Volver a los años 70

Y a sus crisis del petróleo, que se parece, como dos gotas de agua, a la que se está produciendo ya en estos momentos en Europa, con una guerra en Ucrania y la UE y Rusia clavándose el rejón con todo tipo de sanciones económicas

Y a su crisis petrolífera es lo que parece que se está configurando en lontananza, aunque si recordamos, en aquel momento el detonante de la crisis fueron dos guerras, o tres, según se mire.

Una de las guerras que provocó la crisis fue la ya mediada, para aquella época, Guerra del Vietnam, y dos guerras – la de los 6 Días y la del Yom Kippur – que enfrentaron a Israel con sus vecinos árabes.

Un más que probable aumento del precio de la energía y de la canasta básica de alimentos podrían ser los prolegómenos de agitaciones sociales, a las que ni los países que forman parte de la Unión Europea ni España serían ajenos.

Represalias

El punto álgido de la crisis del petróleo de los años setenta del pasado siglo fue una represalia de los países árabes productores de petróleo, casi la mayoría de los que formaban al OPEP a aquellos países apoyaban a Israel.

La escalada de precios que se están llevando a cabo en estos momentos recuerda a la que se produjo hace 49 años, aunque evidentemente el contexto económico es diferente, ya que ahora la economía mundial está mucho más interconectada.

Además de que la economía mundial no es tan dependiente de los combustibles fósiles, el precio de barril del petróleo parte de indicadores bajísimos, después de que dos años de pandemia hundieran barril a mínimos inimaginables.

La dependencia de Rusia

Hablando exclusivamente del caso europeo, la realidad es que buena parte de los países de la Unión Europea tienen una gran dependencia energética del país que gobierna Vladimír Putin, y no solo.

Además del petróleo y gas que nos llega de las refinerías de más allá de los Urales, Rusia también ha creado un inmenso mercado en Europa para todo tipo de minerales estratégicos y de tierras raras.

Moscú es uno de los principales exportadores del neón, con una cuota de mercado del 70%, un gas insustituible para la fabricación de semiconductores, que utilizan infinidad de industrias, entre ella la del automóvil.

Otros minerales que se extraen casi exclusivamente en las minas rusas son el paladio y el aluminio, abrumadoramente presentes en muchos procesos industriales que se desarrollan en Europa y Estados Unidos.

Inclusive antes de la invasión

Los precios del petróleo y otras materias primas que Estados Unidos y Europa utilizan masivamente ya habían crecido inclusive antes de la invasión de Ucrania.

En solo un año el precio del gas se ha multiplicado por doce y el barril de Brent, el índice para el petróleo que se produce en el mar del Norte, se ha elevado en un 70%.

Todo ello ha puesto a Europa al borde de un shock energético, probablemente de la misma magnitud del que se vivió en Europa en los años setenta del pasado siglo.

Como si de un castillo de naipes se trataran, en esos años se produjo un masivo cierre de industrias y el desempleo alcanzó los dos dígitos, lo que provocó, por la asimétrica afección de la crisis, miles de disturbios a lo largo de los países que hoy conforman al Unión Europea.

Por si eso fuera poco ahora se une la invasión de Ucrania, que ha provocado que la UE active un enorme paquete de sanciones, entre las que podría dictar también el embargo de compra de petróleo y gas a Rusia.

Hay que tener en cuenta que el 40% del gas que llega a la Unión Europea proviene de Rusia, y en el caso de algunos países como Alemania, el porcentaje llega al 82%.

España puede ser la solución

En caso de que se lleve a cabo un embargo energético a Rusia, nuestro país podría ser la solución para el suministro de gas y petróleo para el resto de Europa.

Para ello solo sería necesario, y se dice fácilmente, pero solventar el entuerto haría necesario mucho trabajo y mucha inversión, una interconexión de oleoductos y gasoductos que nos conectase con Francia.

La mayor parte del gas que se consume en España nos llega desde Argelia por un ducto, por lo que la exposición de nuestro país al gas ruso es mínima; España se podría convertir en el nuevo suministrador de gas para Europa.

Otra de las ventajas de España es que posee seis grandes regasificadoras en los principales puertos españoles: el gas que llega en los grandes barcos metaneros viene licuada, y para su utilización hay que pasarla de estado líquido a estado gaseoso.

La UE se plantea que los gaseros estadounidenses lleguen a España, aquí se convierta de nuevo el gas en gaseoso y se exporte al resto de Europa; para ello solo sería necesario un gasoducto que conectase nuestro país con Europa.

En otras latitudes, como es el caso de China, la presente crisis le ha hecho replantearse poner en desuso el carbón como fuente de energía, algo que ya se estaba planteando hasta la invasión rusa de Ucrania.

Pero ahora, ha repensado su postura, y hasta que el horizonte vuelva a estar despejado, y por una necesidad de aseguramiento energético, ha decido posponer, sine die, esa decisión de postergar los combustibles fósiles.

Crisis alimentaria

Es otra de las facetas de esta poliédrica crisis, y estos efectos ya se están sintiendo incluso en nuestro país.

Rusia y Ucrania son los graneros de Europa, con el 25% de la producción mundial de trigo, y en el caso ucranio, 1/8 del maíz que se consume en el mundo proviene, o provenía, de Ucrania.

Esto ya está provocando que el precio del trigo haya subido un 56% y el maíz un 29% lo cual afecta al bolsillo tanto de los particulares como de las empresas.

Especial incidencia ha tenido en el sector ganadero, donde casi el 100% de los piensos con los que dan de comer a los animales están basados en el trigo y en el maíz.

También ha subido muchísimo el aceite de girasol, del que hace un uso intensivo la industria alimentaria sobre todo la que confecciona todo tipo de dulces y de repostería.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Geagea / YiFeBot / CGP Gray / Art Prof / Raw Lawrence / Gemma Billings

La Bolsa cae en picado

Una de las consecuencias más evidentes de la guerra que Rusia ha desatado en Ucrania es el hundimiento de las Bolsas de medio mundo: mientras que el parqué madrileño se ha dejado un 4%, muchas Bolsas europeas han perdido un 2%, mientras que la «onda sísmica» también ha llegado a Estados Unidos

La Bolsa de Valores suele ser un termómetro bastante adecuado para tomar la temperatura de la salud geoestratégica que se vive en el mundo y cualquier guerra, por pequeña que sea, afecta a sus índices.

 Si ya la tendencia era bajista desde que se produjo la invasión de Ucrania a manos de las tropas rusas, la noticia de que Rusia se ha hecho con el control de la mayor central nuclear ucrania, ha hundido el IBEX 35.

Jornadas negras

Fue el pasado jueves cuando el parqué madrileño se dejaba un 4%, mientras que otras Bolsas europeas perdían hasta un 2% en su cotización.

A empeorar la situación ha contribuido las noticias que dan por cierto que el ejército ruso ha tomado la central nuclear de Zaporiyia, provocando que los inversores entraran poco menos que en pánico.

Como consecuencia, muchos inversores han tomado la determinación de invertir su dinero en valores refugio, descapitalizando muchas empresas, optando por la inversión en metales preciosos y en dólares.

En panorama bursátil amenaza tormenta, después de que fuentes de la OTAN y el Pentágono hayan dado por cierto las informaciones que indican que lo peor, en Ucrania, todavía está por llegar.

Por otro lado, otro factor que tampoco colabora para una próxima estabilización de los mercados es que la Blitzkrieg que pretendía Rusia se haya convertido en un estrepitoso fracaso, y lo que queda ahora, según la mayoría de los analistas militares, sea una larga campaña militar que podría durar años.

Zaporiyia asegurada

Afortunadamente, y aunque se ha saldado con una victoria militar, por el momento, del ejército ruso, la central nuclear de Zaporiyia parece asegurada.

A pesar de que para la conquista el ejército ruso utilizó artillería y misiles, ninguno de los seis reactores nucleares ha sufrido ningún daño y no ha habido, que se sepa, ningún escape nuclear.

Además, los fuegos que se habían declarado durante el asalto ruso han podido ser, finalmente, controlados por los bomberos ucranios que han sido destacados para mitigar el incendio.

El ataque ruso ha sido calificado como «terrorismo nuclear» por parte de presidente ucranio Volodímir Zelenski, que acusa a los rusos de estar intentando que se produzca un nuevo Chernóbil.

Pánico en los patios de operaciones

A pesar de que la situación parece controlada en Zaporiyia, el anuncio del asalto ruso ha provocado que el selectivo español haya perdido un 0,21% con respecto a la cotización del día anterior.

Nada más abrirse el parqué, el IBEX 35 ha perdido un 3% de su cotización, por lo que ha bajado de la «barrera psicológica» de los 7.800 puntos porcentuales.

Entre los valores que más han sufrido se encuentran las empresas turísticas y los bancos: Amadeus y Meliá se dejan un 9 y un 6% respectivamente.

En el caso de los bancos, Sabadell, CaixaBank y BBVA pierden todos ellos, un 4% de su cotización, en lo que adivina un viacrucis para las entidades financieras.

Al resto de los parqués europeos no le ha ido mucho mejor que la Bolsa madrileña, con unas pérdidas del 3% en los parqués de Fráncfort, París y Londres, mientras que Milán pierde algo más de un 5%.

Mientras tanto, las Bolsas norteamericanas y la japonesa también pierden muchos enteros y se hacen eco del efecto bajista que en los parqués europeos ha provocado la invasión rusa de Ucrania.

Bono basura y dolarización

Pero los principales daños estructurales para la economía ya los están sufriendo las Bolsas rusas, con un rublo que se ha desplomado producto de las nuevas sanciones.

Hay que tener en cuenta que el Banco Central Ruso y otras importantes entidades financieras de ese país han sido desconectadas del sistema SWIFT, lo que en la práctica supone que no pueden ni emitir ni recibir pagos.

De hecho, muchos rusos han acudido en masa a sacar su dinero de los bancos en la posibilidad de que se produzca un «corralito» como el que acaeció en Argentina y los clientes de los bancos no puedan sino retirar semanalmente una mínima cantidad de sus ahorros.

La desbandada también se ha producido entre los clientes de los bancos rusos que tenían sus depósitos en dólares: se está produciendo retiradas masivas debido a que los impositores piensan que próximamente será el dólar la única moneda que tendrá valor.

La situación económica es tan desastrosa que las dos principales agencias de calificación crediticia, Moody’s y Fitch, califican el bono ruso como bono basura.

Al mismo tiempo, la deuda pública alemana sigue valorándose en negativo, esto es, los bonistas tienen que pagar por tener su dinero en deuda pública alemana; mientras tanto el dólar norteamericano no deja de apreciarse frente al euro.

Todo sube

En previsión de que Moscú reaccione con una batería de sanciones que hagan que en occidente las empresas tengan que cambiar de proveedores de un buen número de materias primas que tenían su origen en Rusia.

El problema más evidente lo van a tener la mayoría de los países europeos, en ese sentido España se verá menos afectada, que importan el gas desde Rusia, lo que obligará a traerlo de otros países como Estados Unidos o Suecia.

En el caso español, la mayor parte del gas proviene de Argelia, y puede convertirse en el país europeo que provea de gas al resto de la UE debido a que España posee seis regasificadoras.

En esencia una regasificadora permite transformar el gas licuado que viene en los barcos gaseros en un producto gaseoso y poder enviarlo por los diversos gasoductos que discurren por Europa.

Otras materias primas que ya han subido son el grano, diversos tipos de metales y el ya mentado gas, y eso inclusive antes de que Rusia imponga sus sanciones económicas, aunque ante un bloqueo, Rusia será la que más pierda.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – bfishadow / Jussi Ollila / Rehman / Frankie León / fdecomite