El gran capital se pasa al verde

El mayor fondo soberano del mundo, el Fondo Soberano Noruego, ha anunciado que dejará de invertir en activos que no tengan un plan, para el 2050, de neutralidad en la emisión de carbono. Se espera que el ejemplo cunda entre el resto de los fondos de inversión

El dinero siempre tiene aversión al riesgo, aunque se trate, como es el caso, del más grande Fondo Soberano que exista en el mundo, en este caso se trata del Fondo Soberano Noruego.

Con un capital de 1,2 billones de dólares, a partir de ahora solo invertirá en compañías que demuestren que antes del 2050 sea emisiones cero, esto es, logren la neutralidad energética.

De este modo el Fondo Soberano Noruego se alinea con uno de los objetivos de la cumbre de París, aunque actualmente, en esa cartera de inversión, solo el 10% de las compañías cumplen ese requisito.

Una cuestión meramente económica

Aunque Noruega y su población tienen altos estándares de responsabilidad ambiental, el Norges Bank Investment Management, el vehículo inversor del fondo soberano hace consideraciones solamente económicas.

El banco considera que invertir en compañías que para el 2050 no hayan llegado a la neutralidad en emisiones, no es rentable y supone un riesgo financiero.

Al fondo no le interesa «jugar con fuego» ya que entre su capital se encuentran las pensiones futuras del sistema noruego de seguridad social. De invertir más las generaciones futuras de jubilados noruegos se encontrarían sin pensión.

A pesar de que el único nivel de análisis es el económico, que un gran fondo soberano haya optado por invertir solo en compañías «verdes» puede provocar un efecto dominó en otros grandes fondos de inversión.

Un cambio considerable

Se trata de un cambio mayúsculo en la dirección inversora del Fondo Soberano Noruego, teniendo en cuenta que hasta ahora solo el 10% de sus inversiones tienen esas características de respeto al medioambiente.

Las inversiones que realiza este fondo soberano son enormes, ya que su capital, un billón doscientos mil dólares, el equivalente al Producto Interior Bruto español.

El cambio de rumbo se debe en una buena parte al primer ministro noruego, el laborista Jonas Gahr Store, que en los últimos comicios que le dieron como vencedor, enarboló el ecologismo por bandera.

Esto supone romper con las directrices económicas que habían manejado los gobiernos conservadores durante los ocho años anteriores, antes de que al gobierno noruego accediese una coalición de tres partidos de izquierda.

Concienciar al sector financiero y empresarial

La acción que toma el Fondo Soberano Noruego pretende concienciar a los principales actores del sistema financiero y empresarial de las bondades de la descarbonización.

La mejor manera de llegar a la neutralidad de emisiones en el 2050 es que accionistas, financieros y empresarios se conciencien que si no se llega a la neutralidad de carbono en pocos años no habrá planeta donde hacer negocios.

Noruega también quiere que otros grandes fondos de inversión, soberanos o no, se conciencien de que uno de los principios rectores de las inversiones futuras tiene que ver con el respeto al medioambiente.

Mientras no se consiga expulsar de las estrategias de inversión a empresas que sigan contaminando, el conglomerado empresarial no se dará cuenta de que tiene obligatoriamente que lograr la neutralidad de emisiones antes de mitad de siglo.

El ministerio de Finanzas Noruego tiene la última palabra

Y ha sido desde ese foro desde donde se ha dictado la política de inversiones que ha empezado a dictar los cánones inversores del fondo.

La orden ha sido emitida a partir de un White paper, en la impone a los gestores de inversión del Fondo Soberano Noruego para que primen a invertir en activos que tengan un marchamo de neutralidad en las emisiones de carbono.

El fin último de la estrategia es que todos esos activos generen su actividad mediante el uso de energías verdes, rechazando a aquellos que utilicen energía generada a partir de combustión de energías fósiles.

Revisión de las inversiones

Como primera medida dentro de la nueva estrategia el Fondo Soberano Noruego va a revisar casi 10.000 empresas donde invierten, empresas de 73 nacionalidades diferentes.

Se va a evaluar científicamente las emisiones que lanzan a la atmósfera esas compañías, revisar sus planes de transición energética y auditorías donde se evalúa la transición que muchas de ellas ya han comenzado.

El 70% de la inversión se realiza en 174 empresas que tendrán que elaborar sesudos informes donde consignen, en primer lugar, las emisiones directas de CO2.

Además, deberán consignar las emisiones de CO2 de sus empresas subsidiarias, y por último la generación de gases de efecto invernadero por parte de sus clientes a partir de los productos que ellos fabrican.

Aquellas empresas que superen los límites tendrán que poner medidas para cambiar o dejaran de formar parte del portfolio de inversión del fondo, cosa que ya ha sucedido en la historia de fondo 150 veces.

La corresponsabilidad energética también viene dictada por el mercado, donde cada vez se penaliza más a aquellas compañías que contaminan, y por los 170.000 millones de dólares que se negocian de sus fondos asociados.

Y la guerra de Ucrania

Es otro de los factores que han trastocado la ofensiva verde que, entre otros, desarrolla el Fondo Soberano Noruego.

Se esperaba, antes de que se produjese la guerra de Ucrania, que para el 2025 la inversión mundial en activos «verdes» llegase a los 50 billones de dólares.

Pero el desbarajuste energético provocado por la guerra de Ucrania, ha provocado que, de un día para otro, muchos países europeos se hayan quedado sin suministro energético del gas ruso.

Eso ha provocado que la mayoría de los países europeos hayan tenido que replantearse sus políticas energéticas.

Y ahí ha habido de todo: desde una Francia que reivindica la generación eléctrica a partir de la energía nuclear, hasta Alemania que ha reabierto muchas centrales de ciclo combinado, que utilizan carbón como combustible.

En la agenda energética europea se encuentra nuevamente quemar carbón para lograr energía eléctrica, en unos momentos en los cuales estamos en las postrimerías de un duro invierno, no sabemos si en lo meteorológico, pero sin en lo energético.

Al mismo tiempo, como Rusia ha «cerrado el grifo» de los hidrocarburos, el precio de gas y el petróleo ha escalado hasta límites difícilmente soportables, tanto por el sistema productivo como por los usuarios finales.

Fuente – el diario

Imagen – Joi Ito / Mike Fleming / Jorge CG / Costa Hollywood / Jorge Láscar / Lisa Nottingham / manhhai