Oro negro

Los precios de petróleo y sus futuros se reactivan, debido fundamentalmente a qué con una vacunación masiva a la vuelta de la esquina, el transporte, tanto de pasajeros como de mercancías se recuperará en breve. Además, OPEP+ ha decidido no inundar de crudo el mercado, para de ese modo aumentar el precio del barril

Tras más de un año de pandemia de SARS-CoV-2, la llegada masiva de vacunas, al menos a los países desarrollados, y las más que ciertas posibilidades de recuperación de la actividad económica, el crudo sube un 40%.

El barril de Brent, la referencia europea, vuelve a superar los 70 dólares, un precio que no se daba desde enero del 2020, y que se ve impulsado por los ataques con misiles contra dos instalaciones de la saudí ARAMCO.

Dos instalaciones claves

Los atacantes sabían lo que se hacían, dado que han atacado dos instalaciones neurálgicas para la petrolera ARAMCO, especialmente la de Ras Tanura.

En dicha instalación se procesan 6,5 millones de barriles diarios, lo que supone el 7% del petróleo que se consume diariamente en todo el mundo.

Los ataques, han puesto en solfa la capacidad de producción de crudo de Arabia Saudí, el principal productor de crudo, en unos momentos, en plena recuperación económica y promesa de tal, cada barril es necesario.

Más de 70 dólares el barril

Es a lo que se ha llegado esta semana el barril de Brent, el estándar del crudo que se produce en el mar del Norte, un precio que no se alcanzaba desde el pasado enero del 2020.

La pandemia se desató el pasado marzo, y debido al parón económico el precio del petróleo cayo a plomo, llegando inclusive a la cotización negativa.

La depresión económica ha quedado olvidada en tiempo récord, y además de recuperarse las bolsas de valores de medio mundo, el mercado del crudo también se ha recuperado al mismo ritmo.

En menos de dos meses la cotización del petróleo y derivados ha recuperado un 40% lo que implica que alguien que hace dos meses invirtió 1.000 euros, ahora tienen 1.400 euros.

El mundo se vuelve a mover

El transporte transnacional y el nacional se recuperan, esa es una de las razones por las cuales el precio de petróleo y derivados se está recuperando a una velocidad que podríamos calificar como sideral.

La recuperación de los precios también tiene que ver con una jugada estratégica de la OPEP+, que ha decidido no inundar los mercados de crudo, para de esa manera subir artificialmente el precio del crudo.

Sin embargo, se trata de una estrategia de doble filo: a partir de un precio de 70 dólares vuelve a ser rentable el barril de crudo producido por fractura hidráulica, y en esas lides la principal potencia es Estados Unidos.

Debido a ello, con el petróleo producto de la fractura hidráulica, son millones de barriles más que desembocan en los mercados donde ya están los de extracción tradicional.

Previsiones halagüeñas

Las previsiones de cotización para el Brent, siempre según el banco de inversión Goldman Sachs prevé que en poco tiempo escalará hasta los 80 dólares.

Sin embargo, para otros, como el banco ING, considera que ante la más que previsibles ataques de los Huthi a las instalaciones petroleras saudíes, al precio de crudo habrá que sumar una prima de riesgo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la devastación económica que ha provocado la pandemia de SARS-Cov-2 ha sido enorme, y la recuperación será lenta, por lo que mantener artificialmente alto el precio del crudo puede ser contraproducente.

Controlar el precio mundial de crudo

El cartel, no cabe calificarlo de otro modo, con su decisión de no aumentar la producción de petróleo lo que quiere es tener controlado el precio del barril de petróleo, y controlar inclusive las curvas de cotización que se puedan producir.

De lo que se trataría, de manera artificial, es de que el barril de petróleo Arab Light pueda llegar a los 75 dólares.

Inclusive el barril de Brent como el WTI se disparó incluso antes de que la OPEP+ decidiese recortar la producción de petróleo para aumentar su precio.

En un primer momento todos los analistas pensaban que OPEP+ decidiría subir la producción diaria de petróleo en 1,5 millones de barriles diarios.

De ese modo, Arabia Saudí se ha llevado «el gato al agua» e incluso ha convencido a Rusia de seguir la doctrina que emana de Riad.

En junio se acabarán las reservas

Si OPEP+ sigue manteniendo esta política, se prevé que para junio se hayan acabado las reservas que los países de la organización por lo que tendrán que volver a replantear el número de barriles diarios que sacan al mercado.

A acabar con las reservas también va a «ayudar» la recuperación de la demanda, básicamente debido a la recuperación del transporte mundial, tanto en lo que tiene que ver con la marina mercante como con las aerolíneas.

Se prevé que para finales del 2021 se habrá recuperado la demanda de petróleo que había en el 2019, antes de que «estallase» la pandemia, llegando a la comercialización de 100 millones de barriles diarios.

Por otro lado, subirá el precio de petróleo que se paga en efectivo, y bajará el mercado de futuros, que se paga de manera diferida.

La política petrolera de Arabia Saudí

Es el país más disciplinado en mantener las restricciones, pero su fin último es aumentar exponencialmente la oferta en los próximos meses.

Pero mantendrá la restricción, un millón de barriles diarios, hasta el próximo mes, una vez que el precio del crudo esté en unos niveles máximos, y vender a partir de ese momento a ese precio.

El aumento del precio también va a traer como consecuencia que los productores de petróleo de esquisto – lo que se conoce como fractura hidráulica – puedan lanzar sus barriles al mercado, ya que a partir de 70 dólares les resulta rentable sacar su producción.

Los Futuros al alza

Es lo que ven los analistas en lontananza: un aumento de precio de los futuros de crudo, y prevén que el barril, en el tercer trimestre del año, llegue a cotizar a 75 dólares norteamericanos.

El viernes pasado, al cierre, el Brent cotizaba a 70 dólares y el WTI, el estándar para el petróleo norteamericano, llegó a los 66 dólares.

Todo parece indicar que el precio de los futuros de petróleo va a tener un precio menor al precio actual del crudo, lo que hace que esos futuros sean muy apetitosos de cara a los inversores.

Fuente – EL PAÍS / Funds & Markets

Imagen – Piqsels / Panoramio / Loco Steve / Jake van der Molen / Sam Valadi / R. Miller / U.S. Secretary of Defense / Chris Gladis

IAG amplia capital

Con una caída del transporte aéreo de pasajeros, de más del 90%, las aerolíneas se las ingenian para sobrevivir, como el Grupo IAG que acudirá a una ampliación de capital que diluiría el valor de las acciones que pasarán de un valor de 2,2 euros a los 0,92 por título

Ante la desastrosa situación que está viviendo el sector del transporte de pasajeros por vía aérea, con muchas aerolíneas nacionalizas de facto y con ayudas milmillonarias, algunas de esas aerolíneas, caso de IAG, amplían capital.

Es una manera, como otras, que ante una situación de «vacas flacas» poder conseguir capital para poder seguir operando, a pesar de que esta ampliación de capital va a producir un fuerte descenso del precio de la acción.

La ampliación de capital del 150% va a estar complementada con una importante reducción del número de asientos, que va a llegar este año al 60% y el próximo al 27%.

Conjurar el hundimiento

La ampliación de capital es una táctica para hacer frente a las pérdidas de cientos de millones euros producto de la inactividad durante los peores meses de la pandemia.

La ampliación de capital de IAG supondrá una inyección de capital de 2.741 millones de euros, y este salir a los mercados para aumentar el capital social de la empresa se produce después de la junta de accionistas haya dado su pláceme.

Sin embargo, con los mercados en estado de shock, AIG ha optado por establecer un importante descuento por acción, mediante la fórmula de derechos de suscripción.

IAG ha comunicado al órgano competente, esto es, a la Comisión Nacional de los Mercados de Valores, que las nuevas acciones tendrán un valor de 0,92 euros, muy alejados de su valor de cotización de 2,2 euros.

No son ventajas para todos

Con el nuevo precio por título, la depreciación de la acción llega al 35,9%, y con esa reducción de precio lo que busca IAG es convertirse en atractivo para los mercados.

En la ampliación de capital, 2.979 millones de acciones, pero con un precio por acción que va a hacer que los ya accionistas de IAG sufran una dilución de su capital, es decir, el nuevo valor de las acciones será menor.

Al comienzo de la sesión, el parqué solo ha apreciado el valor de las acciones un 0,18%, aunque se espera que en las próximas sesiones susciten el «apetito» inversor, y suba el precio del título.

La intención de IAG es clara: con la inyección de capital lo que pretende es reducir su endeudamiento y hacer más robusto el balance del grupo que engloba a Iberia y British Airways.

Este movimiento en bolsa coincide con la salida como consejero delegado de Willie Walsh, y la llegada de Luis Gallego, que se suma a la compañía en unos tiempos inciertos de tribulación económica.

Petrodólares

El fondo soberano de Quatar ya ha informado que se hará con el 25% de la ampliación de capital, habiendo tomado el rol de colocadores principales los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley.

También participarán en la colocación de acciones entidades financieras como Deutsche Bank, BBVA, Santander, Barclays, Citi y Credit Suisse.

De lo que hablamos es de derechos de suscripción, por cada grupo de tres acciones se pagará 0,92 euros, y durante un periodo de 15 días se podrán vender esos derechos de suscripción, con una cotización por acción de 1,43 euros.

Reducción de capacidad

Aunque todavía la CNMV no ha recibido el folleto de la ampliación de capital, se han filtrado ya muchos de los detalles de la operación.

Uno de los datos, no menor, tiene que ver con el hecho de que se reducirá en un 63% la ratio de asientos disponibles por kilómetro, y en este trimestre se producirá una caída del 78%, mientras que en el cuarto trimestre será «solo» de un 60%.

En la extrapolación para el 2021, IAG establecerá una reducción de asientos del 27% debido a la mala situación de la evolución de la pandemia, debido a los rebrotes que se están produciendo en muchos países, sobre todo europeos.

En cuanto a las previsiones de poder recuperar el volumen de negocio de 2019, solo se llegará a ese volumen de negocio hasta el 2023.

El empleo se resiente

En un contexto en el que IAG ya tiene asumido que no ganará ni un euro en el cuarto trimestre, la manera más socorrida de no acumular pérdidas es «meter la tijera» a la plantilla, bien con reducciones de sueldo, bien con la fórmula del ERTE.

La reducción de empleos en British Airways dejará la plantilla con 13.000 trabajadores, en Iberia se aplicará un ERTE y habrá una reducción de sueldos en Aer Lingus, donde se perderán 250 empleos.

Un sector en franco retroceso

El «batacazo» que se está llevando IAG es de similar cariz que el que están soportando otras aerolíneas europeas, producto de la reducción del tráfico aéreo producto de la pandemia.

Ryanair ha tenido que acudir a una ampliación de capital, Norwegian, no contenta con un primer rescate, ha anunciado que necesitará más dinero para no incurrir en «números rojos».

Mientras tanto, aerolíneas de bandera Air France – KML y Lufthansa han sido rescatadas por sus respectivos gobiernos, lo que no asegura que no tengan que recurrir a otras medidas más drásticas para seguir a flote.

¿El final de aerolíneas de bajo coste?

El futuro de las aerolíneas, ante la actual situación de covid-19, pasa por la reducción de todos los gastos fijos que se pueda, lo cual puede acabar provocando que las aerolíneas «tradicionales» ocupen el lugar de las aerolíneas de bajo coste.

Y eso teniendo en cuenta que las aerolíneas de bajo coste basan su negocio en altos niveles de ocupación, vamos, que en sus vuelos «no cabe ni un alfiler».

Todo ello hace pensar que es muy posible que alguna de las aerolíneas de bajo coste que existe actualmente, o bien desaparezcan o se produzca un proceso de concentración como el que vivieron hace no tantos años sus «hermanas mayores».

Fuente – CincoDías / Newtral

Imagen – Colin Brown Photography / Guaraguao / Iberia Airlines / Nacho Pintos / China off season / Delta News Hub / Andy Wu / Antonio Zugaldia

Caída histórica del PIB del Reino Unido

El segundo trimestre del año 2020 ha sido luctuoso para Londres, que ha visto como perdía el 20,4% de su PIB, con la configuración de una «tormenta perfecta» desde el punto de vista económico de la cual le va a resultar difícil superar

 Se tratan de unas cifras históricas de las cuales no se recuerda algo parecido en los anales económicos del país que gobierna actualmente Boris Johnson.

Es la primera vez en 11 años que la economía más robusta de Europa, siempre después de la alemana, entra en recesión.

En el segundo trimestre del año, el PIB se ha desplomado un 20,4%, a buen seguro producto del «cerrojazo» que tuvo que imponer el gobierno para hacer frente al avance imparable de la pandemia.

Algo nunca visto

Como “situación sin precedentes” ha calificado la situación económica del Reino Unido el ministro del ramo, Rishi Sunak, un «golpe» que es mayor que ha sufrido cualquiera de las economías de los países que pertenecen a la Unión Europea.

Hay que tener en cuenta las implicaciones de que la segunda economía más robusta de Europa, siempre por detrás de la alemana, esté en una profunda recesión.

El ministro ha declarado, sin ambages, que hay que prepararse para lo peor y que los niveles de desempleo seguirán aumentando, habiendo crecido el paro, entre abril y junio, en 220.000 personas.

La situación, en cuanto al mercado laboral, ha admitido el político conservador, no se prevé que mejore, es más todo apunta a que aumentara el número de desempleados.

Por si la situación no fuese los suficientemente grave, en pocos meses se escenificará el «divorcio» entre la Unión Europea y el Reino Unido, con una factura que caerás de manos británicas.

Cifras, tristemente, de récord

El hundimiento de la economía británica es el mayor entre todas aquellas que pertenecen a la zona euro, inclusive superando el «batacazo» de España.

España, también ha batido su propia marca, ha destruido el 18,5% del su Producto Interior Bruto, mientras que Francia «solo» ha perdido un 13%.

Todo ello hace que el ejecutivo de Boris Johnson vaya a mantener las medidas de estímulo económico más allá de lo que tenía previsto, como una manera de insuflar oxígeno a un tejido productivo maltrecho.

Un hundimiento progresivo

La caída del PIB británico no ha sido «flor de un día» sino que según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), el proceso de progresiva recesión se inició en el primer trimestre del año con la caída de un 2,2% del PIB.

El momento en el cual comenzó el declive pronunciado fue a partir de abril, cuando la población británica fue objeto de confinamiento, debido a que la obtención de la inmunidad de rebaño lo único que estaba provocando es miles de muertos.

A pesar de que todos los sectores económicos sufrieron la caída de actividad, los sectores más castigados fueron restauración, hotelería, industria, transporte, construcción e industria.

Pero lo más preocupante podría venir del futuro cercano, con dos amenazas que se ciernen sobre el Reino Unido: una segunda oleada de la pandemia y el incierto futuro económico fuera de la Unión Europea.

Un BREXIT con pocas certidumbres

Las relaciones de Gran Bretaña con la Unión Europea siempre han sido tormentosas, pero a partir de la decisión de los británicos de dejar la UE, esas y las conversaciones han sido a «cara de perro».

A pesar de que finalmente se logró negociar una retirada ordenada de la Unión, la pandemia lo ha trastocado todo, tanto en lo que tiene que ver con Europa como con el Reino Unido.

En situaciones de crisis como la actual, con una crisis sanitaria que ha devenido en crisis económica, todos los países se repliegan a sus fronteras nacionales buscando soluciones individuales que solo pueden pasar por lo colectivo.

Alto déficit público

A pesar de que las administraciones tories por lo general son proclives a no gastar más de lo que se ingresa, a pesar de eso, el Reino Unido lleva años incurriendo en altos déficits públicos.

El gobierno británico es consciente de que el futuro más próximo depara aumento de los niveles de desempleo y a pesar de ello se niega a prorrogar los ERTE más allá del mes de octubre.

Lo que Boris Johnson preveía – nos referimos al BREXIT – como una nueva era caracterizada por el desarrollo económico sin los lastres de las legislaciones comunitarias, ha devenido en un auténtico desastre.

El país que comandase Winston Churchill se había embarcado además en un ambicioso programa de inversiones públicas que «tirara» de la economía, una vez abandonadas las exigentes regulaciones de la UE.

A pesar del negro panorama, el gobierno ha declarado que no es momento de volver a las políticas de austeridad, máxime cuando el propio FMI ha invitado a los gobiernos a que gasten «a manos llenas».

Cifras de desempleo preocupantes

Solo en el segundo trimestre del año han perdido su empleo 220.000 británicos lo que pone la tasa de paro en el 3,9%.

A pesar de que, en otras latitudes, caso de España, esos niveles de desempleo se calificarían como ridículos, la realidad es que para un país que ha gozado durante décadas de pleno empleo, esas cifras son preocupantes.

Y el descalabro en el empleo no ha sido mayor debido a que el gobierno que dirige Jonhson, como otros gobiernos europeos, ha recurrido a «artificios» como es el caso de los expedientes de regulación de empleo temporal.

La mayoría de los analistas económicos del Reino Unido están temerosos que un aumento de desempleo pueda llevar al traste la recuperación económica que ha diseñado Rishi Sunak.

Máxime cuando, ya no contando con el respaldo de la Unión Europeo, van a tener que ser los propios británicos los que financien, en solitario, su plan de recuperación económica.

Reino Unido no puede contar con las fabulosas cantidades de dinero que está movilizando la Unión Europea para su propio rescate, que, en el caso de nuestro país, entre subsidios y préstamos, alcanzará los 40.000 millones de euros.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Olga Berrios / UK in Japan / Larry Koester / candi / John Worth / Abi Begum / Bytemarks

La economía española caerá más

El FMI ha empeorado las previsiones sobre la economía española, estimando que el PIB caerá este año hasta un 12,8%, debido entre otros factores al confinamiento y una economía centrada en el sector servicios, y con una deuda pública que llegará al 124%, y que no se recuperará a niveles aceptables hasta 2050

El Fondo Monetario Internacional prevé que el batacazo que se va a dar la economía española va a ser todavía mayor que el que se preveía: ahora parece que el PIB retrocederá un 12,8% en el 2020.

Casi parece mentira que, en solo unos pocos meses, además de haberse desatado, por el virus covid-19, una pandemia tan grave que sus antecedentes más remotos hay que buscarlos en la «gripe española» de los años 1918 – 1920, haya provocado un desbarajuste económico a escala planetaria.

Las estimaciones de la organización que preside Kristalina Gueorguieva estima que el PIB español se deprimirá a unos niveles que no se conocían desde la guerra civil Española, muy superiores al provocado por la crisis financiera del 2008.

Eso supondrá, poniéndolo en euros, que España se «dejará» por el camino 160.000 millones de euros, con lo que las arcas públicas, vía impositiva, dejará de percibir un buen «pellizco» que se podría invertir en el Plan de Reconstrucción.

Solo parangonable a Italia

Las previsiones del hundimiento del Producto Interior Bruto para el país que gobierna Giuseppe Conte serán, también, del orden del 12,8%, un hundimiento sin precedentes en una economía, como la italiana, que avanzaba a «uña de caballo».

Las previsiones para el país que gobernase Benito Mussolini son que este 2020 pierda del orden de 180.000 millones de euros producto del desbarajuste económico provocado por la pandemia del covid-19.

De ellos, la «parte del león» provendrá de los 110.000 millones de pérdidas que arrostrará el sector turístico, que va a ser el más castigado con las restricciones impuestas – uso obligatorio de mascarillas, distancia social – producto de la crisis sanitaria.

Como las desgracias nunca vienen solas, el déficit escalará hasta el 10,4% del PIB, y la deuda pública alcanzará el 110% del Producto Interior Bruto, y todo ello no va sino a acrecentar el déficit estructural que tradicionalmente ya sufre Italia.

Decadencia económica a corto plazo en Europa

En el resto de los países europeos de nuestro entorno, el golpe a sus economías también va a ser brutal, de manera que ninguna de las grandes economías europeas va a poder esquivar la crisis económica que se avecina, y que ya está presente.

En el caso de Alemania, la bien llamada, por su volumen y pujanza, «locomotora económica» europea, la contracción de su PIB será del 7,8%, mientras que fuera del continente, la merma del Producto Interior Bruto de Reino Unido será del 10,2%.

Pero quien verdaderamente tiene unas previsiones económicas nefastas es el país que gobierna Emmanuelle Macron, que de unas previsiones de caída del PIB del 7,2% ha pasado a un 12,5%.

Una recuperación económica vigorosa en el 2021

Pero como toda moneda tiene cara y envés, a pesar de que los augurios económicos para Europa son terroríficos, pero el envés de dicho euro es que en el 2021 las previsiones son que todas las economías de la zona euro crecerán de una manera vigorosa.

Inclusive el crecimiento será superior al inicialmente previsto, de manera que en lo que respecta a la economía patria, crecerá un 6,3% el año que viene, aunque las previsiones iniciales eran de solo un 4,3%.

El «rebote» de la economía española será de la misma intensidad del que desarrollarán las economías del Reino Unido y de Alemania, y la campeona será Francia, que espera en el 2021 un crecimiento de su economía del 7,3%.

Factores que acentúan la caída

Los elementos que hacen pensar al FMI que el hundimiento de la economía española será del 12,8% este año son multifactoriales, y entre ellos se encuentran aspectos derivados del confinamiento y otros propios de la idiosincrasia de la economía española.

En lo que tiene que ver estrictamente con el confinamiento, el que hemos sufrido en España ha sido más largo y en el aspecto productivo de mayor intensidad ya que durante el «cerrojazo» solo estuvieron en funcionamiento sectores productivos esenciales.

Otro de los factores que ha favorecido el «batacazo» ha sido que el 95% del sector productivo español está formado por Pequeñas y Medianas Empresas, lo que se conoce con el acrónimo de PYME, lo que supone que tienen un menor «músculo» financiero.

Por otro lado, el porcentaje del PIB que proviene del sector turístico, uno de los más castigados con la recesión producto del covid-19, es muy importante, llegando al 12%, y es poco probable que el sector se recupere lo suficiente en lo que queda de temporada.

Un abril desastroso

Pero las cifras son más apabullantes si las estimamos mensualmente, ya que solo en el mes de abril el Producto Interior Bruto cayo en España, en solo dos semanas, un 34%, mientras que en la eurozona la caída fue «solo» del 21%.

Analizando por sectores, el sector servicios, muy mayoritario en nuestro país, sufrió una caída del 50% en el mes citado, y si se analizan solo tres de sus subsectores – comercio, transporte y hostelería – la depresión fue del 71%.

El gobierno admite las negras previsiones

Ha sido el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el que ha admitido que el futuro económico de España, al menos para este año, es sombrío, admitiendo como válida la actualización del FMI.

Pero que la institución que preside Kristalina Gueorguieva no es la única que ha empeorado el desempeño económico de España para este año, ya que entre las casas de análisis y las agencias de calificación la evaluación es similar.

Habida cuenta de esos fenómenos también preocupa que la deuda pública de nuestro país vaya a escalar hasta el 124%, ya que para encontrar semejante magnitud habría que echar la mirada atrás hasta la pérdida de las colonias de Cuba y Filipinas.

Abundando en el desastre la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, AIReF en siglas, indica que para recuperar los niveles de deuda pública de antes de la crisis del covid-19 serán necesarias décadas.

El organismo que preside Cristina Herrero estima que será necesario esperar hasta el 2050 para que la deuda pública se reduzca al 60% del PIB, que es la magnitud que ha establecido la Unión Europea en su Pacto de Estabilidad.

Fuente – EL PAÍS / el diario / Fondo Monetario Internacional en Wikipedia / Kristalina Gueorguieva en Wikipedia / Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal en Wikipedia

Imagen – zoetnet / European Parliament / eflon / Cristina Valencia / Alan Light / Nana B. Agyei / La Moncloa – Gobierno de España

Telefónica y Liberty se unen en el Reino Unido

Un acuerdo entre Telefónica y Liberty va a crear el principal grupo de telecomunicaciones del Reino Unido, que ofrecerá un servicio integrado de telefonía fija, telefonía móvil, televisión de pago y banda ancha, que representará un duro competidor para BT y Vodafone

Con lo que conforman una joint venture que se convierte en la principal empresa proveedora de telecomunicaciones del Reino Unido, con una capitalización bursátil de 38.000 millones de libras, lo que equivale a 43.500 millones de euros.

El volumen de clientes también es cuantioso, ya que la «fusión» hace que tengan más de 47.500.000 abonados, y la nueva empresa generará unas sinergias de 6.250 millones de libras esterlinas.

Con una presidencia rotatoria cada dos años, el flamante presidente es Mike Fries, el CEO de Liberty, que carecerá de voto de calidad para dirimir las situaciones de bloqueo que se puedan generar en el consejo de administración.

Proveedor integrado de comunicaciones

La nueva empresa, que se conformará con la suma del operador de telecomunicaciones O2, propiedad de Telefónica y con la operadora de cable y TV de pago Virgin Media, de parte de Liberty, se repartirá accionarialmente al 50%.

Dicha paridad en el capital social de la empresa se trasladará al consejo de administración, donde cada grupo empresarial contará con ocho consejeros, mientras que la presidencia rotará cada dos años, detentando en estos momentos el liderazgo de la compañía Mike Fries, a la sazón CEO de Liberty.

Las decisiones no se tomarán, en algunas áreas estratégicas, por mayorías, ya que será necesario el acuerdo de toda la junta directiva para la toma de determinadas decisiones que puedan ser cruciales para el devenir del nuevo emprendimiento.

De los algo más de 46 millones de abonados, algo más de treinta y dos millones y medio corresponden a líneas de telefonía móvil, 5.3 millones lo son de banda ancha fija, 4.9 millones de líneas de telefonía fija y 3.7 millones a televisión de pago.

Con esta «fusión», la nueva compañía supera a British Telecom como proveedor de telecomunicaciones en el Reino Unido, tanto en lo que tiene que ver con el número de clientes como en facturación.

Paquetes integrados

Es el principal valor de la nueva compañía y va a hacer que, teniendo una fuerte presencia en todos los segmentos del mercado, va a provocar un «shock» entre las «telecos» que operan en el Reino Unido.

BT es la única compañía que puede ofrecer también paquetes integrados y la única que puede competir en ese segmento, por lo que se espera un masivo trasvase de otras operadoras de telecomunicaciones hacia el nuevo operador.

La oferta integrada de la nueva compañía va a poner a los otros «actores» de las telecomunicaciones británicas, salvo a British Telecom, prácticamente contra las cuerdas, ya que Vodafone, Hutchison, Sky y TalkTalk carecen de una oferta integrada.

Un efecto superior a la suma

Las sinergias del conglomerado formado por Telefónica y Liberty son más que evidentes: suma al valor de la joint venture algo más de 7.000 millones de euros, una ganancia basada en el ahorro de costes de marketing, reducción de redundancias en la plantilla y de la itinerancia de BT que utilizaba Liberty.

También es importante en ese ahorro que, a partir de ahora, las dos compañías que pasan a integrar la nueva empresa combinarán sus redes y sistemas de IT, así como que se producirá un 20% de facturación por la realización de ventas cruzadas.

Otra de las sinergias más evidentes tiene que ver con la tecnología que aporta Virgin, que va a permitir que con el uso de su red de fibra óptica va a permitir que para en nuevo estándar 5G que implementará Telefónica en Reino Unido, «cablee» sus torres de telefonía móvil.

En los primeros tres años, ni Liberty ni Telefónica podrán vender las acciones que tengan en la compañía a terceros, aunque pasado ese tiempo cualquiera de los dos grupos empresariales podrán sacar a bolsa sus acciones, que podrían ser compradas por un tercero.

Un coloso en capitalización

El valor de la nueva compañía es de 43.500 millones de euros, de los cuales 14.540 millones pertenecen a Telefónica y 18.700 a Liberty y 21.400 a Virgin Media, lo cual supone un valor enorme para el mercado de las telecomunicaciones británico.

Parte del valor que aporta telefónica se debe al buen desempeño de la operadora O2, y en buena parte a su CEO, Mark Evans y su equipo, a pesar del «shock» que supuso que la Comisión Europea impidiese su venta a la hongkonesa Hutchison.

BT la principal perjudicada

British Telecom es la principal afectada por el surgimiento de la nueva compañía, aunque también está poniendo en aprietos a Vodafone; ambas han visto como el valor de la acción ha disminuido.

En el caso de la compañía que fundase William Fothergill Cooke, ha perdido un 8,3% de su capitalización bursátil y para Vodafone ha implicado un desplome de la acción del 0,45%. En el caso de la primera la situación ha hecho que tenga que cancelar el pago de su dividendo.

Un gran negocio en tiempos de pandemia

La operación se ha convertido en un éxito, máxime cuando la actividad económica está prácticamente paralizada, especialmente en el Reino Unido, como consecuencia de la crisis sanitaria que está afectando especialmente la Reino Unido.

Se trata, además, de una operación histórica, de un volumen que no se recordaba desde que en el 2015 British Telecom adquirió el operador de telefonía móvil Everything Everywhere por 15.000 millones de euros.

En el caso de Telefónica, también es el mayor emprendimiento de la presidencia de José María Álvarez – Pallete, y en el caso de los negocios de la compañía en el país que gobierna Boris Johnson, desde la adquisición de O2 y sus compañías subsidiarias en Reino Unido, Alemania e Irlanda, con una inversión de 26.000 millones de euros.

Autorización de los reguladores del mercado

Además de la perceptiva comunicación a la Comisión Europea, para la constitución de la nueva empresa es necesaria la autorización de la Autoridad Británica de la Competencia, CMA, en sus siglas en inglés.

Además, la constitución de la nueva compañía se llevará a cabo por fases, y en caso de que se apruebe la fase uno, será en el 2021 cuando la compañía pueda empezar a andar.

Fuente – Expansión / BT Group en Wikipedia

Imagen – Piqsels / Matt Brown / Zarquabal / Maria Firsova / Alexander Baxevanis / Studio Incendo / Wikipedia