Fusión BBVA – Sabadell, sangría en el empleo y sucursales

La más que posible fusión entre el BBVA y el Sabadell ya tiene la primera víctima: una reducción de empleo que podría llegar a las 6.000 personas y un 30% menos de oficinas bancarias para la nueva entidad financiera

Si algo van buscando ambas entidades financieras con la fusión – la mayoría de la prensa económica habla de absorción – es mejorar las ratios de rentabilidad, en unos momentos en los que el negocio de la banca retail casi no lo da.

Pero lograr esa rentabilidad pasa por que el nuevo banco se deshaga de 5.000 empleados y cierre el 30% de su red de oficinas, por la expedita vía de reducir los costes de su operativa bancaria.

Hablar de 5.000 empleos no es baladí, ya que supone el 11% de la plantilla de la suma del contingente humano que hoy por hoy tienen ambas entidades financieras, y los sindicatos, temiéndose lo peor, luchan por las bajas incentivadas y las prejubilaciones.

Una larga marcha

A pesar de que, en los círculos de poder, los bancarios y los políticos, se da por hecha la fusión, fuentes bancarias le auguran un largo proceso hasta que ambos bancos converjan en una nueva entidad financiera.

El camino para la fusión les llevará por lo menos un año, y estará determinada porque el BBVA tenga cash suficiente, lo cual no sucederá hasta que haya logrado cobrar los 9.700 millones de dólares de la venta de su filial norteamericana.

Además, la culminación del proceso se producirá después de un exhaustivo proceso de selección, ya que habrá que diseñar la estrategia de las nuevas oficinas del futuro banco, y la selección de sus mejores empleados y directivos.

En el caso del Sabadell, su ADN se llama fusión, no en vano la entidad financiera es producto de 12 compras entre 1996 y 2015, por lo que sus directivos tienen una gran cualificación técnica y tiene una compresión casi intuitiva de lo que suponen las fusiones.

Recortar cueste lo que cueste

Y eso pasa por reducir entre un 40% y un 50% los costes del banco más pequeño, que en este caso no es otro que el Sabadell.

Los analistas incluso han puesto la cifra: reducir los costes del Sabadell, o de lo que quede después de la fusión en 1.000 millones de euros.

Lograr ese ahorro supondrá el despido de entre 5.000 y 6.000 empleados del nuevo banco que surja con la fusión en un plazo de dos años.

Todo el mundo entiende, por lo menos en los mentideros económicos, que serán a base de bajas incentivadas y prejubilaciones, pero también se es consciente que el proceso será caro, pero que más caro sería mantener la plantilla.

Modelizando el futuro

El nuevo banco, según la planificación que seguramente ya ha empezado, tendrá 4.240 oficinas y 46.365 empleados, lo que va a suponer una reducción drástica en empleo y en la red de oficinas.

BBVA sumaría 2.521 oficinas y 29.475 empleados, mientras que el Sabadell aportaría 1.719 oficinas y 16.890 empleados.

De esos empleados 4.000 trabajarían en la banca digital y 2.000 de ellos trabajarían en los servicios centrales, y el cálculo del número de oficinas coincide con un informe de la consultora Bain & Company.

En cierto modo, esta reducción de sucursales y empleados no hace sino entroncar con la tendencia que lleva arrastrando la banca española en la última década.

Lo que parece seguro es que no podrán cohabitar las dos plataformas digitales que tienen BBVA y Sabadell, por lo cual son muchos los analistas que piensan que la digitalización que ha llevado a cabo el banco catalán habrá que llevarla a «achatarrar».

BBVA, el «abrazo del oso»

Es lo que algunos directivos del Sabadell pronostican, un banco que ya, antes de que se oyesen rumores de fusión, había prescindido, mediante bajas incentivadas, de 1.800 empleados y también pronosticaba el cierre de oficinas.

Es posible que ahora, se intente llegar a prescindir de hasta 6.000 empleados, habida cuenta que, aunque el BBVA ha prescindido de muchas oficinas, no lo ha hecho en el campo del empleo.

La plantilla en Cataluña del banco que dirige Carlos Torres es muy amplia, después de que la entidad bancaria vasca comprase Unnim y Catalunya Banc.

La cuantía de la «sangría» en sucursales y empleados dependerá del precio que tenga que pagar el BBVA por el Sabadell, un precio que el consenso del mercado valora en 2.400 millones de euros.

Además, hay que tener en cuenta en cuánto valora el BBVA la filial británica del Sabadell, TSB, que en estos momentos tiene valor 0 y que podría convertirse en una rémora.

Otro capítulo que también va a tener incidencia en cuánto va a «adelgazar» el nuevo banco es que cantidad tendrá que provisionar por sus activos inmobiliarios deteriorados: se especula en que sean 2.116 millones de euros.

Esa valoración se realiza teniendo en cuenta que todo parece indicar que la morosidad crecerá con fuerza en el 2021, sobre todo en el segmento de las PYMES, donde el Sabadell muestra «músculo».

Sin embargo, y como el comprador tiene un fondo de comercio negativo, tendrá casi 8.000 millones de euros para pagar la reestructuración.

Sindicatos en pie de guerra

Los dos principales sindicatos, CC. OO. y UGT, están dispuestos a dar guerra, y exigen que las plantillas sigan gozando de todos los derechos y que la reducción de plantilla sea la menor de las posibles.

Desde CC. OO. se recuerda que antes de la fusión, el Sabadell estaba negociando bajas voluntarias para mayores de 56 años, y era reacio a la movilidad geográfica y la modificación de las condiciones laborales.

UGT no valora la situación hasta que vea en que queda la fusión, pero la fusión le parece que deja un panorama de una desmedida concentración bancaria.

Por su parte el sindicato abertzale LAB es de la opinión que la nueva fusión conduce a un panorama bancario de absoluto oligopolio y la destrucción de miles de empleos.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Álvaro Ibáñez / Cattan / Michael Pedersen / Mary Harrsch / Lofor / PSOE Extremadura

A pesar de todo hay dividendos

Con una crisis económica que no se conocía desde hace un siglo, y con varias empresas del IBEX que han perdido la mitad de su valor en Bolsa, las cotizadas, un año más, han vuelto a repartir beneficios

Y no en un número menor, ya que los dividendos que van a repartir las cotizadas ascienden casi a 10.000 millones de euros.

Y eso a pesar de una crisis económica, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 que ha provocado un hundimiento de PIB que no se recordaba desde hacía 100 años, cuando se perdieron las colonias de Cuba y Filipinas.

El 60% de las cotizadas del IBEX 35 han repartido, en dividendo, 9.558 millones de euros, en pleno periodo bajista.

Menor que en el 2019

La crisis, que ha supuesto un desbarajuste económico en unos momentos, comienzos del 2020 donde las empresas comenzaban a «hacer negocio», evidentemente ha hecho reducir el dividendo.

Como no podía ser de otra manera, han sido las blue chips las que más dividendos han repartido, caso de BBVA, Santander, Iberdrola.

Sin embargo, también ha habido otras compañías, caso de MásMóvil o ACERINOX que han dejado el reparto del dividendo para, al menos, el año que viene.

Bien es cierto que el dividendo que se ha repartido ha sido un 30% menor que el que los bonistas recibieron en 2018, algo en lo que también ha tenido mucho que ver el BREXIT y otro tipo de turbulencias financieras.

Inclusive compañías cotizadas que han entrado en pérdidas se han atrevido a repartir dividendo, caso de Endesa, Ferrovial, Telefónica y Repsol.

Tributar lo menos posible

Del informe La hora del compromiso. Las empresas del Ibex 35 ante el reto de la pandemia, de Intermón Oxfam, se desprende que las empresas del IBEX tenían 740 filiales en paraísos fiscales.

Aunque eso supone un 8% menos que en el ejercicio fiscal precedente, también supone multiplicar por treinta las filiales que tenían hace diez años.

Las cotizadas que más usa los paraísos fiscales son el Santander, Repsol y ACS, con, respectivamente 176, 62 y 98 filiales.

Sin embargo, otras cotizadas, caso de AENA, Bankia, Mediaset, o Indra no tenían, a tenor de los datos que obran en poder de Intermón Oxfam, filiales para eludir impuestos en paraísos fiscales.

Falta de equidad salarial

Es otra de las constantes de las cotizadas en el IBEX 35, algo que con el tiempo parece que no se ha solucionado.

A pesar de que la «brecha» salarial se redujo en el 2019, la diferencia salarial de las cúpulas de las cotizadas y sus «soldados rasos» son enormes.

Un consejero delegado de algunas de las empresas del IBEX recibe en solo 3 días lo que la mayoría de los trabajadores de dicha compañía les cuesta ganar todo un año.

Esto es, un CEO de alguna de esas compañías gana 123 veces más que lo que ingresa anualmente un trabajador con ingresos medios de esas empresas.

El ejemplo más destacado es ACS, donde su primer ejecutivo gana 531 veces más que lo que supone el sueldo medio de la empresa.

Sigue la brecha de género a efectos retributivos

Las mujeres, en los «buques insignia» de la empresa española, ganan, de media, un 15% menos que sus pares varones, realizando el mismo trabajo.

Las empresas donde más se produce la «brecha salarial» son, con diferencia, Santander, ENDESA y ACS.

También encontramos empresas, pocas, donde de media las mujeres ganan más que los hombres, como son Meliá Hotels, Arcelor Mittal, Siemens Gamesa, Iberdrola y Acerinox.

Pocos ejecutivos

Es otra de las realidades del IBEX 35, en donde, aunque el 46% de la masa laboral son mujeres, solo están representadas con el 25,9% de los puestos ejecutivos, aunque con los años se ha producido una mejora.

Con esos datos, se tardarán 58 años en lograr la equidad en cuanto a la representación de las mujeres en los puestos de alta dirección.

Una excepción en unos puestos directivos mayoritariamente masculinizados es INDITEX, donde el 79% de los puestos ejecutivos están cubiertos por mujeres.

Un IBEX solidario

Como lo cortés no quita la valiente, la mayoría de las empresas del IBEX 35 han sido profundamente solidarias en esta crisis de SARS-CoV-2 que todavía nos afecta.

Las iniciativas han sido de todo tipo: reparto de material sanitario, manteniendo el sueldo íntegro de sus empleados y más.

Desde Intermón Oxfam se aplaude que la gran empresa española comience a tener responsabilidad social corporativa, y se dé cuenta de que vive inserta en un entorno social asolado por una pandemia.

Empresas españolas en el punto de mira

Es otra de las derivadas de la pandemia de SARS-CoV-2, y es que grandes inversores internacionales andan al acecho de grades empresas españolas que estén «de capa caída».

Son muchas las cotizadas que están en tal situación de fragilidad, que muy bien grandes inversores y fondos de inversión extranjeros podrían optar por efectuar una OPA.

Las «piezas» más cotizadas son las grandes infraestructuras y las grandes empresas hoteleras, ahora que estás últimas están en números rojos por haber perdido las temporadas de verano y Semana Santa.

Hasta septiembre de 2020, la inversión en España ascendía 3.712 millones de euros, y de ese volumen inversor el 80% procedía de fondos internacionales de inversión y solo un 18% respondía a inversores nacionales.

Y todo parece indicar que ese «apetito» inversor podría aumentar en los próximos meses, máxime cuando en la Bolsa española se están ejecutando más órdenes de venta que de compra.

Hasta en el IBEX

Y el panorama es desolador, con 28 de las 35 compañías que conforman el IBEX con su balance en números rojos.

De esas, siete – IAG, Banco Sabadell, Meliá Hotels, Repsol, Merlin Properties, Telefónica y Santander – han perdido un 30% de su valor bursátil.

Repsol y Telefónica están en el punto de mira de los grandes inversores internacionales, siendo Deutsche Telekom el principal candidato para hacerse con la compañía que dirige Álvarez – Pallete.

Otra de las cotizadas, Merlín Properties, está siendo observada con detenimiento por el grupo canadiense Brookfield, a pesar de que todavía no ha hecho ninguna oferta de compra.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO

Imagen – Iberia Airlines / World Travel & Tourism Council / Anonymous Account / Senado Federal / gauge opinion / Eric Chan / Anthony Easton / Rob Dammers / Nick Fewings

Negocio a pesar de la pandemia

A pesar de que la deriva económica de la pandemia de SARS-CoV-2 que estamos sufriendo está provocando una auténtica sangría económica, ha habido sectores que se han desarrollado, caso de la venta online, el envío de comida a domicilio, la venta de bicicletas o el comercio de proximidad

La pandemia de SARS-CoV-2, además de ser una debacle sanitaria, también lo está siendo desde el punto de vista económico.

Pero a pesar de todo, recordando que el ideograma de crisis está compuesto por los signos peligro y oportunidad, al calor de la pandemia, aunque pocos, ha habido negocios que se han visto impulsados.

Venta online

Además de todo tipo de productos, los Marketplace han sido los grandes ganadores de esta crisis han sido los sitios de comercio electrónico, siendo el más beneficiado Amazon.

El caso de Amazon ha sido paradigmático, ya que mientras duró el confinamiento las empresas de Jeff Bezos gano 30.000 millones de euros.

En valor las empresas de venta online han ganado casi un 15% y en volumen de ventas han logrado un 12% más que en el mismo periodo del año anterior, todo ello según los datos publicados por la consultora Kantar.

Inclusive en productos poco dado a la venta online, como es el caso de la distribución de alimentos, los Marketplace han sacado ventaja a cadenas de supermercados, caso de Mercadona o Lidl.

La crisis sanitaria del SARS-CoV-2 ha impulsado a los sitios web de venta online que hayan logrado un volumen que solo se esperaba dentro de 4 años, y en el caso de España el 45% de los españoles confiesan que compran online más que antes.

Por ejemplo, durante la pandemia, además de mejorar los índices de lectura de los españoles, también se ha disparado la venta de libros en formato electrónico y de audiolibros.

Conservas de todo tipo de alimentos

Es otro de los sectores que se han visto impulsados producto de la pandemia, de hecho, en las semanas anteriores al «cerrojazo» hubo una compra masiva de todo tipo de conservas.

Los españoles sintieron cerca la posibilidad de que pudiese llegar al desabastecimiento de productos básicos y frescos. Ese comportamiento tiene un nombre: compras búnker.

Artículos como la leche en polvo vieron como se incrementaban su compra en más de un 173%, el amoniaco un 85,7%, el vino un 41,9% y el alcohol un 26%.

Hubo muchas conserveras que, ante el alud de la demanda, que tuvieron que duplicar su plantilla ya que la demanda durante los meses de la primera ola epidémica fue de una magnitud desconocida ante entonces.

Bicicletas

La posibilidad, después de varios meses de «cerrojazo», de poder hacer deporte al aire libre impulsó con fuerza la venta de bicicletas.

La compra de bicicletas no lo fue solo de ciclos nuevos, sino también de segunda mano, y bien lo saben en Tuvalum, un sitio web que pone en relación propietarios de bicicletas que quieren venderlas con personas con intención de comprarlas.

En dicho sitio web se han vendido en tres meses de 2020 la misma cantidad de bicicletas que se vendieron en todo el 2019.

Inclusive también se ha producido un cambio del tipo de bicicleta que se compra, ya que sí antes de la pandemia el rey de las ventas eran las bicicletas de montaña, ahora, desde el comienzo de la pandemia, se venden muchas más bicicletas de carretera.

En cierto modo se ha producido un cambio de la manera de hacer ejercicio. Si antes de la pandemia lo más habitual era apuntarse a un gimnasio, las necesarias medidas de distancia social lo evitan.

Como recomiendan las autoridades el deporte se está convirtiendo en algo individual y frecuentemente realizado en el exterior, debido a lo cual la bicicleta se puede convertir en un aliado indispensable.

De hecho, también se ha disparado la venta de bicicletas estáticas, que permiten hacer ejercicio

Take away

Aunque muchos locales de hostelería se están viendo afectados por múltiples restricciones que menguan su negocio, algunos se han reinventado proporcionando comida a domicilio.

Del mismo modo, los ciudadanos, muchos de ellos con ganas de seguir comiendo en restaurantes ven esa opción intermedia, la de pedir la comida a domicilio, para poder seguir disfrutando de su comida preferida.

El 63% de los españoles confiesan que han utilizado, durante la pandemia, algún servicio de envío de comida a domicilio: Just Eat, Glovo, Deliveroo o Uber Eats.

Inclusive antes de la pandemia, el sector de la comida a domicilio estaba plenamente asentado entre los consumidores españoles, con «picos» los fines de semana.

Comercio de proximidad

Durante la pandemia y el confinamiento, el comercio de proximidad ha empezado a ser valorado en su justa medida por los españoles.

A pesar de que el tejido de la pequeña y la mediana empresa ha sido uno de los más dañados por la crisis económica provocada por SARS-CoV-2, sin embargo, las tiendas de barrio de toda la vida han demostrado su utilidad y su presencia indispensable.

Esas tiendas de barrio, muchas veces minúsculas, nos han proporcionado víveres de primera necesidad, algo tan básico, y al mismo tiempo tan necesario, como cereales y leche para poder preparar un desayuno.

Los ciudadanos, según los últimos datos demoscópicos, en un 77% valoran más el comercio de proximidad, sobre todo debido a las restricciones de movilidad que se están produciendo y que todo parece que se seguirán produciendo.

¿Hacia un nuevo confinamiento?

Tal como está evolucionando la pandemia, nadie nos asegura que no estemos a las puertas de un nuevo confinamiento, es posible que todos esos sectores se sigan desarrollando.

Sobre todo lo que tiene que ver con la alimentación, en unos momentos en los cuales ir a un supermercado puede ser un deporte de riesgo, y resulta mucho más cómodo y también inclusive más barato, hacer la compra por internet.

Del mismo modo, otro sector que se ha desarrollado y que también se sigue desarrollando es el cultural, sobre todo las plataformas de contenidos, como pueda ser Netflix o HBO.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Eneas de Troya / Amazon / Donald West / Jeniffer C. / Yuya Tamai / Mario Micklisch / Young Shanahan

Despidos en el BBVA

Los recortes de plantilla aparecen en lontananza en la banca española, y entre ellos se encuentra uno de los menos cruentos, el del BBVA, que amortizará 1500 empleos entre este año y el siguiente

Finalmente, el banco que dirige Carlos Torre Vila, ante los malos resultados económicos, ha decidido realizar despidos, aunque es contrario a la figura del ERE.

En lo que va de año ha prescindido de 750 empleados, y para el próximo ejercicio plantea unos despidos del mismo jaez, producto más que de la pandemia de SARS-CoV-2, por el proceso de digitalización en el que está inmersa la entidad financiera.

En sintonía con otros bancos

BBVA no es el único banco ni entidad financiera que va a recortar empleos, también lo están haciendo Banco Sabadell, Banco Santander.

A pesar de todo, Carlos Vila niega que el BBVA vaya a optar por ningún expediente de regulación de empleo, y considera que lo que está realizando la entidad financiera es una gestión dinámica de la plantilla.

Mientras que en el mercado español la entidad que dirigiera Francisco González ha prescindido de 750 empleados, en todos sus mercados este 2020 se va a saldar con 2.000 empleados menos.

Inclusive desde fuentes del propio banco, en concreto su consejero delegado Onur Genç, se expone la posibilidad de que los despidos se aceleren un poco en el año 2021.

Reducción del número de sucursales

La reducción de empleo corre pareja a la disminución de sucursales, y este año se saldará con el cierre de 160 sucursales.

Todo ello es producto, nuevamente, de la digitalización, ya que una buena parte de la operativa que se desarrollaba en las sucursales se realiza en estos momentos utilizando internet.

Todo ello, prescindir de empleados y de sucursales, en la lucha perenne por lograr una mayor rentabilidad, que ahora, con la crisis económica producida por el SARS-CoV-2, se vuelve a ver comprometida.

Santander, reducción de costes, Sabadell, también

El banco que preside Ana Patricia Botín es, habitualmente dentro de la banca española, el que menos empacho tiene en «meter la tijera» todo lo que sea necesario.

En ese sentido el Santander tiene la intención, antes de que culmine el año, de reducir costes por valor de 1.000 millones de euros en sus mercados europeos, lo que va a llevar aparejados despidos en los mercados en los que opera.

A pesar de desde el Santander no se ha confirmado la noticia, aparecida en el diario económico Expansión, el banco podría, en España, prescindir de hasta 3.000 empleados.

Sin embargo, lo que no ha negado es que se vayan a producir despidos, habida cuenta que ha informado que ha comenzado sus contactos con los sindicatos.

 Aunque de una manera menos traumática, Sabadell también ha anunciado que, mediante prejubilaciones y salidas incentivadas, va a prescindir de hasta 2.000 empleados, producto de la ralentización del negocio por la crisis del SARS-CoV-2.

CaixaBank y Bankia, cuando se produzca la fusión

Otro banco que también tiene la intención de acometer recortes en la plantilla será el nuevo CaixaBank, nombre comercial con el que operará la fusión entre la entidad financiera que presidiera Isidro Fainé y Bankia.

Ha sido el propio consejero delegado de la nueva entidad, Gonzalo Gortazar, el que ha referido que una vez se haya producido la fusión, se procederá a un ajuste de plantilla, aunque no ha querido dar cifras.

Un semestre de pérdidas

El BBVA ha culminado el proceso entre enero y septiembre con unas pérdidas de 15 millones de euros, producto, entre otros factores, de las provisiones que ha tenido que llevar a cabo por la pandemia de SARS-CoV-2.

Sin embargo, si nos fijamos solo en el desempeño en España, el BBVA ha obtenido un beneficio de 442 millones de euros, lo que supone una mejora del 58% con respecto a los resultados de año anterior.

Y eso inclusive teniendo que haber realizado en junio y en España, unas provisiones de 2.100 millones de euros producto de la pandemia.

Una más que posible fusión

Los mercados han señalado al BBVA como una de las entidades financieras que se podrían fusionar en un futuro muy cercano.

A pesar de ello su consejero delegado ha informado que todavía el banco tiene posibilidades de un crecimiento «orgánico» por el aumento de la actividad en su canal digital, antes de pensar en una posible fusión.

A pesar de ello, es un secreto a voces que el banco ha creado un departamento formado por 20 profesionales que están analizando «ofertas», tanto dentro de España como en los mercados internacionales.

Esperando el maná europeo

Los grandes de la banca española, además del BBVA, el Santander y CaixaBank ganarán 2725 millones con el dinero que les presta del Banco Central Europeo.

Producto de la crisis financiera del SARS-CoV-2, el BCE ha abierto una vía de liquidez para que los bancos de los países miembros mantengan abiertas las vías de crédito que «riegan» la economía real.

Con un horizonte temporal de 3 años, las entidades bancarias españolas podrían llegar a ganar hasta 5.000 millones de euros de los 245.000 que les ha prestado el Banco Central Europeo destinados a mantener la liquidez.

La posibilidad de que la banca logre beneficios con ese instrumento se explica por el hecho de que estas operaciones de financiación condicionada a largo plazo tienen un interés negativo.

No cerrar el crédito

El interés negativo, y por tanto la posibilidad de que la banca europea ganase dinero otorgando créditos, buscaba que los bancos no cerrasen el «grifo» del crédito a las empresas y familias, algo que ya había sucedido en la anterior crisis del 2008.

Además, la única exigencia que ha hecho el Banco Central Europeo para mantener la «barra libre» de liquidez a los bancos españoles es que mantuviesen la misma masa crediticia que tenían en marzo.

Ante semejante bicoca, los bancos españoles solicitaron al BCE 245.000 millones de euros, que fueron librados en las subastas trimestrales que organiza la institución que preside Christine Lagarde.

Además, y producto de pandemia, el interés con el que BCE ha prestado el dinero a los bancos españoles es el -1%, y con los préstamos que la banca española da a las empresas, estos ganan, de media, un 0,66%.

Fuente – el diario / Banco Bilbao Vizcaya Argentaria en Wikipedia / Expansión

Imagen – Álvaro Ibáñez / Diego Torres Silvestre / M. Peinado / Lofor / Deensel / Christine und Hagen Graf / MoneyConf / Dinu Dominic Manns / Alan Jones

Los impuestos que nos vienen

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021 muestra un mayor gasto y una mayor carga impositiva, tanto para las empresas con el aumento del Impuesto de sociedades como una mayor tributación a aquellos que gana más de 200.000 euros en cómputo anual

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han presentado este martes el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021, que tienen como leitmotiv el aumento del gasto y una mayor carga impositiva.

Si por algo se caracterizan las «cuentas» para el año que viene, es por ser expansivas en lo que respecta al gasto, y no hacen sino poner negro sobre blanco proyectos que ya estaban encima de la mesa antes de que irrumpiera la pandemia de SARS-CoV-2.

Más impuestos para las empresas y para los ricos (de nómina)

Otro de los objetivos de los PGE para el 2021 es aumentar la recaudación, y eso por dos vías: por un lado, se incrementa el impuesto de sociedades y se suben los impuestos a los mejor remunerados.

Los grandes grupos empresariales serán los más afectados, ya que en los nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2021 se aumenta el Impuesto de sociedades y se obliga a que el tipo efectivo se acerque más al real.

A las rentas con ingresos de más de 300.000 euros, se les sube el IRPF del 2%, y si los emolumentos son superiores a 200.000 su IRFP se alza un punto.

También serán objeto de más exacciones fiscales aquellas personas que tengan un patrimonio que supere los 10 millones de euros.

Llegar al acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos no ha sido fácil y ha obligado a muchas horas de negociaciones, y muchos de los puntos se ha logrado in extremis, aunque finalmente se ha podido aprobar en el Consejo de Ministros.

Llegado a este punto, ahora comienza su periplo parlamentario donde el gobierno de coalición deberá hilar muy fino para que sean aprobados, debido a que la suma de los diputados de UP y del PSOE es de 155 escaños, lejos de la mayoría absoluta fijada en 176 escaños.

Un gasto público récord

Es una de las medidas estrella de los PGE del 2021 y que ha sido profusamente publicitada por ambos socios de gobierno, si todo va como se espera, en tres meses podría haber sido aprobado por ambas cámaras.

Las cuentas más expansivas de la historia y las primeras desde 2018, han sido enviadas a Bruselas para que la Comisión Europea de su pláceme, y cuentan con un «techo de gasto» de casi 200.000 millones de euros.

Dicho «techo de gasto» se amplió con respecto a la intención inicial del gobierno, ya que está calculado tomando en cuenta los 27.000 millones de euros que van a llegar de Bruselas como primer tramo del fondo europeo.

La diferencia entre el primer borrador de los PGE de 2021, a los que se presentan ahora, es que el gasto ha crecido, gracias al «maná» europeo, en un 53,7%.

Unas previsiones económicas catastróficas

Estos PGE para el 2021 son más expansivos en el gasto y tienen más presión fiscal y se presentan en un entorno económico que es todo menos halagüeño.

Las previsiones son que, en caso de que esta segunda ola de SARS-CoV-2 que ya está desbocada haga buena esta extrapolación, la economía va a perder el 11,2% del PIB a pesar de que las previsiones también admiten que en el 2022 la economía «rebotará» hasta el 7,2%.

Sin embargo, desde la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) se consideran esas estimaciones demasiado optimistas, y dependerán sobre todo de cómo evolucione la pandemia.

Tributar

A pesar de que, desde el gobierno, sobre todo la titular de Hacienda, María Jesús Montero, había indicado que se dejaría para más adelante el ajuste fiscal, lo precario de las arcas públicas hace que sea obligatorio aumentar la tributación.

Entre nuevas figuras fiscales y la remodelación de algunos tributos, en caso de que causen efecto los PGE para el 2021, el Estado lograría 7.000 millones más de ingresos.

Uno de los impuestos que se van a remodelar es el impuesto sobre el valor añadido (IVA) de las bebidas azucaradas, que pasaría de un 10% a un 21%, tributando como los artículos de lujo.

Además, unos impuestos largamente acariciados por diversos colectivos, como son la Tasa Tobin y la Tasa Google, entrarán por primera dentro de la «cesta» tributaria con la que el Estado logra los ingresos que necesita para financiarse.

En el caso de la primera tasa, la Tobin, se trata de hacer tributar cualquier operación financiera que se desarrolle en la Bolsa de Valores, y en el caso de la Tasa Google, consiste en grabar un 3% determinados servicios digitales.

Del mismo modo, aparece un Impuesto al Plástico, nuevos tributos que tienen que ver con la sostenibilidad, y una nueva ley de fraude fiscal con multas muy cuantiosas.

Más gasto

Es quizás la mayor novedad, además en un contexto de «alta tensión» con una crisis de SARS-CoV-2 que dejó hace tiempo de ser solo sanitaria para convertirse también un tsunami económico de primer orden.

Una de las «medidas estrella» es el Ingreso Mínimo Vital, un subsidio que ya estaba presente desde hace más de dos décadas en algunas comunidades autónomas, como es el caso de Euskadi.

El subsidio en cuestión es similar a la RGI vasca, y consiste en dotar de un ingreso, dependiente de la unidad familiar y el número de hijos, a cualquier ciudadano que no tenga forma de vida.

También en estos Presupuestos Generales del Estado para el 2021 nos encontramos con una medida largamente anhelada por el colectivo de pensionistas, como es que nuevamente las pensiones se indexen al IPC para evitar su pérdida de poder adquisitivo.

Los funcionarios públicos también se ven beneficiados en el proyecto, ya que en el 2021 verán como se incrementan sus emolumentos, en concreto en un 0,9%, con lo que teniendo en cuenta la inflación, ganan en poder adquisitivo.

De ser aprobados estos presupuestos, el Estado ingresará 493.000 millones de euros y tendrá un gasto de 588.000 millones de euros, con un fuerte incremento del déficit público.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Café Credit / Mike Mozart / Kenton Ward / Nakashi / Images Money / Brett Hondow

Buscarse la vida

Es lo que está teniendo que hacer Telefónica ante el hundimiento de los beneficios en el sector de las telecomunicaciones: joint venture  con Prosegur, créditos al consumo con Movistar Money, seguros de salud por medio de Movistar Salud y hasta paneles solares.

Es a lo que se están viendo obligadas Telefónica y otras empresas de telecomunicaciones que ven como su negocio principal, precisamente las telecomunicaciones avanzan con un menor crecimiento.

En el caso de la multinacional que preside Álvarez – Pallete, se está reinventando, ofreciendo a sus clientes alarmas para sus domicilios e incluso paneles solares, todo vale con tal de seguir «engordando» la cuenta de resultados.

Incursionar en nuevos negocios es obligado dado que en el mercado de las telecomunicaciones se vive una guerra despiadada de precios y las utilidades cada día son menores.

Algo que se venía venir

Un reciente informe de Mody’s muestra bien a las claras que los ingresos en el sector de las telecomunicaciones avanzan a un ritmo muy lento, sobre todo si nos fijamos en España.

Debido a ello, Telefónica, pero no solo, se apresta a incursionar en otros sectores en los cuales pueda lograr hacer un negocio que en el mercado de las telecomunicaciones cada día que pasa es más complicado.

Su más grande adquisición de esta última temporada se cifra en haber comprado el 50% de Prosegur Alarmas, aunque también ha ultimado un acuerdo con CaixaBank para comercializar créditos al consumo.

La última incursión del que fuera el operador monopolístico en telecomunicaciones en el mercado español ha sido el sanitario, habiendo llegado a un acuerdo con Teladoc Health, un seguro sanitario privado estadounidense.

Pero también conectividad

Es otra de las vías de negocio que está explorando Telefónica, dado que su saber hacer está indudablemente ligado, desde hace casi un siglo, al mercado de las telecomunicaciones.

La nueva línea de negocio tendría que ver con actividades que hacen necesaria una buena conectividad, de manera que se pueda aprovechar los nuevos desarrollos tecnológicos en los cuales es líder, como el despliegue de una línea de 5G.

Y esto se hace en un contexto, acrecentado por la pandemia, de debilidad macroeconómica y aumento de la competencia, que va a limitar el crecimiento de mercado de las telecomunicaciones español por lo menos en los próximos 18 meses.

Como ya hemos indicado, pero aquí nos extendemos en la explicación, la guerra de precios que se ha instalado en el mercado español de las telecomunicaciones amenaza los beneficios de las operadoras.

Por otro lado, ese mercado, producto de la saturación de las ofertas, comienza a dar claros signos de fatiga, y lo que hasta hace poco era un negocio quedaba pingües beneficios, ya no lo es.

Movistar Money

Fue el lanzamiento estrella del 2019 y se trata de un servicio de créditos al consumo que está desarrollando con CaixaBank, que se convierte en su socio en un mercado en que el novel.

Ahora, y a pesar de la pandemia, Movistar Money está en pleno proceso de expansión internacional, teniendo ya presencia en Alemania y en esta misma semana se ha «lanzado» el servicio en Brasil.

En lo que respecta a su operativa en España, ofrece préstamos de hasta 4.000 euros, y en el poco tiempo que lleva en el negocio de los créditos de consumo ha prestado 84 millones de euros en 30.000 créditos.

Orange también banca en España

Los movimientos que está realizando Telefónica, sobre todo los que tienen que ver con los créditos de consumo, son calcados a los que ha realizado la «teleco» francesa Orange, que comenzó hace años con sus negocios bancarios en su país.

Hace dos años la operadora de telecomunicaciones oriunda del país que preside Emmanuel Macron decidió empezar a operar con su banco en España.

En su «desembarco» Orange ofrecía a sus clientes de telefonía una cuenta corriente, una cuenta de ahorro y una tarjeta de debido, con la cual ha captado 35 millones de euros y ha logrado una cartera de 20.000 clientes.

Joint venture con Prosegur

Es un negocio con el comenzó a mediados del 2019 y a pesar de que adquirió la mitad del negocio de alarmas de la empresa que preside Helena Revoredo, la «batuta» la sigue llevando la empresa de seguridad.

La forma que tuvo de adquirir la mitad del negocio de alarmas de Prosegur, por un montante de 305 millones de euros, fue mediante un canje de acciones, por lo que Telefónica no tuvo que desembolsar ni un euro.

La realidad es que Prosegur y Telefónica se complementan, ya que la empresa de seguridad tiene un saber hacer que lleva acumulando desde su fundación en el año 1976 y la compañía de telecomunicaciones puede aportar su «músculo tecnológico».

También en sanidad

Es el último terreno, y seguramente no será el último, en el cual se interna Telefónica, y no es otro que el de la sanidad, en el que se interna Telefónica.

Pero la fisonomía empresarial no es la de una empresa conjunta, sino que se ha aliado con el seguro médico privado norteamericano Teladoc Health, y para que sus clientes accedan a sus servicios por medio de Movistar Salud.

Se trata de un servicio de atención primaria que se desarrolla mediante videollamadas, un servicio que tiene, actualmente, un precio de 11 euros al mes.

A pesar de ello, Telefónica cumple aquí, como en el resto de sus negocios diversificados, el papel de partner tecnológico, ya sea en los campos de la seguridad, la banca o la salud, como es este caso.

También se atreve con el sector energético

Aunque por el momento solo se trata de una prueba, ahora de lo que se trata es de incursionar en sector de los paneles solares para el autoconsumo doméstico, desarrollando esa función por medio de Movistar Paneles Solares.

Todo este proceso de diversificación se produce en un contexto en el cual su cotización en bolsa es la menor en un cuarto de siglo, y con su tradicional sector de negocio que «hace aguas» por todos lados.

Fuente – eldiario

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Buen dato en el empleo, a pesar de todo

Los datos de empleo de este mes de septiembre, a pesar de la sangría de destrucción de empleo que ha supuesto la pandemia, muestra un saldo muy positivo, ya que se han creado 84.000 empleos en solo un mes

Inclusive con la pandemia de covid-19 de nuevo desencadenada, el dato del empleo llama a la esperanza de que todavía estemos a tiempo de domeñar la debacle económica que se anuncia al menos para este año y el próximo.

El dato de la creación de empleo es el mejor de la historia desde que se tiene registros, y en el pasado mes se han sumado 84.000 personas a las cotizaciones de la Seguridad Social.

Esos datos suponen recuperar la mitad de empleo que resultó destruido durante el periodo en el que España estuvo en estado de alarma.

Un septiembre decisivo

Ha sido una recuperación fulgurante, con un espejismo estadístico provocado por la vuelta al trabajo de muchas personas que se encontraban en ERTE, por lo que el empleo creado no es tanto como parece.

Para encontrar semejante creación de empleo es necesario «viajar en el tiempo» hasta el año 2005, cuando nos encontrábamos en pleno estallido de la «burbuja inmobiliaria», y en un momento en el cual se produjo una regularización masiva de inmigrantes.

Y esto se produce en un momento, finalizados los contratos de verano, cuando el dato habitualmente suele ser malo, la afiliación a la Seguridad Social ha subido hasta los 109.271 trabajadores.

Al mismo tiempo, el desempleo ha caído en 66.000 personas, datos que provienen del ministerio de Seguridad Social y del ministerio de Trabajo, donde son titulares José Luis Escrivá y Yolanda Díaz respectivamente.

Recuperar lo perdido

Los datos informan que se recupera casi la mitad, en concreto el 46%, de lo perdido durante la fase más aguda de la pandemia.

Entre el 12 de marzo y el 31 de abril la Seguridad Social perdió 947.000 afiliados, en una de las mayores debacles en el empleo que se habían conocido desde que se tienen series históricas.

Entre los meses de mayo y septiembre se han logrado 447.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social, por lo que en estos momentos están cotizando 18,84 millones de personas.

Bien es cierto que a 12 de marzo el número de cotizantes era de 19,33 millones de personas, por lo que todavía falta de recuperar casi un millón de cotizantes.

Fundamentalmente educación y tareas administrativas

Son los dos sectores donde repunta con fuera el empleo; en le caso del sector educativo es producto de la vuelta a las aulas, con lo que, en ese nicho, se crean 55.428 empleos, 10.000 más de los que destruyó la pandemia.

Otro de los sectores que crean empleo con fuerza es el de las tareas administrativas, que suman 40.000 empleos, el doble de los que se crearon en el ejercicio 2018 – 2019.

Dos de los sectores que tradicionalmente pierden empleo en septiembre, como son el comercio y las actividades agrícolas, moderan la destrucción de empleo.

En el caso del empleo agrario, se agradece que no se haya destruido tanto empleo, teniendo en cuenta que es un trabajo estacional y que depende de las cosechas que se recogen en cada fase del año.

Si el año anterior en el mes de septiembre, y en actividades relacionadas con el comercio, se perdieron 34.000 cotizantes, este 2020 «solo» se han perdido 20.000 y algo parecido ha sucedido en el campo.

En actividades agrarias la buena temporada ha hecho no solo que no se pierda empleo, sino que se gane, en concreto 11.000 cotizantes más, de un total de 35.000 mientras que los contratos en 2019 fueron 24.000.

Las mujeres, las principales beneficiadas

Son el colectivo más beneficiado con la creación masiva de empleo de este mes de septiembre, muy por delante de otros colectivos.

En términos de empleo neto, la mayoría de los nuevos cotizantes – 82.528 afiliados – son féminas, y solo 1.485 son cotizantes varones.

Ello se explica porque los sectores más beneficiados por la creación de empleo son sectores tradicionalmente feminizados, como puedan ser la educación y en parte las tareas agrícolas, done tradicionalmente la mano de obra es femenina.

El patito feo

Sin embargo, existen otros sectores donde la pérdida de cotizantes se cuenta por miles, como es el sector de los servicios.

Con un anno horribilis producto de una pandemia que ha herido de muerte la campaña de verano, tradicional fuente de miles de contratos en hostelería, las restricciones establecidas en buena parte del territorio nacional, ha provocado una profunda destrucción de empleo.

De hecho, a pesar de que hasta cierto punto se ha recuperado el empleo, la pandemia ha destruido 420.000 empleos en ese sector, uno de los que más trabajo crea en nuestro país.

Otros sectores, habituales «graneros» de empleo, como son la construcción y la industria han tenido una caída mucho más suave, que ha hecho que la recuperación de empleo haya compensado las pérdidas.

Sobre todo, los temporales

Los trabajadores sujetos a contrato temporales han sido los que más empleo han perdido, ya que el embate sobre la población ocupada con contrato fijo ha sido mucho menor.

En parte se puede entender que echar a la calle a alguien con contrato fijo supone unos costes laborales que muchas empresas no pueden asumir, por lo que lo más socorrido es despedir a aquellas personas con contrato temporal.

La pandemia ha llevado a que se extingan 310.000 empleos de tipo temporal, lo que supone un 7,31% de la masa laboral, por solo un 1,06% de los empleos fijos, que ha supuesto en términos absolutos el despido de 100.162 indefinidos.

Empleo público: sobre todo en los ayuntamientos

En términos absolutos, la pandemia no ha supuesto un despido masivo de personal laboral que trabaje para la administración pública, con la excepción de los ayuntamientos.

Los consistorios españoles han sido, de las Administraciones públicas, los que más han despedido durante la pandemia, habiendo prescindido de 14.044 empleados, lo que supone un 2% de sus plantillas.

Si embargo, si se toma como unidad de medida la administración pública en su conjunto, esta ha ganado un 1% de efectivos con respecto al año anterior, con un saldo positivo de 3.785 trabajadores.

Fuente – CincoDías

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Primera regulación de teletrabajo en España

Finalmente, se ha llegado a un acuerdo entre el gobierno, sindicatos y empresarios para la regulación del teletrabajo, bajo la fórmula legal del Decreto – Ley que posteriormente tendrá que ser convalidada por el Congreso. Queda excluido del teletrabajo el que se desarrolla por causa de fuerza mayor durante la pandemia

Lo que hasta hace poco tiempo estaba en mantillas, hablamos del teletrabajo y la inevitable digitalización, con la irrupción de la pandemia se ha convertido, sobre todo entre la clase profesional, en casi una obligación.

El principal problema del teletrabajo, por lo menos en España, es que está escasamente regulado, aunque mejor sería decir que se encuentra absolutamente desregulado.

Debido a ello el ministerio de Trabajo ha querido dotarlo de unas normas básicas de uso, aunque sería aventurado decir que ya tiene una regulación, ya que eso se deja para más adelante.

Como primera medida no entran en esta suerte de regulación aquellos que se hayan visto obligados a irse a trabajar a casa producto de la pandemia, aunque de cualquiera de las maneras la empresa se tendrá que hacer responsable del gasto que el teletrabajo ocasione.

Acuerdo con los agentes sociales

El pacto se logró el pasado lunes, en una mesa de diálogo en la cual estaban presentes, además el gobierno, los principales sindicatos y las organizaciones empresariales.

Una vez muñida la regulación, el espaldarazo oficial llegó con la promulgación por parte del gobierno, el pasado martes, de un Decreto – Ley donde se articula en acuerdo y las condiciones del teletrabajo.

Como ya hemos indicado en el preámbulo, el porcentaje del teletrabajo en comparación con otras modalidades de desempeño laboral era residual hasta antes de la pandemia, pero el covid-19 ha hecho que se cuenten por miles las horas teletrabajadas.

La efectividad de la norma llegará a los 20 días de que el Decreto – Ley sea publicado en el Boletín Oficial del Estado, para posteriormente pasar a ser tramitado por el Congreso y después por la Cámara Alta.

El teletrabajo provocado por el covid-19

Es una categoría que no es contemplada en el Decreto – Ley, por lo que todos aquellos trabajadores que se hayan visto obligados al teletrabajo por fuerza mayor, esto es, producto de la crisis sanitaria del SARS-CoV-2, no se encuentran incluidos.

Pero, aunque en esas condiciones las empresas no tengan que cumplir lo promulgado por el gobierno, en cualquier caso, sí están obligadas a sufragar los gastos en que incurra el trabajador por el teletrabajo.

Otro punto importante de la norma legal que será que también queda regulado el tiempo de trabajo, para evitar peligros como – los que llevamos teletrabajando más de una década lo sabemos – es que finalmente se encadenen maratonianas jornadas laborales.

Regular el teletrabajo

Es lo primero a lo que se dedica el Decreto – Ley que considera que teletrabajo es cuando, durante al menos un periodo de tres meses, el 30% de la jornada laboral se ha realizado fuera del centro de trabajo.

Por lo tanto, no se considera como teletrabajo si el profesional trabaja algunos días desde su casa, ya que eso tiene la calificación de flexibilidad laboral, pero no de teletrabajo.

La definición de teletrabajo fue un de los elementos de controversia en la mesa de diálogo, provocando las tiranteces entre los sindicatos mayoritarios – UGT y CC. OO. – y las organizaciones empresariales más relevantes, COE y CEPYME.

Las intenciones de los sindicatos son que el computo de horas fuese del 20% de la jornada laboral durante 3 meses, pero posteriormente los empresarios consiguieron que esa consideración subiese un 10%.

¿Quién se hace cargo de los gastos?

Fue otro de los «tira y afloja» entre sindicatos y organizaciones empresariales, aunque finalmente UGT y CC. OO. Lograron que fuese la empresa la que se haga cargo de la compra o alquiler de los equipos informáticos.

Además, tendrá que ser el empresario el que dé mantenimiento a los equipos, haciéndose cargo también de las facturas de las posibles reparaciones a las que hubiese lugar.

Será en posterior desarrollo legislativo cuando los gastos en los que incurra la empresa y el trabajador sean regulados en los convenios colectivos y en los convenios privativos de la empresa, si los hubiere.

Acuerdo por escrito

Para que un trabajador trabaje telemáticamente desde su casa o espacio de coworking, esa relación laboral tiene que estar explicitada en un contrato entre él y la empresa donde rinde sus servicios.

Los representantes de los trabajadores tienen que estar informados de la relación laboral y el contrato firmado entre las dos partes – trabajador y empresa – tiene que ser remitido en un plazo de 10 días a la oficina de empleo.

Por regla general, las condiciones de contrato tienen que estar amparadas por el convenio del sector por el que se encuentre regulada la actividad laboral, y en caso de no existir, el contrato tiene que cumplir unas condiciones mínimas.

Esos doce puntos, que son un mínimo, recogen un inventario del material que es necesario para la modalidad del teletrabajo, y en la misma estará incluido tanto el mobiliario como el material informático.

Otros puntos tratados en el acuerdo serán el horario de trabajo, tiempo en el que el empleado tendrá que estar disponible, dónde se producirá el trabajo en remoto.

Otros elementos que se tendrán en cuenta son los métodos de control del trabajo por parte de la empresa y la duración de contrato, así como la compensación económica que recibirá el trabajador por los gastos en los que incurra.

Exenciones al teletrabajo

La exención nodular es que no se considerará teletrabajo la actividad laboral en remoto que se está desarrollando producto de la pandemia de covid-19.

En ese caso se consideran que los empleados teletrabajan debido a una causa de fuerza mayor y que los trabajadores no acuden a la oficina debido a la crisis sanitaria producto del covid-19, ya que todos los expertos advierten que nos encontramos en una segunda ola.

Ese aspecto, no considerar el teletrabajo cuando es producto de la fuerza mayor, ha sido uno de los principales escollos que se ha encontrado la negociación entre los sindicatos y las organizaciones empresariales.

En cuanto a la legislación laboral que se aplicará al teletrabajo, será la ordinaria, pero es obligado que la empresa provea al empleado de todos los recursos para que pueda desempeñar su actividad laboral.

Fuente – EL PAÍS

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Hasta octubre, por lo menos

Todos los agentes sociales y el gobierno están convencidos que la extensión de los ERTE debería llegar por lo menos a octubre, y también se ensayan otras medidas para que empresas subsidiarias también puedan optar a efectuar ERTE

A pesar de que, a pesar de la pandemia, la mayoría de la actividad laboral se está recuperando, hoy todavía existen muchos trabajadores que se encuentran en situación de expediente de regulación temporal de empleo.

Y estar en esa situación, es lo que permite que todos ellos estén cobrando un sueldo, que, aunque no es el 100%, se le acerca mucho, por lo que la caída de los ERTE supondría un trauma para miles de personas.

Más allá de septiembre

Ahora, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado que en pocos días es posible que se llegue a un acuerdo con los agentes sociales para extender los ERTE para prolongarlos más allá de septiembre.

Esas declaraciones las ha realizado Díaz en rueda de prensa después de la última reunión con los secretarios generales, de la rama catalana, de los sindicatos UGT y CC. OO, Camil Ros y Javier Pacheco.

También para cuidado de hijos

Es otra de las medidas que ha prometido la ministra, y que es en caso de que los progenitores se tengan que quedar en casa para cuidar con un hijo infectado por covid-19, caerán bajo el «paraguas» de la Seguridad Social.

La figura que se utilizará para dar cobertura a los padres será la de la incapacidad temporal, y también se aplicará a los progenitores que tengan que cuidar a los hijos que, aunque no estén infectados, deban de guardar cuarentena.

Tal como ha citado la ministra, la aplicación de la medida será casi automática ya que se trata de uno de los supuestos, la incapacidad temporal, que se encuentran recogidos en la Ley de la Seguridad Social.

Nuevas situaciones

El ministerio de Trabajo ya reconoce la incapacidad temporal debido a cuarentena para trabajadores o que bien han dado positivo o bien tienen que confinarse en caso para ver si han contraído la enfermedad.

De hecho, la incapacidad laboral indirecta no deja de ser una situación especial, ya reconocida por el ministerio, de la incapacidad temporal que lleva reconocida desde hace décadas en el ordenamiento laboral español.

Complementando a esas dos figuras de incapacidad laboral se encuentra el programa Me Cuida, que permite que aquellos padres que tienen que cuidar a sus hijos por motivos relacionados con el covid-19, puedan tener reconocida la ausencia laboral.

De lo que se trata a toda costa es hacer compatible de que la pandemia de covid-19, en la cual estamos ya en la segunda oleada, pueda ser compatible con la actividad económica y laboral.

Los agentes sociales deben de estar implicados

Es a la conclusión a la que han llegado los participantes en la reunión, en la que tomo parte la ministra, del Consell de Treball Econòmic i Social de Catalunya, en la cual han estado representados los agentes sociales.

La ministra aprovechó la visita a la Ciudad Condal para mantener una reunión con los trabajadores de la empresa Nobel Plastiques Ibérica, en la que también participó Joaquín Pérez Reyes, Secretario de Estado de Trabajo.

La idea – fuerza que ha querido resaltar la ministra tiene que ver con el hecho de que esta situación de crisis económica solo se va a poder salir airoso si todos – gobierno y agentes sociales – reman en la misma dirección.

Aliados en el Consejo de Ministros

La ministra de Trabajo no está sola en la intención de alargar la extensión de los ERTE más allá de septiembre, y son muchos los que piden que lleguen hasta diciembre.

En el Consejo de Ministros también son favorables a ampliar el plazo temporal de los ERTE ministros como José Luis Escrivá, Nadia Calviño y Reyes Maroto.

Pero, según determinados cálculos, la extensión de los ERTE solo se adjudicaría a los sectores más dañados en esta crisis económica covid-19, como es el sector del turismo y la hostelería, que suponen 190.000 empleos.

De no mediar ninguna otra solución, 500.000 millón de trabajadores se quedarían sin ningún tipo de prestación económica, en unos momentos en los cuales todavía no pueden volver a ocupar sus puestos de trabajo.

Puerta abierta a los despidos

El problema fundamental de que 500.000 de personas se queden fuera del mecanismo de los ERTE, es que muchos de ellos podrían ser despedidos.

Esto es así porque son legión las empresas que habiendo transcurrido ya seis meses desde la contratación del último trabajador, podrán optar por plasmar ERE, donde parte de la plantilla se «iría a la calle».

Para evitar eso, lo cual además de un problema laboral adquiría los tintes de problema social, el ministerio de Trabajo, prepara una atractiva batería de medidas destinadas a las empresas.

Uno de los «vehículos» que se podrían utilizar para evitar los despidos sería una bonificación de los seguros sociales que podría llegar al 80% para las empresas que mantengan el empleo.

Esa medida sería para empresas de aquellos sectores que no están consideradas como de especial protección, esto es, que no son sector turístico, hostelería, y medios de transporte de viajeros.

También para las contratas

Las exoneraciones en las cotizaciones también llegarían a las contratas, es decir, a empresas que son subsidiarias de una empresa mayor.

En el caso de subsidiarias del sector turístico, hostelero y de transporte de viajeros, se les seguirá aplicando la figura de los ERTE, por lo menos hasta final de septiembre.

Un caso tipo sería, por ejemplo, el de una tintorería de Palma de Mallorca, cuya principal fuente de negocio es uno a varios hoteles de la ciudad, que, debido al hundimiento del sector turístico, tiene a la mayor parte de su plantilla en ERTE.

Sin embargo, la tintorería tendría que demostrar ante Trabajo que su principal fuente de ingresos son empresas del sector turístico, y, además, tendría que demostrar que su facturación ha caído de manera importante por esa situación.

Fuente – CincoDías / ABC

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El Estado participará en CaixaBank

Es quizás el titular más evidente de la fusión entre CaixaBank y Bankia, y es que el Estado seguirá participando en el capital social de la nueva entidad financiera, con un 16% de las acciones y un asiento en el consejo de administración

Aprobada ya la fusión por los consejos de administración de Bankia y CaixaBank, y decidido que el nombre comercial de la nueva entidad financiera será la del banco catalán, el Estado seguirá presente en el accionariado del nuevo banco.

En cuanto a la nueva entidad de crédito, la absorción se va a financiera saliendo a los mercados, con una emisión de títulos por valor de 2.000 millones de euros, mientras que la Fundación La Caixa controlará el 30% del nuevo CaixaBank.

El Estado tendrá el 16% del capital social de la nueva entidad, lo cual le permitirá seguir controlando, entre bambalinas, el rumbo del nuevo buque insignia de la banca española, un banco con 600.000 millones de euros en activos.

Los detalles en una rueda de prensa

Fue la que dieron el pasado viernes, desde Valencia, los primeros ejecutivos de Bankia y CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, por el banco madrileño, y Gonzalo Gortazar por la entidad que presidiera Isidro Fainé.

Un dato importante es que CaixaBank acudirá a una ampliación de capital, de 2.000 millones de euros, para financiera la fusión, lo que llevará también a un inevitable canje de acciones.

Los bonistas recibirán 0,68 acciones del nuevo banco por cada acción que tuviesen de Bankia, sin que se haya previsto ninguna compensación de tipo económico, por lo que de lo que estamos hablando es de una absorción.

El folleto de la CNMV

El banco recién creado a informado al regulador que su nuevo consejo de administración estará formado por quince asientos, y en donde Goirigolzarri pasará a ocupar la presidencia y el primer ejecutivo será, como hasta ahora, Gonzalo Gortázar.

En cuanto al reparto del poder en la cotizada, Criteria Holding, el «brazo» de la Fundación La Caixa, tendrá derecho a dos asientos en el consejo y el Estado estará representado por un solo consejero.

Del nuevo organigrama, se «caen» Jordi Gual, el que era hasta ahora presidente de CaixaBank y José Sevilla, el CEO de Bankia.

 En cuanto a las funciones, José Ignacio Goirigolzarri se ocupará de la Secretaría del consejo, comunicación externa y auditoría interna, mientras que Gortázar será el CEO de la entidad, informando directamente de la marcha de la empresa al consejo de administración.

CaixaBank como nombre comercial

Tras la absorción, el nombre comercial de la nueva entidad de crédito será CaixaBank, manteniendo la misma imagen corporativa que tenía hasta ahora.

La sede social seguirá siendo la ciudad de Valencia, como lo era hasta ahora tanto para Bankia como para CaixaBank; por lo tanto, en este aspecto no hay novedades, aunque mantendrá sedes operativas en Madrid y en Barcelona.

Cambios importantes en el capital social

Con la nueva CaixaBank, el Estado que tenía, a través del FROB, el 60% de las acciones de Bankia, pasa ahora a detentar solo el 16% del capital social de la nueva entidad.

Criteria, dependiente de la Fundación La Caixa, que tenía el 40% de las acciones de CaixaBank pasará a tener el 30% de los bonos de la entidad financiera de nueva planta.

Pero la fundación que preside Isidro Fainé ya ha advertido que comprará acciones para no ver diluida su presencial.

La CMNV está advertida por Criteria que el holding tiene intención de comprar 25 millones de acciones de la nueva entidad, lo que supondrá un desembolso de 52 millones de euros.

Lograr mayor rentabilidad

 Es el principal objetivo que persigue la fusión de CaixaBank con Bankia, en unos momentos, que bien agravado por la crisis económica, la rentabilidad del negocio bancario tradicional «está por lo suelos».

Bien es cierto, que las rondas de liquidez que están protagonizando los bancos centrales, a uno y otro lado del Atlántico y un dinero muy «barato» poco hacen por sanear las cuentas de las entidades financieras que se ven obligada a la concentración.

Desde los cenáculos económicos ya se ha advertido que esta es la primera de un buen número de fusiones, y se ha llegado a aventurar la posibilidad de que BBVA y Santander, en un futuro próximo, pudiesen pasar por la vicaría.

Nace un coloso

Las dimensiones de CaixaBank son apabullantes, no en vano pasa a controlar el 25% del crédito que se ha dado en este país, llegando a poseer el 24% de los depósitos.

Entre las previsiones de CaixaBank se encuentra, después de eliminar redundancias, lograr un ahorro que se acercaría a los 800 millones de euros anuales, y producir ingresos suplementarios por valor de 290 millones de euros.

Sin embargo, y por el necesario proceso de reestructuración y pasar de ser dos bancos a ser solo uno se incurrirá en minusvalías de 2.200 millones de euros, a pesar de que mediante el ajuste contable se pretende ahorrar.

Es lo que en jerga bancaria se conoce como badwill, que no es otro artificio que comprar un activo a un precio menor que su valor real, que es lo que hace la actual CaixaBank con la maltrecha Bankia.

Menos oficinas y menos empleo

Es un clásico de las fusiones bancarias o las absorciones, sobran, producto del solapamiento, oficinas y empleados, aunque se espera que el recorte de empleo se lleve a cabo de la manera menos traumática.

CaixaBank es casi seguro que para desprenderse de personal acuda a una política de bajas incentivadas y en muchos casos, con los más veteranos, mediante prejubilaciones.

En cuanto a su red comercial y de oficinas, aunque existen provincias en las cuales el solapamiento es más que evidente, en otras la presencia de alguno de los dos bancos es meramente testimonial.

Juntas de accionistas

El último paso que hay que dar, una vez que la fusión ya ha sido aprobada por los consejos de administración de ambas entidades financieras, es que los accionistas de su pláceme.

Se prevé que en noviembre se reunirán, en junta, los accionistas de Bankia y de CaixaBank, y que la aprobación de la fusión será un «paseo militar» en donde no se prevén resistencias, ni siquiera de los minoritarios.

Por otro lado, el gobierno, personificado en Nadia Calviño, ha dado todos los parabienes la formación del primer grupo bancario del país.

Fuente – el diario

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