América avanza

Gracias al fabuloso plan de estímulos que está llevando a cabo el gobierno norteamericano, todo parece indicar que la economía norteamericana saldrá antes del «hoyo» que otras muchas, incluida la europea, que tardará mucho más en lograr el «tono» para recuperarse de las secuelas económicas de la pandemia

A punto de dejar la pandemia de SARS-CoV-2 atrás, ahora la América de Joe Biden se apresta a volver a la senda del crecimiento económico.

En los últimos tres meses la economía norteamericana ha crecido un 1,6%, a base de medidas de estímulo económico y una vacunación masiva se espera que este año 2021 la economía «rebote» un 6%.

Se trata de una previsión esperanzadora porque habría que retrotraerse a los años ochenta del pasado siglo para encontrar semejantes cotas de crecimiento.

Datos fiables

Los datos son tan incontrovertibles que es la propia Oficina de Análisis Económico, BEA en sus siglas en inglés, la que ofrece esos datos, a los cuales se puede otorgar la máxima fiabilidad.

Entre los factores que están «abonando» el despegue económico es la batería de medidas de estímulo económico, tanto con respecto a las empresas como a los particulares.

No en vano, la administración norteamericana, en lo peor de la pandemia optó por dar cheques de más de 1.000 dólares a sus ciudadanos.

En el despegue económico también tiene mucho que ver con las masivas vacunaciones, ya que a día de hoy el 50% de los adultos norteamericanos han recibido al menos una dosis de alguna de las vacunas.

A pesar del crecimiento que avanza a velocidad de crucero, hay que tener en cuenta que, en el 2020, la economía norteamericana perdió un 3,5%, unas magnitudes que no se recordaban desde la crisis de 1929.

La intención de la administración Biden es hacer crecer la economía un 6%, a base de un enorme plan de estímulos económicos y un plan de construcción de infraestructuras.

Deberíamos retrocede muchas décadas, al menos cuatro, para ver un crecimiento tal espectacular de la economía norteamericana.

Los norteamericanos vuelven a socializar

Y eso producto de la masiva vacunación que se está produciendo a lo largo y ancho de Estados Unidos, aunque las heridas, más las emocionales que las físicas, tardarán en cicatrizar.

La pandemia de SARS-CoV-2 ha provocado, hasta ahora, 570.000 muertos, aunque Estados Unidos vuelve a la vida.

El consumo, tanto el privado como el público se ha reactivado, y los norteamericanos salen más a los restaurantes, contratan más noches de hotel y aumentan inversión en el sector financiero y de la construcción.

Al mismo tiempo, la administración Biden se ha embarcado en un programa de incentivos económicos para pequeña y mediana empresa, que es la savia de ese frondoso árbol que es la economía norteamericana.

Pero la nueva administración también piensa en los trabajadores, por lo que ha ampliado el subsidio del desempleo, en una inversión económica que no se daba desde el New Deal que el presidente Roosevelt ideó para superar el crac del año 1929.

Datos del paro

A pesar de que la economía norteamericana se está recuperando todavía el número de personas que se encuentran en situación de desempleo que llegan a 10 millones.

Sin embargo, desde diversos observatorios económicos se aconseja no «echar las campanas al vuelo» ya que ante una recesión que no se explicaría sin la pandemia del SARS-CoV-2, tampoco se espera que la recuperación económica sea muy normal.

Inopinadamente, y aunque se extrapolaba que habría un mal dato de desempleo en el abril sería malo, pero sin embargo ha pasado del 14,7% al 13,3%.

En estos últimos meses se han creado 2,5 millones de empleos, rompiendo una dinámica que en lo más cruento de la crisis dejó a 20 millones de norteamericanos mano sobre mano.

Sin embargo, lo del desempleo va también por «barrios» ya que mientras que personas de raza blanca y latinos han mejorado en sus cifras de empleo, los afroamericanos han empeorado esos datos.

A pesar de los buenos datos, de empleo y económicos, existe el gran lastre de que Estados Unidos es el país que más ha sufrido con la pandemia de SARS-CoV-2, con casi dos millones de contagiados y más de 100.000 muertes.

La apertura de la economía también se está produciendo porque muchos Estados, que son la verdadera «locomotora económica» del país están levantando muchas de las restricciones a la movilidad y la vida social.

Lo peor ya pasó

Son muchos los analistas y también los organismos gubernamentales, como es el caso de la Secretaría de Trabajo, que anuncian que lo peor de la crisis, económica y sanitaria, ha quedado atrás.

Al mismo tiempo que la economía se recupera, también lo hacen los índices bursátiles, como es el caso de Dow Jones y el S&P 500, con una recuperación mantenida y constante que el correlato de la mejora de los mercados financieros.

La vacunación, elemento clave

Tanto en Europa como en Estados Unidos, la vacunación está siendo el elemento clave para lograr la recuperación económica.

En el caso de los Estados Unidos de América también tiene importancia el macro plan de estimulación económica de Biden, dotado con casi dos billones de dólares, que, para contemplar semejante cifra en toda su extensión, es conveniente decir que supone dos veces el PIB de nuestro país.

A ello hay que sumar los dos planes de estímulo que creo Donald Trump, por lo que, sumando los tres planes de estímulo, la cuantía es mucho mayor que la suma de todo el rescate económico que ha puesto en marcha Europa.

Va a ser esa lluvia de millones lo que hará que para finales de año la economía norteamericana rebote con fuerza, y a partir de ahí el desempeño económico de Estados Unidos vaya a ser mayor que el de Europa.

Y son muchos los expertos en economía que piensan que ese impulso milmillonario a la economía norteamericana va a hacer que despegue a una velocidad y con una altura que prácticamente es imposible que logre la economía europea.

Fuente – EL PAÍS / BBC / Economía en EL PAÍS

Imagen – Herval / Peasap / Matt Barber / Anders Sandberg / Nick Damico / Maryland GovPics /

Funcionarios: a trabajar en casa

La pandemia de SARS-CoV-2 no ha hecho sino impulsar el trabajo «en remoto», tanto en la administración pública como en el resto de los sectores productivos. Gracias a ello y a los ERTE, muchas empresas se han «salvado de la quema». La digitalización avanza imparable y ha llegado para quedarse

La pandemia de SARS-CoV-2 ha provocado, en solo un año, cambios profundos en el mercado de trabajo y en cómo se realiza este.

Una de las nuevas realidades se llama teletrabajo, y ha sido obligado en los primeros meses de la pandemia para muchos profesionales, aunque parece que la próxima recuperación de la normalidad no lo va a extinguir.

En el caso de las Administraciones públicas, el teletrabajo ha llegado para quedarse, de manera que una modalidad laboral que era prácticamente marginal, solo el 18% de los funcionarios teletrabajaba, se impondrá en la era poscovid.

Las estimaciones nos hablan de que, a partir de ahora, casi el 60% de los funcionarios, de la administración general de estado y otras, teletrabajaran.

«Currar» desde casa

El teletrabajo no solo se generalizará en las Administraciones públicas, sino también en otros ámbitos laborales.

Las estimaciones hablan de que el tejido empresarial PYME, el 36% de los trabajadores desarrollarán su actividad en «remoto» y mientras que en la pequeña empresa el porcentaje será del 18%.

Sin embargo, serán muchos los trabajadores que volverán a sus oficinas, aunque en lo peor de la pandemia el 94% de las grandes empresas trabajaron en «remoto», cifra que llego al 91% en la administración y el 72% de las PYMES.

Sí se quiere se puede

Inclusive antes de hecho disruptor de la pandemia de SARS-CoV-2, el tejido empresarial y de las Administraciones públicas tenía – y tiene – las suficientes herramientas para poder desempeñar el grueso de su trabajo en «remoto».

Bien es cierto que es la gran empresa y el tejido PYME el que podría realizar esa transición de manera más rápida y eficaz, en unos porcentajes, respectivamente, del 87% y el 84%.

En el caso de las microempresas, los sectores que más han trabajado en remoto han sido comercio mayorista, industria y sector servicios.

En las PYMES el teletrabajo ha cundido en el sector servicios, la industria y la construcción, que se han adaptado de una manera óptima a la nueva realidad.

En el caso de las Administraciones públicas ese porcentaje se reduce al 61%, aunque parece que el sector público ha abrazado con cariño la posibilidad de que muchos funcionarios desarrollen su actividad desde casa.

Una actividad en declive

Una de las más graves consecuencias de la pandemia ha sido la reducción de actividad empresarial y laboral: empresas y administraciones han tenido que reinventase ante un virus que impedía, y sigue impidiendo, la normal relación social.

Todos los sectores han visto como su actividad se reducía: un 53% en microempresas y PYMES, un 49% en la gran empresa y el 27% en las Administraciones públicas.

Al mismo tiempo, la pandemia ha dejado atrás muchos «cadáveres»: el 14% de las microempresas ha tenido que cesar su actividad, así como el 7% de las PYMES y el 2% en las administraciones.

Los ERTE, el gran salvavidas

Los expedientes de regulación de empleo temporal han sido el gran salvavidas, tanto de las empresas, independientemente de su tamaño, y también de miles de trabajadores que han visto como mantenían el empleo.

En esa situación, de expediente de regulación temporal de empleo, están o han estado, el 47% de las PYMES, el 46% de las grandes empresas y el 30% de las microempresas.

Una solución intermedia que se arbitró fue obligar a los trabajadores a coger las vacaciones, instrumento por el que optaron el 22% de la gran empresa, el 20% de las PYMES y el 7% de las microempresas.

Empresas con problemas múltiples

La actividad empresarial ha sido herida de muerte por un virus que mide micras, y los males que han aquejado al tejido productivo han sido muchos.

Entre los más evidentes se encuentran el hundimiento de la actividad económica y del PIB, menor facturación y menores ventas, y la mala evolución del sector en el que se encuentran posicionadas.

Ante la imposibilidad, durante muchos meses, de desarrollar su actividad productiva, todos los segmentos han invertido en digitalización: de media un 61%.

En el caso de las Administraciones públicas un 88%, en caso de las PYMES un 82%, siendo los mayores inversores la gran empresa con un 95%.

La digitalización se ha visto impedida, en el caso de las microempresas por la poca capacidad de tener recursos para ese tipo de inversión, en el caso de las PYMES y gran empresa fundamentalmente por el desconocimiento del nuevo «campo de juego».

Un futuro digital

De lo que ya nadie duda es que el futuro del empleo será digital o no será, y arrastrará al sector productivo por una serie de derroteros que nadie, todavía, se atreve a augurar.

Grandes empresas, como Vodafone, ven un futuro esplendoroso a la digitalización del trabajo en nuestro país, y piensan que los fondos europeos – a España llegarán 140.000 millones de euros – pueden ser el maná que necesitan las empresas españolas para digitalizarse.

Crecer con la digitalización

Esa misma multinacional británica, nos referimos a Vodafone, cree que, con implantación de herramientas de digitalización en el grueso del sector productivo, para el 2025 el 40% de sus ventas tengan que ver con esos servicios.

Los principales nichos de mercado que se desarrollarán tendrán que ver con el Big Data, Cloud Computing y ciberseguridad, aunque descenderán los ingresos en servicios de conectividad.

Precisamente es ese Cloud Computing el que permite, y seguirá permitiendo en el futuro el trabajo «en remoto» de muchas empresas y profesionales, una modalidad laboral que la pandemia de SARS-CoV-2 no ha hecho sino impulsar.

De hecho, en España y en lo que respecta a la multinacional británica, la prestación de servicios a PYMES – ahora lo son hasta los 250 empleados – no hace sino crecer de manera casi exponencial.

Fuente – EL PAÍS / Expansión

Imagen – Yutaka Fujiki / US Embassy Madrid / Manuel Schmalstieg / NIAID / Banalities / Masahiko Ohkubo / Kārlis Dambrāns / Jonathan Oakley

Debacle en el empleo

Este año de pandemia se ha caracterizado por un aumento insospechado el desempleo, al que se han sumado 401.000 personas más, por no hablar de los 750.000 que todavía se encuentran en ERTE, muchos de los cuales, por pertenecer a empresas «zombis», pasaran a ERE no a mucho más tardar

Si los efectos de la pandemia de SARS-CoV-2 han sido, desde el punto de vista sanitario, un auténtico tsunami, los efectos económicos del mismo le van a la par.

En lo que llevamos de pandemia, algo más de un año ya, a las colas del desempleo se han sumado 401.000 trabajadores más, y casi 750.000 continúan acogidos a la figura de los expedientes de regulación temporal de empleo.

Un goteo que dura ya un año

El número de desempleados comenzó a subir hace justo un año, coincidiendo con el primer «cerrojazo» que tuvimos que vivir que hizo que ciertos sectores, como la hostelería, se vieran abocados al cierre.

Solo en el mes de marzo del 2020 se destruyeron 900.000 puestos de trabajo, a una «velocidad de crucero» de 30.000 puesto de trabajo destruidos diariamente.

A pesar de que ha habido un «rebote» desde el día más fatídico para el empleo, todavía no se ha logrado recuperar los niveles de empleo de antes de la eclosión de la pandemia.

Además, en los últimos doce meses, en un goteo constante, 401.000 personas se han sumado a las cifras del desempleo.

Un mercado laboral hasta cierto punto ficticio

Hay que tener en cuenta que la «radiografía» que se puede hacer a día de hoy sobre el mercado laboral es ficticia, dado que el mismo está «dopado».

Nos explicamos: millones de trabajadores están en la figura jurídica de los expedientes de regulación temporal de empleo que está financiando el Estado, lo que evita que aumenten las cifras de desempleo.

A finales de marzo eran 743.628 las personas que estaban sujetos al ERTE, y muchos de ellos, desgraciadamente, se deslizarán hacia los ERE en el momento en que las empresas en las que trabajan cesen en su actividad.

Marzo se desploma

Y eso que suele ser un mes bueno para el empleo, ya que la Semana Santa dinamiza muchos sectores, desde la hostelería y la restauración hasta las pernoctaciones en hoteles y casas de turismo rural.

Este año 2021 hemos tenido una Semana Santa mediatizada por la pandemia de SARS-CoV-2, con cierre perimetral de todas las comunidades autónomas, y con las procesiones suspendidas sine die.

En Semana Santa se produce el «pistoletazo de salida» para las contrataciones de cara al verano en muchos sectores, fundamentalmente los que tienen que ver con el turismo que llega a España en periodo estival.

Cada mes, desde marzo del 2020, se ha saldado con una pérdida de más de 80.000 afiliados a la Seguridad Social.

Y esos datos son en realidad un espejismo estadístico, que cuando las estadísticas se «cocinan» arrojan que en ese año se han perdido 440.000 afiliados a la Seguridad Social.

La hostelería la más afectada

Es uno de los sectores donde el SARS-CoV-2 ha provocado una verdadera escabechina, sobre todo producto de las restricciones que ha vivido, y sigue viviendo, el sector en toda España.

En uno solo año, se han dado de baja, bien como autónomos o empleados por cuenta ajena, 201.000 trabajadores, a pesar de que el pasado marzo se recuperó algo el empleo, con algo más de 33.000 nuevas altas.

Aumento del ahorro

Debido al miedo que ha inoculado el SARS-CoV-2 en la ciudadanía y las empresas, el ahorro ha logrado unas cimas históricas, principalmente por la necesidad de ahorrar ante un incierto futuro económico.

Las familias ahorran más, y eso se nota sobre todo en los sectores más pudientes de la sociedad española, aunque la tasa de ahorro española es de las menos abultadas en el entorno europeo.

Según los datos del INE, actualmente la tasa de ahorro en España es actualmente del 14,8%, lo que supone la cifra más alta desde que se tienen registros en el Instituto Nacional de Estadística.

Las familias han guardado, desde marzo del 2020, un total de 108.844 millones de euros, lo que supone doblar el ahorro que de produjo en el 2019, y eso a pesar a que la renta disponible en los hogares se ha reducido un 3,3%.

Un ahorro menor que en el resto de Europa

A pesar de que las cifras de ahorro han marcado un récord, las cifras que no se han consumido son una pálida comparación de lo que se «guarda» en los países europeos de nuestro entorno.

La media de ahora de los 27 miembros de la Unión Europea se sitúa en el 16,11%, y en los países de la zona euro es todavía mayor, llegando al 17,38%.

Los países europeos también han visto, en este último año de pandemia, como las familias aumentaban en gran medida el ahorro, y entre los países más ahorradores se encuentran Países Bajos, Alemania, Suecia y Austria.

Las altas tasas de ahorro se comprenden en el contexto de una alta incertidumbre, ante una pandemia en la cual, y en los primeros meses, los gobiernos y los ciudadanos europeos dábamos «palos de ciego» ante una epidemia desconocida.

Ahorro del miedo

Es como se puede definir el tipo de ahorro se ha producido en las familias europeas, sobre todo producido porque las familias han pospuesto muchas decisiones de compra, que se desbloquearán a medida que la situación – económica y sanitaria – mejore.

En el caso de España ese «ahorro del miedo» supone el 18% del ahorro que se ha producido en el último año, pero un 23% de los ahorros de las familias se está gastando, a falta de ingresos, en gastos como comida y facturas, sobre todo de la luz y el agua.

En cuanto a la percepción subjetiva de su situación económica, la mitad de los españoles consideran que su situación económica es peor que hace un año, y esa percepción es más habitual en autónomos y entre los jóvenes.

En cuanto a ingresos, la mitad de los encuestados consideran que se han reducido, más a medida que disminuye el ingreso medio de los españoles.

Fuente – EL PAÍS / EL ESPAÑOL

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Oro negro

Los precios de petróleo y sus futuros se reactivan, debido fundamentalmente a qué con una vacunación masiva a la vuelta de la esquina, el transporte, tanto de pasajeros como de mercancías se recuperará en breve. Además, OPEP+ ha decidido no inundar de crudo el mercado, para de ese modo aumentar el precio del barril

Tras más de un año de pandemia de SARS-CoV-2, la llegada masiva de vacunas, al menos a los países desarrollados, y las más que ciertas posibilidades de recuperación de la actividad económica, el crudo sube un 40%.

El barril de Brent, la referencia europea, vuelve a superar los 70 dólares, un precio que no se daba desde enero del 2020, y que se ve impulsado por los ataques con misiles contra dos instalaciones de la saudí ARAMCO.

Dos instalaciones claves

Los atacantes sabían lo que se hacían, dado que han atacado dos instalaciones neurálgicas para la petrolera ARAMCO, especialmente la de Ras Tanura.

En dicha instalación se procesan 6,5 millones de barriles diarios, lo que supone el 7% del petróleo que se consume diariamente en todo el mundo.

Los ataques, han puesto en solfa la capacidad de producción de crudo de Arabia Saudí, el principal productor de crudo, en unos momentos, en plena recuperación económica y promesa de tal, cada barril es necesario.

Más de 70 dólares el barril

Es a lo que se ha llegado esta semana el barril de Brent, el estándar del crudo que se produce en el mar del Norte, un precio que no se alcanzaba desde el pasado enero del 2020.

La pandemia se desató el pasado marzo, y debido al parón económico el precio del petróleo cayo a plomo, llegando inclusive a la cotización negativa.

La depresión económica ha quedado olvidada en tiempo récord, y además de recuperarse las bolsas de valores de medio mundo, el mercado del crudo también se ha recuperado al mismo ritmo.

En menos de dos meses la cotización del petróleo y derivados ha recuperado un 40% lo que implica que alguien que hace dos meses invirtió 1.000 euros, ahora tienen 1.400 euros.

El mundo se vuelve a mover

El transporte transnacional y el nacional se recuperan, esa es una de las razones por las cuales el precio de petróleo y derivados se está recuperando a una velocidad que podríamos calificar como sideral.

La recuperación de los precios también tiene que ver con una jugada estratégica de la OPEP+, que ha decidido no inundar los mercados de crudo, para de esa manera subir artificialmente el precio del crudo.

Sin embargo, se trata de una estrategia de doble filo: a partir de un precio de 70 dólares vuelve a ser rentable el barril de crudo producido por fractura hidráulica, y en esas lides la principal potencia es Estados Unidos.

Debido a ello, con el petróleo producto de la fractura hidráulica, son millones de barriles más que desembocan en los mercados donde ya están los de extracción tradicional.

Previsiones halagüeñas

Las previsiones de cotización para el Brent, siempre según el banco de inversión Goldman Sachs prevé que en poco tiempo escalará hasta los 80 dólares.

Sin embargo, para otros, como el banco ING, considera que ante la más que previsibles ataques de los Huthi a las instalaciones petroleras saudíes, al precio de crudo habrá que sumar una prima de riesgo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la devastación económica que ha provocado la pandemia de SARS-Cov-2 ha sido enorme, y la recuperación será lenta, por lo que mantener artificialmente alto el precio del crudo puede ser contraproducente.

Controlar el precio mundial de crudo

El cartel, no cabe calificarlo de otro modo, con su decisión de no aumentar la producción de petróleo lo que quiere es tener controlado el precio del barril de petróleo, y controlar inclusive las curvas de cotización que se puedan producir.

De lo que se trataría, de manera artificial, es de que el barril de petróleo Arab Light pueda llegar a los 75 dólares.

Inclusive el barril de Brent como el WTI se disparó incluso antes de que la OPEP+ decidiese recortar la producción de petróleo para aumentar su precio.

En un primer momento todos los analistas pensaban que OPEP+ decidiría subir la producción diaria de petróleo en 1,5 millones de barriles diarios.

De ese modo, Arabia Saudí se ha llevado «el gato al agua» e incluso ha convencido a Rusia de seguir la doctrina que emana de Riad.

En junio se acabarán las reservas

Si OPEP+ sigue manteniendo esta política, se prevé que para junio se hayan acabado las reservas que los países de la organización por lo que tendrán que volver a replantear el número de barriles diarios que sacan al mercado.

A acabar con las reservas también va a «ayudar» la recuperación de la demanda, básicamente debido a la recuperación del transporte mundial, tanto en lo que tiene que ver con la marina mercante como con las aerolíneas.

Se prevé que para finales del 2021 se habrá recuperado la demanda de petróleo que había en el 2019, antes de que «estallase» la pandemia, llegando a la comercialización de 100 millones de barriles diarios.

Por otro lado, subirá el precio de petróleo que se paga en efectivo, y bajará el mercado de futuros, que se paga de manera diferida.

La política petrolera de Arabia Saudí

Es el país más disciplinado en mantener las restricciones, pero su fin último es aumentar exponencialmente la oferta en los próximos meses.

Pero mantendrá la restricción, un millón de barriles diarios, hasta el próximo mes, una vez que el precio del crudo esté en unos niveles máximos, y vender a partir de ese momento a ese precio.

El aumento del precio también va a traer como consecuencia que los productores de petróleo de esquisto – lo que se conoce como fractura hidráulica – puedan lanzar sus barriles al mercado, ya que a partir de 70 dólares les resulta rentable sacar su producción.

Los Futuros al alza

Es lo que ven los analistas en lontananza: un aumento de precio de los futuros de crudo, y prevén que el barril, en el tercer trimestre del año, llegue a cotizar a 75 dólares norteamericanos.

El viernes pasado, al cierre, el Brent cotizaba a 70 dólares y el WTI, el estándar para el petróleo norteamericano, llegó a los 66 dólares.

Todo parece indicar que el precio de los futuros de petróleo va a tener un precio menor al precio actual del crudo, lo que hace que esos futuros sean muy apetitosos de cara a los inversores.

Fuente – EL PAÍS / Funds & Markets

Imagen – Piqsels / Panoramio / Loco Steve / Jake van der Molen / Sam Valadi / R. Miller / U.S. Secretary of Defense / Chris Gladis

Lufthansa entra en barrena

Como el resto de las líneas aéreas, Lufthansa ha tenido que ser rescatada por el gobierno alemán, que ha reflotado la compañía a cambio de convertirse en su accionista mayoritario; otras aerolíneas, como es el caso de Czech Airlines no ha podido sobrevivir, dado que el gobierno checo la ha «dejado caer»

La aerolínea de bandera alemana ha acumulado pérdidas de 6.700 millones de euros el pasado año.

La causa más que evidente ha sido el cierre de fronteras producto de la pandemia de SARS-CoV-2 que le ha obligado a operar solo un 31% de los vuelos programados para el pasado año.

Y las previsiones para este año no son nada halagüeñas, ya que se prevé una lenta recuperación del tráfico aéreo durante este año, y solo plantea la recuperación del 90% de la actividad previa a la crisis para el 2025.

Paquete de rescate

El gobierno alemán ha decidido rescatar, con ayudas directas, a la aerolínea, con un plan de estímulos cifrado en 9.000 millones de euros.

Pero esas ayudas no le han salido gratis a Lufthansa, ya que el Estado alemán se ha convertido en el accionista mayoritario lo que equivale a una nacionalización encubierta.

Los planes para el 2021 pasan por una modernización de la aerolínea – a ella pertenecen también Austrian Airlines, Swiss y Eurowings – y su redimensionamiento ante una más que previsible reducción de los viajes en avión.

Un sector herido de muerte

Ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia de SARS-CoV-2, sobre todo debido al cierre de espacios aéreos de una buena de países, sobre todo entre los europeos.

Uno de los principales rivales de Lufthansa, el grupo IAG, al que pertenece Iberia, ha sufrido pérdidas por valor de 6.923 millones de euros.

Entre marzo y junio el sector del transporte de viajeros por vía aérea estuvo prácticamente paralizado, a lo que se ha unido el hundimiento del turismo, en mercados especialmente activos, como el español.

También en su división de carga

La crisis y la depresión de la actividad también han llegado a Lufthansa Cargo, la división de la compañía dedicada al transporte de carga.

Inclusive se han adaptado aviones de transporte de pasajeros para convertirlos en aviones de carga, pero aún así la actividad no repunta.

Las previsiones para 2021, con una economía mundial «gripada», son que el transporte de carga esté en mínimos lo que va a redundar en una subida de las tarifas.

La capacidad de carga de Lufthansa se ha visto afectada por el descenso del transporte de pasajeros, ya que el 60% de la carga aérea se llevaba en las «panzas» de los aviones de transporte de viajeros.

La frecuencia de las rutas de Lufthansa se ha reducido a un cuarto de la capacidad que tenía en el periodo inmediatamente anterior a la pandemia.

Objetivo Canarias, Grecia y el Caribe

Con la más que previsible inmunización de la población europea para verano, Lufthansa «calienta motores» para convertirse en la aerolínea de referencia para viajar a Canarias, Grecia y el Caribe.

Desde los aeródromos de Frankfurt y Múnich se han programado 33 nuevas rutas aéreas, con especial incidencia en Canarias, Grecia y el Caribe.

Estos nuevos destinos se crean en la esperanza que, con las vacunaciones masivas, los requisitos para viajar desde otros países se vayan relajando, sobre todo en destinos europeos como España y Grecia.

Las nuevas rutas se complementan con los destinos clásicos de vacaciones que Lufthansa lleva en algún caso décadas desarrollando, sobre todo a capitales europeas y Londres y otras ciudades británicas.

Entre los «clásicos» de Lufthansa se encuentran Chipre, Croacia, Italia, Túnez, Portugal y Bulgaria, sin olvidar, por ejemplo, un nuevo trayecto a la ciudad española de Jerez.

Un nicho eminentemente turístico

Es la nueva apuesta de Lufthansa Discovery, un nicho de negocio dedicado eminentemente a los viajes de placer.

Además de vuelos directos desde territorio alemán a la República Dominicana, también se inaugura dos vuelos semanales a la capital de Kenia, Mombasa.

El continente africano también se complementa con vuelos hasta Tanzania, concretamente a la región semiautónoma de Zanzíbar, sin olvidarnos un vuelo a Anchorage, en plena Alaska.

Sin embargo, otras aerolíneas no sobreviven a la crisis

Es el caso de la línea de bandera Czech Airlines, que después de 97 años transportando pasajeros se ha declarado en quiebra.

CSA no ha podido sobrevivir financieramente al «parón» del tráfico aéreo que ha provocado la pandemia del SARS-CoV-2, y que ha supuesto el cierre del espacio aéreo europeo durante muchos meses.

Lo paradójico es que antes de la pandemia, CSA era una aerolínea rentable y con una viabilidad más que asegurada, pero casi un año de parón ha hecho a Czech Airlines no viable.

El hundimiento de la empresa ha tenido que ver con el que el gobierno checo ha optado por no rescatar a la empresa, cosa que si han hecho sus Estados con sus competidores, como es el caso de Lufthansa.

Programa de compensación

Es lo que solicitaba Smartwings, la matriz de Czech Airlines, tal como el Estado checo ha hecho con otros sectores productivos.

En Chequia se han desarrollado los programas COVID – Bus, COVID – Alojamiento y COVID – Turismo, como una manera de evitar que esos sectores económicos se hundiesen.

Desde Czech Airlines ven como única salida una reorganización de la empresa, lo que seguramente supondrá su redimensionamiento, reduciendo su tamaño, y una regulación de empleo con despidos.

Paradójicamente, las previsiones de CSA eran ampliar su negocio para el 2020, lo cual iba a implicar, además de programar nuevos trayectos aéreos, renovar su flota de aviones comprando nuevos modelos de Airbus.

Sin embargo, la pandemia ha supuesto unas pérdidas del más de 60 millones de euros y una reducción del negocio del 20% con respecto al 2019.

Fuente – EL PAÍS / EXPANSIÓN / epturismo / HOSTELTUR

Imagen – Marco Verch / Jason Paris / Eran Sandler / D. Miller / Andrea Tosatto / Andrew Bone / Sefjo / R. Boed

España no crecerá tanto

Las previsiones del gobierno sobre la recuperación económica, las más halagüeñas posibles, no se cumplirán, al menos según la previsión de FUNCAS, el laboratorio de ideas de la Cajas de Ahorro Españolas, que prevé un crecimiento menor y una recuperación más lenta

Es la previsión que hace FUNCAS, la Fundación de las Cajas de Ahorro, un think tank que piensa y repiensa la economía del país.

Y la causa no será otra que el retraso de la vacunación en España, lo que aleja a nuestro país de un horizonte en donde para el verano al menos el 70% de la población está inmunizada.

En cuanto al crecimiento del PIB, para el servicio de estudios de las cajas es de ahorro, en este año 2021 la economía española crecerá un 5,7%, y un 6,3% para el año siguiente.

Ese crecimiento para el 2021 y el 2022 estará en dependencia del nivel de recuperación del turismo, una de nuestras principales industrias.

Proyecciones más pesimistas

FUNCAS hace una proyección más pesimista de la que ha aireado el gobierno, que prevé para este año 2021 un «rebote» del PIB del 7,2%.

Sin embargo, y no es baladí, las previsiones de las cajas de ahorro españolas son muy similares a las que ha realizado el Fondo Monetario Internacional (5,9%) y la Comisión Europea (5,6%).  

En cuanto a la «inyección» de capital europeo, en este 2021 la influencia en el PIB patrio será del 1%, y llevará tiempo que los 140.000 millones de euros hagan efecto en la economía española.

Como ya hemos indicado FUNCAS considera que el ímpetu de la recuperación dependerá del desempeño del sector turístico, del que depende, o dependía, el 13% del PIB de nuestro país.

También en dependencia de las vacunas

Es el aspecto que le da la mayor porción de incertidumbre a la recuperación económica española, y no es otra que el número de ciudadanos que puedan ser vacunados hasta el verano.

Inclusive la recuperación económica también va a depender de como vaya la vacunación en el Reino Unido, uno de los principales exportadores de turistas hacia nuestro país.

En el escenario más optimista, en el cual se lograría un 50% de ocupación, el crecimiento del PIB podría llegar a repuntar un 7%.

En caso de que el sector turístico solo lograse recuperarse un 12%, el crecimiento del Producto Interior Bruto solo crecería un 4,2%.

Sin embargo, aunque la evolución del turismo también va a depender de como anden las vacunaciones en los países emisores de turistas, la situación epidemiológica en España va a ser esencial.

Para verano debemos de convertirnos en un país sinónimo de seguridad por tener la pandemia, sin no extinguida, por lo menos controlada. Debemos de ser un país seguro desde el punto de vista sanitario.

Dos escenarios en el 2021

Un montón de indicadores que han sido malos, como el índice de ocupación y la actividad manufacturera, hacen pensar a FUNCAS en este 2021 tendrá dos escenarios.

Un primer semestre donde la pandemia seguirá siendo la protagonista y mediatizará la recuperación económica, y un segundo semestre caracterizado por la aceleración económica impulsada por el consumo.

Además, la recuperación de la economía en España estará determinada por varios factores, y el más importante de ellos tendrá que ver con las vacunaciones, tanto las que se produzcan en nuestro país como las de los países que son emisores de turistas.

En la recuperación también tendrá importancia las ayudas directas que la actividad productiva, y especialmente la industria del turismo reciba para reflotar el sector.

Por último, el gobierno también tendrá que realizar reformas en la economía que puedan servir como multiplicadores de los 140.000 millones de euros que van a llegar de Bruselas.

Déficit y deuda desbocada

A pesar de que se tiene la casi certeza de que en el 2022 se producirá el despegue económico, tanto el déficit público como la deuda pública continuarán desbocados.

Las previsiones de déficit público son que será del 8% en el 2021 y del 6,7% en el 2022, aunque la deuda se estabilizará, para el 2022 será casi del 120%.

Por todo ello desde FUNCAS, el servicio de estudios del BBVA y hasta el Banco de España consideran que sería una mala política subir más el Salario Mínimo Interprofesional, a pesar de que todos los sindicatos y algunos agentes sociales lo reclaman.

España a la cabeza de la inmunización en Europa

A pesar de los malos datos de vacunación en España, donde está inmunizado algo más del 2% de la población, nuestro país ofrece una de las mejores ratios de vacunación si se le compara con los países europeos de nuestro entorno.

Los malos datos de España han podido ser, en parte, enjugados a partir de febrero, cuando la llegada masiva de varios tipos de vacunas nos ha permitido tomar la delantera a Alemania e Italia.

Mientras que España, como la mayor parte de Europa, ha optado por una vacunación completa, es decir, en el caso de las vacunas de Astra Zeneca y de Pfizer por poner las dos dosis, con un impasse de dos semanas.

Otros países, como el caso del Reino Unido han optado por poner el mayor número de primeras dosis de vacuna, encomendándose a la diosa fortuna de que cuando se necesite inocular la segunda dosis, hayan llegado las remesas suficientes.

Vacunar, un ahorro de dinero

En esta pandemia, como en epidemias anteriores, la vacunación sigue siendo, además de la mejor opción desde el punto de vista sanitario, también un importante ahorro de dinero.

El SARS-CoV-2 ha hecho perder a España el 11% de su PIB, lo que en dinero «contante y sonante» ha supuesto 140.000 millones de euros.

Por otro lado, la inversión que va a tener que hacer el país en vacunas va a ser de 1.000 millones de euros, lo que se ha perdido de PIB durante solo dos días.

Una inmunización del 70% de la población, lo que se conoce como «inmunidad de rebaño» posibilitaría abrir la economía mucho antes, volviendo a la senda de la recuperación económica.

Ahora Pfizer permite una sola dosis

Es a la conclusión que ha llegado una investigación que ha sido publicado en el prestigioso New England Journal of Medicine, que indica que la eficacia de solo una dosis de la vacuna desarrollada por BionTech y Pfizer proporciona una inmunidad del 92,6%.

La dosis «de recuerdo» hace subir la inmunidad hasta el 94,8%, solo un 2% más, por lo que sería posible vacunar con solo una dosis.

De este modo, con una sola dosis, se podría vacunar a todos los grupos prioritarios, dejando para más adelante al resto de la población, de manera que la «inmunidad de rebaño» se lograría antes.

Fuente – EL PAÍS / elEconomista

Imagen – Rubén Vique / Kevin Doncaster / NIAID / Alan Light / Pictures of Money / Phil Roeder / Nathan Forget / Marco Verch

Cuando se perdió Cuba

Tendríamos de viajar en el tiempo a la pérdida de las colonias – primero Cuba y luego Filipinas – para encontrarnos con un Estado español con semejante nivel de deuda sobre el Producto Interior Bruto, que dinero contante y sonante supone 1,311 billones de euros

Desde que se perdió la Guerra de Cuba, el Estado no tenía un nivel de endeudamiento tan abultado, llegando a algo más del 117% del Producto Interior Bruto, lo que en euros contantes y sonantes supone 1,311 billones de euros.

La «tormenta perfecta» se ha desencadenado, y a la pandemia sanitaria le ha seguido una pandemia económica: a una economía desarbolada le ha seguido un importante aumento del gasto público.

Una deuda pública desbocada

Y las consecuencias económicas podían haber sido todavía peores, si no fuese por los ERTE y las prestaciones por desempleo, sin eso los ingresos de las familias hubiesen caído tanto como ha caído el PIB.

En solo un año la deuda pública ha aumentado en 122.000 millones de euros, el equivalente de lo que se gasta el Estado en pensiones en un año.

En ocasiones anteriores – rescate financiero, hundimiento del sector de la construcción – los aumentos de la deuda pública nunca habían tenido el cariz que está teniendo en estos momentos.

Nos encontramos en unos niveles de deuda pública desconocidos desde que regreso la democracia a España, producto de que el año pasado se hundiese la actividad un 11%.

En solo un año, la deuda en relación con el PIB ha «escalado» 21 puntos porcentuales, y tenemos que retroceder al año 1869 para encontrar un hundimiento de tal magnitud.

Desde la Revolución Gloriosa

En ese año España también vivía una «tormenta perfecta», con una crisis agraria, ferroviaria y bancaria producida como consecuencia de la Revolución Gloriosa.

Inclusive en una crisis de efectos devastadores, como la que se produjo en el año 2009, no hubo semejante incremento de la deuda, que se quedó en 14 puntos del PIB.

Tres años después, con el rescate financiero al que fue sometida España por parte de la Unión Europea, la deuda pública era de 16 puntos del PIB.

Deuda en relación con el PIB

Poner en relación la deuda con el PIB es uno de los mejores índices para saber la capacidad de pagar las deudas que tiene un país.

La última vez que el endeudamiento de las instituciones superó el 117% del PIB fue en el año 1902, después de la pérdida de Cuba, cuando España fue obligada por el tratado de paz con Estados Unidos a asumir la deuda pública cubana.

La buena noticia es que el Fondo Monetario Internacional considera que los bajos tipos de interés, que pueden ser mantenidos en el tiempo, van a permitir a España, si fuera necesario, endeudarse todavía más.

Los últimos años de emisión de deuda pública han sido beneficiosas para el Estado, dado que, con tipos de interés negativos, hasta ahora España cobraba por permitir que los inversores comprasen deuda española.

Sin embargo, el equilibro es precario, y cualquier turbulencia económica podría hacer que la deuda pública español se introdujese en un torbellino que llevase el interés de la deuda a unos niveles inaguantables.

Simplemente bastaría que el Banco Central Europeo no pudiese seguir comprando deuda española al nivel que lo está haciendo, para que la prima de riesgo, esto es, el interés que piden los inversores por financiarnos, llegase a cotas inaguantables.

No superar el 120% del PIB

En deuda se entiende, y para lograrlo el gobierno ha sido muy tímido en ayudas directas para hacer frente a la crisis económica que ha provocado la pandemia.

El coste de los ERTE y prestaciones a autónomos solo ha costado 40.000 millones de euros, no habido por el momento más ayudas directas.

Sin embargo, y antes de esta «tormenta perfecta», España ya tenía un problema con las cuentas públicas, inclusive después de más de un lustro de crecimiento ininterrumpido, el déficit público superaba el 3%.

Es una constante en la historia económica de España la gran dificultad que han tenido gobiernos, desde los conservadores a los progresistas, con lograr superávits presupuestarios.

Lejos queda la dictadura de Franco donde algunos ministros de economía, como Fernández Villaverde, lograban «cuadrar» las cuentas y lograr esos superávits presupuestarios.

No más de cuatro vías

En nuestro país solo ha habido cuatro vías, y ninguna más, para lograr reducir la deuda con respecto al PIB.

El primero de ellos ha sido a base planes de convergencia con Europa y privatizaciones, método que utilizaron tantos los gobiernos de Felipe González como los de José María Aznar.

Actualmente modificar la fisonomía financiera del Estado es imposible sin reformas de calado, y queda muy poco que el Estado pueda privatizar.

La segunda «maña» pasa por aumentar la deuda privada, que automáticamente produce un aumento del PIB, y disminuye el peso de la deuda, algo imposible porque la deuda privada es ya enorme.

Como tercera vía se puede recurrir a poner a funcionar la «máquina de los billetes» lo que automáticamente hace aumentar la inflación, y está no está en manos españolas, sino en las políticas económicas del Banco Central Europeo.

La última consiste en reestructurar la deuda que se tiene con los acreedores, lo cual no suele ser una buena política porque estos van a pedir un mayor interés para volver a prestar dinero al Estado.

Alemania oteando el horizonte

El «gendarme de Europa», con permiso de la Francia de Emmanuel Macron, tiene una doctrina económica que pasa por exigir a los países del sur de Europa una consolidación fiscal y una devaluación interna.

De lo que se trata es de recuperar competitividad a escala planetaria para poder hacer la economía de los países de la zona euro, en este caso España, lo suficientemente competitiva como para ir pagando poco a poco las deudas.

Para ello, y para otras cosas, España, gracias a la solidaridad europea, cuenta con 140.000 millones de euros y la mitad de ese dinero son subsidios a fondo perdido, mientras que la otra mitad son prestamos que hay que devolver.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Jonathan Cutrer / Rubén Vique / Blondinrikard Fröberg / Zaqarbal / Jeremy Segrott / Chris Hohare / Jim Woodward

La hostelería en pie de guerra

El sector de la hostelería es uno de los que peor está llevando la pandemia de SARS-CoV-2 y en toda España ha salido a la calle para reivindicar, como en otros países europeos, ayudas directas, con un tercio de los negocios en la «cuerda floja»

Las manifestaciones por todo el territorio nacional se suceden con una hostelería que es uno de los sectores más perjudicados por la pandemia de SARS-CoV-2 y donde fuentes de la patronal ya no encuentran solución a los cíclicos «cerrojazos».

El recurso más manido de todas las comunidades autónomas – son ellas las que tienen la potestad de cerrar la hostelería – es, ante el descontrol de los casos de SARS-CoV-2, cerrar la hostelería.

Por suerte, en algunas comunidades autónomas, si se permite a los bares, cafés y restaurantes, preparar bebida y comida «para llevar», aunque hay CC. AA. que han impuesto medidas más draconianas, como el cierre completo.

Pocas se salvan

Dentro de los planes de la mayoría de las comunidades autónomas, el cierre de la hostelería se ha convertido ya en un «clásico», y como muestra un botón.

Castilla – La Mancha ha cerrado hasta el 28 de enero, hasta el 30 de enero en Baleares y la Comunidad Valenciana hasta el 4 de febrero.

En el caso de Euskadi, que ha cerrado perimetralmente todas las localidades de la Comunidad Autónoma, la hostelería también se ha visto obligada a «echar la persiana».

El cierre en el País Vasco no ha sido total, ya que permite que bares y restaurantes preparen comidas y bebidas «para llevar».

Y en aquellas CC. AA. que no hay restricciones la hostelería se enfrenta a la «espada de Damocles» de tener que cerrar a las 22:00 horas.

Cabeza de turco

Si bien es cierto que hemos tenido ocasión de contemplar de comportamientos poco edificantes en la hostelería, en la mayoría de los casos imputables a la clientela, para el sector se han convertido en las víctimas propiciatorias.

Desde el gremio de hostelería se defiende que existen otras actividades que están convirtiendo en focos de infección, como las Rebajas o el transporte público, actividades y servicios a los cuales no se aplican las medidas extremas que sufre la hostelería.

Manifestaciones que corren como la pólvora

La hostelería está «tocada» en todo el Estado, en un continuó de tener que cerrar mucho más pronto de lo acostumbrado hasta el cierre total.

Pero el sector no está dispuesto a quedarse «de brazos cruzados» y concentraciones y manifestaciones se reproducen por todo el territorio nacional.

Euskadi, Comunidad Valenciana, Extremadura, Madrid, las protestas se extienden como una mancha de aceite por todo el territorio.

Desde Hostelería de España, que es la organización que agrupa a más de 90.000 empresas de hostelería, se refiere que muchos negocios están en las últimas y se exige al gobierno ayudas directas al sector.

Buscar soluciones

Una de las soluciones, hasta que llegó el invierno y frío, fue permitir que los negocios de hostelería pudiesen poner terrazas, lo que en cierto modo compensaba el verse obligado a aforos del 50% o menores en interiores.

Otra de las medidas que han habilitado muchos consistorios – suelen ser los ayuntamientos los que regulan la hostelería – es la exención de tasas municipales mientras dure la pandemia, pero ni así muchos negocios consiguen el «oxígeno» que necesitan.

Otro recurso muy utilizado ha sido el de los ERTE, pero estos no pueden durar eternamente, aunque el gobierno ha prometido extenderlos hasta el mes de mayo.

De los 800.000 trabajadores que estaban en ERTE a 1 de diciembre de 2020, más de una tercera parte pertenecen al colectivo de la hostelería o gremios equiparables y otros 113.000 al gremio hotelero.

Un sector herido de muerte

La patronal del sector evalúa en un tercio las instalaciones que están a punto de sucumbir financieramente por no tener ingresos y tener que seguir haciendo frente a los gastos.

La situación es muy similar, así como los porcentajes, en todo el Estado, situación que puede seguir agravándose en caso de que se vuelvan a dictar próximos «cerrojazos».

Hasta el pasado mes de noviembre, el sector solo ha ingresado el 43% de lo que tenía previsto para el último trimestre del 2020, bien es cierto que la proyección se hacía teniendo en cuenta que la pandemia de SARS-CoV-2 estuviese superada.

A pesar de ello, existen sectores que están en una situación incomparablemente más grave: agencias de viajes, hoteles, hostales, campings y sector del transporte.

El Banco de España lo confirma

En diversos informes del Banco de España se confirma la casi defunción del sector. Según el organismo que dirige Pablo Hernández de Cos, el 75% del sector hostelero y afines cerraron el ejercicio fiscal con pérdidas.

A esa situación se suma, para empeorar el pronóstico, las características del sector: las empresas son muy pequeñas y no tienen «músculo» financiero para hacer frente a la peor crisis económica en ocho décadas.

Además, es un sector poco habituado a innovar: solo el 8% de las empresas han organizado acciones para llevar a casa de los clientes las comidas y bebidas que proporcionaban en sus locales.

Desde la patronal del sector se piden subvenciones para que el sector se reinvente, de manera que pueda establecer planes que llevar a la práctica para poder seguir desarrollando su tradicional negocio que no es otro que el de servir comida y bebida.

Ayuda europea distribuida por las comunidades autónomas

El gobierno de España ha puesto a disposición del sector de la hostelería un plan de apoyo con el dinero del fondo europeo REACT-EU, que ha sido distribuido por las comunidades autónomas.

En el caso de la Comunidad Valenciana que ha establecido el cierre completo de la hostelería en toda la CC. AA., el sector se beneficiará de ayudas directas por un montante de 340 millones de euros.

Mucho más magro es el plan de rescate de Castilla y León, que está dotado con un cheque de entre 2.000 y 4.000 euros para bares, restaurantes, hotelería y agencias de viajes. En total se repartirán 10 millones de euros.

La patronal del sector, mejor que unas ayudas que dependan de la facturación, proponen el «modelo francés» donde las ayudas dependen del número de trabajadores que tiene cada negocio, que se resumen en 500 euros por trabajador y mes.

Fuente – el diario

Imagen – Laura LaRose / Sam / Adam Jones / Karenne Sylvester / Alex Graves / Atle Solbakken / Antonio Tajuelo / Marco Verch

La pandemia impulsa los supermercados

Los supermercados, hipermercados y grandes superficies es uno de los pocos sectores que han visto como multiplicaban ventas y beneficios. El «cerrojazo» de marzo hizo subir la facturación en una progresión casi geométrica

Aunque la mayor parte de la actividad económica está «gripada» y sectores como la hostelería y el turismo no levantan cabeza, hay otros mercados que marcan récords.

Uno de esos sectores son los de los supermercados, llegando muchos de ellos hasta multiplicar sus ventas, si bien es cierto que con el reciente temporal de nieve Filomena, algunos de ellos han sufrido desabastecimiento.

Uno de los miedos cervales cuando se produce una pandemia como la del SARS-CoV-2 es que se produzca desabastecimiento de bienes básicos en los supermercados, aunque gracias a dios esta situación no se ha producido.

Lineales vacíos

Haya por marzo, cuando nos estalló en las manos la pandemia, la mayor parte de la ciudadanía se lanzó a comprar compulsivamente bienes de primera necesidad para llegar sus despensas en vista de lo que pudiera pasar.

En esos primeros meses que tuvimos que convivir con el SARS-CoV-2, muchos supermercados y grandes superficies llegaron a vender en una semana lo que antes vendían en un mes.

Uno de los bienes más perseguidos por los clientes fue el papel higiénico, cuyo consumo subió en los primeros meses hasta un 25%, conjuntamente con el del alcohol medicinal, mascarillas y gel hidroalcohólico.

De hecho, el confinamiento posterior también provocó que las viandas que no se podían consumir en la hostelería, se comprasen en la gran superficie o se adquiriese la materia prima para elaborarlos.

Durante el confinamiento lo más demandado en la cesta de la compra fue la cerveza, el vino, todo tipo de aperitivos y el chocolate.

Crece la facturación

El sector en su conjunto facturó un 7% más en el 2020 que el año anterior, y en parte se explica por un trasvase del gasto desde la hostelería, que todavía siguen viviendo su particular «travesía por el desierto».

La especial actividad del sector de las grandes superficies ha tenido un correlato automático en le empleo, con una fuerte contratación de todo tipo de personal para poder hacer frente al aumento de la actividad.

La gran superficie española ha podido exhibir su «músculo» ante una situación de extraordinaria gravedad como es la pandemia que todavía vivimos, logrando que en ningún momento se haya producido desabastecimiento.

No todo son beneficios

Bien es cierto que el sector ha tenido que aumentar también sus gastos, siendo la «parte del león» la inversión que ha habido que realizar para guardar todas las precauciones sanitarias obligadas por el SARS-CoV-2.

La creación de empleo también ha sido importante, tanto dar servicio a los clientes como para poder gestionar sus ventas online que también han crecido casi exponencialmente.

Pero en general, en todos los segmentos del comercio de alimentación y bienes de primera necesidad se ha notado el impulso: grandes superficies, supermercados, mercados, tiendas de proximidad y hasta bazares chinos.

El comercio de proximidad el más beneficiado

Han sido los supermercados y tiendas de barrio los que más han mejorado en sus ventas y su facturación.

Por lo general los que han podido aprovechar esta pandemia son supermercados especializados y con una buena oferta de producto fresco.

Estamos hablando de cadenas de supermercados como Consum, AhorraMas, Bonpreu, Gadis, Alimerka, Condis o Covirán, que inclusive han logrado hacerse con parte de la demanda que oferta Mercadona.

Su éxito se cifra en haber tenido la suficiente flexibilidad y rapidez a lo que estaba demandando sus clientes, sobre todo en lo que tiene que ver con producto fresco y comida preparada.

David vence a Goliat

Contrariamente a lo que sucede habitualmente, que no es otra cosa que el pez grande se come al chico, en esta crisis, los que mejor parados han quedado han sido los supermercados y no los hipermercados.

Estos supermercados han absorbido una demanda de compra porque los españoles han empezado a consumir en su casa lo que habitualmente consumían en la hostelería, obligada a un «cerrojazo».

Mientras tanto los hipermercados han visto como las restricciones de movilidad afectaban a sus clientes, fundamentalmente porque para acudir a ellos suele ser necesario tener un vehículo.

Son cadenas como Eroski y Día los principales beneficiados, ya que la mayor parte de su red comercial son supermercados que además se encuentra incardinados en la geografía de proximidad de las ciudades.

No salir del barrio

Es otra de las enseñanzas de la pandemia: los clientes han optado por comprar no en la gran distribución sino en tiendas o supermercados que están a pocas calles de su domicilio.

 Además, en lo que llevamos de pandemia se han producido ciertos cambios que han llegado para quedarse: se ha reducido la compra en tiendas de alimentación y ha aumentado un 14% el tique medio de la compra.

Otro canal de ventas que se ha visto afectado ha sido el comercio electrónico, impulsado por las restricciones de movilidad y el «cerrojazo» que vivimos entre marzo y mayo.

Los cambios principales de la compra «digital» tiene que ver que se ha trasladado a grupos de edad que no hacían ese tipo de compra – los mayores de 50 años – y que por primera vez el grueso de los clientes ha comprado producto «fresco».

En solo un año el comercio electrónico de productos de primera necesidad ha crecido un 30%, con la salvedad de que, si las empresas hubieran estado preparadas para el «salto», podrían haber aprovechado mejor la situación.

La pandemia ha aumentado el gasto

Debido al SARS-CoV-2, los supermercados, hipermercados y grandes superficies han tenido que realizar una importante inversión para hacer frente a la pandemia.

El sector en su conjunto ha tenido que realizar una inversión de 300 millones de euros, habiendo gastado Día, solo en EPIS, 12 millones de euros y Lidl un total de 26 millones de euros.

En reforzar sus canales digitales, que no estaba preparada para la avalancha de compras, el sector ha multiplicado el gasto por cuatro con respecto a las cifras del 2019.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Michael Ocampo / Raed Mansour / Polycart / Aranami / Hitchster / Virgin Retail / Ed Kholer / Kurtis Garbutt

Negocio a pesar de la pandemia

A pesar de que la deriva económica de la pandemia de SARS-CoV-2 que estamos sufriendo está provocando una auténtica sangría económica, ha habido sectores que se han desarrollado, caso de la venta online, el envío de comida a domicilio, la venta de bicicletas o el comercio de proximidad

La pandemia de SARS-CoV-2, además de ser una debacle sanitaria, también lo está siendo desde el punto de vista económico.

Pero a pesar de todo, recordando que el ideograma de crisis está compuesto por los signos peligro y oportunidad, al calor de la pandemia, aunque pocos, ha habido negocios que se han visto impulsados.

Venta online

Además de todo tipo de productos, los Marketplace han sido los grandes ganadores de esta crisis han sido los sitios de comercio electrónico, siendo el más beneficiado Amazon.

El caso de Amazon ha sido paradigmático, ya que mientras duró el confinamiento las empresas de Jeff Bezos gano 30.000 millones de euros.

En valor las empresas de venta online han ganado casi un 15% y en volumen de ventas han logrado un 12% más que en el mismo periodo del año anterior, todo ello según los datos publicados por la consultora Kantar.

Inclusive en productos poco dado a la venta online, como es el caso de la distribución de alimentos, los Marketplace han sacado ventaja a cadenas de supermercados, caso de Mercadona o Lidl.

La crisis sanitaria del SARS-CoV-2 ha impulsado a los sitios web de venta online que hayan logrado un volumen que solo se esperaba dentro de 4 años, y en el caso de España el 45% de los españoles confiesan que compran online más que antes.

Por ejemplo, durante la pandemia, además de mejorar los índices de lectura de los españoles, también se ha disparado la venta de libros en formato electrónico y de audiolibros.

Conservas de todo tipo de alimentos

Es otro de los sectores que se han visto impulsados producto de la pandemia, de hecho, en las semanas anteriores al «cerrojazo» hubo una compra masiva de todo tipo de conservas.

Los españoles sintieron cerca la posibilidad de que pudiese llegar al desabastecimiento de productos básicos y frescos. Ese comportamiento tiene un nombre: compras búnker.

Artículos como la leche en polvo vieron como se incrementaban su compra en más de un 173%, el amoniaco un 85,7%, el vino un 41,9% y el alcohol un 26%.

Hubo muchas conserveras que, ante el alud de la demanda, que tuvieron que duplicar su plantilla ya que la demanda durante los meses de la primera ola epidémica fue de una magnitud desconocida ante entonces.

Bicicletas

La posibilidad, después de varios meses de «cerrojazo», de poder hacer deporte al aire libre impulsó con fuerza la venta de bicicletas.

La compra de bicicletas no lo fue solo de ciclos nuevos, sino también de segunda mano, y bien lo saben en Tuvalum, un sitio web que pone en relación propietarios de bicicletas que quieren venderlas con personas con intención de comprarlas.

En dicho sitio web se han vendido en tres meses de 2020 la misma cantidad de bicicletas que se vendieron en todo el 2019.

Inclusive también se ha producido un cambio del tipo de bicicleta que se compra, ya que sí antes de la pandemia el rey de las ventas eran las bicicletas de montaña, ahora, desde el comienzo de la pandemia, se venden muchas más bicicletas de carretera.

En cierto modo se ha producido un cambio de la manera de hacer ejercicio. Si antes de la pandemia lo más habitual era apuntarse a un gimnasio, las necesarias medidas de distancia social lo evitan.

Como recomiendan las autoridades el deporte se está convirtiendo en algo individual y frecuentemente realizado en el exterior, debido a lo cual la bicicleta se puede convertir en un aliado indispensable.

De hecho, también se ha disparado la venta de bicicletas estáticas, que permiten hacer ejercicio

Take away

Aunque muchos locales de hostelería se están viendo afectados por múltiples restricciones que menguan su negocio, algunos se han reinventado proporcionando comida a domicilio.

Del mismo modo, los ciudadanos, muchos de ellos con ganas de seguir comiendo en restaurantes ven esa opción intermedia, la de pedir la comida a domicilio, para poder seguir disfrutando de su comida preferida.

El 63% de los españoles confiesan que han utilizado, durante la pandemia, algún servicio de envío de comida a domicilio: Just Eat, Glovo, Deliveroo o Uber Eats.

Inclusive antes de la pandemia, el sector de la comida a domicilio estaba plenamente asentado entre los consumidores españoles, con «picos» los fines de semana.

Comercio de proximidad

Durante la pandemia y el confinamiento, el comercio de proximidad ha empezado a ser valorado en su justa medida por los españoles.

A pesar de que el tejido de la pequeña y la mediana empresa ha sido uno de los más dañados por la crisis económica provocada por SARS-CoV-2, sin embargo, las tiendas de barrio de toda la vida han demostrado su utilidad y su presencia indispensable.

Esas tiendas de barrio, muchas veces minúsculas, nos han proporcionado víveres de primera necesidad, algo tan básico, y al mismo tiempo tan necesario, como cereales y leche para poder preparar un desayuno.

Los ciudadanos, según los últimos datos demoscópicos, en un 77% valoran más el comercio de proximidad, sobre todo debido a las restricciones de movilidad que se están produciendo y que todo parece que se seguirán produciendo.

¿Hacia un nuevo confinamiento?

Tal como está evolucionando la pandemia, nadie nos asegura que no estemos a las puertas de un nuevo confinamiento, es posible que todos esos sectores se sigan desarrollando.

Sobre todo lo que tiene que ver con la alimentación, en unos momentos en los cuales ir a un supermercado puede ser un deporte de riesgo, y resulta mucho más cómodo y también inclusive más barato, hacer la compra por internet.

Del mismo modo, otro sector que se ha desarrollado y que también se sigue desarrollando es el cultural, sobre todo las plataformas de contenidos, como pueda ser Netflix o HBO.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Eneas de Troya / Amazon / Donald West / Jeniffer C. / Yuya Tamai / Mario Micklisch / Young Shanahan