Inflación en retirada

Al menos en Estados Unidos y en el último mes indexado, aunque eso no ha hecho que la FED decida dejar de subir los tipos de interés, bien al contrario. Con la última subida los tipos de interés han quedado en el 4%

Al menos en Estados Unidos, donde en septiembre ese indicador ha bajado al 7,7%, aunque lo que hace pensar que la FED seguirá subiendo los tipos de interés en aras de la ortodoxia fiscal.

A pesar de lo que podría ser calificado como poco como una tregua, los precios siguen subiendo en Estados Unidos, aunque hay que recordar que la inflación fue en septiembre del 8,2%.

A pesar de ello todo indica que, en la última reunión del año de la FED, esa autoridad federal volverá a subir los tipos de interés, subiendo de nuevo el precio del dinero.

Una buena noticia

Era opinión generalizada entre los economistas norteamericanos que no cedería la inflación no caería por debajo del 8% en el mes de octubre, aunque eso no ha hecho parar la escalada de precios.

La canasta básica de la compra en EE. UU. se ha encarecido un 12,6% desde que comenzó la escalada de precios, y la gasolina, por galones, un 17,5%, en un país que mayoritariamente se desplaza en vehículo privado.

De hecho, otra buena noticia es que el Partido Demócrata no ha sido barrido electoralmente por las huestes republicanas, a pesar de que la inflación ha sido el arma arrojadiza utilizada en los mítines de los de Donald Trump.

Una subida de tipos histórica

Es la que ha llevado a cabo el organismo federal que comanda Jerome Powell, una subida de tipos que no se producía, tan agresivamente, desde los años ochenta del pasado siglo.

La función del encarecimiento del dinero es reducir el consumo para domeñar los precios, de manera que se logre bajar la inflación a unas cotas beneficiosas para la economía norteamericana, alrededor del 2%.

A pesar del buen dato de la inflación, ha sido el propio Jerome Powell, el que ha llamado a no echar las campañas al vuelo, ya que el dato de solo un mes no es relevante para indicar una tendencia.

Fue la semana pasada cuando al FED tomó la decisión de aumentar los tipos de interés 0,75 puntos porcentuales, lo que ha dejado el indicador en el 4%.

Habría que retroceder al 2008 para encontrar el precio del dinero tan alto en los Estados Unidos, hecho que coincidió con el estallido de la crisis financiera al otro lado del Atlántico que posteriormente se trasladó al viejo continente.

Y mientras tanto el solar patrio

En España la inflación no da tregua y se estima que desde comenzó esta espiral inflacionista la renta real de las familias se ha desplomado seis puntos.

Aunque desde la OCDE también se cifra en un 3,25% lo que ha crecido el PIB desde el último trimestre del 2021, aunque eso no se traslada a las familias, que pierden poder adquisitivo.

La pérdida de la capacidad de comprar de los salarios ha sufrido un varapalo que no se recordaba en los últimos 40 años.

Mientras tanto las ganancias de las empresas logran beneficios precios a la pandemia de SARS-CoV-2 y recuperan punch.

Los trabajadores los más perjudicados

Lo que se colige de los datos aportados por la OCDE es que los principales perjudicados por la situación económica siguen siendo los trabajadores y no las empresas.

Los principales perjudicados son los trabajadores del sector privado, ya que los del sector público van a ver como en los próximos presupuestos generales del estado sus emolumentos van a subir, bien es cierto que no como lo hace la inflación.

Por todo ello se adivina un otoño caliente, con los sindicatos anunciando que saldrán a la calle para reivindicar subidas salariales que compensen la subida de la inflación.

De hecho, ya han anunciado la campaña salario o conflicto, con la que pretenden conseguir subidas de salarios en el trienio 2022 – 2025.

Previsiones de crecimiento

El gobierno, aunque desde algunos ámbitos se le critica un excesivo optimismo, cifra el crecimiento del PIB para el 2023 en un 2%.

Mientras tanto otras instituciones, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Central Europeo, creen que el crecimiento económico rondará el 1%.

Aunque enunciando de diferentes maneras, todos los analistas económicos indican que la economía española también tiene posibilidades de entrar en recesión el próximo año, debido sobre todo al contexto internacional.

Uno de esos factores, que está afectando a toda la economía mundial, es la guerra que existe en Ucrania, que ha descoyuntado un buen número de sectores, principalmente el de los alimentos.

Sin embargo, algo paradójico hasta cierto punto, el número de cotizantes a la Seguridad Social se encuentra en máximos históricos, con más de 20 millones de trabajadores en activo.

Ante esa situación el gobierno de España se apresta aplicar medidas de choque: además de subir el SMI, el IMV y las pensiones, también va a dar ayudas directas a autónomos y empresas a lo largo de toda la geografía.

Aumentan las colas del hambre en España

Mientras tanto las colas del hambre siguen produciéndose en España, sobre todo en Madrid.

En la capital de España, ha aumentado un 30% el número de personas que tiene que acudir a la ayuda de vecinos y de ONG para llevar un plato de comida a sus casas.

Entre las razones de este aumento se encuentran el aumento del precio de la canasta básica de alimentos y el aumento de las hipotecas como consecuencia del aumento de la cuantía de las hipotecas.

Aunque la mayoría de los usuarios son personas en situación de desempleo, se empiezan a ver personas que, aunque tiene un empleo no logran con el mismo los suficientes recursos para poder subsistir.

Muchos de los que precisan asistencias son ucranios que han sido acomodados en España debido a la guerra, y que en estos momentos se encuentran en una situación de total vulnerabilidad.

En muchas ocasiones se ven obligados a tener que elegir entre comer y pagar el alquiler para evitar acabar viviendo en la calle.

Fuente – EL PAÍS / el diario / Público

Imagen – Yuya Tamai / Jon S / Michel Daddino / José María Mateos / School Strike / SOG / FMSC

Sin ver todavía el final del túnel

A la subida de la inflación no se le ve un final, y está minando tanto la economía europea como la española, con una escalada de precios que afecta, además de la cesta de la compra, también a otros elementos indispensables como los alquileres o la energía con la que nos calentamos

La inflación no da tregua en la zona euro, llegando a finales de octubre al 10,7% y sin saber cuándo llegaremos al punto de inflexión.

Por si eso fuera poco, la economía europea, y por ende la española, empieza a estar «gripada», habiendo crecido en el tercer trimestre del año solo un 0,3%, evitando por poco la recesión técnica.

Sin embargo, las buenas noticias son que los organismos europeos y supranacionales, entre ellos el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, todavía esperaban que el desempeño fuese inclusive peor.

Los precios siguen subiendo y llega la recesión

El mes de octubre nos deja una inflación de más del 10%, en los datos que ha publicado Eurostat a comienzos de la semana pasada.

En una intervención de emergencia, el BCE se ha aprestado a subir los tipos de interés, con una subida histórica, en un intento de domeñar los precios, algo que se verá en las próximas semanas.

El desbarajuste de la economía europea se explica en buena parte por la guerra de Ucrania, aunque inclusive en primavera, la economía europea demostró su resiliencia al crecer un vigoroso 4,3%.

Para los más agoreros, como el banco neerlandés ING, que databa la recesión a comienzos del verano, se ha felicitado de que la debacle no haya llegado hasta bien entrado el otoño, con países que aún hoy siguen creciendo.

Lagarde certifica la crisis

Ha sido la propia directora del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, la que en una declaración pública le ha puesto nombre a lo que la mayoría de los analistas políticos ya suponían.

De sus palabras se podía inferir la ralentización de la economía española en el tercer trimestre, augurando que el declive de la economía de la zona euro continuará en lo que queda del año.

Además, las previsiones para el año 2023 son todavía peores, con un crecimiento raquítico para en ese año y que continuará, y estos son análisis del banco de inversión Goldman Sachs, hasta bien mediado el próximo año.

Todos coinciden

Es una pléyade de analistas financieros que coinciden con que el 2023 será un «annus horribilis» para la economía europea y para la mundial.

También es una opinión consensuada el hecho de que a la crisis económica le seguirá una crisis en el empleo, que afectará, por ejemplo, a las tasas de ocupación de los países de la zona euro, incluida España.

Hasta ahora, en lo que llevamos de 2023, el mercado laboral ha aguantado bien y ha seguido funcionando a pesar del deterioro económico paulatino.

En agosto, la tasa de desempleo fue solo del 6,6%, aunque el peor desempeño de la economía en lo que queda del 2022 y el primer semestre del 2023 podría hacer que ese indicador empeorará, todavía no se sabe en que porcentaje.

Una mejora en la economía únicamente se podría producir en caso de que la inflación descendiese muy rápidamente, a lo que no invita el actual contexto económico, entre otras cosas porque las previsiones de una peor economía llevan a las familias a consumir mucho menos.

Y las previsiones son todavía peores

La publicación de la estimación de la inflación para España es para todo menos para doblar las campañas: la estimación del IPC llega al 10,7%.

Mientas tanto, países de nuestro entorno, como es el caso de Alemania, Francia e Italia ven como el Índice de Precios al Consumo todavía aumenta más, no dando un respiro a amplias capas de la población.

Mientras que en Alemania la inflación alcanza ya el 11,6%, en el país gobernado por Giorgia Meloni la inflación alcanzaría el 12,8%.

Por todo ello todo parece indicar que el Banco Central Europeo tendrá que aplicar severos correctivos para poder domeñar la inflación y el déficit y permitir que de nuevo las economías de la zona euro vuelvan al crecimiento.

Y mientras tanto el en solar patrio

A pesar de que España siempre suele tener los peores indicadores de toda la zona euro, por una vez nuestro país tiene mejores datos que sus pares europeos.

Nuestro país tiene la segunda menor inflación de toda la zona euro, solo arrojando mejores datos Francia.

En el vagón de cola se encuentran las tres repúblicas bálticas debido, sobre todo, a la cercanía del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Todas ellas superan el 20% de inflación: Estonia un 22,4%, el 22% de Lituania, y una Letonia con un 21,8% que las coloca al frente de los países europeos con mayor inflación.

Los datos el Instituto Nacional de Estadística colocan la inflación interanual en el 7,3% y la subyacente en el 6,2%, con lo que en tres meses la inflación ha bajado algo más de tres puntos porcentuales.

¿Y la solución?

Para muchos expertos, aunque la medida sería ciertamente traumática, la mejor solución sería subir los tipos de interés hasta provocar un stop en la economía.

Eso provocaría automáticamente una retracción del consumo con lo cual los precios deberían obligatoriamente bajar con lo que se conseguiría que la inflación retornase a unos niveles adecuados, cercanos al 2%.

Sin embargo, hay otras consideraciones que hay que tener en cuenta, como es el hecho de que la guerra entre Rusia y Ucrania está siendo un elemento distorsionador del panorama económico.

Nadie sabe cuándo terminará la guerra en Ucrania, evaluándose la posibilidad de que sea una guerra larga debido a que el régimen político de Putin solo sobrevivirá si consigue una victoria.

Esa posibilidad es harto remota debido a la ayuda militar y económica que occidente está brindando a Ucrania, sobre todo con unos suministros militares que están equilibrando la balanza.

Y eso sin al final, esperemos que no, se acaba desencadenando una hecatombe nuclear entre las otrora dos grandes potencias, Rusia y Estados Unidos.

Fuente – EL PAÍS / HUFFPOST

Imagen – CT / Andrey Filippov / Center Of Global Development / EU2017EE / Daniel Wehner / Chris Yunker / manhhai

Autumn is coming!

El próximo otoño podría ser complicado desde el punto de vista económico, de manera que tanto en Europa como en Estados Unidos las autoridades económicas intentan conjugar una posible recesión con alta inflación, la tan cacareada estanflación podría estar a la vuelta de la esquina

Si algo teme la economía global el próximo otoño, una estación en la cual se prevé que la guerra de Ucrania seguirá ahí, con un panorama de fuerte subida de tipos para atajar la inflación, es una recesión.

Otro elemento inquietante es la evolución que vaya a tener la economía en los Estados Unidos, ya que, a pesar de la competencia de China, sigue siendo el país que utilizando un término coloquial «corta el bacalao».

Gastando como si no hubiese un mañana

Sin embargo, aunque negros nubarrones se ciernen sobre la economía patria, muchos consumidores parece que no se dan por enterados, ya que gastan como si no hubiese un mañana.

Restaurantes llenos hasta la bandera, turistas viajando por doquier, cruceros que atracan en las principales ciudades españolas o la recuperación de multitudinarios conciertos de música, como pueda ser el bilbaíno BBK Live.

Unas previsiones económicas inciertas

A pesar de temer el próximo otoño, nadie se atreve a realizar previsiones económicas, pero la realidad es que el «rebote» de la economía después de los años de la pandemia se ha ido desinflando.

Inclusive la previsión del Banco Central Europeo, que rebajó las expectativas de crecimiento para la UE al 2,8% podrían ser demasiado halagüeñas para lo que nos viene en otoño.

A las economías de la zona euro les ha frenado el crecimiento la guerra de Ucrania, que ha provocado que tengan que buscar nuevos suministradores de energías fósiles, tras las sanciones a Rusia.

Además, en caso de que Rusia decidiese «cerrar el grifo» a las exportaciones de energía, Europa viviría un frio invierno, ya que todavía no ha conseguido un proveedor alternativo para el volumen de gas y de petróleo que necesita.

Otoño negro

Es el calificativo que comienzan a consensuar muchos economistas cuándo les piden que hagan un boceto de lo que puede suceder cuando acabe el verano.

Y las previsiones son pesimistas inclusive cuando instituciones económicas de gran prestigio, como el alemán Instituto IFO sigue asegurando que el país que gobierna Olaf Scholz crecerá un 2,5% este año y un 3,7% el siguiente.

Bien es cierto que reconocen que la guerra de Ucrania, la crisis energética y una China que vuelve a estar confinada han restado un punto y medio porcentual al crecimiento de este 2022.

Despejada la incógnita de la pandemia de SARS-CoV-2, nuevos nubarrones se ciernen sobre Europa, especialmente ante un posible boicot de Rusia a sus exportaciones de energía a la Unión Europea.

Tormenta perfecta

La Unión Europea ha planteado varios escenarios para los próximos años, inclusive la peor situación de todas que podría ser un embargo completo de las energías fósiles que Rusia exporta a Europa.

De hecho, a varios países europeos – Países Bajos y Finlandia – el Kremlin les ha cerrado definitivamente el grifo, cosa que Putin podría hacer con el resto de los países que pertenecen a la Unión Europea.

En ese escenario, el panorama podría evolucionar con un racionamiento de combustible y gas y con unos precios que seguirían escalando por la diferencia entre la demanda y la oferta.

Crecimiento depauperado con aumentos de inflación

Con esos condicionantes el crecimiento económico de la UE se podría quedar en un raquítico 1,3%, y solo un 1,7% en el 2023.

Mientras tanto la inflación seguiría aumentando, y podría terminar el año en el 8%, aunque para el 2023 se reduciría a «solo» el 6,4%, y todo ello con una escalada de precios.

Con esos niveles de inflación, las subidas de salarios y pensiones no lograrían mantener el poder adquisitivo, por lo que además de empobrecerse, los consumidores tendrían una menor cantidad de renta.

Se produciría la temible estanflación, que no es otra cosa que un bajo crecimiento con una inflación disparada, una «termita» que acaba, en poco tiempo, devorando la economía de cualquier país que la sufra.

Y al otro lado del Atlántico

La situación de la economía al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, tampoco es mejor, con una economía que da señales de recalentamiento.

La semana pasada, Wall Street, perdió un 20% de su cotización, lo que anuncia un ciclo bajista, y, además, se ha invertido la curva de intereses, ya que el bono a dos años renta más que la deuda pública a una década.

De hecho, ya son muchos los analistas financieros norteamericanos que auguran una recesión para el año entrante, ya que la «medicina» que impondrá la FED será muy amarga.

Jerome Powell va a tener que, ya lo está haciendo, subir los tipos de interés, haciendo que la demanda se ralentice tanto la demanda como la economía, con unos consumidores fatigados que dejarán de comprar a espuertas.

Es una manera clásica para dominar la inflación y plegarla a los «sano» para la economía norteamericana, y evitar de esa manera llegar a la temida estanflación, una palabra que provoca pánico en los parques.

Nadie duda que la FED hará lo que sea necesario, inclusive provocar una recesión, con tal de lograr una inflación razonable y no disparada como está hasta ahora.

El COVID provoca una pandemia económica en China

Otro motor económico que parece gripado es China, que con su política de no convivir con las infecciones de SARS-CoV-2 está provocando un atasco global en las cadenas de suministros.

El banco de inversión Nomura establece para este año y para China un crecimiento económico de solo un 3,3%, aunque la situación podría agravarse.

China, tal como demostró la bancarrota de Evergrande, que era una de las principales inmobiliarias del país asiático, puede estar a las puertas de una crisis del sector inmobiliario del tamaño del país.

Norte y sur

Mientras tanto en la Unión Europea los países del norte quieren topar la inflación de unas maneras con las que los países del sur, incluida España, no están muy de acuerdo.

Aunque los sureños son proclives a subir los tipos de interés, son partidarios de subirlos a una velocidad que impida que la recuperación económica en esos países se resienta.

Mientras tanto los países del norte de la Unión Europea critican la poca velocidad con la cual Mario Draghi está subiendo los tipos de interés.  

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Dave Center / Images Alight / 7C0 / Nick Damico / Konrads Bilderwerkstatt / Eirien / J. J. Bers / Gauthier Delecroix / Subtle Panda