Fallado el Premio Nobel de Economía 2020

La teoría de las subastas desarrollada por los matemáticos norteamericanos Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson ha sido galardonada con el Premio Nobel de Economía del 2020. Ambos son profesores en la prestigiosa Universidad de Stanford

Y los galardonados han sido Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson, dos norteamericanos que son profesores de matemáticas en la prestigiosa Universidad de Stanford, con un trabajo centrado en la teoría de las subastas.

De hecho, en la justificación del Premio Nobel de Economía se destaca que con sus investigaciones ha mejorado la teoría de las subastas y han inclusive inventado nuevos formatos de subastas.

A ambos los galardones no le son esquivos, no en vano el primero de ellos, en el año 2012, ganó el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA por su investigación sobre la teoría de las subastas.

Robert B. Wilson logró el galardón que prologa la Fundación del BBVA solo tres años después, y también por sus desarrollos matemáticos de la teoría de las subastas.

No son ni mucho menos dos desconocidos

Los desarrollos que han realizado sobre la teoría de subastas e inclusive la creación de nuevos formatos han sido prolijamente utilizados en diversos sectores, y por gobiernos como el norteamericano.

Uno de sus modelos de subastas fue utilizado en el año 1994 por el gobierno federal del país que gobierna Donald Trump para subastar una parte del espacio radioeléctrico de las frecuencias de radio para emisoras comerciales.

De hecho, a partir de ese año ha habido estados que han utilizado sus novedosas teorías de subastas para poner a la venta diversos tipos de bienes.

Paul R. Milgrom nació en lo que era por excelencia la ciudad del vehículo norteamericano y se licenció en matemáticas en la Universidad de Michigan, para posteriormente especializarse en estadística en la Universidad de Stanford donde enseña desde 1987.

Robert B. Wilson es profesor emérito de la misma universidad que Milgrom y lo tuvo como alumno, y posteriormente como colega con el cual desarrollaron teorías y modelos sobre subastas.

Algo tremendamente práctico

La aplicación de modelos matemáticos para desarrollar teoría sobre las subastas y modelos de estas no es ni mucho menos un desarrollo teórico.

Gracias al trabajo de Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson se han facturado miles de millones, permitiendo vender, sobre todo a gobiernos, productos difícilmente cuantificables, como la venta del espacio radioeléctrico o servicios difíciles de vender.

En el sector que más éxito han tenido sus modelos teóricos con subastas en es en el sector eléctrico, incluso el de nuestro país, con lo que se ha venido en llamar tarifas multidimensionales.

Entre las ventajas de sus modelos matemáticos aplicados al sector eléctrico se encuentran que se han podido financiar inversiones en capacidad eléctrica y una reducción de los costes de explotación que se ha trasladado a las facturas eléctricas de los consumidores.

Un Milgrom centrado en el sector de las telecomunicaciones

Este licenciado en matemáticas por la Universidad de Michigan se ha centrado en el mercado de las telecomunicaciones, sobre todo en la venta de frecuencias para el espacio radioeléctrico.

Además, sus teorías también se han utilizado con éxito, en mercados tan dispares como el de la madera, diamantes, gas natural o software.

La mayoría de su trabajo se ha centrado en el rol del licitador, habiendo demostrado que el vendedor obtiene más beneficios cuando los licitadores conocen las ofertas que están haciendo la competencia.

Debido a ello estimó que para el vendedor es mejor un formato de subasta de puja abierta en lugar del de sobres cerrados.

Incidencia en la vida de las personas

Además de por sus desarrollos científicos, el Nobel se les concede sobre todo por la incidencia que ha tenido su trabajo en la vida de los consumidores y de las empresas.

Maxime en unos tiempos en los cuales, y en la rampante economía digital, multinacionales como Google obtienen buen parte de sus beneficios en subastas digitales en la cuales el edificio teórico levantado por este tándem de profesores universitarios es de aplicación.

Otro de esos gigantes digitales es eBay, un sitio web donde los objetos que se ponen a la venta se los lleva el que más puja, y ahí también son de aplicación los trabajos de Milgrom y Wilson.

Como ya hemos indicado, son los gobiernos los que más se han beneficiado de su trabajo, pudiendo lograr pingües beneficios de la venta de «productos» intangibles, como los mercados eléctricos y el de telecomunicaciones.

Estos estudiosos han demostrado que quien más puja en una subasta es el que más beneficio puede sacar del bien, lo que se basa en una gestión más eficiente en mercados como el petrolífero, el eléctrico o el de las telecomunicaciones.

Un mundo dominado por las subastas

Las subastas, esto es, vender a quién ofrece el mejor precio, es algo tan viejo como el mundo, y con la llegada del siglo XXI el mercado de las subastas no ha decrecido, sino que ha aumentado.

Y no solo en mercados como las antigüedades o las obras de arte, sino que todo puede ser partícipe de una subasta: activos financieros, fuentes de energía o materias primas de todos los órdenes.

Proliferación de economistas norteamericanos

Es abrumadora la cantidad de economistas del país que gobernase Abraham Lincoln que han ganado el Premio Nobel de Economía, de hecho, han sido 45 de los 86 galardonados.

A decir de los avisados de la Economía eso es producto de que Estados Unidos, tras la II Guerra Mundial, ha realizado una mayor inversión que Europa en investigación universitaria en ese campo.

No es el único desequilibrio, ya que en desde el año 1968 que se instituyó ese Premio Nobel, solo han sido galardonado con él dos mujeres: Elinor Ostrom en 2009 recibió el galardón por sus teorías sobre la gestión de la propiedad pública.

La segunda fue Esther Duflo, por su trabajo para acabar con la pobreza global que la llevó a ser reconocida por el comité que otorga los premios que instaurara el industrial Alfred Nobel.

Muchas veces compartido

A diferencia de otros premios que otorga la Academia Sueca, no es extraño que el Premio Nobel de Economía sea compartido, de hecho, así ha sido en la mitad de las ocasiones.

En el caos del galardón de economía, son 3.000 académicos, de los cinco continentes, los que desde un año antes, evalúan quienes son los mejores candidatos para lograr el galardón.

Después de una primera criba, se elabora una lista de entre 200 y 300 personas susceptibles de recibir el galardón, y entre los meses de marzo y mayo se elabora un informe que se hace llegar a la Academia Sueca de Ciencias Sociales.

Tras sesudos debates, finalmente se produce una votación en la cual se elige al o a los premiados, que este año han sido la dupla formada por Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson.

Fuente – EL PAÍS / Premio Nobel en Wikipedia

Imagen – Needpix / Financial Times / AT&T / ebay / Ed Webster / Drew Tarvin / Adam Baker

Artillería de grueso calibre

Es la que están administrando los bancos centrales, el FMI y el BCE como estrategia para salir de la crisis económica, social y política que asola el orbe terráqueo y que ha provocado el virus SARS-CoV-2, abandonando la ortodoxia económica y abrazando el keynesianismo

A situaciones excepcionales medidas excepcionales. Las organizaciones económicas supranacionales y los gobiernos nacionales y transnacionales se aprestan a utilizar la artillería económica de grueso calibre.

El objetivo es bien claro, se trata de ahuyentar la crisis económica de proporciones ciclópeas que estamos viviendo producto de la crisis sanitaria producida por la pandemia de covid-19.

Ha sido icónica la comparecencia pública de Mario Draghi, recordemos sus proféticas palabras en la crisis financiera del 2008, aquello de “haré lo necesario para salvar al euro y créanme, será suficiente”.

El que fuera presidente del BCE ha lanzado un alegato para gastar todo lo que sea necesario, pero solo en la economía productiva, dejando de lado la economía rentista y especulativa a la que tan aficionada ha sido Europa.

Golpe de timón

Con una flexibilidad que hubiese sido necesaria en crisis económica pretéritas, en cuestión de menos de un mes gobiernos y bancos centrales se han reinventado cambiando de doctrina y de criterio económico.

Con unas condiciones sociales y económicas que no se recordaban desde hace más de un siglo, desde la crisis sanitaria de la llamada «gripe española» que acabó con la vida de 200 millones de personas, no quedaba otra.

Se ha configurado, producto de virus que mide micras, y a nivel de todo el orbe terráqueo, una crisis sanitaria, económica y social, con una caída abrupta del PIB y miles de empresas en una UVI económica.

Esta crisis económica, con una fisonomía inconcebible hasta ahora, está haciendo peligrar los sólidos cimientos del sistema capitalista de mercado, y que para algunos analistas económicos podría provocar un cambio de paradigma económico.

Un PIB que no volverá en años

En el más favorable de los escenarios, esto es, en una mejora de la crisis sanitaria y contando con una vacuna efectiva a finales de año, el desastre económico ya es inevitable.

Ahora la pregunta es cuando podrá, la economía mundial, volver a tener el «tono muscular» de antes de la pandemia, y todo indica que se tardarán años en recuperar el PIB previo a la misma.

En lo que respecta a las economías de los países occidentales la recuperación no llegará antes del 2022 o 2023, y restañar las profundas heridas económicas es posible que lleve décadas, en el mejor de los escenarios posibles.

Esta crisis, como ya hemos indicado, va a hacer variar el panorama económico, con cambios de calado y que perdurarán en el tiempo, habida cuenta que el sistema económico capitalista, tal como está actualmente concebido, se ha demostrado disfuncional.

¿Nuevo paradigma económico?

Es de lo que están convencidos muchos catedráticos de economía, que ven como lo que se han pasado enseñando décadas a sus alumnos, no ha servido para capear la crisis y ha sido necesario idear nuevas herramientas sobre la marcha.

Nadie esperaba que producto de la necesidad de hacer «piña» entre los 27 países que conforman la Unión Europea, se haya logrado la mutualización de la deuda pública que va a financiar el plan de rescate.

Aún con todo, esta crisis – recordemos el ideograma chino para el término que combina riesgo más oportunidad – ha permitido la creación de nuevas herramientas económicas, pergeñadas en cuestión de meses y que se han demostrado efectivas para al menos frenar la crisis económica.

Quizás uno de los tótems más importantes que ha caído es la receta de la austeridad para hace frente a crisis económicas, no en vano la doctrina económica que esta vez se ha dictado desde el FMI y el BCE es recomendar a los gobiernos que gasten «a manos llenas».

Aprender de los errores pasados

Sobre todo, de los más recientes, como fue el mal desempeño de las economías de los países occidentales en la anterior crisis financiera que se inició en el 2008 y de la que nuestro país solo salió en el 2014.

Uno de los errores de bulto que cometió el BCE, en aquellos años estaba al mando Jean – Claude Trichet, con un miedo cerval a la inflación, fue encarecer el precio del dinero, justo cuando en los países del sur se producía una crisis de deuda soberana.

El error no se enmendó hasta que el «cetro» del BCE estuvo en manos del banquero italiano que puso en marcha un programa, desconocido hasta aquellas fechas, de Quantitative Easing, una expansión cuantitativa basada en comprar a mansalva deuda pública.

La salida de esa crisis hubiese sido mejor y más rápida, si los «halcones» alemanes y holandeses hubiesen permitido que la UE aligerase las cargas fiscales a las que estaban sometidos los países miembros.

Inclusive, Christine Lagarde, que en aquellos momentos era la presidenta del FMI, salió a la palestra para apuntalar la doctrina del BCE, diciendo que su institución no tenía como misión comprar deuda pública de países en apuros.

Las políticas económicas y fiscales implementadas por el BCE y el FMI ahora, han logrado, que a pesar de que la depresión del PIB en las economías avanzas ha llegado a los dos dígitos, la prima de riesgos de esos países se ha mostrado incólume.

Y mientras tanto en América

La «receta» económica que emana de Jerome Powell, el presidente de la FED, la Reserva Federal Norteamericana, pasa por mantener embridada la inflación, y aconsejar al gobierno federal norteamericano que ponga el acento en la creación de empleo.

Eso ha tenido su correlato al otro lado del océano Atlántico, donde los banqueros centrales se han lanzado a la compra compulsiva de deuda pública de sus propios países, lo que ha «contagiado» incluso a bancos centrales de países emergentes.

Keynes vive

Pero lo más paradójico de la política expansiva de la FED es que fiscalmente, y aunque el país es gobernado por un mandatario republicano, ha aplicado el acervo económico del Keynesianismo y presta el dinero a interés 0.

Inclusive la FED ha llegado a utilizar el poco usual «lanzar dinero desde un helicóptero» como una manera de dar liquidez inmediata a los norteamericanos, muchos de los cuales se han quedado de un día para otro sin empleo y sin sueldo.

Esa política económica y fiscal expansiva, ha sido ratificada por el FMI, cuya directora Kristalina Gueorguieva ha recomendado a los gobiernos, quebrando una «ley no escrita», que gasten todo lo que puedan para salir de esta crisis.

Fuente – EL PAÍS / Expansión Cuantitativa en Wikipedia

Imagen – The U.S. Army / Joey Bird / Iberia Airlines / Satbir Singh / Tejvan Pettinger / Marginal Cost /

Una bolsa «plana» en los próximos doce meses

A pesar de que los datos hablan de que a pesar de que la economía mundial está «gripada» la bolsa no hace sino dar «alegrías» a los inversores, los analistas bursátiles de Citigroup advierten que en los próximos doce meses la bolsa no crecerá, e incluso decrecerá, por motivos como la pandemia, los malos resultados empresariales y una acción muy cara

Al menos ese ese ese el análisis que hace el banco norteamericano Citi de cara a los próximos doce meses, a pesar de que, en estos momentos, y en el corto plazo, estamos viendo importantes subidas en valores bursátiles, sobre todo en las bolsas europeas.

De hecho, tan seguros están de sus augurios los analistas bursátiles de Citigroup que su más reciente informe se titula Estancamiento, donde descartan que la bolsa de valores se vaya a recuperar en los próximos doce meses.

Inclusive, el departamento de análisis bursátil del banco norteamericano no solo no avanza subidas en la bolsa en el próximo año, sino que proyecta caídas en las bolsas mundiales, del 1% en las europeas y del 2% en los índices norteamericanos.

Los analistas no coinciden

La realidad, al menos en el corto plazo, es que desde marzo las bolsas de valores se han apreciado en un 34%, por lo que existen opiniones encontradas sobre si ese «rally» se va a mantener.

Son varias las firmas de análisis bursátil que mantienen su esperanza, al menos en los valores cíclicos, de que estos sigan subiendo; sin embargo, otras agencias de valores llaman a la cautela, pensando que podríamos estar ante un «canto del cisne».

En el caso de Bank of America, la entidad financiera apuesta por la subida en la capitalización de los valores bancarios, por lo que recomienda seguir comprando acciones de ese tipo.

Al mismo tiempo una entidad financiera de tal prestigio como Credit Suisse, aconseja a los inversores recoger los beneficios del «rally» y retirarlos antes de que comiencen las turbulencias del verano.

El veredicto de Citigroup es claro

Los prospectores de mercados del conglomerado financiero que dirige Michael Corbat son taxativos: a doce meses vista no se prevén grandes subidas en las bolsas de valores, es más, auguran ligeros recortes a uno y otro lado del Atlántico.

De hecho, pronostican que a un año vistas el índice MSCI All Country World Index estará en el mismo sitio en el que se encuentra en estos momentos.

Mientras que en los mercados emergentes la rentabilidad se situará en el 0%, en las «plazas» europeas y norteamericanas inclusive decrecerá la rentabilidad, posiblemente entrando en «números rojos».

En el caso de Europa, el índice Stoxx 600 alcanzaran un -1%, el índice japonés Nikkei se «dejará» lo mismo; mientras tanto en Reino Unido el índice Ftse dará alguna alegría con la apreciación de un 2% y en Estados Unidos, la escala S&P 500 subirá lo mismo que su correlato británico.

Lastrados por el covid-19

La pandemia que nos asola será una de las causas de que las bolsas de los países desarrollados tengan en los próximos doce meses el «encefalograma plano».

Los analistas de la compañía de seguros y banca estiman la posibilidad de una segunda oleada de la pandemia en China y que el repunte de casos, especialmente en India y en Estados Unidos, lastrarán el desempeño de las empresas cotizadas.

En lo que respecta a la economía estadounidense, que comenzaba a «respirar» con las medidas de desescalada, la multiplicación de nuevos brotes, que han obligado a muchos Estados a tener que plantear nuevos «cerrojazos», afecta ya a el apetito inversor.

Otro factor que colabora con las «turbulencias» en Wall Street tiene que ver con la incertidumbre de los resultados en las elecciones a la presidencia de Estados Unidos que se celebrarán el próximo noviembre.

Lo que parecía que iba a ser un «paseo militar» de Donald Trump, se ha complicado por la mala gestión de la pandemia, y el candidato demócrata, Joe Biden, no deja de recortar posiciones y podría dar la sorpresa, complicado la reelección del magnate del sector inmobiliario.

Malos resultados empresariales

A uno y otro lado del Atlántico, el «parón» económico provocado por la pandemia – con confinamientos que han reducido la actividad productiva a la mínima expresión – ha lastrado los resultados de las empresas.

Como resultado los inversores de riesgo bajo y medio no ven interesante en invertir en la mayoría de las cotizadas cuyos dividendos se van a hundir, en el caso de que muchas empresas opten por no repartirlos este año.

La más que previsible contracción de la economía mundial, prevista en las proyecciones más conservadoras en el 3,5%, va a recortar los beneficios empresariales en un 50%, siendo las principales afectadas las compañías europeas y japonesas.

Inclusive, prosigue Citi, aunque existe un consenso en el que en el 2021 los beneficios empresariales crecerán un 4%, si lo ponemos en relación con las utilidades logradas en el 2019, esos dividendos resultarán un 30% menores.

Por lo tanto, la estimación de los analistas financieros de lo que fuera el City Bank of New York, es que las proyecciones del mercado para el 2021 tiran por elevación, sobre todo en lo que tiene que ver con las empresas japonesa y de los países emergentes.

Una acción muy cara

Es otra de las razones por las cuales las bolsas de valores visualizan el «espejismo» de que los valores bursátiles demuestran la solidez de muchas empresas.

Según este análisis las bolsas mundiales cotizan a unos valores mucho más caros de los que los inversores podrían pensar, dado que el PER para 2021 – ratio precio / beneficio – en lo que respecta a renta variable mundial cotiza a 24 veces sus beneficios.

Pero la realidad es que el PER para el próximo año, al menos el consenso, erróneo a todas luces, que existe entre los inversores es que será solo del 17 veces sus beneficios.

Inclusive, entre los datos que hacen que las previsiones de los analistas de Citi no sean más pesimistas, se encuentran que los bancos centrales, en el próximo año, van a invertir seis billones de dólares en programas de compra de deuda pública.

El no augurar caídas pronunciadas de la bolsa de valores también proviene del consenso generalizado de que, a pesar de que la recuperación económica no tendrá forma de V, si crecerá de manera sostenida a partir del 2021.

Fuente – Expansión / Citigroup en Wikipedia

Imagen – Anthony Quintano / Owen Byrne / Tony Webster / Eden, Janine and Jim / Jesus Corrius / pikist

España volverá a incurrir en déficit

Las previsiones del FMI inducen a pensar que España incurrirá en un abultado déficit, que podría llegar al 9,5%; y otras magnitudes también dan vértigo: la deuda pública superará el 113%. Pero el único consuelo es que el resto de los países europeos de nuestro entorno van a estar en una situación similar

Y las cifras van a ser de vértigo, ya que el Fondo Monetario Internacional evalúa que el déficit de España llegará en el 2020 al 9,5% y la deuda pública superará el 113% también para este año.

Se trata, producto de la crisis sanitaria y económica que está provocando el coronavirus, del mismo déficit en el que incurrió el estado a comienzos de la crisis financiera del 2010, con una deuda pública situada en el 113% del PIB.

El estado español solo ha tenido una deuda pública de semejante magnitud después del desastre político y económico que se produjo tras la pérdida de las colonias y la Guerra de Cuba.

Previsiones catastróficas del Fondo Monetario Internacional

El panorama económico «pinta» muy negro, y no solo para España, aunque ciñéndonos a los augurios para el solar patrio, la institución que preside Christine Lagarde piensa que España se dejará un 8% de su PIB y la deuda pública subirá por encima del 100%.

Las cifras de ocupación no van a ser mejores, previendo que el paro «escalará» este año hasta 20,8% de la población activa, y como ya tenemos aprendido bajar esa cifra hasta magnitudes «aceptables» puede costar más de un lustro.

La realidad es que de desastre económico que va a vivir España no se diferencia mucho del que van a tener que padecer los países europeos de nuestro entorno, como es el caso de Reino Unido que se va a «dejar» más de 30% de su PIB en el tercer trimestre.

Los países de los cinco continentes se están teniendo que «comer» sus presupuestos en aumentar el gasto sanitario, ante una pandemia que no se recordaba tan fuerte desde que hace un siglo apareciese la «gripe española».

Guerra de Cuba

Hay que retrotraerse hasta Tratado de Paris del 1898, que dio cerrojazo a la Guerra de Cuba que enfrentó a España y a Estados Unidos, para encontrar unos niveles tan altos de endeudamiento público.

El problema en aquella ocasión fue que la deuda que había generado Cuba, por Mor del entendimiento con Estados Unidos, fue asumida con España, por lo que la misma «escaló» hasta el 123,6% del PIB.

Inclusive la guerra Civil Española no logró que se produjese un descalabro económico de semejante magnitud, aunque muchos economistas acusaron al Régimen de «maquillar» los datos para dar una mejor imagen: al final del conflicto la deuda pública suponía el 60% del PIB.

Se puede parecer a la crisis de 1993

La evolución de la economía y la ocupación pudiera tener un antecedente no muy remoto en la crisis económica que vivimos en España en el año 1993, producto de la «resaca» de las Olimpiadas de 1992.

En aquella ocasión sufrimos un «paro» del 24% y la deuda pública llego al 65,4% del Producto Interior Bruto, cifras que se superaron en el 2010, cuando el endeudamiento público se situó en el 100,7%.

Aunque nadie está preparado como para tener una deuda pública de 113%, la realidad es que una buena situación económica, como estuvimos en 2019 con aceptables tasas de crecimiento, los bonos españoles supusieron el 95% del PIB.

El «primo de Zumosol»

Ante esta situación la única puede poner orden en este Sin Dios económico es la Unión Europea, y parece que se va a aplicar a ello, después de que se hayan vencido las reticencias de los países de Centroeuropa, con Holanda y Alemania a la cabeza.

El MEDE, el mecanismo de rescate financiero europeo, se ha comprometido a invertir 560.000 millones de euros en lograr la recuperación económica de los 27 países que conforman la Unión.

A pesar del Mecanismo de Rescate Europeo ha «movilizado» más de medio billón de euros, eso no implica que se hayan relajado los controles fiscales de Bruselas a los países que conforman la Unión Europea.

Son muchos los que superan el «techo» de déficit

Pero la situación que vive España, con el déficit disparado, es algo que se está convirtiendo, con esta crisis sanitaria y económica, entre el común de los países europeos, inclusive entre aquellos que se precian de disciplina fiscal.

En el conjunto de la zona euro, el déficit «escalará» este año al 7,5% y si analizamos país por país, Alemania, la «locomotora económica» europea llegará este año al 5,5%, y el déficit italiano se «disparará» hasta el 8,1%.

En el caso de Francia superará el 9%, sin llegar a las cifras de Reino Unido, que superará el 15%, pero a mucha distancia de otras latitudes: en China el déficit llegará al 11,2% y en Estados Unidos el gasto demás será del 15,4%.

Alerta en el Fondo Monetario Internacional

La organización de la cual es directora gerente Kristalina Gueorguieva está preocupada porque el FMI se malicia que los déficits fiscales se intensificarán en las economías avanzadas.

Pero las malas noticias también van por barrios: mientras tanto las economías emergentes van a sufrir, sobre todo, en lo que respecta a las materias primas que exportan que al menos en estos momentos están en «caída libre».

Según la organización que preside Christine Lagarde, a día de hoy la deuda, la pública, supone el 96,4 del PIB mundial, y si sumamos a ella la deuda privada, nos vamos al 226% del PIB que se genera en el Mundo.

En lo que respecta a la deuda pública de las economías avanzadas, se ha estabilizado entorno al 100% de su PIB, teniendo en cuenta que, en el año 2007, suponía solo el 74% del PIB de cada uno de los PIB que generaba cada país de ese grupo.

Tal como refiere el FMI, el «talón de Aquiles» de excesivo endeudamiento es que impide a los estados desarrollar políticas anticíclicas, esto es, y dicho de un modo coloquial, guardar en periodos de «vacas gordas» para poder gastar en periodos de «vacas flacas».

Fuente – el diario / Fondo Monetario Internacional en Wikipedia

Imagen – Zulio / EU Civil Protection / State Archives of North Carolina Raleigh / Bytemarks / Drey / EU2017EE / Gobierno de Chile

La OPEP+ reduce la producción de petróleo

La OPEP+ ha decidido que a partir de mayo se producirá una reducción en la producción de crudo de 10 millones de barriles diarios, como una manera de recuperar el mercado y el precio del barril, aunque las previsiones no son halagüeñas y avisan de que tras superar la pandemia las necesidades mundiales de crudo no llegarán a un quinto de lo que se consumía antes de la crisis sanitaria

Y el motivo no es otro que intentar subir «artificialmente» el precio del crudo mediante el expeditivo método de reducir la producción: a menor oferta con igual demanda, los precios no pueden sino crecer.

Como en la mayor parte de los foros económicos transnacionales, caso del G7 y su «hermano menor» el G20, en la Organización de Países Exportadores de Petróleo el acuerdo se pudo muñir bien entrada la madrugada.

Tras cuatro jornadas maratonianas, el acuerdo se logró tras «doblar la mano» a México para que se acordase que los países exportadores de petróleo reduzcan la producción para de ese modo, como ya hemos indicado, recuperar los depauperados precios del barril de petróleo.

«Solo» diez millones de barriles diarios

El tijeretazo es de órdago, ya que no sacando a la venta 10 millones de barriles de crudo diarios, la OPEP comercializará solo el 10% del petróleo que se bombea todos los días. La medida entrará en vigor en el mes de mayo.

El objetivo es claro: recuperar el precio del petróleo, por el taxativo método de reducir la oferta, algo que es vital para muchos países que forman parte de la organización que preside Mohammed Barkindo.

Una OPEP que se adapta

Realmente el acuerdo de reducción de producción se ha obtenido en un foro donde estaba lo que se denomina OPEP+, esto es, el grupo ampliado que suma a los «históricos» de la producción de petróleo, como puedan ser México o Arabia Saudí, con otros productores euroasiáticos, entre los que destaca Rusia.

La medida tiene un horizonte temporal del 2022, esto es, se irá reduciendo paulatinamente la producción hasta ese año, y una vez llegados a esa meta, una nueva reunión de la OPEP+ decidirá que se hace a partir de ese momento.

De cualquiera de las maneras, el principal escenario que prevé la Organización de Países Exportadores de Petróleo es que la demanda de crudo va a seguir cayendo de manera sostenida, con unas previsiones catastróficas que estiman que después del covid-19 solo se consumirá 1/5 parte de crudo que antes de la crisis sanitaria.

«A río revuelto, ganancia de pescadores»

Como en otras muchas facetas de la vida, lo que pierden unos lo ganan otros. En el caso de los países exportadores de petróleo, que muchas veces tienen en la exportación de crudo su principal fuente de ingresos, el dato es pésimo.

Pero en el otro lado, esto es, países que son importadores netos de petróleo, como es el caso de España, cuanto menor sea el precio del crudo, de una manera mucho más económica podrá fundamentar la recuperación económica postpandemia.

Otro «sector» que pierde con unos precios de crudo excesivamente bajos es el medioambiente, ya que la economía productiva no va a invertir en fuentes de energía «verdes» si tiene un precio de petróleo que está «por los suelos».

Un precio de petróleo que repunte por la retracción de la demanda no les viene bien a los mercados financieros, ya que pueden convulsionar si las empresas de la economía productiva, especialmente la industria, tiene que incrementar sus costes de producción.

También hay otros actores

Pero no nos engañemos, hay una miríada de países que, aunque no forman parte del OPEP+, también tiene el suficiente «músculo» en la exportación de petróleo, caso de países como Brasil, Canadá o los Estados Unidos de América.

En caso de que esos países se avengan a seguir las directrices de la OPEP, a partir de mayo, se «retirarían» del mercado, diariamente, alrededor de 20 millones de barriles de petróleo, en un mercado que a buen seguro se reactivará.

Es marginal el porcentaje del sector productivo que utiliza energías renovables, ya que tradicionalmente, y sobre todo en la industria energética, los combustibles fósiles siempre han sido el método de generar energía tradicional, sobre todo en centrales de generación de energía de ciclo combinado.

Un necesario acuerdo entre el Kremlin y la Casa Blanca

Todo el mundo coincide que estas medidas de restructuración de la producción de crudo, hace necesario un gran acuerdo entre lo que hasta hace pocas décadas eran las dos grandes potencias: Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, siendo su heredera la actual Rusia.

Donald Trump ya ha confirmado que apoyará el acuerdo al que ha llegado la OPEP+, y se sumarán a la reducción de producción, en un sector boyante en Estados Unidos, que desde que ha impuesto el fraking como un método productivo y barato de extraer petróleo.

La reducción en la producción del «oro negro» a la que se aviene Estados Unidos es de entre 3 y 4 millones de barriles diarios, tal como ha declarado, aunque resulte paradójico, el ministro de energía ruso, Alexander Novak.

Cooperación energética y más

Pero las ambiciones del Kremlin en estos acuerdos son de mayor alcance, y desde la Plaza Roja de Moscú lo que se pretende es que estas negociaciones permitan un amplio acuerdo de colaboración energética entre Moscú y Washington.

Inclusive los estrategas rusos podrían estar pensando en el largo plazo, buscando una desescalada en los dimes y diretes que llevan tiempo enfrentando a Vladimír Putin y a Donald Trump, buscando que se relajen las sanciones que desde el 1.600 de la Avenida Pensilvania se impusieron por la anexión de Crimea.

 La negociación se va a desarrollar de una manera pausada y discreta, ya que «airear» el desarrollo de las negociaciones podría tener efectos perversos en las bolsas internaciones que manejan los valores bursátiles de las petroleras.

Vasos comunicantes

Sin embargo, las decisiones de reducción de producción de petróleo es necesario consensuarlas y no tomarlas de una manera unilateral, ya que el mercado de la producción de petróleo no es único.

Aunque la organización predominante es la OPEP+, como ya hemos indicado existen otros muchos países productores que están asociados a otras organizaciones, y que como «los saudíes» tienen sus propios intereses.

Y como muestra un botón: tras hacerse público que la OPEP+ iba a reducir la producción, a partir de mayo, en 10 millones de barriles diarios, el petróleo de referencia brent, el de referencia que se produce en el mar del Norte, cayó en un solo día un 4%.

Otro de los índices de referencia, lo que se denomina petróleo Texas en su cotización internacional se hundió ese mismo día casi un 10%.

Fuente – EL PAÍS / OPEP en Wikipedia / Wikipedia

Imagen – Vicent Eisfeld / brett jordan / Palácio do Planalto / Rennett Stowe / Estonian Foreign Ministry / The Epoch Times / Барвенковский / Sheila in Moonducks

El Coronavirus «infecta» la economía mundial

Ya nadie duda que la pandemia del COVID-19 está afectando a la economía mundial, habiendo provocado un shock tanto en la oferta como en la demanda. Mientras tanto, los bancos centrales ensayan medidas para la recuperación económica, aplicando muchos de ellos medidas de tipo fiscal

El COVID-19, además de estar a punto de ser considerado como una pandemia, esto es, una enfermedad extraordinariamente grave por su extensión, parece seguro que ya ha «infectado» a la economía mundial.

El que uno de los países que ha sido afectado haya sido China, no es baladí: la actual fábrica del planeta ha tenido que cerrar muchas empresas, lo que ha provocado una crisis en la oferta de las empresas de los cinco continentes que fabrican sus componentes allí.

A la espera de saber el tipo de caída

Aunque para todos los expertos en economía es más que evidente que estamos ante los prolegómenos de una crisis económica, y no menor, lo que todavía no se ha podido dilucidar que tipo de curva descendente va a tener la economía.

Por el momento se plantean tres tipos principales: en forma de V, en forma de U y en forma de L: en el caso de la primera, en forma de V, veríamos una rápida caída de la actividad económica, pero también una rápida recuperación.

Si la letra que se nos presenta es la U se seguirían los patrones de la caída en V, pero con una caída y recuperación más suaves y con un mayor intervalo temporal, aunque en lo que tiene que ver con la recuperación, la misma podría renquear.

Una caída con forma de la duodécima letra de nuestro alfabeto, esto es, en forma de L, sería la peor de las posibles, porque basta ver la forma que tiene la letra para darse cuenta de que la economía mundial entraría en barrena y la recuperación sería lentísima.

«Shock» de oferta y de demanda

Y ello debido a que dado que en China el COVID-19 ya tiene la categoría de pandemia, las autoridades de ese país han tenido que cerrar un buen número de empresas, muchas de las cuales son las que fabrican para empresas europeas y norteamericanas.

Para entender la magnitud del problema, algunos datos: China fabrica en 30% de las manufacturas a nivel mundial y supone el 12% de las exportaciones totales, generando además del 18% de la facturación mundial de turismo.

Tal como se ha instaurado en el inconsciente colectivo de economistas y empresarios, si se para China se para el mundo, al menos a nivel productivo.

Si bien la mayor parte de las crisis económicas vienen por parte de la demanda, en estos momentos, producto del pánico al COVID-19, también se ha instaurado una crisis por parte de la oferta.

Cuando existe una crisis por parte de la demanda, las empresas no logran vender todo lo que producen, y debido a ello las empresas no son capaces de recuperar los costes de producción y quiebran provocando un aumento del desempleo.

Debido a ello la población en general pierde la confianza en la economía y augurando un periodo de «vacas flacas» todavía se consume menos, por lo cual la crisis se encona.

En el caso del shock en la oferta, el efecto es también perverso, dado que lo que provoca es, al haber menos oferta, un aumento de los precios.

De las primeras crisis de oferta que se produjeron, en los años setenta del pasado siglo, fue cuando la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP), decidió «cerrar el grifo» en la producción de crudo, provocando un shock económico en las economías occidentales.

Miedo que se traslada a la economía

Es lo que está pasando con un coronavirus que no deja de extenderse como una gran mancha de aceite, un pánico que está cambiando los hábitos de los consumidores, lo que finalmente afectan a los patrones de la demanda.

Pero también el miedo está cambiando el comportamiento de las empresas, que han disminuido los viajes de trabajo al mínimo, y las que han podido han mandado a trabajar a casa a sus empleados.

En sectores industriales y fabriles la situación es todavía peor ya que, fundamentalmente en China, pero también en el resto de los continentes, las fábricas cierran como un dominó, con lo que la actividad fabril se está resintiendo.

Japón, el primero en caer

La economía del País del Sol Naciente ha sido la primera que, producto de las complicaciones económicas de la pandemia del coronavirus, ha entrado en recesión, y como ya hemos explicado, la crisis es tanto de oferta como de demanda.

Como consecuencia del «parón» industrial, muchas empresas japonesas carecen de las piezas que utilizan en sus cadenas de producción para producir sus productos. Y por otro lado también se ha plasmado una crisis de demanda porque el consumidor japonés, ante la previsible crisis, embrida su apetito comprador.

También el turismo

Este sector, en el cual los ciudadanos chinos son campeones, es otro de los afectados por el pánico provocado por la extensión del coronavirus.

Las previsiones de la Organización Mundial del Comercio son que este año 2020, la actividad se deprimirá entre un 1 y un 3% a nivel mundial, lo que supone que el sector dejará de ingresar entre 25.000 y 45.000 millones de euros.

Solo en reservas para las próximas vacaciones de Semana Santa en España, el sector ha visto como se han cancelado el 35% de las reservas, por lo que muchos hoteles se han visto en la tesitura de enviar a una parte de su plantilla a casa, obligados a coger sus vacaciones ahora.

¿Y las posibles soluciones?

Estas deberían ir en dos direcciones: una de ellas, tal como ha hecho la FED norteamericana que ha rebajado el precio del dinero, de manera que, aunque eso no va a reparar las cadenas de suministro de las empresas norteamericanas, si impulsará la economía.

Otra de las medidas, más efectiva a decir de muchos economistas, tiene que ver con la implementación de medidas fiscales, como ya lo están haciendo China, y en menor medida también Italia.

Ante ese tipo de medidas, las fiscales, la Unión Europea se ha dado prisa en mostrarse de acuerdo, y estas podrían venir de un mayor gasto público en Alemania en los sectores más afectados por esta crisis, que por las dinámicas de la UE se extenderían hacia el resto de los países de la zona euro.

En España ya se nota la crisis

En nuestro país, la crisis sanitaria ya está afectando a la economía y el empleo, cebándose especialmente con el sector turístico.

A corto plazo, y además de poner en crisis el «sector del sol y playa» patrio, la importante industria de fabricación de componentes para automóviles también se va a ver afectada, al menos en el corto plazo.

Lo que tampoco se puede es augurar que la recuperación económica será uniforme en toda Europa ya que más bien será asimétrica, dependiendo de las particularidades de cada país de los 27 que conforman la Unión Europea.

Fuente – el diario

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