Negocio a pesar de la pandemia

A pesar de que la deriva económica de la pandemia de SARS-CoV-2 que estamos sufriendo está provocando una auténtica sangría económica, ha habido sectores que se han desarrollado, caso de la venta online, el envío de comida a domicilio, la venta de bicicletas o el comercio de proximidad

La pandemia de SARS-CoV-2, además de ser una debacle sanitaria, también lo está siendo desde el punto de vista económico.

Pero a pesar de todo, recordando que el ideograma de crisis está compuesto por los signos peligro y oportunidad, al calor de la pandemia, aunque pocos, ha habido negocios que se han visto impulsados.

Venta online

Además de todo tipo de productos, los Marketplace han sido los grandes ganadores de esta crisis han sido los sitios de comercio electrónico, siendo el más beneficiado Amazon.

El caso de Amazon ha sido paradigmático, ya que mientras duró el confinamiento las empresas de Jeff Bezos gano 30.000 millones de euros.

En valor las empresas de venta online han ganado casi un 15% y en volumen de ventas han logrado un 12% más que en el mismo periodo del año anterior, todo ello según los datos publicados por la consultora Kantar.

Inclusive en productos poco dado a la venta online, como es el caso de la distribución de alimentos, los Marketplace han sacado ventaja a cadenas de supermercados, caso de Mercadona o Lidl.

La crisis sanitaria del SARS-CoV-2 ha impulsado a los sitios web de venta online que hayan logrado un volumen que solo se esperaba dentro de 4 años, y en el caso de España el 45% de los españoles confiesan que compran online más que antes.

Por ejemplo, durante la pandemia, además de mejorar los índices de lectura de los españoles, también se ha disparado la venta de libros en formato electrónico y de audiolibros.

Conservas de todo tipo de alimentos

Es otro de los sectores que se han visto impulsados producto de la pandemia, de hecho, en las semanas anteriores al «cerrojazo» hubo una compra masiva de todo tipo de conservas.

Los españoles sintieron cerca la posibilidad de que pudiese llegar al desabastecimiento de productos básicos y frescos. Ese comportamiento tiene un nombre: compras búnker.

Artículos como la leche en polvo vieron como se incrementaban su compra en más de un 173%, el amoniaco un 85,7%, el vino un 41,9% y el alcohol un 26%.

Hubo muchas conserveras que, ante el alud de la demanda, que tuvieron que duplicar su plantilla ya que la demanda durante los meses de la primera ola epidémica fue de una magnitud desconocida ante entonces.

Bicicletas

La posibilidad, después de varios meses de «cerrojazo», de poder hacer deporte al aire libre impulsó con fuerza la venta de bicicletas.

La compra de bicicletas no lo fue solo de ciclos nuevos, sino también de segunda mano, y bien lo saben en Tuvalum, un sitio web que pone en relación propietarios de bicicletas que quieren venderlas con personas con intención de comprarlas.

En dicho sitio web se han vendido en tres meses de 2020 la misma cantidad de bicicletas que se vendieron en todo el 2019.

Inclusive también se ha producido un cambio del tipo de bicicleta que se compra, ya que sí antes de la pandemia el rey de las ventas eran las bicicletas de montaña, ahora, desde el comienzo de la pandemia, se venden muchas más bicicletas de carretera.

En cierto modo se ha producido un cambio de la manera de hacer ejercicio. Si antes de la pandemia lo más habitual era apuntarse a un gimnasio, las necesarias medidas de distancia social lo evitan.

Como recomiendan las autoridades el deporte se está convirtiendo en algo individual y frecuentemente realizado en el exterior, debido a lo cual la bicicleta se puede convertir en un aliado indispensable.

De hecho, también se ha disparado la venta de bicicletas estáticas, que permiten hacer ejercicio

Take away

Aunque muchos locales de hostelería se están viendo afectados por múltiples restricciones que menguan su negocio, algunos se han reinventado proporcionando comida a domicilio.

Del mismo modo, los ciudadanos, muchos de ellos con ganas de seguir comiendo en restaurantes ven esa opción intermedia, la de pedir la comida a domicilio, para poder seguir disfrutando de su comida preferida.

El 63% de los españoles confiesan que han utilizado, durante la pandemia, algún servicio de envío de comida a domicilio: Just Eat, Glovo, Deliveroo o Uber Eats.

Inclusive antes de la pandemia, el sector de la comida a domicilio estaba plenamente asentado entre los consumidores españoles, con «picos» los fines de semana.

Comercio de proximidad

Durante la pandemia y el confinamiento, el comercio de proximidad ha empezado a ser valorado en su justa medida por los españoles.

A pesar de que el tejido de la pequeña y la mediana empresa ha sido uno de los más dañados por la crisis económica provocada por SARS-CoV-2, sin embargo, las tiendas de barrio de toda la vida han demostrado su utilidad y su presencia indispensable.

Esas tiendas de barrio, muchas veces minúsculas, nos han proporcionado víveres de primera necesidad, algo tan básico, y al mismo tiempo tan necesario, como cereales y leche para poder preparar un desayuno.

Los ciudadanos, según los últimos datos demoscópicos, en un 77% valoran más el comercio de proximidad, sobre todo debido a las restricciones de movilidad que se están produciendo y que todo parece que se seguirán produciendo.

¿Hacia un nuevo confinamiento?

Tal como está evolucionando la pandemia, nadie nos asegura que no estemos a las puertas de un nuevo confinamiento, es posible que todos esos sectores se sigan desarrollando.

Sobre todo lo que tiene que ver con la alimentación, en unos momentos en los cuales ir a un supermercado puede ser un deporte de riesgo, y resulta mucho más cómodo y también inclusive más barato, hacer la compra por internet.

Del mismo modo, otro sector que se ha desarrollado y que también se sigue desarrollando es el cultural, sobre todo las plataformas de contenidos, como pueda ser Netflix o HBO.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Eneas de Troya / Amazon / Donald West / Jeniffer C. / Yuya Tamai / Mario Micklisch / Young Shanahan

Economías endeudas

Producto de la crisis económica producto del SARS-CoV-2, la deuda pública y como consecuencia el déficit público de decenas de países, también de los que forman parte del club comunitario, han batido récords históricos, con una España que se irá al 123% del PIB

Uno de los daños colaterales de la crisis provocada por el SARS-CoV-2 es que las grandes economías del Globo se están teniendo que endeudar a niveles nunca vistos desde que comenzó el siglo.

Ya son tres decenas de países cuya deuda pública está por encima del 100%, entre ellos España, donde todos los analistas económicos opinan que este 2020 llegará al 123% de su PIB.

Lo estrictamente necesario

En el caso de España, endeudarse está siendo necesario para la necesidad de financiar una serie de políticas, también económicas, que están consiguiendo evitar que el país se hunda en el marasmo.

Nos referimos a la financiación de los ERTE, los subsidios a fondo perdido, el gasto sanitario producto de la pandemia y también las inyecciones de liquidez a empresas que han impedido que entrasen en quiebra.

A pesar de las políticas monetarias, producto del covid-19, que están llevando a cabo la mayoría de las economías avanzadas, esto es, gastar lo que no se tiene, un futuro default de algunos de esos países parece un espejismo lejano.

Y ello porque, en el caso de la Unión Europea, el BCE ha «congelado» los intereses de la deuda, por lo cual los gobiernos de los 27 pueden seguir ejerciendo de manirrotos llegado el caso.

La mayoría por encima del 100%

Son los «primeros espadas» de la economía mundial los que más deuda están contrayendo, y claro, todo eso a base de bonos que están inundando los mercados.

Son ya muchos países, como Estados Unidos, que tienen ya su deuda pública por encima del 100%, y en caso de Japón, por encima del 200%.

Las previsiones para el país que gobernase hasta hace poco Shinzō Abe es que su deuda pública sume este año 30 puntos más, llegando al 266% del PIB.

En La Meca de la economía de mercado, nos referimos a Estados Unidos, se prevé que termine el 2020 con una deuda pública del 131% de su PIB, y España no le va a la zaga, elevándose en este 2020 hasta los 123 puntos porcentuales.

Copas y mujeres

Nuevamente van a ser los países del sur de Europa, a los cuales el premier holandés Jeroen Dijsselbloem acusó de gastarse el dinero europeo en copas y mujeres, los que peor desempeño económico van a tener en esta crisis.

En el caso de España, con unas previsiones de deuda pública del 123% del PIB para este año, tiene uno de los niveles de endeudamiento público desconocidos desde 1902, pero Grecia, Portugal e Italia no le van a la zaga.

En el caso de Grecia su deuda pública «escalará» hasta el 125%, habiendo solo dos países en el mundo – Japón y Sudán – que superan dicha cantidad.

Mientras tanto Italia terminará el año con deuda por el 161% de su PIB y Portugal nos superará en 8 puntos porcentuales.

El endeudamiento de los países europeos ha hecho trizas el pacto de estabilidad europeo, que autorizaba, eso era antes de la crisis sanitaria y económica del SARS-CoV-2, un magro endeudamiento público no superior al 60% del PIB.

La receta del Fondo Monetario Internacional

A pesar de que el FMI tiene una bien merecida fama de ser de la «cofradía del puño», con la presente crisis, y para conjugar la debacle económica ha recomendado a todos los gobiernos nacionales que gasten con si no hubiera un mañana.

En cuanto a la recuperación de las economías del sur de Europa, la institución que preside Kristalina Gueorguieva prevé que Grecia, en el 2023, y Portugal, en el 2025, serán los primeros en reponerse.

En el caso de los países que presiden Giuseppe Conte y Pedro Sánchez tardarán más en volver a la senda del crecimiento económico.

En el caso de los PIGS, se ha producido una auténtica «tormenta perfecta» que ha hundido sus economías, con un cóctel formado por confinamientos estrictos, aumento del gasto, caída de la tributación y retracción del consumo.

Déficit público: España a la cabeza

España estará, en ese aspecto, y siempre según el FMI, en el «furgón de cola» de los 27 miembros de club europeo.

Además, será al que más le costará salir de la crisis económica producida por el SARS-CoV-2, con un déficit público que se acercará al 14%, formando parte de un «selecto grupo» encabezado por Libia (102% de su PIB).

Sin embargo, otras economías hasta ahora más pujantes van a estar en situación peor que la española, al menos hasta el 2025: Canadá, Estados Unidos, Brasil, Japón y el Reino Unido.

El milagro alemán

Alemania, que en la pasada crisis del 2008 se convirtió en uno de los campeones de lo que desde diversas tribunas económicas no se dudó en calificar como austericidio, ha cambiado el paso.

Ahora, el país que gobierna Ángela Merkel, con la fe del converso, se ha lanzado a un ambicioso plan de estímulos hacia sus empresas, copando el 52% de las ayudas que para ese fin va a librar la Unión Europea.

En el caso del déficit público Berlín ha estimado que finalizará el año con un 8%, algo que se puede permitir dado que el endeudamiento de la «locomotora europea» sólo es del 52%, con previsiones de reducirlo en los años sucesivos.

Las previsiones de Bundesbank son que para el 2025, la deuda pública teutona será solo del 59%, con unas expectativas de volverá al superávit fiscal allá por el 2022.

En que respecta a la caída del PIB para este 2020, será del 6%, a años luz de otras economías, como la española, que tiene una previsión de superar el 12%.

De cualquiera de las maneras, y el que no se consuela es porque no quiere, la Unión Europea en general y España en particular ya han vivido otras crisis, bien es cierto que no de la magnitud de la actual, y gracias a su resiliencia, las han podido superar.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – European Parliament / G20 Argentina / Oyvind Solstad / EU2017EE / Javier Ignacio Acuña Ditzel / Enrique Ballarin / Marco Verch

Bastante peor de lo esperado

Finalmente, las previsiones económicas para España empeoran. Ahora el gobierno calcula que en el 2020 España se «dejará» un 11,2% del PIB, y solo en el 2021 se volverá a la senda de crecimiento, con un magro 7,2%

El gobierno confirma que el hundimiento de la economía española será mayor de lo que en un primer momento se esperaba, con una caída del 11,2% en este año 2020.

Para el próximo año, esto es 2021, se prevé un crecimiento del 7,2% que en parte enjugará la depresión de la economía española.

Debido a esta situación económica tan desastrosa, el gobierno ha previsto incrementar el techo de gasto un 53% para 2021, lo que en dinero contante y sonante supone 196.097 millones de euros.

Anno horribilis

Y es que las previsiones para este año que está a punto de concluir son desastrosas, y todo producto de la crisis sanitaria y económica del SARS-CoV-2, que ha desarbolado lo que venía a ser una recuperación económica.

Sin embargo, todo se apuesta a que, en el año 2021 y gracias a los fondos que llegan de Europa – a España le corresponden 140.000 millones de euros -, se pueda volver a la senda del crecimiento.

Para el 2021, como ya hemos citado, se prevé un crecimiento económico de, al menos, el 7,2% del PIB, que inclusive podría ser mejor con el «viento de cola» que puede venir de la Unión Europea.

El déficit público, de todas las administraciones, también va a tener que «encajar» el duro varapalo, y escalará hasta el 11,3%.

Incrementar el techo de gasto

Es con esas halagüeñas previsiones para el 2021, con lo que «juega» el ejecutivo de Pedro Sánchez para incrementar el techo de gasto más de un 50%.

Del mismo modo, dicho aumento de gasto también es producto del esperado «maná» que llegará de los fondos de reconstrucción europeos y que debe de suponer, por lo menos, 140.000 millones de euros.

Este inquietante cuadro económico ha sido presentado por la titular del Ministerio de Economía, Nadia Calviño, en un acto que es el prolegómeno de la presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2021.

Calviño ha calificado, sin ambages, los resultados como manos, culpabilizando al mal desempeño económico del tercer trimestre del año, donde la economía española ha caído un 13%.

Mal dato del paro

Es otro de los indicadores que se resienten producto de la crisis económica, debido a que muchas empresas han tenido que cerrar producto del tsunami económico que ha traído aparejado la crisis sanitaria del covid-19.

Las previsiones gubernamentales son de que el desempleo llegue al 17,1% en el cómputo global del 2020.

Para el 2021, el nivel de paro, a pesar del prometido crecimiento económico, solo disminuirá dos décimas, quedándose en el 16,9%.

 A pesar de todo ello, desde fuentes del gobierno es optimista en cuanto a la creación de empleo en España, cifrándola en el 2021 en 400.000 puestos de trabajo, llegando a 600.000 en caso de que se produzca la tan ansiada bonanza económica.

Crecimiento en el 2021

Será el año que señalan los agentes económicos se producirá un nuevo crecimiento del PIB, cifrado en estos momentos en el 7,2%, que vendrá acompañado de un crecimiento en las exportaciones y las importaciones.

Porcentualmente, lo que venden las empresas españolas en exterior crecerá en el 2021 un 8,6% y lo que se compra en el extranjero, esto es, las importaciones crecerán más de un 11%.

El optimismo en las cifras que derrocha el ejecutivo español, no está en consonancia con lo anunciado por otros organismos económicos supranacionales, caso del Fondo Monetario Internacional.

Para el FMI, la economía española perderá, en este 2020, un 12,8% de su PIB, y el próximo año el crecimiento será solo de un 6,3%.

Aumento del techo de gasto

Ha sido la ministra de Hacienda y portavoz del gobierno, María Jesús Montero, la que ha anunciado que el techo de gasto, esto es, lo que el gobierno puede invertir, subirá en el 2021 un 53%.

En euros eso supone que la administración del Estado podrá gastar 196.097 millones de euros, lo que supone un 53% más que en el 2020.

Por partidas, los gastos comunes supondrán 136.799 millones de euros, mientras que el mecanismo de recuperación tendrá a su disposición 27.436 millones de euros.

Otras partidas, como las de la Seguridad Social supondrán 18.396 millones de euros y las transferencias a las comunidades autónomas ascenderán a 13.486 millones de euros.

El cambio con respecto a este año es brutal, teniendo en cuenta que es posible gracias al dinero a paletadas que va a llegar de Bruselas, ya que las previsiones, antes del asunto del covid-19, eran aumentar el techo de gasto menos de un 4%.

Desde el gobierno se ha advertido que en caso de no movilizar las partidas presupuestarias que se van a invertir en reflotar la economía española, la crisis se hubiese llevado por delante el 25% del PIB.

Además, no intervenir la economía como se está haciendo, implicaría que el paro hubiese aumentado en 3 millones de personas.

Aumenta el déficit público

Y por algo tan evidente como que aumentan los gastos y no se recuperan los ingresos, por lo que las administraciones se van a ver obligadas a invertir más.

El 2020 se prevé que termine con un déficit público del 11,3%, y para el 2021 esa magnitud sería «solo» del 7,7%.

En caso de lograr reducir el déficit público en dos ejercicios en cinco puntos se puede calificar como de proeza económica, y el gobierno tiene cifradas sus esperanzas en poder lograrlo.  

Y todo ello con el empuje de la UE que mantendrá activada la claúsula general de salvaguarda del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, un espaldarazo a las políticas económicas del gobierno de Pedro Sánchez.

Y mientras tanto la deuda pública escalará hasta el 118%, lo que va a suponer un aumento de 20 puntos porcentuales, aunque eso no supondrá la emisión adicional de más deuda pública.

Fuente – el diario

Imagen – Dinesh Wijekoon / Water and Sanitation Coallaborative Council / Images Money / Xiaojun Deng / Marco Verch / flaart / Saludand

El Fondo de Recuperación en el alero

A pesar de que todos los países de la Unión Europea se las prometían muy felices, la realidad es que el paquete de rescate de 750.000 millones de euros todavía está pendiente de la aprobación de los parlamentos nacionales, con amenaza de bloqueo por parte de los «frugales» y de Hungría y Polonia

Y ello debido a la «pinza» que están ejerciendo Hungría y Países Bajos, que está poniendo en peligro los 140.000 millones de euros que debería de recibir España.

Hungría está actuando en represalia porque la UE ha puesto como condición para que los países reciban los fondos el que en ellos se respete de una manera escrupulosa el Estado de derecho.

El peligro se encuentra en que la repartición del Fondo de Recuperación depende de que los parlamentos nacionales de los 27 países miembros lo ratifiquen en el fondo y en la forma.

Por su parte Alemania ve como inevitable un retraso en el reparto de los fondos debido a la inherente burocracia de Bruselas.

Lastrar la recuperación económica

Es el principal problema que ve Alemania por el ya por descontado retraso en el reparto a cada país, del dinero que le corresponde de la «bolsa» del Fondo de Recuperación.

A pesar de las maratonianas reuniones que llevaron en julio a aprobar el plan in extremis, ahora nada parece seguro, debido a los recientes desacuerdos de los países miembros.

El principal problema es la oposición combinada que están ejerciendo aquellos países que tienen problemas con el cumplimiento del Estado de derecho (Hungría y Polonia) y los llamados «frugales».

Esos países reacios a que sus impuestos financien a los países del sur de Europa, los denominados «frugales» se encuentran encabezados por Holanda, a lo que se suman Austria, Dinamarca y Suecia.

España se queja

Sobre todo, porque los 140.000 millones de euros que le corresponden podrían o llegar más tarde de lo esperado, o no llegar.

España se queja porque parecía asumido que después de la cumbre que aprobó el Fondo de Recuperación, todo parecía encarrilado para desarrollar un programa de recuperación que rescatase las economías de los países miembros de la UE.

El gobierno de Pedro Sánchez también detecta la «pinza» a la que se están viendo sometidos los países del sur de Europa, por parte de los países que tiene problemas con el cumplimiento con el Estado de derecho y por los frugales.

España hace un llamamiento a la Unión Europea a seguir los dictados de lo que exigen sus ciudadanos, una respuesta que no es otra que la de una fuerte respuesta para rescatar las economías de los países miembros.

Aprobado por todos los parlamentos

Es otro de los escollos con los que se puede encontrar el Plan de Rescate, y es que, una vez aprobado el plan por la UE, el mismo tiene que ser refrendado por los parlamentos de los 27 países que forman parte.

Con que solo uno de los parlamentos nacionales opte por no aprobar el Plan de Rescate, el mismo quedaría sin efecto, siendo candidatos para ello los de Hungría y los de Polonia.

En ese caso, la Unión Europea no podría emitir la deuda pública para financiar el fondo Next Generation UE, ese es el nombre técnico que tiene el Fondo de Recuperación de 750.000 millones de euros.

Algunos gobernantes piden más firmeza

A pesar de los problemas que puede acarrear exigir la adhesión plena al Estado de derecho para que se reciban los fondos, algunos líderes europeos piden no cejar en la exigencia de su cumplimiento.

En el caso del ejecutivo español, el presidente Pedro Sánchez ha pedido prestancia a las instancias europeas para la rápida tramitación del Fondo de Reconstrucción.

Eso pasaría por una gestión exprés del marco financiero plurianual y además lograr que el plan inicie su andadura durante el año 2021.

Cuanto antes se pongan en funcionamiento los mecanismos de rescate de las economías de los países de la UE, antes se recuperará la normalidad, al menos la económica, aunque otra cosa es cuando se logrará doblegar la pandemia de covid-19.

Desde Bruselas se niega el bloqueo

Así lo ha expresado el presidente de la Eurocámara, David Sassoli, que niega que el Parlamento Europeo esté bloqueando nada.

Sassoli informa, sin embargo, que son los gobiernos nacionales, con su falta de diligencia, los que están bloqueando la puesta en marcha de los programas de rescate que deberían de beneficiar a los 27 países que forman la UE.

Del mismo modo, el presidente de la Eurocámara está confiado en el hecho de que, si hay voluntad política de los gobiernos nacionales, la solución puede estar a la vuelta de la esquina y puede ser pronta.

Hungría reconoce su bloqueo

Viktor Orbán ha confesado abiertamente que está saboteando desde Hungría que los diferentes fondos de rescate económico empiecen a operar.

Su bloqueo se debe a que no está de acuerdo con la decisión de la Unión Europea de que solo se repartirán fondos a aquellos países que tengan un cumplimiento estricto del Estado de derecho.

Ante esta situación de impasse, provocado por el tándem Hungría – Polonia y los denominados países «frugales», siempre queda la posibilidad que a base de acuerdos bilaterales los países europeos se puedan auxiliar económicamente unos a otros.

Hay que recordar que, en estos momentos, la UE tiene abiertos sendos procedimientos a Hungría y a Polonia por la falta de independencia de su sistema judicial, represión de la libertad de expresión.

Esos países también se están viendo observados por la poca calidad de sus democracias y por una corrupción rampante que no tiene parangón en el resto de los países que forman parte de la Unión Europea.

El artificio alemán

Para enjugar el problema que están causando Hungría y Polonia, a los alemanes se les ha ocurrido un artificio, como es limitar la exigencia de cumplimiento del Estado de derecho.

La propuesta alemana pasa porque solo se exija el cumplimiento del Estado de derecho a esos países en lo que tiene que ver con la gestión de los fondos europeos y con el dinero de los fondos de rescate que todavía tienen que ser librados.

Eso significaría que los fondos serían entregados a Hungría y Polonia mientras que pueden seguir «retorciendo» su sistema judicial, con la corrupción campando por sus respetos, acosando a colectivos LGTBI o limitando las libertades.

Fuente – el diario

Imagen – Thijs ter Haar / Paul Sobczak / La Moncloa – Gobierno de España / Tea Meister / EU2017EE / European Parliament / Erik Kleves Kristensen / Markus Spiske

China: liderazgo económico

A pesar de que fue primer país golpeado por la pandemia de covid-19, la recuperación económica de China está adquiriendo la letra v del alfabeto, bien es cierto que por medio de créditos y subsidios, muchos sectores chinos están ya recuperados

En el tablero de ajedrez que es la economía mundial, una de las reinas es, si lugar a dudas China, y la otra Estados Unidos, y en estos momentos la «reina» china amenaza al rey norteamericano.

En un complicado tablero económico, con una crisis provocada por el coronavirus, parece que este año, China será el único país cuya economía crecerá, y eso a pesar de que fue el primer país que se tuvo que enfrentar a la pandemia.

De cualquier manera, para activar todavía más la economía, el gobierno de ese país asiático ha introducido un plan de estímulo del consumo privado, para «dar vida» al sector comercial, uno de los más afectados por la pandemia.

Comercio y turismo

Y son los turistas uno de los «actores» que están tirando del consumo, tanto los turistas que provienen de la misma China como los foráneos, normalmente en grandes complejos comerciales que para los extranjeros suelen estar exentos de impuestos.

Son del gusto de una nueva clase empresarial china, se les podría calificar casi de burguesía, los productos de lujo que vienen de occidente y en los que no reparan en gastos, con nombres propios como Guzzi o Armani.

Algo excepcional

La China es la única de las grandes economías que crece a pesar de la crisis económica provocada por el virus SARS-CoV-2, un hecho que bien se podría calificar como excepcional.

Los técnicos del Fondo Monetario Internacional consideran que la economía global china crecerá un 1% este año, con la crisis del covid-19 ya pasada.

Mientras tanto las previsiones para la economía norteamericana son que se contraerá 8%, y la española casi un 13%.

A pesar de ello el chino va a ser un magro crecimiento, ya que los economistas de ese país, antes de que en él se cebase la pandemia, postulaban un crecimiento del 6%.

Va a ser la primera contracción del PIB desde que gobernase Mao, aunque dadas las circunstancias, la realidad es que se puede valorar como un buen desempeño.

Recuperación en V

Es la letra que se dibuja en un horizonte muy cercano para la recuperación económica en China, esto es, una abrupta caída seguida de una recuperación fulgurante.

En lo que tiene que ver con la inversión en activos de renta fija, el mes de agosto se cerró con un crecimiento del 9,3%, mientras que julio culminó con un crecimiento del 8,3%.

Otro indicador que mejoró fue el de la producción industrial, que tuvo un incremento, son datos de agosto, del 5,6%, mientras que mes anterior ascendió un 4,8%.

Otro indicador muy fiable de cómo va la economía, hablamos de la compra – venta de productos inmobiliarios, creció en el mes de agosto algo más de un 30%.

En resumen: todos los indicadores económicos del país oriental hablan bien a las claras de que la recuperación económica es ya un hecho.

El milagro chino: ¿Cómo?

La recuperación económica no es producto de la improvisación, si no de las acertadas políticas que ha llevado china para controlar la pandemia, en primer lugar, y hacer frente a una monumental crisis económica después.

El control de la pandemia, o al menos imponer las medias, como fue un confinamiento estricto, fue hasta cierto punto fácil, dado que estamos hablando de una dictadura y donde no seguir las directrices puede acarrear todo tipo de represalias.

El «cerrojazo» impuesto por el gobierno chino, logró, en solo tres meses, que, en la provincia de Wuhan, localización del primer brote, se acabase con el virus en solo tres meses, con lo cual se pudo volver a la vida normal.

Otra de las medidas para recuperar la normalidad, en este caso económica, fue una política de estímulos al sector productivo con la intención de, sobre todo, proteger el empleo, que empezaba a dar señales de deterioro.

Liquidez a mansalva

Que se ha vehiculado por medio de créditos y subsidios a las empresas, sobre todo en lo que tenía que ver con la empresa pública.

Los créditos han ido sobre todo a la construcción de infraestructuras logísticas y de obra pública, que tradicionalmente son sectores que generan una gran cantidad de empleo, bien es cierto que de baja calidad.

Algunos analistas, caso de Qu Hongbin, del banco HSBC, espera que por lo menos, en el segundo semestre del año en China, la construcción de infraestructuras de todo tipo suba un 15% con respecto a los primeros seis meses del año.

Aumenta la desigualdad

Es otro de los efectos indeseados de la crisis económica producto del covid-19, y no es otro que el hecho que los más castigados por la pandemia – sanitaria y económica – han sido los hogares más humildes.

En el caso de los desempleados, solo el 20% de los que estaban en situación de desempleo recibieron algún tipo de subsidio, en hogares humildes que muchas veces no tenían otro tipo de ingreso que no fuese el empleo.

En el terreno empresarial, ha sido la pequeña y mediana empresa la que más ha sufrido, y sigue sufriendo, los mandobles de la crisis económica, sobre todo el sector servicios.

Debido a todo ello aumenta la desigualdad dentro de la población china, de manera que se agranda la brecha entre las clases adineradas y las depauperadas, brecha que se nota sobre todo en el acceso al consumo.

No todos por igual

A pesar de que resulta evidente que la recuperación de la economía china se esta produciendo, no lo está haciendo en todos los sectores por igual.

Mientras que los sectores productivos están ahora casi como antes de la crisis, no se puede decir lo mismo con respecto al comercio, tanto en interno, como las exportaciones siguen resentidas.

En el caso del consumo interno, quien está «tirando del carro» es el consumo de productos de lujo que solo están al alcance de los más pudientes, mientras que los hogares de pocos recursos todavía no pueden volver a la senda del consumo.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – The China Sourcing Experts / David Stanley / Richard Barton / Keana Vanhoutteghem / Tinou Bao / needpix / Sam Valadi

Ahorro en máximos en la Unión Europea

El BCE advierte, en un reciente informe, que producto de la pandemia sanitaria del covid-19, que también tienen su correlato económico, el ahorro de los europeos, también de los españoles, ha alcanzado máximos, en parte producto del obligado confinamiento

Y en ese fenómeno España no es una excepción, y a lo largo y ancho de Europa, sus ciudadanos han decidido incrementar el ahorro, con la vista puesta en la incertidumbre que provoca la pandemia de covid-19, que ya se encuentra en su segunda ola en Europa.

El Banco Central Europeo ha subrayado la tendencia en todos los países que forman parte de la Unión con un ahorro del que no se tenían precedentes desde que existe la ya citada entidad financiera.

En el caso del Banco de España, también constata que los depósitos han subido, hasta julio, un 13,5%, lo que dice mucho de la capacidad de ahorro de los españoles.

El cuento de la hormiga y la cigarra

Y afortunadamente los europeos han elegido la estrategia de la hormiga, esto es, ahorrar todo lo que se pueda, con la vista puesta en que la crisis económica pueda acrecentarse e inclusive tengamos que vivir un segundo confinamiento.

El ahorro ha batido récords en el segundo y tercer trimestre del año, también en España, en donde tenemos una merecida fama de derrochadores y «viva la virgen»: hasta el mes de julio las familias españolas tenían ahorrados 755.000 millones de euros, un 13,5% más.

En un reciente informe que lleva por título Covid-19 y el aumento del ahorro en los hogares: ¿por precaución o por obligación?, los investigadores Maarten Dossche y Stylianos Zlatanos explican que una de las razones del ahorro ha sido que con los confinamientos ha sido imposible gastar.

Un futuro incierto

Otra de las razones, se explica también en el informe es la incertidumbre de hacia dónde puede evolucionar la pandemia, que debemos de recordar que está provocado por un virus que hasta febrero se desconocía de su existencia.

Otro factor que coadyuva en el ahorro es el temor de muchos europeos a quedarse sin empleo, habida cuenta de la enorme cantidad de empresas que están en expediente de regulación de empleo temporal.

El ahorro, del que se pueda apreciar una gráfica explicativa en el informe, pasa del 12,5% al 17,5% en solo unos meses.

Series históricas

No hay más que «asomarse» a las series históricas para ver la relación determinística entre tasa de desempleo y ahorro.

Bien es cierto en que la última gran crisis, la financiera del 2008, que en España tuvo también una fisonomía de crisis inmobiliaria, y con tasas de desempleo mucho más cruentas que las actuales, los españoles no habían ahorrado tanto.

Los confinamientos lastran el consumo

Es lo que ha aumentado el ahorro y caer en picado el consumo: con muchos sectores económicos, salvo los esenciales, confinados, la posibilidad de los europeos de consumir se redujo a mínimos.

Y ese dinero no gastado ha fluido hacia los depósitos bancarios, en unos tiempos en los cuales el interés bancario ha pasado a estar en tasa negativa, esto es, los bancos están cobrando, en España solo a las empresas, por tener su dinero bajo custodia.

La falta de consumo también ha lastrado el negocio de los bancos, había cuenta de que en el periodo del «cerrojazo» prácticamente no se han contratado créditos para el consumo, el auténtico maná para las entidades financieras.

Del mismo modo, la incertidumbre sanitaria y económica también ha provocado que se contraten menos créditos hipotecarios, debido, entre otras causas, a que la incertidumbre de quedarse sin empleo y de cómo evolucionará la economía, hace que mucha menos gente se plantee adquirir una vivienda.

A pesar de ello el Banco Central Europeo habla de un «efecto precaución», que hace que los europeos se tienten la ropa antes de embarcarse en gastos, no ya excesivos, sino en casi los corrientes.

También en España

La tendencia adivinada en Europa también se puede rastrear en España, donde se están replicando los mismos criterios que en Europa, habiendo aumentado el ahorro y restringido la contratación de créditos hipotecarios.

Pero no solo ahorran los particulares, sino también las empresas y las administraciones, y la suma del ahorro de familias, compañías e instituciones públicas ha alcanzado el récord de los 1.546 billones de euros en julio.

El guarismo supone que en a julio del 2020 se ha ahorrado un 7,5% de lo que se había atesorado en el mismo periodo del año anterior.

El ahorro, habitualmente, no se hace en «bruto», sino que se vehicula a través de productos estructurados de ahorro de cada una de las entidades financieras presentes en el territorio nacional.

Debemos de tener en cuenta que, en estos momentos, el interés que están dando los bancos y cajas de ahorro por el ahorro es el 0%, y en el caso de las empresas hay un «runrún» de que sea podría cobrar a la empresas por los depósitos.

Producto del mal desempeño bursátil

El ahorro se ha ido a los bancos y entidades financieras, a pesar de que el interés que dan por los depósitos es del 0% y se augura futuros cobros por tener el dinero en los bancos, debido a las pocas alegrías que están dando la bolsa de valores.

Inclusive algunos fondos de inversión, vehículos estructurados de inversión para los poco avezados en Bolsa, han entrado en terreno negativo, esto es, están perdiendo la inversión de los impositores.

Aunque afortunadamente para los ahorradores, el tener la inflación en un 0%, está haciendo que por lo menos que el dinero no esté «envejeciendo» y no pierda su valor.

Lastrar la recuperación

Es otro de los efectos colaterales del ahorro y de la falta de gasto, que no es otro que estar provocando que no se pueda estar produciendo una recuperación económica, dado que la gente no consume.

Quizás la solución, ante la retracción del consumo privado, sea la de utilizar el fondo de rescate europeo para embarcarse en un ambicioso plan de inversiones en obra pública e infraestructuras que puedan impulsar la economía.

Fuente – EL PAÍS

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Primera regulación de teletrabajo en España

Finalmente, se ha llegado a un acuerdo entre el gobierno, sindicatos y empresarios para la regulación del teletrabajo, bajo la fórmula legal del Decreto – Ley que posteriormente tendrá que ser convalidada por el Congreso. Queda excluido del teletrabajo el que se desarrolla por causa de fuerza mayor durante la pandemia

Lo que hasta hace poco tiempo estaba en mantillas, hablamos del teletrabajo y la inevitable digitalización, con la irrupción de la pandemia se ha convertido, sobre todo entre la clase profesional, en casi una obligación.

El principal problema del teletrabajo, por lo menos en España, es que está escasamente regulado, aunque mejor sería decir que se encuentra absolutamente desregulado.

Debido a ello el ministerio de Trabajo ha querido dotarlo de unas normas básicas de uso, aunque sería aventurado decir que ya tiene una regulación, ya que eso se deja para más adelante.

Como primera medida no entran en esta suerte de regulación aquellos que se hayan visto obligados a irse a trabajar a casa producto de la pandemia, aunque de cualquiera de las maneras la empresa se tendrá que hacer responsable del gasto que el teletrabajo ocasione.

Acuerdo con los agentes sociales

El pacto se logró el pasado lunes, en una mesa de diálogo en la cual estaban presentes, además el gobierno, los principales sindicatos y las organizaciones empresariales.

Una vez muñida la regulación, el espaldarazo oficial llegó con la promulgación por parte del gobierno, el pasado martes, de un Decreto – Ley donde se articula en acuerdo y las condiciones del teletrabajo.

Como ya hemos indicado en el preámbulo, el porcentaje del teletrabajo en comparación con otras modalidades de desempeño laboral era residual hasta antes de la pandemia, pero el covid-19 ha hecho que se cuenten por miles las horas teletrabajadas.

La efectividad de la norma llegará a los 20 días de que el Decreto – Ley sea publicado en el Boletín Oficial del Estado, para posteriormente pasar a ser tramitado por el Congreso y después por la Cámara Alta.

El teletrabajo provocado por el covid-19

Es una categoría que no es contemplada en el Decreto – Ley, por lo que todos aquellos trabajadores que se hayan visto obligados al teletrabajo por fuerza mayor, esto es, producto de la crisis sanitaria del SARS-CoV-2, no se encuentran incluidos.

Pero, aunque en esas condiciones las empresas no tengan que cumplir lo promulgado por el gobierno, en cualquier caso, sí están obligadas a sufragar los gastos en que incurra el trabajador por el teletrabajo.

Otro punto importante de la norma legal que será que también queda regulado el tiempo de trabajo, para evitar peligros como – los que llevamos teletrabajando más de una década lo sabemos – es que finalmente se encadenen maratonianas jornadas laborales.

Regular el teletrabajo

Es lo primero a lo que se dedica el Decreto – Ley que considera que teletrabajo es cuando, durante al menos un periodo de tres meses, el 30% de la jornada laboral se ha realizado fuera del centro de trabajo.

Por lo tanto, no se considera como teletrabajo si el profesional trabaja algunos días desde su casa, ya que eso tiene la calificación de flexibilidad laboral, pero no de teletrabajo.

La definición de teletrabajo fue un de los elementos de controversia en la mesa de diálogo, provocando las tiranteces entre los sindicatos mayoritarios – UGT y CC. OO. – y las organizaciones empresariales más relevantes, COE y CEPYME.

Las intenciones de los sindicatos son que el computo de horas fuese del 20% de la jornada laboral durante 3 meses, pero posteriormente los empresarios consiguieron que esa consideración subiese un 10%.

¿Quién se hace cargo de los gastos?

Fue otro de los «tira y afloja» entre sindicatos y organizaciones empresariales, aunque finalmente UGT y CC. OO. Lograron que fuese la empresa la que se haga cargo de la compra o alquiler de los equipos informáticos.

Además, tendrá que ser el empresario el que dé mantenimiento a los equipos, haciéndose cargo también de las facturas de las posibles reparaciones a las que hubiese lugar.

Será en posterior desarrollo legislativo cuando los gastos en los que incurra la empresa y el trabajador sean regulados en los convenios colectivos y en los convenios privativos de la empresa, si los hubiere.

Acuerdo por escrito

Para que un trabajador trabaje telemáticamente desde su casa o espacio de coworking, esa relación laboral tiene que estar explicitada en un contrato entre él y la empresa donde rinde sus servicios.

Los representantes de los trabajadores tienen que estar informados de la relación laboral y el contrato firmado entre las dos partes – trabajador y empresa – tiene que ser remitido en un plazo de 10 días a la oficina de empleo.

Por regla general, las condiciones de contrato tienen que estar amparadas por el convenio del sector por el que se encuentre regulada la actividad laboral, y en caso de no existir, el contrato tiene que cumplir unas condiciones mínimas.

Esos doce puntos, que son un mínimo, recogen un inventario del material que es necesario para la modalidad del teletrabajo, y en la misma estará incluido tanto el mobiliario como el material informático.

Otros puntos tratados en el acuerdo serán el horario de trabajo, tiempo en el que el empleado tendrá que estar disponible, dónde se producirá el trabajo en remoto.

Otros elementos que se tendrán en cuenta son los métodos de control del trabajo por parte de la empresa y la duración de contrato, así como la compensación económica que recibirá el trabajador por los gastos en los que incurra.

Exenciones al teletrabajo

La exención nodular es que no se considerará teletrabajo la actividad laboral en remoto que se está desarrollando producto de la pandemia de covid-19.

En ese caso se consideran que los empleados teletrabajan debido a una causa de fuerza mayor y que los trabajadores no acuden a la oficina debido a la crisis sanitaria producto del covid-19, ya que todos los expertos advierten que nos encontramos en una segunda ola.

Ese aspecto, no considerar el teletrabajo cuando es producto de la fuerza mayor, ha sido uno de los principales escollos que se ha encontrado la negociación entre los sindicatos y las organizaciones empresariales.

En cuanto a la legislación laboral que se aplicará al teletrabajo, será la ordinaria, pero es obligado que la empresa provea al empleado de todos los recursos para que pueda desempeñar su actividad laboral.

Fuente – EL PAÍS

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Hasta octubre, por lo menos

Todos los agentes sociales y el gobierno están convencidos que la extensión de los ERTE debería llegar por lo menos a octubre, y también se ensayan otras medidas para que empresas subsidiarias también puedan optar a efectuar ERTE

A pesar de que, a pesar de la pandemia, la mayoría de la actividad laboral se está recuperando, hoy todavía existen muchos trabajadores que se encuentran en situación de expediente de regulación temporal de empleo.

Y estar en esa situación, es lo que permite que todos ellos estén cobrando un sueldo, que, aunque no es el 100%, se le acerca mucho, por lo que la caída de los ERTE supondría un trauma para miles de personas.

Más allá de septiembre

Ahora, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado que en pocos días es posible que se llegue a un acuerdo con los agentes sociales para extender los ERTE para prolongarlos más allá de septiembre.

Esas declaraciones las ha realizado Díaz en rueda de prensa después de la última reunión con los secretarios generales, de la rama catalana, de los sindicatos UGT y CC. OO, Camil Ros y Javier Pacheco.

También para cuidado de hijos

Es otra de las medidas que ha prometido la ministra, y que es en caso de que los progenitores se tengan que quedar en casa para cuidar con un hijo infectado por covid-19, caerán bajo el «paraguas» de la Seguridad Social.

La figura que se utilizará para dar cobertura a los padres será la de la incapacidad temporal, y también se aplicará a los progenitores que tengan que cuidar a los hijos que, aunque no estén infectados, deban de guardar cuarentena.

Tal como ha citado la ministra, la aplicación de la medida será casi automática ya que se trata de uno de los supuestos, la incapacidad temporal, que se encuentran recogidos en la Ley de la Seguridad Social.

Nuevas situaciones

El ministerio de Trabajo ya reconoce la incapacidad temporal debido a cuarentena para trabajadores o que bien han dado positivo o bien tienen que confinarse en caso para ver si han contraído la enfermedad.

De hecho, la incapacidad laboral indirecta no deja de ser una situación especial, ya reconocida por el ministerio, de la incapacidad temporal que lleva reconocida desde hace décadas en el ordenamiento laboral español.

Complementando a esas dos figuras de incapacidad laboral se encuentra el programa Me Cuida, que permite que aquellos padres que tienen que cuidar a sus hijos por motivos relacionados con el covid-19, puedan tener reconocida la ausencia laboral.

De lo que se trata a toda costa es hacer compatible de que la pandemia de covid-19, en la cual estamos ya en la segunda oleada, pueda ser compatible con la actividad económica y laboral.

Los agentes sociales deben de estar implicados

Es a la conclusión a la que han llegado los participantes en la reunión, en la que tomo parte la ministra, del Consell de Treball Econòmic i Social de Catalunya, en la cual han estado representados los agentes sociales.

La ministra aprovechó la visita a la Ciudad Condal para mantener una reunión con los trabajadores de la empresa Nobel Plastiques Ibérica, en la que también participó Joaquín Pérez Reyes, Secretario de Estado de Trabajo.

La idea – fuerza que ha querido resaltar la ministra tiene que ver con el hecho de que esta situación de crisis económica solo se va a poder salir airoso si todos – gobierno y agentes sociales – reman en la misma dirección.

Aliados en el Consejo de Ministros

La ministra de Trabajo no está sola en la intención de alargar la extensión de los ERTE más allá de septiembre, y son muchos los que piden que lleguen hasta diciembre.

En el Consejo de Ministros también son favorables a ampliar el plazo temporal de los ERTE ministros como José Luis Escrivá, Nadia Calviño y Reyes Maroto.

Pero, según determinados cálculos, la extensión de los ERTE solo se adjudicaría a los sectores más dañados en esta crisis económica covid-19, como es el sector del turismo y la hostelería, que suponen 190.000 empleos.

De no mediar ninguna otra solución, 500.000 millón de trabajadores se quedarían sin ningún tipo de prestación económica, en unos momentos en los cuales todavía no pueden volver a ocupar sus puestos de trabajo.

Puerta abierta a los despidos

El problema fundamental de que 500.000 de personas se queden fuera del mecanismo de los ERTE, es que muchos de ellos podrían ser despedidos.

Esto es así porque son legión las empresas que habiendo transcurrido ya seis meses desde la contratación del último trabajador, podrán optar por plasmar ERE, donde parte de la plantilla se «iría a la calle».

Para evitar eso, lo cual además de un problema laboral adquiría los tintes de problema social, el ministerio de Trabajo, prepara una atractiva batería de medidas destinadas a las empresas.

Uno de los «vehículos» que se podrían utilizar para evitar los despidos sería una bonificación de los seguros sociales que podría llegar al 80% para las empresas que mantengan el empleo.

Esa medida sería para empresas de aquellos sectores que no están consideradas como de especial protección, esto es, que no son sector turístico, hostelería, y medios de transporte de viajeros.

También para las contratas

Las exoneraciones en las cotizaciones también llegarían a las contratas, es decir, a empresas que son subsidiarias de una empresa mayor.

En el caso de subsidiarias del sector turístico, hostelero y de transporte de viajeros, se les seguirá aplicando la figura de los ERTE, por lo menos hasta final de septiembre.

Un caso tipo sería, por ejemplo, el de una tintorería de Palma de Mallorca, cuya principal fuente de negocio es uno a varios hoteles de la ciudad, que, debido al hundimiento del sector turístico, tiene a la mayor parte de su plantilla en ERTE.

Sin embargo, la tintorería tendría que demostrar ante Trabajo que su principal fuente de ingresos son empresas del sector turístico, y, además, tendría que demostrar que su facturación ha caído de manera importante por esa situación.

Fuente – CincoDías / ABC

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Los puntos fuertes de la fusión de CaixaBank y Bankia

La fusión de dos de las más importantes financieras del país va a tener incontables ventajas y algunos inconvenientes: entre las primeras el mayor tamaño, la mayor solvencia y el ahorro en la operativa bancaria del «día a día»

A pesar de que nada está completamente «atado», todo parece, que, con el beneplácito de gobierno y los poderes financieros, la fusión entre CaixaBank y Bankia es un hecho.

La baja rentabilidad de negocio bancario, y no solo producto de la pandemia, y otros condicionantes anuncian, no solo en España, un «rally» de fusiones bancarias.

Cuando dos entidades, como CaixaBank y Bankia se fusionan, es ante todo para lograr ventajas, sobre todo competitivas y aumentar su tamaño, haciendo bueno el ya manido «demasiado grande para caer».

El buque insignia de la banca española

Aunque la fusión se dilucidará mañana miércoles, el banco resultante va a ser el que mayor cantidad de activos tiene de la banca española, con 660.000 millones de euros en activos, lo que supone el 25% del sector.

Sin embargo, toda moneda tiene su cara y su envés, y si en la cara nos encontramos con el hecho de que la fusión va a lograr un importante recorte de gastos, también va a haber un importante recorte en el empleo que se aproxima a los 8.000 empleados.

En resumen, y aunque se supone que se abordarán medidas menos traumáticas que los despidos, todo parece indicar que «sobra» el 15,5% de la plantilla.

Además, hay que recordar que el valor que aporta Bankia es el de los 24.000 millones que inyectó el estado para evitar que se precipitase al abismo.

Aquellos años

La historia de las fusiones en la banca española comenzó hace 32 años, cuando corrían los años 80 del pasado siglo y el Banco de Bilbao se fusionó con el Banco de Vizcaya para formar el BBV, Banco Bilbao Vizcaya.

El primer ejecutivo de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri vivió la fusión desde el Banco de Bilbao, donde llevaba trabajando 11 años, y ahora le tocará pilotar la fusión con la entidad financiera que presidiese Isidro Fainé.

Los argumentos principales de aquella lejana fusión fueron tres: lograr mayor tamaño, mejorar la solvencia y mejorar también la rentabilidad.

Ayer como hoy, la fusión pasó por un recorte en número de oficinas y empleo, aunque en aquellos lejanos años ochenta del pasado siglo, el asunto se resolvió con bajas incentivadas y con prejubilaciones.

De hecho, el nuevo gigante financiero español, que parece que comercialmente se denominará CaixaBankia, orillando la denominación Bankia, es fruto de la fusión anterior de 18 bancos y cajas de ahorro.

El tamaño no garantiza rentabilidad

Los datos de nuevo banco son apabullantes:  tendrá el 31,4% de los créditos a particulares, el 28,1% de los depósitos, contando con 6.700 oficinas y una plantilla de 51.500 empleados.

Sin embargo, ya no tener un gran tamaño implica automáticamente tener una gran rentabilidad, e inclusive un informe del año pasado del BCE, bajo el título de Rentabilidad bancaria de la zona del euro: ¿dónde puede ayudar la consolidación? «niega la mayor».

En dicho trabajo se defiende la tesis que, en determinadas circunstancias, la ineficiencia en el gasto es mayor en grandes entidades financieras que en pequeños bancos.

Muchas veces el problema es una conjunción de factores: ineficiencia en el gasto, costes elevados y pocos ingresos, cosa que ha propiciado las fusiones bancarias en las últimas tres décadas.

Pandemia: los problemas crecen

Muchos de los factores que están lastrando la operativa bancaria se van acrecentando con la pandemia, que durante el «cerrojazo» que ha vivido toda Europa, ha reducido la actividad económica a mínimos.

Entre las consecuencias que está viviendo la banca, producto de la crisis económica derivada del covid-19, se encuentran una bajada de ingresos combinada con un aumento de la morosidad bancaria.

A pesar de que esta crisis tiene una fisonomía muy parecida a la del 2008, afortunadamente esta vez la banca cuenta con una mucha mayor solvencia, pero en el caso de esta fusión, el no hacerla haría que por separado los dos bancos entrasen en pérdidas.

Obligatorio adelgazar

Como ya hemos indicado, la eficiencia bancaria y la rentabilidad casan mal con «aparatos» de gran volumen, por lo que la reducción de oficinas y de plantilla va a ser obligado.

Sobre todo, en determinadas regiones, donde CaixaBank y Bankia están hipertrofiados, caso de Cataluña y Madrid, donde surgieron las dos entidades financieras que ahora se fusionan.

Solo en Cataluña, Madrid y Andalucía, la suma de las oficinas de los dos bancos es de 3.000 oficinas, y todo parece indicar que con la fusión la CNMV hará disminuir esa ratio.

En cuanto al empleo, las fuentes más conservadoras hablan de que podrían «salir» 8.000 trabajadores, aunque se supone que el deshacerse de personal se hará de maneras menos traumáticas que los despidos.

La fórmula ideal sería la de las prejubilaciones y despidos incentivados, aunque con la situación de crisis económica el gobierno no es favorable a que la carga de deshacerse de personal tenga que ser soportada por la Seguridad Social.

Recuperar 24.000 millones de euros

Es uno de los objetivos del Estado con la nueva fusión, ya que hay que recordar que se tuvo que inyectar 24.000 millones de euros para evitar que el proyecto bancario que actualmente preside José Antonio Goirigolzarri, naufragase.

Porque lo que si parece claro es que el Estado va a mantener su participación en la nueva entidad financiera CaixaBankia, pero no quiere malvender Bankia, de manera que su participación no sufra una merma en su valor.

En este aspecto lo único que parece claro es que la Fundación La Caixa, que preside Isidro Fainé mantendrá el control del 30% de la nueva entidad financiera, lo cual establece un importante estresor en la negociación.

Ayudas para pagar despidos

La fusión va a provocar la generación de un fondo de comercio negativo, producto de la compra de un activo por debajo de su valor en libros, que es lo que va a suceder en esta ocasión.

Producto de ese artificio contable se podrán generar 8.000 millones que podrían servir para pagar los 3.000 millones de euros que costarán los despidos de entre los ocho y diez mil empleados que «sobran».

Fuente – EL PAÍS

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IAG amplia capital

Con una caída del transporte aéreo de pasajeros, de más del 90%, las aerolíneas se las ingenian para sobrevivir, como el Grupo IAG que acudirá a una ampliación de capital que diluiría el valor de las acciones que pasarán de un valor de 2,2 euros a los 0,92 por título

Ante la desastrosa situación que está viviendo el sector del transporte de pasajeros por vía aérea, con muchas aerolíneas nacionalizas de facto y con ayudas milmillonarias, algunas de esas aerolíneas, caso de IAG, amplían capital.

Es una manera, como otras, que ante una situación de «vacas flacas» poder conseguir capital para poder seguir operando, a pesar de que esta ampliación de capital va a producir un fuerte descenso del precio de la acción.

La ampliación de capital del 150% va a estar complementada con una importante reducción del número de asientos, que va a llegar este año al 60% y el próximo al 27%.

Conjurar el hundimiento

La ampliación de capital es una táctica para hacer frente a las pérdidas de cientos de millones euros producto de la inactividad durante los peores meses de la pandemia.

La ampliación de capital de IAG supondrá una inyección de capital de 2.741 millones de euros, y este salir a los mercados para aumentar el capital social de la empresa se produce después de la junta de accionistas haya dado su pláceme.

Sin embargo, con los mercados en estado de shock, AIG ha optado por establecer un importante descuento por acción, mediante la fórmula de derechos de suscripción.

IAG ha comunicado al órgano competente, esto es, a la Comisión Nacional de los Mercados de Valores, que las nuevas acciones tendrán un valor de 0,92 euros, muy alejados de su valor de cotización de 2,2 euros.

No son ventajas para todos

Con el nuevo precio por título, la depreciación de la acción llega al 35,9%, y con esa reducción de precio lo que busca IAG es convertirse en atractivo para los mercados.

En la ampliación de capital, 2.979 millones de acciones, pero con un precio por acción que va a hacer que los ya accionistas de IAG sufran una dilución de su capital, es decir, el nuevo valor de las acciones será menor.

Al comienzo de la sesión, el parqué solo ha apreciado el valor de las acciones un 0,18%, aunque se espera que en las próximas sesiones susciten el «apetito» inversor, y suba el precio del título.

La intención de IAG es clara: con la inyección de capital lo que pretende es reducir su endeudamiento y hacer más robusto el balance del grupo que engloba a Iberia y British Airways.

Este movimiento en bolsa coincide con la salida como consejero delegado de Willie Walsh, y la llegada de Luis Gallego, que se suma a la compañía en unos tiempos inciertos de tribulación económica.

Petrodólares

El fondo soberano de Quatar ya ha informado que se hará con el 25% de la ampliación de capital, habiendo tomado el rol de colocadores principales los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley.

También participarán en la colocación de acciones entidades financieras como Deutsche Bank, BBVA, Santander, Barclays, Citi y Credit Suisse.

De lo que hablamos es de derechos de suscripción, por cada grupo de tres acciones se pagará 0,92 euros, y durante un periodo de 15 días se podrán vender esos derechos de suscripción, con una cotización por acción de 1,43 euros.

Reducción de capacidad

Aunque todavía la CNMV no ha recibido el folleto de la ampliación de capital, se han filtrado ya muchos de los detalles de la operación.

Uno de los datos, no menor, tiene que ver con el hecho de que se reducirá en un 63% la ratio de asientos disponibles por kilómetro, y en este trimestre se producirá una caída del 78%, mientras que en el cuarto trimestre será «solo» de un 60%.

En la extrapolación para el 2021, IAG establecerá una reducción de asientos del 27% debido a la mala situación de la evolución de la pandemia, debido a los rebrotes que se están produciendo en muchos países, sobre todo europeos.

En cuanto a las previsiones de poder recuperar el volumen de negocio de 2019, solo se llegará a ese volumen de negocio hasta el 2023.

El empleo se resiente

En un contexto en el que IAG ya tiene asumido que no ganará ni un euro en el cuarto trimestre, la manera más socorrida de no acumular pérdidas es «meter la tijera» a la plantilla, bien con reducciones de sueldo, bien con la fórmula del ERTE.

La reducción de empleos en British Airways dejará la plantilla con 13.000 trabajadores, en Iberia se aplicará un ERTE y habrá una reducción de sueldos en Aer Lingus, donde se perderán 250 empleos.

Un sector en franco retroceso

El «batacazo» que se está llevando IAG es de similar cariz que el que están soportando otras aerolíneas europeas, producto de la reducción del tráfico aéreo producto de la pandemia.

Ryanair ha tenido que acudir a una ampliación de capital, Norwegian, no contenta con un primer rescate, ha anunciado que necesitará más dinero para no incurrir en «números rojos».

Mientras tanto, aerolíneas de bandera Air France – KML y Lufthansa han sido rescatadas por sus respectivos gobiernos, lo que no asegura que no tengan que recurrir a otras medidas más drásticas para seguir a flote.

¿El final de aerolíneas de bajo coste?

El futuro de las aerolíneas, ante la actual situación de covid-19, pasa por la reducción de todos los gastos fijos que se pueda, lo cual puede acabar provocando que las aerolíneas «tradicionales» ocupen el lugar de las aerolíneas de bajo coste.

Y eso teniendo en cuenta que las aerolíneas de bajo coste basan su negocio en altos niveles de ocupación, vamos, que en sus vuelos «no cabe ni un alfiler».

Todo ello hace pensar que es muy posible que alguna de las aerolíneas de bajo coste que existe actualmente, o bien desaparezcan o se produzca un proceso de concentración como el que vivieron hace no tantos años sus «hermanas mayores».

Fuente – CincoDías / Newtral

Imagen – Colin Brown Photography / Guaraguao / Iberia Airlines / Nacho Pintos / China off season / Delta News Hub / Andy Wu / Antonio Zugaldia