Highway to hell!

España podría participar en un ambicioso plan para trasladar por vía terrestre miles de toneladas de cereales provenientes de Ucrania, que tendrían como destino final los puertos del norte de África para intentar paliar la hambruna que se avecina

Entrar y salir de Ucrania, en plena guerra, se ha convertido en lo más parecido a una autopista hacia el infierno.

Las autoridades ucranias y el resto de las occidentales se devanan los sesos para sacar los miles de toneladas de cereales almacenados en los silos ucranios.

Ucrania es el mayor granero del mundo, y la falta de suministro de ese alimento ha dinamitado las perspectivas económicas occidentales.

Además, de no solucionar el problema rápidamente se puede provocar una hambruna de proporciones colosales en los países en vías de desarrollo.

España implicada

Nuestro país ha organizado un plan para sacar parte de ese grano desde la localidad polaca de Poznan hasta los puertos del mediterráneo español.

La idea sería que los puertos españoles, o mejor dicho sus silos, se convirtiesen en la un hub desde el que distribuir ese grano a los países del norte de África, y de ahí al resto del continente africano.

Rusia ha cerrado a cal y canto los puertos ucranios, por los cuales miles de toneladas de cereales se encuentran bloqueados lo cual está provocando el colapso de la economía ucrania, especializada en ser uno de los graneros del mundo.

Tal es la situación que el presidente de la Unión Africana, Macky Sally, ha hecho un dramático llamamiento a occidente para que faciliten la salida del grano ucranio hacia su continente, por el peligro cierto de hambrunas.

España se ha prestado enseguida a participar en un operativo que impida que en África se vuelva a producir una nueva hambruna que podría matar, como las anteriores, a miles de personas.

Un complejo plan logístico

El traslado del grano ucranio hacia Europa, y hacia su frontera más cercana, la polaca, tiene un problema añadido, que es el diferente ancho de vía ferroviaria.

Por ello el transporte tendría que realizarse hasta la frontera polaca en tren, y de allí se trasladaría a territorio polaco.

Una vez en el país que gobierna Mateusz Morawiecki volvería a ser cargado en trenes cuyo itinerario sería Polonia, Alemania, Luxemburgo, Francia hasta llegar a nuestro país.

Una vez en España el grano se derivaría a los silos de los puertos del Mediterráneo, y de allí a puertos del norte de África, a partir de los cuales repartir los cereales por toda África.

El operativo, comenzaría el 15 de julio, y las previsiones es que desde que el grano salga de Ucrania hasta que llegue a España pasarían solo seis días y en ella participarían tanto RENFE como la compañía nacional de ferrocarriles franceses.

Previsiones

El plan va a pasar por diferentes fases, y el primer envío de grano sería una cantidad modesta, que se acercaría a las 600 toneladas, lo que servirá como test para el grueso del envío, que la final del operativo podría llegar a las 6.000 toneladas, hasta septiembre.

España de ese modo aprovechará, en favor del gobierno ucranio, de la importante infraestructura de almacenamiento de grano que tienen los puertos de la vertiente mediterránea.

Sin embargo, nada como poder utilizar grandes barcos para el traslado del grano, lo que pasaría por el desminado de los puertos ucranios, ya que en un solo envío Rumanía pudo trasladar 70.000 toneladas de grano por vía marítima.

Zelenski augura una hambruna mundial

Y todo por el bloqueo ruso que está impidiendo que el grano ucranio salga por los puertos ucranios en lo que se ha convertido, nos referimos a Ucrania, no solo en el granero de Europa sino del mundo.

Las proporciones de producción de grano son ciclópeas: el año pasado Ucrania exportó 80 millones de tonelada de grano, lo que representa el 6 de la producción mundial de esos insumos.

Ahora, después de la Blitzkrieg no haya fructificado, ha planteado a Ucrania una guerra económica, con lo cual las exportaciones desde los puertos que controla el gobierno de Kiev resultan imposibles.

No solo es que el grano ucranio se esté pudriendo en los silos, es que tampoco se está pudiendo dar salida a las exportaciones de girasol y sus derivados, unas exportaciones en las cuales Ucrania es también una potencia.

Una crisis sobre otra crisis

La guerra en Ucrania está provocando un encadenamiento de un buen número de crisis: si en un primero momento fue la crisis energética, que todavía sufrimos, ahora se une a ella la crisis alimentaria.

Para el gobernante de Ucrania, la única solución es una victoria militar decisiva que haga que desde los puertos del país se pueda recuperar la actividad económica, pero para eso el ejército ucranio necesita armamento de última generación.

Ya a mediados de mayo, en el Consejo de Seguridad de la ONU se advirtió muy seriamente sobre la posibilidad de que se produjera una hambruna en los países subsaharianos, algo que ya se está produciendo.

Además, desde la ONU se advierte que la crisis alimentaria que se está configurando no sería puntual, sino que se podría extender en el tiempo, siendo las personas más afectadas las de menor renta.

Millones de personas

La previsión que hace el Programa Mundial de Alimentos de la ONU es que hasta 250 millones de personas se podrían sufrir la hambruna que se cierne sobre el mundo.

Pero esa emergencia alimentaria, se podría extender, en círculos concéntricos, y afectar a más de 1.600 millones de personas.

En los países emergentes, el 25% de la renta de las familias se va en la compra de alimentos, porcentaje que llega hasta el 40% en el África subsahariana.

Hay que tener en cuenta que, en un país como Egipto el pan elaborado con cereales solventa el 40% de las necesidades alimenticias de la población de aquel país.

Y mientras tanto, los silos ucranios rebosantes de cereales y girasol, que no pueden ser exportados por la «operación militar especial» del Kremlin, que ha provocado ya más de tres meses de guerra en Ucrania y miles de muertos.

Fuente – el diario / ABC

Imagen – waferboard / La Moncloa – Gobierno de España / Steve Knight / Christopher / Visem / manhhai / Ray Buchanan

Sumar a los emigrantes al mercado laboral

Es una de las soluciones que el Gobierno plantea para lograr cubrir casi 200.000 puestos de trabajo que no quieren los españoles. Entre las medidas que se plantean se encuentran la contratación en origen y la nacionalidad para aquellos migrantes que se formen en sectores deficitarios en mano de obra

Es lo que pretende el Ministerio de Trabajo para sumar a miles de migrantes al mercado laboral español.

Para ello desde Migraciones lo que se plantea es una regularización masiva para que ya con el permiso del trabajo y el de residencia se puedan sumar como mano de obra a sectores clave de nuestra economía.

Al mismo tiempo, también se está planteando que los estudiantes extranjeros puedan sumarse al mercado laboral en aquellas ocupaciones que no quieren realizar los nacionales.

Un salto cualitativo

Se trata de unas políticas que no se habían dado antes en España, que tradicionalmente ha racaneado las concesiones de los permisos de trabajo para que los migrantes puedan trabajar legalmente.

Para ello se han aliado los ministerios de Migraciones, Seguridad Social e Inclusión, en una ambiciosa reforma normativa para que el mayor número posible de extranjeros puedan trabajar en nuestro país.

Entre otros cambios normativos será necesario cambiar la Ley de Extranjería, pero es necesario para lograr que esos migrantes se incorporen a sectores económicos en los cuales los nacionales no quieren acceder.

Sectores que no cubren la demanda de mano de obra

Son muchos, y esta falta de sincronía entre oferta de puestos de trabajo y su cobertura se produce porque hay muchos empleos, que por su extrema dureza y estar mal pagados, han dejado de ser cubiertos por españoles.

Entre esos sectores encontramos el transporte, el campo, la hostelería y la construcción, sectores que los nacionales ya no consideran como atractivos para trabajar en ellos.

Inclusive la industria tecnológica se las está viendo y se las está deseando para encontrar personas con las suficientes habilidades digitales como para poder ocupar puestos de baja cualificación en ellos.

Real Decreto

Aunque todavía se encuentra en estado de borrador, sobre todo porque los ministerios implicados en la reforma todavía tienen que seguir haciendo sus aportaciones, si se vislumbran tres «patas» principales.

La primera de ella sería la contratación en origen, esto es el extranjero, de perfiles «apetecibles» por las empresas españolas que no encuentran en territorio nacional esos perfiles.

La segunda de las «patas» sería permitir que los estudiantes extranjeros en España puedan trabajar y compatibilizar una ocupación laboral con sus estudios.

Por último, también se permitiría la regularización de aquellos migrantes que se formen en sectores económicos en los cuales hay un déficit de trabajadores.

Por último, la iniciativa ejecutiva también quiere regular el acceso de extranjeros al régimen de autónomos, como una medida más de generar actividad económica de los que vinieron allende de nuestras fronteras.

No es una barra libre

Nada más lejos del gobierno que desarrollar una regularización masiva, como ya hicieron gobiernos anteriores, concretamente del PP.

Pero si es una suavización de la normativa que permita además de la contratación en origen que se puedan cubrir puesto de trabajo a los que ya casi ningún español está dispuesto a ocupar.

Lo paradójico de la situación es que España es el país de la zona euro donde mayor tasa de desempleo existe – un 13,65% – con casi 110.000 puestos de trabajo sin cubrir.

El 69% de los empleadores tiene problemas para cubrir puestos de trabajo, algo que no ha sucedido en los últimos 15 años.

Lo que no se plantea el gobierno son regularizaciones masivas como se produjeron con gobiernos precedentes, que en poco ayudaron al mercado laboral español.

Una explicación multifactorial

Una de las causas es la falta de formación en determinados desempeños laborales a lo que se une la poca movilidad geográfica que es un mal endémico en nuestro país.

A ello se une, como ya hemos indicado que ciertos puesto de trabajo han dejado de ser atractivos para los nacionales a lo que se unen que son puestos de trabajo muy mal remunerados.

Por otro lado, la legislación migratoria actual, en su formulación promueve que sean personas en situación irregular en España las que cubran determinados puestos de trabajo, lo cual redunda en un empeoramiento de las condiciones laborales.

Los trabajadores migrantes son necesarios desde para el mantenimiento del sistema público de pensiones como para el buen funcionamiento del mercado laboral, pero es necesario que la emigración se produzca de manera regular, ordenada y segura.

Por otro lado, algunos países de nuestro entorno europeo también entienden que necesitan que una migración ordenada recale en sus fronteras para seguir teniendo una economía vigorosa en el tiempo.

Contratar en origen

Es una de las tácticas que se ensayan para lograr una migración ordenada y de sujetos que puedan aportar algo a la economía española.

En la actualidad el único proceso de ese jaez que se lleva a cabo es la contratación, en origen, de 10.000 temporeras marroquíes para la recogida de la fresa en los campos onubenses.

Con ello, las empresas del campo de Huelva solventan la falta de mano de obra que hay en esos puestos laborales, pero entre un 10% y un 30% de las temporeras se quedan irregularmente en nuestro país.

De lo que se trataría es utilizar ese modelo de contratación para otros sectores que también tiene falta de mano de obra como es el del transporte o de la construcción.

La medida se vehicularía con permisos de trabajo con permisos de trabajo de cuatro años que le permitiría trabajar en su sector por periodos de nueve meses.

Si el migrante retorna a su país después de esos cuatro años, accedería a un nuevo periodo de permiso de trabajo de otros cuatro años.

También existiría la posibilidad que el trabajador migrante pueda acceder a una autorización de residencia de otros dos años.

Para determinados tipos de empleos, como el del transporte, que hace necesaria una habilitación, los migrantes recibirían un permiso de residencia previo de seis meses para que logren esas habilitaciones necesarias.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Matt Brown / Florian Volk / Ian Preston / Agencia Estatal del Boletín del Estado / Larry Koester / Rab Lawrence / U.S. Department of Agriculture

Mala cosecha

En nuestro país y sobre todo en lo que tiene que ver con áridos, teniendo en cuenta que la mayor parte de la cosecha se dedica a piensos para la cabaña ganadera nacional; debido a ello España, un año más, tendrá que importar cereales, como la cebada, y los trigos, tanto duros como blandos

Y este año debido al calor y al pedrisco que ha castigado los cultivos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.

A pesar de ello, debido a la demanda exterior, los agricultores podrán realizar este año una «caja» mejor que en los ejercicios fiscales precedentes.

Sobre todo, cereales y en Andalucía

Va a ser el territorio más castigado por las inclemencias meteorológicas, debido, paradójicamente, a la falta de lluvias que han asolado esas tierras en los últimos meses.

Como consecuencia de la escasa pluviosidad, el cultivo más afectado va a ser el de los cereales, que es una de las bases de cultivo en Andalucía, por delante de los demás plantíos.

Se estima que la cosecha de cereales andaluza sea un 20% que la cosecha anterior, por lo que muchas explotaciones agrícolas van a ver como se resienten sus beneficios, a pesar de que nos encontramos en un ciclo alcista.

Luces y sombras

A pesar de que no vienen mal dadas para otras regiones agrícolas, caso de Castilla – La Mancha, Extremadura y Aragón, en algunas zonas de la Península se esperan cosechas históricas por su abundancia.

Entre esas comunidades autónomas afortunadas se encuentran Castilla y León, La Rioja y Navarra, a las cuales la excesiva pluviosidad siempre afectaba negativamente, y la sequía potencia sus cultivos.

También por el pedrisco

Además de las altas temperaturas y la falta de una cantidad suficiente de lluvias, este año la meteorología se ha conjurado para atraer un frente que ha dejado pedrisco en muchas regiones agrícolas españolas.

En el caso de Aragón y Castilla y León la borrasca ha afectado a 125.000 hectáreas, con unos daños estimados que podrían llegar a los 30 millones de euros.

De esa enorme cantidad de cultivos, aproximadamente 100.000 hectáreas corresponden a cultivos de cereales.

A pesar de todas esas inclemencias meteorológicas, se espera una cosecha de 20 millones de toneladas, no demasiado lejos del récord que se logró en la cosecha anterior donde se recolectaron 26 millones de toneladas de áridos.

Buena temporada en Reino Unido y la UE

Las buenas cosechas de España también se han extendido al resto de la Unión Europea y el Reino Unido, donde se espera una cosecha de 315 millones de toneladas.

Eso supone, que en los campos de cultivo del resto de la Unión Europea y del Reino Unido se ha logrado recolectar 18 millones de toneladas más que en el ejercicio anterior.

Tal es el volumen de la cosecha que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO en sus siglas en inglés, estima que se logrará una cosecha récord en lo que tiene que ver con el trigo y con el maíz.

Una España deficitaria

A pesar de que no es descabellado calificar a España como uno de los graneros de Europa, las necesidades anuales de áridos se encuentran en los 35 millones de toneladas.

Esa cantidad se divide en 4,5 millones de toneladas para uso humano, 2,7 para un uso industrial de las industrias de transformación y 26 millones de toneladas que se destinan a forraje para animales.

Debido a la falta de sincronía que existe entre lo que se produce y lo que se necesita, España importó en el anterior ejercicio 7,5 millones de toneladas de maíz y 3 millones de toneladas de los denominados trigos blandos.

La mayor parte de la importación se dedica a forraje para la importante cabaña ganadera que existe en la Piel de Toro, una de las más abundantes de la Unión Europea.

Precios al alza

A pesar de que en los últimos años los precios de los productos agrícolas habían gozado de gran estabilidad, la demanda y la necesidad de importación han catapultado los precios hacia arriba.

Inclusive en el precio por tonelada de los trigos blandos, trigos duros, maíz y cebada se han logrado precios máximos con respecto a los últimos años, debido a que su uso fundamental es el forraje animal.

Inclusive otra materia prima agrícola que tiene como objetivo alimentar al ganado, nos referimos a la soja, el incremento del precio por tonelada con respecto a la cosecha anterior ha sido del 30%.

Cosecha de frutos con hueso: no son buenas noticias

Es otro tipo de cultivo en el cual se espera que la cosecha de este 2021 también disminuya, alrededor de un 6% siempre según fuentes del sector.

Pero si se ponen en perspectiva los datos con los últimos cinco años, el resultado es todavía peor, ya que la disminución es de un 20%.

Se trata del segundo año consecutivo en que la recolección de melocotón, paraguayo, pavía y nectarina disminuye, llegando a una cantidad total de 1.218.694 toneladas.

Los datos de la proyección para 2021 provienen de las Cooperativas Agro – Alimentarias de España y como se puede leer, los datos no son buenos.

Otra vez la meteorología

En la disminución del número de miles de toneladas, el factor decisivo, para mal, ha sido la meteorología, en concreto las importantes heladas que hubo en pasado mes de marzo.

Las zonas agrícolas más afectadas por la importante bajada del termómetro fueron las tierras de labranza del Valle del Ebro y las zonas aledañas.

Sin embargo, la mala meteorología se ha replicado en el resto de las tierras de cultivo de frutas con hueso que existen a lo largo y ancho de la Unión Europea.

Debido a ello, la cosecha europea de melocotón, nectarina, paraguayo y pavía también se ha reducido, en el conjunto de la Unión Europea casi un 20%.

Con diferencia, el país más perjudicado, además también por bajas temperaturas, es Italia, que verá este año 2021 como su cosecha de frutos con hueso disminuye hasta un 10% con respecto a la recolección del 2020.

Del mismo modo, Grecia tendrá una cosecha de frutos con hueso 360.000 toneladas menor que el año anterior, lo que va a suponer una debacle para los agricultores helenos de frutas con hueso.

Fuente – EL PAÍS / valencia fruits

Imagen – Rae Allen / A. Peach / Sreejith Kulamgarath / Forest and Kim Starr / Alfonso Beyanas / Woosh / TWIN LOC