bloomberg, Musk ha quitado la corona a Jeff Bezos, y se ha convertido en el hombre más rico del mundo, con una fortuna personal de 282.100 millones de dólares.

En él conviven diferentes Musk, además del avispado empresario nos encontramos a una persona a la que le vendría bien el calificativo anarcocapitalista, una denominación muy en boga entre los superricos.

Sus opiniones también son extremas, con «perlas» como que la única salvación de la humanidad es colonizar otros planetas o que los robots dominarán a nuestra especie si no lo evitamos de alguna manera.

Mientas que lanza esas opiniones catastrofistas, sus empresas siguen invirtiendo en mejorar la tecnología, habiendo logrado que un primate pueda jugar a un videojuego únicamente con su mente.

El Muskismo

Tal es su trascendencia mediática y su potencia empresarial, que algunos analistas creen que Elon Musk ha inventado un nuevo tipo de capitalismo que han bautizado con el nombre de Muskismo.

Las características del Muskismo, término acuñado por la historiadora Jill Lepore, se caracterizaría por un capitalismo extravagante y extremo.

Eso propicia un tipo de empresas donde su valor, además del valor de la acción, lo determina la fantasía de los gestores de esa industria.

Y Elon Musk, si algo ha sido, es un visionario que ha tenido ideas futuristas que finalmente han cuajado: de la misma manera que la idea de PayPal estaba adelantada a su tiempo, algo parecido sucedió con Tesla.

No nos olvidemos que el objetivo final de Tesla, además de fabricar vehículos completamente eléctricos es que acaben siendo también dirigidos no por conductores humanos, sino por inteligencia artificial.

La idea emboscada detrás de SpaceX también puede ser calificada como ciencia ficción, al menos a estas alturas del siglo XXI: el objetivo final es llevar a buena parte de la población mundial a vivir en colonias en Marte.

Tesla rompe todas las escalas

Tesla, el fabricante de vehículos eléctricos que aspiran a la conducción autónoma, es el desempeño empresarial que mejores «números» muestran.

Cuando surgió la empresa, las acciones cotizaban a 10 USD, doce años después cada título tenía un valor de 1.068 dólares, teniendo a principios de 2020 una capitalización bursátil de 117.000 millones de dólares.

Una de las últimas noticias, que ha hecho subir todavía más el título, es que Tesla proporcionará a Hertz – una de las empresas de alquiler de vehículos más grandes del mundo – un total de 20.000 vehículos eléctricos.

Musk también es capaz de utilizar a la opinión pública en su propio beneficio, y en esa «clave» se debe de entender la pregunta que hizo en Twitter si debería de vender el 10% de las acciones que poseía en Tesla.

El 60% de los que opinaron contestaron que sí y Musk vendió sus acciones, aunque posteriormente su calculada maniobra le sirvió para no tener que pagar los impuestos derivados de stock options que poseía sobre esas acciones.

Con viento de cola

Los buenos números de Tesla tienen que ver también con una opinión pública, que convencida que de seguir así acabaremos sin planeta donde vivir, ve con buenos ojos la movilidad eléctrica.

A ello se une que los vehículos Tesla son los mejores en su segmento y que los precios prohibitivos que tenían no hace tanto tiempo se han moderado.

Un gigante con pies de barro

A pesar de ello, son muchos los analistas financieros que consideran que el título de Testa está sobrevalorado y que solo se podrá mantener por encima de los 1.000 USD en caso de que en el próximo año logre vender entre 10 y 11 millones de vehículos.

Otros elementos indispensables para mantener la capitalización bursátil de la compañía pasan por reducir los costes de diseño y fabricación de los vehículos y que la membresía que va a lanzar del software de asistencia a la conducción tenga éxito.

Además, en el caso de Tesla, el éxito de la compañía también depende de factores que no están al alcance, al menos aparente, de Elon Musk, como que para el 2035 la Unión Europea prohíba los vehículos con motor de combustión.

En la consecución de ciertas hipótesis se puede entender que Tesla acabe de abrir una factoría en Shanghái, ya que se espera que para el 2025 una cuarta parte del parque automovilístico chino no utilice motores de explosión.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Steve Jurvetson / Ron Frazier / rblood / Brian Snelson / Maurizio Pesce

Big Bang Theory

En la recuperación económica que estamos viviendo en España se están dando fenómenos que nadie explica, siendo quizás el más importante el hecho de que mientras que el empleo y el consumo se recuperan, no lo hace el Producto Interior Bruto

La situación actual de la economía española está dejando perplejos a los más avispados analistas financieros ya que, aunque la recaudación fiscal y el empleo baten récords históricos, el PIB no le acompaña.

En cuanto a las previsiones, las hay para todos los gustos: desde las elefantiásicas del gobierno a las más moderadas de muchos organismos internacionales que piden echar el freno y conformarse con crecimientos más moderados.

Inclusive hay hasta quien defiende que las estimaciones que hace el INE sobre creación de empleo y recaudación de impuestos tienen el mismo sesgo que cuando el organismo que preside José Félix Tezanos estima la intención de voto.

Récord en creación de empleo

Al menos eso es lo que muestra el INE, que los niveles de empleo han vuelto a la senda del 2019, cuando todavía no sufríamos la pandemia de SARS-CoV-2 y la economía se estaba enderezando.

Con respecto al pasado mes de noviembre, hay cotizando 61.768 empleados más, y en lo que respecta a tributación, hasta el mes de octubre, había subido casi un 17%.

Sin embargo, hay otro indicador, el de Producto Interior Bruto, que no se acompasa a la creación de empleo y tributación, lo cual es todo un misterio para los analistas financieros que pretenden radiografiar la realidad económica de nuestro país.

No se sigue el metrónomo

Muchos analistas creen que esta situación se produce porque las mediciones están desacompasadas, y eso es producto de la pandemia.

Con el cambio de realidad epidemiológica muchos de los indicadores no tienen el mismo significado que antes de la pandemia, por ejemplo, la contabilización de horas trabajadas.

El INE siguió midiendo esos indicadores como antes de la pandemia – era imposible medir las horas trabajadas porque medio país estaba teletrabajando desde su casa – por lo que la «fotografía» del PIB no es real.

Además, es el mismo INE el que se desdice de sus cifras: antes decía que España creció a un ritmo del 2,8%, mientras que dos meses después aseguró que el crecimiento era solo del 1,1%, una revisión inédita en el Instituto Nacional de Estadística.

Revisión de la coyuntura económica

Es lo que está haciendo el INE y por ello hace escasas fechas ha mantenido una reunión con el Grupo de Analistas del Coyuntura Económica, donde se comunicó que el INE iba a reformular la medición de la coyuntura económica.

En la reunión el Instituto Nacional de Estadística discutió con los analistas la coyuntura económica, solventando las dudas metodológicas que para la interpretación de los indicadores tenía el grupo GACE.

Una falta de datos

Es lo que puede estar detrás de la errónea interpretación de los datos que periódicamente recoge el INE.

Al menos ese es el parecer del Instituto de Estudios Económicos, una entidad de análisis económico dependiente de la CEOE, que achaca a la falta de datos lo erróneo de la medición.

Según el IEE, en la última «toma de temperatura» del PIB faltaban datos esenciales como los datos completos de inversión y del sector exterior.

En general el PIB siempre muestra una correlación con los otros dos indicadores, esto es, la creación de empleo y la recaudación de la Hacienda Pública.

¿Cómo toma los datos el INE?

Se trata ciertamente de un método peculiar, debido a que tras la primera hornada de datos el INE sigue actualizando los datos con los nuevos indicadores que le siguen llegando, algunas veces meses después de la primera «cata».

Por ello, y hasta que no pasan meses, en algunos casos hasta años, los resultados del INE no son suficientemente fiables cuando se realiza la toma, aunque en los últimos tiempos el Instituto Nacional de Estadística se escuda en la pandemia para justificar la indefinición de sus datos.

Una explicación alternativa

En el caso de la falta de correlación entre la histórica creación de empleo y que el aumento del PIB no acompañe se podría explicar por la calidad del empleo creado.

La no correlación de ambos indicadores podría reflejar que, aunque se aumenta en el número de empleados, su actividad no es lo suficientemente productiva como para dar un espaldarazo al PIB español.

Con ello se rompe una medida áurea que se había repetido, año tras año, desde el año 2010 y que es que por cada 1% que se crea empleo, la productividad escala también un 1%.

Eso es algo que no se ve en los datos del segundo trimestre del año 2021, los últimos datos que ha publicado el INE y que no reflejan esa paridad.

En ese periodo estudiado, segundo trimestre del año, mientras que el empleo ha aumentado un 4%, el Producto Interior Bruto solo ha ascendido un 1%, aunque la correlación se ha recuperado algo en el último trimestre del año.

Cosas del mercado

Es otra de las explicaciones que se pueden dar a la falta de homogeneidad de los resultados, y se explicaría en el caso que con una demanda todavía no recuperada.

Con un consumo que no acompaña, muchas empresas, ante la extinción de la figura de los ERTE, han tenido que recuperar a sus trabajadores a plantilla, una plantilla que no puede estar completamente ocupada.

Otra explicación es posible por la falta de materias primas en donde las empresas tienen que surtir a mercado que demanda sus productos, pero no tiene posibilidad de fabricar para satisfacer esa demanda.

Un caso más que evidente es la industria del automóvil, que ante la falta de chips que necesitan los vehículos, se ha visto obligada a que las cadenas de producción estén a medio gas.

Al mismo tiempo, muchos de los recién contratados, en todos los sectores, por tener que aprender a manejarse en sus nuevos puestos de trabajo, no son tan productivos como trabajadores que llevan décadas desempeñando la misma actividad.

También el teletrabajo

Con miles de empleados teletrabajando desde sus domicilios debido a la pandemia de SARS-CoV-2, estos profesionales han tenido que adaptarse en tiempo récord a una forma de trabajar que no habían experimentado nunca.

Teletrabajar en «remoto» implica adquirir nuevas rutinas y cambiar, en cierto modo, la naturaleza del trabajo, lo que ha hecho que al menos en los primeros meses, se haya resentido la productividad.

Además, estamos en un país, España, donde brilla con luz propia el sector servicios, de manera que el número de personas que han estado, y que todavía continúan, teletrabajando, es mínimo entre los casi 20 millones de personas que trabajan, en A, en nuestro país.

Fuente – el diario

Imagen – European Southern Observatory / Mo Riza / James Lee / Nenad Stojkovic / Frédéric Bisson / Fred Romero / Andy Arthur / Nakashi / David Steward

Fiscalidad recuperada

La recuperación económica está logrando que la economía española se vaya recuperando a pasos agigantados, a pesar de que desde Bruselas se rebaja en más de un punto el crecimiento económico que se logrará al final del año, aunque se crecerá más de lo previsto en el 2022

Al mismo tiempo que la economía se recupera, también lo hace la fiscalidad: los ingresos tributarios se encuentran 3 puntos por encima de justo antes de la pandemia de SARS-CoV-2.

Desde la Agencia Tributaria, se cifra esa mayor recaudación, entre otros motivos, a una menor defraudación por parte de empresas y particulares.

Paradójicamente los ingresos fiscales se están recuperando a mejor ritmo de lo que lo hace el PIB, superando ya a los que se obtuvieron en el 2019, y suponen un 14% más que los logrados en el año 2020.

Ayudas públicas y otras situaciones

Es uno de los motivos de la mayor recaudación, y tiene que ver con los miles de millones que el gobierno está inyectando en la economía, muchos de ellos llegados directamente de la Unión Europea.

El menor uso de dinero en efectivo, más rastreable que el papel moneda, también está incidiendo en el logro de una mayor fiscalidad, así como los rastreos periódicos que lleva a cabo Hacienda.

La recuperación de la recaudación ya se notó en el primer trimestre del año, y a media que se iban levantando las restricciones y paulatinamente se recuperaba la actividad económica en casi todos los sectores.

A pesar de ello todavía algunos tributos, como es el caso de los impuestos sobre el consumo, como pueda ser el IVA, todavía están por debajo de lo recaudado en el año 2019.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de las rentas en los hogares, gracias a los ERTE, ha mantenido más o menos estable el volumen de consumo de las unidades familiares.

Mantenerse en guardia

Es de lo que avisan las autoridades fiscales, debido a que todavía la pandemia no está dominada, con inquietantes subidas en España de la incidencia acumulada.

Inclusive durante estos días hemos sido testigos del batacazo de las bolsas de medio mundo debido a las noticias del surgimiento de unas nuevas variantes del SARS-CoV-2 denominada ómicron y que sería más resistente a las vacunas.

Mientas tanto desde Bruselas se anima a la Hacienda española a mantener el fraude fiscal a raya, vinculando su represión a la llegada de más fondos desde Europa, ya que el próximo año toca revisión de esos indicadores.

Reformar la fiscalidad

El Ministerio de Hacienda tiene trabajado a un Comité de Sabios que deben de gestar una reforma fiscal, que presentará sus conclusiones en febrero de 2022, y desde la Agencia Tributaria se pide que sean unos cambios «digeribles».

La reforma también deberá tener en cuenta los cambios que se van a producir en la OCDE y la Unión Europea con respecto a los cambios de tipo corporativo.

Mientras tanto desde el Comité de Sabios, formado por 17 personas, intenta cambiar el sistema fiscal español ante un mundo en donde la globalización está cada vez más al orden del día.

Temas a tener en cuenta en la reforma fiscal son la defensa del medioambiente, la digitalización, imposición patrimonial y las actividades emergentes.

Fiscalidad verde

Es una de las principales novedades de cara a la reforma, y son una vía más para aumentar la recaudación, con unos tributos que son menos onerosos que sus pares en los países de la Unión Europea.

Al mismo tiempo, dicen en el Comité de Sabios, sería necesario llevar a cabo una armonización en lo que tiene que ver con la fiscalidad medioambiental de las comunidades autónomas, con tributos dispares.

Se trata de un tipo de impuestos que ofrecen una doble ganancia: por un lado, por lo que se recauda y por el otro lo que se deja de contaminar ante la disyuntiva de tener que pagar impuestos por lo que manchan.

Y mientras tanto, el crecimiento económico…

Las halagüeñas previsiones económicas del gobierno parece que se moderan, ya que desde Bruselas se rebaja la misma un 1,4%.

Mientras que desde Hacienda se esperaba un crecimiento económico del 6,2%, desde la Comisión Europea se rebajan las previsiones mejora económica para este año que concluye.

Paradójicamente, para el próximo año, el crecimiento será superior, ya que las previsiones muestran que en vez de un 5,5%, el PIB crecerá hasta el 6,2%.

Además, según las previsiones de la UE, España será el único país que no habrá recuperado, en el año 2022, su crecimiento económico prepandemia.

De hecho, a pesar del crecimiento previsto para el 2022, el PIB estará todavía un 1,5% por debajo del Producto Interior Bruto previo a la pandemia de SARS-CoV-2.

Europa si se recupera

Mientras que España renqueará todavía el próximo año, muchos de los países europeos de nuestro entorno, caso de Alemania, Francia e Italia si conseguirán remontar el bache económico de la pandemia.

En el caso del país que va a gobernar Olaf Scholz, su crecimiento del PIB superará en dos puntos porcentuales el logrado en el 2019.

A la hora de realizar sus previsiones económicas, Bruselas tiene en cuenta variables como el aumento de la inflación, el aumento de los contagios de COVID, y el aumento de los precios de los combustibles y la energía, disparados no solo en España.

En el caso de nuestro país, el indicador más dañino sería el aumento de los casos de SARS-CoV-2, debido a la importancia que tiene en la economía patria el turismo, un sector que tendrá que esperar al próximo año para una completa recuperación.

Otro elemento para tener en cuenta tiene que ver con las disfunciones del mercado de trabajo, que puede incidir negativamente en la ejecución de inversiones medioambientales y digitales, que involucran cientos de millones de euros.

Dos indicadores preocupantes

Como son el déficit y la deuda del Estado, y aunque la mayoría de los escenarios posibles muestran que el crecimiento económico podrían domeñarlos, en este momento son más abultados de lo que sería aconsejable.

Las previsiones que llegan desde la Comisión Europea muestran que la deuda pública terminará en este año en más de un 120% del PIB, y el déficit público por encima del 8% aunque ambos indicadores podrían disminuir en el 2022.

Fuente – EL PAÍS / elEconomista

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Sanción ejemplar a Google

Google ha sido multada por la Comisión Europea con casi 2.500 millones de euros por prácticas que vulneran las leyes de competencia de la UE, aunque a los de Mountain View todavía les queda la posibilidad del recurso. Apple parece que será al siguiente

A casi 2.500 millones de euros ha sido sancionada Google por vulneración de las leyes de la competencia por el Tribunal General de la Unión Europea.

La multa proviene del hecho de que Google privilegia sus productos, con respecto a su competencia, en su motor de búsquedas.

El demandante ha sido la Comisión Europea, y refrenda la sanción que fue puesta en el año 2017, a pesar de que la demanda ha estado recurrida todos estos años.

Ante la sentencia del TGUE todavía cabe recurso ante el TJUE, por lo que Google no tendrá, por el momento, que rascarse el bolsillo para pagar la cuantiosa multa.

A pesar del montante de la sanción, para los resultados económicos que logra Google en Europa, la multa no es más que calderilla.

Una sentencia meridianamente clara

Los jueces sentencian que Google lleva tiempo valiéndose de su privilegiada situación para favorecer, en las búsquedas, a sus propios productos sobre los de la competencia.

Sin embargo, todavía no cabe entonar victoria, debido a que la sentencia todavía es recurrible ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Del montante total de la sanción, casi 524 millones de euros los tendrá que pagar Alphabet, que no es otra que la empresa matriz de Google, en un contencioso que se inició en el 2015.

Fue en ese año cuando la comisaría de la competencia, liderada por Margaret Vestager abrió una investigación para determinar si Google privilegiaba a sus productos sobre los de la competencia.

Las pesquisas se centraron en el buscador Google Shopping, el comparador de precios de Google, determinando que efectivamente se producía ese comportamiento desleal que atentaba contra las leyes europeas de la competencia.

Una práctica habitual

La investigación, que culminó en una sanción de casi 2.500 millones de euros, no era una más de las que el ejecutivo europeo instruye sobre las tecnológicas como Google o Apple.

En una de dichos procesos abiertos por Europa, se determinó que las subvenciones que Irlanda otorgaba a la multinacional Apple eran de todo punto de vista ilegales y que la compañía que comanda Tim Cook tenía que devolverlas.

En el caso de Google la Comisión Europea razonaba la sanción afirmando que Google es el principal motor de búsqueda de la Unión Europea.

La comisión también aducía que los usuarios del buscador de Google solo se suelen fijar en los primeros resultados de las búsquedas que es donde Google solía colocar sus productos.

La Comisión Europea considera probado que inclusive cuando los precios de los bienes a comparar son de menor precio entre sus competidores, Google sigue colocando en las primeras posiciones de la búsqueda sus productos.

Los magistrados rechazaron por completo los argumentos de Google que defendía que sus productos aparecían en los primeros resultados de las búsquedas producto de la genialidad tecnológica de la compañía.

La aserción del TGUE quedó demostrado cuando sus técnicos analizaron 1.300 millones de búsquedas desde el año 2008 y pudieron demostrar que los productos de Google eran privilegiados en las búsquedas con respecto a los de la competencia.

De la contemporización a la sanción

Hasta el año 2015 al Comisión Europea había intentado templar gaitas con Google y con otras tecnológicas que estaban en su punto de mira, caso de Amazon o Apple.

Pero a partir del 2017 la comisión, ante la falta de respuesta de las tecnológicas, decidió pasar de las palabras a los hechos y comenzó a multar, con sanciones milmillonarias, a esas tecnológicas que vulneraban las leyes de la competencia.

La matriz de Google, Alphabet, acumula sanciones por casi 10.000 millones de euros, y eso solo en aspectos que tienen que ver con la libre competencia.

Récord

La mayor sanción que ha puesto la UE ha sido precisamente a Alphabet: en el 2018 elevó una sanción de casi 4.500 millones de euros, y el motivo fue que la citada compañía obligaba a los fabricantes de smartphone a instalar sus aplicaciones si querían gozar de Android.

Y ahí no queda la cosa, ya que Google tiene otra investigación abierta el pasado junio para investigar si utiliza prácticas monopolísticas en el mercado de la publicidad, con el manido AdWords campando por sus respetos.

Apple también tiene lo suyo

En este caso la acusación de la UE tiene que ver con abuso de posición dominante en cuanto a la distribución de audio bajo demanda, para entendernos de lo que hablan es del servicio Apple Music.

Pero no solo eso, sino que la UE también habría probado que impone comisiones abusivas a Spotify por obras musicales de los cuales Apple tiene sus derechos de explotación.

En caso de que la UE gane el caso ante la justicia europea, Apple se podría enfrentar a una multa de hasta el 10% de su negocio en europea, que en euros contantes y sonantes podría ser hasta 27.000 millones.

Inclusive, Apple se queda hasta con el 30% de la factura de que otras plataformas, caso de Spotify, tiene que pagar por poder «publicar» su música en sus servicios de streaming.

De resultas de lo cual, asevera la Comisaría de Competencia, los que acaban siendo perjudicados por esas prácticas son los consumidores finales que ven como el precio del servicio se encarece.

Como gato panza arriba

Apple por supuesto se ha defendido de las acusaciones de la UE, aduciendo que lo único que hace es comercializar un servicio de música en streaming que puede ser contratado o no por sus potenciales clientes.

Contra lo que por el momento no se ha podido defender es de la acusación de que a las empresas que comercializan sus aplicaciones en App Store les obligue a utilizar su pasarela de pagos.

Todo augura una larga y tortuosa carrera judicial, habida cuenta que siendo Apple la compañía que más efectivo maneja del mundo, pueda contratar a los mejores bufetes de abogados por lo que se puede augurar años de contenciosos judiciales.

Fuente – EL PAIS / CincoDías

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