Mala cosecha

En nuestro país y sobre todo en lo que tiene que ver con áridos, teniendo en cuenta que la mayor parte de la cosecha se dedica a piensos para la cabaña ganadera nacional; debido a ello España, un año más, tendrá que importar cereales, como la cebada, y los trigos, tanto duros como blandos

Y este año debido al calor y al pedrisco que ha castigado los cultivos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.

A pesar de ello, debido a la demanda exterior, los agricultores podrán realizar este año una «caja» mejor que en los ejercicios fiscales precedentes.

Sobre todo, cereales y en Andalucía

Va a ser el territorio más castigado por las inclemencias meteorológicas, debido, paradójicamente, a la falta de lluvias que han asolado esas tierras en los últimos meses.

Como consecuencia de la escasa pluviosidad, el cultivo más afectado va a ser el de los cereales, que es una de las bases de cultivo en Andalucía, por delante de los demás plantíos.

Se estima que la cosecha de cereales andaluza sea un 20% que la cosecha anterior, por lo que muchas explotaciones agrícolas van a ver como se resienten sus beneficios, a pesar de que nos encontramos en un ciclo alcista.

Luces y sombras

A pesar de que no vienen mal dadas para otras regiones agrícolas, caso de Castilla – La Mancha, Extremadura y Aragón, en algunas zonas de la Península se esperan cosechas históricas por su abundancia.

Entre esas comunidades autónomas afortunadas se encuentran Castilla y León, La Rioja y Navarra, a las cuales la excesiva pluviosidad siempre afectaba negativamente, y la sequía potencia sus cultivos.

También por el pedrisco

Además de las altas temperaturas y la falta de una cantidad suficiente de lluvias, este año la meteorología se ha conjurado para atraer un frente que ha dejado pedrisco en muchas regiones agrícolas españolas.

En el caso de Aragón y Castilla y León la borrasca ha afectado a 125.000 hectáreas, con unos daños estimados que podrían llegar a los 30 millones de euros.

De esa enorme cantidad de cultivos, aproximadamente 100.000 hectáreas corresponden a cultivos de cereales.

A pesar de todas esas inclemencias meteorológicas, se espera una cosecha de 20 millones de toneladas, no demasiado lejos del récord que se logró en la cosecha anterior donde se recolectaron 26 millones de toneladas de áridos.

Buena temporada en Reino Unido y la UE

Las buenas cosechas de España también se han extendido al resto de la Unión Europea y el Reino Unido, donde se espera una cosecha de 315 millones de toneladas.

Eso supone, que en los campos de cultivo del resto de la Unión Europea y del Reino Unido se ha logrado recolectar 18 millones de toneladas más que en el ejercicio anterior.

Tal es el volumen de la cosecha que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO en sus siglas en inglés, estima que se logrará una cosecha récord en lo que tiene que ver con el trigo y con el maíz.

Una España deficitaria

A pesar de que no es descabellado calificar a España como uno de los graneros de Europa, las necesidades anuales de áridos se encuentran en los 35 millones de toneladas.

Esa cantidad se divide en 4,5 millones de toneladas para uso humano, 2,7 para un uso industrial de las industrias de transformación y 26 millones de toneladas que se destinan a forraje para animales.

Debido a la falta de sincronía que existe entre lo que se produce y lo que se necesita, España importó en el anterior ejercicio 7,5 millones de toneladas de maíz y 3 millones de toneladas de los denominados trigos blandos.

La mayor parte de la importación se dedica a forraje para la importante cabaña ganadera que existe en la Piel de Toro, una de las más abundantes de la Unión Europea.

Precios al alza

A pesar de que en los últimos años los precios de los productos agrícolas habían gozado de gran estabilidad, la demanda y la necesidad de importación han catapultado los precios hacia arriba.

Inclusive en el precio por tonelada de los trigos blandos, trigos duros, maíz y cebada se han logrado precios máximos con respecto a los últimos años, debido a que su uso fundamental es el forraje animal.

Inclusive otra materia prima agrícola que tiene como objetivo alimentar al ganado, nos referimos a la soja, el incremento del precio por tonelada con respecto a la cosecha anterior ha sido del 30%.

Cosecha de frutos con hueso: no son buenas noticias

Es otro tipo de cultivo en el cual se espera que la cosecha de este 2021 también disminuya, alrededor de un 6% siempre según fuentes del sector.

Pero si se ponen en perspectiva los datos con los últimos cinco años, el resultado es todavía peor, ya que la disminución es de un 20%.

Se trata del segundo año consecutivo en que la recolección de melocotón, paraguayo, pavía y nectarina disminuye, llegando a una cantidad total de 1.218.694 toneladas.

Los datos de la proyección para 2021 provienen de las Cooperativas Agro – Alimentarias de España y como se puede leer, los datos no son buenos.

Otra vez la meteorología

En la disminución del número de miles de toneladas, el factor decisivo, para mal, ha sido la meteorología, en concreto las importantes heladas que hubo en pasado mes de marzo.

Las zonas agrícolas más afectadas por la importante bajada del termómetro fueron las tierras de labranza del Valle del Ebro y las zonas aledañas.

Sin embargo, la mala meteorología se ha replicado en el resto de las tierras de cultivo de frutas con hueso que existen a lo largo y ancho de la Unión Europea.

Debido a ello, la cosecha europea de melocotón, nectarina, paraguayo y pavía también se ha reducido, en el conjunto de la Unión Europea casi un 20%.

Con diferencia, el país más perjudicado, además también por bajas temperaturas, es Italia, que verá este año 2021 como su cosecha de frutos con hueso disminuye hasta un 10% con respecto a la recolección del 2020.

Del mismo modo, Grecia tendrá una cosecha de frutos con hueso 360.000 toneladas menor que el año anterior, lo que va a suponer una debacle para los agricultores helenos de frutas con hueso.

Fuente – EL PAÍS / valencia fruits

Imagen – Rae Allen / A. Peach / Sreejith Kulamgarath / Forest and Kim Starr / Alfonso Beyanas / Woosh / TWIN LOC

Dos colosos a martillazos

BigMat España se lanza a la conquista de nuevos territorios comerciales, entrando en rumbo de colisión con otro de los gigantes de comercialización de materiales de la construcción y bricolaje como es Leroy Merlin, con la reciente adquisición por parte de BigMat de La Plataforma de Construcción

Parece que una guerra sin cuartel ha comenzado entre dos colosos de la venta de materiales para la construcción y el bricolaje, nos referimos a la francesa Leroy Merlín y la española BigMat España.

La cooperativa, nos referimos a BigMat España, sigue expandiéndose por aquellas zonas que hasta ahora eran el «territorio» de la multinacional francesa, augura una guerra sin cuartel por la facturación y los clientes.

Una ambiciosa política de crecimiento

Es en la que está embarcada BigMat, una cooperativa de comercialización de materiales de construcción y bricolaje, que embarcada en una ambiciosa política de expansión y crecimiento han comprado La Plataforma de Construcción.

Dicha plataforma tiene una importante presencia en todo el territorio, especialmente en las provincias de Madrid y Barcelona, y permite a BigMat llegar muchos más clientes.

No habiendo comunicado por cuánto han comprado La Plataforma de Construcción, su adquisición le va a permitir a BigMat acelerar su plan estratégico de crecimiento e implantación en tres años.

En el 2020, y a pesar de la pandemia de SARS-CoV-2 que ha asolado el país, BigMat logró facturar 1.100 millones de euros.

Además, BigMat, con su configuración de cooperativa, desafía a un sector que está copado por las Sociedades Anónimas.

Crecimiento

Con la adquisición de La Plataforma de Construcción se suma a la ya gran infraestructura de BigMat, 12 establecimientos de venta al público, dos centros logísticos y todo el stock de material que tenía la compañía recién adquirida.

Entre los logros que va a permitir la ampliación es poder «meter el hocico» en las dos principales ciudades – Madrid y Barcelona – en el Estado, con lo cual amplían su territorio comercial.

BigMat tenía muchos socios en la provincia de Madrid, pero no en el centro neurálgico que supone la capital de España, y en Barcelona pasaba otro tanto.

Otro de los logros de la absorción es hacerse con el know – how en venta y gestión de La Plataforma de Construcción, un modelo de gestión empresarial que se ha demostrado de éxito y que va a aplicar BigMat España a todos sus centros.

También de inspiración francesa

BigMat nace en España en el año 1998 por la iniciativa de siete almaceneros que vieron un modelo de negocio óptimo en BigMat Francia.

Justo en ese año BigMat Francia quería ampliar sus operaciones a otros países de la Unión Europea, y para ello nada mejor que el país vecino, España.

Lo que empezó en dos pequeños despachos sitos en la madrileña calle de las Naciones se ha convertido en una señora empresa con centros logísticos y grandes tiendas que como ya hemos indicado facturó el año pasado más de 1.000 millones de euros.

Si en el año 2000 en BigMat España había solo 20 socios, veinte años después son 250 asociados con 1.000 operadores y 800 puntos de venta entre España y Portugal.

Un crecimiento interno y externo

El crecimiento que ha experimentado BigMat no ha sido solo de tipo interno aumentando el número de asociados, sino también un crecimiento de su área comercial y de gestión.

A la central de compras que surgió en sus inicios, se le han sumado dos más: MásObra surgida en 2015 y Divendi, nacida en el 2018.

Inclusive el negocio ha visto como nacían divisiones dentro de BigMat España, como es el caso de BigWin, dedicada en exclusiva al negocio de puertas y ventanas.

BigMat España también cuenta con BigLog, su división logística, que se precia de tener un centro logístico de 100.000 metros cuadrados en la provincia de Castellón, que suma a otros dos absorbidos tras la adquisición de La Plataforma de Construcción.

Crecimiento por encima de las previsiones

En lo que llevamos de 2021 BigMat España ha crecido un 7%, el crecimiento que se había planificado para todo el año fiscal.

Todo parece indicar, así lo muestran las extrapolaciones, que en el presente ejercicio fiscal BigMat España facturará más de 1.200 millones de euros, en un «paseo militar» que le llevó a facturar en 2020 – annus horribilis – un 12% más de 2019.

En que no se haya producido una debacle en BigMat España se encuentra el hecho de que su sector – venta y comercialización de material de construcción – fuese calificado como servicio esencial.

Esa esencialidad les permitió tener su red comercial abierta al 60%, porque inclusive en lo más cruento de la pandemia el sector de la construcción no cesó en su actividad.

Venta por internet, algo impensable

Es otro de los hitos que ha hollado BigMat España, y es que su canal de venta online lleve varios meses «echando humo» con unos niveles de ventas impensables para lo que no deja de ser un gran almacén de materiales de la construcción.

Si algo tiene claro en BigMat España es que el futuro de las ventas pasa por internet, en un modelo que avanza tenuemente en el sector, que es que los clientes compren los insumos en el sitio web y luego recojan en tienda.

Cuando el cliente recoge sus productos en uno de alguno de los 800 puntos de venta, reciben por parte del personal comercial de BigMat España consejos sobre el uso profesional de los mismos, lo que permite añadir valor añadido a la venta.

Inclusive BigMat España alecciona a su personal comercial para que la atención al cliente sea personalizada y también lo más profesional posible, orientando al cliente hacia aquellos productos que verdaderamente necesita.

Al mismo tiempo, su implantación en todo el territorio nacional y su flota de camiones y furgonetas permite entregar los productos adquiridos en el domicilio profesional o personal de cada cliente en menos de una hora.

Comercio de proximidad

Producto de la pandemia, los españoles hemos vuelto al comercio de proximidad, algo de lo que BigMat España también puede «sacar pecho».

La red comercial de BigMat España, tanto en nuestro país como en Portugal, puede presumir de que, en un radio de menos de 50 kilómetros cuadrados, cualquier cliente tiene un punto de venta donde poder adquirir producto.

Por otro lado, BigMat España es una cooperativa, y ese tipo de sociedades mercantiles no pueden dar beneficios, con lo cual todos los beneficios se reinvierten con el objetivo de mejorar el servicio a los socios.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Derek Gavey / Seika / Antti T. Nissinen / BigMat Francia / Andrea Moya Photography / Marco Verch / BigMat España / Ed Kohler

Primer paso hacia un impuesto de sociedades planetario

La reciente reunión del G7 ha sido tremendamente productiva ya que han logrado consensuar un borrador para la imposición de un impuesto de sociedades a nivel mundial, lo que impediría la existencia de paraísos fiscales, como es Irlanda

Un principio de acuerdo se va abriendo camino en el G-7, el club de los siete países más industrializados del mundo.

Tal como ha informado el ministro de finanzas británico, Rishi Sunak, el nuevo impuesto de sociedades a nivel mundial será, como mínimo, del 15%.

Se trata de un acuerdo histórico, en parte devenido de la pandemia de SARS-CoV-2, que ha mostrado la necesidad – egoísta por parte de los países con las economías más boyantes – para fortalecer a todos los estados.

Un porcentaje todavía sin concretar

No ha sido fácil llegar al acuerdo, sobre todo para aquellos estados que enarbolan un mal entendido neoliberalismo, que tiene en su frontispicio la frase laissez faire, laissez passer.

Sin embargo, otros países, caso de Francia y Estados Unidos, ahora que gobierna la administración Biden, que piden aumentar ese porcentaje.

Pero la creación de un impuesto de sociedades a nivel mundial, también llevará aparejado, algo que han «rascado» los países más digitalizados o con una industria digital más desarrollada, es la eliminación de la denominada tasa Google.

El texto que se ha consensuado habla de imponer un impuesto de sociedades en todo el mundo del 15%, de manera que se acaben con los paraísos fiscales que aún hoy operan en el mundo.

Pero también reconoce explícitamente crear un grupo de trabajo que logre derogar la mayoría de las tasas que graban el negocio digital.

A varias velocidades

Estados Unidos ha sido el más beligerante para eliminar de manera automática los impuestos a la industria digital, aunque el resto de los países han logrado calmar la belicosidad del país que ha gobernado Donald Trump.

Entre otras razones aducidas para no hacer automática la norma que relaja la fiscalidad sobre el negocio digital se encuentra que, si eso sucediese, y hasta que la legislación federal norteamericana se adaptase, las tecnológicas pasarían a pagar menos impuestos.

Además, aquellas empresas que logren unos beneficios de más del 10%, tendrán que pagar por lo menos un impuesto de sociedades del 20%, porcentaje se podría llegar a incrementarse.

Por otra parte, el pago de impuesto de sociedades se hará por la facturación en cada territorio donde generen su negocio, y no como hasta ahora exclusivamente tengan su sede fiscal.

El acuerdo se ha muñido en el palacete de Lancaster House, en pleno centro de Londres y en la reunión han estado presentes los representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Italia y Japón, los países que conforman dicho organismo.

Adaptarse a una economía digital

Es el principal objeto del acuerdo, y de lo que se trata es que las grandes tecnológicas tengan que pagar sus impuestos en aquellos territorios donde desarrollan su actividad y logran sus beneficios.

Al mismo tiempo, imponer un impuesto de sociedades homogéneo en todos los países impedirá la elusión fiscal, y que ciertos países se hayan convertido en paraísos fiscales donde la fiscalidad por impuesto de sociedades es muy baja o directamente no existe.

La medida viene dictada directamente por las consecuencias de la pandemia de SARS-CoV-2, ya que todos los Estados del mundo se han visto obligados a unos gastos elefantiásicos.

Muchos de esos países, donde la tributación, tanto por rentas del trabajo como del capital, son muy bajos o directamente inexistentes, se han visto arrollados por el tsunami económico, de salud pública y social que no han podido gestionar.

Europa carga las tintas

Pero, sin lugar a dudas, los más beligerantes han sido los países europeos que han pergeñado un borrador mucho más duro que el documento consensuado que finalmente ha visto la luz.

Dicho borrador lleva la firma de los ministros de finanzas de España, Nadia Calviño, de Francia, Bruno Le Maire, de Alemania, Olaf Scholz y de su par italiano, Daniele Franco.

Los cuatro ministros de finanzas ven un panorama muy negro para la humanidad en su conjunto si se sigue manteniendo el sistema fiscal actual, donde grandes empresas y grandes patrimonios acaban tributando lo mínimo en diversos paraísos fiscales.

Dichas políticas fiscales de los ricos lo único que está provocando es aumento de la desigualdad entre regiones, y la imposibilidad de muchos países de financiar, como se ha visto en la actual crisis, financiar los servicios públicos básicos, como es el sanitario.

En la Unión Europea se podría aplicar el refrán castizo que dice que «en casa del herrero cuchillo de palo», ya que Irlanda lleva muchos años convertido de facto en un paraíso fiscal, con uno de los impuestos de sociedades más bajo de toda la Unión Europea.

Es en el país que lidera Micheál Martin donde, por su baja presión fiscal, ha radicado las filiales europeas de los gigantes tecnológicos, como Facebook, Apple o Google.

La nueva norma al detalle

Los países del G7 no se han limitado a hacer una declaración de intenciones más o menos genérica, sino que se muestran dispuestos a desarrollar la norma hasta sus más mínimos detalles.

Ese 15% de impuesto de sociedades se establecería para los beneficios que las empresas lograsen en el extranjero, pudiendo los estados nacionales poner en su territorio los tributos que consideren oportunos.

De ese modo, se lograría un fair play, y las grandes empresas no podrían tributar menos si deciden pagar el impuesto de sociedades en otros estados.

A pesar de que se ha llegado a un principio de acuerdo con un impuesto de sociedades global de entorno al 15%, todavía será necesario esperar a que Estados Unidos realice la armonización fiscal a esos nuevos tipos tributarios.

El pláceme del G – 20

Aunque el acuerdo ya está tomado, a grandes rasgos, en el G-7, será necesario ver si obtiene el pláceme de los países que conforman el G-20, ya que es en ese foro donde existe la suficiente «masa crítica» para que la medida pueda surtir efecto.

Además, aunque se dé esa condición, armonizar las políticas fiscales, aunque sea solo en esos 20 países, serán un proceso lento y farragoso, ya que cada uno de esos países tienen sus propios sistemas tributarios.

Lo que si resulta claro es que, de aplicarse dichas normas, los paraísos fiscales, tal como los conocemos hasta ahora, tendrán sus días contados.

Fuente – EL PAIS / elPeriódico

Imagen – Hans / Jo Jakeman / Sean MacEntee / Stock Catalog / La Moncloa – Gobierno de España / Woody Hibbard / Ron Bulovs

Dinero a espuertas

La administración Biden se dispone a aprobar un presupuesto elefantiásico para que EE. UU. vuelva a la pujanza económica que le corresponde para salir del marasmo económico que ha provocado la pandemia de SARS-CoV-2 y que retorna, entre otros motivos, por la masiva vacunación de la población norteamericana

De elefantiásico se puede calificar el primer presupuesto de la administración Biden – Harris para este año: 6 billones de dólares.

No se recordaban unas cuentas públicas tan generosas desde la II Guerra Mundial, y tampoco un endeudamiento tan alto, anatema para las administraciones republicanas, pero no para las demócratas, como es el caso.

Pero inclusive, para dentro de diez años, en el 2031 tiene todavía un presupuesto inclusive mayor, que según las previsiones será de 8,2 billones con el objetivo claro de fortalecer una economía que casi ha sido herida de muerte por la pandemia.

Más infraestructuras y más sociedad

Con unos parámetros radicalmente opuestos a los de Donald Trump y el Partido Republicano, el binomio Biden – Harris pretende embarcarse en un ambicioso programa de construcción de infraestructuras.

Además, los Demócratas pretenden imprimir un giro social a sus políticas, con el Plan de Empleo Americano y el Plan de Familias Americanas, con la intención de aumentar y fortalecer a la clase media.

En cuanto a crear empleo en Estados Unidos, la industria también recibirá una fuerte inyección de capital para lograr ser más competitiva, pero a base de calidad en los productos manufacturados y no compitiendo en salarios bajos con China y diversos países asiáticos.

También más déficit

El resultado de todas esas políticas es que para financiarlas hay que salir a los mercados a base de bonos que comprarán los acreedores.

Por ello, y durante la próxima década el déficit de Estados Unidos estará, son datos de The New York Times por encima de los 1,3 billones de dólares.

Según el equipo económico de la Casa Blanca será a partir de esos diez años, cuando la deuda pública decline y se pueda de nuevo equilibrar las cuentas públicas.

Un buen número de capítulos

Los hasta ahora citados son solo varios de los aspectos que se pueden encontrar en el presupuesto para un «curso» fiscal que comienza en próximo uno de octubre.

La lucha contra el cambio climático también tiene una partida importante reservada en el Presupuesto Federal Norteamericano, que también aumentará la partida para MEDICAID, parte fundamental de lo que se denominó como Obamacare.

El presupuesto militar, uno de los más abultados, sigue pujante, ya que la administración Biden tiene intención de adquirir a la Lockheed Martin 85 cazabombarderos F-35, de manera que además de renovar su arsenal, compra americano.

Biden tampoco se olvida de ayudar militarmente al Estado de Israel, con una cantidad que este 2021 volverá a ser de 3.800 millones de dólares para comprar armamento fabricado en Estados Unidos.

Gravar a los que más tienen y las empresas

Los dos tributos sobre los que basculan el aumento de recursos de los que dispondrá la Hacienda norteamericana, será el aumento en el impuesto de sociedades y en gravar a las rentas más altas.

La previsión de la administración Biden – Harris es que, durante los próximos 15 años, sean las rentas de más de 400.000 dólares anuales los que más tributen, y no como con la reforma fiscal de Donald Trump, las rentas medias y bajas.

Un campo de minas

Pero sacar adelante el presupuesto no va a ser una tarea fácil para el que fuera vicepresidente con Barack Obama, ya que además del rechazo frontal de los republicanos, también se sumará un más que probable «fuego amigo».

Dentro del Partido Demócrata, también hay un rechazo de congresistas centristas que no ven la solución a los problemas en gravar a las rentas más altas.

Además, el ala más a la izquierda del partido que fundase Andrew Jackson lleva décadas oponiéndose a la ayuda militar a Israel, bien es cierto que Bernie Sanders no es sino un líder marginal dentro de ese partido político.

Inclusive políticas que debieran, en principio, concitar la anuencia de toda la Cámara de Representantes, como son las infraestructuras, tampoco lo hacen.

Inclusive habiendo rebajado esa partida hasta los 1,7 billones de dólares, los Republicanos han presentado una contraoferta que rebaja la partida hasta menos de la mitad, esto es, 568.000 millones de dólares.

Con ánimo de negociar

Aunque el Partido Demócrata cuenta con mayoría en la cámara baja, y mayoría también – con el «voto de calidad» de Kamala Harris a la sazón presidenta del Senado – en la cámara alta, la nueva administración pretende hacer de la negociación el marchamo de la nueva administración.

Por ello ha tendido puentes con el Partido Republicano a pesar de que se tilda a los republicanos como renuentes a invertir en partidas como los hospitales de veteranos, energías limpias o sustitución de cañerías contaminadas de conducción de aguas.

Espaldarazo de la reserva federal

Los planes presupuestarios del gobierno norteamericano han sido validados, por su ambición y sus objetivos, por la Reserva Federal Norteamericana, que preside Janet Yellen.

Desde la FED se ve como un buen plan intentar recuperar la economía norteamericana a partir de la inversión en infraestructuras y en obra pública, algo parecido al New Deal de Franklin Delano Roosevelt.

Janet Yellen, en una reciente comparecencia ante el Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes se ha quejado que el presupuesto de la entidad financiera que preside lleve congelado más de una década.

La economía se recupera

Así parece que lo muestran todos los indicadores, que se han comenzado a recuperar a buena velocidad tras la vacunación masiva del grueso de población norteamericana.

El PIB del primer trimestre ha crecido un 1,6% con respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos que obran en poder de la Oficina de Análisis Económico (BEA en sus siglas en inglés).

Hay que recordar que, en el año 2020, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 el PIB norteamericano se hundió un 3,5%, socavón del que parece recuperado.

De hecho, si en los siguientes tres trimestres la evolución de la economía sigue por los mismos derroteros, el crecimiento anual de EE. UU. en el 2021 sería de + 6,4%.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Guilherme Torelly / Mike McBey / Pictavio / Forvars Departementent / NASA Goddard Space Flight Center / Resolute / Peter Stevens / Brookings Institution / Charles Hildebrant

Fumata blanca

Todo parece indicar, aunque todavía no hay un texto definitivo, que los agentes sociales han llegado a un acuerdo sobre la reforma del mercado laboral y de las pensiones, incentivando el trabajo más allá de la jubilación y una tributación de autónomos por la cuantía que ingresan mensualmente

Todo parece encarrilado para que los agentes económicos y sociales lleguen a un acuerdo para la reforma de las pensiones.

A pesar de todo la CEOE todavía no ha dado su sí y esperará a ver la redacción final del documento para dar su pláceme.

Mientras tanto los dos sindicatos mayoritarios están contentos con el borrador del acuerdo y coinciden con el hecho de que lo único que falta por arreglar son los últimos flecos.

Acuerdo político

Al menos sobre el camino que debe de llevar a cabo para la reforma de las pensiones, aunque como ya hemos indicado la CEOE esperará al texto final para dar su visto bueno, o no.

Desde el gobierno se indica que en unos pocos días el texto estará listo, y después de comunicárselo a los agentes sociales, se publicará en el Boletín Oficial del Estado para que sea público.

Debemos de recodar que los 140.000 millones de euros que van a llegar desde Bruselas – la mitad en subsidios y la otra mitad en préstamos – están condicionados a un ambicioso paquete de reformas.

El paquete de reformas se centra en una reforma en profundidad de las pensiones y el mercado de trabajo, unos cambios que no son del agrado de los dos sindicatos mayoritarios, CC. OO. y UGT.

Hay que tener en cuenta que la crisis financiera de hace 10 años provocó unos recortes brutales en las pensiones y ahondó la precarización del mercado laboral, con poca calidad en el empleo.

Endurecer la jubilación

En el caso de las pensiones, la nueva reforma va a traer un endurecimiento de las mismas, con un aumento del tiempo de cómputo, que llegará a los 35 años para poder lograr el 100% de la pensión.

A regañadientes los sindicatos han asumido los 35 años como el tiempo que cualquier trabajador tendrá que cotizar para cobrar su pensión íntegra, lo cual supone una gran victoria para el ministro Escrivá.

Además, de esa manera, deja lo más peliagudo de la negociación, la reforma del mercado laboral, para el próximo año, una negociación que será mas llevadera con el SARS-CoV-2 dejado atrás y con un PIB creciendo más del 5%.

Aunque hasta ahora lo que se ha llegado a un acuerdo es a un borrador, fuentes del ministerio indican que en pocos días se podrá publicar la redacción del texto definitivo, donde también se establecen modificaciones con respecto a las pensiones no contributivas.

Problemas en seno de la CEOE

Aunque la Confederación de Organizaciones Empresariales finalmente ha firmado el acuerdo, el mismo es de su entera satisfacción.

Además, cualquier ligero cambio en la redacción del documento puede provocar borrasca en la CEOE, habida cuenta de que la comisión de diálogo social de dicha organización está compuesta por 280 miembros.

Además, la asunción del texto se produjo primeramente en UGT, unos días después en la CC. OO. y los últimos en asumir el acuerdo fueron los empresarios.

Cada vez menos cotizantes

La realidad del mercado laboral español es que cada año que pasa hay menos cotizantes, y en estos momentos hay 3,4 personas trabajando por cada pensionista.

El envejecimiento de la población y la baja natalidad abonan el pesimismo en un escenario en el cual en pocos años no habrá suficientes cotizantes para sostener las pensiones.

En estos momentos se gasta el 11% del PIB en pagar pensiones, y las previsiones para el 2050 es que el gastó será más del 15% en el 2050, según el informe España 2050.

Precisamente es con esa reforma que se va a efectuar en las pensiones lo que pretende lograr es una sostenibilidad del sistema, tanto a corto, como a medio y largo plazo.

Otros temas de índole menor: revalorización de las pensiones

Ha sido uno de los compromisos del gobierno para con los pensionistas, y es que estos no solo no pierdan poder adquisitivo, sino que lo ganen en cada ejercicio fiscal.

En el caso en el cual haya inflación negativa, las pensiones no se revalorizarían ya que es un corrector automático que aumenta la capacidad de compra de los pensionistas.

Con ello se deroga la reforma de las pensiones que realizó el PP, que, en caso de desequilibrio en las cuentas del Estado, la revalorización sería solo del 0,25%.

Jubilarse cuando se debe

Lo que se pretende logar es que la edad efectiva de la jubilación se equipare con la edad legal, y no como ahora en la cual el pensionista tipo se jubila dos años antes de su edad legal de pasar a retiro.

Para ello la Seguridad Social estrena una nueva panoplia de bonificaciones y penalizaciones para aquellas personas que acceden a su jubilación, lo hagan cuando deben.

Por otro lado, desde la Seguridad Social también se pretende incentivar que los mayores alarguen su vida laboral, máxime cuando esta más que demostrado que ello no tampona el acceso de los jóvenes al empleo.

Aquellas personas que decidan seguir trabajando después de su edad de jubilación recibirán, por cada año de más trabajado, 11.000 euros o un 4% más de pensión.

Los autónomos cotizarán en función de su facturación

Con ello se logra una de las reivindicaciones históricas del colectivo de los autónomos, que es tributar por la facturación que tiene, y no como hasta ahora por una cantidad fija.

La cotización sería entre una horquilla entre 90 y 1.220 euros mensuales en dependencia directa de sus ingresos.

El método entraría en vigor en 2023 y existiría un periodo de transición de nueve años hasta la completa implantación del modelo.

Hasta ahora, además de una cantidad fija, los autónomos podían también tributar por módulos, aunque a esa figura se adscribían aquellos trabajadores por cuenta propia que más facturaban.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – La Moncloa – Gobierno de España / CEOE / Daniel X O’Neill / Universidad de Deusto / Public Services International / 401 (K) 2012 / Pedro Ribeiro Simões / John Morgan

Al rescate de la industria

El sector industrial también se va a ver beneficiado del «maná» de las ayudas europeas, máxime cuando supone el 13% de la PIB español y que el empleo que genera es de alta calidad, ajeno a la temporalidad y precariedad que caracteriza al mercado de trabajo español

Con la pandemia de SARS-CoV-2 la economía española se ha resentido a unos niveles que no se conocían desde la Guerra Civil.

Inclusive sectores que hasta en las peores crisis muestran «músculo», como es el caso del industrial, se están viendo resentidos y van a necesitar de un plan de rescate.

El gobierno financiará el plan de rescate industrial con 4.600 millones de euros, aunque desde el sector se opina que ese dinero no será suficiente.

Tangencialmente el ejecutivo ha creado el plan PERTEpara el vehículo eléctrico, dotado con casi 2.300 millones de euros, y que busca aumentar el parque de vehículos con propulsión eléctrica.

Un plan en tres años

Las previsiones del gobierno son invertir los 4.600 millones de euros en tres años para cimentar una industria que sigue renqueante después de un año de pandemia.

De esos casi 5.000 millones, algo menos de la mitad son subsidios a fondo perdido, y que están encuadrados en el Plan de Recuperación y Resiliencia que ha aprobado el gobierno.

Mientras tanto la otra mitad son créditos que habrá que devolver, aunque se pueden calificar como créditos «blandos» cuya gestión depende de varios ministerios.

Sin embargo, de tapadillo, existen otras partidas presupuestarias que de manera más o menos directa van a beneficiar al sector industrial español.

Así nos encontramos con un presupuesto de 850 millones de euros para gestión de residuos y economía circular, más de 1.500 millones para un plan de hidrógeno verde de aplicación industrial.

El plan se completa con 160 millones de euros para el sector aeroespacial, 40 millones de euros para I+D de vehículos no contaminantes y 880 millones para digitalización y gestión de datos en la industria.

Una inversión insuficiente, según la patronal

A pesar de que las cifran son mareantes, la patronal del sector no las considera suficientes y está presionando para que se aumente la cuantía de estas.

Por otro lado, tal como aducen los empresarios, el monto de las ayudas – entre subsidios a fondo perdido y créditos «blandos» – no suponen ni el 3% del dinero que se está movilizando desde Europa.

Y eso para un sector que supone el 11% del PIB y que además tiene una merecida fama de crear puestos de trabajo estables, rara avis en el precario sistema laboral español, donde cunden las externalizaciones.

También está el PERTE

El Plan para la Recuperación y Transformación Económica, en siglas PERTE, pretende realizar una transformación de un parque de vehículos con motores de combustión de derivados del petróleo, al vehículo «verde».

Las nuevas hornadas de vehículos, principalmente eléctricos, pero no solo, van a requerir una importante inversión, sobre todo para adaptar las factorías de vehículos que fabrican coches en España.

En vez de los fabricantes, será con dinero estatal con la que se llevará a cabo la adaptación de las fábricas de SEAT en Barcelona y Volkswagen en Pamplona, y también de la importante industria auxiliar que generan.

De estas inversiones depende, por ahora pende de un hilo, que la multinacional que dirige Herbert Diess implante una fábrica de baterías para vehículos eléctricos en España.

Una cuantiosa inversión

En esta primera inversión en el PERTE tiene una cuantía de 6.000 millones de euros a nivel europeo, de los cuales 1.200 millones caerían en España.

De eso precisamente, de la cuantía, se malicia la patronal de la industria que recortaría el dinero que se puede invertir en otros proyectos, muchos de los cuales son calificados como estratégicos.

Además, desde el ministerio del ramo se asegura que la inversión será suficiente, y en caso de necesitar más fondos estos serían librados, de manera que la inversión inicial se podría modular según las necesidades.

Desde el departamento de Reyes Maroto se asegura que los planes diseñados para el próximo trienio serán ejecutados y si es necesario se logrará la financiación de partidas en las cuales no se haya conseguido invertir el 100% del dinero asignado.

Recabar la opinión del sector

A la hora de priorizar las inversiones, el Ministerio de Industria ha recabado la opinión del sector, un proceso que comenzó el 20 de enero.

En esa fecha el departamento que dirige Reyes Maroto inició un proceso para que se presentasen proyectos de transición industrial, con la recepción de 718 que tras el cribado se quedaron en 462.

La inversión necesaria para desarrollar esos casi 500 proyectos se sitúa en 143.000 millones de euros, por lo que se realizó una nueva expurgación, sobreviviendo solo 139 proyectos con una inversión necesaria de 30.000 millones de euros.

Agua de borrajas

A pesar de esas elefantiásicas cantidades de dinero, la realidad es que finalmente la Unión Europea solo permitirá disponer a España de 11.922 millones de euros.

Además, el ministerio solo aportará 2.289 millones de euros, y ese dinero se asignará en procesos de concurrencia competitiva, en el que los proyectos elegidos se tendrán que mostrar más válidos que los de la competencia.

Por tanto, la información recabada por el Ministerio de Industria es solamente informativa, para pulsar las intenciones del sector industrial.

El gobierno de España ya tiene perfilado su «hoja de ruta» que pasa por priorizar siete de esos proyectos que serán los que integren el PERTE.

Esos proyectos son automoción, electrónica orientada al diseño de chips, economía circular, reciclaje de baterías, energías renovables, agroalimentación, salud y aeronáutica.

Y otros planes secundarios

Dependiendo cuál sea la inversión para esos siete planes que conforman el PERTE original, y si después de su implementación sobra dinero, se podrían activar otros planes.

Dichos planes tienen que ver con el textil y el calzado, industrial química, ferrocarril y cerámica.

Inclusive para el PERTE la patronal tiene sus propias iniciativas, que pasarían por el establecimiento de planes plurianuales, y que las autonomías también tengan capacidad de decisión en cuanto a que tipo de inversión llevar a cabo en sus territorios.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Rutger van der Maar / AVID Vines / Tech Stomberg / Kārlis Dambrāns / Eric Caballero / Associació Catalana de Municipis / Hauke Musicaloris

Lento pero seguro

Se acaba de presentar, con el boato que solo sabe imprimir Presidencia del Gobierno, el informe España 2050, en el cual un panel de 130 expertos presenta sus propuestas para lograr que a mediados de siglo se haya cerrado la brecha económica y de otros tipos con los países más avanzados de Europa

El informe España 2050 fue presentado con todo el boato que solo se pueden permitir el gobierno nacional y su presidente Pedro Sánchez.

En el aspecto económico, lo más relevante, aunque hay un cúmulo de objetivos más que encomiables, es que en dicho plan se fija que, hasta ese año, el crecimiento de la economía patria debería ser de al menos un 1,5% anual.

El informe también subraya, con preocupación, que si España no se pone las «pilas» la brecha que existe con los países de nuestro entorno europeo se puede agrandar.

Vae Annis

A pesar de que en el último cuarto de siglo la economía española ha crecido, de media, a un 2%, la realidad es que en la última década España se ha atascado producto de dos crisis: la financiera del 2008 y la provocada por la pandemia.

El panel de expertos que ha elaborado el informe España 2050, cifra lograr ese objetivo en el concepto, casi mágico, de la productividad.

De lograrse ese crecimiento de aquí al 2050, España no tendría nada que envidiar, ni el PIB ni en renta per cápita a los países europeos más avanzados.

Sin embargo, con unos crecimientos anuales entre el 0,3% y el 1,1% España pasaría a estar en el vagón de cola de la UE y no se lograría la tan ansiada convergencia.

Recuperando a John Maynard Keynes

En cierto modo el informe España 2050 recuerda mucho a Las posibilidades económicas de nuestros nietos, que explica, hasta cierto modo, las dos crisis económicas que hemos vivido en apenas una década.

El informe ha contado con un panel de 103 expertos de ámbitos multidisciplinares, siendo el trabajo ligeramente optimista ya que afirma que con políticas económicas acertadas a mitad de siglo España seguirá siendo una potencia pujante.

Desde el punto de vista económico, y lo subrayan los panelistas, España podría, en el horizonte del 2050 tener una renta per cápita cercana o muy próxima a los países que «cortan el bacalao» en la Unión Europea.

Una de cal y una de arena

En los últimos 30 años, y a raíz de los Pactos de la Moncloa, en la cual los partidos políticos que hicieron la transición llegaron a la conclusión de que con las cosas de comer no se juega, se ha ido convergiendo con Europa.

Hace tres décadas la renta per cápita era de 16.000 euros y hoy por hoy supera los 30.000 euros per cápita.

Pero, como ya hemos indicado, lo más importante para que España tenga un futuro, a todos los niveles, a mediados de siglo es aumentar sea como sea la productividad por hora trabajada.

Sin embargo, en la última década, España ha tenido que vivir dos crisis económicas que a punto estuvieron de desarbolar el país: la primera fue la del 2008 que fue financiera y en el caso de España también inmobiliaria.

La segunda todavía la estamos viviendo y ha sido producto del virus SARS-CoV-2, una crisis que podía haber acabado con la economía española si no fuera por el salvavidas de los ERTE y por el maná europeo de 140.000 millones de euros.

Otro de los hándicaps que tiene el sistema económico español tiene que ver con la longevidad de su población, que en los próximos años se volverá añosa.

Los expertos también suponen que de no lograrse un crecimiento económico suficiente aumentaría el desempleo y la desigualdad.

La «receta» para aumentar la productividad

Para lograr que el trabajo en España se vuelva más productivo los expertos establecen que la «receta» debe de estar compuesta por mejorar los estándares educativos, aumentar la investigación y el desarrollo.

Otros componentes para que España logre la excelencia allá por el 2050 tienen que ver con la digitalización, transición ecológica y aumentar el tamaño de las empresas.

Al mismo tiempo, habría que obligar a que la economía sumergida, que actualmente se estima en un 17%, se convierta en economía formal, con esas empresas pagando tributos e impuesto de sociedades.

También sería necesario aumentar el número de población empleada, del 62% actual a más del 80%, incentivando alargar la edad de jubilación e invirtiendo especialmente en formación de jóvenes, mujeres e inmigrantes.

Lo ideal sería lograr lo que mismo que ha conseguido Alemania y los países escandinavos, que han logrado en las últimas tres décadas aumentar la productividad en un 50% y al mismo tiempo aumentar el porcentaje de población empleada.

En el corto plazo

Pero sin proyectarnos sobre el 2050, también es necesario tomar medidas en el corto plazo, sin ir más lejos en el 2023.

Y una de las primeras tareas tiene que ser reducir la brecha en cuanto a la renta per cápita de la media de los países europeos. Dicha brecha es de un 21%.

Mientras que el trabajador tipo español ingresa anualmente 30.000 euros, un europeo consigue anualmente, por rentas de todo tipo incluido el trabajo, 39.000 euros.

La proyección para el 2050, si no se introducen importantes medidas en el mercado laboral y la productividad, la desviación se iría al 27%.

El maná europeo

Nos referimos a los 140.000 millones de euros que van a venir de Europa, la mitad como subsidios a fondo perdido, y los otros 70.000 millones como préstamos que habrá que devolver llegado el caso.

Pero ese dinero no va a salir gratis, ya que la Unión Europea y la Comisión Europea exigen reformas de calado, esencialmente en lo que tiene que ver con el mercado laboral y la reforma de las pensiones.

Pero el panel de expertos también considera que sería necesario reformas en lo que tiene que ver con la territorialidad, distribución de la población, actividad económica y también con el cambio climático.

¿Qué nos depara el futuro?

A pesar del prestigio de los académicos que han elaborado el informe España 2050, nadie sabe ni siquiera de manera fragmentaria cómo evolucionará exactamente nuestro país.

De cualquiera de las maneras se trata, en esencia, de un juego de prospectiva más: a medida que se vaya acercando la mitad de siglo veremos si el informe España 2050 acierta o no.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – La Moncloa – Gobierno de España / FAO Americas / Peter K. Levy / Waleed / Hobbes Lao / Foto Sleuth / European Parliament / Juan Antonio Segal

Los autónomos acarician un viejo sueño

Mientras poco a poco la economía, y en especial la hostelería recuperan empleo y actividad, los autónomos ya casi acarician una histórica reivindicación del colectivo: poder cotizar proporcionalmente a lo que se factura

Un sueño largamente acariciado por los autónomos, cotizar por lo que ingresan en vez de una cuota fija, podría estar más cerca.

En el último borrador presentado por el gobierno a los agentes sociales y que, por primera vez, establece que los pagos se harán por tramos, con unas cuotas que irán desde los 90 euros a los 1.220 euros mensuales.

El gobierno tiene intención de aprobar la norma para el 2022 y que sus efectos económicos comiencen a tener efecto un año después.

Novedades importantes

En caso de ser aprobada la reforma, el despliegue de la misma se hará en nueve años, y cada tres años se evaluará si la medida va por buen camino.

Asimismo, serán los propios autónomos los que decidirán en que base de cotización quieren estar, en previsión de la cantidad de ingresos que van a tener en el año entrante.

En caso de que el autónomo tenga unos ingresos superiores a los previstos, antes de que termine el año fiscal el trabajador podrá modular su cuota para que sus ingresos reales se ajusten a los estimados.

En caso de ingresar más de lo previsto, el autónomo tendría que pagar una cuota añadida, y si el caso es que no ha ingresado tanto como esperaba, la Seguridad Social le devolverá una cantidad proporcional.

Revalorizar las pensiones

Es otro de los grandes proyectos del gobierno socialista y del ministro José Luís Escrivá, que abre nuevamente la puerta a la revalorización de las pensiones.

En el borrador se puede leer que en caso de que los pensionistas pierdan poder adquisitivo en el año en curso, eso se compensará, al año siguiente, con lo que en términos coloquiales se llama «paguilla».

Y los más interesante, en caso de que, por diversos motivos, como puede ser una inflación negativa, los pensionistas ganen poder adquisitivo, no se les detraerá nada de sus pensiones.

A eso se une que cada lustro se hará una evaluación de si las pensiones han logrado aumentar su poder adquisitivo: en caso negativo se establecerían mecanismos para lograr ese efecto.

Aumentan las penalizaciones

Hasta ahora, aquellos cotizantes que se jubilaban antes de la edad legal de jubilación – de media los trabajadores se suelen jubilar dos años antes de llegar a la edad efectiva – tenían una penalización del 4%.

A partir de ahora la penalización se equiparará al del resto de los trabajadores, que va del 13% al 21%, dependiendo de los casos posibles.

Con esta nueva medida lo que se pretende es desincentivar a las jubilaciones anticipadas, aunque le gobierno prevé un periodo transitorio de 12 años, en los cuales se irá progresivamente aplicando la medida.

Trabajar más allá de la jubilación

Es otro de los puntos fuertes del plan del Ministerio de Seguridad Social y Migraciones, y es que, voluntariamente, se siga trabajando más allá de la edad de jubilación.

Son muchos los trabajadores que más allá de su jubilación pueden seguir trabajando, siendo unos años en los cuales se tiene una valía profesional y unos conocimientos, atesorados tras una larga vida de trabajo, que muchas veces se desaprovechan.

Para incentivar que se siga trabajando más allá del retiro, se va a prohibir la jubilación forzosa al llegar a los 68 años y medidas de apoyo a las empresas para que mantengan el empleo de los trabajadores añosos.

España crea empleo a pesar de la pandemia

Con los últimos datos en la mano, los de abril del 2021, en España se han creado 134.000 nuevos empleos, el mejor dato de creación de empleo desde julio del 2020.

Hoy la Seguridad Social ha recuperado a 19 millones de cotizantes, bien es cierto que gracias al efecto el calendario.

En lo que respecta a datos interanuales, en los últimos doce meses se han creado 600.000 puestos de trabajo, aunque también es cierto que en estos momentos hay 200.000 afiliados menos a la Seguridad Social que antes de la pandemia.

Buen dato de paro

Como es lógico y natural, la creación de empleo ha traído con consecuencia una mejora en los datos del desempleo.

En el pasado mes de abril se crearon 39.000 empleos, con lo que en estos momentos hay desempleados 3.910.628 personas, y serían muchas más si el gobierno no se hubiese sacado de la chistera los ERTE.

Al mismo tiempo, buena parte del empleo que se está creando es de calidad: de los contratos firmados en abril, 164.080 fueron indefinidos, lo que supone un 12,01% del total de los contratos establecidos.

En una situación de recesión económica, el dato dice mucho del estado de la economía nacional, ya que en un mes «normal» los contratos indefinidos no pueden superar el 10% de los firmados.

Pero en los meses precedentes, con la economía a medio gas y las olas sucesivas del coronavirus SARS-CoV-2, en marzo la seguridad social perdió 45.000 cotizantes y en febrero las bajas fueron 30.000.

Las empresas se recuperan

Y el mejor índice de eso no es otro que el dato de los trabajadores que salen cada mes de los ERTE, que, en marzo, último mes del que hay datos, han llegado a 36.621 personas.

El número de trabajadores en ERTE actualmente en España es de 638.238 personas, y el 50% de estas proviene del gremio de la hostelería, y 100.000 de ellas específicamente de negocios de hospedaje, principalmente hoteles.

En el último año se ha conseguido que tres millones de trabajadores hayan podido volver a sus puestos de trabajo, mientras todavía 13.500 empresas siguen con expedientes de regulación de empleo temporal.

La hostelería a la cabeza de la recuperación

La hostelería es, con mucho, el sector que más empleo crea, en concreto con 40.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social.

Uno de los sectores más pujantes de la economía nacional, como es la hostelería, se va recuperando poco a poco a medida que la caída de las restricciones y del estado de alarma permiten hacer más negocio.

Fuente – EL PAÍS / CincoDías

Imagen – Tom Chapman / Nenad Stojkovic / Carlos Ebert / Coryn Wolk / Bob Dass / DaMongMan / Banalities / Paul Sobczak / Laura LaRose

IAG en la uvi

International Airlines Group (IAG) pasa por sus peores momentos como holding y solo en los tres primeros meses del 2021 ha perdido algo más de 1.000 millones de euros sin saber a ciencia cierta cómo evolucionará la empresa en lo que queda de 2021

El consorcio de aerolíneas al que pertenece la española IBERIA ha perdido, hasta marzo, 1.067 millones de euros.

Y las previsiones de evolución del negocio son toda una incógnita y ni la propia compañía tiene datos fiables de cómo va a evolucionar el tráfico aéreo en lo que queda de año.

Entre las exigencias de IAG a los gobiernos se encuentra la creación de corredores aéreos libres y que se extiendan los certificados de vacunación como manera de certificar la salud de los pasajeros.

Un hub en horas bajas

IAG, International Airlines Group es una compañía surgida de la fusión de varias aerolíneas europeas, como British Airways, la española IBERIA y la irlandesa Aer Lingus, entre otras.

Como hemos reseñado al principio de este artículo, ha perdido, en lo que llevamos de año 2021 algo más de 1.000 millones de euros, aunque eso es casi 600 millones menos de lo que perdió en todo el 2020.

Todo ello producido, como en el resto el ecosistema de las aerolíneas, por las restricciones de vuelos en toda Europa, con países que unilateralmente cerraban sus espacios aéreos.

Algunos índices se recuperan

En todo este tiempo, los ingresos han caído un 78,9%, y el número de pasajeros descendió un 88,4%, solo transportando a 459 millones de viajeros.

A pesar de transportar menos viajeros, IAG ha batido récords en lo que respecta al transporte de mercancías, lo que le ha hecho ganar, solo en el primer trimestre de 2021 el récord de 350 millones de euros.

Sin embargo, el principal negocio de IAG siempre ha sido, prioritariamente, el trasiego de viajeros, y en ese aspecto podemos calificar los últimos doce meses como annus horribilis, y superarlo necesitará, según las previsiones, de un lustro.

A pesar de todos estos malos datos, el grupo aéreo tiene una liquidez de 10.800 millones de euros, lo cual conjura, al menos en el corto plazo, una posible quiebra, máxime cuando se han reducido, aunque todavía son cuantiosas, las pérdidas.

Sin previsión de beneficios

Al menos para este año, ya que las incertidumbres son muchas, e IAG no tiene elementos de juicio suficientes como para poder extrapolar cómo evolucionará el transporte aéreo en lo que queda de año.

Sin embargo, en el análisis de coyuntura que realiza IAG, si aparece como elemento estratégico lo que pueden hacer los estados para favorecer la vuelta a la normalidad del tráfico aéreo.

Una de las medidas que IAG propone tiene que ver con crear corredores de vuelo que normalicen los viajes entre países en los cuales la mayor parte de la población esté vacunada.

Al mismo tiempo, también propone IAG que se desarrollen test de fácil administración y con precios competitivos para que los pasajeros, antes de iniciar el viaje, se puedan diagnosticar si están infectados de SARS-CoV-2.

Empleo en la cuerda floja

La reactivación del sector, a nivel europeo, es imperativo, debido sobre todo a que de el dependen 13 millones de puestos de trabajo.

La demanda para viajar en avión es alta, lo único que pasa es que está contenida debido a las restricciones a la misma que todavía están imponiendo muchos Estados.

Es bien sabido que el sector aéreo es fundamental a la hora de reactivas las economías de los países miembros ya que permite la conexión de las personas y de las economías.

Disminuye el consumo de caja

Se denomina consumo de caja al resumen de ingresos y gastos de un determinado periodo de tiempo, y en el caso de IAG y el año 2020 este llegaba a los 215 millones de euros semanales, magnitud que se ha podido reducir.

Al mismo tiempo, IAG también ha logrado reducir los gastos totales en operación un 68,4% con respecto al mismo periodo del año 2020.

Esto supone que los gastos de operación se han quedado en 2.036 millones de euros, y también se han reducido los gastos de personal y los gastos derivados de las tasas de aterrizaje y de navegación.

Más impuestos en lontananza

Es lo que ha anunciado el gobierno de Pedro Sánchez para las aerolíneas que operan en España como una manera de punir las emisiones contaminantes que emiten las aeronaves.

Esas y otras medidas forman parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que el gobierno de España ha presentado a Bruselas y que se configura en muy exigente en lo que tiene que ver con el medioambiente.

Ese plan es el do ut des por los 140.000 millones de euros que van a venir de Bruselas: la mitad de ellos como subsidios a fondo perdido y la otra mitad como préstamos que habrá que devolver.

Uno de los aspectos más desarrollados en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia es la fiscalidad medioambiental, que además de grabar a las aerolíneas tiene otras líneas de actuación.

En el punto de mira del gobierno está gravar el combustible diésel de los vehículos a motor y cualquier otro elemento contaminante, como es el sector aéreo, no en vano es uno de los sectores más contaminantes.

Pero no solo

La fiscalidad medioambiental no va a ser la única que va a «tocar» el gobierno de la nación, sino que también quiere actualizar los impuestos de sociedades y de patrimonio.

Especial interés tiene para el Ministerio de Hacienda el impuesto de sociedades, donde se ha adivinado una tendencia, de varios años, en que las empresas cada vez pagan menos por ese concepto.

De lo que se trata es impedir, legislativamente, que el tipo efectivo de ese impuesto de sociedades no sea menor que el 15%, aunque hay que recordar que dicho tributo tiene un tipo impositivo del 25%.

Reforma fiscal en ciernes

Será en el 2022 cuando un plantel de expertos comience a estudiar una nueva reforma fiscal, la primera que se acomete con mandato de Pedro Sánchez.

Lo que se buscaría sería actualizar el sistema impositivo a las realidades actuales, con la creación de nuevos tributos, muchos de ellos de tipo medioambiental y la economía digital, cada vez más presente.

Tras un año de sesudo estudio, la reforma fiscal entraría en vigor en el año 2023, en un entorno económico ciertamente recuperado de la pandemia de SARS-CoV-2.

Fuente – EL PAÍS / Economía en EL PAÍS

Imagen – Colin Brown Photography / Iberia / Mike McBey / Dawlad Ast / Amaury Laporte / Jason Constanza / Images Money / Sling Flickr / La Moncloa – Gobierno de España

Ola de despidos masivos

Los temidos despidos comienzan a verse en lontananza como consecuencia de la crisis económica que ha generado en España la pandemia de SARS-CoV-2, siendo los sectores más afectados el financiero y el industrial. Por el momento el sector turístico se «salva de la quema»

Los efectos de la crisis económica desencadenada a raíz de la pandemia de SARS-CoV-2 se trasladan al empleo.

Hasta ahora la cifra de desempleados se mantenía estable gracias a que muchas empresas estaban «dopadas» bien con ERTES que ha estado financiando el gobierno central y también créditos ICO a muy bajo interés.

Pero la realidad se impone, y en el ecosistema de la gran empresa se anuncian miles de despidos, con un «techo» por el momento de 35.000, aunque algunas grandes empresas reducirán el número de trabajadores sujetos a ERE.

Otro de los factores que está redundando en el alto número de despidos previstos, sobre todo en banca, es que la digitalización avanza imparable, algo que está haciendo mermar, también, el número de sucursales.

Ver las orejas al lobo

Todavía no se sabe si como «globo sonda» o bien como profecía anunciada, la gran empresa española ha anunciado que entre este año 2021 y el próximo año, hasta 35.000 empleados sufrirán los rigores de un expediente de regulación de empleo.

Lo que también parece es que los despidos no tendrán la fisonomía de una «tormenta perfecta», sino que los despidos serán escalonados en el tiempo.

Además, muchas empresas están utilizando como excusa la pandemia para realizar regulaciones de empleo que tenían largamente meditadas.

La banca, el sector que más empleo destruirá

Si los despidos se desarrollan como se prevé, en el 2021 la banca se deshará de 18.000 empleados, bien es cierto que muchos de ellos con prejubilaciones y bajas incentivadas.

Es por la intersección de las sucesivas crisis financieras y la digitalización de la banca por lo que las grandes entidades financieras han anunciado despidos de miles de trabajadores.

En cuanto a la desaparición de las sucursales bancarias, ello se debe a la poca rentabilidad, cada día menos, que obtiene la banca retail, es decir el modelo de banca tradicional que vive de los depósitos de sus clientes.

La suma de los despidos previstos de los tres grandes bancos españoles es de 15.000 personas: CaixaBank prescindirá de 7.791 empleados, BBVA despedirá a 3.450 de sus trabajadores y Santander rescindirá el contrato a 3.572 empleados.

Otras entidades también van a prescindir de parte de su capital humano, ya que Sabadell prejubilará a 1817 empleados e Ibercaja tiene un ERE en el que están incluidos 750 de sus trabajadores.

El (Re)Corte Inglés

Es otra de las grandes empresas que van a efectuar un expediente de regulación de empleo, siendo la primera vez en sus casi 90 años de historia que despide masivamente a una parte de su plantilla.

El ERE de la empresa que dirigió Dimas Gimeno será de 3.292 empleos, aunque todos ellos son salidas pactadas que previamente se han negociado con las centrales sindicales.

Tan buenas deben de ser las condiciones que 320 trabajadores, de los que El Corte Inglés no tenía intención de despedir, se han sumado voluntariamente a el programa de bajas incentivadas.

También se van a producir recortes, aunque menores, en otras empresas, caso de H&M, con 1.100 despidos o Perfumerías Douglas, con 492 rescisiones de contrato.

Forman parte de esta poco edificante lista Coca – Cola European Partners, con un ERE que alcanza a 360 empleados en su plantilla, Adolfo Domínguez con 283 bajas laborales o Heineken, con 228 despidos.

Un sector secundario tocado

Los expedientes de regulación de empleo también van a llegar, y con fuerza, a la industria española, siendo el subsector más «tocado» el de la industria del automóvil.

Especialmente sangrante es el caso de Nissan que ha decidido cerrar una de las fábricas que tenía ubicada en Cataluña, lo que supone 2.500 despidos.

Además, y como fichas de dominó van a caer las industrias auxiliares y subcontratas que generaba la actividad de la planta de Barcelona que cerrará definitivamente el próximo 31 de diciembre.

Solo una de ellas, Acciona Facilities Services, por quedarse sin actividad, va a tener que prescindir de 500 puestos de trabajo.

Algo parecido sucede con Ford, que se desprenderá, de modo directo, de casi un millar de trabajadores, a lo que se unen los de las subcontratas a las que la empresa automovilista norteamericana daba trabajo.

Una de esas empresas subsidiarias afectadas es Continental, que proveía a Ford de piezas de automoción, con un ERE que afecta a 750 trabajadores.

Una de las Majors de la industria europea, hablamos de Airbus, también está negociando con las centrales sindicales un expediente de regulación de empleo que afectará alrededor de 1.000 trabajadores.

También energéticas

Es otro sector que también se plantea despidos masivos, ya que dos de las principales energéticas que hacen negocio en España, ENDESA y NATURGY también se orientan hacia esos pagos.

En el caso de la primera ya tiene pactado salidas voluntarias, escalonadas en los próximos cuatro años, de 1.200 trabajadores, mientras que la francesa prescindirá de 1.000 empleados en los próximos años.

Un sector turístico agarrado al salvavidas de los ERTE

Por el momento, nadie sabe lo que depara el futuro, el sector del turismo se ha salvado de la quema.

Una de las razones es que es un sector fuertemente atomizado y cuyo grueso de actividad está dominado por grandes empresas y grandes mayoristas de viajes.

Por otro lado, siendo un sector que produce el 13% del PIB, ha sido rescatado con ERTES sucesivos que impide que los trabajadores de esas empresas engrosen, por el momento, las colas del desempleo.

A finales de marzo estaban en ERTE 743.628 trabajadores del sector, y más de la mitad correspondían a los subsectores del servicio de comidas y bebidas, alojamientos y agencias de viajes.

Sin embargo, también existen empresas que no les ha quedado otra solución que plantear expedientes de regulación de empleo, pero el número de empleados afectados, para lo que es el volumen de empleo del sector, son muy pocos.

Han planteado ERE las empresas Pullmantur (320 trabajadores), la división de viajes del Iberostar, con 244 despidos, NH Hoteles que ha rescindido 187 contratos y el mayorista de viajes TUI que ha despedido a 163 trabajadores.

Fuente – EL PAÍS / El Corte Inglés en Wikipedia

Imagen – Banalities / Becker / Álvaro Ibáñez / Fred Romero / Barbara Eckstein / Climate Watch / Evgeniy Isaev