Fiscalidad recuperada

La recuperación económica está logrando que la economía española se vaya recuperando a pasos agigantados, a pesar de que desde Bruselas se rebaja en más de un punto el crecimiento económico que se logrará al final del año, aunque se crecerá más de lo previsto en el 2022

Al mismo tiempo que la economía se recupera, también lo hace la fiscalidad: los ingresos tributarios se encuentran 3 puntos por encima de justo antes de la pandemia de SARS-CoV-2.

Desde la Agencia Tributaria, se cifra esa mayor recaudación, entre otros motivos, a una menor defraudación por parte de empresas y particulares.

Paradójicamente los ingresos fiscales se están recuperando a mejor ritmo de lo que lo hace el PIB, superando ya a los que se obtuvieron en el 2019, y suponen un 14% más que los logrados en el año 2020.

Ayudas públicas y otras situaciones

Es uno de los motivos de la mayor recaudación, y tiene que ver con los miles de millones que el gobierno está inyectando en la economía, muchos de ellos llegados directamente de la Unión Europea.

El menor uso de dinero en efectivo, más rastreable que el papel moneda, también está incidiendo en el logro de una mayor fiscalidad, así como los rastreos periódicos que lleva a cabo Hacienda.

La recuperación de la recaudación ya se notó en el primer trimestre del año, y a media que se iban levantando las restricciones y paulatinamente se recuperaba la actividad económica en casi todos los sectores.

A pesar de ello todavía algunos tributos, como es el caso de los impuestos sobre el consumo, como pueda ser el IVA, todavía están por debajo de lo recaudado en el año 2019.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de las rentas en los hogares, gracias a los ERTE, ha mantenido más o menos estable el volumen de consumo de las unidades familiares.

Mantenerse en guardia

Es de lo que avisan las autoridades fiscales, debido a que todavía la pandemia no está dominada, con inquietantes subidas en España de la incidencia acumulada.

Inclusive durante estos días hemos sido testigos del batacazo de las bolsas de medio mundo debido a las noticias del surgimiento de unas nuevas variantes del SARS-CoV-2 denominada ómicron y que sería más resistente a las vacunas.

Mientas tanto desde Bruselas se anima a la Hacienda española a mantener el fraude fiscal a raya, vinculando su represión a la llegada de más fondos desde Europa, ya que el próximo año toca revisión de esos indicadores.

Reformar la fiscalidad

El Ministerio de Hacienda tiene trabajado a un Comité de Sabios que deben de gestar una reforma fiscal, que presentará sus conclusiones en febrero de 2022, y desde la Agencia Tributaria se pide que sean unos cambios «digeribles».

La reforma también deberá tener en cuenta los cambios que se van a producir en la OCDE y la Unión Europea con respecto a los cambios de tipo corporativo.

Mientras tanto desde el Comité de Sabios, formado por 17 personas, intenta cambiar el sistema fiscal español ante un mundo en donde la globalización está cada vez más al orden del día.

Temas a tener en cuenta en la reforma fiscal son la defensa del medioambiente, la digitalización, imposición patrimonial y las actividades emergentes.

Fiscalidad verde

Es una de las principales novedades de cara a la reforma, y son una vía más para aumentar la recaudación, con unos tributos que son menos onerosos que sus pares en los países de la Unión Europea.

Al mismo tiempo, dicen en el Comité de Sabios, sería necesario llevar a cabo una armonización en lo que tiene que ver con la fiscalidad medioambiental de las comunidades autónomas, con tributos dispares.

Se trata de un tipo de impuestos que ofrecen una doble ganancia: por un lado, por lo que se recauda y por el otro lo que se deja de contaminar ante la disyuntiva de tener que pagar impuestos por lo que manchan.

Y mientras tanto, el crecimiento económico…

Las halagüeñas previsiones económicas del gobierno parece que se moderan, ya que desde Bruselas se rebaja la misma un 1,4%.

Mientras que desde Hacienda se esperaba un crecimiento económico del 6,2%, desde la Comisión Europea se rebajan las previsiones mejora económica para este año que concluye.

Paradójicamente, para el próximo año, el crecimiento será superior, ya que las previsiones muestran que en vez de un 5,5%, el PIB crecerá hasta el 6,2%.

Además, según las previsiones de la UE, España será el único país que no habrá recuperado, en el año 2022, su crecimiento económico prepandemia.

De hecho, a pesar del crecimiento previsto para el 2022, el PIB estará todavía un 1,5% por debajo del Producto Interior Bruto previo a la pandemia de SARS-CoV-2.

Europa si se recupera

Mientras que España renqueará todavía el próximo año, muchos de los países europeos de nuestro entorno, caso de Alemania, Francia e Italia si conseguirán remontar el bache económico de la pandemia.

En el caso del país que va a gobernar Olaf Scholz, su crecimiento del PIB superará en dos puntos porcentuales el logrado en el 2019.

A la hora de realizar sus previsiones económicas, Bruselas tiene en cuenta variables como el aumento de la inflación, el aumento de los contagios de COVID, y el aumento de los precios de los combustibles y la energía, disparados no solo en España.

En el caso de nuestro país, el indicador más dañino sería el aumento de los casos de SARS-CoV-2, debido a la importancia que tiene en la economía patria el turismo, un sector que tendrá que esperar al próximo año para una completa recuperación.

Otro elemento para tener en cuenta tiene que ver con las disfunciones del mercado de trabajo, que puede incidir negativamente en la ejecución de inversiones medioambientales y digitales, que involucran cientos de millones de euros.

Dos indicadores preocupantes

Como son el déficit y la deuda del Estado, y aunque la mayoría de los escenarios posibles muestran que el crecimiento económico podrían domeñarlos, en este momento son más abultados de lo que sería aconsejable.

Las previsiones que llegan desde la Comisión Europea muestran que la deuda pública terminará en este año en más de un 120% del PIB, y el déficit público por encima del 8% aunque ambos indicadores podrían disminuir en el 2022.

Fuente – EL PAÍS / elEconomista

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La gasolina en máximos

Producto de una demanda creciente de derivados del petróleo, una vez que parece que la pandemia de SARS-CoV-2 está quedando atrás, el precio de la gasolina y el gasoil en España no deja de crecer desde noviembre: ahora un depósito de gasolina cuesta 75 euros y el de gasoil 68 euros

El crudo y sus derivados marcan máximos históricos en España, con el mayor precio en siete años, donde un depósito de gasolina cuesta, de media, 75 euros y uno de gasoil escala hasta los 68.

La subida está siendo sostenida y lleva varias semanas en alza, llegando a unos precios que no se recordaban en 7 años, y hoy por hoy el precio de la gasolina se sitúa en 1,37 euros el litro y en 1,23 el del gasoil.

Una subida mantenida desde noviembre

Los consumidores ven, desde el pasado noviembre, como el litro de combustible, tanto la gasolina como el gasoil, suben de manera sostenida desde hace más meses de lo que les gustaría.

Hasta hoy el precio de la gasolina ha aumentado un 19% y un 21% el del gasoil, producto de la subida de precio del barril de Brent, el índice con el que se alinea en Europa el precio de los combustibles.

Este jueves, el precio del barril de petróleo que se ha colocado en 73 dólares, teniendo en cuenta que en noviembre la referencia de precio del barril de petróleo del mar del Norte estaba en cuarenta dólares norteamericanos.

Una subida artificial

Aunque la gran incógnita a despejar es si el barril de crudo seguirá subiendo, los aumentos de precio se deben únicamente al capricho de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, no ha una necesidad del mercado.

Ha sido la OPEP, limitando el número de barriles de petróleo que salen al mercado, la que ha recortado la producción y a una misma demanda el precio no ha hecho sino crecer.

Por todo ello, con un planeta saliendo de la recesión económica producida por la pandemia de SARS-CoV-2, lo que está trayendo un aumento de la demanda, no aumentar la oferta de petróleo y sus derivados, lleva a una escalada alcista de los precios.

Sin embargo, esta situación podría hacer que los productores americanos de crudo a partir del fracking vayan a inundar el mercado con sus productos, lo que indefectiblemente obligaría a la OPEP+ a «mover ficha».

Reequilibrar el mercado

Saliendo de la pandemia y con unas economías con «hambre» de crecimiento, el equilibro de los precios no volverá, a decir de los expertos, hasta 2022.

En ese año se espera que las necesidades mundiales de crudo escalen hasta los 3 millones de barriles diarios, y es esperable que ante ese movimiento del mercado la OPEP+ reaccione.

Es posible que, ante esa nueva demanda, la producción mundial de petróleo llegue a los cinco millones de barriles diarios, y ante más oferta, los precios vuelvan por sus fueros.

Pero hasta dentro de un año aproximadamente, seguiremos teniendo que lidiar con unos precios alcistas, y la economía española tendrá que seguir «rascándose el bolsillo» para pagar la minuta del combustible.

Algunos analistas intuyen que hasta que el mercado se autorregule es posible que veamos «picos» de hasta 100 dólares por barril de crudo.

Un negocio menguante

El mercado de los combustibles fósiles y derivados y del gas será menguante en los próximos años, debido a que cada día son más los países, muchos de ellos desarrollados, que se han puesto como meta tener emisiones 0 en pocos años.

La única manera de conseguir eso pasa por potenciar las energías verdes y renovables en detrimento del tradicional mix energético basado en combustibles fósiles y gas natural, que es la «receta» actual.

La inversión en infraestructuras petrolíferas es cada vez menor, básicamente porque las petroleras se dan cuenta de que su negocio tiene fecha de caducidad, algo que paradójicamente no hace sino subir el precio de sus productos.

Desde la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se estima que si lo que se pretende lograr es emisiones 0 en el 2050 es necesario dejar de invertir en el negocio de los combustibles fósiles, carbón y gas natural.

Francia, el «espejo» en el que se mira Europa

Nuestro país vecino es un ejemplo para el resto de los países europeos, ya que es el principal productor de energía de la UE sin que eso le haya hecho renunciar a la «energía verde».

El país que gobierna Emmanuel Macron ha logrado que el 95% de su generación eléctrica se consiga con tecnologías de bajas emisiones.

Francia es, dentro de los países de la Unión Europea, el que más energía exporta, buena parte de ella a España, logrando por ello pingues beneficios que el año 2020 llegaron a los 3.000 millones de euros.

Francia lidera una serie de países, de los que forman parte también Bélgica, Suiza, Austria y los países nórdicos que demuestran en la práctica como se puede hacer compatible la generación eléctrica con un respeto escrupuloso a la naturaleza.

Una producción enorme con poca huella de carbono

En el caso de nuestro país vecino, la producción anual de electricidad es de 40 GW anuales, con una de las huellas de carbono más pequeñas de toda Europa: 40 gCO₂eq/kWh.

Para poner en perspectiva la huella de carbono francesa, por Kilovatio de energía producido, nuestro país tiene una huella de carbono de 217 gCO₂eq/kWh con una producción de GW que es la mitad de la francesa.

Por equiparla la huella de carbono francesa con la de un país que tiene casi la misma generación eléctrica, 40 GW anuales, podemos decir que Alemania contamina 284 gCO₂eq/kWh

Alemania, un caso especial

La enorme huella de carbono de Alemania con respecto a un productor de electricidad como Francia que genera un volumen similar de electricidad se debe a que parte de la generación eléctrica alemana proviene del carbón.

A pesar de ello, en Alemania el 50% de la generación eléctrica se produce a partir de fuentes renovables, pero el uso del carbón pende como una pesada losa.

Un país cercano al de Ángela Merkel, Polonia, es uno de los más «sucios» a la hora de generar electricidad, ya que la mayor parte de esa generación se basa en el carbón.

El país que gobierna el Partido Ley y Justicia de Jarosław Kaczyński tiene una huella de carbono de 700 gCO₂eq/kWh, siendo uno de los países más contaminantes de toda Europa.

Fuente – EL PAÍS / xataka

Imagen – Tennssee Valley Authority / Robert Geiger / Yi Fei / Roel Hemkes / GCP Grey / John Fielding / Thomas Kohler / Roman Ranniew