El programa económico de Joe Biden

A lo largo de la campaña electoral Joe Biden y Kamala Harris han ido desgranando lo que será el plan económico de su administración: más impuestos para la gran empresa y para los que más ganan, subida del salario mínimo e impulsar las fuentes de energías renovables

Sí de algo estamos seguros es que la nueva administración norteamericana, comandada por el ticket Biden – Harris, va a suponer una ruptura con todo lo anterior, también en materia económica.

A la espera que se produzca el traspaso de poder – nadie garantiza que el mismo sea civilizado y exento de problemas – a lo largo de la campaña electoral, Joe Biden y Kamala Harris han ido desgranando lo que será su programa económico.

Con medidas que favorecen a las bases del Partido Demócrata, quizás las «medidas estrella» sean la subida del impuesto de sociedades a las grandes corporaciones y la subida del salario mínimo.

Estímulos financieros

Quizás sea la medida más urgente, en forma de un amplio y bien dotado plan de estímulos económicos para sacar a la primera economía del mundo del marasmo que ha provocado la crisis económica provocada por la pandemia de SARS-CoV-2.

Se trataría de continuar el plan de estímulos que «armó» la administración de Donald Trump, que estuvo dotado con 3,4 billones de dólares, un dinero que se ha repartido entre empresas, ciudadanos y gobiernos estatales.

Paradójicamente se trata de un tema – estimular la economía – en el que ambos partidos, Demócrata y Republicano, se encuentran en perfecta sintonía casi desde que Estados Unidos fue asolado por la pandemia.

Las negociaciones entre ambas formaciones políticas se han centrado en el volumen de nuevo plan de estímulos, que el partido de Joe Biden quiere que sea de 2,2 billones de dólares.

Debido a que seguramente el Partido Republicano tenga la mayoría en el Senado, es posible que dicho «paquete» se quede solo en 1,8 billones de dólares.

Que paguen más los que más tienen

Joe Biden llega al 1600 de la Avenida Pensilvania con un ambicioso plan fiscal que revertirá los estragos tributarios que ha cometido Donald Trump que ha rebajado los impuestos a las grandes empresas y a los más ricos.

Todo parece indicar que el impuesto de sociedades subirá del 21% al 28% con un tipo efectivo que se situará en el 15%, muy lejos del 35% que impuso la administración Obama, donde Biden fue vicepresidente.

Otra de las medidas va a ser subir el IRPF a las rentas del trabajo más altas, y gravar más el impuesto de sucesiones.

Con estas medidas, si se pueden mantener durante una década, es posible que el gobierno norteamericano pueda recaudar, en una década, el equivalente a 3,2 billones de dólares.

Made in America

En este sentido, la administración Biden, bien es cierto que, con unos métodos menos groseros de Donald Trump, pretende poner en el frontispicio de la Casa Blanca el consume americano.

Los economistas de la administración entrante han diseñado un plan de 700.000 millones de dólares que impulse la manufactura norteamericana, que podría generar cinco millones de empleos en el territorio de la Unión.

El plan llevará el nombre de Build Back Better, y pretende, también, reconstruir la clase media norteamericana, que durante los años de administraciones republicanas ha sido desarbolada con una carga impositiva desmedida a las PYMES y pequeños negocios.

Al mismo tiempo, de lo que se trata es de crear empresas y negocios que desarrollen alta tecnología, como una manera de dotar de más valor añadido ha tejido productivo norteamericano y hacer frente a la revolución tecnológica china.

Sostenibilidad

Es otro de los principios rectores de la reforma económica que pretende imprimir la administración Biden.

Como primera medida la energía «verde» va a ser impulsada y estimulada, evolucionando hacia una economía que disminuya progresivamente el uso de combustibles fósiles, bonificando el uso de energías renovables.

Para el sector inmobiliario, una de las «patas» de la economía de EE. UU., propone incentivar la construcción de vivienda sostenible, a ser posible que se autoabastezcan de energía con la instalación de paneles solares.

Reducir la tensión comercial

Principalmente con China, pero también en menor medida con la Unión Europea, aunque reducción no es sinónimo de desaparición, siendo posible que la conflictividad continúe.

Visto que la política de aranceles a los productos chinos, impuesta por la administración Trump, no ha impedido que la balanza comercial siga siendo favorable al país que gobierna con «mano de hierro» por Xi Jinping.

Son tres, a decir de las autoridades chinas, los productos que desequilibran esa balanza: maquinaria, productos electrónicos y medicamentos.

15 dólares la hora, por lo menos

Uno de los grandes logros de la administración Obama, imponer un salario mínimo, va a ser retomada por los Demócratas, que pretenden que el «suelo» de ese salario mínimo sean los 15 USD.

En estos momentos el salario mínimo está fijado en 7,25 dólares norteamericanos la hora, lo que supone, si las intenciones se transforman en realidades, duplicarlo.

Otras medidas serán mejorar la prestación por desempleo y mejorar las condiciones financieras de los estudiantes universitarios que piden un crédito para sufragarse la «carrera».

Volver al Acuerdo de París

Hace pocas semanas, Donald Trump, mediante una orden ejecutiva, abandonó el Acuerdo de Paris, lo cual resulta preocupante ya que Estados Unidos es el mayor emisor de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Todo parece indicar que Joe Biden va a hacer retornar a Estados Unidos al acuerdo, y hará efectivo la intención de crear un plan contra el cambio climático dotado con 1,7 billones de dólares en una década.

Además, Joe Biden es un convencido de la necesidad de revertir el cambio climático, por lo que cree que habría que abandonar los combustibles fósiles, sobre todo el petróleo, para utilizar energías limpias.

Biden ha tenido que matizar sus palabras para no verse enfrentado a la poderosa industria de extracción de petróleo, diciendo que lo que su administración va a dejar es de subsidiar los combustibles fósiles.

Además de tranquilizar al sector diciendo que en el mismo no se va a acabar el empleo, también ha magnificado que el sector de las energías limpias va a crear miles de trabajos.

Fuente – CincoDías

Imagen – Joe Biden / Nan Palmero / Foto Sleuth / Tom Shockey / CDC Global / Images Money / CGP Grey

Aerolíneas: a la caza del viajero

Con una economía en estado crítico y con el espacio aéreo cerrado durante casi tres meses, y unos viajeros reacios a coger un avión, las grandes aerolíneas españolas se han lanzado a una política de agresivas ofertas comerciales para «cazar» clientes

En un sector en franca recesión producto de la crisis del coronavirus y con una España a la cual viajar es una conducta de riesgo, las aerolíneas se han enfrascado en una guerra de precios para hacerse con el mayor número de los escasos viajeros disponibles.

En lo que respecta al mercado español, las aerolíneas que se han enrolado en una guerra de precios son Iberia, Ryanair y Vueling, siendo las dos últimas aerolíneas de bajo coste que poco pueden ya «recortar» en precios.

Iberia inicia las hostilidades

El pasado lunes, los potenciales clientes de la que fuera aerolínea de bandera española, se encontraron los vuelos nacionales desde los 22 euros, vuelos con destino en la UE desde 30 euros y vuelos transoceánicos desde 128 euros.

Lo que pretende la empresa que tiene como CEO a Luis Gallego es hacerse con mayor porción de un mercado menguante, por el cierre del espacio aéreo durante muchos meses, y con unos viajeros renuentes a viajar.

Esas dos circunstancias, unidas al hecho de que la pandemia vuelve a campar por sus respetos, han provocado que en los tres meses de verano la ocupación de Iberia no ha llegado al 30%.

Ofensiva irlandesa

Ryanair no le va a la zaga, y al contraprogramado un millón de asientos, a diversos destinos, a partir de los 5 euros, durante un periodo de compra restringido a 48 horas.

La empresa que más tráfico ha desarrollado en los aeropuertos gestionados por AENA, ha establecido que la oferta está vigente para vuelos que se operen en septiembre y octubre y a 240 destinos.

Tirar los precios por lo suelos lleva siendo una constante, en determinados periodos, desde el año 1985 cuando nació, ya que en el mes de julio puso 250.000 plazas con un precio de salida de 30 euros.

Sin embargo, la oferta «cayó en saco roto», ya que las circunstancias se conjugaron para que la aerolínea no pudiese sacar jugo a la oferta masiva de venta que había hecho.

Recordemos que en el mes de julio Reino Unido y Francia obligaban a los turistas que provenían de España a tener que guardar cuarentena, y simultáneamente las autoridades alemanas recomendaban no viajar a determinadas CC. AA. españolas.

Ante la menor cantidad negocio, Ryanair ha reducido su capacidad operativa un 20% y las ofertas de vuelos baratos tiene como misión la reactivación de la demanda.

Tal como refieren desde Ryanair escudriñar el mercado para ver como estará en invierno es un ejercicio que estos momentos es un ejercicio fútil, porque todo dependerá de la incierta evolución de la pandemia.

Volver a su ser

De cualquiera de las maneras todo indica que en pocos meses el transporte de viajeros por avión volverá a ser pujante, tanto por la reactivación del turismo como por otro tipo de viajes, como los de negocios.

 A pesar de las previsiones, con los datos en la mano, la incertidumbre sobre el futuro de las aerolíneas solo se despejará cuando se haya encontrado una vacuna contra el covid-19 y la mayor parte de la población europea esté vacunada.

En ese escenario de recuperación, las aerolíneas de bajo coste juegan con una cierta ventaja porque pueden hacer ofertas de vuelos a unos precios que los grandes «dinosaurios» como Iberia o Lufthansa no se pueden permitir.

Existe un consenso entre todos los analistas del mercado aéreo de que para el 2023 el transporte de viajeros por avión habrá recuperado el nivel de actividad de antes de la crisis del covid-19.

Y ello porque la demanda sigue ahí, si bien es cierto que los viajeros todavía son renuentes a embarcarse debido a la incertidumbre de una crisis sanitaria producto del SARS-CoV-2 que se desconoce cuándo remitirá.

Vueling se enrola en la guerra de precios

Algo que en cierto modo es tirar piedras sobre su propio tejado, dado que Vueling es la «low cost» del consorcio IAG, en el cual, además de British Airlines se encuentra Iberia.

Su agresiva política de precios, con vuelos nacionales desde 8,99 euros, lo que busca es «segar la hierba bajo los pies» a otras aerolíneas de bajo coste, caso de Ryanair.

Las ofertas son para viajar entre el 21 de septiembre del 2020 y el 30 de junio del 2021, desde los principales aeropuertos nacionales, como puedan ser Madrid, Bilbao o Barcelona.

Esa oferta nacional se combina con oferta de destinos internacionales desde 11,99 euros, a ciudades como la capital de Gales, Cardiff, Londres o la francesa Nantes.

Unos rescates que distorsionan el mercado

Es la queja de ciertas aerolíneas que no son de «bandera», caso de Ryanair, que se quejan de que algunos estados hayan inyectado cientos de millones de euros en aerolíneas nacionales.

Entre las beneficiadas se encuentran Lufthansa, Alitalia, SAS, Finnair o Air France, lo que les ha permitido seguir manteniendo los mismos estándares de servicio que antes de la crisis y embarcase en una guerra de precios.

El montante total de las ayudas – son estimaciones de Ryanair – es de 10.000 millones de euros, y la queja principal es que esas ayudas han sido, en su concesión, completamente arbitrarias y no sujeta a criterios objetivos.

Alitalia, uno de los caos más flagrantes

La aerolínea de bandera italiana, lleva casi 20 años siendo un sumidero por donde se han ido cientos de millones de euros, ya que como empresa lleva 16 años sin dar un solo euro de beneficios.

Desde Ryanair y otras aerolíneas se pide a la Unión Europea que haya «café para todos», y que todo el sector, dado que estamos hablando de empresa de transporte aéreo netamente europeas, las ayudas sean homogéneas.

Al otro lado del Atlántico, más de lo mismo

La administración Trump, haciendo gala del proteccionismo que le caracteriza, y haciendo bueno también el American First, ha inundado de liquidez a las aerolíneas norteamericanas.

Como suele ser habitual en el principal país del mundo capitalista, la mayor parte de las ayudas se las están llevando las grandes corporaciones y multinacionales.

Y las «migajas» para la pequeña y mediana empresa y para los norteamericanos de a pie, que además es sobre los que se está cebando la pandemia.

Fuente – CincoDías / Ryanair en Wikipedia / IAG en Wikipedia

Imagen – Presidente / Mike McBey / Antonio Zugaldia / Per Egevad / Pedro Lozano / Irish Mexi /Colin Brown Photography

La mitad del S&P 500 en manos de Amazon, Facebook y Microsoft

Las grandes tecnológicas, Amazon, Facebook y Microsoft, protagonizan en estos momentos subidas fabulosas de su capitalización bursátil, que han logrado que la mitad del valor del índice S&P 500 esté en manos de estas tres compañías tecnológicas

El S&P 500 es uno de los índices bursátiles que mejor refleja la situación real de las 500 principales empresas norteamericanas que cotizan en la Bolsa.

El acrónico S&P hace referencia a Standard & Poors, que fue la empresa que creo el índice en el año 1923, aunque durante mucho tiempo solo reflejó la cotización de las 223 principales compañías norteamericanas cotizadas.

Para crear su índice, el S&P 500 se nutre a su vez de otros importantes indicadores bursátiles, como son la escala el NYSE de Wall Street y el NASDAQ, que es el mercado donde cotizan los valores tecnológicos.

Amazon, Facebook y Microsoft son la mitad del mercado

Las Bolsas norteamericanas, por lo menos hasta ahora, parecen ajenas a la crisis económica que está provocando la pandemia tanto en Estados Unidos como el resto del mundo, y a los malos datos del resto de las Bolsas mundiales.

En el caso del índice de las cotizadas tecnológicas, el NASDAQ, ha subido en las últimas sesiones un 23,8%, llegando a superar la «barrera psicológica» de los 11.000 puntos.

El otro gran índice norteamericano, con el que comenzábamos el artículo, el S&P 500, lleva cosechando buenos resultados durante varias jornadas, habiendo subido un 3,7%.

Lo que verdaderamente ha hecho «rebotar» dicho índice, desde los valores mínimos del mes de marzo ha sido el aporte de las tecnológicas, en concreto de Amazon, Facebook y Microsoft, que suponen la mitad de la «tarta».

En tiempo de pandemia, la tecnología manda

En cierto modo impulsado por los confinamientos que se han visto en Estados Unidos y en muchos países europeos, los habitantes de estos países han hecho un uso intensivo de la tecnología y de las plataformas.

En pleno «cerrojazo» en España, se multiplicaron las compras en Amazon, en el obligado encierro la única manera de socializar era utilizar las redes sociales como Facebook y Twitter, entre otras.

Además, todo aquel que pudo comenzó a utilizar el ordenador y la tableta para casi todo, y en eso dos nichos de mercado, los reyes son Microsoft y Alphabet Inc., la empresa matriz de la omnipresente Google.

La subida del precio de sus títulos lo único que significa, además de que el «negocio» está saneado y que siguen haciendo dinero «a toda máquina», es que su capitalización bursátil aumenta, esto, es, las compañías valen más.

La suma de capitalizaciones de Microsoft, Amazon, Alphabet, Apple y Facebook suponen, a día de hoy, 6,81 billones de dólares, lo que es casi el 25% del valor del S&P 500.

En menos de un año eso cinco «unicornios» han pasado de superar por poco el 16% de la capitalización bursátil del S&P 500, a suponer casi el 25%; eso supone haber aumentado el valor de las compañías en más de dos billones de dólares.

Apple, indiscutida en cabeza, con Amazon «pisándole los talones»

La empresa que fundasen Steve Jobs y Stephen Wozniak tiene un valor de 1,88 billones de dólares, y solo en el pasado año fiscal aumentó su valor en un 11%.

Por si esto no fuera poco, acaba de lograr el récord de beneficio trimestral por acción con un valor de 2,82 dólares norteamericanos lo que le ha permitido duplicar su capitalización bursátil.

Si en agosto del 2019 no llegaba a billón en capitalización, este mismo mes ha logrado que su capital social llegue a los ya citados 1,88 billones.

Una de las empresas de Jeff Bezos, nos referimos a Amazon, le «pisa los talones» a Apple en cuanto a su capital social, y vale en estos momentos 1,61 billones de dólares, lo que supone haberse apreciado en un año un 83%.

Microsoft, a la zaga

A pesar de no pertenece a GAFA – acrónimo de Google, Amazon, Facebook y Apple – también ha sabido beneficiarse de la mejora de los valores tecnológicos, logrando una mejora de su capitalización del 80%.

La empresa que fundase Bill Gates ha pasado de una capitalización de 0,88 millones en 2019 a 1,61 billones en agosto del 2020, lo que informa de la buena gestión de la compañía que ha realizado Satya Nadella y su equipo directivo.

Google, es decir, la «nebulosa» empresarial que rodea a Alphabet, aunque también ha visto como avanza en el valor de las acciones de la empresa, «solo» ha aumentado su valor un 23,5%.

Un tercio del beneficio accionarial

Las citadas compañías copan un tercio del beneficio accionarial de las cotizadas norteamericanas del último lustro.

A pesar de los buenos resultados, hay muchos inversores recelosos, porque los resultados de las tecnológicas en el índice S&P 500, se acercan mucho a aquellas fechas luctuosas en las cuales se produjo el reventón de la burbuja de las puntocom.

Dicho suceso dejó a muchos inversores en la ruina absoluta, y los inversionistas, con la crisis económica provocada por el covid-19, no están para emociones fuertes.

Todo llama, inclusive para calmar a los mercados, que las GAFA empiecen a asumir el nuevo escenario económico, en Estados Unidos y en otros mercados, marcado por la recesión y por la moderación de los beneficios empresariales.

Unos cimientos sólidos

Pero a diferencia de lo que sucedió con la burbuja tecnológica, en la actualidad los cimientos de los «unicornios» tecnológicos que hemos citado, son sólidos y su capitalización bursátil se basa en hechos.

La confianza en estas compañías se ha reforzado después de que Alphabet, Amazon, Facebook y Apple publicasen sus resultados económicos trimestrales, que paradójicamente, aunque el periodo estuvo dominado por el «cerrojazo», no impidió que tuviesen beneficios récord.

En el escenario que se plantea, con plantillas enteras confinadas y obligadas al teletrabajo, los inversores ven que seguramente serán las empresas del sector tecnológico las grandes beneficiadas de la situación, por lo que están invirtiendo masivamente en ellas.

Fuente – CincoDías / S&P 500 en Wikipedia / Microsoft en Wikipedia

Imagen – André – Pierre du Plessis / Sarah Marshall / Joey Zanotti / Luis Penados / Kestel Multimedia / Will Raven / Billie Grace Ward