Catarata de investigaciones contra GAFA

Las autoridades de la competencia de Estados Unidos y la Unión Europea está estrechando el cerco a Google, Apple, Facebook y Amazon por su posición dominante en el mercado, evitar que se puedan utilizar productos de la competencia y por actuar, siempre que pueden, como un monopolio

El cerco al consorcio formado por las cuatro mayores tecnológicas del mundo – Google, Apple, Facebook y Amazon – no hace sino estrecharse.

Las investigaciones y demandas por parte de los poderes públicos no hacen sino crecer, tanto en Estados Unidos como en Europa.

La «punta de lanza» es Berlín. En el país que gobierna Ángela Merkel está investigando la posible conducta fraudulenta de Apple por atentar contra la libertad de mercado.

Mientras tanto, al otro lado del océano Atlántico, el Congreso estadounidense están legislando leyes que limiten el poder las grandes tecnológicas, todas ellas de nacionalidad, nos referimos a las empresas, norteamericana.

Detentar todo el poder

La capacidad del consorcio de influir, inclusive en decisiones nacionales de los estados del consorcio es enorme, y ahora varias leyes buscan poner freno a un poder que en determinados ambientes llega a ser omnímodo.

Los dos países que lideran la ofensiva contra GAFA son Estados Unidos y en Europa, la Alemania de Ángela Merkel.

En EE. UU. la Cámara de Representantes y el Senado preparan una batería de leyes centradas en luchar contra los monopolios que con el tiempo han logrado esas tecnológicas, conocidas coloquialmente como las Big Five.

Paradójicamente la ofensiva legislativa contra el consorcio GAFA la inició Donald Trump, y ahora su sucesor, Joe Biden, redobla sus esfuerzos por «meter en cintura» a las citadas empresas.

Joe Biden ya apuntaban maneras cuando anunció que nombraba en su área económica a personas con un marcado perfil antitrust como es Lina Khan, profesora de derecho y que ocupa el cargo de jefa de la Comisión de Comercio Federal.

En el elenco también está Tim Wu, uno de los principales defensores de las políticas de neutralidad en la red; dicha visión propugna que no existan sitios web premium, donde mediante pagos el acceso a los mismos sea prioritario.

Un calvario legislativo

El planteamiento de la administración Biden de poner coto a los desmanes que llevan décadas perpetrando las grandes tecnológicas, necesitará de un largo proceso en el sistema legislativo bicameral norteamericano.

El primer paso será que diversos comités de la Cámara de Representantes elaboren borradores de los seis proyectos de ley, para posteriormente debatirlos en el pleno de la cámara.

Si estos borradores son aceptados por la cámara, posteriormente se iniciará un largo proceso hasta que dichos proyectos de ley se conviertan definitivamente en leyes.

Campando por sus respetos

Es precisamente lo que intentan evitar las nuevas leyes, y es que el consorcio GAFA, por la desregulación en determinadas áreas, pueda hacer, como se dice coloquialmente, de su capa un sayo.

 De hecho, dos de las leyes han sido creadas ad hoc para limitar la actividad de Amazon y de Alphabet Inc., la empresa matriz de Google, que recordemos fue obligada, por posición dominante en el mercado, a fraccionarse en tres empresas diferentes.

Esos dos proyectos legislativos van a evitar, en caso de ser aprobados, impedir que Amazon y Google utilicen su posición dominante en el mercado, para crear nuevos negocios digitales que en poco tiempo ultiman a la competencia.

Plata o plomo

Otra de las prácticas que la nueva legislación pretende evitar es que estos grandes conglomerados tecnológicos puedan, y lo pueden hacer porque manejan cantidades de efectivo fabulosas, comprar a empresas de la competencia.

De este modo lo que se consigue es «laminar» a la competencia y convertir muchos sectores en un auténtico monopolio. Llegados a esa situación estas empresas, al dominar el mercado, pueden poner el precio que quieran a sus servicios.

Sin embargo, las grandes tecnológicas no van a dar su brazo a torcer, y sus cabilderos están trabajando duro para rebajar el contenido de las leyes antitrust que podrían aprobar las cámaras legislativas estadounidenses.

Aumentar la vigilancia

Al menos una de las leyes que se pretenden aprobar busca aumentar el presupuesto de los departamentos de la administración que versan sobre la vigilancia y la defensa de la competencia.

Colateralmente la futura ley también busca que las empresas, fundamentalmente las tecnológicas, deban pagar más impuestos a medida que crece su tamaño y aumenta el número de empresas que absorben.

El terreno de juego alemán

Otro de los países que quieren poner coto a los desmanes que cometen el consorcio GAFA es Alemania.

Las primeras investigaciones han puesto bajo la lupa de las autoridades alemanas han sido Facebook, Google y Apple.

La Bundeskartellamt, entidad gubernativa que se encarga de la defensa de la competencia en los mercados alemanes, ha abierto una investigación por actividades que vulneran la libre competencia.

En el caso de Apple, la investigación busca dilucidar si la empresa que dirige Tim Cook está limitando la competencia con respecto al software que se permite instalar en el sistema operativo iOS.

Contra la misma compañía también hay abierto un procedimiento sobre el tratamiento que Apple realiza de los datos de sus registrados alemanes en cualquier de sus plataformas, como iCloud o Apple Music.

En cuanto a la investigación que afecta a Google, tiene que ver con el uso que hace de la información de sus usuarios, en particular en lo que tiene que ver con si esos usuarios tienen un control real de sus datos.

También en la Comisión Europea

Es otro de los frentes que tiene abiertos el consorcio GAFA, y las principales investigaciones involucran a Apple, en lo que se refiere al uso de su sistema de compras y los porcentajes que cobra a sus afiliados.

En concreto, el expediente abierto el año pasado y que todavía no se ha resuelto investiga por obligar a sus usuarios a utilizar la tecnología de compra de su empresa, impidiendo el uso de las de la competencia.

Por otro lado, la CE también está investigando el porcentaje que tienen que pagar sus afiliados por estar en Apple Music y en App Store, que en algunos casos llegan al 30%, algo que se podría calificar de usura.

También Facebook está siendo investigada por la Comisión Europea, en su caso concreto por haber logrado una posición de poder económico que es difícil de doblegar, lo que le permite ejecutar prácticas monopolísticas en los mercados en los que opera.  

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Anthony Quintano / Otto Jula / Austin Community College / Judge Pera / Alper Çuğun / Wonker / EU2017EE

Dinero a espuertas

La administración Biden se dispone a aprobar un presupuesto elefantiásico para que EE. UU. vuelva a la pujanza económica que le corresponde para salir del marasmo económico que ha provocado la pandemia de SARS-CoV-2 y que retorna, entre otros motivos, por la masiva vacunación de la población norteamericana

De elefantiásico se puede calificar el primer presupuesto de la administración Biden – Harris para este año: 6 billones de dólares.

No se recordaban unas cuentas públicas tan generosas desde la II Guerra Mundial, y tampoco un endeudamiento tan alto, anatema para las administraciones republicanas, pero no para las demócratas, como es el caso.

Pero inclusive, para dentro de diez años, en el 2031 tiene todavía un presupuesto inclusive mayor, que según las previsiones será de 8,2 billones con el objetivo claro de fortalecer una economía que casi ha sido herida de muerte por la pandemia.

Más infraestructuras y más sociedad

Con unos parámetros radicalmente opuestos a los de Donald Trump y el Partido Republicano, el binomio Biden – Harris pretende embarcarse en un ambicioso programa de construcción de infraestructuras.

Además, los Demócratas pretenden imprimir un giro social a sus políticas, con el Plan de Empleo Americano y el Plan de Familias Americanas, con la intención de aumentar y fortalecer a la clase media.

En cuanto a crear empleo en Estados Unidos, la industria también recibirá una fuerte inyección de capital para lograr ser más competitiva, pero a base de calidad en los productos manufacturados y no compitiendo en salarios bajos con China y diversos países asiáticos.

También más déficit

El resultado de todas esas políticas es que para financiarlas hay que salir a los mercados a base de bonos que comprarán los acreedores.

Por ello, y durante la próxima década el déficit de Estados Unidos estará, son datos de The New York Times por encima de los 1,3 billones de dólares.

Según el equipo económico de la Casa Blanca será a partir de esos diez años, cuando la deuda pública decline y se pueda de nuevo equilibrar las cuentas públicas.

Un buen número de capítulos

Los hasta ahora citados son solo varios de los aspectos que se pueden encontrar en el presupuesto para un «curso» fiscal que comienza en próximo uno de octubre.

La lucha contra el cambio climático también tiene una partida importante reservada en el Presupuesto Federal Norteamericano, que también aumentará la partida para MEDICAID, parte fundamental de lo que se denominó como Obamacare.

El presupuesto militar, uno de los más abultados, sigue pujante, ya que la administración Biden tiene intención de adquirir a la Lockheed Martin 85 cazabombarderos F-35, de manera que además de renovar su arsenal, compra americano.

Biden tampoco se olvida de ayudar militarmente al Estado de Israel, con una cantidad que este 2021 volverá a ser de 3.800 millones de dólares para comprar armamento fabricado en Estados Unidos.

Gravar a los que más tienen y las empresas

Los dos tributos sobre los que basculan el aumento de recursos de los que dispondrá la Hacienda norteamericana, será el aumento en el impuesto de sociedades y en gravar a las rentas más altas.

La previsión de la administración Biden – Harris es que, durante los próximos 15 años, sean las rentas de más de 400.000 dólares anuales los que más tributen, y no como con la reforma fiscal de Donald Trump, las rentas medias y bajas.

Un campo de minas

Pero sacar adelante el presupuesto no va a ser una tarea fácil para el que fuera vicepresidente con Barack Obama, ya que además del rechazo frontal de los republicanos, también se sumará un más que probable «fuego amigo».

Dentro del Partido Demócrata, también hay un rechazo de congresistas centristas que no ven la solución a los problemas en gravar a las rentas más altas.

Además, el ala más a la izquierda del partido que fundase Andrew Jackson lleva décadas oponiéndose a la ayuda militar a Israel, bien es cierto que Bernie Sanders no es sino un líder marginal dentro de ese partido político.

Inclusive políticas que debieran, en principio, concitar la anuencia de toda la Cámara de Representantes, como son las infraestructuras, tampoco lo hacen.

Inclusive habiendo rebajado esa partida hasta los 1,7 billones de dólares, los Republicanos han presentado una contraoferta que rebaja la partida hasta menos de la mitad, esto es, 568.000 millones de dólares.

Con ánimo de negociar

Aunque el Partido Demócrata cuenta con mayoría en la cámara baja, y mayoría también – con el «voto de calidad» de Kamala Harris a la sazón presidenta del Senado – en la cámara alta, la nueva administración pretende hacer de la negociación el marchamo de la nueva administración.

Por ello ha tendido puentes con el Partido Republicano a pesar de que se tilda a los republicanos como renuentes a invertir en partidas como los hospitales de veteranos, energías limpias o sustitución de cañerías contaminadas de conducción de aguas.

Espaldarazo de la reserva federal

Los planes presupuestarios del gobierno norteamericano han sido validados, por su ambición y sus objetivos, por la Reserva Federal Norteamericana, que preside Janet Yellen.

Desde la FED se ve como un buen plan intentar recuperar la economía norteamericana a partir de la inversión en infraestructuras y en obra pública, algo parecido al New Deal de Franklin Delano Roosevelt.

Janet Yellen, en una reciente comparecencia ante el Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes se ha quejado que el presupuesto de la entidad financiera que preside lleve congelado más de una década.

La economía se recupera

Así parece que lo muestran todos los indicadores, que se han comenzado a recuperar a buena velocidad tras la vacunación masiva del grueso de población norteamericana.

El PIB del primer trimestre ha crecido un 1,6% con respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos que obran en poder de la Oficina de Análisis Económico (BEA en sus siglas en inglés).

Hay que recordar que, en el año 2020, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 el PIB norteamericano se hundió un 3,5%, socavón del que parece recuperado.

De hecho, si en los siguientes tres trimestres la evolución de la economía sigue por los mismos derroteros, el crecimiento anual de EE. UU. en el 2021 sería de + 6,4%.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Guilherme Torelly / Mike McBey / Pictavio / Forvars Departementent / NASA Goddard Space Flight Center / Resolute / Peter Stevens / Brookings Institution / Charles Hildebrant

América avanza

Gracias al fabuloso plan de estímulos que está llevando a cabo el gobierno norteamericano, todo parece indicar que la economía norteamericana saldrá antes del «hoyo» que otras muchas, incluida la europea, que tardará mucho más en lograr el «tono» para recuperarse de las secuelas económicas de la pandemia

A punto de dejar la pandemia de SARS-CoV-2 atrás, ahora la América de Joe Biden se apresta a volver a la senda del crecimiento económico.

En los últimos tres meses la economía norteamericana ha crecido un 1,6%, a base de medidas de estímulo económico y una vacunación masiva se espera que este año 2021 la economía «rebote» un 6%.

Se trata de una previsión esperanzadora porque habría que retrotraerse a los años ochenta del pasado siglo para encontrar semejantes cotas de crecimiento.

Datos fiables

Los datos son tan incontrovertibles que es la propia Oficina de Análisis Económico, BEA en sus siglas en inglés, la que ofrece esos datos, a los cuales se puede otorgar la máxima fiabilidad.

Entre los factores que están «abonando» el despegue económico es la batería de medidas de estímulo económico, tanto con respecto a las empresas como a los particulares.

No en vano, la administración norteamericana, en lo peor de la pandemia optó por dar cheques de más de 1.000 dólares a sus ciudadanos.

En el despegue económico también tiene mucho que ver con las masivas vacunaciones, ya que a día de hoy el 50% de los adultos norteamericanos han recibido al menos una dosis de alguna de las vacunas.

A pesar del crecimiento que avanza a velocidad de crucero, hay que tener en cuenta que, en el 2020, la economía norteamericana perdió un 3,5%, unas magnitudes que no se recordaban desde la crisis de 1929.

La intención de la administración Biden es hacer crecer la economía un 6%, a base de un enorme plan de estímulos económicos y un plan de construcción de infraestructuras.

Deberíamos retrocede muchas décadas, al menos cuatro, para ver un crecimiento tal espectacular de la economía norteamericana.

Los norteamericanos vuelven a socializar

Y eso producto de la masiva vacunación que se está produciendo a lo largo y ancho de Estados Unidos, aunque las heridas, más las emocionales que las físicas, tardarán en cicatrizar.

La pandemia de SARS-CoV-2 ha provocado, hasta ahora, 570.000 muertos, aunque Estados Unidos vuelve a la vida.

El consumo, tanto el privado como el público se ha reactivado, y los norteamericanos salen más a los restaurantes, contratan más noches de hotel y aumentan inversión en el sector financiero y de la construcción.

Al mismo tiempo, la administración Biden se ha embarcado en un programa de incentivos económicos para pequeña y mediana empresa, que es la savia de ese frondoso árbol que es la economía norteamericana.

Pero la nueva administración también piensa en los trabajadores, por lo que ha ampliado el subsidio del desempleo, en una inversión económica que no se daba desde el New Deal que el presidente Roosevelt ideó para superar el crac del año 1929.

Datos del paro

A pesar de que la economía norteamericana se está recuperando todavía el número de personas que se encuentran en situación de desempleo que llegan a 10 millones.

Sin embargo, desde diversos observatorios económicos se aconseja no «echar las campanas al vuelo» ya que ante una recesión que no se explicaría sin la pandemia del SARS-CoV-2, tampoco se espera que la recuperación económica sea muy normal.

Inopinadamente, y aunque se extrapolaba que habría un mal dato de desempleo en el abril sería malo, pero sin embargo ha pasado del 14,7% al 13,3%.

En estos últimos meses se han creado 2,5 millones de empleos, rompiendo una dinámica que en lo más cruento de la crisis dejó a 20 millones de norteamericanos mano sobre mano.

Sin embargo, lo del desempleo va también por «barrios» ya que mientras que personas de raza blanca y latinos han mejorado en sus cifras de empleo, los afroamericanos han empeorado esos datos.

A pesar de los buenos datos, de empleo y económicos, existe el gran lastre de que Estados Unidos es el país que más ha sufrido con la pandemia de SARS-CoV-2, con casi dos millones de contagiados y más de 100.000 muertes.

La apertura de la economía también se está produciendo porque muchos Estados, que son la verdadera «locomotora económica» del país están levantando muchas de las restricciones a la movilidad y la vida social.

Lo peor ya pasó

Son muchos los analistas y también los organismos gubernamentales, como es el caso de la Secretaría de Trabajo, que anuncian que lo peor de la crisis, económica y sanitaria, ha quedado atrás.

Al mismo tiempo que la economía se recupera, también lo hacen los índices bursátiles, como es el caso de Dow Jones y el S&P 500, con una recuperación mantenida y constante que el correlato de la mejora de los mercados financieros.

La vacunación, elemento clave

Tanto en Europa como en Estados Unidos, la vacunación está siendo el elemento clave para lograr la recuperación económica.

En el caso de los Estados Unidos de América también tiene importancia el macro plan de estimulación económica de Biden, dotado con casi dos billones de dólares, que, para contemplar semejante cifra en toda su extensión, es conveniente decir que supone dos veces el PIB de nuestro país.

A ello hay que sumar los dos planes de estímulo que creo Donald Trump, por lo que, sumando los tres planes de estímulo, la cuantía es mucho mayor que la suma de todo el rescate económico que ha puesto en marcha Europa.

Va a ser esa lluvia de millones lo que hará que para finales de año la economía norteamericana rebote con fuerza, y a partir de ahí el desempeño económico de Estados Unidos vaya a ser mayor que el de Europa.

Y son muchos los expertos en economía que piensan que ese impulso milmillonario a la economía norteamericana va a hacer que despegue a una velocidad y con una altura que prácticamente es imposible que logre la economía europea.

Fuente – EL PAÍS / BBC / Economía en EL PAÍS

Imagen – Herval / Peasap / Matt Barber / Anders Sandberg / Nick Damico / Maryland GovPics /

Oro negro

Los precios de petróleo y sus futuros se reactivan, debido fundamentalmente a qué con una vacunación masiva a la vuelta de la esquina, el transporte, tanto de pasajeros como de mercancías se recuperará en breve. Además, OPEP+ ha decidido no inundar de crudo el mercado, para de ese modo aumentar el precio del barril

Tras más de un año de pandemia de SARS-CoV-2, la llegada masiva de vacunas, al menos a los países desarrollados, y las más que ciertas posibilidades de recuperación de la actividad económica, el crudo sube un 40%.

El barril de Brent, la referencia europea, vuelve a superar los 70 dólares, un precio que no se daba desde enero del 2020, y que se ve impulsado por los ataques con misiles contra dos instalaciones de la saudí ARAMCO.

Dos instalaciones claves

Los atacantes sabían lo que se hacían, dado que han atacado dos instalaciones neurálgicas para la petrolera ARAMCO, especialmente la de Ras Tanura.

En dicha instalación se procesan 6,5 millones de barriles diarios, lo que supone el 7% del petróleo que se consume diariamente en todo el mundo.

Los ataques, han puesto en solfa la capacidad de producción de crudo de Arabia Saudí, el principal productor de crudo, en unos momentos, en plena recuperación económica y promesa de tal, cada barril es necesario.

Más de 70 dólares el barril

Es a lo que se ha llegado esta semana el barril de Brent, el estándar del crudo que se produce en el mar del Norte, un precio que no se alcanzaba desde el pasado enero del 2020.

La pandemia se desató el pasado marzo, y debido al parón económico el precio del petróleo cayo a plomo, llegando inclusive a la cotización negativa.

La depresión económica ha quedado olvidada en tiempo récord, y además de recuperarse las bolsas de valores de medio mundo, el mercado del crudo también se ha recuperado al mismo ritmo.

En menos de dos meses la cotización del petróleo y derivados ha recuperado un 40% lo que implica que alguien que hace dos meses invirtió 1.000 euros, ahora tienen 1.400 euros.

El mundo se vuelve a mover

El transporte transnacional y el nacional se recuperan, esa es una de las razones por las cuales el precio de petróleo y derivados se está recuperando a una velocidad que podríamos calificar como sideral.

La recuperación de los precios también tiene que ver con una jugada estratégica de la OPEP+, que ha decidido no inundar los mercados de crudo, para de esa manera subir artificialmente el precio del crudo.

Sin embargo, se trata de una estrategia de doble filo: a partir de un precio de 70 dólares vuelve a ser rentable el barril de crudo producido por fractura hidráulica, y en esas lides la principal potencia es Estados Unidos.

Debido a ello, con el petróleo producto de la fractura hidráulica, son millones de barriles más que desembocan en los mercados donde ya están los de extracción tradicional.

Previsiones halagüeñas

Las previsiones de cotización para el Brent, siempre según el banco de inversión Goldman Sachs prevé que en poco tiempo escalará hasta los 80 dólares.

Sin embargo, para otros, como el banco ING, considera que ante la más que previsibles ataques de los Huthi a las instalaciones petroleras saudíes, al precio de crudo habrá que sumar una prima de riesgo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la devastación económica que ha provocado la pandemia de SARS-Cov-2 ha sido enorme, y la recuperación será lenta, por lo que mantener artificialmente alto el precio del crudo puede ser contraproducente.

Controlar el precio mundial de crudo

El cartel, no cabe calificarlo de otro modo, con su decisión de no aumentar la producción de petróleo lo que quiere es tener controlado el precio del barril de petróleo, y controlar inclusive las curvas de cotización que se puedan producir.

De lo que se trataría, de manera artificial, es de que el barril de petróleo Arab Light pueda llegar a los 75 dólares.

Inclusive el barril de Brent como el WTI se disparó incluso antes de que la OPEP+ decidiese recortar la producción de petróleo para aumentar su precio.

En un primer momento todos los analistas pensaban que OPEP+ decidiría subir la producción diaria de petróleo en 1,5 millones de barriles diarios.

De ese modo, Arabia Saudí se ha llevado «el gato al agua» e incluso ha convencido a Rusia de seguir la doctrina que emana de Riad.

En junio se acabarán las reservas

Si OPEP+ sigue manteniendo esta política, se prevé que para junio se hayan acabado las reservas que los países de la organización por lo que tendrán que volver a replantear el número de barriles diarios que sacan al mercado.

A acabar con las reservas también va a «ayudar» la recuperación de la demanda, básicamente debido a la recuperación del transporte mundial, tanto en lo que tiene que ver con la marina mercante como con las aerolíneas.

Se prevé que para finales del 2021 se habrá recuperado la demanda de petróleo que había en el 2019, antes de que «estallase» la pandemia, llegando a la comercialización de 100 millones de barriles diarios.

Por otro lado, subirá el precio de petróleo que se paga en efectivo, y bajará el mercado de futuros, que se paga de manera diferida.

La política petrolera de Arabia Saudí

Es el país más disciplinado en mantener las restricciones, pero su fin último es aumentar exponencialmente la oferta en los próximos meses.

Pero mantendrá la restricción, un millón de barriles diarios, hasta el próximo mes, una vez que el precio del crudo esté en unos niveles máximos, y vender a partir de ese momento a ese precio.

El aumento del precio también va a traer como consecuencia que los productores de petróleo de esquisto – lo que se conoce como fractura hidráulica – puedan lanzar sus barriles al mercado, ya que a partir de 70 dólares les resulta rentable sacar su producción.

Los Futuros al alza

Es lo que ven los analistas en lontananza: un aumento de precio de los futuros de crudo, y prevén que el barril, en el tercer trimestre del año, llegue a cotizar a 75 dólares norteamericanos.

El viernes pasado, al cierre, el Brent cotizaba a 70 dólares y el WTI, el estándar para el petróleo norteamericano, llegó a los 66 dólares.

Todo parece indicar que el precio de los futuros de petróleo va a tener un precio menor al precio actual del crudo, lo que hace que esos futuros sean muy apetitosos de cara a los inversores.

Fuente – EL PAÍS / Funds & Markets

Imagen – Piqsels / Panoramio / Loco Steve / Jake van der Molen / Sam Valadi / R. Miller / U.S. Secretary of Defense / Chris Gladis

SPAC, lo que esconden estas siglas

De un tiempo a esta parte, los grandes inversores, sobre todo en Estados Unidos y en menor medida en Europa, tiene preferencia en invertir en SPAC, un tipo societario en que la inversión tiene como objeto adquirir empresas

Hacen furor en estos tiempos de tribulación económica y de pandemia y las siglas no son tan conocidas como puedan ser las de SOCIMI o SICAV.

Del mismo modo que las citadas, son vehículos de inversión, y también conocidas como «compañías de cheque en blanco».

Se trata de empresas que cotizan en bolsa y que se utilizan sobre todo como vehículos para realizar adquisiciones.

En lo que respecta a nuestro país, son seis las SPAC, de nueva constitución, que comenzarán en breve a cotizar en Bolsa.

De origen norteamericano

Estos instrumentos de inversión nacieron en Estados Unidos, donde siguen gozando de muy buena salud, y ahora comienzan a «desembarcar» tanto en Europa como en nuestro país.

SPAC es el acrónimo de Special Purpose Acquisition Company, a las cuales los grandes inversores acuden como abejas a la miel, que se ha acrecentado con la extensión de la pandemia.

Solo en el 2020 la inversión utilizando como vehículos sociedades SPAC ha superado los 20.000 millones de euros en todo el mundo.

Grandes desconocidas

Al menos para aquellos que carecen de cultura bursátil, además del hecho de que se trata de un tipo de sociedades de inversión y cotizadas en bolsa que como ya hemos indicado son de reciente aparición.

El único objetivo de una SPAC es salir a Bolsa, lograr captar inversores y posteriormente utilizarse para todo tipo de adquisiciones.

Se trata además de sociedades vacías, en el sentido que carecen de empleados y de una estructura al uso en una sociedad.

Lo apetitoso de las SPAC se ve bien a las claras después de saber que la mitad de las empresas que salieron a bolsa el pasado año en Estados Unidos fueron SPAC.

Seguridad jurídica

Las SPAC a pesar un tipo de sociedad de nuevo cuño, están reglamentadas jurídicamente, esto es, no son producto de la picaresca donde los inversores puedan perder fácilmente su dinero.

Una SPAC se debe de constituir teniendo unos promotores identificados, objetivos concretos, como puedan ser la adquisición de empresas de un determinado tipo.

Además, su actividad está fiscalizada, y si en un plazo de dos años la SPAC no ha realizado ninguna operación de adquisición tiene que disolverse y devolver el dinero dispuesto por los inversores.

Gestores no inversores

La figura de promotor en una SPAC es diferente la del inversor, ya que su única función es la de fijar unos objetivos de inversión y realizar la misma.

Su cobro es en «especie», esto es, se quedan con un porcentaje, que puede ser del 20%, del accionariado de la empresa o empresas adquiridas.

Por lo general, las SPAC se constituyen con un objetivo marcado de antemano, que suele ser la adquisición de una determinada empresa o empresas.

Para ello, los promotores de la SPAC suelen ser bastante más creativos, a la hora de recaudar el dinero para las adquisiciones y los inversores, que lo que puede ser un bróker de Bolsa al uso.

Polo de atracción para los más ricos

Las SPAC también han saltado a la palestra, sobre todo en Estados Unidos, porque están atrayendo sobre todo a grandes inversores, lo que muestra bien a las claras que son sociedades muy rentables.

Uno de los últimos que se ha apuntado a la «fiebre» de invertir en SPAC es el exjugador de baloncesto Shaquille O’Neal, que se unió a otros inversores y cuenta con una sociedad con 50 millones de dólares.

FRX, así se llama la SPAC, cuenta también como inversores a exdirectivos de Disney y a uno de los hijos de Martin Luther King, y su objetivo es comprar empresas tecnológicas, teniendo especial «apetito» por start-ups.

Como detalle «chusco», también nos encontramos con que el rapero Jay-Z tiene su propia SPAC, The Parenty Company, cuyo objetivo es invertir en el mercado californiano del cannabis.

California ha legislado recientemente aprobando el uso legal del cannabis para uso recreativo y terapéutico, por lo que se ha convertido en una nueva forma de negocio.

Inclusive fusiones

El mercado de las SPAC está en tal estado de ebullición que ya no es que surjan SPAC como champiñones, sino que también se están produciendo incluso fusiones.

Uno de esos procesos se ha producido entre VG Acquisition y 23andMe, generando un grupo que tiene 3.500 millones de dólares en activos.

VG Acquistion pertenece al multimillonario Richard Branson, propietario de Virgin, mientras que 23andMe es una empresa que se dedica a la secuenciación genética multipropósito, desde el uso para genealogía a la detección precoz de enfermedades.

Entre los potentados que están haciendo uso de SPAC encontramos a Bill y Melinda Gates, el que fuera candidato a la presidencia de Estados Unidos, Paul Ryan, o uno de los fundadores de Twitter, Dick Dostolo.

Pero en Europa también hay «movimiento» ya que el grupo de lujo LVMH, propiedad de la familia Arnault, se acaba de aliar con Tikehau Capital para crear Pegasus Europe, una SPAC para la inversión en empresas del sector financiero.

El «director de orquesta» de Pegasus Europe no es otro que el que fuera consejero delegado del banco italiano UniCredit.

Comportamientos poco claros

En realidad, la SPAC, como tipo societario, aparecieron hace muchos años y durante mucho tiempo esas siglas estuvieron ligados a actividades financieras que rozaban la ilegalidad.

Sin embargo, una reforma legal que se produjo hace una década en Estados Unidos, sacó al tipo societario de SPAC de la «zona gris», convirtiéndola en un vehículo de inversión bursátil más.

A media que ha avanzado la anterior década, han sido los grandes inversores las que han prestigiado a las SPAC, aunque todavía hay sectores que son muy críticos con algunos de sus comportamientos.

Uno de ellos es que habitualmente es un «atajo» que utilizan algunas start – up para poder cotizar en bolsa y de ese modo lograr inversores para financiar las ampliaciones de las empresas.

Saltarse las normas «a la torera»

De ese modo, y proseguimos explicando el «atajo», una start – up se evita tener que cumplir las normas de todo tipo que tiene asociada una operación pública de venta (OPV), evitando tener que presentar un folleto.

Dicho folleto, que obliga normalmente el regulador bursátil, muestra los riesgos de la inversión, su modelo de negocio y su estrategia empresarial.

Además, una OPV obliga a que la empresa contrate a unos de mediadores, bancos o agencias bursátiles, que son los que van a «colocar» las acciones entre los inversores, un proceso caro la más de las veces.

En el negocio de las SPAC, es vital al «buena prensa» que tengan los gestores que van a «pilotar» la SPAC, que por lo general suelen ser profesionales que tiene décadas de experiencia en el sector financiero.

Fuente – el diario

Imagen – Andreas Poike / Dave Center / Anthony Quintano / Patrick Feller / PICRYL / The U.S. Army / Óscar R.S. / Chris Filthall / Eric Titcombe

Jugársela a Wall Street

Es lo que han hecho un enjambre de pequeños inversores agrupados en Reddit en un grupo denominado WallStreetBets que alterando al alza las acciones de GameStop y de la cadena de cines AMC, han puesto «contra las cuerdas» a fondos de inversión como Melvin Capital y Citron Research

Por lo general en la Bolsa de valores, el pez grande se come al pequeño, esto es, los que dominan las cotizaciones de los valores bursátiles, pero como ha sucedido la semana pasada, una jauría de pequeños inversores puede poner a Wall Street «contra las cuerdas».

En este caso, esos pequeños inversores han puesto en dificultades a fondos de inversión que juegan a la baja, lo que también se conoce como «invertir en corto».

Jugar a la baja

En este tipo de inversión en bolsa, que no está muy bien vista, se apuesta a que los valores de una determinada empresa van a bajar.

De ese modo, y mediante determinadas estrategias bursátiles, lo que se consigue es hacerse con acciones de una empresa a un precio mucho más ajustado, de manera que se logra una ganancia.

Las posiciones en corto finalmente lo que acaban provocando es despidos, cierres de filiales de la empresa y en los casos más graves la bancarrota de la empresa.

Un enjambre de pequeños inversores

Es lo que ha sucedido la pasada semana en Wall Street, cuando una miríada de pequeños inversores organizados en la plataforma Reddit en un grupo denominado WallStreetBets literalmente «la han armado».

Estos pequeños inversores reflotaron dos compañías que estaban casi en bancarrota, como son la cadena de tiendas de videojuegos GameStop y de la cadena de cines AMC.

La última de las empresas se ha revalorizado, en una semana, un 278% y GameStop un 400% también en la última semana.

Esa jauría de inversores ha invertido, mucho de ellos solo unos pocos dólares, con el bróker virtual Robinhood, una aplicación que permite invertir en bolsa sin tener que pagar comisiones.

Unos ganan, y otros pierden

Y no son otros que los fondos de inversión que «juegan en corto» con los valores, como Melvin Capital y Citron Research.

Por lo tanto, que WallStreetBets eligiera como inversión GameStop no fue una decisión al azar, ya que los citados fondos intentaban dejar a la empresa en bancarrota, y la revalorización de la acción les ha hecho perder millones de dólares.

Gracias a WallStreetBets la empresa valía 10.000 millones de dólares al final de la pasada semana.

El «zapatofono» levanta cabeza

Otra empresa que un enjambre de pequeños inversores ha sacado casi de la indigencia ha sido BlackBerry, una empresa que lo fue todo pero que con la llegada de los smartphones casi se había hundido.

En solo un mes la empresa ha tenido una revalorización del 120%, sin que ninguna noticia de un próximo lanzamiento o el desarrollo de una nueva tecnología justifique la apreciación de su acción.

Consecuencias

El «batacazo» de los dos fondos de inversión citados no ha dejado a nadie indiferente, e inclusive la Casa Blanca se ha puesto a investigar, aunque todavía la FED y la Reserva Federal de Nueva York no han hecho ningún movimiento.

Robinhood también ha sido objeto de críticas, por haber permitido la «guerra de guerrillas» de WallStreetBets, lo que en cierto modo traiciona su espíritu original de democratizar la inversión en bolsa.

Algunos senadores demócratas han denunciado la doble vara de medir, por la intención de limitar a Robinhood, mientras que los grandes fondos de inversión pueden hacer lo que quieren con el mercado de valores.

Los inversores de WallStreetBets han tenido también inesperados valedores, desde el senador republicano Ted Cruz a Elon Musk, el dueño de Tesla y SpaceX, que inclusive compartió en su cuenta de Twitter, cuenta con 43 millones de seguidores, un enlace al perfil de Reddit de WallStreetBets.

Los pequeños también cuentan

Desde ahora, en Wall Street, cuando menos, se tendrá en cuenta los movimientos de los pequeños inversores, ya que se ha demostrado que estos, coordinados, se pueden convertir en temibles enemigos de los grandes hedge funds.

La «revuelta» de los pequeños inversores ha demostrado que estos, muchas veces solo auxiliados por tutoriales de internet pueden tratar «de tú a tú» a sofisticados brókeres de la Bolsa de Nueva York.

A pesar de ellos, una vez pasada la tormenta, el índice Vix, también denominado el «indicador del miedo», comenzó a moderarse a partir del jueves de la semana pasada.

Pero lo cierto es que los principales índices norteamericanos – Dow Jones, Nasdaq y S&P 500 – bajaron la semana pasada un 3% de media, algo que no se veía desde el pasado otoño.

Y aparecen los émulos

Esta vez utilizando la red social Telegram, se han creado grandes grupos para vender y comparar acciones de forma coordinada.

Aunque se trata también de pequeños inversores, el ser decenas de miles, le confiere un gran poder al mismo nivel que grandes fondos de inversión.

Entre los valores que están sujetos a compraventa en esta nueva «guerra de guerrillas» nos encontramos con plata, criptomonedas y hasta la compañía española Tubacex.

Una operativa muy sencilla

Estos inversores actúan de la siguiente manera: el administrador el grupo de Telegram elige un valor y establece el día y la hora en la cual hay que hacer la compra masiva.

Como consecuencia que miles o cientos de miles de inversores compren ese valor o criptomoneda, la misma sube como la espuma y se obtiene plusvalías al venderla.

Pero en determinadas ocasiones puede pasar lo contrario, esto es, que otros inversores minoristas que les siguen acaben sumando cuantiosas pérdidas.

Inclusive Tubacex

La operativa se organizó creando un grupo de Telegram bautizado como WS Bets Español, y el creador informó a sus 6.000 miembros que había que invertir en Tubacex a partir del 3 de febrero.

Lo que sucedió es que muchos de los usuarios del grupo comenzaron a invertir antes para estar bien posicionados, lo que provocó que la acción de Tubacex se apreciara un 15%, aunque finalmente la subida se quedó en un 6%.

Consecuencias legales

Ahora las autoridades norteamericanas están investigando si el operar de WallStreetBets puede tener algún tipo de consecuencia legal, ya que lo cierto es que han sumido a Wall Street en una situación desconocida.

Alterar el precio de los valores puede ser, en determinadas circunstancias algo ilegal, y que inclusive podría hacer que los dirigentes de WallStreetBets puedan ser encausados penalmente.

Fuente – EL PAÍS / magnet / Economía en EL PAÍS

Imagen – South Bend Voice / Big Fish Shadow / Maryland GovPics / Images Money / Kārlis Dambrāns / Twitter / H.L.I.T. / Taro Glide / SRSL / Wesley Fryer

El programa económico de Joe Biden

A lo largo de la campaña electoral Joe Biden y Kamala Harris han ido desgranando lo que será el plan económico de su administración: más impuestos para la gran empresa y para los que más ganan, subida del salario mínimo e impulsar las fuentes de energías renovables

Sí de algo estamos seguros es que la nueva administración norteamericana, comandada por el ticket Biden – Harris, va a suponer una ruptura con todo lo anterior, también en materia económica.

A la espera que se produzca el traspaso de poder – nadie garantiza que el mismo sea civilizado y exento de problemas – a lo largo de la campaña electoral, Joe Biden y Kamala Harris han ido desgranando lo que será su programa económico.

Con medidas que favorecen a las bases del Partido Demócrata, quizás las «medidas estrella» sean la subida del impuesto de sociedades a las grandes corporaciones y la subida del salario mínimo.

Estímulos financieros

Quizás sea la medida más urgente, en forma de un amplio y bien dotado plan de estímulos económicos para sacar a la primera economía del mundo del marasmo que ha provocado la crisis económica provocada por la pandemia de SARS-CoV-2.

Se trataría de continuar el plan de estímulos que «armó» la administración de Donald Trump, que estuvo dotado con 3,4 billones de dólares, un dinero que se ha repartido entre empresas, ciudadanos y gobiernos estatales.

Paradójicamente se trata de un tema – estimular la economía – en el que ambos partidos, Demócrata y Republicano, se encuentran en perfecta sintonía casi desde que Estados Unidos fue asolado por la pandemia.

Las negociaciones entre ambas formaciones políticas se han centrado en el volumen de nuevo plan de estímulos, que el partido de Joe Biden quiere que sea de 2,2 billones de dólares.

Debido a que seguramente el Partido Republicano tenga la mayoría en el Senado, es posible que dicho «paquete» se quede solo en 1,8 billones de dólares.

Que paguen más los que más tienen

Joe Biden llega al 1600 de la Avenida Pensilvania con un ambicioso plan fiscal que revertirá los estragos tributarios que ha cometido Donald Trump que ha rebajado los impuestos a las grandes empresas y a los más ricos.

Todo parece indicar que el impuesto de sociedades subirá del 21% al 28% con un tipo efectivo que se situará en el 15%, muy lejos del 35% que impuso la administración Obama, donde Biden fue vicepresidente.

Otra de las medidas va a ser subir el IRPF a las rentas del trabajo más altas, y gravar más el impuesto de sucesiones.

Con estas medidas, si se pueden mantener durante una década, es posible que el gobierno norteamericano pueda recaudar, en una década, el equivalente a 3,2 billones de dólares.

Made in America

En este sentido, la administración Biden, bien es cierto que, con unos métodos menos groseros de Donald Trump, pretende poner en el frontispicio de la Casa Blanca el consume americano.

Los economistas de la administración entrante han diseñado un plan de 700.000 millones de dólares que impulse la manufactura norteamericana, que podría generar cinco millones de empleos en el territorio de la Unión.

El plan llevará el nombre de Build Back Better, y pretende, también, reconstruir la clase media norteamericana, que durante los años de administraciones republicanas ha sido desarbolada con una carga impositiva desmedida a las PYMES y pequeños negocios.

Al mismo tiempo, de lo que se trata es de crear empresas y negocios que desarrollen alta tecnología, como una manera de dotar de más valor añadido ha tejido productivo norteamericano y hacer frente a la revolución tecnológica china.

Sostenibilidad

Es otro de los principios rectores de la reforma económica que pretende imprimir la administración Biden.

Como primera medida la energía «verde» va a ser impulsada y estimulada, evolucionando hacia una economía que disminuya progresivamente el uso de combustibles fósiles, bonificando el uso de energías renovables.

Para el sector inmobiliario, una de las «patas» de la economía de EE. UU., propone incentivar la construcción de vivienda sostenible, a ser posible que se autoabastezcan de energía con la instalación de paneles solares.

Reducir la tensión comercial

Principalmente con China, pero también en menor medida con la Unión Europea, aunque reducción no es sinónimo de desaparición, siendo posible que la conflictividad continúe.

Visto que la política de aranceles a los productos chinos, impuesta por la administración Trump, no ha impedido que la balanza comercial siga siendo favorable al país que gobierna con «mano de hierro» por Xi Jinping.

Son tres, a decir de las autoridades chinas, los productos que desequilibran esa balanza: maquinaria, productos electrónicos y medicamentos.

15 dólares la hora, por lo menos

Uno de los grandes logros de la administración Obama, imponer un salario mínimo, va a ser retomada por los Demócratas, que pretenden que el «suelo» de ese salario mínimo sean los 15 USD.

En estos momentos el salario mínimo está fijado en 7,25 dólares norteamericanos la hora, lo que supone, si las intenciones se transforman en realidades, duplicarlo.

Otras medidas serán mejorar la prestación por desempleo y mejorar las condiciones financieras de los estudiantes universitarios que piden un crédito para sufragarse la «carrera».

Volver al Acuerdo de París

Hace pocas semanas, Donald Trump, mediante una orden ejecutiva, abandonó el Acuerdo de Paris, lo cual resulta preocupante ya que Estados Unidos es el mayor emisor de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Todo parece indicar que Joe Biden va a hacer retornar a Estados Unidos al acuerdo, y hará efectivo la intención de crear un plan contra el cambio climático dotado con 1,7 billones de dólares en una década.

Además, Joe Biden es un convencido de la necesidad de revertir el cambio climático, por lo que cree que habría que abandonar los combustibles fósiles, sobre todo el petróleo, para utilizar energías limpias.

Biden ha tenido que matizar sus palabras para no verse enfrentado a la poderosa industria de extracción de petróleo, diciendo que lo que su administración va a dejar es de subsidiar los combustibles fósiles.

Además de tranquilizar al sector diciendo que en el mismo no se va a acabar el empleo, también ha magnificado que el sector de las energías limpias va a crear miles de trabajos.

Fuente – CincoDías

Imagen – Joe Biden / Nan Palmero / Foto Sleuth / Tom Shockey / CDC Global / Images Money / CGP Grey

Aerolíneas: a la caza del viajero

Con una economía en estado crítico y con el espacio aéreo cerrado durante casi tres meses, y unos viajeros reacios a coger un avión, las grandes aerolíneas españolas se han lanzado a una política de agresivas ofertas comerciales para «cazar» clientes

En un sector en franca recesión producto de la crisis del coronavirus y con una España a la cual viajar es una conducta de riesgo, las aerolíneas se han enfrascado en una guerra de precios para hacerse con el mayor número de los escasos viajeros disponibles.

En lo que respecta al mercado español, las aerolíneas que se han enrolado en una guerra de precios son Iberia, Ryanair y Vueling, siendo las dos últimas aerolíneas de bajo coste que poco pueden ya «recortar» en precios.

Iberia inicia las hostilidades

El pasado lunes, los potenciales clientes de la que fuera aerolínea de bandera española, se encontraron los vuelos nacionales desde los 22 euros, vuelos con destino en la UE desde 30 euros y vuelos transoceánicos desde 128 euros.

Lo que pretende la empresa que tiene como CEO a Luis Gallego es hacerse con mayor porción de un mercado menguante, por el cierre del espacio aéreo durante muchos meses, y con unos viajeros renuentes a viajar.

Esas dos circunstancias, unidas al hecho de que la pandemia vuelve a campar por sus respetos, han provocado que en los tres meses de verano la ocupación de Iberia no ha llegado al 30%.

Ofensiva irlandesa

Ryanair no le va a la zaga, y al contraprogramado un millón de asientos, a diversos destinos, a partir de los 5 euros, durante un periodo de compra restringido a 48 horas.

La empresa que más tráfico ha desarrollado en los aeropuertos gestionados por AENA, ha establecido que la oferta está vigente para vuelos que se operen en septiembre y octubre y a 240 destinos.

Tirar los precios por lo suelos lleva siendo una constante, en determinados periodos, desde el año 1985 cuando nació, ya que en el mes de julio puso 250.000 plazas con un precio de salida de 30 euros.

Sin embargo, la oferta «cayó en saco roto», ya que las circunstancias se conjugaron para que la aerolínea no pudiese sacar jugo a la oferta masiva de venta que había hecho.

Recordemos que en el mes de julio Reino Unido y Francia obligaban a los turistas que provenían de España a tener que guardar cuarentena, y simultáneamente las autoridades alemanas recomendaban no viajar a determinadas CC. AA. españolas.

Ante la menor cantidad negocio, Ryanair ha reducido su capacidad operativa un 20% y las ofertas de vuelos baratos tiene como misión la reactivación de la demanda.

Tal como refieren desde Ryanair escudriñar el mercado para ver como estará en invierno es un ejercicio que estos momentos es un ejercicio fútil, porque todo dependerá de la incierta evolución de la pandemia.

Volver a su ser

De cualquiera de las maneras todo indica que en pocos meses el transporte de viajeros por avión volverá a ser pujante, tanto por la reactivación del turismo como por otro tipo de viajes, como los de negocios.

 A pesar de las previsiones, con los datos en la mano, la incertidumbre sobre el futuro de las aerolíneas solo se despejará cuando se haya encontrado una vacuna contra el covid-19 y la mayor parte de la población europea esté vacunada.

En ese escenario de recuperación, las aerolíneas de bajo coste juegan con una cierta ventaja porque pueden hacer ofertas de vuelos a unos precios que los grandes «dinosaurios» como Iberia o Lufthansa no se pueden permitir.

Existe un consenso entre todos los analistas del mercado aéreo de que para el 2023 el transporte de viajeros por avión habrá recuperado el nivel de actividad de antes de la crisis del covid-19.

Y ello porque la demanda sigue ahí, si bien es cierto que los viajeros todavía son renuentes a embarcarse debido a la incertidumbre de una crisis sanitaria producto del SARS-CoV-2 que se desconoce cuándo remitirá.

Vueling se enrola en la guerra de precios

Algo que en cierto modo es tirar piedras sobre su propio tejado, dado que Vueling es la «low cost» del consorcio IAG, en el cual, además de British Airlines se encuentra Iberia.

Su agresiva política de precios, con vuelos nacionales desde 8,99 euros, lo que busca es «segar la hierba bajo los pies» a otras aerolíneas de bajo coste, caso de Ryanair.

Las ofertas son para viajar entre el 21 de septiembre del 2020 y el 30 de junio del 2021, desde los principales aeropuertos nacionales, como puedan ser Madrid, Bilbao o Barcelona.

Esa oferta nacional se combina con oferta de destinos internacionales desde 11,99 euros, a ciudades como la capital de Gales, Cardiff, Londres o la francesa Nantes.

Unos rescates que distorsionan el mercado

Es la queja de ciertas aerolíneas que no son de «bandera», caso de Ryanair, que se quejan de que algunos estados hayan inyectado cientos de millones de euros en aerolíneas nacionales.

Entre las beneficiadas se encuentran Lufthansa, Alitalia, SAS, Finnair o Air France, lo que les ha permitido seguir manteniendo los mismos estándares de servicio que antes de la crisis y embarcase en una guerra de precios.

El montante total de las ayudas – son estimaciones de Ryanair – es de 10.000 millones de euros, y la queja principal es que esas ayudas han sido, en su concesión, completamente arbitrarias y no sujeta a criterios objetivos.

Alitalia, uno de los caos más flagrantes

La aerolínea de bandera italiana, lleva casi 20 años siendo un sumidero por donde se han ido cientos de millones de euros, ya que como empresa lleva 16 años sin dar un solo euro de beneficios.

Desde Ryanair y otras aerolíneas se pide a la Unión Europea que haya «café para todos», y que todo el sector, dado que estamos hablando de empresa de transporte aéreo netamente europeas, las ayudas sean homogéneas.

Al otro lado del Atlántico, más de lo mismo

La administración Trump, haciendo gala del proteccionismo que le caracteriza, y haciendo bueno también el American First, ha inundado de liquidez a las aerolíneas norteamericanas.

Como suele ser habitual en el principal país del mundo capitalista, la mayor parte de las ayudas se las están llevando las grandes corporaciones y multinacionales.

Y las «migajas» para la pequeña y mediana empresa y para los norteamericanos de a pie, que además es sobre los que se está cebando la pandemia.

Fuente – CincoDías / Ryanair en Wikipedia / IAG en Wikipedia

Imagen – Presidente / Mike McBey / Antonio Zugaldia / Per Egevad / Pedro Lozano / Irish Mexi /Colin Brown Photography

La mitad del S&P 500 en manos de Amazon, Facebook y Microsoft

Las grandes tecnológicas, Amazon, Facebook y Microsoft, protagonizan en estos momentos subidas fabulosas de su capitalización bursátil, que han logrado que la mitad del valor del índice S&P 500 esté en manos de estas tres compañías tecnológicas

El S&P 500 es uno de los índices bursátiles que mejor refleja la situación real de las 500 principales empresas norteamericanas que cotizan en la Bolsa.

El acrónico S&P hace referencia a Standard & Poors, que fue la empresa que creo el índice en el año 1923, aunque durante mucho tiempo solo reflejó la cotización de las 223 principales compañías norteamericanas cotizadas.

Para crear su índice, el S&P 500 se nutre a su vez de otros importantes indicadores bursátiles, como son la escala el NYSE de Wall Street y el NASDAQ, que es el mercado donde cotizan los valores tecnológicos.

Amazon, Facebook y Microsoft son la mitad del mercado

Las Bolsas norteamericanas, por lo menos hasta ahora, parecen ajenas a la crisis económica que está provocando la pandemia tanto en Estados Unidos como el resto del mundo, y a los malos datos del resto de las Bolsas mundiales.

En el caso del índice de las cotizadas tecnológicas, el NASDAQ, ha subido en las últimas sesiones un 23,8%, llegando a superar la «barrera psicológica» de los 11.000 puntos.

El otro gran índice norteamericano, con el que comenzábamos el artículo, el S&P 500, lleva cosechando buenos resultados durante varias jornadas, habiendo subido un 3,7%.

Lo que verdaderamente ha hecho «rebotar» dicho índice, desde los valores mínimos del mes de marzo ha sido el aporte de las tecnológicas, en concreto de Amazon, Facebook y Microsoft, que suponen la mitad de la «tarta».

En tiempo de pandemia, la tecnología manda

En cierto modo impulsado por los confinamientos que se han visto en Estados Unidos y en muchos países europeos, los habitantes de estos países han hecho un uso intensivo de la tecnología y de las plataformas.

En pleno «cerrojazo» en España, se multiplicaron las compras en Amazon, en el obligado encierro la única manera de socializar era utilizar las redes sociales como Facebook y Twitter, entre otras.

Además, todo aquel que pudo comenzó a utilizar el ordenador y la tableta para casi todo, y en eso dos nichos de mercado, los reyes son Microsoft y Alphabet Inc., la empresa matriz de la omnipresente Google.

La subida del precio de sus títulos lo único que significa, además de que el «negocio» está saneado y que siguen haciendo dinero «a toda máquina», es que su capitalización bursátil aumenta, esto, es, las compañías valen más.

La suma de capitalizaciones de Microsoft, Amazon, Alphabet, Apple y Facebook suponen, a día de hoy, 6,81 billones de dólares, lo que es casi el 25% del valor del S&P 500.

En menos de un año eso cinco «unicornios» han pasado de superar por poco el 16% de la capitalización bursátil del S&P 500, a suponer casi el 25%; eso supone haber aumentado el valor de las compañías en más de dos billones de dólares.

Apple, indiscutida en cabeza, con Amazon «pisándole los talones»

La empresa que fundasen Steve Jobs y Stephen Wozniak tiene un valor de 1,88 billones de dólares, y solo en el pasado año fiscal aumentó su valor en un 11%.

Por si esto no fuera poco, acaba de lograr el récord de beneficio trimestral por acción con un valor de 2,82 dólares norteamericanos lo que le ha permitido duplicar su capitalización bursátil.

Si en agosto del 2019 no llegaba a billón en capitalización, este mismo mes ha logrado que su capital social llegue a los ya citados 1,88 billones.

Una de las empresas de Jeff Bezos, nos referimos a Amazon, le «pisa los talones» a Apple en cuanto a su capital social, y vale en estos momentos 1,61 billones de dólares, lo que supone haberse apreciado en un año un 83%.

Microsoft, a la zaga

A pesar de no pertenece a GAFA – acrónimo de Google, Amazon, Facebook y Apple – también ha sabido beneficiarse de la mejora de los valores tecnológicos, logrando una mejora de su capitalización del 80%.

La empresa que fundase Bill Gates ha pasado de una capitalización de 0,88 millones en 2019 a 1,61 billones en agosto del 2020, lo que informa de la buena gestión de la compañía que ha realizado Satya Nadella y su equipo directivo.

Google, es decir, la «nebulosa» empresarial que rodea a Alphabet, aunque también ha visto como avanza en el valor de las acciones de la empresa, «solo» ha aumentado su valor un 23,5%.

Un tercio del beneficio accionarial

Las citadas compañías copan un tercio del beneficio accionarial de las cotizadas norteamericanas del último lustro.

A pesar de los buenos resultados, hay muchos inversores recelosos, porque los resultados de las tecnológicas en el índice S&P 500, se acercan mucho a aquellas fechas luctuosas en las cuales se produjo el reventón de la burbuja de las puntocom.

Dicho suceso dejó a muchos inversores en la ruina absoluta, y los inversionistas, con la crisis económica provocada por el covid-19, no están para emociones fuertes.

Todo llama, inclusive para calmar a los mercados, que las GAFA empiecen a asumir el nuevo escenario económico, en Estados Unidos y en otros mercados, marcado por la recesión y por la moderación de los beneficios empresariales.

Unos cimientos sólidos

Pero a diferencia de lo que sucedió con la burbuja tecnológica, en la actualidad los cimientos de los «unicornios» tecnológicos que hemos citado, son sólidos y su capitalización bursátil se basa en hechos.

La confianza en estas compañías se ha reforzado después de que Alphabet, Amazon, Facebook y Apple publicasen sus resultados económicos trimestrales, que paradójicamente, aunque el periodo estuvo dominado por el «cerrojazo», no impidió que tuviesen beneficios récord.

En el escenario que se plantea, con plantillas enteras confinadas y obligadas al teletrabajo, los inversores ven que seguramente serán las empresas del sector tecnológico las grandes beneficiadas de la situación, por lo que están invirtiendo masivamente en ellas.

Fuente – CincoDías / S&P 500 en Wikipedia / Microsoft en Wikipedia

Imagen – André – Pierre du Plessis / Sarah Marshall / Joey Zanotti / Luis Penados / Kestel Multimedia / Will Raven / Billie Grace Ward