Bogar en las próximas crisis

El Foro Económico de Davos de este año se ha marcado como meta el que gobiernos y empresas diseñen modelos para poder hacer frente a las próximas crisis, algunas de las cuales ya se intuyen en el horizonte

En los últimos años los ciudadanos españoles y europeos hemos tenido que lidiar con un buen número de crisis: si en el 2008 fue la financiera, de la cual nos costó una década salir, en el 2020 nos las tuvimos que ver con la pandemia de SARS-CoV-2.

El Foro Económico Mundial de Davos, en la edición de este año, ha dedicado parte de su tiempo a crear mecanismos que permita a los gobiernos y empresas hacer frente, con suficiencia, a las próximas crisis que vendrán.

Circunstancias imprevistas

El futuro nunca suele ser lineal, pero en los últimos tiempos la humanidad ha tenido que lidiar con un buen número de «cisnes negros». A saber: alza de los tipos de interés, alza de los precios, aumento del precio de la energía.

Por todo ello, en lontananza se nos presenta una segura crisis, y en el Foro de Davos empresas y gobiernos piensan como poner las medidas para hacerle frente.

Además, los bancos se están sometiendo voluntariamente a «pruebas de estrés» para ver que aguante pueden tener ante la situación económica presente y futura.

En el caso de los bancos han desarrollado un buen cayo debido a las ya muchas situaciones adversas que han tenido que vivir y que, por ejemplo, pusieron contra las cuerdas al sector bancario español en el 2008.

Sin embargo, algunos países, como es el caso de Reino Unido, han comenzado a ensayar pruebas de estrés en otros sectores, como es el caso del energético, también tensionado en los últimos años.

Un antes y un después

La pandemia de SARS-CoV-2 ha supuesto un antes y un después para el Foro Económico Mundial que se celebra todos los años en la localidad suiza de Davos.

Desde el año 2020, y producto de la pandemia, las cadenas de suministro se han visto extraordinariamente tensionadas, algo que vuelve a suceder de nuevo ahora.

Sin embargo, la causa es distinta y no es el SARS-CoV-2, sino el enorme aumento de los precios de los alimentos y la energía, provocados en buena parte por la guerra que Rusia ha desatado en Ucrania.

Todas esas circunstancias han provocado que se haya provocado un cambio en el paradigma empresarial, tal como lo certifica la consultora Accenture.

Por ejemplo, en lo que se refiere a las cadenas de suministro, se ha pasado de priorizar la optimización de costes a la optimización de valor, lo que en sí mismo ya supone un cambio de paradigma.

Al mismo tiempo, en la empresa ahora se pone el acento en la resiliencia, esto es, la capacidad de superar un hecho traumático, algo que nos ha enseñado muy bien la pandemia de SARS-CoV-2.

Proximidad

La rotura de la cadena de suministros en muchos sectores ha hecho darse cuenta a las empresas que tiene que optar por los proveedores de proximidad.

Producto del SARS-Cov-2 muchos proveedores de China, la actual fábrica del mundo, dejaron de poder servir sus productos lo que paralizó miles de fábricas a lo largo y ancho del planeta.

Al mismo tiempo, y lo vamos en la guerra de Ucrania, esas cadenas de suministro se pueden utilizar como un arma de guerra más, y estamos viendo ahora mismo como Rusia está «cerrando el grifo» del gas y el petróleo a varios países europeos.

En esa clave se debe de entender el intento del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de buscar inversores en Davos para convertir a España en una potencia en la fabricación de microprocesadores.

En esta nueva situación, Latinoamérica quiere redefinir su situación en el mundo, aprovechando la reorganización global de las cadenas de suministros que se están produciendo en estos momentos.

Un futuro poco prometedor

Es lo que piensan del futuro de la economía la mayoría de los directivos norteamericanos, algo que contrasta con la esperanza de la mayoría de los directivos europeos.

El optimismo de los hombres de negocios europeos es paradójico debido a que es precisamente en Europa donde se está produciendo una guerra en las fronteras próximas a la Unión Europea.

En lo que parecen converger todos los directivos participantes es en el hecho de que nace un nuevo concepto de globalización, desconocido hasta ahora y con el que habrá que lidiar.

Esa nueva globalización está haciendo que se generen nuevos fenómenos con los cuales hay que convivir, como es el caso de un aumento de la inflación y escalada de todo tipo de costes.

Nubarrones en el horizonte

Y además amenazan tormenta, porque se está produciendo a nivel mundial, una desaceleración económica en todos los sectores.

Esos procesos se podrían acelerar si no se utilizan adecuadamente los estímulos económicos que están manejando los bancos centrales de los países que participan en el Foro de Davos.

Dos son los dos principales escollos que pueden dinamitar la esperada recuperación económica: la pandemia, todavía no dominada, de SARS-CoV-2 y la guerra de Ucrania, de la que es imposible predecir cuando terminará.

Los analistas económicos más pesimistas piensan que es seguro que Europa pueda entrar en recesión mientras que en el caso de Estados Unidos no lo hará.

En el caso del país que preside Joe Biden, la causa de que su economía no entre en números rojos es que los norteamericanos tienen ahorrados 3,4 billones de dólares que están prestos a gastarse en todo tipo de bienes.

Por si fuera poco, la deuda

La deuda pública tanto en Estados Unidos como en Europa es otro de los escollos que pueden frenar la recuperación económica.

Esa deuda es inclusive superior a la que existía en el año 2013, y se está cebando especialmente con los países emergentes, tal como ha informado el número dos del FMI, Gita Gopinath.

El futuro más negro lo tiene Rusia, donde ya nadie duda que el país que gobierna Vladimír Putin entrará en breve en suspensión de pagos.

Lo menos malo de esa situación es que los países expuestos a la deuda pública rusa son pocos y el montante de la deuda es manejable.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Brian Teutsch / Joe Shlabotnik / Robert Scoble / Daniel Ramírez / Texaus / Chris Dlugosz