Boda 5G

Dos de las grandes operadoras de telecomunicaciones que operan en España, Orange y Más Móvil, se fusionan. La operación, que todavía necesita de la autorización de la CNMC, está valorada en 18.600 millones de euros y permite una posterior Oferta Pública de Venta

Dos de las mayores operadoras de telefonía móvil que operan en España, Orange y Más Móvil, se fusionan, en una operación valorada por el mercado en 18.600 millones de euros.

Aunque todavía tiene que recibir el beneplácito de la CNMC, todo parece indicar que la operación se sustanciará hacia la mitad del año 2023.

Fue le pasado año cuando ambas operadoras comunicaron que fusionaban sus operaciones en España.

La operación será al 50% y ambas matrices tendrán igual capacidad de gobernanza sobre la nueva compañía resultante.

Grandes números

Los ingresos de la nueva operadora se estiman en 7.300 millones de euros, con un beneficio bruto de explotación que se estima en 2.200 millones de euros.

En el comunicado Más Móvil y Orange anuncian que unirán sus negocios complementarios lo que permitirá importantes eficiencias, lo que les permitirá acelerar las inversiones en FTTH y 5G.

Ambas compañías también indican que los principales beneficiados con su fusión serán los consumidores, porque se logra una compañía con más oferta en todo lo que tiene que ver con las telecomunicaciones.

El acuerdo también contempla que tras un periodo tasado se podrá activar una Oferta Pública de Venta (OPV), y Orange podrá activar su opción de compra y quedarse con la empresa resultante.

El potencial de sinergias ha sido valorado en 450 millones de euros anuales a partir del cuarto año después del cierre de la operación.

Orange la más beneficiada

Sobre todo, en lo que tiene que ver con la distribución de los accionistas, que será asimétrica y mayoritaria para Orange ya que soporta la mayoría de la deuda de la nueva compañía.

Christel Heydemann, consejero delegado de Orange, cree que la compañía sale reforzada en el mercado español, así como para sus clientes y los que actualmente tiene Más Móvil.

Por otro lado, el consejero delegado de Más Móvil, Meinrad Spenger, considera que la nueva compañía se convierte en un operador fuerte, con un modelo de negocio sostenible y con capacidad de financiar infraestructura de telecomunicaciones.

Aumento de la competencia en el mercado de las telecomunicaciones

Desde hace ya tiempo, el mercado de las telecomunicaciones en España vive una creciente competitividad, lo que está reduciendo la rentabilidad de los operadores.

Eso se sustancia en una creciente competencia de precios debida, en buen parte, a la multiplicación de marcas de bajo coste, que impulsan el mercado hacia una guerra de precios.

Las grandes operadoras que compiten en España han creado sus compañías low cost, como son O2, Tuenti, Lowi, Pepephone o Lebara.

Eso ha provocado un ajuste a la baja de las tarifas de datos y de voz, y como ya hemos indicado, la primera víctima ha sido la rentabilidad de las compañías.

Otro factor que ha influido en esta guerra entre las compañías es la irrupción en el mercado nacional de la marca low cost de Euskaltel, en tanto en cuanto que Virgin Telco se ha lanzado a una agresiva campaña de precios.

A pesar de ello ha llegado a un acuerdo mayorista con Telefónica que en los próximos cinco años le va a permitir un mejor y mayor acceso a fibra óptica a nivel nacional para poder lanzar sus ofertas.

DIGI también se lanza a la carrera

La operadora rumana también se ha lanzado a la carrera por lograr mejorar su cuota de mercado en España, e inclusive ha llegado a cablear fibra óptica en algunas comunidades autónomas del Estado.

Como nuevo operador, también se ha lanzado a una agresiva política de precios que presiona a otras operadoras para bajar aún más el precio de las tarifas y por tanto la rentabilidad que logran con sus servicios.

Esa bajada de la rentabilidad es más que evidente: en la última década la rentabilidad de las operadoras de telecomunicaciones que operan en España ha bajado un 22%.

A eso hay que unir la desaceleración económica que ha provocado la pandemia de SARS-CoV-2 a la que se ha unido la reciente Guerra de Ucrania.

Esas circunstancias indican que las marcas low – cost seguirán teniendo un gran predicamento haciendo bajar la rentabilidad y a consecuencia disminuirá la inversión que esas operadoras pueden hacer en mejorar sus tecnologías.

Y llega el verano

Con la llegada de la temporada estival, se intensifica la guerra de precios entre las diversas operadoras.

En el caso de Movistar ha lanzado la tarifa Contrato Infinito con llamadas y datos ilimitados, que para las nuevas membresías el primer año tiene un coste mensual de 24,95 euros, lo que supone un ahorro de casi el 25%.

Vodafone, con una política más agresiva, y para los nuevos clientes, oferta una rebaja del 50% durante todo un año. Además, con la tarifa One Unlimited se incluye dos líneas móviles, una de ella con datos y llamadas ilimitadas.

En el caso de Orange, su tarifa más barata, que recibe el nombre de Love Ilimitada, tiene un 50% de descuento los primeros tres meses, con un coste mensual de 37,48 euros.

En el caso de Más Móvil, lanza para los meses de verano, la tarifa Sinfín Infinita, con llamadas y datos ilimitados. La tarifa es de 39 euros y permite un 50% de rebaja en las líneas adicionales.

Mientras tanto Yoigo lanza el 1 de julio la tarifa Super Duo, con la cual pretende lograr una buena cuota de mercado.

Y las nuevas tecnologías

Con la expansión de la tecnología 5G, con una menor latencia – tiempo entre un input y un output – y una mayor conectividad, aparecen nuevos productos como el open RAN (redes de acceso por radio).

Ello va a permitir recibir y emitir tráfico de terminales, teléfonos móviles y dispositivo IoT, con lo que se reducirán los costes y surgirán nuevos mercados, así como favorecer la competencia.

Con el network slicing será posible la creación de diferentes redes lógicas superpuestas sobre una única infraestructura, lo que permitirá inventar nuevos modelos de negocio que suponemos permitirán más alegrías a las telecos.

Fuente – el diario / Expansión

Imagen – Sozialhelden / herval / Urum / Nenad Stojkovic / Kevin Dooley / Campus Party Europe in Berlin

Winter is coming!

Se prevé, al menos en lo energético un invierno duro en el cual no sería extraño que hubiese restricciones, especialmente para los particulares. En una labor pedagógica, los países de la UE están pidiendo a particulares y empresas que moderen su consumo; es previsible que en invierno las recomendaciones transmuten en restricciones

Las cancillerías europeas comienzan a preparar a su población ante un duro invierno con restricciones de gas y petróleo.

Los países de la Unión Europea piden, en un primer momento, que sean los propios ciudadanos los que se autolimiten, por ejemplo, bajando unos grados la calefacción el próximo invierno.

Ahora en verano, los gobernantes piden a su población que el aire acondicionado no esté nunca por debajo de los 25 grados y que apuren los minutos que dura una ducha, especialmente si se utilizan agua caliente.

En el caso de nuestro país, tiene una dependencia muy baja de los hidrocarburos rusos lo que podría ser una ventaja para España ya que el gran número de regasificadoras, además en los principales puertos.

Eso permitiría a nuestro país convertirse en un importador neto de GLP, que luego podría reexportar a otros países de la UE, con unos pingües beneficios.

Algo de suma urgencia

Estando casi en el mes de agosto, los países de la Unión Europea se aprestan a guardar todo el gas y el petróleo que puedan para tener reservas de cara al próximo invierno.

Para ello, además de comprar los hidrocarburos a otros proveedores que no sea Rusia, sería necesario que empresas y particulares comiencen a ahorrar toda la energía que se pueda.

Europa está bajo la espada de Damocles, debido a que Putin tiene en su mano cerrar el grifo en el momento en el que considere oportuno, a pesar de que los contratos de suministro de energía se firman por años.

Muchos de los gobiernos europeos están a punto de entrar en pánico, sobre todo si se tiene en cuenta que la locomotora económica europea, Alemania, tiene una exposición altísima al gas y petróleo rusos.

El ejecutivo de Olaf Scholz ya ha recomendado a la población que tarden menos tiempo en ducharse y que la ropa la sequen en colgadero en vez de en la secadora, uno de los electrodomésticos que más electricidad gasta.

España, una balsa de aceite al contrario que la UE

Mientras tanto en España la situación es de tranquilidad extrema sobre todo debido a que la exposición de nuestro país al gas y al petróleo rusos es residual.

Además, España cuenta con el mayor número de regasificadoras de todos los países de la Unión Europea, en número de seis, lo que le permitiría convertirse incluso en el concentrador europeo de importaciones de gas.

Mientras tanto la preocupación aumenta por momentos en Europa, donde la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, ya está elaborando planes que incluyen que Putin apriete el botón nuclear.

En caso de que el Kremlin opte por cortar el suministro de gas y petróleo a los países de la Unión Europea, se optaría por activar un plan en el que ya está previsto gradar la urgencia de las necesidades energéticas.

De ese modo tanto los diversos sectores económicos como la ciudadanía tendrán limitado la cantidad de gas y de petróleo que pueden consumir. Sería lo más parecido que hay al racionamiento.

La primera medida de ese plan ya se ha puesto en marcha, y consiste en que empresas y centros comerciales tengan un top en el aire acondicionado limitado a 25 grados centígrados y no más.

El grueso de las medidas todavía esta por determinar en una reunión que se celebrará en próximo 26 de julio y donde comparecerán los ministros de energía de los países que conforman la Unión Europea.

Los problemas crecen

Ahora, al miedo de que en cualquier momento Rusia cierre el grifo de las exportaciones de gas y petróleo se une un grave problema para el suministro de gas desde Estados Unidos.

Hace pocos días se produjo un accidente en la planta de exportación de Freeport en el Estado norteamericano de Texas, que es esencial para que la UE pueda recibir gas de los metaneros que vienen de aquel país.

Sin embargo, por lo menos hasta ahora, la industria europea, la que con diferencia más gas consume, no se ha visto especialmente afectada por la medida y su actividad continúa de manera normal.

Eso se puede trasladar también a la ciudadanía: se siguen viendo coches con uno solo ocupante, el aire acondicionado se sigue poniendo alegremente, y hay duchas que pueden durar media hora.

Todo parece indicar que lo más crudo llegará el próximo invierno, de manera que las verdaderas restricciones vendrán tras el verano, cuando el ahorro energético deje de ser optativo para pasar a ser obligatorio.

Además, el apretarse el cinturón energéticamente hablando tendrá también un valor pedagógico, de manera que aprenderemos a hacer un uso más racional de la energía.

Una estrategia en dos planos

El primero de ellos es el inmediato, donde las autoridades intentan educar a la ciudadanía en lo que está por llegar.

Es el tiempo de las recomendaciones de las que ya hemos hablado, y que tienen que ver con ejercer un consumo privado de energía más reducido.

Ese tipo de recomendaciones, en lo que tienen que ver con un menor gasto energético también se hacen extensibles a las empresas, especialmente a la industria.

En el largo plazo, la solución pasar por aumentar la capacidad de generación eléctrica de las energías verdes, y en es plano el desarrollo de tecnologías de hidrógeno verde puede ser la salvación de las potencias occidentales.

Afectación general

Los expertos vaticinan que los recortes en energía nos afectaran a absolutamente a todos, inclusive aquellos países como España cuya dependencia del gas ruso es residual.

En el caso de los particulares se pueden producir restricciones en el disfrute de gas con calefacciones a menor temperatura o duchas más rápidas y con menor gasto de agua.

En el caso de la industria, aunque sería raro que haya restricciones al sector productivo, el gas que consuman será mucho más caro, debido a que la mayoría de él habrá que traerlo de Estados Unidos.

Todo ello puede acabar provocando al tan temida recesión ahora que parecía que la economía despegaba después de dos años de pandemia donde muchos sectores fueron heridos de muerte.

Fuente – EL PAIS

Imagen – Nick Rhyder / Streve Snodgrass / Teenesee Valley Authority / John Olay Eikenes / Roman Ranniew / Paul Brody

Gas, esta vez made in USA

Las sanciones de la Unión Europea a Rusia, entre ellas vetar las importaciones de hidrocarburos rusos, ha provocado que muchos países europeos se queden sin su principal proveedor, posición que espera ocupar Estados Unidos

Y con cambio de tornas. Si hasta hace poco el primer proveedor de gas para España era Argelia, en pocos meses Estados Unidos ha tomado la delantera al régimen de Argel.

El cambio de proveedor se entiende por la borrasca diplomática que sigue existiendo entre España y Argelia, que comenzó con el asilo, para ser tratado de SARS-CoV-2, de Ibrahím Galli, lo que provocó una tormenta diplomática con el reino alauí.

Y por si eso no fuese suficiente, el cambio de postura de España sobre el Sáhara y el pueblo saharaui, Pedro Sánchez ha aceptado el plan de autonomía marroquí, ha enemistado definitivamente a Argel con Madrid.

Un mercado muy importante

Tanto el mercado español del gas, como en la Unión Europea es una perita en dulce para las empresas energéticas norteamericanas.

En pocos meses, el 35% del gas que recibe España llega licuado en grades gaseros norteamericanos que arriban a los puertos españoles donde existe una importante red de regasificadoras que devuelve lo licuado a estado gaseoso.

Solo el 25% de las importaciones de gas viene ya desde Argelia, un mercado que dentro de muy poco será residual para España.

Hasta hace relativamente poco, las importaciones de gas desde Estados Unidos representaban menos del 11% y en solo los primeros cinco meses de este año, han escalado hasta el 25% de las importaciones de gas.

Además, el gas que se está importando es el que se conoce como GNL, el más caro de todas las presentaciones en las que se puede importar esa fuente de energía.

Boicot argelino

Es como se puede calificar la relación energética entre España y Argelia en el último año, que en caso argelino se ha caracterizado por ir progresivamente cerrando el grifo.

La primera señal de las malas relaciones diplomáticas y económicas entre los dos países se escenificó con el cierre total del gasoducto que une aquel país con Europa.

Sin embargo, los problemas de suministro a España tendrán que esperar hasta el 2032, que es cuando expiran los contratos que nuestro país con la república que gobierna Abdelmadjid Tebboune.

Motivos para el cambio

Mientras que las relaciones económicas y diplomáticas entre Madrid y Argel se resquebrajaban, se multiplicaban los contactos de las autoridades españolas con empresas energéticas estadounidenses.

Hasta hace pocos años, Estados Unidos era uno de los principales importadores de gas a nivel mundial, pero las nuevas técnicas de extracción, caso de fracking, ha logrado que el país que gobierna Joe Biden, se haya convertido en un exportador neto.

La guerra de Ucrania no ha hecho sino afianzar la posición de Estados Unidos, ya que la guerra en aquel país, por las sanciones contra Rusia, ha hecho que medio mundo tenga que sustituir los hidrocarburos rusos por los de otros productores.

Además, los productores de gas norteamericanos se han comprometido a aumentar las exportaciones a la Unión Europea un 70% interanual, para impedir que el próximo invierno haya restricciones en Europa.

Unas sanciones convertidas en papel mojado

En el caso de España, y pesar de formar parte de la UE que ha establecido restricciones a las importaciones de hidrocarburos rusos, en los primeros cinco meses del año el volumen de gas ruso que ha llegado a España ha sido el acordado.

Inclusive en el mes de mayo el gas natural ruso que llegó a nuestro país se duplicó con respecto al volumen del mes anterior, llegando ese gas del país de Vladimír Putin fundamentalmente por vía marítima.

España se ha convertido en un importador neto de gas natural, independientemente de su procedencia, debido a que la recuperación económica ha impulsado la producción de empresas industriales.

Por otro lado, España reexporta parte del gas que le llega a otros países, esencialmente del centro de Europa. Por último, el miedo a que el próximo invierno haya que establecer restricciones en el gasto ha impulsado las importaciones.

Objetivo: reducir la dependencia energética de Rusia

Muchos de los países con más peso en Europa, caso de Alemania e Italia, tienen una brutal dependencia de los hidrocarburos rusos; ahora con las sanciones, tienen que buscar rápidamente proveedores alternativos.

El 37% de las importaciones de gas que realiza la Unión Europea provienen, todavía, de Rusia, y para el país de las estepas las ventas de hidrocarburos a Europa suponen el 85% de su factura energética.

Alemania no tiene intención de variar la importancia que el gas tiene para su país, aunque si está buscando con urgencia nuevos proveedores para no seguir dependiendo de los hidrocarburos rusos.

Por el momento, y hasta que el gas venga de otras latitudes, el país que gobierna Olaf Scholz ha decidió aumentar su reserva estratégica del gas hasta los 2000 millones de metros cúbicos, para evitar un invierno 2022 – 2023 con restricciones.

Y al mismo tiempo descarbonizarse

La actual crisis energética no ha hecho variar un ápice los objetivos de Alemania que para el 2045 lograr la neutralidad en CO2.

Por el momento una de las medidas que podría tomar Berlín sería mantener abiertas las centrales nucleares del país, aunque eso puede provocar un profundo desgaste al ejecutivo socialdemócrata que lidera el gobierno.

Italia, un país sin recursos energéticos

El caso de Italia es todavía más delicado que el de Alemania, ya que importando el 95% del gas que consume, casi la mitad de esa cantidad se la compra a Rusia.

La medida del ejecutivo que todavía dirige Mario Draghi pasa por aumentar las reservas estratégicas del gas, además de tomar medidas para moderar el gasto de gas natural, tanto para particulares como para empresas.

Inclusive en Italia se plantean, dado que se encuentran en una situación de emergencia energética volver a quemar carbón para generar electricidad, volviendo a poner en servicio las centrales térmicas.

Otros países europeos afectados por las sanciones al gas ruso, caso de Países Bajos, plantean que Europa de una respuesta coordinada, y mientras se descarboniza la economía, poder firmar grandes acuerdos de compra de hidrocarburos a nuevos proveedores.

Esos nuevos proveedores pueden ser antiguas repúblicas soviéticas con importantes yacimientos de gas en sus territorios, caso de Azerbaiyán o privilegiar, más todavía, las relaciones comerciales con Estados Unidos.

Fuente – EL PAÍS / Newtral

Imagen – Jnzl’s Photos / It`s No Game / Ugur Can / Robert Watt / G20 Argentina /

Bureau of Land Management Alaska / Smeet Chowdhury / Sean McEntee

Suspensión de pagos rusa

Rusia acaba de protagonizar la primera suspensión de pagos desde enero del 1918, en plena revolución bolchevique. La causa son los algo más de 100 millones de dólares de cupón de la deuda que no ha podido pagar por unas sanciones que impiden que sus acreedores paguen en dólares norteamericanos

Y se ha producido en la deuda rusa en dólares norteamericanos, siendo la primera que se produce en aquellas tierras desde la revolución bolchevique de año 1917.

La consecuencia directa es que el Kremlin va a tener, a partir de ahora, mucho más difícil el financiarse en los mercados internacionales, algo ya difícil producto de las sanciones de la comunidad internacional.

Solo dos veces en toda su historia

Rusia, o cualquiera de sus denominaciones a lo largo de su Historia solo ha sufrido dos veces un default: la primera de ellas tras la subida de los bolcheviques al poder, en enero de 1918.

La segunda suspensión de pagos se produjo en el año 1998, seis años después de que implosionara lo que fue al Unión Soviética.

La última, y circunscrito a la deuda que Rusia tiene con entidades financieras de medio mundo se ha producido el pasado 27 de junio, y la culpa la han tenido 100 millones de dólares.

La causa no es otra que por las sanciones que pesan sobre el Kremlin por la guerra de Ucrania, ya que las entidades a las que Rusia debe dinero se niegan a cobrar la deuda en dólares norteamericanos.

El ardid ruso

Debido a la gran dependencia que los países que conforman la Unión Europea tienen del petróleo y el gas rusos, la economía rusa todavía sigue en pie.

Además, las autoridades económicas rusas obligan a los países a los cuales suministran energía a que los pagos los hagan en rublos rusos, y de esa manera la moneda rusa no se ha desplomado a pesar de las sanciones.

Con ello la economía rusa, y el resto del país sigue a flote, a pesar de que Estados Unidos ha «congelado» los 640.000 millones de dólares que el Estado ruso tiene depositados en bancos norteamericanos.

También hay que tener en cuenta que la Reserva Federal Norteamericana, a efectos su banco central, lleva dese mayo prohibiendo a las entidades financieras de aquel país que sigan canalizando los pagos de la deuda rusa.

Un muro que ha precipitado el default

A efectos, la FED lo que ha levantado es un muro que ha provocado que los acreedores de Rusia no puedan cobrar el dinero que el régimen de Vladimír Putin les adeuda.

No es exactamente que Rusia no quiera o pueda hacer frente a los pagos de la deuda, sino que son los propios acreedores los que se ven atados de pies y manos.

De nada han servido las declaraciones públicas el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, que su ministerio había dado instrucciones de pagar, en dólares, los cupones de la deuda que vencían, que alcanzaban los 117 millones de dólares.

El rublo no se hunde, pero casi

La moneda rusa ha perdido, solo en el mes de mayo, casi un 24% con respecto al valor del dólar norteamericano.

Por ello, las potencias occidentales se congratulan de lo efectivas que están siendo las sanciones económicas que se han impulsado contra el Kremlin.

Pero todavía queda una amplia batería de medidas que se pueden imponer contra el gobierno de Vladimír Putin, y una de ellas puede ser poner un tope a las tarifas energéticas rusas.

Hay que recordar que el transporte del crudo y del gas rusos se desarrolla por ductos que atraviesan territorio de países que pertenecen a la Unión Europea.

Se trataría de no transportar energía cuyo precio de comercialización supere un determinado tope que determinarían las autoridades nacionales de esos países, contando con el «paraguas» de la Unión Europea.

Un escudo que se hace añicos

Aunque es posible que la guerra de Ucrania lleve siendo preparado desde hace años por Rusia, que habría tenido también en cuenta las consecuencias económicas de la misma, el escudo económico ruso se hace añicos.

Nadie niega que la dependencia europea del gas y el petróleo rusos es más que evidente, pero el Kremlin erró en su hipótesis de que podría seguir vendiendo energía a Europa como si nada hubiese sucedido.

Sin embargo, y aunque Europa sigue comprando energía a Rusia, también ha impuesto unas sanciones que están minando la economía rusa, ya que muchos países europeos se han buscado proveedores energéticos alternativos.

Para muchos analistas financieros internacionales el rublo está al borde del colapso, en unos momentos en los cuales empresas rusas y su gobierno, se han quedado al margen de los mercados financieros internacionales.

La historia se repite

La situación financiera que está viviendo en estos momentos Rusia se parece mucho al default que se vivió en el año 1998.

Sin embargo, la gran diferencia con aquella suspensión de pagos fue que Rusia contó con la complicidad de occidente para poder devolver el dinero de la manera menos traumática posible.

Ahora, con la comunidad internacional sancionando a diestro y siniestro por la guerra de Ucrania, occidente no va a brindar ninguna ayuda al Kremlin, a menos hasta que retire sus tropas de Ucrania.

Frente judicial

Es la única salida que le queda a Rusia para no quedar como mala pagadora, y es acudir a la justicia internacional, buscando la denominada inmunidad soberana.

Esa figura jurídica significa que Rusia se somete a un arbitraje judicial internacional, buscando poder renegociar su deuda o hacer frente a los pagos con los activos congelados en Europa y en Estados Unidos.

Solo en lo que respecta a empresas y bancos rusos, los mismos acumulan 150.000 millones de dólares en vencimientos lo que supone triplicar los vencimientos de deuda del estado ruso, que llegan a los 40.000 millones de dólares.

El futuro financiero de Rusia es malo y seguiría empeorando hasta que Vladimír Putin no decida poner fin a la guerra de Ucrania, o como la denominan los medios rusos, la operación militar especial.

Fuente – el diario

Imagen – Waltie / Güldem Üstün / Ninara / Sara Goldsmith / stockvault / Jorge Láscar / Kuban Kazak / RS

Highway to hell!

España podría participar en un ambicioso plan para trasladar por vía terrestre miles de toneladas de cereales provenientes de Ucrania, que tendrían como destino final los puertos del norte de África para intentar paliar la hambruna que se avecina

Entrar y salir de Ucrania, en plena guerra, se ha convertido en lo más parecido a una autopista hacia el infierno.

Las autoridades ucranias y el resto de las occidentales se devanan los sesos para sacar los miles de toneladas de cereales almacenados en los silos ucranios.

Ucrania es el mayor granero del mundo, y la falta de suministro de ese alimento ha dinamitado las perspectivas económicas occidentales.

Además, de no solucionar el problema rápidamente se puede provocar una hambruna de proporciones colosales en los países en vías de desarrollo.

España implicada

Nuestro país ha organizado un plan para sacar parte de ese grano desde la localidad polaca de Poznan hasta los puertos del mediterráneo español.

La idea sería que los puertos españoles, o mejor dicho sus silos, se convirtiesen en la un hub desde el que distribuir ese grano a los países del norte de África, y de ahí al resto del continente africano.

Rusia ha cerrado a cal y canto los puertos ucranios, por los cuales miles de toneladas de cereales se encuentran bloqueados lo cual está provocando el colapso de la economía ucrania, especializada en ser uno de los graneros del mundo.

Tal es la situación que el presidente de la Unión Africana, Macky Sally, ha hecho un dramático llamamiento a occidente para que faciliten la salida del grano ucranio hacia su continente, por el peligro cierto de hambrunas.

España se ha prestado enseguida a participar en un operativo que impida que en África se vuelva a producir una nueva hambruna que podría matar, como las anteriores, a miles de personas.

Un complejo plan logístico

El traslado del grano ucranio hacia Europa, y hacia su frontera más cercana, la polaca, tiene un problema añadido, que es el diferente ancho de vía ferroviaria.

Por ello el transporte tendría que realizarse hasta la frontera polaca en tren, y de allí se trasladaría a territorio polaco.

Una vez en el país que gobierna Mateusz Morawiecki volvería a ser cargado en trenes cuyo itinerario sería Polonia, Alemania, Luxemburgo, Francia hasta llegar a nuestro país.

Una vez en España el grano se derivaría a los silos de los puertos del Mediterráneo, y de allí a puertos del norte de África, a partir de los cuales repartir los cereales por toda África.

El operativo, comenzaría el 15 de julio, y las previsiones es que desde que el grano salga de Ucrania hasta que llegue a España pasarían solo seis días y en ella participarían tanto RENFE como la compañía nacional de ferrocarriles franceses.

Previsiones

El plan va a pasar por diferentes fases, y el primer envío de grano sería una cantidad modesta, que se acercaría a las 600 toneladas, lo que servirá como test para el grueso del envío, que la final del operativo podría llegar a las 6.000 toneladas, hasta septiembre.

España de ese modo aprovechará, en favor del gobierno ucranio, de la importante infraestructura de almacenamiento de grano que tienen los puertos de la vertiente mediterránea.

Sin embargo, nada como poder utilizar grandes barcos para el traslado del grano, lo que pasaría por el desminado de los puertos ucranios, ya que en un solo envío Rumanía pudo trasladar 70.000 toneladas de grano por vía marítima.

Zelenski augura una hambruna mundial

Y todo por el bloqueo ruso que está impidiendo que el grano ucranio salga por los puertos ucranios en lo que se ha convertido, nos referimos a Ucrania, no solo en el granero de Europa sino del mundo.

Las proporciones de producción de grano son ciclópeas: el año pasado Ucrania exportó 80 millones de tonelada de grano, lo que representa el 6 de la producción mundial de esos insumos.

Ahora, después de la Blitzkrieg no haya fructificado, ha planteado a Ucrania una guerra económica, con lo cual las exportaciones desde los puertos que controla el gobierno de Kiev resultan imposibles.

No solo es que el grano ucranio se esté pudriendo en los silos, es que tampoco se está pudiendo dar salida a las exportaciones de girasol y sus derivados, unas exportaciones en las cuales Ucrania es también una potencia.

Una crisis sobre otra crisis

La guerra en Ucrania está provocando un encadenamiento de un buen número de crisis: si en un primero momento fue la crisis energética, que todavía sufrimos, ahora se une a ella la crisis alimentaria.

Para el gobernante de Ucrania, la única solución es una victoria militar decisiva que haga que desde los puertos del país se pueda recuperar la actividad económica, pero para eso el ejército ucranio necesita armamento de última generación.

Ya a mediados de mayo, en el Consejo de Seguridad de la ONU se advirtió muy seriamente sobre la posibilidad de que se produjera una hambruna en los países subsaharianos, algo que ya se está produciendo.

Además, desde la ONU se advierte que la crisis alimentaria que se está configurando no sería puntual, sino que se podría extender en el tiempo, siendo las personas más afectadas las de menor renta.

Millones de personas

La previsión que hace el Programa Mundial de Alimentos de la ONU es que hasta 250 millones de personas se podrían sufrir la hambruna que se cierne sobre el mundo.

Pero esa emergencia alimentaria, se podría extender, en círculos concéntricos, y afectar a más de 1.600 millones de personas.

En los países emergentes, el 25% de la renta de las familias se va en la compra de alimentos, porcentaje que llega hasta el 40% en el África subsahariana.

Hay que tener en cuenta que, en un país como Egipto el pan elaborado con cereales solventa el 40% de las necesidades alimenticias de la población de aquel país.

Y mientras tanto, los silos ucranios rebosantes de cereales y girasol, que no pueden ser exportados por la «operación militar especial» del Kremlin, que ha provocado ya más de tres meses de guerra en Ucrania y miles de muertos.

Fuente – el diario / ABC

Imagen – waferboard / La Moncloa – Gobierno de España / Steve Knight / Christopher / Visem / manhhai / Ray Buchanan

Autumn is coming!

El próximo otoño podría ser complicado desde el punto de vista económico, de manera que tanto en Europa como en Estados Unidos las autoridades económicas intentan conjugar una posible recesión con alta inflación, la tan cacareada estanflación podría estar a la vuelta de la esquina

Si algo teme la economía global el próximo otoño, una estación en la cual se prevé que la guerra de Ucrania seguirá ahí, con un panorama de fuerte subida de tipos para atajar la inflación, es una recesión.

Otro elemento inquietante es la evolución que vaya a tener la economía en los Estados Unidos, ya que, a pesar de la competencia de China, sigue siendo el país que utilizando un término coloquial «corta el bacalao».

Gastando como si no hubiese un mañana

Sin embargo, aunque negros nubarrones se ciernen sobre la economía patria, muchos consumidores parece que no se dan por enterados, ya que gastan como si no hubiese un mañana.

Restaurantes llenos hasta la bandera, turistas viajando por doquier, cruceros que atracan en las principales ciudades españolas o la recuperación de multitudinarios conciertos de música, como pueda ser el bilbaíno BBK Live.

Unas previsiones económicas inciertas

A pesar de temer el próximo otoño, nadie se atreve a realizar previsiones económicas, pero la realidad es que el «rebote» de la economía después de los años de la pandemia se ha ido desinflando.

Inclusive la previsión del Banco Central Europeo, que rebajó las expectativas de crecimiento para la UE al 2,8% podrían ser demasiado halagüeñas para lo que nos viene en otoño.

A las economías de la zona euro les ha frenado el crecimiento la guerra de Ucrania, que ha provocado que tengan que buscar nuevos suministradores de energías fósiles, tras las sanciones a Rusia.

Además, en caso de que Rusia decidiese «cerrar el grifo» a las exportaciones de energía, Europa viviría un frio invierno, ya que todavía no ha conseguido un proveedor alternativo para el volumen de gas y de petróleo que necesita.

Otoño negro

Es el calificativo que comienzan a consensuar muchos economistas cuándo les piden que hagan un boceto de lo que puede suceder cuando acabe el verano.

Y las previsiones son pesimistas inclusive cuando instituciones económicas de gran prestigio, como el alemán Instituto IFO sigue asegurando que el país que gobierna Olaf Scholz crecerá un 2,5% este año y un 3,7% el siguiente.

Bien es cierto que reconocen que la guerra de Ucrania, la crisis energética y una China que vuelve a estar confinada han restado un punto y medio porcentual al crecimiento de este 2022.

Despejada la incógnita de la pandemia de SARS-CoV-2, nuevos nubarrones se ciernen sobre Europa, especialmente ante un posible boicot de Rusia a sus exportaciones de energía a la Unión Europea.

Tormenta perfecta

La Unión Europea ha planteado varios escenarios para los próximos años, inclusive la peor situación de todas que podría ser un embargo completo de las energías fósiles que Rusia exporta a Europa.

De hecho, a varios países europeos – Países Bajos y Finlandia – el Kremlin les ha cerrado definitivamente el grifo, cosa que Putin podría hacer con el resto de los países que pertenecen a la Unión Europea.

En ese escenario, el panorama podría evolucionar con un racionamiento de combustible y gas y con unos precios que seguirían escalando por la diferencia entre la demanda y la oferta.

Crecimiento depauperado con aumentos de inflación

Con esos condicionantes el crecimiento económico de la UE se podría quedar en un raquítico 1,3%, y solo un 1,7% en el 2023.

Mientras tanto la inflación seguiría aumentando, y podría terminar el año en el 8%, aunque para el 2023 se reduciría a «solo» el 6,4%, y todo ello con una escalada de precios.

Con esos niveles de inflación, las subidas de salarios y pensiones no lograrían mantener el poder adquisitivo, por lo que además de empobrecerse, los consumidores tendrían una menor cantidad de renta.

Se produciría la temible estanflación, que no es otra cosa que un bajo crecimiento con una inflación disparada, una «termita» que acaba, en poco tiempo, devorando la economía de cualquier país que la sufra.

Y al otro lado del Atlántico

La situación de la economía al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, tampoco es mejor, con una economía que da señales de recalentamiento.

La semana pasada, Wall Street, perdió un 20% de su cotización, lo que anuncia un ciclo bajista, y, además, se ha invertido la curva de intereses, ya que el bono a dos años renta más que la deuda pública a una década.

De hecho, ya son muchos los analistas financieros norteamericanos que auguran una recesión para el año entrante, ya que la «medicina» que impondrá la FED será muy amarga.

Jerome Powell va a tener que, ya lo está haciendo, subir los tipos de interés, haciendo que la demanda se ralentice tanto la demanda como la economía, con unos consumidores fatigados que dejarán de comprar a espuertas.

Es una manera clásica para dominar la inflación y plegarla a los «sano» para la economía norteamericana, y evitar de esa manera llegar a la temida estanflación, una palabra que provoca pánico en los parques.

Nadie duda que la FED hará lo que sea necesario, inclusive provocar una recesión, con tal de lograr una inflación razonable y no disparada como está hasta ahora.

El COVID provoca una pandemia económica en China

Otro motor económico que parece gripado es China, que con su política de no convivir con las infecciones de SARS-CoV-2 está provocando un atasco global en las cadenas de suministros.

El banco de inversión Nomura establece para este año y para China un crecimiento económico de solo un 3,3%, aunque la situación podría agravarse.

China, tal como demostró la bancarrota de Evergrande, que era una de las principales inmobiliarias del país asiático, puede estar a las puertas de una crisis del sector inmobiliario del tamaño del país.

Norte y sur

Mientras tanto en la Unión Europea los países del norte quieren topar la inflación de unas maneras con las que los países del sur, incluida España, no están muy de acuerdo.

Aunque los sureños son proclives a subir los tipos de interés, son partidarios de subirlos a una velocidad que impida que la recuperación económica en esos países se resienta.

Mientras tanto los países del norte de la Unión Europea critican la poca velocidad con la cual Mario Draghi está subiendo los tipos de interés.  

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Dave Center / Images Alight / 7C0 / Nick Damico / Konrads Bilderwerkstatt / Eirien / J. J. Bers / Gauthier Delecroix / Subtle Panda

El hundimiento del Bitcoin se salda con miles de despidos

La alta volatilidad del Bitcoin vuelve a hacer de las suyas: en una semana ha perdido un 30% de los valores récord que llegó a marcar. Eso ha provocado que las principales plataformas de comercialización de criptoactivos hayan comenzado a despedir empleados a mansalva

Además, con los nuevos vientos tecnológicos que se llevan en las plataformas de inversión en criptoactivos, la norteamericana Coinbase ha despedido, por correo electrónico, a 1.100 trabajadores.

Eso supone que, con la caída, además a plomo, de la cotización del Bitcoin, ha enviado al desempleo al 18% de su plantilla.

Como la cotización de las criptomonedas esta sometida a grandes vaivenes, también lo está toda la industria que vive de ellos, como son las plataformas que se dedican a su comercialización, cuando no a movimientos especulativos.

Un hundimiento generalizado

La bajada abrupta de la cotización del Bitcoin también ha arrastrado a otras monedas virtuales como es el caso de Luna / UST que volatilizó 40.000 millones de dólares en unas pocas jornadas.

En el caso de Celsius Network la crisis, una más de las que ha protagonizado, ha supuesto la congelación de 11.000 millones de dólares de sus inversores, debido a la falta de liquidez de la moneda.

El mal desempeño de las criptomonedas también se debe entender por factores ajenos a las mismas: la subida de los tipos de interés de la Reserva Federal Norteamericana y que llega un fuerte aroma a recesión económica.

Afectación al empleo

Con la rapidez que solo puede mostrar una plataforma en internet, varios gestores de inversión en criptoactivos han anunciado que van a recortar personal.

Mientras que Coinbase ya ha despedido, con un simple correo electrónico a 1.100 de sus empleados, el 18% de su plantilla, otras plataformas no le van a la zaga.

Gemini, otra de las importantes en el sector, ha anunciado que reducirá su plantilla en un 10%, lo que supone mandar al desempleo aproximadamente a 100 personas.

La cascada de despidos no se para ahí: Crypto ha anunciado que despedirá al 5% de su plantilla, mientras que BlockFi está a punto de enviar a la cola del paro al 20% de su plantilla.

En el caso de Crypto prescindirá de 260 empleados, que en le caso de BlockFi serán despedidos 200 de sus trabajadores.

Un nuevo neologismo

Como criptoinvierno califican muchos ejecutivos a la situación que obligado a las compañías que comandan a prescindir de personal.

Muchos CEO de ese tipo de compañías califican como inexplicable e incierto el funcionamiento de las criptomonedas que comercializan, aunque todos ellos coinciden en que estas han llegado para quedarse.

También avisan de que la situación actual de los criptoactivos es de contracción, a la que se suma la incertidumbre macroeconómica y geopolítica.

Tanto la guerra de Ucrania como el hundimiento más que probable de la economía rusa, y por simpatía las turbulencias económicas en el resto del planeta están afectando negativamente a la cotización del Bitcoin y sus monedas hermanas.

De cualquiera de las maneras, las plataformas de compra y venta de monedas virtuales manejan la peor de las hipótesis y a partir de ella están actuando, aunque es probable que las predicciones más terroríficas no se produzcan.

Nadar contracorriente

Es lo que parece que está haciendo la plataforma Binance, que pasa por ser la mayor plataforma de negociación de criptoactivos, ha informado que acaba de contratar a 2.000 personas.

En cierto modo es un reproche que Changpeng Zhao, el CEO de la compañía a otras plataformas que han gastado dinero a raudales, sobre todo en lo que tiene que ver con la publicidad.

Coinbase y otras tres compañías que negocian con criptoactivos se gastaron un dineral en anunciarse en el intermedio de la SuperBowl del año pasado.

En el caso de la compañía que dirige Brian Armstrong se gastó en los anuncios de la SuperBowl la friolera de 14 millones de dólares.

Por no hablar del dineral que se ha tenido que gastar Crypto, la cifra se desconoce a día de hoy, por grabar un spot publicitario teniendo como protagonista a Matt Damon, uno de los actores de Hollywood más cotizados.

La misma Crypto también se ha gastado 700 millones de dólares por poner su nombre, durante 20 años, a la cancha de baloncesto local de Los Ángeles Lakers.

Temblando

Es como se encuentran los grandes brókeres de criptomonedas ante los movimientos que está haciendo – y seguirá haciendo – Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal Norteamericana.

El miedo se ha extendido entre las principales criptomonedas, con especial fuerza en el Bitcoin y el Etherum.

El principal problema para las criptomonedas tiene que ver con las medidas que está tomando y va a tomar la FED para atajar la inflación que se ha extendido por Estados Unidos y por medio mundo.

Caída a plomo

Es la caída que ha sufrido el Bitcoin en pocos días y otras monedas «hermanas», que se explica porque su cotización está sujeta más a la psicología individual y colectiva que a la economía.

Son las expectativas personales y colectivas las que han hecho históricamente que el Bitcoin suba: no hay más que acordarse del tuit que escribió no hace tanto Elon Musk con un escueto “Bitcoin”.

El Bitcoin, después de aquello, tuvo una de las subidas más impresionantes desde que surgió la moneda el 3 de enero del 2009.

En solo 7 días, la criptomoneda que programase Satoshi Nakamoto ha perdido el 30% de su valor, y amenaza con volver a la cotización de 20.000 dólares por unidad, cuando hace solo una semana superaba los 56.000 dólares por unidad.

La pandemia como aliada

Una de las temporadas doradas de los criptoactivos tuvo que ver con la pandemia y el confinamiento que se sufrió en China, Europa y Estados Unidos.

Con la retracción obligatoria de la vida social, lo digital adquirió una pátina de seguridad que se trasladó a las monedas basada en el mecanismo de blockchain, caso de Bitcoin y Etherum.

Por aquellas fechas cada unidad de Bitcoin llegó a valorase en 70.000 dólares, la mayor apreciación que ha logrado en esa moneda.

Pero ahora, en siete días, ha perdido un 30% de su valor, lo cual dice mucho de la poca fiabilidad, y alta volatilidad, que históricamente están teniendo ese tipo de monedas virtuales.

Fuente – EL PAÍS / elEconomista

Imagen – coinbase / Agnn Foon / Irina Slutsky / Theo Crazzolara / Zachary Collier / Brookings Institution / Ben Aston

Sumar a los emigrantes al mercado laboral

Es una de las soluciones que el Gobierno plantea para lograr cubrir casi 200.000 puestos de trabajo que no quieren los españoles. Entre las medidas que se plantean se encuentran la contratación en origen y la nacionalidad para aquellos migrantes que se formen en sectores deficitarios en mano de obra

Es lo que pretende el Ministerio de Trabajo para sumar a miles de migrantes al mercado laboral español.

Para ello desde Migraciones lo que se plantea es una regularización masiva para que ya con el permiso del trabajo y el de residencia se puedan sumar como mano de obra a sectores clave de nuestra economía.

Al mismo tiempo, también se está planteando que los estudiantes extranjeros puedan sumarse al mercado laboral en aquellas ocupaciones que no quieren realizar los nacionales.

Un salto cualitativo

Se trata de unas políticas que no se habían dado antes en España, que tradicionalmente ha racaneado las concesiones de los permisos de trabajo para que los migrantes puedan trabajar legalmente.

Para ello se han aliado los ministerios de Migraciones, Seguridad Social e Inclusión, en una ambiciosa reforma normativa para que el mayor número posible de extranjeros puedan trabajar en nuestro país.

Entre otros cambios normativos será necesario cambiar la Ley de Extranjería, pero es necesario para lograr que esos migrantes se incorporen a sectores económicos en los cuales los nacionales no quieren acceder.

Sectores que no cubren la demanda de mano de obra

Son muchos, y esta falta de sincronía entre oferta de puestos de trabajo y su cobertura se produce porque hay muchos empleos, que por su extrema dureza y estar mal pagados, han dejado de ser cubiertos por españoles.

Entre esos sectores encontramos el transporte, el campo, la hostelería y la construcción, sectores que los nacionales ya no consideran como atractivos para trabajar en ellos.

Inclusive la industria tecnológica se las está viendo y se las está deseando para encontrar personas con las suficientes habilidades digitales como para poder ocupar puestos de baja cualificación en ellos.

Real Decreto

Aunque todavía se encuentra en estado de borrador, sobre todo porque los ministerios implicados en la reforma todavía tienen que seguir haciendo sus aportaciones, si se vislumbran tres «patas» principales.

La primera de ella sería la contratación en origen, esto es el extranjero, de perfiles «apetecibles» por las empresas españolas que no encuentran en territorio nacional esos perfiles.

La segunda de las «patas» sería permitir que los estudiantes extranjeros en España puedan trabajar y compatibilizar una ocupación laboral con sus estudios.

Por último, también se permitiría la regularización de aquellos migrantes que se formen en sectores económicos en los cuales hay un déficit de trabajadores.

Por último, la iniciativa ejecutiva también quiere regular el acceso de extranjeros al régimen de autónomos, como una medida más de generar actividad económica de los que vinieron allende de nuestras fronteras.

No es una barra libre

Nada más lejos del gobierno que desarrollar una regularización masiva, como ya hicieron gobiernos anteriores, concretamente del PP.

Pero si es una suavización de la normativa que permita además de la contratación en origen que se puedan cubrir puesto de trabajo a los que ya casi ningún español está dispuesto a ocupar.

Lo paradójico de la situación es que España es el país de la zona euro donde mayor tasa de desempleo existe – un 13,65% – con casi 110.000 puestos de trabajo sin cubrir.

El 69% de los empleadores tiene problemas para cubrir puestos de trabajo, algo que no ha sucedido en los últimos 15 años.

Lo que no se plantea el gobierno son regularizaciones masivas como se produjeron con gobiernos precedentes, que en poco ayudaron al mercado laboral español.

Una explicación multifactorial

Una de las causas es la falta de formación en determinados desempeños laborales a lo que se une la poca movilidad geográfica que es un mal endémico en nuestro país.

A ello se une, como ya hemos indicado que ciertos puesto de trabajo han dejado de ser atractivos para los nacionales a lo que se unen que son puestos de trabajo muy mal remunerados.

Por otro lado, la legislación migratoria actual, en su formulación promueve que sean personas en situación irregular en España las que cubran determinados puestos de trabajo, lo cual redunda en un empeoramiento de las condiciones laborales.

Los trabajadores migrantes son necesarios desde para el mantenimiento del sistema público de pensiones como para el buen funcionamiento del mercado laboral, pero es necesario que la emigración se produzca de manera regular, ordenada y segura.

Por otro lado, algunos países de nuestro entorno europeo también entienden que necesitan que una migración ordenada recale en sus fronteras para seguir teniendo una economía vigorosa en el tiempo.

Contratar en origen

Es una de las tácticas que se ensayan para lograr una migración ordenada y de sujetos que puedan aportar algo a la economía española.

En la actualidad el único proceso de ese jaez que se lleva a cabo es la contratación, en origen, de 10.000 temporeras marroquíes para la recogida de la fresa en los campos onubenses.

Con ello, las empresas del campo de Huelva solventan la falta de mano de obra que hay en esos puestos laborales, pero entre un 10% y un 30% de las temporeras se quedan irregularmente en nuestro país.

De lo que se trataría es utilizar ese modelo de contratación para otros sectores que también tiene falta de mano de obra como es el del transporte o de la construcción.

La medida se vehicularía con permisos de trabajo con permisos de trabajo de cuatro años que le permitiría trabajar en su sector por periodos de nueve meses.

Si el migrante retorna a su país después de esos cuatro años, accedería a un nuevo periodo de permiso de trabajo de otros cuatro años.

También existiría la posibilidad que el trabajador migrante pueda acceder a una autorización de residencia de otros dos años.

Para determinados tipos de empleos, como el del transporte, que hace necesaria una habilitación, los migrantes recibirían un permiso de residencia previo de seis meses para que logren esas habilitaciones necesarias.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Matt Brown / Florian Volk / Ian Preston / Agencia Estatal del Boletín del Estado / Larry Koester / Rab Lawrence / U.S. Department of Agriculture

Comercio, sobre todo local

La salida de la pandemia está recuperando el comercio local y de proximidad ya que los españoles prefieren la tienda de barrio antes que comprar en grandes centros comerciales. Iniciativas como Shop Small de American Express pretenden visibilizar el comercio local y de proximidad.

La salida de la pandemia ha supuesto una recuperación del gasto de las familias españolas y sobre todo ese gasto se ha realizado en el comercio local.

El 36% del gasto de las familias españolas se realiza en el comercio de barrio, tal como refleja un reciente estudio de American Express, que también refleja que la mayor parte de ese gasto se realiza con tarjeta de crédito.

Producto de pandemia

Recuperarnos de la pandemia de SARS-CoV-2 ha traído aparejada que hasta el 36% del gasto mensual de los españoles se produce ya en el comercio local.

En comparación con el mismo periodo del año anterior, el consumo de productos en tiendas de barrio ha subido un 14%.

El importe medio de gasto mensual en el territorio nacional es de 170 euros mensuales, aunque ello no es óbice para que el consumo en los grandes centros comerciales se haya también recuperado.

El mayor gasto en comercio de proximidad se produce en Barcelona, donde se gastan 224 euros mensuales, y en la cola del gasto encontramos a Málaga con 111 euros de gasto en cada periodo de 30 días.

Una conducta premeditada

El aumento del gasto en el comercio local no es producto del azar, sino que es una conducta premeditada de los consumidores.

El 93,5% de los encuestados por American Express consideran que es importante que los vecinos apoyen a los comercios de sus barrios.

Además, la mitad de ese 93,5% no les importa pagar un pequeño sobreprecio como peaje para comprar productos en el comercio de proximidad.

Por otro lado, las previsiones en cuanto al comercio local son halagüeñas, ya que más de la mitad de los encuestados creen que una vez superada la pandemia, cuando eso pase, se mantendrá la tendencia de apoyar al comercio de proximidad.

Volver a la presencialidad

Con una pandemia de SARS-CoV-2 en remisión, los ciudadanos han recuperado el hábito de volver a visitar los comercios, dejando de lado la compra online.

De la muestra que ha participado en el estudio de American Express, el 77,3% de las transacciones comerciales que se realizan mensualmente se llevan a cabo en establecimientos de comercio local.

Se mantiene un hábito adquirido durante la pandemia, como es el hecho de que la mayoría de la clientela sigue pagando con tarjeta de crédito, aunque hay un ligero repunte de aquellos que pagan en efectivo.

En cuanto a cohortes generacionales, los que más utilizan el pago electrónico con tarjeta de crédito o de débito son los millennials, esto es, los nacidos en las dos últimas décadas del siglo XX.

Recuperación por sectores

El sector del comercio de proximidad que más se ha recuperado en este último año ha sido el de la hostelería, sobre todo lo que tiene que ver con el subsector de los restaurantes.

A los españoles, con el fin de las restricciones y una menor virulencia de la pandemia, nos han entrado ganas de volver a salir a comer y cenar fuera de casa.

A consecuencia de ello, los pedidos de comida a domicilio han disminuido un 14%, justo lo que se ha incrementado la actividad de los restaurantes de todo tipo.

Por otro lado, el estudio de American Express muestra que en los próximos años la preferencia del «dinero de plástico» continuará adelante, arrinconando los pagos en efectivo.

Shop Small

Es una iniciativa que American Express inició en el 2010 y que ahora desarrolla su tercera edición en España, que busca apoyar al comercio local y de proximidad.

En todas estas ediciones, American Express anima a los tenedores de sus tarjetas de crédito a realizar sus compras en el comercio local más próximo a sus domicilios.

Durante la campaña, que durará hasta el 31 de julio de este año 2022, American Express toma determinadas iniciativas que incluyen a los tenedores de sus exclusivas tarjetas de crédito.

De cara a sus clientes, American Express reciben 5 euros por cada gasto de 20 euros o más, promoción que se extiende hasta 5 compras en comercio de proximidad.

Al mismo tiempo, American Express utiliza su aplicación Amex Maps para indicar a sus clientes cuales son los comercios de proximidad de su localidad que participan en esta campaña de promoción.

Por último, American Express dan a los establecimientos adheridos a su campaña material para que señalicen que están participando en la iniciativa Shop Small.

Focalizar sobre el comercio local

Desde American Express lo que se pretende es lograr la recuperación del comercio local, de manera que dicho comercio se convierta en la pieza angular del tejido empresarial español.

American Express centra su actividad en dotar de valor añadido a sus sistemas de crédito, como lo son las tarjetas de crédito.

Los objetivos principales de Shop Small es contribuir al desarrollo del comercio de proximidad y local, mejorar su visibilidad y lograr su éxito.

El programa se inició en el 2010 en territorio estadounidense y hace más de una década la iniciativa se llamaba Small Business Saturday, animando a los norteamericanos a comprar en los comercios de proximidad de su localidad de residencia.

Más adelante, la iniciativa se extendió a Canadá, Italia, México, Reino Unido y finalmente llegó a España hace tres años.

Una red en crecimiento

En el caso de nuestro país, American Express está teniendo un robusto crecimiento en el sector del comercio local y de proximidad.

En los últimos dos años, American Express ha adherido a sus sistemas de pago electrónico a 273.000 nuevos comercios, lo cual redunda también en que sus clientes puedan comprar en más locales comerciales de la geografía nacional.

En un futuro próximo American Express sigue con intenciones de seguir expandiendo su red comercial sumando más comercios de proximidad como lugares donde se pueden utilizar sus tarjetas de crédito.

Fuente – EL PAÍS / LA RAZÓN

Imagen – Steve Parker / Mike Mozart / Davy Major / J. J. Bers / José Nicdao / 7C0 / Firelknot / Matt Seppings

Un euro débil potencia la inflación

La debilidad de la moneda única europea ante el dólar norteamericano anima el aumento de la inflación y como consecuencias el aumento de los precios que están a punto de meternos en una espiral inflacionaria. Mientras tanto, un dólar fuerte hace las exportaciones norteamericanas más caras

Y a pesar de ello, ciertos sectores económicos se ven favorecidos por la debilidad del euro frente al dólar norteamericano, como son las exportaciones y el turismo.

El envés de la moneda es que esa misma debilidad encarece la importación de energía y también la compra de materias primas para todos los países de la zona euro.

Déjà vu

La situación antitética por lo altamente deflacionaria, contraria a la que se está produciendo en estos momentos, ya acaeció en el año 2019, siendo presidente del BCE el actual presidente italiano, Mario Draghi.

En aquella ocasión, el economista italiano amenazó con sacar toda la artillería para estabilizar la situación económica, y solo la advertencia fue suficiente para mejorar la economía.

En aquellos momentos, el euro era fuerte y como consecuencia la inflación estaba en mínimos históricos, penalizando las exportaciones europeas.

La actuación del BCE que comandaba Draghi provocó el enfado del presidente norteamericano Donald Trump, que precisamente necesitaba un dólar con un tipo cambiario que permitiese a su país exportar más.

Una situación contraria

Es la que se está produciendo en estos momentos, en donde la máxima preocupación del Banco Central Europeo es que la inflación baje para parar la escalada desbocada de los precios de miles de productos.

El principal factor que tira de la inflación es el precio de la energía, que ha provocado que el pasado abril la inflación en la zona euro haya llegado al 7,5%, sobre todo por las subidas de precio de la energía de origen fósil.

La subida de precio de las materias primas y de las energías fósiles tiene dos causas principales, como son desajuste entre oferta y demanda y la guerra que se está produciendo en Ucrania.

Otro de los inductores de la situación económica actual es, y no es menor su contribución, el tipo cambiario, que está amplificando la situación inflacionaria.

Un dólar norteamericano fuerte

En estos momentos el billete verde tiene una extraordinaria fortaleza con respecto al euro, dándose la circunstancia que la energía y los productos de la cesta básica de la compra cotizan en la moneda norteamericana.

Eso hace que, con un dólar norteamericano fuerte frente al euro, los importadores europeos tienen que pagar más por lo que importan, y eso es especialmente cierto en las importaciones de energías fósiles.

En lo que llevamos de año el barril de Brent, el estándar del petróleo que se consume en Europa, ha subido hasta un 60%, pero si esa factura se pone en euros, la subida real ha sido del 80%, lo que encarece todo tipo de productos.

Los fabricantes que necesitan energía para la producción de sus bienes, sobre todo eléctrica y gas, repercuten la subida sobre el consumidor final y por ello ahora en Europa la canasta básica de la compra y otros muchos productos están por las nubes.

Contratar en euros

Europa es el mayor importador de energía del mundo, con una factura anual que el año pasado fue de 300.000 millones de euros.

Además, para agravar la situación económica, la mayor parte de los contratos de energía están indexados al euro como una manera de potenciar el papel de moneda internacional de la moneda común europea.

A pesar de que ello hace más cara la energía, la UE tiene suerte de que los contratos que se firman para abastecer de gas a los países miembros se negocien en euros y no en dólares norteamericanos.

A pesar de ello algunos analistas financieros piensan que el euro no seguirá, a medio plazo, debilitándose ante el dólar norteamericano, y ello debido a dos razones.

La primera de ellas es que el excedente comercial europeo es enorme y por otro lado Alemania, la locomotora económica europea, no va a dejar de exportar como corresponde a una potencia económica de primer orden.

Incluso llegar a la paridad

Aunque el euro se ha dejado un 15% de su cotización con respecto al dólar norteamericano en lo que va de año, algunas casas de cambio piensan que antes de que se acabe el año se llegará a la paridad.

Y eso a pesar de que el panorama económico ha quedado trastocado por la guerra en Ucrania, aunque llegar a esa paridad sería acrecentaría las tendencias inflacionistas en la eurozona, que empeoraría su desempeño.

Con respecto a otras divisas internacionales, el euro también ha perdido muchos enteros: frente al franco suizo un 7%, frente a la libra esterlina pierde un 3%, y con respecto al yen japonés, la moneda europea inclusive se aprecia.

Dólar como divisa estable

Y eso porque las sanciones europeas a Rusia tienen en la energía otro campo de batalla, en el cual muchos países europeos están buscando dejar de depender energéticamente de Rusia.

Eso hace que tengan que buscar otros proveedores, lo que implica unos precios, sobre todo del gas, más elevados por lo que la economía europea se resiente por ese aumento de precios.

Otro factor, también provocado por la guerra, es que las recetas económicas que ha impuesto la FED y el BCE son diferentes, lo cual siguen penalizando al euro ya que los capitales se van donde más los remuneran, en este caso Estados Unidos.

En un periodo de alta volatilidad como la actual, el dólar norteamericano, por su estabilidad, se convierte en una divisa estable, lo que hace que su cotización se aprecie con respecto a otras divisas.

Perjuicio a Estados Unidos

Pero en cierto modo, un dólar fuerte también perjudica a Estados Unidos, y eso se ha traducido en la primera contracción de su economía desde el año 2020.

Las exportaciones de EE. UU. a otros países han bajado casi un 6% y se ha producido un aumento de las importaciones de algo más del 17%, y en ambas situaciones la cotización del dólar ha sido esencial.

Un dólar fuerte y un euro débil, además, beneficia a la UE con respecto a las exportaciones y perjudica a EE. UU., cuyos productos son más caros.

En el caso concreto de nuestro país, la debilidad del euro ha beneficiado al sector exportador, que ha podido, hasta cierto punto, compensar el efecto en el PIB del encarecimiento de la energía.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – 7C0 / Donald West / Jeremy Seitz / Chris Dlugosz / James St. John / Matt Brown / John Lodder / J. L. Hervás