Buscarse la vida

Es lo que está teniendo que hacer Telefónica ante el hundimiento de los beneficios en el sector de las telecomunicaciones: joint venture  con Prosegur, créditos al consumo con Movistar Money, seguros de salud por medio de Movistar Salud y hasta paneles solares.

Es a lo que se están viendo obligadas Telefónica y otras empresas de telecomunicaciones que ven como su negocio principal, precisamente las telecomunicaciones avanzan con un menor crecimiento.

En el caso de la multinacional que preside Álvarez – Pallete, se está reinventando, ofreciendo a sus clientes alarmas para sus domicilios e incluso paneles solares, todo vale con tal de seguir «engordando» la cuenta de resultados.

Incursionar en nuevos negocios es obligado dado que en el mercado de las telecomunicaciones se vive una guerra despiadada de precios y las utilidades cada día son menores.

Algo que se venía venir

Un reciente informe de Mody’s muestra bien a las claras que los ingresos en el sector de las telecomunicaciones avanzan a un ritmo muy lento, sobre todo si nos fijamos en España.

Debido a ello, Telefónica, pero no solo, se apresta a incursionar en otros sectores en los cuales pueda lograr hacer un negocio que en el mercado de las telecomunicaciones cada día que pasa es más complicado.

Su más grande adquisición de esta última temporada se cifra en haber comprado el 50% de Prosegur Alarmas, aunque también ha ultimado un acuerdo con CaixaBank para comercializar créditos al consumo.

La última incursión del que fuera el operador monopolístico en telecomunicaciones en el mercado español ha sido el sanitario, habiendo llegado a un acuerdo con Teladoc Health, un seguro sanitario privado estadounidense.

Pero también conectividad

Es otra de las vías de negocio que está explorando Telefónica, dado que su saber hacer está indudablemente ligado, desde hace casi un siglo, al mercado de las telecomunicaciones.

La nueva línea de negocio tendría que ver con actividades que hacen necesaria una buena conectividad, de manera que se pueda aprovechar los nuevos desarrollos tecnológicos en los cuales es líder, como el despliegue de una línea de 5G.

Y esto se hace en un contexto, acrecentado por la pandemia, de debilidad macroeconómica y aumento de la competencia, que va a limitar el crecimiento de mercado de las telecomunicaciones español por lo menos en los próximos 18 meses.

Como ya hemos indicado, pero aquí nos extendemos en la explicación, la guerra de precios que se ha instalado en el mercado español de las telecomunicaciones amenaza los beneficios de las operadoras.

Por otro lado, ese mercado, producto de la saturación de las ofertas, comienza a dar claros signos de fatiga, y lo que hasta hace poco era un negocio quedaba pingües beneficios, ya no lo es.

Movistar Money

Fue el lanzamiento estrella del 2019 y se trata de un servicio de créditos al consumo que está desarrollando con CaixaBank, que se convierte en su socio en un mercado en que el novel.

Ahora, y a pesar de la pandemia, Movistar Money está en pleno proceso de expansión internacional, teniendo ya presencia en Alemania y en esta misma semana se ha «lanzado» el servicio en Brasil.

En lo que respecta a su operativa en España, ofrece préstamos de hasta 4.000 euros, y en el poco tiempo que lleva en el negocio de los créditos de consumo ha prestado 84 millones de euros en 30.000 créditos.

Orange también banca en España

Los movimientos que está realizando Telefónica, sobre todo los que tienen que ver con los créditos de consumo, son calcados a los que ha realizado la «teleco» francesa Orange, que comenzó hace años con sus negocios bancarios en su país.

Hace dos años la operadora de telecomunicaciones oriunda del país que preside Emmanuel Macron decidió empezar a operar con su banco en España.

En su «desembarco» Orange ofrecía a sus clientes de telefonía una cuenta corriente, una cuenta de ahorro y una tarjeta de debido, con la cual ha captado 35 millones de euros y ha logrado una cartera de 20.000 clientes.

Joint venture con Prosegur

Es un negocio con el comenzó a mediados del 2019 y a pesar de que adquirió la mitad del negocio de alarmas de la empresa que preside Helena Revoredo, la «batuta» la sigue llevando la empresa de seguridad.

La forma que tuvo de adquirir la mitad del negocio de alarmas de Prosegur, por un montante de 305 millones de euros, fue mediante un canje de acciones, por lo que Telefónica no tuvo que desembolsar ni un euro.

La realidad es que Prosegur y Telefónica se complementan, ya que la empresa de seguridad tiene un saber hacer que lleva acumulando desde su fundación en el año 1976 y la compañía de telecomunicaciones puede aportar su «músculo tecnológico».

También en sanidad

Es el último terreno, y seguramente no será el último, en el cual se interna Telefónica, y no es otro que el de la sanidad, en el que se interna Telefónica.

Pero la fisonomía empresarial no es la de una empresa conjunta, sino que se ha aliado con el seguro médico privado norteamericano Teladoc Health, y para que sus clientes accedan a sus servicios por medio de Movistar Salud.

Se trata de un servicio de atención primaria que se desarrolla mediante videollamadas, un servicio que tiene, actualmente, un precio de 11 euros al mes.

A pesar de ello, Telefónica cumple aquí, como en el resto de sus negocios diversificados, el papel de partner tecnológico, ya sea en los campos de la seguridad, la banca o la salud, como es este caso.

También se atreve con el sector energético

Aunque por el momento solo se trata de una prueba, ahora de lo que se trata es de incursionar en sector de los paneles solares para el autoconsumo doméstico, desarrollando esa función por medio de Movistar Paneles Solares.

Todo este proceso de diversificación se produce en un contexto en el cual su cotización en bolsa es la menor en un cuarto de siglo, y con su tradicional sector de negocio que «hace aguas» por todos lados.

Fuente – eldiario

Imagen – Campus Party México / Etxaburu / Rayshongo / Images of Money / Oatsy / Nacho / Nanavati Hospital / Elliott Brown

Economías endeudas

Producto de la crisis económica producto del SARS-CoV-2, la deuda pública y como consecuencia el déficit público de decenas de países, también de los que forman parte del club comunitario, han batido récords históricos, con una España que se irá al 123% del PIB

Uno de los daños colaterales de la crisis provocada por el SARS-CoV-2 es que las grandes economías del Globo se están teniendo que endeudar a niveles nunca vistos desde que comenzó el siglo.

Ya son tres decenas de países cuya deuda pública está por encima del 100%, entre ellos España, donde todos los analistas económicos opinan que este 2020 llegará al 123% de su PIB.

Lo estrictamente necesario

En el caso de España, endeudarse está siendo necesario para la necesidad de financiar una serie de políticas, también económicas, que están consiguiendo evitar que el país se hunda en el marasmo.

Nos referimos a la financiación de los ERTE, los subsidios a fondo perdido, el gasto sanitario producto de la pandemia y también las inyecciones de liquidez a empresas que han impedido que entrasen en quiebra.

A pesar de las políticas monetarias, producto del covid-19, que están llevando a cabo la mayoría de las economías avanzadas, esto es, gastar lo que no se tiene, un futuro default de algunos de esos países parece un espejismo lejano.

Y ello porque, en el caso de la Unión Europea, el BCE ha «congelado» los intereses de la deuda, por lo cual los gobiernos de los 27 pueden seguir ejerciendo de manirrotos llegado el caso.

La mayoría por encima del 100%

Son los «primeros espadas» de la economía mundial los que más deuda están contrayendo, y claro, todo eso a base de bonos que están inundando los mercados.

Son ya muchos países, como Estados Unidos, que tienen ya su deuda pública por encima del 100%, y en caso de Japón, por encima del 200%.

Las previsiones para el país que gobernase hasta hace poco Shinzō Abe es que su deuda pública sume este año 30 puntos más, llegando al 266% del PIB.

En La Meca de la economía de mercado, nos referimos a Estados Unidos, se prevé que termine el 2020 con una deuda pública del 131% de su PIB, y España no le va a la zaga, elevándose en este 2020 hasta los 123 puntos porcentuales.

Copas y mujeres

Nuevamente van a ser los países del sur de Europa, a los cuales el premier holandés Jeroen Dijsselbloem acusó de gastarse el dinero europeo en copas y mujeres, los que peor desempeño económico van a tener en esta crisis.

En el caso de España, con unas previsiones de deuda pública del 123% del PIB para este año, tiene uno de los niveles de endeudamiento público desconocidos desde 1902, pero Grecia, Portugal e Italia no le van a la zaga.

En el caso de Grecia su deuda pública «escalará» hasta el 125%, habiendo solo dos países en el mundo – Japón y Sudán – que superan dicha cantidad.

Mientras tanto Italia terminará el año con deuda por el 161% de su PIB y Portugal nos superará en 8 puntos porcentuales.

El endeudamiento de los países europeos ha hecho trizas el pacto de estabilidad europeo, que autorizaba, eso era antes de la crisis sanitaria y económica del SARS-CoV-2, un magro endeudamiento público no superior al 60% del PIB.

La receta del Fondo Monetario Internacional

A pesar de que el FMI tiene una bien merecida fama de ser de la «cofradía del puño», con la presente crisis, y para conjugar la debacle económica ha recomendado a todos los gobiernos nacionales que gasten con si no hubiera un mañana.

En cuanto a la recuperación de las economías del sur de Europa, la institución que preside Kristalina Gueorguieva prevé que Grecia, en el 2023, y Portugal, en el 2025, serán los primeros en reponerse.

En el caso de los países que presiden Giuseppe Conte y Pedro Sánchez tardarán más en volver a la senda del crecimiento económico.

En el caso de los PIGS, se ha producido una auténtica «tormenta perfecta» que ha hundido sus economías, con un cóctel formado por confinamientos estrictos, aumento del gasto, caída de la tributación y retracción del consumo.

Déficit público: España a la cabeza

España estará, en ese aspecto, y siempre según el FMI, en el «furgón de cola» de los 27 miembros de club europeo.

Además, será al que más le costará salir de la crisis económica producida por el SARS-CoV-2, con un déficit público que se acercará al 14%, formando parte de un «selecto grupo» encabezado por Libia (102% de su PIB).

Sin embargo, otras economías hasta ahora más pujantes van a estar en situación peor que la española, al menos hasta el 2025: Canadá, Estados Unidos, Brasil, Japón y el Reino Unido.

El milagro alemán

Alemania, que en la pasada crisis del 2008 se convirtió en uno de los campeones de lo que desde diversas tribunas económicas no se dudó en calificar como austericidio, ha cambiado el paso.

Ahora, el país que gobierna Ángela Merkel, con la fe del converso, se ha lanzado a un ambicioso plan de estímulos hacia sus empresas, copando el 52% de las ayudas que para ese fin va a librar la Unión Europea.

En el caso del déficit público Berlín ha estimado que finalizará el año con un 8%, algo que se puede permitir dado que el endeudamiento de la «locomotora europea» sólo es del 52%, con previsiones de reducirlo en los años sucesivos.

Las previsiones de Bundesbank son que para el 2025, la deuda pública teutona será solo del 59%, con unas expectativas de volverá al superávit fiscal allá por el 2022.

En que respecta a la caída del PIB para este 2020, será del 6%, a años luz de otras economías, como la española, que tiene una previsión de superar el 12%.

De cualquiera de las maneras, y el que no se consuela es porque no quiere, la Unión Europea en general y España en particular ya han vivido otras crisis, bien es cierto que no de la magnitud de la actual, y gracias a su resiliencia, las han podido superar.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – European Parliament / G20 Argentina / Oyvind Solstad / EU2017EE / Javier Ignacio Acuña Ditzel / Enrique Ballarin / Marco Verch

¡A comprar se ha dicho!

Como receta clásica para las crisis económicas, el BCE ha iniciado una compra masiva de deuda pública de los países de la Unión Europea, mientras que los 150.000 millones de euros que necesita la economía española, y que proporcionará la Unión Europea estará condicionada a reformas como el del sistema público de pensiones

Como en anteriores crisis, y la de covid-19 no es ninguna novedad, una de las recetas clásicas para hacer frente a la crisis económica, al menos desde la existencia del BCE, es que este comience a comprar deuda pública de los países miembros.

Ahora, cuando las consecuencias de la crisis económica comienzan a ser intensas, el banco que preside Christine Lagarde ha decidido acelerar la compra de bonos de los 27 países miembros, llegando a los 30.000 millones de euros a la semana.

Lagarde saca la «artillería» de grueso calibre, después de que desde Fráncfort se haya decidido aumentar la cuantía del PEPP de 600.000 millones de euros hasta 1,35 billones, entendiendo que la crisis financiera va a ser más pronunciada de lo que en un primer momento se preveía.

Aumento progresivo

El pasado 4 de junio el BCE decidió dotar al PEPP con unos iniciales 600.000 millones de euros, que a las claras se ha quedado «corto» por lo que la «hucha» se ha ampliado hasta los 1,35 billones de euros.

La semana pasada, el incremento de compra de deuda, con respecto a la semana precedente, fue del 6,4%, lo que supuso una inversión de 30.012 millones de euros, destinada exclusivamente para la adquisición de bonos de los países de la UE.

En lo que respecta al horizonte temporal, la entidad emisora europea ha decidido ampliar en seis meses el plazo previsto de ejecución del PEPP, de manera que se podrá operar de manera más holgada de cara a hacer frente a la crisis económica generada por el covid-19.

Se mantienen activos otros programas

La existencia del PEPP no implica la Unión Europea no tenga activos otros programas para intentar un abordaje integral de la crisis, de manera que la ofensiva contra el peligro de deflación o de estanflación es por aire, mar y tierra.

Entre estos planes encontramos, además de programa de compra de activos (APP), un programa de adquisición de deuda pública (PSPP), un programa de compra de bonos corporativos (CSPP).

Todo ello se ve complementado por un programa de adquisición de cédulas (CBPP3), y adquisición de titulaciones (ABSPP), entre los que se reparten los recursos posibles en cada momento.

Distribución de recursos

En el caso del programa de lo que se refiere en exclusiva a deuda pública, la última semana en esa partida el BCE se gastó 8.145 millones de euros, en un programa que ha llegado a ser puesto en solfa por el propio Tribunal Constitucional de Alemania.

Otras partidas de gasto han sido los 900 millones de euros que se han invertido en la compra de bonos corporativos, 748 millones de euros en la adquisición de cédulas, y «solo» 334 millones de euros en compra de titulaciones.

Inevitable rescate de la economía española

Y todo hacer prever, además, que estamos ante una intervención, además en toda regla, de la economía patria, con la inevitable visita de los temidos «hombres de negro», a pesar de que se intenta evitar términos gruesos para no atemorizar a la población.

Economías como la española se verán obligadas a severos ajustes que traerán como consecuencia un modelo económico más proteccionista y tecnificado, con una caída del PIB, este año, de más del 10% y la deuda pública «escalando» al 120%.

Desde los poderes políticos y económicos públicos se evita «cargar las tintas» y el uso de vocablos de grueso calibre como intervención o rescate, prefiriendo utilizar otros más amables como condicionalidades.

Pero el dinero de Bruselas va a tener contraprestaciones: reforma del sistema público de pensiones, adelgazamiento de la Administración pública, reducción de los sueldos de los empleados públicos y trabajadores de empresas participadas por el Estado.

Nada nuevo bajo el sol

Pero la situación de la economía española no es ni mejor ni peor que la de los países europeos de nuestro entorno, como puedan ser Italia o Francia.

Sin embargo, a decir de los expertos del FMI, serán las economías italiana y española las que recibirán el principal castigo por la crisis sanitaria del covid-19, transmutada en crisis económica, de unas proporciones desconocidas desde el «crac» del 1929.

En estos momentos la economía española necesita una «inyección» de 150.000 millones de euros, y todo hace presagiar que los «hombres de negro» llegados desde Bruselas pilotarán las reformas económicas que sean necesarias, aunque nominalmente el «timonel» siga siendo Pedro Sánchez.

Posible empeoramiento si hay un nuevo «cerrojazo»

El diagnóstico del Banco de España, tal como ha comunicado su gobernador, Pablo Hernández de Cos, es que la economía española, si quiere salir de esta necesita reformas estructurales de calado, independientemente de lo que dure la recesión.

Pero la entidad emisora tiene una preocupación mayor en lontananza, y es que el próximo octubre sea de nuevo necesario un nuevo confinamiento, que llegaría con 5,5 millones de personas sin empleo y con un millón de hogares en los cuales ninguno de los miembros de la unidad familiar trabaja.

Por el momento, y hasta la llegada del otoño, Bruselas da un «balón de oxígeno» a España y no exigirá ningún tipo de reforma esperando a ver como evoluciona la situación, tanto por elementos que escapan del control del ejecutivo de Pedro Sánchez, así como por el desempeño económico de este.

Presupuestos cuesten lo que cuesten

En este contexto, Pedro Sánchez no se puede permitir prorrogar los presupuestos, por lo que necesita tener «atados» los apoyos parlamentarios para sacarlos adelante.

Tras los comicios en Euskadi del próximo 12 de julio y la más que previsible victoria del PNV, este partido se convertirá en imprescindible para que el periplo de las «cuentas» en el parlamento pueda llegar a buen puerto.

Habida cuenta de que Ciudadanos «se deja querer» y que Inés Arrimadas ha iniciado el «viaje al centro» aunque no es previsible acuerdos políticos que se dilaten en el tiempo – podrían dañar la relación con sus socios de gobierno de Podemos – si es posible lograr una entente para el que fuera partido de Albert Rivera de su apoyo en los Presupuestos Generales del Estado.

Fuente – CincoDias / Banco Central Europeo en Wikipedia / LA RAZÓN

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