Mercado de las telecomunicaciones: una competencia que no es tal

Operando más de 20 marcas en el mercado de las telecomunicaciones español, parecería que la competencia está a resguardo, pero la realidad es que esas dos decenas de marcas están controladas únicamente por cinco compañías

Si por algo luchan los reguladores, en el caso de España la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia es que exista esta última.

De lo que se trata es que ninguna empresa, o conjunto de empresas, tengan una presencia monopolística en los mercados, cosa que muchas veces no consiguen.

En el caso del mercado de las telecomunicaciones español la competencia es solamente un espejismo, ya que solo cinco compañías son propietarias de más de 20 operadoras.

Lo que buscan las compañías es tener una «marca» para cada nicho de mercado, desde los clientes que buscan pagar lo menos posible, aquellos que solo quieren un tipo de servicio, como la fibra, y hasta los clientes premium.

Precio, el casus belli

Llevamos años inmersos en una guerra de precios entre las diferentes operadoras, guerra que se ha recrudecido durante el verano y los clientes son promiscuos, buscando la mejor oferta.

El pasado septiembre se produjo un récord, ya que en el mercado de las telecomunicaciones español se produjeron hasta 750.000 portabilidades.

Sin embargo, es común entre los clientes quedar deslumbrados con las incesantes ofertas que promueven las operadoras, «gangas» que no suelen ser tal cuando se lee al detalle la «letra pequeña».

En el caso de España, lo que en un principio parece unas cotas más que adecuadas de competencia – existen hasta 20 operadoras – se revela como una suerte de engaño cuando se conoce que están controladas solo por cinco compañías.

Se trata de una estrategia multimarca que lo que busca es «pescar» desde un segmento de clientes que buscan pagar lo mínimo y / o acceder a solo una parte de la oferta, como los que solo desean fibra.

Y del mismo modo buscan también atraer, con otras marcas, a clientes premium que lo que desean es el «paquete» completo: televisión, fibra, telefonía fija y telefonía móvil.

Un mercado segmentado

La profusión de marcas, como ya hemos indicado hay más de 20 en el mercado de las telecomunicaciones español, es producto de lo segmentado que está el mercado.

Cada una de esas cinco grandes operadoras suele tener su marca de bajo coste y también la premium, optando por no competir en el mismo mercado; en este sentido, las marcas se complementan.

Uno de los déficits que encontró Telefónica que tenía era que carecía de una marca de bajo coste, por lo que a partir del 2018 salió a ese nicho de mercado con O2, que en sus orígenes era una operadora británica que adquirió.

Las grandes compañías, creando sus marcas de bajo coste, pueden pelear en un mercado que hasta ahora estaba dominado por compañías que pequeño tamaño que podían lanzar agresivas ofertas.

Además, su competencia en ese mercado del low cost no interfiere con sus marcas que van a la caza del cliente premium, en el caso de Telefónica la marca Movistar.

Absorber mejor que crear

Al menos en el mercado de las telecomunicaciones español, las grandes operadoras, podríamos denominarlas Las Cinco, han optado por comprar marcas antes de crearlas, ya que eso ofrece muchas ventajas.

Algunas de ellas son que, primero, al comprar una empresa del segmento en el que quieres operar es que eliminas competencia, y otro argumento de peso tiene que ver con que la compañía que absorbes puede estar ya bien posicionada en el mercado.

Un ejemplo de esa operativa es la operadora francesa Orange: además de operar con su propia marca son de su propiedad Simyo, adquirida en 2012, Jazztel, que fue adquirida en 2014 y República Móvil, comprada en 2018.

David contra Goliat

Es como se puede calificar la historia de MásMóvil, una pequeña empresa de telecomunicaciones que a base de la adquisición de pequeñas empresas se ha convertido en una de las cinco.

En su «cartera» cuenta con Yoigo, Llamaya, Lebara, Pepephone y LycaMobile, siendo su última adquisición, por 115 millones de euros, de Ahí+, una pequeña operadora con un gran presencia en el sur de España.

Pero también grandes operadoras han seguido la senda de MásMóvil, caso de la operadora británica Vodafone, que posee las «marcas» Airtel, Lowi y Vodafone Yu, con la que intenta captar a los más jóvenes.

En la historia de Vodafone en España también hay fracasos: intentó lanzar Bit en 2018, con la cual pretendía hacer la competencia a O2, pero la marca acabó desapareciendo.

Esa aldea gala que resiste al invasor

Pero inclusive operadoras que inicialmente eran locales, como Euskaltel, también han entrado en ese «juego», para ganar tamaño y extenderse por todo el territorio español.

Debido a esa política hoy es la quinta «teleco» española, con una estrategia que pasa por adquirir otros operadores regionales, caso de la asturiana Telecable, y seguir operando con dichas marcas.

A finales del 2019 creó Virgin Telco, una marca low cost, con la cual pretende competir en todo el Estado, permitiendo a los clientes hacerse su propio «menú» con aquellos productos que deseas contratar (telefonía fija, telefonía móvil, fibra o televisión).

Monopolio no consolidado

Un análisis en profundidad del mercado de las telecomunicaciones español muestra que estamos ante un monopolio de facto de solo cinco compañías.

Entre Telefónica, Vodafone, Orange y MásMóvil gestionan el 93,4% de las líneas móviles que hay en el Estado y el 94,7% de la oferta de fibra óptica.

A pesar de ello las cuatro operadoras citadas ven como desde verano su cuota de mercado se reduce en beneficio de otras dos nuevas operadoras que pisan fuerte, como es el caso de Euskaltel y Digi.

En el caso de la operadora vasca, que, como ya hemos indicado, lanzó Virgin Telco para competir en todo el Estado con ofertas de telefonía móvil y fibra óptica, habiendo captado, en pocos meses, 58.000 clientes.

De hecho, las previsiones de Euskaltel son que, en un par de años, Virgin Telco le permita obtener el 40% de los ingresos de todo el grupo empresarial.

Por su parte, los rumanos de Digi, que en un primer momento centró su nicho de mercado en la importante colonia rumana que hay en España, está ensanchando sus horizontes a otro tipo de clientes, tanto en móvil como en fibra óptica.

Fuente – el diario

Imagen – World Travel & Tourism Council / Raúl Hernández González / Savannah River Site / orange / MásMóvil / euskaltel / DIGI

A río revuelto…

Mientras que sectores económicos enteros están «de derribo», hay otros y determinadas empresas que han visto como con la pandemia aumentaban sus posibilidades de negocio, caso de Amazon o Zoom, por citar solo dos

La emergencia sanitaria que ha provocado en SARS-CoV-2, solo ha sido superada por la emergencia económica que estamos sufriendo.

De un día para otros sectores pujantes – restauración y hostelería, hotelería, pequeño comercio – se vieron obligados a «echar la persiana» y cuando han podido abrir han visto como su demanda se había desplomado.

Pero como suele suceder habitualmente, y como recuerda el refranero español, “A río revuelto, ganancia de pescadores”: ha habido sectores económicos que han visto como hacían grandes negocios en plena pandemia.

Al mismo tiempo, se ha vuelto a ver el desapego de la economía real con la cotización en bolsa, con muchos de sus índices – S&P 500, Nasdaq, Dax 30 – batiendo récords históricos, y eso mientras que la economía real entraba en bancarrota.

Jeff Bezos se hace de oro

Y eso a pesar de que Amazon lleva más de un lustro facturando cifras astronómicas – 250.000 millones de dólares en el último ejercicio fiscal – con unos beneficios después de impuestos de 10.000 millones de dólares.

Y la pandemia no ha hecho sino hacer la empresa mucho más rentable, inclusive una vez descontados los enormes gastos que han hecho para proteger a la empresa y a los empleados del SARS-CoV-2.

En términos interanuales, Amazon ha doblado en el primer trimestre del año ha doblado los beneficios logrados en el mismo periodo del año 2019, por lo cual Jeff Bezos ha sumado otros 30.000 millones de dólares a su fortuna personal.

Con los comercios cerrados, las población confinada en su casa y la actividad económica paralizada, para muchas personas Amazon se convirtió en el sinónimo de un gran almacén virtual.

En Amazon se podían comprar todo tipo de bienes, con lo cual, en lo más duro del confinamiento, se convirtió en el único «comercio» que estaba abierto, además las 24 horas del día.

A su favor contaba, y sigue contando, con un sistema logístico que todavía no ha sido superado por ninguna empresa y también con un buen servicio de atención al cliente.

Videollamadas de trabajo

La existencia de pandemia y el confinamiento no hicieron disminuir la necesidad de las empresas de realizar reuniones de trabajo.

Sin embargo, con la gente teletrabajando desde su casa, las reuniones tenían que ser por videollamada, y ahí es donde la aplicación Zoom vio su oportunidad de crecer.

Como en el caos de Amazon, cuando más se extremaba la pandemia, empresas y personas particulares más utilizaban Zoom para estar en contacto con sus compañeros de trabajo y allegados.

De hecho, su cotización en bolsa se disparó un 400% en los peores momentos de la crisis sanitaria, aunque bien es cierto que la noticia de la consecución de varias vacunas contra el SARS-CoV-2 hundió a Zoom en bolsa.

A pesar de un ligero batacazo, del que Zoom parece recuperado, la compañía vale, a día de hoy, 100.000 millones de dólares.

«Peli» y manta

La pandemia nos ha obligado a ser más hogareños, no nos ha quedado otra. Por ello, los aficionados al audiovisual han aumentado, en un tiempo en el que triunfan las plataformas de streaming.

Debido a ello, plataformas como Netflix, HBO o Amazon Prime han visto como se multiplicaban sus usuarios, en una tendencia que ya había comenzado hace unos cuantos años.

Tal fue el consumo en streaming durante lo más feraz de la pandemia, que desde la UE se pidió a las plataformas que disminuyesen la calidad del vídeo que emitían en unas redes de fibra sobrecargadas por miles de teletrabajadores.

Además, ante la desafección de la gente a acudir a los cines, Disney optó por estrenar Mulán en su plataforma Disney Plus al precio de 21,99 euros, priorizando su estreno en streaming antes que en los cines.

Riqueza intangible

Otro de los vencedores en la pandemia han sido las monedas virtuales, como es el Bitcoin, quizás la primera y más emblemática de ellas.

Con la pandemia, la cotización del Bitcoin no ha hecho sino subir, logrando el pasado sábado los 30.000 dólares por cada unidad de esa moneda.

Además de la pandemia, la subida en la cotización también puede ser achacada a la entrada de grandes inversores institucionales lo cual ha dado a esta moneda virtual una pátina de respetabilidad que antes no tenía.

 A pesar de ello sigue habiendo voces, algunas de ellas muy cualificadas como la del economista Nouriel Roubini que siguen afirmando que el Bitcoin no es sino una estafa.

El tamaño no es lo importante

Así lo están demostrando pequeñas farmacéuticas, que en estos momentos son la «punta de lanza» de la investigación contra el SARS-CoV-2, como es el caso de BioNtech, que se ha encargado de la «parte del león» de la vacuna de Pfizer.

Moderna, otra de las farmacéuticas que ya ha logrado una vacuna contra el SARS-CoV-2 también es una pequeña empresa, que como BioNtech ha buscado como socio a un gran laboratorio farmacéutico para la producción de las vacunas.

Mientras que la farmacéutica alemana ha duplicado su valor en Bolsa, en el caso de Moderna, su cotización se ha «disparado» un 400%.

¿Me haces un Bizum?

Es otra de las aplicaciones que ha visto como sus operaciones se centuplicaban durante lo más crudo de la pandemia.

Esta aplicación de envío de dinero a teléfonos móviles ha estrenado el año con 12 millones de usuarios, ya que son muchos los bancos españoles que ya utilizan el servicio.

Entre los factores que han impulsado su crecimiento se encuentra el cierre masivo de oficinas bancarias, el menor uso de dinero en efectivo y la digitalización de la banca española.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Jeremy Schultz / U.S. Secretary of Defence / zoom / HBO España / BTC Keychain / Tim Reckmann / bizum

Pensiones a la baja

La reforma de las pensiones que plantea el gobierno, y exige la Unión Europea, se plantea en términos de aumentar el periodo de cómputo de los 25 años actuales a los 35, lo que supondrá la pérdida de la pensión media de más de un 5%

El futuro de las pensiones en España no parece ser muy halagüeño, aunque los dos grandes partidos han sacado el debate del combate partidista, todo hace pensar que el futuro de las pensiones, y sobre todo su cuantía está en peligro.

El nuevo sistema, que tendría en cuenta todo el periodo de cotización, haría bajar, de media, un 5,5% las pensiones; hay que recordar que, hasta ahora, se computa la cotización de los últimos 25 años trabajados.

Con destino a la Unión Europea

En estos momentos el gobierno de coalición, con claras tiranteces entre Unidas Podemos y el PSOE, está elaborando la propuesta que sobre pensiones quiere hacer a la UE, con una reforma de calado.

La piedra de toque del documento es la modificación de los años de cotización para tener derecho al 100% de la pensión, que pasaría de los 25 actuales a sumar una década más.

Dicho aumento del tiempo de cotización hará que, en el futuro, los pensionistas cobren hasta un 5,5% menos que si dejase el tiempo de cotización en los últimos 25 años.

Déficit crónico

Otro de los problemas que se han hecho endémicos en el Sistema Público de Pensiones es el déficit, que suma cada año 15.000 millones de euros, sobre todo debido a la falta de cotizaciones.

Hay que recordar en este punto que el Sistema Público de Pensiones en nuestro país es de reparto, esto es, aquellas personas que están trabajando pagan las pensiones de los que están jubilados.

Uno de los problemas actuales es que las últimas «hornadas» de pensionistas cobran unas prestaciones más abultadas que la anterior generación de pensionistas, por lo que el problema se agrava.

Es el siguiente problema que acecha a las pensiones españolas, y es que la generación que nació entre 1967 y 1980, cuando España vivió una auténtica revolución demográfica, el baby boom, empezarán a jubilarse en el año 2023.

Aumentar el periodo de cómputo

Es el debate que está convirtiendo en un campo de batalla el Consejo de Ministros de los viernes donde la bancada socialista lucha a brazo partido por aumentar el número de años que tienen que cotizarse para tener acceso al 100% de la pensión.

Por ahora el documento es solo un borrador que circula entre los ministros, pero el tiempo apremia ya que Bruselas ha pedido que el documento llegue en el fondo y la forma adecuados a la UE lo antes posible.

Fue en el año 2011, cuando un ejecutivo socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero aumentó de 15 a 25 años, el computo de cotización para poder gozar de la pensión completa, aunque con una pequeña salvaguarda.

Dicha «bala de plata» no era otra que los trabajadores podían seleccionar los 15 mejores años de cotización de cara a recibir su pensión.

Otra de las reformas que exige Bruselas tiene que ver con el hecho de que la edad real de jubilación se acerque lo más posible a la teórica, ya que, en esos momentos, y de media, se produce casi tres años antes de la edad teórica.

Indexadas al IPC

Teniendo en cuenta siempre la previsión de inflación, el ejecutivo ha considerado mantener la capacidad adquisitiva de las pensiones, con una revalorización, igual a la inflación y que será del 0,9 %.

En cuanto a incrementar el gasto de la partida de pensiones también hay que tener en cuenta que los nuevos pensionistas, dentro de poco los de la generación del baby boom, tiene unas pensiones más sustanciosas que la generación anterior.

De lo que ya nadie duda es de que Bruselas ha arrancado al gobierno de Pedro Sánchez de que se contendrá el gasto en pensiones, lo cual pasa por aumentar el tiempo de cotización de los 25 años actuales a los 35 futuros.

Automáticamente eso va a producir una reducción abrupta de la cuantía de las pensiones, habida cuenta que la mayor parte de los trabajadores suelen tener los peores datos de cotización los primeros años de su singladura laboral.

Más de 5%

En la extrapolación que ha realizado el gobierno con los 35 años de cómputo, de media de la cuantía de las pensiones van a menguar más de un 5% en los próximos años.

Sin embargo, las previsiones del gobierno se quedan cortas, debido a que hay otros estudios, realizados por entidades independientes, que afirman que en algunos casos la reducción de la pensión podría llegar al 7%.

Sin embargo, también se pueden dar situaciones que harían que la cuantía de las pensiones siguiera creciendo a pesar de aumente el número de años de cómputo: empleos con mejores sueldos dejarían a la Seguridad Social como a hasta ahora.

Otras alternativas

Aunque la presión de Bruselas está siendo constante, desde el gobierno descartan que se tome ninguna decisión sin tener en cuenta a los agentes sociales.

Una alternativa es que los trabajadores puedan obviar los años de cotización que hayan sido especialmente malos, lo que sería una alternativa a que sean los trabajadores los que seleccionen los años que se tomarán en cuenta para el cálculo.

El nuevo cómputo ha hecho sonar las alarmas en Unidas Podemos, que ya ha mostrado su intención de no apoyar con sus diputados esa reforma.

Desde la coalición que gobierna Pablo Iglesias Turrión se plantean otras alternativas para no tener que aumentar el tiempo de cómputo, como podría ser financiar las pensiones con impuestos específicos.

Desde la formación morada también se aporta la posibilidad de eliminar el tope superior de las cotizaciones, de manera que la cotización de cada trabajador se acerque más a la real, borrando el límite de 4.070 euros.

En la misma línea se han manifestado los sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, que se muestran contrarios a aprobar lo que de facto supone una disminución de la cuantía de las pensiones.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Pat Wilson / Tea Meister / Nathaniel / Lukas Pohlreich / Michael Ocampo / Selipu / Discasto

Pan para hoy y hambre para mañana

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) se muestran críticos con el acuerdo al que se ha llegado en al Pacto de Toledo, aduciendo que el sistema sin los «gastos impropios» es sostenible, aunque desde el organismo dependiente del Banco de España la sostenibilidad se pone en solfa

Es la principal crítica que realiza FEDEA a lo que ellos denominan «contrarreforma» de las pensiones que está llevando a cabo el gobierno.

Para los investigadores de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, el no lleva a cabo, por motivos electorales, una profunda reforma del sistema de pensiones aboca a una reforma «abrupta» en un futuro cercano.

Excesivamente optimista

Es como califican desde FEDEA la visión que de las pensiones tienen en el Pacto de Toledo, que recordemos fue un acuerdo de las fuerzas políticas para sacar a las pensiones de la lucha partidista.

Para la comisión parlamentaria, las disfuncionalidades del sistema de pensiones provienen de que la Seguridad Social lleva realizando una serie de gastos impropios lo que ha provocado un déficit.

Eliminando esos gastos impropios, el gobierno está convencido de que el sistema público de pensiones va a poder hacer frente al envejecimiento de la población, por lo que ha decidido eliminar la caución en el gasto que se impuso en el 2013.

La única medida que va a adoptar el gobierno pasa por aumentar la edad de jubilación, algo que desde FEDEA se considera insuficiente, un diagnóstico que comparten Ángel de la Fuente, Miguel Ángel García Díaz y Alfonso R. Sánchez Martín.

Cuentas ilusorias

El gobierno cifra la sostenibilidad del sistema público de pensiones a aumentar la recaudación en medio de una crisis económica que no se conocía desde la Guerra Civil y al aumento de la edad real de jubilación.

Con ello, abunda FEDEA, lo único que se va a lograr es un aumento significativo del gasto sostenido en el tiempo que acabará provocando que llegue un momento, cercano en el tiempo, en que el sistema sea insostenible.

Desde el Ministerio de la Seguridad Social se afirma que con cada año que se logre retrasar la jubilación se ahorrarán 1.2 puntos del PIB.

Además, si se logra cuadrar la edad de jubilación real con la legal se perderían las penalizaciones en las pensiones, que supone un buen dinero para la Seguridad Social todos los años.

Solidaridad intergeneracional

Según FEDEA sería uno de los principales elementos que se vería lastimado, porque dado que el sistema de pensiones público es un sistema de reparto – los que están trabajando pagan las pensiones de los jubilados – la presión sobre los trabajadores aumentaría.

Inclusive con la apreciable participación de los trabajadores extranjeros a la «caja común», el déficit anual de la Seguridad Social, además durante muchos años, sería entorno al 3% del PIB, que supone la mitad de lo que se recauda por IRPF.

Para el ministro Escrivá «el diablo está en los detalles», y todo pasaría por que la Seguridad Social no tuviese que soportar unos gastos impropios que supusieron el año pasado 23.000 millones de euros.

Sin embargo, para FEDEA los gastos impropios solo supusieron, el anterior ejercicio fiscal, alrededor de 4.500 millones de euros.

Bayb boomers que se jubilan

Denominamos el baby boom a la generación nacida en España entre los años 1960 y 1975, estando la primera «hornada» a punto de comenzar a jubilarse masivamente a partir del 2023.

Eso supone que hasta el año 2042, toda es generación va a ir engrosando las filas de los pensionistas, con un panorama económico agravado por el COVID.

Desde FEDEA para evitar una situación económica que podría llevar al Estado a una suspensión de pagos, será necesario una importante inyección de capital al sistema de pensiones, por ejemplo, con impuestos específicos.

Desde FEDEA se piensa que, si no se ensaya que la pensión se calcule teniendo en cuenta toda la vida laboral, sería necesario establecer un factor de sostenibilidad, que aumentaría la edad de jubilación a la esperanza de vida.

En cuanto a la actualización de las pensiones, aunque desde FEDEA se está de acuerdo de que las de menor cuantía se indexen al IPC, se pide que el resto se actualicen teniendo en cuenta la situación financiera del país.

En «román paladino» eso supone que la mayor parte de los pensionistas sean los que sufraguen los ajustes que se tengan que producir, con unas pensiones menores que los salarios.

Unas pensiones muy rentables

FEDEA echa por tierra una de las principales argumentaciones del ministro Escrivá: que España parte de un menor gasto de PIB en pensiones que los países europeos del nuestro entorno.

Pero desde FEDEA se niega la mayor: se trata de una situación temporal porque España es un país más joven que nuestro entorno, un efecto que se diluirá a medida que la población española se vaya haciendo más añosa.

Otro de los «problemas», suponemos que no para los pensionistas, es que, por término medio en la pensión, cada cotizante recibe, de media, un 74% más de lo cotizado.

Otro tema capital es que, en los próximos 30 años, se pasará de 10,5 millones de pensiones a casi 15 millones, cuando en el 2050 la tasa de dependencia pasará al 56%.

La «mochila austriaca»

Se trata de un sistema muy alabado por los economistas, sobre todo aquellos de orientación neoliberal, y consiste, a «grosso modo», de un sistema por el cual la empresa va aportando a su «mochila» una cantidad todos los meses.

Esa «mochila» es accesible al trabajador por múltiples motivos: despido, traslado, formación o llegado el caso en su jubilación.

Se denomina «austriaca» porque fue ese país centroeuropeo el que impuso ese modelo en el año 2003, y todavía lo mantiene vigente, con una aportación mensual del 1,53% del salario del trabajador.

De ese modo el sistema de pensiones austriaco ahorra, ya que al final el dinero que recibe el trabajador es el mismo que ha aportado a lo largo de toda su vida laboral.

Fuente – EL PAÍS / Público

Imagen – Pedro Ribeiro Simões / Eva Swensen / cea + / Michael Dadino / Thomas Kholer / Images Money / Franck Michael

Fusión BBVA – Sabadell, sangría en el empleo y sucursales

La más que posible fusión entre el BBVA y el Sabadell ya tiene la primera víctima: una reducción de empleo que podría llegar a las 6.000 personas y un 30% menos de oficinas bancarias para la nueva entidad financiera

Si algo van buscando ambas entidades financieras con la fusión – la mayoría de la prensa económica habla de absorción – es mejorar las ratios de rentabilidad, en unos momentos en los que el negocio de la banca retail casi no lo da.

Pero lograr esa rentabilidad pasa por que el nuevo banco se deshaga de 5.000 empleados y cierre el 30% de su red de oficinas, por la expedita vía de reducir los costes de su operativa bancaria.

Hablar de 5.000 empleos no es baladí, ya que supone el 11% de la plantilla de la suma del contingente humano que hoy por hoy tienen ambas entidades financieras, y los sindicatos, temiéndose lo peor, luchan por las bajas incentivadas y las prejubilaciones.

Una larga marcha

A pesar de que, en los círculos de poder, los bancarios y los políticos, se da por hecha la fusión, fuentes bancarias le auguran un largo proceso hasta que ambos bancos converjan en una nueva entidad financiera.

El camino para la fusión les llevará por lo menos un año, y estará determinada porque el BBVA tenga cash suficiente, lo cual no sucederá hasta que haya logrado cobrar los 9.700 millones de dólares de la venta de su filial norteamericana.

Además, la culminación del proceso se producirá después de un exhaustivo proceso de selección, ya que habrá que diseñar la estrategia de las nuevas oficinas del futuro banco, y la selección de sus mejores empleados y directivos.

En el caso del Sabadell, su ADN se llama fusión, no en vano la entidad financiera es producto de 12 compras entre 1996 y 2015, por lo que sus directivos tienen una gran cualificación técnica y tiene una compresión casi intuitiva de lo que suponen las fusiones.

Recortar cueste lo que cueste

Y eso pasa por reducir entre un 40% y un 50% los costes del banco más pequeño, que en este caso no es otro que el Sabadell.

Los analistas incluso han puesto la cifra: reducir los costes del Sabadell, o de lo que quede después de la fusión en 1.000 millones de euros.

Lograr ese ahorro supondrá el despido de entre 5.000 y 6.000 empleados del nuevo banco que surja con la fusión en un plazo de dos años.

Todo el mundo entiende, por lo menos en los mentideros económicos, que serán a base de bajas incentivadas y prejubilaciones, pero también se es consciente que el proceso será caro, pero que más caro sería mantener la plantilla.

Modelizando el futuro

El nuevo banco, según la planificación que seguramente ya ha empezado, tendrá 4.240 oficinas y 46.365 empleados, lo que va a suponer una reducción drástica en empleo y en la red de oficinas.

BBVA sumaría 2.521 oficinas y 29.475 empleados, mientras que el Sabadell aportaría 1.719 oficinas y 16.890 empleados.

De esos empleados 4.000 trabajarían en la banca digital y 2.000 de ellos trabajarían en los servicios centrales, y el cálculo del número de oficinas coincide con un informe de la consultora Bain & Company.

En cierto modo, esta reducción de sucursales y empleados no hace sino entroncar con la tendencia que lleva arrastrando la banca española en la última década.

Lo que parece seguro es que no podrán cohabitar las dos plataformas digitales que tienen BBVA y Sabadell, por lo cual son muchos los analistas que piensan que la digitalización que ha llevado a cabo el banco catalán habrá que llevarla a «achatarrar».

BBVA, el «abrazo del oso»

Es lo que algunos directivos del Sabadell pronostican, un banco que ya, antes de que se oyesen rumores de fusión, había prescindido, mediante bajas incentivadas, de 1.800 empleados y también pronosticaba el cierre de oficinas.

Es posible que ahora, se intente llegar a prescindir de hasta 6.000 empleados, habida cuenta que, aunque el BBVA ha prescindido de muchas oficinas, no lo ha hecho en el campo del empleo.

La plantilla en Cataluña del banco que dirige Carlos Torres es muy amplia, después de que la entidad bancaria vasca comprase Unnim y Catalunya Banc.

La cuantía de la «sangría» en sucursales y empleados dependerá del precio que tenga que pagar el BBVA por el Sabadell, un precio que el consenso del mercado valora en 2.400 millones de euros.

Además, hay que tener en cuenta en cuánto valora el BBVA la filial británica del Sabadell, TSB, que en estos momentos tiene valor 0 y que podría convertirse en una rémora.

Otro capítulo que también va a tener incidencia en cuánto va a «adelgazar» el nuevo banco es que cantidad tendrá que provisionar por sus activos inmobiliarios deteriorados: se especula en que sean 2.116 millones de euros.

Esa valoración se realiza teniendo en cuenta que todo parece indicar que la morosidad crecerá con fuerza en el 2021, sobre todo en el segmento de las PYMES, donde el Sabadell muestra «músculo».

Sin embargo, y como el comprador tiene un fondo de comercio negativo, tendrá casi 8.000 millones de euros para pagar la reestructuración.

Sindicatos en pie de guerra

Los dos principales sindicatos, CC. OO. y UGT, están dispuestos a dar guerra, y exigen que las plantillas sigan gozando de todos los derechos y que la reducción de plantilla sea la menor de las posibles.

Desde CC. OO. se recuerda que antes de la fusión, el Sabadell estaba negociando bajas voluntarias para mayores de 56 años, y era reacio a la movilidad geográfica y la modificación de las condiciones laborales.

UGT no valora la situación hasta que vea en que queda la fusión, pero la fusión le parece que deja un panorama de una desmedida concentración bancaria.

Por su parte el sindicato abertzale LAB es de la opinión que la nueva fusión conduce a un panorama bancario de absoluto oligopolio y la destrucción de miles de empleos.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Álvaro Ibáñez / Cattan / Michael Pedersen / Mary Harrsch / Lofor / PSOE Extremadura

A pesar de todo hay dividendos

Con una crisis económica que no se conocía desde hace un siglo, y con varias empresas del IBEX que han perdido la mitad de su valor en Bolsa, las cotizadas, un año más, han vuelto a repartir beneficios

Y no en un número menor, ya que los dividendos que van a repartir las cotizadas ascienden casi a 10.000 millones de euros.

Y eso a pesar de una crisis económica, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 que ha provocado un hundimiento de PIB que no se recordaba desde hacía 100 años, cuando se perdieron las colonias de Cuba y Filipinas.

El 60% de las cotizadas del IBEX 35 han repartido, en dividendo, 9.558 millones de euros, en pleno periodo bajista.

Menor que en el 2019

La crisis, que ha supuesto un desbarajuste económico en unos momentos, comienzos del 2020 donde las empresas comenzaban a «hacer negocio», evidentemente ha hecho reducir el dividendo.

Como no podía ser de otra manera, han sido las blue chips las que más dividendos han repartido, caso de BBVA, Santander, Iberdrola.

Sin embargo, también ha habido otras compañías, caso de MásMóvil o ACERINOX que han dejado el reparto del dividendo para, al menos, el año que viene.

Bien es cierto que el dividendo que se ha repartido ha sido un 30% menor que el que los bonistas recibieron en 2018, algo en lo que también ha tenido mucho que ver el BREXIT y otro tipo de turbulencias financieras.

Inclusive compañías cotizadas que han entrado en pérdidas se han atrevido a repartir dividendo, caso de Endesa, Ferrovial, Telefónica y Repsol.

Tributar lo menos posible

Del informe La hora del compromiso. Las empresas del Ibex 35 ante el reto de la pandemia, de Intermón Oxfam, se desprende que las empresas del IBEX tenían 740 filiales en paraísos fiscales.

Aunque eso supone un 8% menos que en el ejercicio fiscal precedente, también supone multiplicar por treinta las filiales que tenían hace diez años.

Las cotizadas que más usa los paraísos fiscales son el Santander, Repsol y ACS, con, respectivamente 176, 62 y 98 filiales.

Sin embargo, otras cotizadas, caso de AENA, Bankia, Mediaset, o Indra no tenían, a tenor de los datos que obran en poder de Intermón Oxfam, filiales para eludir impuestos en paraísos fiscales.

Falta de equidad salarial

Es otra de las constantes de las cotizadas en el IBEX 35, algo que con el tiempo parece que no se ha solucionado.

A pesar de que la «brecha» salarial se redujo en el 2019, la diferencia salarial de las cúpulas de las cotizadas y sus «soldados rasos» son enormes.

Un consejero delegado de algunas de las empresas del IBEX recibe en solo 3 días lo que la mayoría de los trabajadores de dicha compañía les cuesta ganar todo un año.

Esto es, un CEO de alguna de esas compañías gana 123 veces más que lo que ingresa anualmente un trabajador con ingresos medios de esas empresas.

El ejemplo más destacado es ACS, donde su primer ejecutivo gana 531 veces más que lo que supone el sueldo medio de la empresa.

Sigue la brecha de género a efectos retributivos

Las mujeres, en los «buques insignia» de la empresa española, ganan, de media, un 15% menos que sus pares varones, realizando el mismo trabajo.

Las empresas donde más se produce la «brecha salarial» son, con diferencia, Santander, ENDESA y ACS.

También encontramos empresas, pocas, donde de media las mujeres ganan más que los hombres, como son Meliá Hotels, Arcelor Mittal, Siemens Gamesa, Iberdrola y Acerinox.

Pocos ejecutivos

Es otra de las realidades del IBEX 35, en donde, aunque el 46% de la masa laboral son mujeres, solo están representadas con el 25,9% de los puestos ejecutivos, aunque con los años se ha producido una mejora.

Con esos datos, se tardarán 58 años en lograr la equidad en cuanto a la representación de las mujeres en los puestos de alta dirección.

Una excepción en unos puestos directivos mayoritariamente masculinizados es INDITEX, donde el 79% de los puestos ejecutivos están cubiertos por mujeres.

Un IBEX solidario

Como lo cortés no quita la valiente, la mayoría de las empresas del IBEX 35 han sido profundamente solidarias en esta crisis de SARS-CoV-2 que todavía nos afecta.

Las iniciativas han sido de todo tipo: reparto de material sanitario, manteniendo el sueldo íntegro de sus empleados y más.

Desde Intermón Oxfam se aplaude que la gran empresa española comience a tener responsabilidad social corporativa, y se dé cuenta de que vive inserta en un entorno social asolado por una pandemia.

Empresas españolas en el punto de mira

Es otra de las derivadas de la pandemia de SARS-CoV-2, y es que grandes inversores internacionales andan al acecho de grades empresas españolas que estén «de capa caída».

Son muchas las cotizadas que están en tal situación de fragilidad, que muy bien grandes inversores y fondos de inversión extranjeros podrían optar por efectuar una OPA.

Las «piezas» más cotizadas son las grandes infraestructuras y las grandes empresas hoteleras, ahora que estás últimas están en números rojos por haber perdido las temporadas de verano y Semana Santa.

Hasta septiembre de 2020, la inversión en España ascendía 3.712 millones de euros, y de ese volumen inversor el 80% procedía de fondos internacionales de inversión y solo un 18% respondía a inversores nacionales.

Y todo parece indicar que ese «apetito» inversor podría aumentar en los próximos meses, máxime cuando en la Bolsa española se están ejecutando más órdenes de venta que de compra.

Hasta en el IBEX

Y el panorama es desolador, con 28 de las 35 compañías que conforman el IBEX con su balance en números rojos.

De esas, siete – IAG, Banco Sabadell, Meliá Hotels, Repsol, Merlin Properties, Telefónica y Santander – han perdido un 30% de su valor bursátil.

Repsol y Telefónica están en el punto de mira de los grandes inversores internacionales, siendo Deutsche Telekom el principal candidato para hacerse con la compañía que dirige Álvarez – Pallete.

Otra de las cotizadas, Merlín Properties, está siendo observada con detenimiento por el grupo canadiense Brookfield, a pesar de que todavía no ha hecho ninguna oferta de compra.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO

Imagen – Iberia Airlines / World Travel & Tourism Council / Anonymous Account / Senado Federal / gauge opinion / Eric Chan / Anthony Easton / Rob Dammers / Nick Fewings

Negocio a pesar de la pandemia

A pesar de que la deriva económica de la pandemia de SARS-CoV-2 que estamos sufriendo está provocando una auténtica sangría económica, ha habido sectores que se han desarrollado, caso de la venta online, el envío de comida a domicilio, la venta de bicicletas o el comercio de proximidad

La pandemia de SARS-CoV-2, además de ser una debacle sanitaria, también lo está siendo desde el punto de vista económico.

Pero a pesar de todo, recordando que el ideograma de crisis está compuesto por los signos peligro y oportunidad, al calor de la pandemia, aunque pocos, ha habido negocios que se han visto impulsados.

Venta online

Además de todo tipo de productos, los Marketplace han sido los grandes ganadores de esta crisis han sido los sitios de comercio electrónico, siendo el más beneficiado Amazon.

El caso de Amazon ha sido paradigmático, ya que mientras duró el confinamiento las empresas de Jeff Bezos gano 30.000 millones de euros.

En valor las empresas de venta online han ganado casi un 15% y en volumen de ventas han logrado un 12% más que en el mismo periodo del año anterior, todo ello según los datos publicados por la consultora Kantar.

Inclusive en productos poco dado a la venta online, como es el caso de la distribución de alimentos, los Marketplace han sacado ventaja a cadenas de supermercados, caso de Mercadona o Lidl.

La crisis sanitaria del SARS-CoV-2 ha impulsado a los sitios web de venta online que hayan logrado un volumen que solo se esperaba dentro de 4 años, y en el caso de España el 45% de los españoles confiesan que compran online más que antes.

Por ejemplo, durante la pandemia, además de mejorar los índices de lectura de los españoles, también se ha disparado la venta de libros en formato electrónico y de audiolibros.

Conservas de todo tipo de alimentos

Es otro de los sectores que se han visto impulsados producto de la pandemia, de hecho, en las semanas anteriores al «cerrojazo» hubo una compra masiva de todo tipo de conservas.

Los españoles sintieron cerca la posibilidad de que pudiese llegar al desabastecimiento de productos básicos y frescos. Ese comportamiento tiene un nombre: compras búnker.

Artículos como la leche en polvo vieron como se incrementaban su compra en más de un 173%, el amoniaco un 85,7%, el vino un 41,9% y el alcohol un 26%.

Hubo muchas conserveras que, ante el alud de la demanda, que tuvieron que duplicar su plantilla ya que la demanda durante los meses de la primera ola epidémica fue de una magnitud desconocida ante entonces.

Bicicletas

La posibilidad, después de varios meses de «cerrojazo», de poder hacer deporte al aire libre impulsó con fuerza la venta de bicicletas.

La compra de bicicletas no lo fue solo de ciclos nuevos, sino también de segunda mano, y bien lo saben en Tuvalum, un sitio web que pone en relación propietarios de bicicletas que quieren venderlas con personas con intención de comprarlas.

En dicho sitio web se han vendido en tres meses de 2020 la misma cantidad de bicicletas que se vendieron en todo el 2019.

Inclusive también se ha producido un cambio del tipo de bicicleta que se compra, ya que sí antes de la pandemia el rey de las ventas eran las bicicletas de montaña, ahora, desde el comienzo de la pandemia, se venden muchas más bicicletas de carretera.

En cierto modo se ha producido un cambio de la manera de hacer ejercicio. Si antes de la pandemia lo más habitual era apuntarse a un gimnasio, las necesarias medidas de distancia social lo evitan.

Como recomiendan las autoridades el deporte se está convirtiendo en algo individual y frecuentemente realizado en el exterior, debido a lo cual la bicicleta se puede convertir en un aliado indispensable.

De hecho, también se ha disparado la venta de bicicletas estáticas, que permiten hacer ejercicio

Take away

Aunque muchos locales de hostelería se están viendo afectados por múltiples restricciones que menguan su negocio, algunos se han reinventado proporcionando comida a domicilio.

Del mismo modo, los ciudadanos, muchos de ellos con ganas de seguir comiendo en restaurantes ven esa opción intermedia, la de pedir la comida a domicilio, para poder seguir disfrutando de su comida preferida.

El 63% de los españoles confiesan que han utilizado, durante la pandemia, algún servicio de envío de comida a domicilio: Just Eat, Glovo, Deliveroo o Uber Eats.

Inclusive antes de la pandemia, el sector de la comida a domicilio estaba plenamente asentado entre los consumidores españoles, con «picos» los fines de semana.

Comercio de proximidad

Durante la pandemia y el confinamiento, el comercio de proximidad ha empezado a ser valorado en su justa medida por los españoles.

A pesar de que el tejido de la pequeña y la mediana empresa ha sido uno de los más dañados por la crisis económica provocada por SARS-CoV-2, sin embargo, las tiendas de barrio de toda la vida han demostrado su utilidad y su presencia indispensable.

Esas tiendas de barrio, muchas veces minúsculas, nos han proporcionado víveres de primera necesidad, algo tan básico, y al mismo tiempo tan necesario, como cereales y leche para poder preparar un desayuno.

Los ciudadanos, según los últimos datos demoscópicos, en un 77% valoran más el comercio de proximidad, sobre todo debido a las restricciones de movilidad que se están produciendo y que todo parece que se seguirán produciendo.

¿Hacia un nuevo confinamiento?

Tal como está evolucionando la pandemia, nadie nos asegura que no estemos a las puertas de un nuevo confinamiento, es posible que todos esos sectores se sigan desarrollando.

Sobre todo lo que tiene que ver con la alimentación, en unos momentos en los cuales ir a un supermercado puede ser un deporte de riesgo, y resulta mucho más cómodo y también inclusive más barato, hacer la compra por internet.

Del mismo modo, otro sector que se ha desarrollado y que también se sigue desarrollando es el cultural, sobre todo las plataformas de contenidos, como pueda ser Netflix o HBO.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Eneas de Troya / Amazon / Donald West / Jeniffer C. / Yuya Tamai / Mario Micklisch / Young Shanahan

Despidos en el BBVA

Los recortes de plantilla aparecen en lontananza en la banca española, y entre ellos se encuentra uno de los menos cruentos, el del BBVA, que amortizará 1500 empleos entre este año y el siguiente

Finalmente, el banco que dirige Carlos Torre Vila, ante los malos resultados económicos, ha decidido realizar despidos, aunque es contrario a la figura del ERE.

En lo que va de año ha prescindido de 750 empleados, y para el próximo ejercicio plantea unos despidos del mismo jaez, producto más que de la pandemia de SARS-CoV-2, por el proceso de digitalización en el que está inmersa la entidad financiera.

En sintonía con otros bancos

BBVA no es el único banco ni entidad financiera que va a recortar empleos, también lo están haciendo Banco Sabadell, Banco Santander.

A pesar de todo, Carlos Vila niega que el BBVA vaya a optar por ningún expediente de regulación de empleo, y considera que lo que está realizando la entidad financiera es una gestión dinámica de la plantilla.

Mientras que en el mercado español la entidad que dirigiera Francisco González ha prescindido de 750 empleados, en todos sus mercados este 2020 se va a saldar con 2.000 empleados menos.

Inclusive desde fuentes del propio banco, en concreto su consejero delegado Onur Genç, se expone la posibilidad de que los despidos se aceleren un poco en el año 2021.

Reducción del número de sucursales

La reducción de empleo corre pareja a la disminución de sucursales, y este año se saldará con el cierre de 160 sucursales.

Todo ello es producto, nuevamente, de la digitalización, ya que una buena parte de la operativa que se desarrollaba en las sucursales se realiza en estos momentos utilizando internet.

Todo ello, prescindir de empleados y de sucursales, en la lucha perenne por lograr una mayor rentabilidad, que ahora, con la crisis económica producida por el SARS-CoV-2, se vuelve a ver comprometida.

Santander, reducción de costes, Sabadell, también

El banco que preside Ana Patricia Botín es, habitualmente dentro de la banca española, el que menos empacho tiene en «meter la tijera» todo lo que sea necesario.

En ese sentido el Santander tiene la intención, antes de que culmine el año, de reducir costes por valor de 1.000 millones de euros en sus mercados europeos, lo que va a llevar aparejados despidos en los mercados en los que opera.

A pesar de desde el Santander no se ha confirmado la noticia, aparecida en el diario económico Expansión, el banco podría, en España, prescindir de hasta 3.000 empleados.

Sin embargo, lo que no ha negado es que se vayan a producir despidos, habida cuenta que ha informado que ha comenzado sus contactos con los sindicatos.

 Aunque de una manera menos traumática, Sabadell también ha anunciado que, mediante prejubilaciones y salidas incentivadas, va a prescindir de hasta 2.000 empleados, producto de la ralentización del negocio por la crisis del SARS-CoV-2.

CaixaBank y Bankia, cuando se produzca la fusión

Otro banco que también tiene la intención de acometer recortes en la plantilla será el nuevo CaixaBank, nombre comercial con el que operará la fusión entre la entidad financiera que presidiera Isidro Fainé y Bankia.

Ha sido el propio consejero delegado de la nueva entidad, Gonzalo Gortazar, el que ha referido que una vez se haya producido la fusión, se procederá a un ajuste de plantilla, aunque no ha querido dar cifras.

Un semestre de pérdidas

El BBVA ha culminado el proceso entre enero y septiembre con unas pérdidas de 15 millones de euros, producto, entre otros factores, de las provisiones que ha tenido que llevar a cabo por la pandemia de SARS-CoV-2.

Sin embargo, si nos fijamos solo en el desempeño en España, el BBVA ha obtenido un beneficio de 442 millones de euros, lo que supone una mejora del 58% con respecto a los resultados de año anterior.

Y eso inclusive teniendo que haber realizado en junio y en España, unas provisiones de 2.100 millones de euros producto de la pandemia.

Una más que posible fusión

Los mercados han señalado al BBVA como una de las entidades financieras que se podrían fusionar en un futuro muy cercano.

A pesar de ello su consejero delegado ha informado que todavía el banco tiene posibilidades de un crecimiento «orgánico» por el aumento de la actividad en su canal digital, antes de pensar en una posible fusión.

A pesar de ello, es un secreto a voces que el banco ha creado un departamento formado por 20 profesionales que están analizando «ofertas», tanto dentro de España como en los mercados internacionales.

Esperando el maná europeo

Los grandes de la banca española, además del BBVA, el Santander y CaixaBank ganarán 2725 millones con el dinero que les presta del Banco Central Europeo.

Producto de la crisis financiera del SARS-CoV-2, el BCE ha abierto una vía de liquidez para que los bancos de los países miembros mantengan abiertas las vías de crédito que «riegan» la economía real.

Con un horizonte temporal de 3 años, las entidades bancarias españolas podrían llegar a ganar hasta 5.000 millones de euros de los 245.000 que les ha prestado el Banco Central Europeo destinados a mantener la liquidez.

La posibilidad de que la banca logre beneficios con ese instrumento se explica por el hecho de que estas operaciones de financiación condicionada a largo plazo tienen un interés negativo.

No cerrar el crédito

El interés negativo, y por tanto la posibilidad de que la banca europea ganase dinero otorgando créditos, buscaba que los bancos no cerrasen el «grifo» del crédito a las empresas y familias, algo que ya había sucedido en la anterior crisis del 2008.

Además, la única exigencia que ha hecho el Banco Central Europeo para mantener la «barra libre» de liquidez a los bancos españoles es que mantuviesen la misma masa crediticia que tenían en marzo.

Ante semejante bicoca, los bancos españoles solicitaron al BCE 245.000 millones de euros, que fueron librados en las subastas trimestrales que organiza la institución que preside Christine Lagarde.

Además, y producto de pandemia, el interés con el que BCE ha prestado el dinero a los bancos españoles es el -1%, y con los préstamos que la banca española da a las empresas, estos ganan, de media, un 0,66%.

Fuente – el diario / Banco Bilbao Vizcaya Argentaria en Wikipedia / Expansión

Imagen – Álvaro Ibáñez / Diego Torres Silvestre / M. Peinado / Lofor / Deensel / Christine und Hagen Graf / MoneyConf / Dinu Dominic Manns / Alan Jones

Los impuestos que nos vienen

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021 muestra un mayor gasto y una mayor carga impositiva, tanto para las empresas con el aumento del Impuesto de sociedades como una mayor tributación a aquellos que gana más de 200.000 euros en cómputo anual

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han presentado este martes el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021, que tienen como leitmotiv el aumento del gasto y una mayor carga impositiva.

Si por algo se caracterizan las «cuentas» para el año que viene, es por ser expansivas en lo que respecta al gasto, y no hacen sino poner negro sobre blanco proyectos que ya estaban encima de la mesa antes de que irrumpiera la pandemia de SARS-CoV-2.

Más impuestos para las empresas y para los ricos (de nómina)

Otro de los objetivos de los PGE para el 2021 es aumentar la recaudación, y eso por dos vías: por un lado, se incrementa el impuesto de sociedades y se suben los impuestos a los mejor remunerados.

Los grandes grupos empresariales serán los más afectados, ya que en los nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2021 se aumenta el Impuesto de sociedades y se obliga a que el tipo efectivo se acerque más al real.

A las rentas con ingresos de más de 300.000 euros, se les sube el IRPF del 2%, y si los emolumentos son superiores a 200.000 su IRFP se alza un punto.

También serán objeto de más exacciones fiscales aquellas personas que tengan un patrimonio que supere los 10 millones de euros.

Llegar al acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos no ha sido fácil y ha obligado a muchas horas de negociaciones, y muchos de los puntos se ha logrado in extremis, aunque finalmente se ha podido aprobar en el Consejo de Ministros.

Llegado a este punto, ahora comienza su periplo parlamentario donde el gobierno de coalición deberá hilar muy fino para que sean aprobados, debido a que la suma de los diputados de UP y del PSOE es de 155 escaños, lejos de la mayoría absoluta fijada en 176 escaños.

Un gasto público récord

Es una de las medidas estrella de los PGE del 2021 y que ha sido profusamente publicitada por ambos socios de gobierno, si todo va como se espera, en tres meses podría haber sido aprobado por ambas cámaras.

Las cuentas más expansivas de la historia y las primeras desde 2018, han sido enviadas a Bruselas para que la Comisión Europea de su pláceme, y cuentan con un «techo de gasto» de casi 200.000 millones de euros.

Dicho «techo de gasto» se amplió con respecto a la intención inicial del gobierno, ya que está calculado tomando en cuenta los 27.000 millones de euros que van a llegar de Bruselas como primer tramo del fondo europeo.

La diferencia entre el primer borrador de los PGE de 2021, a los que se presentan ahora, es que el gasto ha crecido, gracias al «maná» europeo, en un 53,7%.

Unas previsiones económicas catastróficas

Estos PGE para el 2021 son más expansivos en el gasto y tienen más presión fiscal y se presentan en un entorno económico que es todo menos halagüeño.

Las previsiones son que, en caso de que esta segunda ola de SARS-CoV-2 que ya está desbocada haga buena esta extrapolación, la economía va a perder el 11,2% del PIB a pesar de que las previsiones también admiten que en el 2022 la economía «rebotará» hasta el 7,2%.

Sin embargo, desde la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) se consideran esas estimaciones demasiado optimistas, y dependerán sobre todo de cómo evolucione la pandemia.

Tributar

A pesar de que, desde el gobierno, sobre todo la titular de Hacienda, María Jesús Montero, había indicado que se dejaría para más adelante el ajuste fiscal, lo precario de las arcas públicas hace que sea obligatorio aumentar la tributación.

Entre nuevas figuras fiscales y la remodelación de algunos tributos, en caso de que causen efecto los PGE para el 2021, el Estado lograría 7.000 millones más de ingresos.

Uno de los impuestos que se van a remodelar es el impuesto sobre el valor añadido (IVA) de las bebidas azucaradas, que pasaría de un 10% a un 21%, tributando como los artículos de lujo.

Además, unos impuestos largamente acariciados por diversos colectivos, como son la Tasa Tobin y la Tasa Google, entrarán por primera dentro de la «cesta» tributaria con la que el Estado logra los ingresos que necesita para financiarse.

En el caso de la primera tasa, la Tobin, se trata de hacer tributar cualquier operación financiera que se desarrolle en la Bolsa de Valores, y en el caso de la Tasa Google, consiste en grabar un 3% determinados servicios digitales.

Del mismo modo, aparece un Impuesto al Plástico, nuevos tributos que tienen que ver con la sostenibilidad, y una nueva ley de fraude fiscal con multas muy cuantiosas.

Más gasto

Es quizás la mayor novedad, además en un contexto de «alta tensión» con una crisis de SARS-CoV-2 que dejó hace tiempo de ser solo sanitaria para convertirse también un tsunami económico de primer orden.

Una de las «medidas estrella» es el Ingreso Mínimo Vital, un subsidio que ya estaba presente desde hace más de dos décadas en algunas comunidades autónomas, como es el caso de Euskadi.

El subsidio en cuestión es similar a la RGI vasca, y consiste en dotar de un ingreso, dependiente de la unidad familiar y el número de hijos, a cualquier ciudadano que no tenga forma de vida.

También en estos Presupuestos Generales del Estado para el 2021 nos encontramos con una medida largamente anhelada por el colectivo de pensionistas, como es que nuevamente las pensiones se indexen al IPC para evitar su pérdida de poder adquisitivo.

Los funcionarios públicos también se ven beneficiados en el proyecto, ya que en el 2021 verán como se incrementan sus emolumentos, en concreto en un 0,9%, con lo que teniendo en cuenta la inflación, ganan en poder adquisitivo.

De ser aprobados estos presupuestos, el Estado ingresará 493.000 millones de euros y tendrá un gasto de 588.000 millones de euros, con un fuerte incremento del déficit público.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Café Credit / Mike Mozart / Kenton Ward / Nakashi / Images Money / Brett Hondow

Buscarse la vida

Es lo que está teniendo que hacer Telefónica ante el hundimiento de los beneficios en el sector de las telecomunicaciones: joint venture  con Prosegur, créditos al consumo con Movistar Money, seguros de salud por medio de Movistar Salud y hasta paneles solares.

Es a lo que se están viendo obligadas Telefónica y otras empresas de telecomunicaciones que ven como su negocio principal, precisamente las telecomunicaciones avanzan con un menor crecimiento.

En el caso de la multinacional que preside Álvarez – Pallete, se está reinventando, ofreciendo a sus clientes alarmas para sus domicilios e incluso paneles solares, todo vale con tal de seguir «engordando» la cuenta de resultados.

Incursionar en nuevos negocios es obligado dado que en el mercado de las telecomunicaciones se vive una guerra despiadada de precios y las utilidades cada día son menores.

Algo que se venía venir

Un reciente informe de Mody’s muestra bien a las claras que los ingresos en el sector de las telecomunicaciones avanzan a un ritmo muy lento, sobre todo si nos fijamos en España.

Debido a ello, Telefónica, pero no solo, se apresta a incursionar en otros sectores en los cuales pueda lograr hacer un negocio que en el mercado de las telecomunicaciones cada día que pasa es más complicado.

Su más grande adquisición de esta última temporada se cifra en haber comprado el 50% de Prosegur Alarmas, aunque también ha ultimado un acuerdo con CaixaBank para comercializar créditos al consumo.

La última incursión del que fuera el operador monopolístico en telecomunicaciones en el mercado español ha sido el sanitario, habiendo llegado a un acuerdo con Teladoc Health, un seguro sanitario privado estadounidense.

Pero también conectividad

Es otra de las vías de negocio que está explorando Telefónica, dado que su saber hacer está indudablemente ligado, desde hace casi un siglo, al mercado de las telecomunicaciones.

La nueva línea de negocio tendría que ver con actividades que hacen necesaria una buena conectividad, de manera que se pueda aprovechar los nuevos desarrollos tecnológicos en los cuales es líder, como el despliegue de una línea de 5G.

Y esto se hace en un contexto, acrecentado por la pandemia, de debilidad macroeconómica y aumento de la competencia, que va a limitar el crecimiento de mercado de las telecomunicaciones español por lo menos en los próximos 18 meses.

Como ya hemos indicado, pero aquí nos extendemos en la explicación, la guerra de precios que se ha instalado en el mercado español de las telecomunicaciones amenaza los beneficios de las operadoras.

Por otro lado, ese mercado, producto de la saturación de las ofertas, comienza a dar claros signos de fatiga, y lo que hasta hace poco era un negocio quedaba pingües beneficios, ya no lo es.

Movistar Money

Fue el lanzamiento estrella del 2019 y se trata de un servicio de créditos al consumo que está desarrollando con CaixaBank, que se convierte en su socio en un mercado en que el novel.

Ahora, y a pesar de la pandemia, Movistar Money está en pleno proceso de expansión internacional, teniendo ya presencia en Alemania y en esta misma semana se ha «lanzado» el servicio en Brasil.

En lo que respecta a su operativa en España, ofrece préstamos de hasta 4.000 euros, y en el poco tiempo que lleva en el negocio de los créditos de consumo ha prestado 84 millones de euros en 30.000 créditos.

Orange también banca en España

Los movimientos que está realizando Telefónica, sobre todo los que tienen que ver con los créditos de consumo, son calcados a los que ha realizado la «teleco» francesa Orange, que comenzó hace años con sus negocios bancarios en su país.

Hace dos años la operadora de telecomunicaciones oriunda del país que preside Emmanuel Macron decidió empezar a operar con su banco en España.

En su «desembarco» Orange ofrecía a sus clientes de telefonía una cuenta corriente, una cuenta de ahorro y una tarjeta de debido, con la cual ha captado 35 millones de euros y ha logrado una cartera de 20.000 clientes.

Joint venture con Prosegur

Es un negocio con el comenzó a mediados del 2019 y a pesar de que adquirió la mitad del negocio de alarmas de la empresa que preside Helena Revoredo, la «batuta» la sigue llevando la empresa de seguridad.

La forma que tuvo de adquirir la mitad del negocio de alarmas de Prosegur, por un montante de 305 millones de euros, fue mediante un canje de acciones, por lo que Telefónica no tuvo que desembolsar ni un euro.

La realidad es que Prosegur y Telefónica se complementan, ya que la empresa de seguridad tiene un saber hacer que lleva acumulando desde su fundación en el año 1976 y la compañía de telecomunicaciones puede aportar su «músculo tecnológico».

También en sanidad

Es el último terreno, y seguramente no será el último, en el cual se interna Telefónica, y no es otro que el de la sanidad, en el que se interna Telefónica.

Pero la fisonomía empresarial no es la de una empresa conjunta, sino que se ha aliado con el seguro médico privado norteamericano Teladoc Health, y para que sus clientes accedan a sus servicios por medio de Movistar Salud.

Se trata de un servicio de atención primaria que se desarrolla mediante videollamadas, un servicio que tiene, actualmente, un precio de 11 euros al mes.

A pesar de ello, Telefónica cumple aquí, como en el resto de sus negocios diversificados, el papel de partner tecnológico, ya sea en los campos de la seguridad, la banca o la salud, como es este caso.

También se atreve con el sector energético

Aunque por el momento solo se trata de una prueba, ahora de lo que se trata es de incursionar en sector de los paneles solares para el autoconsumo doméstico, desarrollando esa función por medio de Movistar Paneles Solares.

Todo este proceso de diversificación se produce en un contexto en el cual su cotización en bolsa es la menor en un cuarto de siglo, y con su tradicional sector de negocio que «hace aguas» por todos lados.

Fuente – eldiario

Imagen – Campus Party México / Etxaburu / Rayshongo / Images of Money / Oatsy / Nacho / Nanavati Hospital / Elliott Brown