Subida de precios

Algunas de las principales multinacionales que producen alimentos procesados, caso de Nestlé, han subido los precios de la generalidad de los productos que elaboran. Si hasta ahora no habían repercutido en el precio de los productos el aumento de sus costes, ahora sí. Mientras tanto la inflación sigue campando por sus respetos

Y en este caso de los productos de la multinacional Nestlé, que sube los precios como no los había subido en una década.

Con ello, la multinacional suiza pretende repercutir en el cliente la subida de precios que ellos tienen en la materia prima y en todos los elementos que inciden en la producción de sus alimentos procesados.

En este aspecto, en la subida de precios, no hace sino seguir la senda de subida de precios de otras multinacionales alimentarias, como pueda ser el caso de Danone o Procter & Gamble, con la vista puesta en adecuarse a las necesidades del mercado.

Repercutir en el consumidor

Se trata de un proceso generalizado que se está produciendo en casi todos los mercados, incluido el de la producción alimentaria.

Además, desde Nestlé, ya se ha advertido que en los próximos meses seguirán las subidas de precio en sus productos.

Con ello se unen a un movimiento que se está produciendo en su sector, donde otros gigantes de la producción alimentaria, como la norteamericana Procter & Gamble y la francesa Danone ya han llevado a cabo una actualización de sus productos.

Entre los factores que hacen que hayan aumentado, y mucho, los precios de los alimentos procesados se encuentran el encarecimiento de la energía y la guerra de Ucrania, que está afectado a la producción de ciertas materias primas.

Hay que tener en cuenta que el aumento de los precios de la energía afecta a un buen número de sectores, como son desde el transporte a la necesaria cadena de frío de muchos de los alimentos que produce Nestlé.

El negocio es el negocio

Hasta bien entrado el 2021 estas grandes industrias de la alimentación habían intentado absorber el aumento en los costes de producción.

Sin embargo, los factores ya indicados y el aumento de la inflación, ha provocado que Nestlé y otras multinacionales de la alimentación hayan dicho basta y hayan empezado a repercutir el aumento de los costes en sus clientes.

En el caso de la multinacional suiza se trata de mayor aumentó del precio de venta al público de la última década, con una subida de los precios que terminará 2022 cercana al 6%.

Inclusive la empresa que dirige Paul Bulcke ya ha advertido que el aumento de precios seguirá por lo menos en lo que queda de 2022, con una subida, hasta el momento de casi el 5%; algo parecido ha hecho Procter & Gamble.

La demanda aumenta

Afortunadamente para Nestlé y para otras empresas de su sector, la demanda de sus productos no deja de crecer, y las previsiones para los próximos meses son muy halagüeñas.

En el caso de Procter & Gamble la demanda ha aumentado, en lo que va de año, un 7%, lo que supone el mejor resultado en los últimos tres lustros.

En el caso de la empresa que nos ocupa, Nestlé, en el primer trimestre del año la demanda aumento un 5,4%, logrando unas ventas de 21.622 millones de euros.

Las previsiones de beneficio operativo de la empresa que fundase Henri Nestlé son, para este año, de más del 17%.

Un aumento responsable

Así ha definido el consejero delegado de Nestlé, Mark Schneider, el aumento de precios que la multinacional ha imprimido a sus productos.

Algo que paradójicamente, aunque no se pueda hablar de una relación directa entre ambos hechos, ha producido un aumento orgánico de ventas.

Schneider también ha advertido que, en un entorno altamente inflacionario, va a provocar nuevos aumentos de precios, que irán complementadas con medidas mitigadoras del daño que la inflación causa a la empresa.

La inmensa mayoría de la gama de productos de Nestlé ha aumentado el precio, en productos tan dispares como los Kit Kat o el agua con gas Perrier, aunque los máximos aumentos se han producido en la comida para mascotas.

En cuanto a las regiones donde mayor aumento se ha producido en el coste de los productos, América del Norte lidera el ranking con un aumento del 8,5% en los precios mientras que en Europa han aumentado «solo» un 3,5%.

Como dato que afecta a quien esto redacta, las cápsulas de café Nespresso han aumentado su precio un 3,1%, con lo que tomarse el café de la mañana es ahora mucho más caro.

Una inflación que no da tregua

Es uno de los principales riesgos económicos que se ciernen sobre la eurozona, donde geográficamente se encuentra ubicada España, aunque se trata de un proceso generalizado en los cinco continentes.

En el mes de marzo, el último del que hay indicadores, la inflación se ha situado en el 7,4%, lo que supone haber subido casi dos puntos porcentuales con respecto al mes de febrero de este 2022.

Eso está suponiendo una subida generalizada de precios, que en el caso de los países que tiene el euro como moneda común, ha escalado hasta el 7,8% en términos interanuales en lo que respecta a alimentos frescos.

Lo que resulta más preocupante es el aumento del precio de la energía, que se ha situado en el 44,4% en el mes de marzo, después de que en el mes de febrero subiera un 32%.

Dentro de esta escalada inflacionista, también suben los precios en el sector servicios, que en términos interanuales se han encarecido un 2,7%, superando en dos décimas al incremento producido en febrero.

En cuanto a la tasa de inflación subyacente, se ha producido un alza histórica, que la ha situado en el 2,9%; se trata de un indicador que no tiene en cuenta el precio de los alimentos frescos, el alcohol ni el tabaco.

De entre los países de la Unión Europeo donde más han aumentado los precios, estos son, Lituania Estonia, Chequia, mientras que los estados donde menos aumentaron los precios nos encontramos a Malta, Francia y Portugal.

Fuente – EL PAÍS / El Confidencial

Imagen – Bycroft Boy / Donald West / Eric Hunsaker / Polycart / Dantadd / Cost of Living

Aumentar la tributación de la gran empresa

La OCDE y el G-20 han llegado a un acuerdo para lograr que las grandes corporaciones tengan que pagar impuesto de sociedades homogéneo en los cinco continentes, para evitar de ese modo que muchas de ellas acaben tributando en paraísos fiscales

Es lo que espera el gobierno con una nueva batería de medidas fiscales, con el objetivo de recaudar hasta 2.300 millones de euros más.

De lo que se trata es de transponer el acuerdo al que han llegado los países que forman parte de la OCDE y el G-20, y que se basan en un aumento del impuesto de sociedades de la gran empresa y las multinacionales.

El objetivo es superar marcos tributarios, como la tan cacareada Tasa Google, que han demostrado una mínima efectividad

Llegar a los estándares europeos

Aunque en una reforma reciente, el gobierno español ya logró que el tipo de tributación efectivo llegase al 15%, quedan algunos flecos que todavía hay que cortar.

Entre estos se encuentra el lograr que las multinacionales españolas tributen por el conjunto del beneficio que se logra tanto en España como el de las filiales que la gran empresa española tiene en otros territorios.

Hasta ahora, la legislación fiscal que se aplica a la gran empresa, el beneficio logrado fuera de nuestras fronteras tiene una exención del 95% a la hora de tributar.

Esa peculiaridad hace que la reforma haya quedado en «agua de borrajas», ya que los beneficios que obtiene las multinacionales españolas en territorio patrio son una mínima parte de su negocio.

Nuevos acuerdos de fiscalidad

Es lo que se ha logrado en foros de tanta solvencia económica como el G-20 o la OCDE, unos acuerdos que implican el 90% del Producto Interior Bruto que se genera en el planeta, en lo que se supone unas medidas de efectivo cumplimiento.

Uno de los principios de esas medidas permitirá a los estados que reclamen a las multinacionales un pago efectivo del 15% en todos sus territorios, abonando la diferencia de lo que no hayan pagado hasta ese porcentaje.

En concreto: Si una gran empresa solo ha tributado por el 8% del global de sus beneficios, el país donde la multinacional tenga la sede podrá exigir que se tribute hasta el 15%.

Con estas nuevas medidas el Ministerio de Hacienda estima que se podrían recaudar en cada ejercicio fiscal hasta 2.300 millones de euros más.

Las empresas que verían como aumenta su fiscalidad son aquellas que tienen una facturación anual por encima de los 750 millones de euros.

Bajo la lupa de la Agencia Tributaria

A pesar de que el impuesto de sociedades está actualmente, para la gran empresa y las multinacionales, en un 15%, la Agencia Tributaria sigue la pista a las grandes multinacionales españolas.

Según las estimaciones de la Agencia Tributaria, existen 122 grupos empresariales españoles que facturan más de 750 millones de euros anualmente, de los cuales 57 han tributado menos de ese 15% global.

En una proyección, la Agencia Tributaria tiene conciencia de que de los 35 grupos empresariales que menos tributan la hacienda púbica podría obtener 3.000 millones de euros de transponer lo acordado en la OCDE y en el G-20.

En otra proyección de aquellas empresas que tributan menos del 15% de impuesto de sociedades, la tributación podría aumentar en 5.000 millones de euros.

Las verdaderamente grandes

Es otro de los pilares del acuerdo de la OCDE, y tiene como objetivo aquellas empresas que facturan más de 20.000 millones y que obtiene un beneficio de más del 10% de su facturación.

En ese grupo se encuentran las grandes tecnológicas, y en especial lo que se denomina el consorcio GAFA, acrónimo de las iniciales de Google, Apple, Facebook y Amazon, lo que también se conoce como Big Four.

En esta categoría tan exclusiva la única multinacional española que encontramos es Inditex, el imperio textil global, con decenas de marcas, que fundase Amancio Ortega y que ahora dirige su hija Marta.

La sustituta de la Tasa Google

La intención de la OCDE y de los países que forman parte del G-20 es que el nuevo marco tributario sustituya a la denominada Tasa Google, que tan inoperante se ha mostrado en su recorrido.

En el 2021, esa figura tributaria solo ha recaudado 166 millones de los 1.200 que se habían planteado como meta, aunque posteriormente en el presupuesto quedó consignada una partida de 980 millones.

Lo que se pretendía gravar con la Tasa Google eran las ventas de publicidad online, venta de datos e intermediación digital, aunque las tecnológicas objeto de ese tributo han repercutido el mismo sobre sus clientes.

Con la nueva batería de medidas tributarias lo que se pretender evitar es que las multinacionales acaben tributando la mayoría de sus beneficios en países que son, de facto, paraísos fiscales.

Con un impuesto de sociedades global lo que se evitaría es la competencia entre determinados estados por dar las mejores condiciones financieras, muchas veces de elusión fiscal, para que grandes corporaciones trasladen a ellos sus sedes fiscales.

Historia de una elusión

La Historia de como las multinacionales han logrado imponer técnicas de elusión fiscal comenzó a mediados del siglo XX, cuando muchas empresas se expandieron a mercados globales.

En un primer momento la elusión fiscal la lograban las empresas globales mediante el pago de royalties dentro la misma empresa, pagando las filiales enormes royalties a la matriz ubicada en un paraíso fiscal.

Otra de las añagazas que utilizaban, y todavía utilizan las multinacionales para eludir impuestos consiste en realizarse compras entre las diversas empresas de un grupo empresarial, con unos precios muy por encima del precio de mercado.

Pero la creatividad fiscal no tiene límites y las grandes corporaciones mantienen con los estados un juego del gato y el ratón: a medida que los estados imponen nuevas reglas tributarias, las grandes corporaciones trabajan para orillarlas.

En el caso de nuestro país, se espera que los socios de gobierno, PSOE y Unidad Podemos lleguen a un acuerdo para lograr una fiscalidad más progresiva, a la que posteriormente se sumarían otras formaciones políticas.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Presidencia de la República Mexicana / European Parliament / Center for Global Development (CGD) / Naotake Murayama / U. S. Secretary of Defense / Keith Bellvay / Erica Ashleson

Como maná caído del cielo

Después de un año 2020 en el cual la economía ha transitado a medio gas, y la UE impedía a los bancos dar dividendos, en este último trimestre del 2021, muchas empresas vuelven a repartir utilidades a sus accionistas, mientras el IBEX supera la barrera psicológica de los 8.000 puntos

La reactivación económica trae de nuevo los dividendos a las bolsas europeas, después de unos años en los cuales, por el descalabro económico provocado por la crisis sanitaria del SARS-CoV-2 no se repartieran.

En los próximos meses se repartirán más de 6.000 millones en dividendos, destacando entidades financieras como el banco francés BNP Paribas dentro del gremio financiero.

Del mismo modo, la energética italiana ENI marca máximos históricos con una rentabilidad del 7,9% en el índice bursátil Eurostoxx50.

Un septiembre atípico

Septiembre no es un mes en que tradicionalmente las cotizadas españolas repartan dividendos, pero en plena «resaca» por la pandemia de SARS-CoV-2 ya tocaba, después más de un año sin utilidades.

En cierto modo las empresas del IBEX 35 se han visto impelidas al reparto de beneficios ya que los inversores van a premiar con más inversión a aquellas empresas que repartan beneficios.

El movimiento, esto es, repartir cupón, es un proceso que se está produciendo en la mayoría de las Bolsas europeas, ya que los inversores están ávidos de recibir utilidades por sus inversiones.

BNP Paribas el más rentable

Uno de los valores de bolsa que va a repartir parte de los 6.000 millones de euros de dividendos es el banco francés BNP Paribas, que repartirá 2.000 millones de euros en beneficios.

Por lo general la entidad financiera que dirige Jean-Laurent Bonnafé suele pagar dividendo solo una vez al año, pero este septiembre es sumamente atípico.

Y lo es porque llevamos más de un año sufriendo la plaga bíblica del SARS-CoV-2 y por ello la Unión Europea había prohibido taxativamente a los bancos y entidades financieras que repartiesen utilidades.

El pasado mayo BNP Paribas repartió 1,11 euros por acción y ahora, a finales de mes, va a entregar a sus accionistas 1,55 euros por título.

ENI también reparte

La energética italiana, que no nos olvidemos que es copropietaria de las españolas Naturgy y FENOSA, también se apunta a la ronda de dividendos.

El próximo 22 de septiembre repartirá 1.500 millones de euros entre sus accionistas, con un cupón de 0,43 euros por acción.

ENI se ha convertido en la empresa más rentable de todas las cotizadas en el índice Eurostoxx50, con una rentabilidad que roza el 8%.

Y esto sucede después que durante el 2020 fuera uno de los valores del parqué más castigados debido a la depreciación que sufrió el petróleo producto de la falta de actividad económica debido a los confinamientos que sufrió Europa.

Otras empresas también se animan

Es el caso del banco holandés ING, que repartirá 800 millones de euros entre sus bonistas, entregando 0,21 euros por cada título, a repartir el día 22 de octubre.

Aunque no ha batido récords, el banco neerlandés, a pesar de la que cayó en el 2020, ha tenido una buena rentabilidad, que ha llegado al 6,2%.

También va a rendir dividendo la petrolera Total Energies que entregará 175 millones de euros a sus accionistas, tratándose de un dividendo a cuenta de los beneficios del 2021, con una rentabilidad de 0,66 euros brutos por título.

El próximo pago será, por la misma cantidad de euros brutos, el próximo 13 de enero del 2022, y el mismo se fía a los resultados económicos que la petrolera francesa vaya a obtener el este año que pronto concluirá.

Randstad, la multinacional de recursos humanos de los países bajos también dará dividendo este año 2021, concretamente 1,62 euros brutos por cada acción, contra los beneficios obtenidos en el 2020.

La consultora de recursos humanos que dirige Ben Noteboom reparte el mismo dividendo que entregó en abril a sus bonistas, con un desembolso por título de 3,24 euros.

El IBEX 35 disparado

La bolsa española, como muchos de los índices europeos, también se encuentra disparada, con una cotización por encima de los 8.000 puntos.

La pasada semana el índice español se apreció un 0,7%, superando la barrera psicológica de los 8.000 puntos.

Son varias las compañías que superan el 2% de crecimiento, entre ellas Colonial, ACS y Acciona, aunque esta última se queda en el 1,9%.

La subida del selectivo español no hace sino seguir la senda de otros indicadores bursátiles internacionales, que van al rebufo de los buenos resultados económicos de Estados Unidos y en menor medida en China.

Y mientras tanto en el resto de las bolsas…

En el caso de la bolsa norteamericana destaca el crecimiento de Apple, que obtiene todos los plácemes posibles de los inversores ante el lanzamiento de los nuevos modelos de iPhone, los modelos 12 y 12 pro.

En el caso del índice Nikkei, la apreciación proviene de la esperanza que tienen los inversores de las medidas de estímulo económico que está llevando a cabo el ejecutivo nipón, con importantes inyecciones de capital en la economía del que fuera el Imperio del Sol Naciente.

Al mismo tiempo, los inversores norteamericanos se tientan la ropa después de los rumores de que los Demócratas están a punto de aprobar nuevos impuestos que graben a las grandes corporaciones y a los ricos.

A la espera de los resultados en China

Y los rumores son todo menos halagüeños, habida cuenta que el Financial Times ha publicado que el gobierno chino quiere trocear Alipay, uno de los gestores de pagos más importantes del país asiático y que es propiedad del magnate Jack Ma.

Los inversores también están esperando la publicación de datos macroeconómicos del país que gobierna Xi Jinping, como son los resultados de las ventas minoristas, producción industrial e inversión urbana.

Los analistas esperan que esos datos indiquen una desaceleración económica evidente, de la que es la segunda economía mundial, con permiso de los Estados Unidos, donde la pasada semana los blue chips chinos perdieron medio punto porcentual.

Fuente – CincoDías / BNP Paribas en Wikipedia / Eni en Wikipedia / Mercados en CincoDías

Imagen – Billie Grace Ward / Jorge Gobbi / Laurent Grassin / Ed Webster / Orange County Archives / Benjamín Núñez González / Steve Shook / Ray in Manila

Primer paso hacia un impuesto de sociedades planetario

La reciente reunión del G7 ha sido tremendamente productiva ya que han logrado consensuar un borrador para la imposición de un impuesto de sociedades a nivel mundial, lo que impediría la existencia de paraísos fiscales, como es Irlanda

Un principio de acuerdo se va abriendo camino en el G-7, el club de los siete países más industrializados del mundo.

Tal como ha informado el ministro de finanzas británico, Rishi Sunak, el nuevo impuesto de sociedades a nivel mundial será, como mínimo, del 15%.

Se trata de un acuerdo histórico, en parte devenido de la pandemia de SARS-CoV-2, que ha mostrado la necesidad – egoísta por parte de los países con las economías más boyantes – para fortalecer a todos los estados.

Un porcentaje todavía sin concretar

No ha sido fácil llegar al acuerdo, sobre todo para aquellos estados que enarbolan un mal entendido neoliberalismo, que tiene en su frontispicio la frase laissez faire, laissez passer.

Sin embargo, otros países, caso de Francia y Estados Unidos, ahora que gobierna la administración Biden, que piden aumentar ese porcentaje.

Pero la creación de un impuesto de sociedades a nivel mundial, también llevará aparejado, algo que han «rascado» los países más digitalizados o con una industria digital más desarrollada, es la eliminación de la denominada tasa Google.

El texto que se ha consensuado habla de imponer un impuesto de sociedades en todo el mundo del 15%, de manera que se acaben con los paraísos fiscales que aún hoy operan en el mundo.

Pero también reconoce explícitamente crear un grupo de trabajo que logre derogar la mayoría de las tasas que graban el negocio digital.

A varias velocidades

Estados Unidos ha sido el más beligerante para eliminar de manera automática los impuestos a la industria digital, aunque el resto de los países han logrado calmar la belicosidad del país que ha gobernado Donald Trump.

Entre otras razones aducidas para no hacer automática la norma que relaja la fiscalidad sobre el negocio digital se encuentra que, si eso sucediese, y hasta que la legislación federal norteamericana se adaptase, las tecnológicas pasarían a pagar menos impuestos.

Además, aquellas empresas que logren unos beneficios de más del 10%, tendrán que pagar por lo menos un impuesto de sociedades del 20%, porcentaje se podría llegar a incrementarse.

Por otra parte, el pago de impuesto de sociedades se hará por la facturación en cada territorio donde generen su negocio, y no como hasta ahora exclusivamente tengan su sede fiscal.

El acuerdo se ha muñido en el palacete de Lancaster House, en pleno centro de Londres y en la reunión han estado presentes los representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Italia y Japón, los países que conforman dicho organismo.

Adaptarse a una economía digital

Es el principal objeto del acuerdo, y de lo que se trata es que las grandes tecnológicas tengan que pagar sus impuestos en aquellos territorios donde desarrollan su actividad y logran sus beneficios.

Al mismo tiempo, imponer un impuesto de sociedades homogéneo en todos los países impedirá la elusión fiscal, y que ciertos países se hayan convertido en paraísos fiscales donde la fiscalidad por impuesto de sociedades es muy baja o directamente no existe.

La medida viene dictada directamente por las consecuencias de la pandemia de SARS-CoV-2, ya que todos los Estados del mundo se han visto obligados a unos gastos elefantiásicos.

Muchos de esos países, donde la tributación, tanto por rentas del trabajo como del capital, son muy bajos o directamente inexistentes, se han visto arrollados por el tsunami económico, de salud pública y social que no han podido gestionar.

Europa carga las tintas

Pero, sin lugar a dudas, los más beligerantes han sido los países europeos que han pergeñado un borrador mucho más duro que el documento consensuado que finalmente ha visto la luz.

Dicho borrador lleva la firma de los ministros de finanzas de España, Nadia Calviño, de Francia, Bruno Le Maire, de Alemania, Olaf Scholz y de su par italiano, Daniele Franco.

Los cuatro ministros de finanzas ven un panorama muy negro para la humanidad en su conjunto si se sigue manteniendo el sistema fiscal actual, donde grandes empresas y grandes patrimonios acaban tributando lo mínimo en diversos paraísos fiscales.

Dichas políticas fiscales de los ricos lo único que está provocando es aumento de la desigualdad entre regiones, y la imposibilidad de muchos países de financiar, como se ha visto en la actual crisis, financiar los servicios públicos básicos, como es el sanitario.

En la Unión Europea se podría aplicar el refrán castizo que dice que «en casa del herrero cuchillo de palo», ya que Irlanda lleva muchos años convertido de facto en un paraíso fiscal, con uno de los impuestos de sociedades más bajo de toda la Unión Europea.

Es en el país que lidera Micheál Martin donde, por su baja presión fiscal, ha radicado las filiales europeas de los gigantes tecnológicos, como Facebook, Apple o Google.

La nueva norma al detalle

Los países del G7 no se han limitado a hacer una declaración de intenciones más o menos genérica, sino que se muestran dispuestos a desarrollar la norma hasta sus más mínimos detalles.

Ese 15% de impuesto de sociedades se establecería para los beneficios que las empresas lograsen en el extranjero, pudiendo los estados nacionales poner en su territorio los tributos que consideren oportunos.

De ese modo, se lograría un fair play, y las grandes empresas no podrían tributar menos si deciden pagar el impuesto de sociedades en otros estados.

A pesar de que se ha llegado a un principio de acuerdo con un impuesto de sociedades global de entorno al 15%, todavía será necesario esperar a que Estados Unidos realice la armonización fiscal a esos nuevos tipos tributarios.

El pláceme del G – 20

Aunque el acuerdo ya está tomado, a grandes rasgos, en el G-7, será necesario ver si obtiene el pláceme de los países que conforman el G-20, ya que es en ese foro donde existe la suficiente «masa crítica» para que la medida pueda surtir efecto.

Además, aunque se dé esa condición, armonizar las políticas fiscales, aunque sea solo en esos 20 países, serán un proceso lento y farragoso, ya que cada uno de esos países tienen sus propios sistemas tributarios.

Lo que si resulta claro es que, de aplicarse dichas normas, los paraísos fiscales, tal como los conocemos hasta ahora, tendrán sus días contados.

Fuente – EL PAIS / elPeriódico

Imagen – Hans / Jo Jakeman / Sean MacEntee / Stock Catalog / La Moncloa – Gobierno de España / Woody Hibbard / Ron Bulovs

De flor en flor

El nuevo tipo de profesional joven de perfil tecnológico suele ser un «culo inquieto» que va «saltando» de trabajo en trabajo con una nula concepción de cultura empresarial y que mediante el job hopping pueden lograr incrementos de hasta el 40% en sus emolumentos

Con la que está cayendo en el mercado laboral español, producto de la pandemia de SARS-Cov-2 que ha provocado un 16,3% de desempleo y miles de trabajadores en ERTE, todavía hay quien puede cambiar de empleo cada dos años.

Muchos de estos profesionales, con semejantes privilegios, trabaja en el sector de la informática y las telecomunicaciones, y son los perfiles más buscados.

Es lo que se ha denominado job hopping, por lo que generalmente estos profesionales cambian de trabajo cada dos años; por lo general son nativos digitales que tienen poco apego a la empresa donde trabajan.

Un caso tipo

Ella tiene 23 años, es ingeniera informática y trabaja en una empresa de seguridad informática, donde lleva trabajando menos de un año.

Con ganas de cambiar de empresa, ya ha realizado dos entrevistas para dar el «salto» a otra compañía, donde pretende encontrar nuevos desafíos y lograr unos mejores emolumentos.

Se trata de un caso claro de job hopping, esto es, cambiar de empresa, una cultura que se ha enraizado entre los profesionales menores de 34 años.

Sin embargo, la crematística es la principal ventaja que quieren lograr estos jovencísimos profesionales, ya que de empleo en empleo puede llegar a ganar inclusive un 40% más de lo que ingresaban.

Estos jóvenes profesionales carecen de cualquier tipo de «cultura de empresa» independientemente donde estén: planifican su carrera profesional individualmente sin tener en cuenta la organización en la que trabajen.

Una mera pieza en un engranaje

Esta falta de apego de los jóvenes profesionales a integrarse en la cultura empresarial parte del hecho de que lo único que buscan las organizaciones es buscar perfiles que se adapten a ellas.

Los profesionales se convierten únicamente en un simple engranaje que se adapta a una maquinaria que se llama empresa o administración, y no tiene en cuenta ninguna otra consideración.

Sin embargo, los profesionales, sobre todo sin son jóvenes, lo que están buscando es nuevos retos y desarrollar su propia carrera profesional: en pocas palabras crecer como profesionales, si es necesario de manera autónoma.

Hiperconectados

Aunque sigue siendo cierto que el empleo es como un iceberg: el 80% de las ofertas no se hacen públicas y se funciona con el boca – oreja.

Sin embargo, estamos hablando de jóvenes hiperconectados: la oferta laboral que mejore sus condiciones laborales puede venir de un contacto directo qué de un perfil de una red social, y ahí es muchas.

Además, cada día que pasa surgen nuevas tipologías de trabajo: son hasta 500.000 los empleos de la esfera tecnológica que han quedado vacantes por no encontrar perfiles que den el suficiente «juego».

Con datos de la Unión Europea, esos empleos de tecnología vacantes serán, el año 2021, de 200.000 empleos en España y hasta 900.000 en el conjunto de la Unión Europea.

La pandemia, un argumento a favor

Por otro lado, la mayoría de estos profesionales con perfil tecnológico, por lo general, no tienen más un portátil y la mesa de comedor de su casa para ponerse a «producir».

De este modo, existen muchos profesionales de las nuevas tecnologías que aprovechan, además de poder trabajar para una empresa, trabajan en su tiempo libre, para otras bajo el paradigma del freelance.

Su lugar de trabajo, si así lo quieren, es los cinco continentes: del mismo modo que hay una oferta global de profesionales también existe una oferta global de empresas en donde trabajar.

Sobre el job hopping, las encuestas afirman que el 75% de la población entre 18 y 34 año lo ejerce siempre que puede, como una manera de enfrentarse a nuevos retos profesionales y mejorar en sus sueldos.

Cortoplacismo

Es la manera que tiene de actuar laboralmente los jóvenes se basa en el cortoplacismo, ya no quieren – y pocos lo podrán conseguir – es entrar en una empresa para desarrollar allí toda su carrera laboral.

Son profesionales, sobre todo los más mayores, que se han tenido que «foguear» con dos crisis económicas y una pandemia, por lo que saben que la seguridad muchas veces es una entelequia.

Inclusive la gran empresa española – Repsol, Amadeus o BBVA – son conscientes que el perfil de sus empleados ha variado, en lo que ellos definen como «nativos digitales».

Esos perfiles necesitan de unas motivaciones más profundas, una escucha activa por parte de las empresas y sobre todo flexibilidad, alejado de las estructuras pétreas con las cuales se trabaja en las multinacionales.

Formación continua

Es algo que estos jóvenes profesionales con perfil tecnológico tienen bien aprendido, y es que los aprendizajes se van a tener que seguir produciendo durante toda su vida laboral.

Estos profesionales ven con buenos ojos que esa formación continua sea financiada por las empresas, lo cual redunda tanto en el crecimiento de la empresa, pero también en la suya propia como profesionales.

Con este contexto, retener el talento es mucho más difícil, y no es raro que profesionales bien considerados laboralmente y con éxito, abandona la empresa para buscar nuevos horizontes.

Retracción de las empresas

Pero la moneda el job hopping también tiene un envés menos agradable, ya que ante trabajadores que carecen de «cultura de empresa» muchos directivos son reacios para contratarlos.

Sin embargo, la tecnología Amadeus se está adaptando a ese nuevo perfil de profesional: proyectos que no duran más de un año, y se pasa a otro proyecto nuevo que muchas veces no tiene nada que ver con el anterior.

Del mismo modo, las empresas forman a sus trabajadores, inclusive arriesgándose a que estos se marchen en poco tiempo para lo cual ejercen un nuevo tipo de engage para retenerlos.

Esas nuevas estrategias para fidelizar a sus trabajadores pasan por ofrecer proyectos de carrera a medida, nuevos espacios de trabajo y exposición del éxito en redes sociales.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Yutaka Fujiki / Manuel Schmalstieg / Hung Thai / Eugene Kim / Ivan Radic / David Pursehouse / Barbara Eckstein / Álvaro Ibáñez

Próximo objetivo el Bitcoin

Elon Musk, empresario de éxito y el hombre más rico del mundo, acaba de anunciar que Tesla invertirá parte de su efectico en Bitcoins. Los mercados han reaccionado con presteza y el Bitcoin se ha apreciado un 15%

Elon Musk, un visionario y el más rico del mundo según la revista Forbes, es un emprendedor nato.

A Tesla y SpaceX se le suma otras muchas iniciativas empresariales y ahora parece que el objetivo de este empresario de origen sudafricano es la criptomoneda por excelencia, hablamos de Bitcoin.

Musk acaba de invertir 1.500 millones de dólares en la criptomoneda lo que puede suponer el espaldarazo definitivo a la moneda digital que crease, o eso se dice, un misterioso desarrollador de origen japonés, Satoshi Nakamoto.

Pagar con Bitcoins

Para demostrar que a apuesta por el Bitcoin es real y no una mera acción especulativa o de imagen, a partir de ahora Tesla admitirá como moneda de pago para comprar sus vehículos la criptomoneda.

Los mercados han reaccionado a velocidad de la luz, y el Bitcoin se ha revalorizado llegando a valer44.000 dólares norteamericanos, lo que supone una apreciación de su valor, en unos pocos días, del 15%.

Además, el grueso de los 1.500 millones proviene de efectivo que tiene Tesla, que como política de diversificación ha anunciado que va a invertir en lingotes de oro, criptomonedas y también en «valores refugio».

Un personaje importante

La meteórica carrera empresarial de Elon Musk, siempre trufada de éxitos, lo ha convertido en la persona más rica del mundo, con un patrimonio que se calcula que llega a los 182.900 millones de dólares norteamericanos.

Y sí eso no fuera poco, tiene una habilidad especial para alterar todo tipo de mercados, desde la Bolsa de Wall Street a los de deuda; hace unas semanas Elon Musk anunció su nueva querencia por el Bitcoin.

Para ello utilizó su «altavoz» preferido, la red social Twitter, con un críptico mensaje compuesto por solo una palabra: Bitcoin.

Con solo siete letras consiguió que el Bitcoin se apreciase, en pocos días un 15%, llegando a los 44.000 dólares norteamericanos por unidad de esa moneda.

Valor refugio

El Bitcoin se está convirtiendo en un valor refugio, de ahí su apreciación constante, poniéndose al mismo nivel que los metales preciosos, el dólar norteamericano o el franco suizo.

Pero la hazaña de haber convertido la criptomoneda en un «valor refugio» no es solo atribuible a Musk, sino también a que muchos inversores institucionales han comenzado a ahorrar en monedas virtuales.

Al mismo tiempo, gigantes del pago electrónico, como es el caso de PayPal, empresa que el mismo Musk fundó, aunque posteriormente vendió su parte del negocio, ya admiten pagos con Bitcoin.  

Pero todo no está siendo un «camino de rosas» para el Bitcoin, ya que son muchos los reguladores, entre ellos el Banco Central Europeo, que están escamados por su uso en la Internet profunda para negocios tan poco edificantes como el de la venta de armas y drogas.

Sabiendo donde se meten

Elon Musk y Tesla son conscientes, así se lo han hecho saber a la Comisión de Bolsa y Valores, SEC en sus siglas en inglés, que optar por el Bitcoin es una apuesta arriesgada.

En el pliego que han enviado a la SEC asumen que el Bitcoin es una divisa altamente especulativa, y también la importante fluctuación que sufre esa criptomoneda.

Asumir el uso del Bitcoin, prosiguen desde Tesla, es asumir grandes riesgos y un incierto futuro de la moneda virtual, además de las implicaciones tecnológicas de utilizar una moneda que no tiene respaldo físico.

Tal como se ha podido ver en la historia reciente del Bitcoin, está sujeta a la posibilidad de sufrir ataques informáticos y que llegue un momento, como en la mayoría de los productos digitales, llegue un momento en que la moneda se muestre obsolescente.

También hay ventajas

Si hasta ahora hemos hablado de los hándicaps del Bitcoin, también existen beneficios para Tesla y son que la criptomoneda, como parece indicar la tendencia, se siga revalorizando.

Tesla, que tiene una capitalización bursátil de 800.000 millones de dólares, se puede ver beneficiada de la inversión en una moneda que en solo un año se ha revalorizado un 250%.

Los mercados muestran su pláceme a la inversión de Tesla en Bitcoin ya que sus acciones se han revalorizado un 2% en el índice los valores tecnológicos Nasdaq.

Seguir la misma senda

La acción de Tesla al intentar ahorrar en Bitcoin podría ser seguida por otras grandes empresas norteamericanas, a pesar de ser una inversión sumamente arriesgada.

Los grandes inversores, tanto institucionales como fondos de cobertura, podrían seguir el camino de Tesla y comenzar a considerar el Bitcoin como un valor refugio en unos momentos de impasse económico provocada por la crisis sanitaria de SARS-CoV-2.

El Bitcoin se dispara

Nada más anunciar Musk que Tesla invertiría en Bitcoins, la criptomoneda se revalorizó un 13%, llegando a su máximo histórico de 44.595 dólares por unidad de esa moneda.

Solo en unos pocos meses, el Bitcoin se ha revalorizado un 260%, marcando récords históricos en una moneda, que debemos de recordar, no tiene un respaldo físico, siendo solo una larga ristra de unos y ceros.

La locura se desata por todo el planeta

Para conseguir Bitcoins es necesario llevar a cabo un proceso que se llama «minería», esto es, el ordenador, o las «granjas» de ordenadores que se utilizan para ello, deben de ejecutar un algoritmo con el que se consiguen las monedas.

Para ello es necesario contar con ordenadores con tarjetas gráficas muy potentes que están conectadas en paralelo, siendo una de esas tarjetas gráficas las RTX, las mismas que se utilizan para jugar a videojuegos.

Por ello, el mercado está sufriendo una falta de suministros de ese tipo de tarjetas de vídeo, ya que están siendo acaparadas por los «mineros» de Bitcoins.

La «locura» ha llegado a tal punto en Irán, que se están produciendo cortes de luz en las principales ciudades iraníes debido a la gran cantidad de energía que es necesario para mantener la «minería» de Bitcoins.

Fuente – EL PAÍS / Elon Musk en Wikipedia / Bitcoin en Wikipedia / 20 minutos / Computer Hoy

Imagen – JD Lasica / Marco Verch / Steve Jurvetson / Portable Antiquities Scheme / Paulius Malinovskis /Herval / Gerd Altman / Blondinrikard Fröberg

Fallado el Premio Nobel de Economía 2020

La teoría de las subastas desarrollada por los matemáticos norteamericanos Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson ha sido galardonada con el Premio Nobel de Economía del 2020. Ambos son profesores en la prestigiosa Universidad de Stanford

Y los galardonados han sido Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson, dos norteamericanos que son profesores de matemáticas en la prestigiosa Universidad de Stanford, con un trabajo centrado en la teoría de las subastas.

De hecho, en la justificación del Premio Nobel de Economía se destaca que con sus investigaciones ha mejorado la teoría de las subastas y han inclusive inventado nuevos formatos de subastas.

A ambos los galardones no le son esquivos, no en vano el primero de ellos, en el año 2012, ganó el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA por su investigación sobre la teoría de las subastas.

Robert B. Wilson logró el galardón que prologa la Fundación del BBVA solo tres años después, y también por sus desarrollos matemáticos de la teoría de las subastas.

No son ni mucho menos dos desconocidos

Los desarrollos que han realizado sobre la teoría de subastas e inclusive la creación de nuevos formatos han sido prolijamente utilizados en diversos sectores, y por gobiernos como el norteamericano.

Uno de sus modelos de subastas fue utilizado en el año 1994 por el gobierno federal del país que gobierna Donald Trump para subastar una parte del espacio radioeléctrico de las frecuencias de radio para emisoras comerciales.

De hecho, a partir de ese año ha habido estados que han utilizado sus novedosas teorías de subastas para poner a la venta diversos tipos de bienes.

Paul R. Milgrom nació en lo que era por excelencia la ciudad del vehículo norteamericano y se licenció en matemáticas en la Universidad de Michigan, para posteriormente especializarse en estadística en la Universidad de Stanford donde enseña desde 1987.

Robert B. Wilson es profesor emérito de la misma universidad que Milgrom y lo tuvo como alumno, y posteriormente como colega con el cual desarrollaron teorías y modelos sobre subastas.

Algo tremendamente práctico

La aplicación de modelos matemáticos para desarrollar teoría sobre las subastas y modelos de estas no es ni mucho menos un desarrollo teórico.

Gracias al trabajo de Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson se han facturado miles de millones, permitiendo vender, sobre todo a gobiernos, productos difícilmente cuantificables, como la venta del espacio radioeléctrico o servicios difíciles de vender.

En el sector que más éxito han tenido sus modelos teóricos con subastas en es en el sector eléctrico, incluso el de nuestro país, con lo que se ha venido en llamar tarifas multidimensionales.

Entre las ventajas de sus modelos matemáticos aplicados al sector eléctrico se encuentran que se han podido financiar inversiones en capacidad eléctrica y una reducción de los costes de explotación que se ha trasladado a las facturas eléctricas de los consumidores.

Un Milgrom centrado en el sector de las telecomunicaciones

Este licenciado en matemáticas por la Universidad de Michigan se ha centrado en el mercado de las telecomunicaciones, sobre todo en la venta de frecuencias para el espacio radioeléctrico.

Además, sus teorías también se han utilizado con éxito, en mercados tan dispares como el de la madera, diamantes, gas natural o software.

La mayoría de su trabajo se ha centrado en el rol del licitador, habiendo demostrado que el vendedor obtiene más beneficios cuando los licitadores conocen las ofertas que están haciendo la competencia.

Debido a ello estimó que para el vendedor es mejor un formato de subasta de puja abierta en lugar del de sobres cerrados.

Incidencia en la vida de las personas

Además de por sus desarrollos científicos, el Nobel se les concede sobre todo por la incidencia que ha tenido su trabajo en la vida de los consumidores y de las empresas.

Maxime en unos tiempos en los cuales, y en la rampante economía digital, multinacionales como Google obtienen buen parte de sus beneficios en subastas digitales en la cuales el edificio teórico levantado por este tándem de profesores universitarios es de aplicación.

Otro de esos gigantes digitales es eBay, un sitio web donde los objetos que se ponen a la venta se los lleva el que más puja, y ahí también son de aplicación los trabajos de Milgrom y Wilson.

Como ya hemos indicado, son los gobiernos los que más se han beneficiado de su trabajo, pudiendo lograr pingües beneficios de la venta de «productos» intangibles, como los mercados eléctricos y el de telecomunicaciones.

Estos estudiosos han demostrado que quien más puja en una subasta es el que más beneficio puede sacar del bien, lo que se basa en una gestión más eficiente en mercados como el petrolífero, el eléctrico o el de las telecomunicaciones.

Un mundo dominado por las subastas

Las subastas, esto es, vender a quién ofrece el mejor precio, es algo tan viejo como el mundo, y con la llegada del siglo XXI el mercado de las subastas no ha decrecido, sino que ha aumentado.

Y no solo en mercados como las antigüedades o las obras de arte, sino que todo puede ser partícipe de una subasta: activos financieros, fuentes de energía o materias primas de todos los órdenes.

Proliferación de economistas norteamericanos

Es abrumadora la cantidad de economistas del país que gobernase Abraham Lincoln que han ganado el Premio Nobel de Economía, de hecho, han sido 45 de los 86 galardonados.

A decir de los avisados de la Economía eso es producto de que Estados Unidos, tras la II Guerra Mundial, ha realizado una mayor inversión que Europa en investigación universitaria en ese campo.

No es el único desequilibrio, ya que en desde el año 1968 que se instituyó ese Premio Nobel, solo han sido galardonado con él dos mujeres: Elinor Ostrom en 2009 recibió el galardón por sus teorías sobre la gestión de la propiedad pública.

La segunda fue Esther Duflo, por su trabajo para acabar con la pobreza global que la llevó a ser reconocida por el comité que otorga los premios que instaurara el industrial Alfred Nobel.

Muchas veces compartido

A diferencia de otros premios que otorga la Academia Sueca, no es extraño que el Premio Nobel de Economía sea compartido, de hecho, así ha sido en la mitad de las ocasiones.

En el caos del galardón de economía, son 3.000 académicos, de los cinco continentes, los que desde un año antes, evalúan quienes son los mejores candidatos para lograr el galardón.

Después de una primera criba, se elabora una lista de entre 200 y 300 personas susceptibles de recibir el galardón, y entre los meses de marzo y mayo se elabora un informe que se hace llegar a la Academia Sueca de Ciencias Sociales.

Tras sesudos debates, finalmente se produce una votación en la cual se elige al o a los premiados, que este año han sido la dupla formada por Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson.

Fuente – EL PAÍS / Premio Nobel en Wikipedia

Imagen – Needpix / Financial Times / AT&T / ebay / Ed Webster / Drew Tarvin / Adam Baker

Artillería de grueso calibre

Es la que están administrando los bancos centrales, el FMI y el BCE como estrategia para salir de la crisis económica, social y política que asola el orbe terráqueo y que ha provocado el virus SARS-CoV-2, abandonando la ortodoxia económica y abrazando el keynesianismo

A situaciones excepcionales medidas excepcionales. Las organizaciones económicas supranacionales y los gobiernos nacionales y transnacionales se aprestan a utilizar la artillería económica de grueso calibre.

El objetivo es bien claro, se trata de ahuyentar la crisis económica de proporciones ciclópeas que estamos viviendo producto de la crisis sanitaria producida por la pandemia de covid-19.

Ha sido icónica la comparecencia pública de Mario Draghi, recordemos sus proféticas palabras en la crisis financiera del 2008, aquello de “haré lo necesario para salvar al euro y créanme, será suficiente”.

El que fuera presidente del BCE ha lanzado un alegato para gastar todo lo que sea necesario, pero solo en la economía productiva, dejando de lado la economía rentista y especulativa a la que tan aficionada ha sido Europa.

Golpe de timón

Con una flexibilidad que hubiese sido necesaria en crisis económica pretéritas, en cuestión de menos de un mes gobiernos y bancos centrales se han reinventado cambiando de doctrina y de criterio económico.

Con unas condiciones sociales y económicas que no se recordaban desde hace más de un siglo, desde la crisis sanitaria de la llamada «gripe española» que acabó con la vida de 200 millones de personas, no quedaba otra.

Se ha configurado, producto de virus que mide micras, y a nivel de todo el orbe terráqueo, una crisis sanitaria, económica y social, con una caída abrupta del PIB y miles de empresas en una UVI económica.

Esta crisis económica, con una fisonomía inconcebible hasta ahora, está haciendo peligrar los sólidos cimientos del sistema capitalista de mercado, y que para algunos analistas económicos podría provocar un cambio de paradigma económico.

Un PIB que no volverá en años

En el más favorable de los escenarios, esto es, en una mejora de la crisis sanitaria y contando con una vacuna efectiva a finales de año, el desastre económico ya es inevitable.

Ahora la pregunta es cuando podrá, la economía mundial, volver a tener el «tono muscular» de antes de la pandemia, y todo indica que se tardarán años en recuperar el PIB previo a la misma.

En lo que respecta a las economías de los países occidentales la recuperación no llegará antes del 2022 o 2023, y restañar las profundas heridas económicas es posible que lleve décadas, en el mejor de los escenarios posibles.

Esta crisis, como ya hemos indicado, va a hacer variar el panorama económico, con cambios de calado y que perdurarán en el tiempo, habida cuenta que el sistema económico capitalista, tal como está actualmente concebido, se ha demostrado disfuncional.

¿Nuevo paradigma económico?

Es de lo que están convencidos muchos catedráticos de economía, que ven como lo que se han pasado enseñando décadas a sus alumnos, no ha servido para capear la crisis y ha sido necesario idear nuevas herramientas sobre la marcha.

Nadie esperaba que producto de la necesidad de hacer «piña» entre los 27 países que conforman la Unión Europea, se haya logrado la mutualización de la deuda pública que va a financiar el plan de rescate.

Aún con todo, esta crisis – recordemos el ideograma chino para el término que combina riesgo más oportunidad – ha permitido la creación de nuevas herramientas económicas, pergeñadas en cuestión de meses y que se han demostrado efectivas para al menos frenar la crisis económica.

Quizás uno de los tótems más importantes que ha caído es la receta de la austeridad para hace frente a crisis económicas, no en vano la doctrina económica que esta vez se ha dictado desde el FMI y el BCE es recomendar a los gobiernos que gasten «a manos llenas».

Aprender de los errores pasados

Sobre todo, de los más recientes, como fue el mal desempeño de las economías de los países occidentales en la anterior crisis financiera que se inició en el 2008 y de la que nuestro país solo salió en el 2014.

Uno de los errores de bulto que cometió el BCE, en aquellos años estaba al mando Jean – Claude Trichet, con un miedo cerval a la inflación, fue encarecer el precio del dinero, justo cuando en los países del sur se producía una crisis de deuda soberana.

El error no se enmendó hasta que el «cetro» del BCE estuvo en manos del banquero italiano que puso en marcha un programa, desconocido hasta aquellas fechas, de Quantitative Easing, una expansión cuantitativa basada en comprar a mansalva deuda pública.

La salida de esa crisis hubiese sido mejor y más rápida, si los «halcones» alemanes y holandeses hubiesen permitido que la UE aligerase las cargas fiscales a las que estaban sometidos los países miembros.

Inclusive, Christine Lagarde, que en aquellos momentos era la presidenta del FMI, salió a la palestra para apuntalar la doctrina del BCE, diciendo que su institución no tenía como misión comprar deuda pública de países en apuros.

Las políticas económicas y fiscales implementadas por el BCE y el FMI ahora, han logrado, que a pesar de que la depresión del PIB en las economías avanzas ha llegado a los dos dígitos, la prima de riesgos de esos países se ha mostrado incólume.

Y mientras tanto en América

La «receta» económica que emana de Jerome Powell, el presidente de la FED, la Reserva Federal Norteamericana, pasa por mantener embridada la inflación, y aconsejar al gobierno federal norteamericano que ponga el acento en la creación de empleo.

Eso ha tenido su correlato al otro lado del océano Atlántico, donde los banqueros centrales se han lanzado a la compra compulsiva de deuda pública de sus propios países, lo que ha «contagiado» incluso a bancos centrales de países emergentes.

Keynes vive

Pero lo más paradójico de la política expansiva de la FED es que fiscalmente, y aunque el país es gobernado por un mandatario republicano, ha aplicado el acervo económico del Keynesianismo y presta el dinero a interés 0.

Inclusive la FED ha llegado a utilizar el poco usual «lanzar dinero desde un helicóptero» como una manera de dar liquidez inmediata a los norteamericanos, muchos de los cuales se han quedado de un día para otro sin empleo y sin sueldo.

Esa política económica y fiscal expansiva, ha sido ratificada por el FMI, cuya directora Kristalina Gueorguieva ha recomendado a los gobiernos, quebrando una «ley no escrita», que gasten todo lo que puedan para salir de esta crisis.

Fuente – EL PAÍS / Expansión Cuantitativa en Wikipedia

Imagen – The U.S. Army / Joey Bird / Iberia Airlines / Satbir Singh / Tejvan Pettinger / Marginal Cost /

Una bolsa «plana» en los próximos doce meses

A pesar de que los datos hablan de que a pesar de que la economía mundial está «gripada» la bolsa no hace sino dar «alegrías» a los inversores, los analistas bursátiles de Citigroup advierten que en los próximos doce meses la bolsa no crecerá, e incluso decrecerá, por motivos como la pandemia, los malos resultados empresariales y una acción muy cara

Al menos ese ese ese el análisis que hace el banco norteamericano Citi de cara a los próximos doce meses, a pesar de que, en estos momentos, y en el corto plazo, estamos viendo importantes subidas en valores bursátiles, sobre todo en las bolsas europeas.

De hecho, tan seguros están de sus augurios los analistas bursátiles de Citigroup que su más reciente informe se titula Estancamiento, donde descartan que la bolsa de valores se vaya a recuperar en los próximos doce meses.

Inclusive, el departamento de análisis bursátil del banco norteamericano no solo no avanza subidas en la bolsa en el próximo año, sino que proyecta caídas en las bolsas mundiales, del 1% en las europeas y del 2% en los índices norteamericanos.

Los analistas no coinciden

La realidad, al menos en el corto plazo, es que desde marzo las bolsas de valores se han apreciado en un 34%, por lo que existen opiniones encontradas sobre si ese «rally» se va a mantener.

Son varias las firmas de análisis bursátil que mantienen su esperanza, al menos en los valores cíclicos, de que estos sigan subiendo; sin embargo, otras agencias de valores llaman a la cautela, pensando que podríamos estar ante un «canto del cisne».

En el caso de Bank of America, la entidad financiera apuesta por la subida en la capitalización de los valores bancarios, por lo que recomienda seguir comprando acciones de ese tipo.

Al mismo tiempo una entidad financiera de tal prestigio como Credit Suisse, aconseja a los inversores recoger los beneficios del «rally» y retirarlos antes de que comiencen las turbulencias del verano.

El veredicto de Citigroup es claro

Los prospectores de mercados del conglomerado financiero que dirige Michael Corbat son taxativos: a doce meses vista no se prevén grandes subidas en las bolsas de valores, es más, auguran ligeros recortes a uno y otro lado del Atlántico.

De hecho, pronostican que a un año vistas el índice MSCI All Country World Index estará en el mismo sitio en el que se encuentra en estos momentos.

Mientras que en los mercados emergentes la rentabilidad se situará en el 0%, en las «plazas» europeas y norteamericanas inclusive decrecerá la rentabilidad, posiblemente entrando en «números rojos».

En el caso de Europa, el índice Stoxx 600 alcanzaran un -1%, el índice japonés Nikkei se «dejará» lo mismo; mientras tanto en Reino Unido el índice Ftse dará alguna alegría con la apreciación de un 2% y en Estados Unidos, la escala S&P 500 subirá lo mismo que su correlato británico.

Lastrados por el covid-19

La pandemia que nos asola será una de las causas de que las bolsas de los países desarrollados tengan en los próximos doce meses el «encefalograma plano».

Los analistas de la compañía de seguros y banca estiman la posibilidad de una segunda oleada de la pandemia en China y que el repunte de casos, especialmente en India y en Estados Unidos, lastrarán el desempeño de las empresas cotizadas.

En lo que respecta a la economía estadounidense, que comenzaba a «respirar» con las medidas de desescalada, la multiplicación de nuevos brotes, que han obligado a muchos Estados a tener que plantear nuevos «cerrojazos», afecta ya a el apetito inversor.

Otro factor que colabora con las «turbulencias» en Wall Street tiene que ver con la incertidumbre de los resultados en las elecciones a la presidencia de Estados Unidos que se celebrarán el próximo noviembre.

Lo que parecía que iba a ser un «paseo militar» de Donald Trump, se ha complicado por la mala gestión de la pandemia, y el candidato demócrata, Joe Biden, no deja de recortar posiciones y podría dar la sorpresa, complicado la reelección del magnate del sector inmobiliario.

Malos resultados empresariales

A uno y otro lado del Atlántico, el «parón» económico provocado por la pandemia – con confinamientos que han reducido la actividad productiva a la mínima expresión – ha lastrado los resultados de las empresas.

Como resultado los inversores de riesgo bajo y medio no ven interesante en invertir en la mayoría de las cotizadas cuyos dividendos se van a hundir, en el caso de que muchas empresas opten por no repartirlos este año.

La más que previsible contracción de la economía mundial, prevista en las proyecciones más conservadoras en el 3,5%, va a recortar los beneficios empresariales en un 50%, siendo las principales afectadas las compañías europeas y japonesas.

Inclusive, prosigue Citi, aunque existe un consenso en el que en el 2021 los beneficios empresariales crecerán un 4%, si lo ponemos en relación con las utilidades logradas en el 2019, esos dividendos resultarán un 30% menores.

Por lo tanto, la estimación de los analistas financieros de lo que fuera el City Bank of New York, es que las proyecciones del mercado para el 2021 tiran por elevación, sobre todo en lo que tiene que ver con las empresas japonesa y de los países emergentes.

Una acción muy cara

Es otra de las razones por las cuales las bolsas de valores visualizan el «espejismo» de que los valores bursátiles demuestran la solidez de muchas empresas.

Según este análisis las bolsas mundiales cotizan a unos valores mucho más caros de los que los inversores podrían pensar, dado que el PER para 2021 – ratio precio / beneficio – en lo que respecta a renta variable mundial cotiza a 24 veces sus beneficios.

Pero la realidad es que el PER para el próximo año, al menos el consenso, erróneo a todas luces, que existe entre los inversores es que será solo del 17 veces sus beneficios.

Inclusive, entre los datos que hacen que las previsiones de los analistas de Citi no sean más pesimistas, se encuentran que los bancos centrales, en el próximo año, van a invertir seis billones de dólares en programas de compra de deuda pública.

El no augurar caídas pronunciadas de la bolsa de valores también proviene del consenso generalizado de que, a pesar de que la recuperación económica no tendrá forma de V, si crecerá de manera sostenida a partir del 2021.

Fuente – Expansión / Citigroup en Wikipedia

Imagen – Anthony Quintano / Owen Byrne / Tony Webster / Eden, Janine and Jim / Jesus Corrius / pikist

España volverá a incurrir en déficit

Las previsiones del FMI inducen a pensar que España incurrirá en un abultado déficit, que podría llegar al 9,5%; y otras magnitudes también dan vértigo: la deuda pública superará el 113%. Pero el único consuelo es que el resto de los países europeos de nuestro entorno van a estar en una situación similar

Y las cifras van a ser de vértigo, ya que el Fondo Monetario Internacional evalúa que el déficit de España llegará en el 2020 al 9,5% y la deuda pública superará el 113% también para este año.

Se trata, producto de la crisis sanitaria y económica que está provocando el coronavirus, del mismo déficit en el que incurrió el estado a comienzos de la crisis financiera del 2010, con una deuda pública situada en el 113% del PIB.

El estado español solo ha tenido una deuda pública de semejante magnitud después del desastre político y económico que se produjo tras la pérdida de las colonias y la Guerra de Cuba.

Previsiones catastróficas del Fondo Monetario Internacional

El panorama económico «pinta» muy negro, y no solo para España, aunque ciñéndonos a los augurios para el solar patrio, la institución que preside Christine Lagarde piensa que España se dejará un 8% de su PIB y la deuda pública subirá por encima del 100%.

Las cifras de ocupación no van a ser mejores, previendo que el paro «escalará» este año hasta 20,8% de la población activa, y como ya tenemos aprendido bajar esa cifra hasta magnitudes «aceptables» puede costar más de un lustro.

La realidad es que de desastre económico que va a vivir España no se diferencia mucho del que van a tener que padecer los países europeos de nuestro entorno, como es el caso de Reino Unido que se va a «dejar» más de 30% de su PIB en el tercer trimestre.

Los países de los cinco continentes se están teniendo que «comer» sus presupuestos en aumentar el gasto sanitario, ante una pandemia que no se recordaba tan fuerte desde que hace un siglo apareciese la «gripe española».

Guerra de Cuba

Hay que retrotraerse hasta Tratado de Paris del 1898, que dio cerrojazo a la Guerra de Cuba que enfrentó a España y a Estados Unidos, para encontrar unos niveles tan altos de endeudamiento público.

El problema en aquella ocasión fue que la deuda que había generado Cuba, por Mor del entendimiento con Estados Unidos, fue asumida con España, por lo que la misma «escaló» hasta el 123,6% del PIB.

Inclusive la guerra Civil Española no logró que se produjese un descalabro económico de semejante magnitud, aunque muchos economistas acusaron al Régimen de «maquillar» los datos para dar una mejor imagen: al final del conflicto la deuda pública suponía el 60% del PIB.

Se puede parecer a la crisis de 1993

La evolución de la economía y la ocupación pudiera tener un antecedente no muy remoto en la crisis económica que vivimos en España en el año 1993, producto de la «resaca» de las Olimpiadas de 1992.

En aquella ocasión sufrimos un «paro» del 24% y la deuda pública llego al 65,4% del Producto Interior Bruto, cifras que se superaron en el 2010, cuando el endeudamiento público se situó en el 100,7%.

Aunque nadie está preparado como para tener una deuda pública de 113%, la realidad es que una buena situación económica, como estuvimos en 2019 con aceptables tasas de crecimiento, los bonos españoles supusieron el 95% del PIB.

El «primo de Zumosol»

Ante esta situación la única puede poner orden en este Sin Dios económico es la Unión Europea, y parece que se va a aplicar a ello, después de que se hayan vencido las reticencias de los países de Centroeuropa, con Holanda y Alemania a la cabeza.

El MEDE, el mecanismo de rescate financiero europeo, se ha comprometido a invertir 560.000 millones de euros en lograr la recuperación económica de los 27 países que conforman la Unión.

A pesar del Mecanismo de Rescate Europeo ha «movilizado» más de medio billón de euros, eso no implica que se hayan relajado los controles fiscales de Bruselas a los países que conforman la Unión Europea.

Son muchos los que superan el «techo» de déficit

Pero la situación que vive España, con el déficit disparado, es algo que se está convirtiendo, con esta crisis sanitaria y económica, entre el común de los países europeos, inclusive entre aquellos que se precian de disciplina fiscal.

En el conjunto de la zona euro, el déficit «escalará» este año al 7,5% y si analizamos país por país, Alemania, la «locomotora económica» europea llegará este año al 5,5%, y el déficit italiano se «disparará» hasta el 8,1%.

En el caso de Francia superará el 9%, sin llegar a las cifras de Reino Unido, que superará el 15%, pero a mucha distancia de otras latitudes: en China el déficit llegará al 11,2% y en Estados Unidos el gasto demás será del 15,4%.

Alerta en el Fondo Monetario Internacional

La organización de la cual es directora gerente Kristalina Gueorguieva está preocupada porque el FMI se malicia que los déficits fiscales se intensificarán en las economías avanzadas.

Pero las malas noticias también van por barrios: mientras tanto las economías emergentes van a sufrir, sobre todo, en lo que respecta a las materias primas que exportan que al menos en estos momentos están en «caída libre».

Según la organización que preside Christine Lagarde, a día de hoy la deuda, la pública, supone el 96,4 del PIB mundial, y si sumamos a ella la deuda privada, nos vamos al 226% del PIB que se genera en el Mundo.

En lo que respecta a la deuda pública de las economías avanzadas, se ha estabilizado entorno al 100% de su PIB, teniendo en cuenta que, en el año 2007, suponía solo el 74% del PIB de cada uno de los PIB que generaba cada país de ese grupo.

Tal como refiere el FMI, el «talón de Aquiles» de excesivo endeudamiento es que impide a los estados desarrollar políticas anticíclicas, esto es, y dicho de un modo coloquial, guardar en periodos de «vacas gordas» para poder gastar en periodos de «vacas flacas».

Fuente – el diario / Fondo Monetario Internacional en Wikipedia

Imagen – Zulio / EU Civil Protection / State Archives of North Carolina Raleigh / Bytemarks / Drey / EU2017EE / Gobierno de Chile