¿Una empresa pública de energía?

Por primera vez, la ministra de transición ecológica, Teresa Ribera, ha hecho declaraciones sobre la posibilidad de crear una gran empresa pública de energía, aprovechando que en estos próximos años caducan las concesiones de los saltos de agua de muchas presas hidroeléctricas

Es una de las medidas estrella que lleva pidiendo Unidas Podemos casi desde su fundación, y la intención se ha producido en cada programa electoral que ha firmado la coalición electoral que liderase Pablo Iglesias Turrión.

El gobierno se ha puesto manos a la obra para intentar limitar las cifras récord que está alcanzando en estos últimos meses el recibo de la luz.

Una de las soluciones sería que las eléctricas cambiasen la política de tarifas, por una tarifa regulada, mucho más estable que el sistema de las subastas, en la que a cambio las eléctricas introducirían una prima.

Soluciones

De lo que sí está convencido el gobierno y la ministra del ramo, es de que como no se va a solucionar el problema es convocando movilizaciones en la calle, como quieren algunas organizaciones políticas de izquierda.

A favor de la tesis de crear una empresa energética pública se encuentra el hecho de que en estos próximos años las concesiones de los saltos de agua que generan electricidad van a ir caducando.

Teresa Ribera, la ministra para la transición ecológica considera inoperante organizar un calendario de movilizaciones para lograr bajar el precio de la energía.

Algo que, aunque pueda ser un buen símbolo de lo que opina la ciudadanía sobre la subida del recibo de la luz, es algo así como organizar una manifestación para que baje el precio del petróleo, una boutade.

Lo que sí se puede hacer, y o está haciendo el ministerio de Rivera, es extender la protección a los clientes vulnerables y hasta aquellos clientes que, aunque pueden pagar el recibo de la luz, ven como cada vez tiene que pagar más dinero por él.

Una empresa pública de energía

Es una de las posibles soluciones que el gobierno está barajando, aprovechando que en los próximos años caducan las concesiones sobre los saltos de agua que en España general electricidad hidroeléctrica.

Desde su socio de gobierno, su lideresa Ione Belarra considera como una buena noticia que el PSOE esté plateándose la posibilidad de crear una empresa pública de energía, con lo que la posibilidad de una tarifa regulada sería posible.

Sin embargo, en fechas recientes, el pasado enero, la propia Ribera negaba la viabilidad de una empresa pública de energía, aunque también opinó que hay ejemplos interesantes en los países de nuestro entorno.

Otras alternativas

Una tarifa regulada sería una de las soluciones para evitar las subidas en el recibo de la luz, aunque se prevé que en los próximos meses se puedan seguir produciendo aumentos en el precio de la electricidad.

Para ello, las eléctricas piden poder tener acceso a una prima, que desde fuentes del ministerio de Transición Ecológica afirman que sería pequeña.

Inclusive una tarifa regulada también debería de tener un tramo fijo mayor del que se está produciendo en la actualidad, ya que hay que tener que el Precio Voluntario al Pequeño Consumidor da poco juego a las eléctricas.

El PVPC se indexa a las oscilaciones del mercado de la energía, lo que ha provocado estos últimos meses unas subidas del recibo como no se conocían hasta ahora.

Variables no controlables

Realmente, y así lo ha intentado trasladar Teresa Rivera a los españoles, el aumento del precio de la energía, en estos últimos meses, ha dependido de la subida de precio del gas natural y el precio de las emisiones de CO2.

Son dos variables que escapan al control del gobierno ya que esos precios se regulan internacionalmente y están completamente gobernados por el mercado.

Sin embargo, Ribera si ha considerado que la regulación marginalista del precio de la energía, en manos de las eléctricas, fundamentalmente IBERDROLA y ENDESA está completamente desfasado.

Además, estas eléctricas consiguen en su gran mayoría la electricidad de los saltos de agua, y el agua, lo establece la Constitución, es un bien público a partir del cual estas empresas logran su beneficio privado.

Sin respuesta de Bruselas

Sin embargo, Bruselas sigue como convidado de piedra, pudiendo ser un factor de cambio ya que parte de la legislación de energía emana directamente del Parlamento Europeo.

Por ello las peticiones, parte de ellas desde España, de cambiar la fórmula para determinar lo que les llega a los ciudadanos en el recibo de la luz ha caído en saco roto.

Bruselas considera que [el sistema marginalista] es el más cómodo, el más eficiente, el más sencillo y nos ha permitido beneficiarnos mientras los costes de las distintas tecnologías eran parecidos.

El recibo de la luz sube un 35% en un mes

A pesar de que junio ha sido el mes donde más ha subido el recibo de la luz, todo parece indicar que en el mes de agosto será todavía mayor.

En tarifa regulada, cuyo índice es el PVPC y si se tiene contratada una potencia de 4,4 kW, en el mes de agosto un usuario medio pagará 84,35 euros en una factura media, lo que supondría superar en casi tres euros la factura de julio.

Y todo ello después de que el gobierno se haya avenido a bajar el IVA del 21% al 10%, ya que, en caso de no haberse aplicado el IVA reducido, el recibo hubiese escalado hasta los 92,79 euros.

El kilovatio / hora para el usuario adherido a la tarifa PVPC ha sido de 11 euros y 88 céntimos, algo que no se recordaba desde hace algunos años.

La OCU protesta

La Organización de Consumidores y Usuarios denuncia que la tarifa PVPC está ocultando a los usuarios el verdadero precio de la electricidad.

En una factura tipo de cualquiera de las productoras y / o comercializadora de electricidad no aparecen los precios desglosados, por tramos horarios, de la energía que se ha consumido en el mes, o en dos meses si eso recoge la tarifa.

En no recoger el desglose por tramo horario no permite a los consumidores organizar su consumo de energía dependiendo del coste que tiene en cada horario.

Fuente – el diario / LA VANGUARDIA

Imagen – kecko / Mark Turnauckas / Naotake Murayama / Chris Potter / Matthew Smith / European Parliament / Steven Jackson / ocu

La gasolina en máximos

Producto de una demanda creciente de derivados del petróleo, una vez que parece que la pandemia de SARS-CoV-2 está quedando atrás, el precio de la gasolina y el gasoil en España no deja de crecer desde noviembre: ahora un depósito de gasolina cuesta 75 euros y el de gasoil 68 euros

El crudo y sus derivados marcan máximos históricos en España, con el mayor precio en siete años, donde un depósito de gasolina cuesta, de media, 75 euros y uno de gasoil escala hasta los 68.

La subida está siendo sostenida y lleva varias semanas en alza, llegando a unos precios que no se recordaban en 7 años, y hoy por hoy el precio de la gasolina se sitúa en 1,37 euros el litro y en 1,23 el del gasoil.

Una subida mantenida desde noviembre

Los consumidores ven, desde el pasado noviembre, como el litro de combustible, tanto la gasolina como el gasoil, suben de manera sostenida desde hace más meses de lo que les gustaría.

Hasta hoy el precio de la gasolina ha aumentado un 19% y un 21% el del gasoil, producto de la subida de precio del barril de Brent, el índice con el que se alinea en Europa el precio de los combustibles.

Este jueves, el precio del barril de petróleo que se ha colocado en 73 dólares, teniendo en cuenta que en noviembre la referencia de precio del barril de petróleo del mar del Norte estaba en cuarenta dólares norteamericanos.

Una subida artificial

Aunque la gran incógnita a despejar es si el barril de crudo seguirá subiendo, los aumentos de precio se deben únicamente al capricho de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, no ha una necesidad del mercado.

Ha sido la OPEP, limitando el número de barriles de petróleo que salen al mercado, la que ha recortado la producción y a una misma demanda el precio no ha hecho sino crecer.

Por todo ello, con un planeta saliendo de la recesión económica producida por la pandemia de SARS-CoV-2, lo que está trayendo un aumento de la demanda, no aumentar la oferta de petróleo y sus derivados, lleva a una escalada alcista de los precios.

Sin embargo, esta situación podría hacer que los productores americanos de crudo a partir del fracking vayan a inundar el mercado con sus productos, lo que indefectiblemente obligaría a la OPEP+ a «mover ficha».

Reequilibrar el mercado

Saliendo de la pandemia y con unas economías con «hambre» de crecimiento, el equilibro de los precios no volverá, a decir de los expertos, hasta 2022.

En ese año se espera que las necesidades mundiales de crudo escalen hasta los 3 millones de barriles diarios, y es esperable que ante ese movimiento del mercado la OPEP+ reaccione.

Es posible que, ante esa nueva demanda, la producción mundial de petróleo llegue a los cinco millones de barriles diarios, y ante más oferta, los precios vuelvan por sus fueros.

Pero hasta dentro de un año aproximadamente, seguiremos teniendo que lidiar con unos precios alcistas, y la economía española tendrá que seguir «rascándose el bolsillo» para pagar la minuta del combustible.

Algunos analistas intuyen que hasta que el mercado se autorregule es posible que veamos «picos» de hasta 100 dólares por barril de crudo.

Un negocio menguante

El mercado de los combustibles fósiles y derivados y del gas será menguante en los próximos años, debido a que cada día son más los países, muchos de ellos desarrollados, que se han puesto como meta tener emisiones 0 en pocos años.

La única manera de conseguir eso pasa por potenciar las energías verdes y renovables en detrimento del tradicional mix energético basado en combustibles fósiles y gas natural, que es la «receta» actual.

La inversión en infraestructuras petrolíferas es cada vez menor, básicamente porque las petroleras se dan cuenta de que su negocio tiene fecha de caducidad, algo que paradójicamente no hace sino subir el precio de sus productos.

Desde la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se estima que si lo que se pretende lograr es emisiones 0 en el 2050 es necesario dejar de invertir en el negocio de los combustibles fósiles, carbón y gas natural.

Francia, el «espejo» en el que se mira Europa

Nuestro país vecino es un ejemplo para el resto de los países europeos, ya que es el principal productor de energía de la UE sin que eso le haya hecho renunciar a la «energía verde».

El país que gobierna Emmanuel Macron ha logrado que el 95% de su generación eléctrica se consiga con tecnologías de bajas emisiones.

Francia es, dentro de los países de la Unión Europea, el que más energía exporta, buena parte de ella a España, logrando por ello pingues beneficios que el año 2020 llegaron a los 3.000 millones de euros.

Francia lidera una serie de países, de los que forman parte también Bélgica, Suiza, Austria y los países nórdicos que demuestran en la práctica como se puede hacer compatible la generación eléctrica con un respeto escrupuloso a la naturaleza.

Una producción enorme con poca huella de carbono

En el caso de nuestro país vecino, la producción anual de electricidad es de 40 GW anuales, con una de las huellas de carbono más pequeñas de toda Europa: 40 gCO₂eq/kWh.

Para poner en perspectiva la huella de carbono francesa, por Kilovatio de energía producido, nuestro país tiene una huella de carbono de 217 gCO₂eq/kWh con una producción de GW que es la mitad de la francesa.

Por equiparla la huella de carbono francesa con la de un país que tiene casi la misma generación eléctrica, 40 GW anuales, podemos decir que Alemania contamina 284 gCO₂eq/kWh

Alemania, un caso especial

La enorme huella de carbono de Alemania con respecto a un productor de electricidad como Francia que genera un volumen similar de electricidad se debe a que parte de la generación eléctrica alemana proviene del carbón.

A pesar de ello, en Alemania el 50% de la generación eléctrica se produce a partir de fuentes renovables, pero el uso del carbón pende como una pesada losa.

Un país cercano al de Ángela Merkel, Polonia, es uno de los más «sucios» a la hora de generar electricidad, ya que la mayor parte de esa generación se basa en el carbón.

El país que gobierna el Partido Ley y Justicia de Jarosław Kaczyński tiene una huella de carbono de 700 gCO₂eq/kWh, siendo uno de los países más contaminantes de toda Europa.

Fuente – EL PAÍS / xataka

Imagen – Tennssee Valley Authority / Robert Geiger / Yi Fei / Roel Hemkes / GCP Grey / John Fielding / Thomas Kohler / Roman Ranniew

A pesar de todo hay dividendos

Con una crisis económica que no se conocía desde hace un siglo, y con varias empresas del IBEX que han perdido la mitad de su valor en Bolsa, las cotizadas, un año más, han vuelto a repartir beneficios

Y no en un número menor, ya que los dividendos que van a repartir las cotizadas ascienden casi a 10.000 millones de euros.

Y eso a pesar de una crisis económica, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 que ha provocado un hundimiento de PIB que no se recordaba desde hacía 100 años, cuando se perdieron las colonias de Cuba y Filipinas.

El 60% de las cotizadas del IBEX 35 han repartido, en dividendo, 9.558 millones de euros, en pleno periodo bajista.

Menor que en el 2019

La crisis, que ha supuesto un desbarajuste económico en unos momentos, comienzos del 2020 donde las empresas comenzaban a «hacer negocio», evidentemente ha hecho reducir el dividendo.

Como no podía ser de otra manera, han sido las blue chips las que más dividendos han repartido, caso de BBVA, Santander, Iberdrola.

Sin embargo, también ha habido otras compañías, caso de MásMóvil o ACERINOX que han dejado el reparto del dividendo para, al menos, el año que viene.

Bien es cierto que el dividendo que se ha repartido ha sido un 30% menor que el que los bonistas recibieron en 2018, algo en lo que también ha tenido mucho que ver el BREXIT y otro tipo de turbulencias financieras.

Inclusive compañías cotizadas que han entrado en pérdidas se han atrevido a repartir dividendo, caso de Endesa, Ferrovial, Telefónica y Repsol.

Tributar lo menos posible

Del informe La hora del compromiso. Las empresas del Ibex 35 ante el reto de la pandemia, de Intermón Oxfam, se desprende que las empresas del IBEX tenían 740 filiales en paraísos fiscales.

Aunque eso supone un 8% menos que en el ejercicio fiscal precedente, también supone multiplicar por treinta las filiales que tenían hace diez años.

Las cotizadas que más usa los paraísos fiscales son el Santander, Repsol y ACS, con, respectivamente 176, 62 y 98 filiales.

Sin embargo, otras cotizadas, caso de AENA, Bankia, Mediaset, o Indra no tenían, a tenor de los datos que obran en poder de Intermón Oxfam, filiales para eludir impuestos en paraísos fiscales.

Falta de equidad salarial

Es otra de las constantes de las cotizadas en el IBEX 35, algo que con el tiempo parece que no se ha solucionado.

A pesar de que la «brecha» salarial se redujo en el 2019, la diferencia salarial de las cúpulas de las cotizadas y sus «soldados rasos» son enormes.

Un consejero delegado de algunas de las empresas del IBEX recibe en solo 3 días lo que la mayoría de los trabajadores de dicha compañía les cuesta ganar todo un año.

Esto es, un CEO de alguna de esas compañías gana 123 veces más que lo que ingresa anualmente un trabajador con ingresos medios de esas empresas.

El ejemplo más destacado es ACS, donde su primer ejecutivo gana 531 veces más que lo que supone el sueldo medio de la empresa.

Sigue la brecha de género a efectos retributivos

Las mujeres, en los «buques insignia» de la empresa española, ganan, de media, un 15% menos que sus pares varones, realizando el mismo trabajo.

Las empresas donde más se produce la «brecha salarial» son, con diferencia, Santander, ENDESA y ACS.

También encontramos empresas, pocas, donde de media las mujeres ganan más que los hombres, como son Meliá Hotels, Arcelor Mittal, Siemens Gamesa, Iberdrola y Acerinox.

Pocos ejecutivos

Es otra de las realidades del IBEX 35, en donde, aunque el 46% de la masa laboral son mujeres, solo están representadas con el 25,9% de los puestos ejecutivos, aunque con los años se ha producido una mejora.

Con esos datos, se tardarán 58 años en lograr la equidad en cuanto a la representación de las mujeres en los puestos de alta dirección.

Una excepción en unos puestos directivos mayoritariamente masculinizados es INDITEX, donde el 79% de los puestos ejecutivos están cubiertos por mujeres.

Un IBEX solidario

Como lo cortés no quita la valiente, la mayoría de las empresas del IBEX 35 han sido profundamente solidarias en esta crisis de SARS-CoV-2 que todavía nos afecta.

Las iniciativas han sido de todo tipo: reparto de material sanitario, manteniendo el sueldo íntegro de sus empleados y más.

Desde Intermón Oxfam se aplaude que la gran empresa española comience a tener responsabilidad social corporativa, y se dé cuenta de que vive inserta en un entorno social asolado por una pandemia.

Empresas españolas en el punto de mira

Es otra de las derivadas de la pandemia de SARS-CoV-2, y es que grandes inversores internacionales andan al acecho de grades empresas españolas que estén «de capa caída».

Son muchas las cotizadas que están en tal situación de fragilidad, que muy bien grandes inversores y fondos de inversión extranjeros podrían optar por efectuar una OPA.

Las «piezas» más cotizadas son las grandes infraestructuras y las grandes empresas hoteleras, ahora que estás últimas están en números rojos por haber perdido las temporadas de verano y Semana Santa.

Hasta septiembre de 2020, la inversión en España ascendía 3.712 millones de euros, y de ese volumen inversor el 80% procedía de fondos internacionales de inversión y solo un 18% respondía a inversores nacionales.

Y todo parece indicar que ese «apetito» inversor podría aumentar en los próximos meses, máxime cuando en la Bolsa española se están ejecutando más órdenes de venta que de compra.

Hasta en el IBEX

Y el panorama es desolador, con 28 de las 35 compañías que conforman el IBEX con su balance en números rojos.

De esas, siete – IAG, Banco Sabadell, Meliá Hotels, Repsol, Merlin Properties, Telefónica y Santander – han perdido un 30% de su valor bursátil.

Repsol y Telefónica están en el punto de mira de los grandes inversores internacionales, siendo Deutsche Telekom el principal candidato para hacerse con la compañía que dirige Álvarez – Pallete.

Otra de las cotizadas, Merlín Properties, está siendo observada con detenimiento por el grupo canadiense Brookfield, a pesar de que todavía no ha hecho ninguna oferta de compra.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO

Imagen – Iberia Airlines / World Travel & Tourism Council / Anonymous Account / Senado Federal / gauge opinion / Eric Chan / Anthony Easton / Rob Dammers / Nick Fewings

El teletrabajo se impone

Producto de la crisis sanitaria del covid-19, España, un país con un porcentaje de teletrabajo bajísimo, ha enviado a una multitud de profesiones a sus domicilios a trabajar en «remoto» utilizando medios telemáticos; son, con diferencia, los trabajadores autónomos, los que más están optando por esta modalidad de trabajo

Según estimaciones del Banco de España, la entidad emisora, el 33% de los empleos son susceptibles de poder ejercerse en modalidad de teletrabajo, lo que supone seis millones de trabajadores, de los que la mitad tiene formación universitaria.

El teletrabajo se va imponiendo como una medida necesaria para hacer frente a la pandemia del coronavirus, al menos en aquellos empleos que son susceptibles de poder desarrollarse en «remoto».

Algo marginal hasta ahora

Los datos que obran en poder del banco del que es gobernador Pablo Hernández de Cos informan que, en el 2019, solo el 8% de los empleos se realizaban en «remoto», esto es, utilizando el teletrabajo, y además de manera ocasional.

Pero en el último informe de la entidad emisora se estima que, hasta el 30% de los trabajos son susceptibles de utilizar la modalidad del teletrabajo, lo que supondría que hasta seis millones de personas podrían ejercer su profesión desde sus domicilios utilizando medios telemáticos.

Bien es cierto que más de la mitad de los que podrían trabajar en «remoto» tienen formación universitaria, pero las posibilidades que ofrece el trabajo en «remoto» son fabulosas, ya que se estima que hasta un tercio de los puestos de trabajo pueden ser susceptibles de utilizar el teletrabajo.

Son aquellas personas con un menor nivel educativo las que tiene más problemas de utilizar el teletrabajo, además de porque sus trabajos son difícilmente susceptibles de utilizar medios telemáticos, porque muchos de ellos carecen de habilidades digitales.

De aquellos que pueden trabajar en remoto, el 50% tienen un título universitario, el 34% han alcanzado un diploma de secundaria o tienen alguna «carrera» sin terminar y solo el 16% no ha alcanzado el bachiller.

Proyecciones del 60%

Pero el Banco de España va mucho más allá: estima que el 60% de los trabajadores cualificados, en un futuro no muy lejano, podrían acabar ejerciendo sus obligaciones laborales mediante medios telemáticos y no necesariamente teniendo que ir a «fichar» en la oficina.

Quizás el sector en el que menos se ejerce el teletrabajo, y en donde se podría mejorar el desempeño, es la administración pública, donde se estaban, hasta ahora, ensayando tímidamente ese tipo de procesos.

Pero el trabajo en «remoto» se puede implementar en otros muchos sectores, entre los que cabe citar el del comercio, la energía, actividades recreativas y hasta el sector de las manufacturas.

Sin embargo, otros muchos sectores ya han abrazado el nuevo paradigma, como es el sector de la informática y de las tecnologías de información, el inmobiliario, el financiero y muchas profesiones liberales.

También se desprende del informe que son las empresas de más de 50 trabajadores las que pueden obtener más beneficios de que sus trabajadores puedan ejercer su actividad en «remoto».

Inclusive uno de los sectores más golpeados por esta crisis del coronavirus, el de los trabajadores autónomos, hacen ya un uso intensivo del «remoto»: el 56% de ellos teletrabajan al menos la mitad de la jornada laboral semanal.

Las ventajas e inconvenientes del teletrabajo

Las ventajas son múltiples, tanto para los trabajadores como para las empresas, y entre ellas podemos citar un aumento de la productividad más que evidente, aunque bien es cierto que para lograr ese aumento el trabajo se tiene que organizar bien.

Además, poder trabajar desde el domicilio o desde un espacio de coworking cercano al domicilio, permite ahorrarse tediosos viajes al centro de trabajo, ya sea en transporte público – siempre se puede aprovechar el tiempo leyendo algo – o bien en vehículo privado.

Sin embargo, y sobre todo para los no acostumbrados a ello, también existen inconvenientes: el sentirse aislado, se pierde la noción del horario que, si se tiene en una oficina existe, y aumenta el estrés y los problemas de salud producto de que se suele estar reconcentrado en la labor.

Lo más conveniente, a la hora de mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida personal, es que el teletrabajo se desarrolle varios días a la semana, pero que también haya trabajo presencial en la oficina o algún tipo de coordinación «en vivo».

Producto de los tiempos

Bien es cierto que con la situación que estamos viviendo ahora, con una epidemia de covid-19 que comienza ahora a estar controlada, pero con el peligro constante del contagio, al menos hasta que se encuentre una vacuna, el teletrabajo se va a imponer.

Hasta ahora, como ya hemos referido, con solo el 8% de los trabajos en «remoto» en el 2019, España tiene unos bajos porcentajes de teletrabajo, si se comparan con el grueso de los países de la Unión Europea.

Los datos, comparados con la «piel de toro» son apabullantes: en Holanda y Suecia el 30% de la fuerza laboral teletrabaja, en Francia el 20% de la masa laboral y en Alemania algo más del 10%.

Además, el teletrabajo está en plena coincidencia con el proceso de desescalada, y puede servir para una normalización progresiva de la actividad laboral, permitiendo mantener la misma productividad que si la actividad laboral estuviese normalizada, hasta que efectivamente se vuelva poder trabajar como se hacían ante antes de la pandemia.

Por lo menos hasta Navidad

Y sobre todo en lo que tiene que ver con la gran empresa, como pueda ser le caso de la energética Endesa, que calculan que el 38% de su plantilla no volverá a la oficina antes de las navidades.

Otra energética, la antigua Gas Natural Fenosa, ahora Naturgy, retrasa ese retorno, para algunos colectivos – embarazadas, empleados con patologías previas y mayores de 60 años -, al próximo año 2021.

Por seguir con el rubro de la energía, aunque dirigiéndonos a la península italiana, la energética ENEL ha informado que 37.500 miembros de su plantilla están trabajando en «remoto».

La compañía que dirige Maria Patrizia Grieco prevé que dichos trabajadores no volverán a sus centros de trabajo hasta bien entrado el 2021, fecha que estará sujeta a revisión en caso de que la pandemia del covid-21 se vuelva a desmandar.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO / Enel en Wikipedia

Imagen – Rawpixel Ltd / Jason Riedy / Jason Lander / Kai Hendry / Antonio Castagna

Déficit de tarifa eléctrica en el horizonte

La presente crisis económica, va a hacer que aumente para las eléctricas el que se denomina déficit de la tarifa eléctrica, sumado a un aumento de la morosidad y de la reducción de la potencia eléctrica contratada, va a lastrar las cuentas de resultados de las empresas de generación eléctrica en una magnitud nunca conocida

Es lo que se adivina por la caída de la demanda eléctrica producto del «parón» de dos semanas de la mayoría de los sectores económicos, a pesar de que se ha producido un repunte del mercado doméstico.

El déficit de la tarifa eléctrica para este año 2020 podría llegar a los 1.000 millones de euros, en concreto lo valoran entre los 350 y los 1.000 millones de euros de los que tendrían que hacerse cargo las eléctricas.

Entre los factores que están provocando esta situación se encuentran menos demanda, más impagos, bajada de potencia y menos beneficios por aumento de impuestos.

Otro efecto colateral de la crisis sanitaria

Como a todo el mundo se le alcanza, el absoluto parón económico de dos semanas prácticamente ha desarbolado la economía española, y las eléctricas son ajenas a este proceso.

Sobre todo, la falta de demanda eléctrica de la industria y otros sectores fabriles, explica una caída brutal del consumo, lo que va a provocar un aumento del déficit de la tarifa eléctrica.

Dicho déficit se puede explicar como la diferencia que existe entre los ingresos y los costes regulados en la producción de energía, y siempre ha sido una magnitud que ha preocupado al sector de la generación eléctrica.

Las previsiones de las eléctricas son que ese déficit se sitúe en el 2020 en una horquilla entre los 350 millones de euros y los 1.000.

Una demanda eléctrica por los suelos

Producto de que durante dos semanas solo los sectores económicos esenciales han seguido trabajando, y el resto de los sectores se han visto obligados a «hibernar» su actividad, la demanda eléctrica ha descendido a mínimos históricos.

Se han llegado a darse «picos» de caída en el consumo de hasta el 30%, llegando el consumo energía a su mínimo histórico en 20 años, a pesar de que, aunque industria y servicios han cerrado, el consumo no ha podido ser compensado por el repunte de los hogares.

Este martes, primer día de la vuelta al trabajo de la mayoría de los sectores productivos, tampoco se ha recuperado el consumo eléctrico de un día «normal», a pesar de que es plausible que a medida que los sectores que hacen un consumo intenso de energía, como el del automóvil, recuperen actividad, la situación irá recuperando la normalidad.

Una cuestión de tiempo

Fuentes del sector consideran que el tamaño del «agujero» que se puede producir en el 2020 en el déficit de tarifa eléctrica dependerá del tiempo que se tarde en recuperar la normalidad, entendida tal como la recuperación del consumo eléctrico.

Será la recuperación de la economía española – el FMI evalúa una caída del PIB español de un 8% – lo que determine que se recupere el gasto eléctrico y que disminuya el déficit eléctrico, o que al menos se reduzca.

Previsiones nada halagüeñas del FMI

Como ya hemos dicho, las previsiones de la institución que preside Christine Lagarde, tanto para la economía mundial como para la española son muy pesimistas.

Con respecto a nuestro país, se estima que el en 2020, el PIB caerá al menos un 8%; otro debate será como será la recuperación, siendo lo deseable que fuese en forma de V, es decir, una pequeña caída seguida de una recuperación económica vigorosa.

Pero con todo, no son las peores expectativas de las grandes economías europeas, ya que se espera que la economía británica retroceda un 30% en el tercer trimestre, aunque «curándose en salud», el gobierno español evita emitir ningún tipo de proyección.

Un Plan Director

A pesar de que es incierto saber cuándo se producirá la salida de la crisis sanitaria y la crisis económica posterior, el gobierno de España si tiene las ideas claras de qué sectores será necesario «reforzar» para retornar a la senda del crecimiento económico.

Y entre ellos, además de dar un espaldarazo al turismo y la hostelería, el sector energético se puede convertir, nuevamente, en la «joya de la corona», parangonándolo a la industria.

Además, el reforzamiento del sistema de generación de energía también está relacionado con la transición ecológica, ya que en el Plan Nacional de Energía y Clima se busca la electrificación completa de la economía, dejando ya atrás los combustibles fósiles.

Para ello, y por eso hablamos de «las joyas de la corona», se van a invertir, hasta el 2030, un total de 240.000 millones de euros.

A pesar de que en determinados países la «agenda verde» pueda verse frenada, en España el gobierno considera hasta cierto punto una «oportunidad» la situación que estamos viviendo, con la intención de dar un fuerte impulso a la generación de electricidad a partir de energías renovables.

Morosidad

Es otra de las magnitudes que van a subir entre los clientes, sobre todo grandes clientes, de las eléctricas, que además ira «complementado» con masivas peticiones de recorte de potencia eléctrica entre muchas empresas.

Esos clientes, PYMES y autónomos, se han valido del Real Decreto Ley que permitía que las empresas pudiesen contratar una potencia eléctrica menor de manera gratuita, y sin tener que aportar ningún tipo de justificación.

Debido a estos fenómenos, como hemos indicado con la reducción de potencia eléctrica, los ingresos de las eléctricas van a disminuir muchos enteros, aunque se espera que estas pérdidas se puedan compensar en los próximos Presupuestos Generales del Estado.

Por otro lado, otra magnitud que va a disminuir, y mucho, será el llamado peaje eléctrico, que son las partes reguladas del recibo eléctrico, lo que se podría compensar disminuyendo la cantidad de impuestos a los que está sometida la generación eléctrica.

Alguna medida tendrá que arbitrar el gobierno de España para compensar a un sector que vive instalado en un delicado equilibrio en que muchas veces no se sabe dónde está el negocio y dónde acechan las pérdidas.

Fuente – el diario

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