Lufthansa entra en barrena

Como el resto de las líneas aéreas, Lufthansa ha tenido que ser rescatada por el gobierno alemán, que ha reflotado la compañía a cambio de convertirse en su accionista mayoritario; otras aerolíneas, como es el caso de Czech Airlines no ha podido sobrevivir, dado que el gobierno checo la ha «dejado caer»

La aerolínea de bandera alemana ha acumulado pérdidas de 6.700 millones de euros el pasado año.

La causa más que evidente ha sido el cierre de fronteras producto de la pandemia de SARS-CoV-2 que le ha obligado a operar solo un 31% de los vuelos programados para el pasado año.

Y las previsiones para este año no son nada halagüeñas, ya que se prevé una lenta recuperación del tráfico aéreo durante este año, y solo plantea la recuperación del 90% de la actividad previa a la crisis para el 2025.

Paquete de rescate

El gobierno alemán ha decidido rescatar, con ayudas directas, a la aerolínea, con un plan de estímulos cifrado en 9.000 millones de euros.

Pero esas ayudas no le han salido gratis a Lufthansa, ya que el Estado alemán se ha convertido en el accionista mayoritario lo que equivale a una nacionalización encubierta.

Los planes para el 2021 pasan por una modernización de la aerolínea – a ella pertenecen también Austrian Airlines, Swiss y Eurowings – y su redimensionamiento ante una más que previsible reducción de los viajes en avión.

Un sector herido de muerte

Ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia de SARS-CoV-2, sobre todo debido al cierre de espacios aéreos de una buena de países, sobre todo entre los europeos.

Uno de los principales rivales de Lufthansa, el grupo IAG, al que pertenece Iberia, ha sufrido pérdidas por valor de 6.923 millones de euros.

Entre marzo y junio el sector del transporte de viajeros por vía aérea estuvo prácticamente paralizado, a lo que se ha unido el hundimiento del turismo, en mercados especialmente activos, como el español.

También en su división de carga

La crisis y la depresión de la actividad también han llegado a Lufthansa Cargo, la división de la compañía dedicada al transporte de carga.

Inclusive se han adaptado aviones de transporte de pasajeros para convertirlos en aviones de carga, pero aún así la actividad no repunta.

Las previsiones para 2021, con una economía mundial «gripada», son que el transporte de carga esté en mínimos lo que va a redundar en una subida de las tarifas.

La capacidad de carga de Lufthansa se ha visto afectada por el descenso del transporte de pasajeros, ya que el 60% de la carga aérea se llevaba en las «panzas» de los aviones de transporte de viajeros.

La frecuencia de las rutas de Lufthansa se ha reducido a un cuarto de la capacidad que tenía en el periodo inmediatamente anterior a la pandemia.

Objetivo Canarias, Grecia y el Caribe

Con la más que previsible inmunización de la población europea para verano, Lufthansa «calienta motores» para convertirse en la aerolínea de referencia para viajar a Canarias, Grecia y el Caribe.

Desde los aeródromos de Frankfurt y Múnich se han programado 33 nuevas rutas aéreas, con especial incidencia en Canarias, Grecia y el Caribe.

Estos nuevos destinos se crean en la esperanza que, con las vacunaciones masivas, los requisitos para viajar desde otros países se vayan relajando, sobre todo en destinos europeos como España y Grecia.

Las nuevas rutas se complementan con los destinos clásicos de vacaciones que Lufthansa lleva en algún caso décadas desarrollando, sobre todo a capitales europeas y Londres y otras ciudades británicas.

Entre los «clásicos» de Lufthansa se encuentran Chipre, Croacia, Italia, Túnez, Portugal y Bulgaria, sin olvidar, por ejemplo, un nuevo trayecto a la ciudad española de Jerez.

Un nicho eminentemente turístico

Es la nueva apuesta de Lufthansa Discovery, un nicho de negocio dedicado eminentemente a los viajes de placer.

Además de vuelos directos desde territorio alemán a la República Dominicana, también se inaugura dos vuelos semanales a la capital de Kenia, Mombasa.

El continente africano también se complementa con vuelos hasta Tanzania, concretamente a la región semiautónoma de Zanzíbar, sin olvidarnos un vuelo a Anchorage, en plena Alaska.

Sin embargo, otras aerolíneas no sobreviven a la crisis

Es el caso de la línea de bandera Czech Airlines, que después de 97 años transportando pasajeros se ha declarado en quiebra.

CSA no ha podido sobrevivir financieramente al «parón» del tráfico aéreo que ha provocado la pandemia del SARS-CoV-2, y que ha supuesto el cierre del espacio aéreo europeo durante muchos meses.

Lo paradójico es que antes de la pandemia, CSA era una aerolínea rentable y con una viabilidad más que asegurada, pero casi un año de parón ha hecho a Czech Airlines no viable.

El hundimiento de la empresa ha tenido que ver con el que el gobierno checo ha optado por no rescatar a la empresa, cosa que si han hecho sus Estados con sus competidores, como es el caso de Lufthansa.

Programa de compensación

Es lo que solicitaba Smartwings, la matriz de Czech Airlines, tal como el Estado checo ha hecho con otros sectores productivos.

En Chequia se han desarrollado los programas COVID – Bus, COVID – Alojamiento y COVID – Turismo, como una manera de evitar que esos sectores económicos se hundiesen.

Desde Czech Airlines ven como única salida una reorganización de la empresa, lo que seguramente supondrá su redimensionamiento, reduciendo su tamaño, y una regulación de empleo con despidos.

Paradójicamente, las previsiones de CSA eran ampliar su negocio para el 2020, lo cual iba a implicar, además de programar nuevos trayectos aéreos, renovar su flota de aviones comprando nuevos modelos de Airbus.

Sin embargo, la pandemia ha supuesto unas pérdidas del más de 60 millones de euros y una reducción del negocio del 20% con respecto al 2019.

Fuente – EL PAÍS / EXPANSIÓN / epturismo / HOSTELTUR

Imagen – Marco Verch / Jason Paris / Eran Sandler / D. Miller / Andrea Tosatto / Andrew Bone / Sefjo / R. Boed

Annus horribilis para el turismo en España

El desplome del sector turístico en España producto de la crisis del SARS-CoV-2 es más que evidente: ha pasado de suponer el 13% del PIB a ser solo el 4%, con un sector que tardará en recuperarse, y eso en las previsiones más halagüeñas, al menos dos años

El Plan B del sector turístico español, estimular la demanda interna después de la desbandada del turismo internacional, principal «maná» del sector, ha «pinchado rueda».

El turismo interior, además de viajar mucho menos que en años anteriores, producto del miedo al contagio del SARS-CoV-2, ha gastado mucho menos que en años anteriores, en concreto un 40% menos.

Un sector arrasado

De año aciago se puede calificar el 2020 para el sector turístico español, que ha provocado que el sector haya entrado en barrena, máxime cuándo supone el 12% del PIB español en el 2019.

La debacle del sector ha hecho que este año 2020 el aporte del sector turístico haya supuesto solo un magro 4%, aunque las aspiraciones eran mayores.

Precisamente porque se pergeñó una posible solución, que el turista nacional supliera al extranjero, que no se ha producido a pesar de las rebajas que el sector ha establecido en sus tarifas.

Una fórmula que no ha funcionado

Sin embargo, el turista español fue prudente y pesó más el miedo al SARS-CoV-2 que viajar aprovechando las jugosas ofertas que presentaban tour operadores y las cadenas hoteleras.

Los números «cantan»: este año 2020 los ingresos de sector turístico han sido solo el 40% de la facturación del 2019  y el turista nacional viajó un 42% de lo que lo hizo en el anterior ejercicio fiscal.

Los ingresos entre enero y septiembre del 2020 supusieron una facturación 15.150 millones de euros, mientras que en el mismo periodo del año anterior los españoles nos gastamos en viajes algo más del doble de esa cantidad.

Sin embargo, el turismo nacional no ha caído tanto como lo ha hecho el extranjero, que ha supuesto una bajada del 78% con respecto al mismo periodo del año 2019.

El sector saca conclusiones

La primera de ellas es que el sector turístico español pivota sobre el turismo extranjero, mientras que no ha «cuidado» el mercado interior de turistas españoles, lo cual explica en buena medida el desbarajuste que vivimos.

EXCELTUR, la patronal del sector, evalúa las pérdidas de este 2020 en 110.000 millones de euros, lo que ha provocado un enorme boquete en la economía nacional, ya que el 13% de la misma provenía de este sector.

Las pernoctaciones también bajan, en el caso del turista nacional en un 28%, ya que muchos o bien han preferido pasar las vacaciones en segundas residencias o bien en casas de familiares y amigos.

Si tenemos en cuenta las pernoctaciones que afectan al sector turístico – hoteles, casas rurales, campings – la caída es del 50% con respecto al año anterior.

Darwinismo turístico

Aunque nadie duda, y más tras hacerse manifiesto que las vacunas son eficaces, que se ve la luz al final del túnel, más peliagudo va a ser saber cuántas empresas turísticas se van a quedar en el camino.

Además, la pandemia de SARS-CoV-2 no es el único problema que acecha al sector, ya que, con el BREXIT, aunque parece que civilizado, también se ven incógnitas en el horizonte debido al «peso» de los turísticas británicos en España.

Otro elemento para tener en cuenta es la «resaca económica» que va a provocar la crisis del SARS-CoV-2, inclusive una vez que se haya superado el problema con la vacunación masiva de la población.

Al mismo tiempo, los españoles se han embarcado en una carera ahorradora por lo que pueda pasar, y hay que recordar que los gastos turísticos y de viajes suelen ser una de las últimas prioridades de las personas en una crisis económica.

Travesía por el desierto

Los analistas, como suele ser habitual en estas circunstancias, se preguntan cuándo remontará el vuelo el sector, y los cálculos más optimistas hablan de que no será hasta el 2023 cuando se puedan recuperar los niveles anteriores a la pandemia.

Por subsectores, el turismo foráneo se podrá recuperar este 2021, al menos en un 40%, y para el 2022 ya habrá retornado hasta un 80% de los visitantes extranjeros.

La recuperación también irá por regiones, y las islas serán las últimas de volver a tener «tono muscular» debido a que son dependientes del transporte aéreo, también muy tocado por la pandemia.

Sin embargo, el gobierno considera que una vez que haya sido vacunada más del 70% de la población y logremos la «inmunidad de rebaño», allá por Semana Santa, el sector podría hacer una buena «caja» en esa campaña.

Primero los nacionales y después los foráneos

 Son muchos los analistas que coinciden en que primero se recuperará, además de una manera muy rápida, el turismo nacional y con posterioridad el foráneo.

En este último caso la recuperación de volúmenes precrisis tardará al menos dos años, hasta que los destinos turísticos nacionales puedan volver a resultar atractivos – y seguros – para los turistas de allende nuestras fronteras.

Aceleración de la transformación

La crisis ha llegado en un momento en el cual el sector estaba en plena transformación y los expertos están convencidos que la pandemia de SARS-CoV-2 no va sino a acelerar esas transformaciones.

Además, se espera que el «maná» de los 140.000 millones de euros que viene de la Unión Europea caigan, al menos un buen «pellizco» en el sector turístico español.

Pero para que pueda lograr eso, el gobierno y el sector turístico tiene que presentar proyectos viables en los cuales se pueda invertir ese dinero.

Los dos elementos de transformación que va a acelerar esta crisis van a ser la sostenibilidad y la digitalización del sector, por otro lado, un «mantra» que parece replicado de otros sectores pero que se quiera o no va a ser el futuro.

En el caso de las islas Canarias y las islas Baleares, sus gobiernos autonómicos han contratado a consultoras, como KMPG, para que les ayuden a que la recuperación del turismo sea más vigorosa y más rápida.  

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Evgeny Isaev / Aaron / Thomas Depenbusch / Steven Miller / Bryn Pinzgauer / Peter Dowley / Lauren Manning / Goran Has

A pesar de todo hay dividendos

Con una crisis económica que no se conocía desde hace un siglo, y con varias empresas del IBEX que han perdido la mitad de su valor en Bolsa, las cotizadas, un año más, han vuelto a repartir beneficios

Y no en un número menor, ya que los dividendos que van a repartir las cotizadas ascienden casi a 10.000 millones de euros.

Y eso a pesar de una crisis económica, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 que ha provocado un hundimiento de PIB que no se recordaba desde hacía 100 años, cuando se perdieron las colonias de Cuba y Filipinas.

El 60% de las cotizadas del IBEX 35 han repartido, en dividendo, 9.558 millones de euros, en pleno periodo bajista.

Menor que en el 2019

La crisis, que ha supuesto un desbarajuste económico en unos momentos, comienzos del 2020 donde las empresas comenzaban a «hacer negocio», evidentemente ha hecho reducir el dividendo.

Como no podía ser de otra manera, han sido las blue chips las que más dividendos han repartido, caso de BBVA, Santander, Iberdrola.

Sin embargo, también ha habido otras compañías, caso de MásMóvil o ACERINOX que han dejado el reparto del dividendo para, al menos, el año que viene.

Bien es cierto que el dividendo que se ha repartido ha sido un 30% menor que el que los bonistas recibieron en 2018, algo en lo que también ha tenido mucho que ver el BREXIT y otro tipo de turbulencias financieras.

Inclusive compañías cotizadas que han entrado en pérdidas se han atrevido a repartir dividendo, caso de Endesa, Ferrovial, Telefónica y Repsol.

Tributar lo menos posible

Del informe La hora del compromiso. Las empresas del Ibex 35 ante el reto de la pandemia, de Intermón Oxfam, se desprende que las empresas del IBEX tenían 740 filiales en paraísos fiscales.

Aunque eso supone un 8% menos que en el ejercicio fiscal precedente, también supone multiplicar por treinta las filiales que tenían hace diez años.

Las cotizadas que más usa los paraísos fiscales son el Santander, Repsol y ACS, con, respectivamente 176, 62 y 98 filiales.

Sin embargo, otras cotizadas, caso de AENA, Bankia, Mediaset, o Indra no tenían, a tenor de los datos que obran en poder de Intermón Oxfam, filiales para eludir impuestos en paraísos fiscales.

Falta de equidad salarial

Es otra de las constantes de las cotizadas en el IBEX 35, algo que con el tiempo parece que no se ha solucionado.

A pesar de que la «brecha» salarial se redujo en el 2019, la diferencia salarial de las cúpulas de las cotizadas y sus «soldados rasos» son enormes.

Un consejero delegado de algunas de las empresas del IBEX recibe en solo 3 días lo que la mayoría de los trabajadores de dicha compañía les cuesta ganar todo un año.

Esto es, un CEO de alguna de esas compañías gana 123 veces más que lo que ingresa anualmente un trabajador con ingresos medios de esas empresas.

El ejemplo más destacado es ACS, donde su primer ejecutivo gana 531 veces más que lo que supone el sueldo medio de la empresa.

Sigue la brecha de género a efectos retributivos

Las mujeres, en los «buques insignia» de la empresa española, ganan, de media, un 15% menos que sus pares varones, realizando el mismo trabajo.

Las empresas donde más se produce la «brecha salarial» son, con diferencia, Santander, ENDESA y ACS.

También encontramos empresas, pocas, donde de media las mujeres ganan más que los hombres, como son Meliá Hotels, Arcelor Mittal, Siemens Gamesa, Iberdrola y Acerinox.

Pocos ejecutivos

Es otra de las realidades del IBEX 35, en donde, aunque el 46% de la masa laboral son mujeres, solo están representadas con el 25,9% de los puestos ejecutivos, aunque con los años se ha producido una mejora.

Con esos datos, se tardarán 58 años en lograr la equidad en cuanto a la representación de las mujeres en los puestos de alta dirección.

Una excepción en unos puestos directivos mayoritariamente masculinizados es INDITEX, donde el 79% de los puestos ejecutivos están cubiertos por mujeres.

Un IBEX solidario

Como lo cortés no quita la valiente, la mayoría de las empresas del IBEX 35 han sido profundamente solidarias en esta crisis de SARS-CoV-2 que todavía nos afecta.

Las iniciativas han sido de todo tipo: reparto de material sanitario, manteniendo el sueldo íntegro de sus empleados y más.

Desde Intermón Oxfam se aplaude que la gran empresa española comience a tener responsabilidad social corporativa, y se dé cuenta de que vive inserta en un entorno social asolado por una pandemia.

Empresas españolas en el punto de mira

Es otra de las derivadas de la pandemia de SARS-CoV-2, y es que grandes inversores internacionales andan al acecho de grades empresas españolas que estén «de capa caída».

Son muchas las cotizadas que están en tal situación de fragilidad, que muy bien grandes inversores y fondos de inversión extranjeros podrían optar por efectuar una OPA.

Las «piezas» más cotizadas son las grandes infraestructuras y las grandes empresas hoteleras, ahora que estás últimas están en números rojos por haber perdido las temporadas de verano y Semana Santa.

Hasta septiembre de 2020, la inversión en España ascendía 3.712 millones de euros, y de ese volumen inversor el 80% procedía de fondos internacionales de inversión y solo un 18% respondía a inversores nacionales.

Y todo parece indicar que ese «apetito» inversor podría aumentar en los próximos meses, máxime cuando en la Bolsa española se están ejecutando más órdenes de venta que de compra.

Hasta en el IBEX

Y el panorama es desolador, con 28 de las 35 compañías que conforman el IBEX con su balance en números rojos.

De esas, siete – IAG, Banco Sabadell, Meliá Hotels, Repsol, Merlin Properties, Telefónica y Santander – han perdido un 30% de su valor bursátil.

Repsol y Telefónica están en el punto de mira de los grandes inversores internacionales, siendo Deutsche Telekom el principal candidato para hacerse con la compañía que dirige Álvarez – Pallete.

Otra de las cotizadas, Merlín Properties, está siendo observada con detenimiento por el grupo canadiense Brookfield, a pesar de que todavía no ha hecho ninguna oferta de compra.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO

Imagen – Iberia Airlines / World Travel & Tourism Council / Anonymous Account / Senado Federal / gauge opinion / Eric Chan / Anthony Easton / Rob Dammers / Nick Fewings

IAG amplia capital

Con una caída del transporte aéreo de pasajeros, de más del 90%, las aerolíneas se las ingenian para sobrevivir, como el Grupo IAG que acudirá a una ampliación de capital que diluiría el valor de las acciones que pasarán de un valor de 2,2 euros a los 0,92 por título

Ante la desastrosa situación que está viviendo el sector del transporte de pasajeros por vía aérea, con muchas aerolíneas nacionalizas de facto y con ayudas milmillonarias, algunas de esas aerolíneas, caso de IAG, amplían capital.

Es una manera, como otras, que ante una situación de «vacas flacas» poder conseguir capital para poder seguir operando, a pesar de que esta ampliación de capital va a producir un fuerte descenso del precio de la acción.

La ampliación de capital del 150% va a estar complementada con una importante reducción del número de asientos, que va a llegar este año al 60% y el próximo al 27%.

Conjurar el hundimiento

La ampliación de capital es una táctica para hacer frente a las pérdidas de cientos de millones euros producto de la inactividad durante los peores meses de la pandemia.

La ampliación de capital de IAG supondrá una inyección de capital de 2.741 millones de euros, y este salir a los mercados para aumentar el capital social de la empresa se produce después de la junta de accionistas haya dado su pláceme.

Sin embargo, con los mercados en estado de shock, AIG ha optado por establecer un importante descuento por acción, mediante la fórmula de derechos de suscripción.

IAG ha comunicado al órgano competente, esto es, a la Comisión Nacional de los Mercados de Valores, que las nuevas acciones tendrán un valor de 0,92 euros, muy alejados de su valor de cotización de 2,2 euros.

No son ventajas para todos

Con el nuevo precio por título, la depreciación de la acción llega al 35,9%, y con esa reducción de precio lo que busca IAG es convertirse en atractivo para los mercados.

En la ampliación de capital, 2.979 millones de acciones, pero con un precio por acción que va a hacer que los ya accionistas de IAG sufran una dilución de su capital, es decir, el nuevo valor de las acciones será menor.

Al comienzo de la sesión, el parqué solo ha apreciado el valor de las acciones un 0,18%, aunque se espera que en las próximas sesiones susciten el «apetito» inversor, y suba el precio del título.

La intención de IAG es clara: con la inyección de capital lo que pretende es reducir su endeudamiento y hacer más robusto el balance del grupo que engloba a Iberia y British Airways.

Este movimiento en bolsa coincide con la salida como consejero delegado de Willie Walsh, y la llegada de Luis Gallego, que se suma a la compañía en unos tiempos inciertos de tribulación económica.

Petrodólares

El fondo soberano de Quatar ya ha informado que se hará con el 25% de la ampliación de capital, habiendo tomado el rol de colocadores principales los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley.

También participarán en la colocación de acciones entidades financieras como Deutsche Bank, BBVA, Santander, Barclays, Citi y Credit Suisse.

De lo que hablamos es de derechos de suscripción, por cada grupo de tres acciones se pagará 0,92 euros, y durante un periodo de 15 días se podrán vender esos derechos de suscripción, con una cotización por acción de 1,43 euros.

Reducción de capacidad

Aunque todavía la CNMV no ha recibido el folleto de la ampliación de capital, se han filtrado ya muchos de los detalles de la operación.

Uno de los datos, no menor, tiene que ver con el hecho de que se reducirá en un 63% la ratio de asientos disponibles por kilómetro, y en este trimestre se producirá una caída del 78%, mientras que en el cuarto trimestre será «solo» de un 60%.

En la extrapolación para el 2021, IAG establecerá una reducción de asientos del 27% debido a la mala situación de la evolución de la pandemia, debido a los rebrotes que se están produciendo en muchos países, sobre todo europeos.

En cuanto a las previsiones de poder recuperar el volumen de negocio de 2019, solo se llegará a ese volumen de negocio hasta el 2023.

El empleo se resiente

En un contexto en el que IAG ya tiene asumido que no ganará ni un euro en el cuarto trimestre, la manera más socorrida de no acumular pérdidas es «meter la tijera» a la plantilla, bien con reducciones de sueldo, bien con la fórmula del ERTE.

La reducción de empleos en British Airways dejará la plantilla con 13.000 trabajadores, en Iberia se aplicará un ERTE y habrá una reducción de sueldos en Aer Lingus, donde se perderán 250 empleos.

Un sector en franco retroceso

El «batacazo» que se está llevando IAG es de similar cariz que el que están soportando otras aerolíneas europeas, producto de la reducción del tráfico aéreo producto de la pandemia.

Ryanair ha tenido que acudir a una ampliación de capital, Norwegian, no contenta con un primer rescate, ha anunciado que necesitará más dinero para no incurrir en «números rojos».

Mientras tanto, aerolíneas de bandera Air France – KML y Lufthansa han sido rescatadas por sus respectivos gobiernos, lo que no asegura que no tengan que recurrir a otras medidas más drásticas para seguir a flote.

¿El final de aerolíneas de bajo coste?

El futuro de las aerolíneas, ante la actual situación de covid-19, pasa por la reducción de todos los gastos fijos que se pueda, lo cual puede acabar provocando que las aerolíneas «tradicionales» ocupen el lugar de las aerolíneas de bajo coste.

Y eso teniendo en cuenta que las aerolíneas de bajo coste basan su negocio en altos niveles de ocupación, vamos, que en sus vuelos «no cabe ni un alfiler».

Todo ello hace pensar que es muy posible que alguna de las aerolíneas de bajo coste que existe actualmente, o bien desaparezcan o se produzca un proceso de concentración como el que vivieron hace no tantos años sus «hermanas mayores».

Fuente – CincoDías / Newtral

Imagen – Colin Brown Photography / Guaraguao / Iberia Airlines / Nacho Pintos / China off season / Delta News Hub / Andy Wu / Antonio Zugaldia

Aerolíneas: a la caza del viajero

Con una economía en estado crítico y con el espacio aéreo cerrado durante casi tres meses, y unos viajeros reacios a coger un avión, las grandes aerolíneas españolas se han lanzado a una política de agresivas ofertas comerciales para «cazar» clientes

En un sector en franca recesión producto de la crisis del coronavirus y con una España a la cual viajar es una conducta de riesgo, las aerolíneas se han enfrascado en una guerra de precios para hacerse con el mayor número de los escasos viajeros disponibles.

En lo que respecta al mercado español, las aerolíneas que se han enrolado en una guerra de precios son Iberia, Ryanair y Vueling, siendo las dos últimas aerolíneas de bajo coste que poco pueden ya «recortar» en precios.

Iberia inicia las hostilidades

El pasado lunes, los potenciales clientes de la que fuera aerolínea de bandera española, se encontraron los vuelos nacionales desde los 22 euros, vuelos con destino en la UE desde 30 euros y vuelos transoceánicos desde 128 euros.

Lo que pretende la empresa que tiene como CEO a Luis Gallego es hacerse con mayor porción de un mercado menguante, por el cierre del espacio aéreo durante muchos meses, y con unos viajeros renuentes a viajar.

Esas dos circunstancias, unidas al hecho de que la pandemia vuelve a campar por sus respetos, han provocado que en los tres meses de verano la ocupación de Iberia no ha llegado al 30%.

Ofensiva irlandesa

Ryanair no le va a la zaga, y al contraprogramado un millón de asientos, a diversos destinos, a partir de los 5 euros, durante un periodo de compra restringido a 48 horas.

La empresa que más tráfico ha desarrollado en los aeropuertos gestionados por AENA, ha establecido que la oferta está vigente para vuelos que se operen en septiembre y octubre y a 240 destinos.

Tirar los precios por lo suelos lleva siendo una constante, en determinados periodos, desde el año 1985 cuando nació, ya que en el mes de julio puso 250.000 plazas con un precio de salida de 30 euros.

Sin embargo, la oferta «cayó en saco roto», ya que las circunstancias se conjugaron para que la aerolínea no pudiese sacar jugo a la oferta masiva de venta que había hecho.

Recordemos que en el mes de julio Reino Unido y Francia obligaban a los turistas que provenían de España a tener que guardar cuarentena, y simultáneamente las autoridades alemanas recomendaban no viajar a determinadas CC. AA. españolas.

Ante la menor cantidad negocio, Ryanair ha reducido su capacidad operativa un 20% y las ofertas de vuelos baratos tiene como misión la reactivación de la demanda.

Tal como refieren desde Ryanair escudriñar el mercado para ver como estará en invierno es un ejercicio que estos momentos es un ejercicio fútil, porque todo dependerá de la incierta evolución de la pandemia.

Volver a su ser

De cualquiera de las maneras todo indica que en pocos meses el transporte de viajeros por avión volverá a ser pujante, tanto por la reactivación del turismo como por otro tipo de viajes, como los de negocios.

 A pesar de las previsiones, con los datos en la mano, la incertidumbre sobre el futuro de las aerolíneas solo se despejará cuando se haya encontrado una vacuna contra el covid-19 y la mayor parte de la población europea esté vacunada.

En ese escenario de recuperación, las aerolíneas de bajo coste juegan con una cierta ventaja porque pueden hacer ofertas de vuelos a unos precios que los grandes «dinosaurios» como Iberia o Lufthansa no se pueden permitir.

Existe un consenso entre todos los analistas del mercado aéreo de que para el 2023 el transporte de viajeros por avión habrá recuperado el nivel de actividad de antes de la crisis del covid-19.

Y ello porque la demanda sigue ahí, si bien es cierto que los viajeros todavía son renuentes a embarcarse debido a la incertidumbre de una crisis sanitaria producto del SARS-CoV-2 que se desconoce cuándo remitirá.

Vueling se enrola en la guerra de precios

Algo que en cierto modo es tirar piedras sobre su propio tejado, dado que Vueling es la «low cost» del consorcio IAG, en el cual, además de British Airlines se encuentra Iberia.

Su agresiva política de precios, con vuelos nacionales desde 8,99 euros, lo que busca es «segar la hierba bajo los pies» a otras aerolíneas de bajo coste, caso de Ryanair.

Las ofertas son para viajar entre el 21 de septiembre del 2020 y el 30 de junio del 2021, desde los principales aeropuertos nacionales, como puedan ser Madrid, Bilbao o Barcelona.

Esa oferta nacional se combina con oferta de destinos internacionales desde 11,99 euros, a ciudades como la capital de Gales, Cardiff, Londres o la francesa Nantes.

Unos rescates que distorsionan el mercado

Es la queja de ciertas aerolíneas que no son de «bandera», caso de Ryanair, que se quejan de que algunos estados hayan inyectado cientos de millones de euros en aerolíneas nacionales.

Entre las beneficiadas se encuentran Lufthansa, Alitalia, SAS, Finnair o Air France, lo que les ha permitido seguir manteniendo los mismos estándares de servicio que antes de la crisis y embarcase en una guerra de precios.

El montante total de las ayudas – son estimaciones de Ryanair – es de 10.000 millones de euros, y la queja principal es que esas ayudas han sido, en su concesión, completamente arbitrarias y no sujeta a criterios objetivos.

Alitalia, uno de los caos más flagrantes

La aerolínea de bandera italiana, lleva casi 20 años siendo un sumidero por donde se han ido cientos de millones de euros, ya que como empresa lleva 16 años sin dar un solo euro de beneficios.

Desde Ryanair y otras aerolíneas se pide a la Unión Europea que haya «café para todos», y que todo el sector, dado que estamos hablando de empresa de transporte aéreo netamente europeas, las ayudas sean homogéneas.

Al otro lado del Atlántico, más de lo mismo

La administración Trump, haciendo gala del proteccionismo que le caracteriza, y haciendo bueno también el American First, ha inundado de liquidez a las aerolíneas norteamericanas.

Como suele ser habitual en el principal país del mundo capitalista, la mayor parte de las ayudas se las están llevando las grandes corporaciones y multinacionales.

Y las «migajas» para la pequeña y mediana empresa y para los norteamericanos de a pie, que además es sobre los que se está cebando la pandemia.

Fuente – CincoDías / Ryanair en Wikipedia / IAG en Wikipedia

Imagen – Presidente / Mike McBey / Antonio Zugaldia / Per Egevad / Pedro Lozano / Irish Mexi /Colin Brown Photography

Las empresas son reacias a salir a Bolsa

Desde el año 2018 ninguna empresa a «desembarcado» en el IBEX 35, sobre todo por factores estructurales que aquejan a la economía española, con un tejido empresarial fundamentado en PYMES que suelen ser de carácter familiar y con poco «músculo» financiero

Una de las maneras más tradicionales que han tenido las empresas para lograr financiación ha consistido en cotizar en Bolsa, para que los inversores compren sus títulos y con ese dinero poder operar.

Pero las tornas están cambiando, ya que muchas empresas ven oportunidades de acceder a financiación de una manera más rápida y con menores riesgos. En tiempo de pandemia el capital riesgo se impone como principal vía de financiación.

Fiascos sonados

Si bien para muchas empresas la panacea, muchas veces no lo es tanto para los inversores, ya que muchos emprendimientos, de dudosa viabilidad económica en un mercado bursátil han inundado los parqués españoles.

En los últimos años hemos visto desde a Pocoyó correteando por la tarima hasta a empresas de alimentación, como pueda ser Telepizza, titularizar su capital social, como la manera estándar de lograr financiación.

En los patios de operaciones todavía resuenan sentenciosas frases, que luego demostraron que tenían detrás una deficiente gestión económica, cuando no eran directamente estafas, como la que pronunció Jenaro García, cuando dijo que “Buscamos notoriedad y mostrar que nuestras finanzas están en buenas condiciones”.

Gowex se demostró, cuando se destapó el escándalo, como un fraude en toda regla con falsificación de las «cuentas» de la compañía, un tema de candente actualidad después de que hace pocos días un juzgado de Madrid haya admitido una demanda de 140 accionistas de la compañía.

Pero también casos de éxito

La titularización de su capital social para lograr recursos que poder invertir en el negocio, también ha llevado a sonados casos de éxito empresarial.

Ha sido con la «catapulta» de la Bolsa con la que muchas empresas, que nacieron prácticamente como start – up, y en espacios de cotrabajo, como se han convertido en auténticos colosos de sus sectores, caso de Amadeus o Inditex.

En el caso de Amancio Ortega, un hombre hecho a sí mismo que en estos momentos, y según la revista Forbes, es la sexta fortuna del mundo, la salida a Bolsa le ha permitido que sus empresas sean reconocidas y se hayan podido expandir a nivel internacional.

En el caso de Amadeus, la joint – venture formada en el año 1987 por las aerolíneas Air France, Lufthansa, Iberia y Scandinavian Airlines, su crecimiento ha sido espectacular, impulsando con su tecnología la contratación de todo tipo de viajes.

Ya en el 2015 se había hecho con el 40,4% del mercado mundial de reservas y su cuota de mercado de soluciones tecnológicas para el sector de las reservas de viajes superaba el 28%, realizando operaciones en más de 200 países.

Una moda finisecular

Lo que hasta finales del siglo XX era un «coto cerrado» solo para grandes inversores, con el final del siglo XX se democratizó y a los parqués comenzaron a afluir pequeños inversores, que dinamizaron las prácticas y los productos bursátiles.

El gran «invento» por aquellas fechas se llamó OPV, acrónimo de Oferta Pública de Venta, que es algo tan sencillo, y a veces tan complicado, como titularizar el capital social de la compañía, que es adquirida desde pequeños inversores, grandes impositores e inclusive instituciones públicas.

Los inversores, además de poseer parte del capital social de la empresa, reciben dividendos, que pueden ser anuales, sobre los beneficios que obtiene la empresa, y en caso de grandes inversores, sus acciones les permiten inclusive ingresar en el consejo de administración.

Sequía

En lo que llevamos de año, marcado indudablemente por la pandemia de covid-19, la situación se podría calificar como de «sequía», ya que ninguna empresa se ha «lanzado al ruedo» y ha comenzado a cotizar.

Y eso ni en los mercados que podríamos calificar como «tradicionales», ni en otros con mayor capacidad de innovar, como el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), donde comienzan a cotizar PYMES, siempre con la intención de llegar a jugar en las «grandes ligas».

Sería necesario volver al año 2018 para encontramos con la empresa Solarpack, que comenzó a cotizar en el IBEX el 5 de diciembre de ese año, una compañía «verde» que instala y gestiona «huertos solares» de cientos de hectáreas.

Se extrema la tendencia por vías alternativas de financiación

La crisis sanitaria del covid-19, y el consiguiente «cerrojazo» que redujo la actividad económica a la mínima expresión, y que también salvó a medio millón de compatriotas de perecer, ha vuelto más reacias, si cabe, a las empresas a cotizar.

Por otro lado, la «barra libre» de liquidez que han impuesto los bancos centrales en Europa, queda para los anales la recomendación del FMI a los gobiernos de que gasten todo lo que puedan, hace que se puedan acceder a otras vías de financiación más baratas.

El peligro para la economía es que pueden acabar dándose situaciones de poca transparencia en cuanto a la financiación de sobre todo PYMES que se abstienen de salir a Bolsa.

Uno de los peligros de no financiarse en los mercados es que el dinero puede tener un dudoso origen, por lo que BME, el operador de la Bolsa española, recomienda que la misma transparencia en a financiación que se exige a las cotizadas, se les exija también a otras empresas.

Falta de cultura inversora

La inversión en Bolsa, salvo para los grandes inversores, tiene poco recorrido en España, ya que como hemos visto dicha inversión se abrió para los pequeños inversores a finales del siglo XX.

Debido a ello, en la mayoría de los casos, salvo grandes corporaciones, muchas empresas ni se plantean siquiera cotizar, lo que también tiene mucho que ver con lo que es la estructura empresarial existen en España.

Estamos en un país en el cual el tejido empresarial, en más del 90% está formado por PYMES, que por sus dimensiones ni se plantean pisar el parqué, lo que unido al carácter familiar de las empresas lastra su presencia en Bolsa.

Otro de los miedos que tiene muchas empresas, volvemos a reiterar, que son de carácter familiar o cuasi familiar, es el temor a que, si titulariza su capital social, puedan perder el control de la compañía, como ha sucedido en muchas de sus «hermanas mayores».

Fuente – EL PAÍS / rtve / Bolsas y Mercados Españoles / tu otro diario / Amadeus IT Group / SOLAR PACK / Oferta Pública de Venta en Wikipedia

Imagen – Leonie Vandekamp / Más Cuota / Magnus Maske / FDV / darkday / Ryan Shea / Yun Huang Yong

A punto de los 7.000

El selectivo IBEX 35 se espabila, superando, en 200 puntos, la «barrera psicológica» de los 6.800 puntos, sobre todo en lo que tiene que ver con las participadas del sector turismo, mientras que las bolsas europeas se recuperan en un entorno económico global de mejora de la economía

Producto del «arreón» que han dado muchas de las participadas del IBEX, el selectivo español ha subido un 2%, lo que le ha hecho estar rozando los 7.000 puntos, animado porque en Wall Street era fiesta, ya que se celebra en Estados Unidos el Memorial Day.

Superar la barrera psicológica de los 6.800 puntos ha sido posible debido a que el índice se ha visto impulsado porque la farmacéutica Novavax tendría muy avanzada una vacuna contra el covid-19.

Con la sesión de ayer, son ya cinco en las cuales el parqué español encadena cinco jornadas de subidas consecutivas.

Todos los parqués europeos suben

Y ello impulsado por la mejora en la confianza de los consumidores alemanes y los índices de confianza empresarial de la «locomotora» alemana, lo que ha permitido una consolidación de la subida de las bolsas de valores en todo el continente.

Esta mejora de los datos económicos se produce en un contexto de enorme volatilidad producto de la crisis sanitaria, que también lo está siendo económica, provocada por el covid-19.
Las economías europeas luchan por volver a la normalidad después del desbarajuste que ha supuesto el coronavirus, a pesar de que no sería muy aventurado apuntar que el próximo invierno se podría producir un nuevo brote de la enfermedad gestada en Wuhan.

El turismo lidera el alza

Son las empresas turísticas participadas las que lideran las subidas, con una Meliá que ayer subió un 26%, y que hoy ha vuelto a sumar un 12%, mientras que IAG, el consorcio aeronáutico en el que se encuentra englobada Iberia sube un 5,7%.

Pero la subida más significativa ha tenido que ver con el portal de reserva de viajes eDreams, que se ha «disparado» un 30%, y ha logrado situarse como el máximo valor de las participadas del IBEX 35.

Pero no solo el sector recreativo logra cuantiosos incrementos en el valor del título, sino que también constructoras como ACS logran incrementos en su valor que llegan al 8%, así como varias entidades financieras que encarecen su acción, como Sabadell y Bankia que suben un 5%.

Otro de los «pesos pesados» del sector financiero, como CaixaBank suma un 4% y Bankinter avanza un 3,6% y el banco que lidera Patricia Botín se valoriza un 3,3%.

A pesar de ello también hay valores que se dejan enteros, como es el caso de Telefónica, que se «deja» un 3%, después de que Barclays dejase de recomenzar la compra de títulos de la empresa que preside César Alierta.

Wall Street impulsa las subidas

Tras el cierre preceptivo por el Memorial Day – la traducción más aproximada sería Día de los Caídos – la bolsa de Nueva York ha visto como se producía una subida generalizada de las participadas.

La subida ha sido de algo más del 2% en los principales índices, como el Dow Jones, el Standard & Poor’s y el tecnológico Nasdaq. Ha sido en el índice industrial Dow Jones donde se ha producido la principal subida impulsando la cotización en bolsa de la farmacéutica Novavax.

Dicha biotecnológica parece que está desarrollando de una manera exitosa una posible vacuna que haga frente al covid-19, estando en fase de ensayos clínicos que parece que están dando resultados.

Las buenas noticias en el país que gobierna Donald Trump también se extienden a la mejora de la confianza del consumidor, escalando hasta los 86,6 puntos, lo que supone un incremento de nueve décimas con respecto a los datos de la oleada del pasado marzo.

En lo que respecta a la venta de viviendas en el coloso norteamericano, las 623.000 viviendas vendidas han dejado cortas las estimaciones, que hablaban de 480.000.

Un presente borrascoso, pero un futuro esplendoroso

Los mercados financieros ya tienen asumido que los resultados del primer y segundo trimestre del año serán malos, pero las prospecciones económicas para el resto del año apuntan a una recuperación.

Empresas de análisis económico, caso de Link Securities o Renta 4 indican que las ayudas de estado de Francia y Alemania a todos los sectores productivos podrían revertir la tendencia hacia un catabolismo económico.

Además, los inversores esperan el anuncio de la Unión Europea sobre las características que tendrá el Fondo de Reconstrucción, a pesar de que son muchos los actores políticos, sobre todo gobiernos del norte de Europa, que llaman a poner coto a su cuantía.

El euro se aprecia frente a otras monedas

El pasado martes se ha confirmado que se ha apreciado un 0,2% con respecto al dólar norteamericano, hasta llegar a los 1,09 dólares norteamericanos por cada unidad de la moneda europea.

Mientras tanto, la rentabilidad del bono español a 10 años no remonta, estando en el 0,685% en el día de ayer, mientras que la prima de riesgo se encuentra situada en los 116 puntos básicos.

La rentabilidad de la deuda pública de los países de nuestro entorno tampoco es que esté para «echar cohetes», con una rentabilidad, también de la deuda pública que vence en una década, con una prima de riesgo situada en los 203 puntos básicos.

El petróleo repunta

Mientras tanto, las materias primas también mejoran su cotización, en el caso del petróleo, el barril de Brent suma un 2% hasta llegar a los 36,23 dólares, mientras que el barril de referencia norteamericano, West Texas se aprecia un 3,5%, llegando a los 34,4 dólares por barril.

A pesar de que el mercado de futuros estaba «de capa caída» hasta abril, parece que las previsiones son halagüeñas, ya que se prevé que la cotización de crudo llegue a máximos en mes y medio.

Desde el gobierno norteamericano, el regulador estadounidense ha informado a los actores de dicho mercado energético que extremen el celo y provisionen para evitar un escenario en el que el precio del crudo podría volver a mínimos negativos.

Fuente – Cinco Días / Expansión

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