Winter is coming!

Se prevé, al menos en lo energético un invierno duro en el cual no sería extraño que hubiese restricciones, especialmente para los particulares. En una labor pedagógica, los países de la UE están pidiendo a particulares y empresas que moderen su consumo; es previsible que en invierno las recomendaciones transmuten en restricciones

Las cancillerías europeas comienzan a preparar a su población ante un duro invierno con restricciones de gas y petróleo.

Los países de la Unión Europea piden, en un primer momento, que sean los propios ciudadanos los que se autolimiten, por ejemplo, bajando unos grados la calefacción el próximo invierno.

Ahora en verano, los gobernantes piden a su población que el aire acondicionado no esté nunca por debajo de los 25 grados y que apuren los minutos que dura una ducha, especialmente si se utilizan agua caliente.

En el caso de nuestro país, tiene una dependencia muy baja de los hidrocarburos rusos lo que podría ser una ventaja para España ya que el gran número de regasificadoras, además en los principales puertos.

Eso permitiría a nuestro país convertirse en un importador neto de GLP, que luego podría reexportar a otros países de la UE, con unos pingües beneficios.

Algo de suma urgencia

Estando casi en el mes de agosto, los países de la Unión Europea se aprestan a guardar todo el gas y el petróleo que puedan para tener reservas de cara al próximo invierno.

Para ello, además de comprar los hidrocarburos a otros proveedores que no sea Rusia, sería necesario que empresas y particulares comiencen a ahorrar toda la energía que se pueda.

Europa está bajo la espada de Damocles, debido a que Putin tiene en su mano cerrar el grifo en el momento en el que considere oportuno, a pesar de que los contratos de suministro de energía se firman por años.

Muchos de los gobiernos europeos están a punto de entrar en pánico, sobre todo si se tiene en cuenta que la locomotora económica europea, Alemania, tiene una exposición altísima al gas y petróleo rusos.

El ejecutivo de Olaf Scholz ya ha recomendado a la población que tarden menos tiempo en ducharse y que la ropa la sequen en colgadero en vez de en la secadora, uno de los electrodomésticos que más electricidad gasta.

España, una balsa de aceite al contrario que la UE

Mientras tanto en España la situación es de tranquilidad extrema sobre todo debido a que la exposición de nuestro país al gas y al petróleo rusos es residual.

Además, España cuenta con el mayor número de regasificadoras de todos los países de la Unión Europea, en número de seis, lo que le permitiría convertirse incluso en el concentrador europeo de importaciones de gas.

Mientras tanto la preocupación aumenta por momentos en Europa, donde la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, ya está elaborando planes que incluyen que Putin apriete el botón nuclear.

En caso de que el Kremlin opte por cortar el suministro de gas y petróleo a los países de la Unión Europea, se optaría por activar un plan en el que ya está previsto gradar la urgencia de las necesidades energéticas.

De ese modo tanto los diversos sectores económicos como la ciudadanía tendrán limitado la cantidad de gas y de petróleo que pueden consumir. Sería lo más parecido que hay al racionamiento.

La primera medida de ese plan ya se ha puesto en marcha, y consiste en que empresas y centros comerciales tengan un top en el aire acondicionado limitado a 25 grados centígrados y no más.

El grueso de las medidas todavía esta por determinar en una reunión que se celebrará en próximo 26 de julio y donde comparecerán los ministros de energía de los países que conforman la Unión Europea.

Los problemas crecen

Ahora, al miedo de que en cualquier momento Rusia cierre el grifo de las exportaciones de gas y petróleo se une un grave problema para el suministro de gas desde Estados Unidos.

Hace pocos días se produjo un accidente en la planta de exportación de Freeport en el Estado norteamericano de Texas, que es esencial para que la UE pueda recibir gas de los metaneros que vienen de aquel país.

Sin embargo, por lo menos hasta ahora, la industria europea, la que con diferencia más gas consume, no se ha visto especialmente afectada por la medida y su actividad continúa de manera normal.

Eso se puede trasladar también a la ciudadanía: se siguen viendo coches con uno solo ocupante, el aire acondicionado se sigue poniendo alegremente, y hay duchas que pueden durar media hora.

Todo parece indicar que lo más crudo llegará el próximo invierno, de manera que las verdaderas restricciones vendrán tras el verano, cuando el ahorro energético deje de ser optativo para pasar a ser obligatorio.

Además, el apretarse el cinturón energéticamente hablando tendrá también un valor pedagógico, de manera que aprenderemos a hacer un uso más racional de la energía.

Una estrategia en dos planos

El primero de ellos es el inmediato, donde las autoridades intentan educar a la ciudadanía en lo que está por llegar.

Es el tiempo de las recomendaciones de las que ya hemos hablado, y que tienen que ver con ejercer un consumo privado de energía más reducido.

Ese tipo de recomendaciones, en lo que tienen que ver con un menor gasto energético también se hacen extensibles a las empresas, especialmente a la industria.

En el largo plazo, la solución pasar por aumentar la capacidad de generación eléctrica de las energías verdes, y en es plano el desarrollo de tecnologías de hidrógeno verde puede ser la salvación de las potencias occidentales.

Afectación general

Los expertos vaticinan que los recortes en energía nos afectaran a absolutamente a todos, inclusive aquellos países como España cuya dependencia del gas ruso es residual.

En el caso de los particulares se pueden producir restricciones en el disfrute de gas con calefacciones a menor temperatura o duchas más rápidas y con menor gasto de agua.

En el caso de la industria, aunque sería raro que haya restricciones al sector productivo, el gas que consuman será mucho más caro, debido a que la mayoría de él habrá que traerlo de Estados Unidos.

Todo ello puede acabar provocando al tan temida recesión ahora que parecía que la economía despegaba después de dos años de pandemia donde muchos sectores fueron heridos de muerte.

Fuente – EL PAIS

Imagen – Nick Rhyder / Streve Snodgrass / Teenesee Valley Authority / John Olay Eikenes / Roman Ranniew / Paul Brody

Gas, esta vez made in USA

Las sanciones de la Unión Europea a Rusia, entre ellas vetar las importaciones de hidrocarburos rusos, ha provocado que muchos países europeos se queden sin su principal proveedor, posición que espera ocupar Estados Unidos

Y con cambio de tornas. Si hasta hace poco el primer proveedor de gas para España era Argelia, en pocos meses Estados Unidos ha tomado la delantera al régimen de Argel.

El cambio de proveedor se entiende por la borrasca diplomática que sigue existiendo entre España y Argelia, que comenzó con el asilo, para ser tratado de SARS-CoV-2, de Ibrahím Galli, lo que provocó una tormenta diplomática con el reino alauí.

Y por si eso no fuese suficiente, el cambio de postura de España sobre el Sáhara y el pueblo saharaui, Pedro Sánchez ha aceptado el plan de autonomía marroquí, ha enemistado definitivamente a Argel con Madrid.

Un mercado muy importante

Tanto el mercado español del gas, como en la Unión Europea es una perita en dulce para las empresas energéticas norteamericanas.

En pocos meses, el 35% del gas que recibe España llega licuado en grades gaseros norteamericanos que arriban a los puertos españoles donde existe una importante red de regasificadoras que devuelve lo licuado a estado gaseoso.

Solo el 25% de las importaciones de gas viene ya desde Argelia, un mercado que dentro de muy poco será residual para España.

Hasta hace relativamente poco, las importaciones de gas desde Estados Unidos representaban menos del 11% y en solo los primeros cinco meses de este año, han escalado hasta el 25% de las importaciones de gas.

Además, el gas que se está importando es el que se conoce como GNL, el más caro de todas las presentaciones en las que se puede importar esa fuente de energía.

Boicot argelino

Es como se puede calificar la relación energética entre España y Argelia en el último año, que en caso argelino se ha caracterizado por ir progresivamente cerrando el grifo.

La primera señal de las malas relaciones diplomáticas y económicas entre los dos países se escenificó con el cierre total del gasoducto que une aquel país con Europa.

Sin embargo, los problemas de suministro a España tendrán que esperar hasta el 2032, que es cuando expiran los contratos que nuestro país con la república que gobierna Abdelmadjid Tebboune.

Motivos para el cambio

Mientras que las relaciones económicas y diplomáticas entre Madrid y Argel se resquebrajaban, se multiplicaban los contactos de las autoridades españolas con empresas energéticas estadounidenses.

Hasta hace pocos años, Estados Unidos era uno de los principales importadores de gas a nivel mundial, pero las nuevas técnicas de extracción, caso de fracking, ha logrado que el país que gobierna Joe Biden, se haya convertido en un exportador neto.

La guerra de Ucrania no ha hecho sino afianzar la posición de Estados Unidos, ya que la guerra en aquel país, por las sanciones contra Rusia, ha hecho que medio mundo tenga que sustituir los hidrocarburos rusos por los de otros productores.

Además, los productores de gas norteamericanos se han comprometido a aumentar las exportaciones a la Unión Europea un 70% interanual, para impedir que el próximo invierno haya restricciones en Europa.

Unas sanciones convertidas en papel mojado

En el caso de España, y pesar de formar parte de la UE que ha establecido restricciones a las importaciones de hidrocarburos rusos, en los primeros cinco meses del año el volumen de gas ruso que ha llegado a España ha sido el acordado.

Inclusive en el mes de mayo el gas natural ruso que llegó a nuestro país se duplicó con respecto al volumen del mes anterior, llegando ese gas del país de Vladimír Putin fundamentalmente por vía marítima.

España se ha convertido en un importador neto de gas natural, independientemente de su procedencia, debido a que la recuperación económica ha impulsado la producción de empresas industriales.

Por otro lado, España reexporta parte del gas que le llega a otros países, esencialmente del centro de Europa. Por último, el miedo a que el próximo invierno haya que establecer restricciones en el gasto ha impulsado las importaciones.

Objetivo: reducir la dependencia energética de Rusia

Muchos de los países con más peso en Europa, caso de Alemania e Italia, tienen una brutal dependencia de los hidrocarburos rusos; ahora con las sanciones, tienen que buscar rápidamente proveedores alternativos.

El 37% de las importaciones de gas que realiza la Unión Europea provienen, todavía, de Rusia, y para el país de las estepas las ventas de hidrocarburos a Europa suponen el 85% de su factura energética.

Alemania no tiene intención de variar la importancia que el gas tiene para su país, aunque si está buscando con urgencia nuevos proveedores para no seguir dependiendo de los hidrocarburos rusos.

Por el momento, y hasta que el gas venga de otras latitudes, el país que gobierna Olaf Scholz ha decidió aumentar su reserva estratégica del gas hasta los 2000 millones de metros cúbicos, para evitar un invierno 2022 – 2023 con restricciones.

Y al mismo tiempo descarbonizarse

La actual crisis energética no ha hecho variar un ápice los objetivos de Alemania que para el 2045 lograr la neutralidad en CO2.

Por el momento una de las medidas que podría tomar Berlín sería mantener abiertas las centrales nucleares del país, aunque eso puede provocar un profundo desgaste al ejecutivo socialdemócrata que lidera el gobierno.

Italia, un país sin recursos energéticos

El caso de Italia es todavía más delicado que el de Alemania, ya que importando el 95% del gas que consume, casi la mitad de esa cantidad se la compra a Rusia.

La medida del ejecutivo que todavía dirige Mario Draghi pasa por aumentar las reservas estratégicas del gas, además de tomar medidas para moderar el gasto de gas natural, tanto para particulares como para empresas.

Inclusive en Italia se plantean, dado que se encuentran en una situación de emergencia energética volver a quemar carbón para generar electricidad, volviendo a poner en servicio las centrales térmicas.

Otros países europeos afectados por las sanciones al gas ruso, caso de Países Bajos, plantean que Europa de una respuesta coordinada, y mientras se descarboniza la economía, poder firmar grandes acuerdos de compra de hidrocarburos a nuevos proveedores.

Esos nuevos proveedores pueden ser antiguas repúblicas soviéticas con importantes yacimientos de gas en sus territorios, caso de Azerbaiyán o privilegiar, más todavía, las relaciones comerciales con Estados Unidos.

Fuente – EL PAÍS / Newtral

Imagen – Jnzl’s Photos / It`s No Game / Ugur Can / Robert Watt / G20 Argentina /

Bureau of Land Management Alaska / Smeet Chowdhury / Sean McEntee

Un euro débil potencia la inflación

La debilidad de la moneda única europea ante el dólar norteamericano anima el aumento de la inflación y como consecuencias el aumento de los precios que están a punto de meternos en una espiral inflacionaria. Mientras tanto, un dólar fuerte hace las exportaciones norteamericanas más caras

Y a pesar de ello, ciertos sectores económicos se ven favorecidos por la debilidad del euro frente al dólar norteamericano, como son las exportaciones y el turismo.

El envés de la moneda es que esa misma debilidad encarece la importación de energía y también la compra de materias primas para todos los países de la zona euro.

Déjà vu

La situación antitética por lo altamente deflacionaria, contraria a la que se está produciendo en estos momentos, ya acaeció en el año 2019, siendo presidente del BCE el actual presidente italiano, Mario Draghi.

En aquella ocasión, el economista italiano amenazó con sacar toda la artillería para estabilizar la situación económica, y solo la advertencia fue suficiente para mejorar la economía.

En aquellos momentos, el euro era fuerte y como consecuencia la inflación estaba en mínimos históricos, penalizando las exportaciones europeas.

La actuación del BCE que comandaba Draghi provocó el enfado del presidente norteamericano Donald Trump, que precisamente necesitaba un dólar con un tipo cambiario que permitiese a su país exportar más.

Una situación contraria

Es la que se está produciendo en estos momentos, en donde la máxima preocupación del Banco Central Europeo es que la inflación baje para parar la escalada desbocada de los precios de miles de productos.

El principal factor que tira de la inflación es el precio de la energía, que ha provocado que el pasado abril la inflación en la zona euro haya llegado al 7,5%, sobre todo por las subidas de precio de la energía de origen fósil.

La subida de precio de las materias primas y de las energías fósiles tiene dos causas principales, como son desajuste entre oferta y demanda y la guerra que se está produciendo en Ucrania.

Otro de los inductores de la situación económica actual es, y no es menor su contribución, el tipo cambiario, que está amplificando la situación inflacionaria.

Un dólar norteamericano fuerte

En estos momentos el billete verde tiene una extraordinaria fortaleza con respecto al euro, dándose la circunstancia que la energía y los productos de la cesta básica de la compra cotizan en la moneda norteamericana.

Eso hace que, con un dólar norteamericano fuerte frente al euro, los importadores europeos tienen que pagar más por lo que importan, y eso es especialmente cierto en las importaciones de energías fósiles.

En lo que llevamos de año el barril de Brent, el estándar del petróleo que se consume en Europa, ha subido hasta un 60%, pero si esa factura se pone en euros, la subida real ha sido del 80%, lo que encarece todo tipo de productos.

Los fabricantes que necesitan energía para la producción de sus bienes, sobre todo eléctrica y gas, repercuten la subida sobre el consumidor final y por ello ahora en Europa la canasta básica de la compra y otros muchos productos están por las nubes.

Contratar en euros

Europa es el mayor importador de energía del mundo, con una factura anual que el año pasado fue de 300.000 millones de euros.

Además, para agravar la situación económica, la mayor parte de los contratos de energía están indexados al euro como una manera de potenciar el papel de moneda internacional de la moneda común europea.

A pesar de que ello hace más cara la energía, la UE tiene suerte de que los contratos que se firman para abastecer de gas a los países miembros se negocien en euros y no en dólares norteamericanos.

A pesar de ello algunos analistas financieros piensan que el euro no seguirá, a medio plazo, debilitándose ante el dólar norteamericano, y ello debido a dos razones.

La primera de ellas es que el excedente comercial europeo es enorme y por otro lado Alemania, la locomotora económica europea, no va a dejar de exportar como corresponde a una potencia económica de primer orden.

Incluso llegar a la paridad

Aunque el euro se ha dejado un 15% de su cotización con respecto al dólar norteamericano en lo que va de año, algunas casas de cambio piensan que antes de que se acabe el año se llegará a la paridad.

Y eso a pesar de que el panorama económico ha quedado trastocado por la guerra en Ucrania, aunque llegar a esa paridad sería acrecentaría las tendencias inflacionistas en la eurozona, que empeoraría su desempeño.

Con respecto a otras divisas internacionales, el euro también ha perdido muchos enteros: frente al franco suizo un 7%, frente a la libra esterlina pierde un 3%, y con respecto al yen japonés, la moneda europea inclusive se aprecia.

Dólar como divisa estable

Y eso porque las sanciones europeas a Rusia tienen en la energía otro campo de batalla, en el cual muchos países europeos están buscando dejar de depender energéticamente de Rusia.

Eso hace que tengan que buscar otros proveedores, lo que implica unos precios, sobre todo del gas, más elevados por lo que la economía europea se resiente por ese aumento de precios.

Otro factor, también provocado por la guerra, es que las recetas económicas que ha impuesto la FED y el BCE son diferentes, lo cual siguen penalizando al euro ya que los capitales se van donde más los remuneran, en este caso Estados Unidos.

En un periodo de alta volatilidad como la actual, el dólar norteamericano, por su estabilidad, se convierte en una divisa estable, lo que hace que su cotización se aprecie con respecto a otras divisas.

Perjuicio a Estados Unidos

Pero en cierto modo, un dólar fuerte también perjudica a Estados Unidos, y eso se ha traducido en la primera contracción de su economía desde el año 2020.

Las exportaciones de EE. UU. a otros países han bajado casi un 6% y se ha producido un aumento de las importaciones de algo más del 17%, y en ambas situaciones la cotización del dólar ha sido esencial.

Un dólar fuerte y un euro débil, además, beneficia a la UE con respecto a las exportaciones y perjudica a EE. UU., cuyos productos son más caros.

En el caso concreto de nuestro país, la debilidad del euro ha beneficiado al sector exportador, que ha podido, hasta cierto punto, compensar el efecto en el PIB del encarecimiento de la energía.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – 7C0 / Donald West / Jeremy Seitz / Chris Dlugosz / James St. John / Matt Brown / John Lodder / J. L. Hervás

El alto precio de la energía obliga a cerrar empresas

El desbarajuste que en los precios de la energía está provocando la invasión de Ucrania por parte de Rusia, está provocando que las empresas electrointesivas se estén teniendo que reinventar para bajar la factura del gas y de la electricidad. Algunas de ellas ya están programando paros en la producción

Y es una realidad que no solo se ciñe al caso español, ya que entre nuestros socios europeos se sigue la misma tónica.

Y tal como anuncian prestigiosos analistas económicos, lo peor está por llegar, seguramente cuando Rusia, proveedor de petróleo y gas a Europa, responda a las sanciones económicas cerrando el grifo de la energía.

La guerra de Ucrania amenaza, de no ser resuelta en poco tiempo y conforme a los deseos de los occidentales, de llevarse por delante la recuperación económica, que una vez superada la pandemia de SARS-CoV2, se preveía.

Las electrointensivas las más afectadas

Son empresas, la mayoría de ellas industriales, que como su propio nombre indica hacen un uso intensivo de la electricidad, y que se encuentran, por lo general, en la mitad norte de nuestro país.

Desde la patronal ya se ha advertido que en caso de que no se pongan medidas, se avecina una cascada de cierres empresariales, lo cual provocaría, además de miles de desocupados, una afectación importante al PIB.

Desde la patronal de las electrointensivas, AEGE, muchas empresas se encuentran en la cuerda floja, teniendo que hacer juegos malabares para cumplir contratos y al mismo tiempo no incurrir en pérdidas.

Tal como se explica desde la Asociación de Empresas con gran Consumo de Energía, muchas empresas trabajan con contratos cerrados con sus clientes, lo que impide que aumenten la factura por sus servicios.

Al mismo tiempo, la electricidad y la luz no dejan de subir, por lo que más veces de lo que seria deseable, las empresas tienen incluso que incurrir en pérdidas para poder servir lo comprometido para sus clientes.

Afectación real

Desde AEGE se es consciente que la pelota está en el alero del gobierno de España y de la Unión Europea, que son las que tienen capacidad normativa para solucionar este problema que ya afecta a las empresas.

En el caso concreto de AEGE, esta asociación representa a 25 empresas con abultadas facturas de energía, empresas que tienen 74 factorías en las cuales trabajan 66.000 empleos, que podrían peligrar.

Entre las soluciones que aporta AEGE se encuentra la que los estados saquen de la ecuación a la hora de poner precio a la energía, el gasto imputable al gas, que desde comenzó la guerra de Ucrania no hace sino crecer.

En el caso de España, tendría que ser el consejo de ministros el que estaría facultado para sacar el precio del gas de la factura energética, esto es, lo que se cobra las empresas por megavatio.

Un drama en Castellón

Esa provincia es pujante en lo que se refiere a la industria de los materiales cerámicos y revestimientos de todo tipo para suelos, paredes y fachadas de todo tipo.

En Castellón se encuentran ubicados los mayores fabricantes de materiales cerámicos del Estado, que se están viendo profundamente afectados por la subida del precio de la energía que necesitan para fabricar.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Fritas, Esmaltes y Colores Cerámicos (ANFFECC), coincide con AEGE en que tiene que ser el gobierno, al margen de otras medidas, el que tiene que tomar cartas en el asunto para rebajar la factura energética.

Desde la ANFFECC ya se habla incluso de paradas en la producción debido a que algunos de sus afiliados ya están incurriendo en pérdidas para poder hacer frente a lo comprometido con sus clientes.

Las medias que podrían rebajar la factura energética son de tipo financiero y fiscal, y para lograrlas es necesaria la concurrencia tanto del gobierno de España como de la Unión Europea, para lograr una rebaja en el precio de la energía.

Medidas alternativas

Y mientras tanto las empresas tienen que lidiar, haciendo a veces ejercicios de prestidigitación, para pode seguir fabricando ya que tienen cientos de contratos ya comprometidos.

Las soluciones que han columbrado son de diverso jaez: reducir la producción, en el caso de las metalúrgicas, reducir la producción solo a horas punta, como algunas siderúrgicas o inclusive desviar la producción a otros países.

Mientras tanto, en nuestro vecino al otro lado de los Pirineos, las empresas han logrado que los productores de energía, en este caso EDF, les ofrezca un plazo fijo de 42 euros el megavatio.

Energía más cara en España

Nuestros vecinos europeos, caso de Alemania, tiene el futuro a medio plazo solucionado, dado que el 80% de la energía que consume la industria alemana está negociado en el largo plazo y a un precio fijo.

Solo el 20% de la energía que consumen las empresas teutonas proviene del mercado libre, y en ese porcentaje sí están notando una subida, parece por el momento imparable, de los precios de la energía.

En España pasa exactamente lo contrario: de la factura energética para la gran empresa es en un 80% procedente del mercado libre, y solo un 20% proveniente de contratos a largo plazo y con precio regulado.

En caso del precio del megavatio en España, contemplando inclusive el mercado de futuros, es 346 euros, algo más alto que el que paga la empresa alemana, pero teniendo en cuenta que siendo el 80% de la energía proveniente del mercado libre, la factura comienza a abultarse.

Empresas que empiezan a parar

Los paros de producción comienzan a darse en algunas empresas y en determinados sectores, habiendo sido una de las primera afectadas Megasa.

Esta metalúrgica ha tenido que parar la producción en su factoría de Narón en A Coruña, donde produce acero, una parada que ha contado con el asenso del comité de empresa de la factoría.

Otras metalúrgicas han seguido esa estela, como la fábrica que la metalúrgica hindú Arcelor Mittal tiene ubicada en la localidad guipuzcoana de Olaberria, que solo producen en las horas valle.

Las paradas de producción se están extendiendo a todos los sectores que en España hacen un uso intensivo de electricidad, lo que se une también a la subida de los carburantes, que impacta en el precio del porte del producto a los clientes.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Frans Berkelaar / John Thescone / Thomas && Dianne Jones / Jeremy Noble / Ron Cogswell / Mike Mozart / David Wilson

El final del dinero barato

Ante una inflación desbocada, el Banco Central Europeo podría retrasar su intención de encarecer el precio del dinero, e inclusive podría cambiar de parecer en la intención de reducir la compra de deuda pública que realiza todos los meses desde el año 2014

La economía mundial lleva meses amenazando con marejada, por lo que el Banco Central Europeo, preocupado por la escalada de la inflación, se plantea una subida de tipos de interés en los próximos meses.

A pesar de ello, y por el momento, Christine Lagarde tiene firmemente orientado el rumbo y a mantener la política económica del BCE, al menos mientras se pueda.

Sin embargo, la excesiva inflación está provocando pánico en los parqués, por lo que puede ser el momento indicado a ir retirando, paulatinamente, los estímulos que han transformado la economía europea en una balsa de aceite.

El precio del dinero

Por el momento, el Consejo de Gobierno del BCE ha decidido mantener el interés con el que presta el dinero a las entidades financieras en un 0,5%.

Pero también ha decidido que a partir de marzo dejará de comprar deuda pública de los países miembros, que le cuesta a las arcas del BCE, anualmente, la enorme cantidad de 1,85 billones de euros.

Además, se da la circunstancia de que, en estos primeros compases de 2022, la cantidad de deuda pública que ha comprado el BCE ha sido mucho menor que en el trimestre anterior, lo cual ya marca una tendencia.

En el otro plan de compra masiva de deuda pública, el denominado APP, a cada mes que pasa se reduce en 10.000 millones de euros la cantidad invertida; en concreto en el pasado mes de enero se han invertido 30.000 millones de euros.

En cuanto al precio del dinero, aunque en un principio Christine Lagarde había considerado que el mismo no se debería modificar, en pasado jueves no negó que probablemente aumentaría del 0,5% actual.

Una inflación desbocada

La inflación en la zona euro campa por sus respetos, y además está desbocada: en enero marcó el récord del 5,1%, cuando el objetivo del BCE para ese periodo era solo del 2%.

A pesar de ello desde el Banco Central Europeo se espera que la inflación disminuya de manera espontánea, es por lo que el BCE mantiene programada la retirada de estímulos.

Sin embargo, ahora la entidad emisora prevé que será necesario ayudar a los países miembros para domeñar una inflación que amenaza con «comerse» el crecimiento de las economías en el pasado 2021 y en este 2022.

De hecho, nadie descarta que haya que intervenir de nuevo sobre el precio del dinero y, llegado el caso, volver a los tipos negativos para reactivar una economía que hace relativamente poco tiempo estaba en la UCI.

Elevar los tipos

Después del desbarajuste que provocó la pandemia de SARS-CoV-2, hasta el año pasado, los tipos de interés que sirven de referencia para vender el dinero a otros bancos, estaba en negativo desde el 2014.

En cuanto a la compra masiva de deuda pública de los países miembros, el principal «bazuca» que ha utilizado el BCE, la entidad seguirá con esas compras por lo menos hasta octubre del 2022.

Pero para el proceso de recuperación por el que trabaja, y prevé el Banco Central Europeo, es necesario que la inflación este por debajo del 2%, cosa que no está sucediendo, y es esa inflación la que se pretende domeñar.

De hecho, las previsiones de la institución financiera que gobierna Christine Lagarde, eran tan halagüeñas que preveían que la inflación, en el 2023, no llegaría siquiera al 2%, algo que ahora está en duda.

A pesar de pecar de optimismo, los economistas del BCE habían previsto tres escenarios, y se está cumpliendo la peor de esas simulaciones, que era la del escenario en el que la inflación se instalaba por encima del 2%.

La crisis ucrania no ayuda

Pero no solo para las perspectivas económicas europeas, sino para la economía mundial la virtualidad de una invasión rusa a Ucrania amenaza con negros nubarrones, de lo cual se han hecho eco las bolsas de valores de los cinco continentes.

En el caso concreto de Ucrania, país en el continente europeo, aunque a algunos les pese, está haciendo naufragar la economía, algo esperable ya que por lo general los inversores huyen del riesgo siempre que pueden.

En la peor de las situaciones, ante una invasión rusa, Estados Unidos y la Unión Europea han avisado a Vladimír Putin que las sanciones podrían desconectar a Rusia de la economía mundial.

En ese caso una de las represalias rusas seria «cerrar el grifo» de su gas a los países europeos que reciben la mayor parte del gas que necesitan de lo que fuera la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Eso supondría un desbarajuste a muchas industrias que utilizan el gas como energía para fabricar sus manufacturas y también afectaría a la generación eléctrica de muchos países, incluida España.

¿Volver a la energía nuclear?

Sería una de las bazas que podrían jugar muchos países europeos, ahora que desde la presidencia del Comité Europeo se ha logrado «colar» la energía nuclear como energía verde, algo que nadie se explica.

Bien es cierto, sin querer hacer demagogia, que la energía nuclear es ilimitada, limpia y de las más seguras que existen, aunque como sucede con los accidentes aéreos, cuando se produce uno mueren miles de personas.

Un caso de casi autosuficiencia energética es en Europa el de Francia, un país que tiene decenas de centrales nucleares, los últimos accidentes graves fueron en los años 80 del pasado siglo.

Francia va a ser, con mucho, el país que menos sufriría si Rusia optase por «cerrar el grifo» de su gas, aunque ante eso desde la Unión Europea ya ha desarrollado estrategias que se activarían en caso de que eso sucediese.

En esa nueva estrategia es vital España, que podría almacenar en su territorio el gas que viene de Marruecos y Argelia para posteriormente distribuirlo por los países europeos con barcos metaneros a través del Mediterráneo.

Fuente – el diario

Imagen – Jim Woodward / Influenzia Marketing / Images Money / Kārlis Dambrāns / 7th Army Training Command / John Fielding

¿Una empresa pública de energía?

Por primera vez, la ministra de transición ecológica, Teresa Ribera, ha hecho declaraciones sobre la posibilidad de crear una gran empresa pública de energía, aprovechando que en estos próximos años caducan las concesiones de los saltos de agua de muchas presas hidroeléctricas

Es una de las medidas estrella que lleva pidiendo Unidas Podemos casi desde su fundación, y la intención se ha producido en cada programa electoral que ha firmado la coalición electoral que liderase Pablo Iglesias Turrión.

El gobierno se ha puesto manos a la obra para intentar limitar las cifras récord que está alcanzando en estos últimos meses el recibo de la luz.

Una de las soluciones sería que las eléctricas cambiasen la política de tarifas, por una tarifa regulada, mucho más estable que el sistema de las subastas, en la que a cambio las eléctricas introducirían una prima.

Soluciones

De lo que sí está convencido el gobierno y la ministra del ramo, es de que como no se va a solucionar el problema es convocando movilizaciones en la calle, como quieren algunas organizaciones políticas de izquierda.

A favor de la tesis de crear una empresa energética pública se encuentra el hecho de que en estos próximos años las concesiones de los saltos de agua que generan electricidad van a ir caducando.

Teresa Ribera, la ministra para la transición ecológica considera inoperante organizar un calendario de movilizaciones para lograr bajar el precio de la energía.

Algo que, aunque pueda ser un buen símbolo de lo que opina la ciudadanía sobre la subida del recibo de la luz, es algo así como organizar una manifestación para que baje el precio del petróleo, una boutade.

Lo que sí se puede hacer, y o está haciendo el ministerio de Rivera, es extender la protección a los clientes vulnerables y hasta aquellos clientes que, aunque pueden pagar el recibo de la luz, ven como cada vez tiene que pagar más dinero por él.

Una empresa pública de energía

Es una de las posibles soluciones que el gobierno está barajando, aprovechando que en los próximos años caducan las concesiones sobre los saltos de agua que en España general electricidad hidroeléctrica.

Desde su socio de gobierno, su lideresa Ione Belarra considera como una buena noticia que el PSOE esté plateándose la posibilidad de crear una empresa pública de energía, con lo que la posibilidad de una tarifa regulada sería posible.

Sin embargo, en fechas recientes, el pasado enero, la propia Ribera negaba la viabilidad de una empresa pública de energía, aunque también opinó que hay ejemplos interesantes en los países de nuestro entorno.

Otras alternativas

Una tarifa regulada sería una de las soluciones para evitar las subidas en el recibo de la luz, aunque se prevé que en los próximos meses se puedan seguir produciendo aumentos en el precio de la electricidad.

Para ello, las eléctricas piden poder tener acceso a una prima, que desde fuentes del ministerio de Transición Ecológica afirman que sería pequeña.

Inclusive una tarifa regulada también debería de tener un tramo fijo mayor del que se está produciendo en la actualidad, ya que hay que tener que el Precio Voluntario al Pequeño Consumidor da poco juego a las eléctricas.

El PVPC se indexa a las oscilaciones del mercado de la energía, lo que ha provocado estos últimos meses unas subidas del recibo como no se conocían hasta ahora.

Variables no controlables

Realmente, y así lo ha intentado trasladar Teresa Rivera a los españoles, el aumento del precio de la energía, en estos últimos meses, ha dependido de la subida de precio del gas natural y el precio de las emisiones de CO2.

Son dos variables que escapan al control del gobierno ya que esos precios se regulan internacionalmente y están completamente gobernados por el mercado.

Sin embargo, Ribera si ha considerado que la regulación marginalista del precio de la energía, en manos de las eléctricas, fundamentalmente IBERDROLA y ENDESA está completamente desfasado.

Además, estas eléctricas consiguen en su gran mayoría la electricidad de los saltos de agua, y el agua, lo establece la Constitución, es un bien público a partir del cual estas empresas logran su beneficio privado.

Sin respuesta de Bruselas

Sin embargo, Bruselas sigue como convidado de piedra, pudiendo ser un factor de cambio ya que parte de la legislación de energía emana directamente del Parlamento Europeo.

Por ello las peticiones, parte de ellas desde España, de cambiar la fórmula para determinar lo que les llega a los ciudadanos en el recibo de la luz ha caído en saco roto.

Bruselas considera que [el sistema marginalista] es el más cómodo, el más eficiente, el más sencillo y nos ha permitido beneficiarnos mientras los costes de las distintas tecnologías eran parecidos.

El recibo de la luz sube un 35% en un mes

A pesar de que junio ha sido el mes donde más ha subido el recibo de la luz, todo parece indicar que en el mes de agosto será todavía mayor.

En tarifa regulada, cuyo índice es el PVPC y si se tiene contratada una potencia de 4,4 kW, en el mes de agosto un usuario medio pagará 84,35 euros en una factura media, lo que supondría superar en casi tres euros la factura de julio.

Y todo ello después de que el gobierno se haya avenido a bajar el IVA del 21% al 10%, ya que, en caso de no haberse aplicado el IVA reducido, el recibo hubiese escalado hasta los 92,79 euros.

El kilovatio / hora para el usuario adherido a la tarifa PVPC ha sido de 11 euros y 88 céntimos, algo que no se recordaba desde hace algunos años.

La OCU protesta

La Organización de Consumidores y Usuarios denuncia que la tarifa PVPC está ocultando a los usuarios el verdadero precio de la electricidad.

En una factura tipo de cualquiera de las productoras y / o comercializadora de electricidad no aparecen los precios desglosados, por tramos horarios, de la energía que se ha consumido en el mes, o en dos meses si eso recoge la tarifa.

En no recoger el desglose por tramo horario no permite a los consumidores organizar su consumo de energía dependiendo del coste que tiene en cada horario.

Fuente – el diario / LA VANGUARDIA

Imagen – kecko / Mark Turnauckas / Naotake Murayama / Chris Potter / Matthew Smith / European Parliament / Steven Jackson / ocu

La gasolina en máximos

Producto de una demanda creciente de derivados del petróleo, una vez que parece que la pandemia de SARS-CoV-2 está quedando atrás, el precio de la gasolina y el gasoil en España no deja de crecer desde noviembre: ahora un depósito de gasolina cuesta 75 euros y el de gasoil 68 euros

El crudo y sus derivados marcan máximos históricos en España, con el mayor precio en siete años, donde un depósito de gasolina cuesta, de media, 75 euros y uno de gasoil escala hasta los 68.

La subida está siendo sostenida y lleva varias semanas en alza, llegando a unos precios que no se recordaban en 7 años, y hoy por hoy el precio de la gasolina se sitúa en 1,37 euros el litro y en 1,23 el del gasoil.

Una subida mantenida desde noviembre

Los consumidores ven, desde el pasado noviembre, como el litro de combustible, tanto la gasolina como el gasoil, suben de manera sostenida desde hace más meses de lo que les gustaría.

Hasta hoy el precio de la gasolina ha aumentado un 19% y un 21% el del gasoil, producto de la subida de precio del barril de Brent, el índice con el que se alinea en Europa el precio de los combustibles.

Este jueves, el precio del barril de petróleo que se ha colocado en 73 dólares, teniendo en cuenta que en noviembre la referencia de precio del barril de petróleo del mar del Norte estaba en cuarenta dólares norteamericanos.

Una subida artificial

Aunque la gran incógnita a despejar es si el barril de crudo seguirá subiendo, los aumentos de precio se deben únicamente al capricho de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, no ha una necesidad del mercado.

Ha sido la OPEP, limitando el número de barriles de petróleo que salen al mercado, la que ha recortado la producción y a una misma demanda el precio no ha hecho sino crecer.

Por todo ello, con un planeta saliendo de la recesión económica producida por la pandemia de SARS-CoV-2, lo que está trayendo un aumento de la demanda, no aumentar la oferta de petróleo y sus derivados, lleva a una escalada alcista de los precios.

Sin embargo, esta situación podría hacer que los productores americanos de crudo a partir del fracking vayan a inundar el mercado con sus productos, lo que indefectiblemente obligaría a la OPEP+ a «mover ficha».

Reequilibrar el mercado

Saliendo de la pandemia y con unas economías con «hambre» de crecimiento, el equilibro de los precios no volverá, a decir de los expertos, hasta 2022.

En ese año se espera que las necesidades mundiales de crudo escalen hasta los 3 millones de barriles diarios, y es esperable que ante ese movimiento del mercado la OPEP+ reaccione.

Es posible que, ante esa nueva demanda, la producción mundial de petróleo llegue a los cinco millones de barriles diarios, y ante más oferta, los precios vuelvan por sus fueros.

Pero hasta dentro de un año aproximadamente, seguiremos teniendo que lidiar con unos precios alcistas, y la economía española tendrá que seguir «rascándose el bolsillo» para pagar la minuta del combustible.

Algunos analistas intuyen que hasta que el mercado se autorregule es posible que veamos «picos» de hasta 100 dólares por barril de crudo.

Un negocio menguante

El mercado de los combustibles fósiles y derivados y del gas será menguante en los próximos años, debido a que cada día son más los países, muchos de ellos desarrollados, que se han puesto como meta tener emisiones 0 en pocos años.

La única manera de conseguir eso pasa por potenciar las energías verdes y renovables en detrimento del tradicional mix energético basado en combustibles fósiles y gas natural, que es la «receta» actual.

La inversión en infraestructuras petrolíferas es cada vez menor, básicamente porque las petroleras se dan cuenta de que su negocio tiene fecha de caducidad, algo que paradójicamente no hace sino subir el precio de sus productos.

Desde la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se estima que si lo que se pretende lograr es emisiones 0 en el 2050 es necesario dejar de invertir en el negocio de los combustibles fósiles, carbón y gas natural.

Francia, el «espejo» en el que se mira Europa

Nuestro país vecino es un ejemplo para el resto de los países europeos, ya que es el principal productor de energía de la UE sin que eso le haya hecho renunciar a la «energía verde».

El país que gobierna Emmanuel Macron ha logrado que el 95% de su generación eléctrica se consiga con tecnologías de bajas emisiones.

Francia es, dentro de los países de la Unión Europea, el que más energía exporta, buena parte de ella a España, logrando por ello pingues beneficios que el año 2020 llegaron a los 3.000 millones de euros.

Francia lidera una serie de países, de los que forman parte también Bélgica, Suiza, Austria y los países nórdicos que demuestran en la práctica como se puede hacer compatible la generación eléctrica con un respeto escrupuloso a la naturaleza.

Una producción enorme con poca huella de carbono

En el caso de nuestro país vecino, la producción anual de electricidad es de 40 GW anuales, con una de las huellas de carbono más pequeñas de toda Europa: 40 gCO₂eq/kWh.

Para poner en perspectiva la huella de carbono francesa, por Kilovatio de energía producido, nuestro país tiene una huella de carbono de 217 gCO₂eq/kWh con una producción de GW que es la mitad de la francesa.

Por equiparla la huella de carbono francesa con la de un país que tiene casi la misma generación eléctrica, 40 GW anuales, podemos decir que Alemania contamina 284 gCO₂eq/kWh

Alemania, un caso especial

La enorme huella de carbono de Alemania con respecto a un productor de electricidad como Francia que genera un volumen similar de electricidad se debe a que parte de la generación eléctrica alemana proviene del carbón.

A pesar de ello, en Alemania el 50% de la generación eléctrica se produce a partir de fuentes renovables, pero el uso del carbón pende como una pesada losa.

Un país cercano al de Ángela Merkel, Polonia, es uno de los más «sucios» a la hora de generar electricidad, ya que la mayor parte de esa generación se basa en el carbón.

El país que gobierna el Partido Ley y Justicia de Jarosław Kaczyński tiene una huella de carbono de 700 gCO₂eq/kWh, siendo uno de los países más contaminantes de toda Europa.

Fuente – EL PAÍS / xataka

Imagen – Tennssee Valley Authority / Robert Geiger / Yi Fei / Roel Hemkes / GCP Grey / John Fielding / Thomas Kohler / Roman Ranniew

A pesar de todo hay dividendos

Con una crisis económica que no se conocía desde hace un siglo, y con varias empresas del IBEX que han perdido la mitad de su valor en Bolsa, las cotizadas, un año más, han vuelto a repartir beneficios

Y no en un número menor, ya que los dividendos que van a repartir las cotizadas ascienden casi a 10.000 millones de euros.

Y eso a pesar de una crisis económica, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 que ha provocado un hundimiento de PIB que no se recordaba desde hacía 100 años, cuando se perdieron las colonias de Cuba y Filipinas.

El 60% de las cotizadas del IBEX 35 han repartido, en dividendo, 9.558 millones de euros, en pleno periodo bajista.

Menor que en el 2019

La crisis, que ha supuesto un desbarajuste económico en unos momentos, comienzos del 2020 donde las empresas comenzaban a «hacer negocio», evidentemente ha hecho reducir el dividendo.

Como no podía ser de otra manera, han sido las blue chips las que más dividendos han repartido, caso de BBVA, Santander, Iberdrola.

Sin embargo, también ha habido otras compañías, caso de MásMóvil o ACERINOX que han dejado el reparto del dividendo para, al menos, el año que viene.

Bien es cierto que el dividendo que se ha repartido ha sido un 30% menor que el que los bonistas recibieron en 2018, algo en lo que también ha tenido mucho que ver el BREXIT y otro tipo de turbulencias financieras.

Inclusive compañías cotizadas que han entrado en pérdidas se han atrevido a repartir dividendo, caso de Endesa, Ferrovial, Telefónica y Repsol.

Tributar lo menos posible

Del informe La hora del compromiso. Las empresas del Ibex 35 ante el reto de la pandemia, de Intermón Oxfam, se desprende que las empresas del IBEX tenían 740 filiales en paraísos fiscales.

Aunque eso supone un 8% menos que en el ejercicio fiscal precedente, también supone multiplicar por treinta las filiales que tenían hace diez años.

Las cotizadas que más usa los paraísos fiscales son el Santander, Repsol y ACS, con, respectivamente 176, 62 y 98 filiales.

Sin embargo, otras cotizadas, caso de AENA, Bankia, Mediaset, o Indra no tenían, a tenor de los datos que obran en poder de Intermón Oxfam, filiales para eludir impuestos en paraísos fiscales.

Falta de equidad salarial

Es otra de las constantes de las cotizadas en el IBEX 35, algo que con el tiempo parece que no se ha solucionado.

A pesar de que la «brecha» salarial se redujo en el 2019, la diferencia salarial de las cúpulas de las cotizadas y sus «soldados rasos» son enormes.

Un consejero delegado de algunas de las empresas del IBEX recibe en solo 3 días lo que la mayoría de los trabajadores de dicha compañía les cuesta ganar todo un año.

Esto es, un CEO de alguna de esas compañías gana 123 veces más que lo que ingresa anualmente un trabajador con ingresos medios de esas empresas.

El ejemplo más destacado es ACS, donde su primer ejecutivo gana 531 veces más que lo que supone el sueldo medio de la empresa.

Sigue la brecha de género a efectos retributivos

Las mujeres, en los «buques insignia» de la empresa española, ganan, de media, un 15% menos que sus pares varones, realizando el mismo trabajo.

Las empresas donde más se produce la «brecha salarial» son, con diferencia, Santander, ENDESA y ACS.

También encontramos empresas, pocas, donde de media las mujeres ganan más que los hombres, como son Meliá Hotels, Arcelor Mittal, Siemens Gamesa, Iberdrola y Acerinox.

Pocos ejecutivos

Es otra de las realidades del IBEX 35, en donde, aunque el 46% de la masa laboral son mujeres, solo están representadas con el 25,9% de los puestos ejecutivos, aunque con los años se ha producido una mejora.

Con esos datos, se tardarán 58 años en lograr la equidad en cuanto a la representación de las mujeres en los puestos de alta dirección.

Una excepción en unos puestos directivos mayoritariamente masculinizados es INDITEX, donde el 79% de los puestos ejecutivos están cubiertos por mujeres.

Un IBEX solidario

Como lo cortés no quita la valiente, la mayoría de las empresas del IBEX 35 han sido profundamente solidarias en esta crisis de SARS-CoV-2 que todavía nos afecta.

Las iniciativas han sido de todo tipo: reparto de material sanitario, manteniendo el sueldo íntegro de sus empleados y más.

Desde Intermón Oxfam se aplaude que la gran empresa española comience a tener responsabilidad social corporativa, y se dé cuenta de que vive inserta en un entorno social asolado por una pandemia.

Empresas españolas en el punto de mira

Es otra de las derivadas de la pandemia de SARS-CoV-2, y es que grandes inversores internacionales andan al acecho de grades empresas españolas que estén «de capa caída».

Son muchas las cotizadas que están en tal situación de fragilidad, que muy bien grandes inversores y fondos de inversión extranjeros podrían optar por efectuar una OPA.

Las «piezas» más cotizadas son las grandes infraestructuras y las grandes empresas hoteleras, ahora que estás últimas están en números rojos por haber perdido las temporadas de verano y Semana Santa.

Hasta septiembre de 2020, la inversión en España ascendía 3.712 millones de euros, y de ese volumen inversor el 80% procedía de fondos internacionales de inversión y solo un 18% respondía a inversores nacionales.

Y todo parece indicar que ese «apetito» inversor podría aumentar en los próximos meses, máxime cuando en la Bolsa española se están ejecutando más órdenes de venta que de compra.

Hasta en el IBEX

Y el panorama es desolador, con 28 de las 35 compañías que conforman el IBEX con su balance en números rojos.

De esas, siete – IAG, Banco Sabadell, Meliá Hotels, Repsol, Merlin Properties, Telefónica y Santander – han perdido un 30% de su valor bursátil.

Repsol y Telefónica están en el punto de mira de los grandes inversores internacionales, siendo Deutsche Telekom el principal candidato para hacerse con la compañía que dirige Álvarez – Pallete.

Otra de las cotizadas, Merlín Properties, está siendo observada con detenimiento por el grupo canadiense Brookfield, a pesar de que todavía no ha hecho ninguna oferta de compra.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO

Imagen – Iberia Airlines / World Travel & Tourism Council / Anonymous Account / Senado Federal / gauge opinion / Eric Chan / Anthony Easton / Rob Dammers / Nick Fewings

El teletrabajo se impone

Producto de la crisis sanitaria del covid-19, España, un país con un porcentaje de teletrabajo bajísimo, ha enviado a una multitud de profesiones a sus domicilios a trabajar en «remoto» utilizando medios telemáticos; son, con diferencia, los trabajadores autónomos, los que más están optando por esta modalidad de trabajo

Según estimaciones del Banco de España, la entidad emisora, el 33% de los empleos son susceptibles de poder ejercerse en modalidad de teletrabajo, lo que supone seis millones de trabajadores, de los que la mitad tiene formación universitaria.

El teletrabajo se va imponiendo como una medida necesaria para hacer frente a la pandemia del coronavirus, al menos en aquellos empleos que son susceptibles de poder desarrollarse en «remoto».

Algo marginal hasta ahora

Los datos que obran en poder del banco del que es gobernador Pablo Hernández de Cos informan que, en el 2019, solo el 8% de los empleos se realizaban en «remoto», esto es, utilizando el teletrabajo, y además de manera ocasional.

Pero en el último informe de la entidad emisora se estima que, hasta el 30% de los trabajos son susceptibles de utilizar la modalidad del teletrabajo, lo que supondría que hasta seis millones de personas podrían ejercer su profesión desde sus domicilios utilizando medios telemáticos.

Bien es cierto que más de la mitad de los que podrían trabajar en «remoto» tienen formación universitaria, pero las posibilidades que ofrece el trabajo en «remoto» son fabulosas, ya que se estima que hasta un tercio de los puestos de trabajo pueden ser susceptibles de utilizar el teletrabajo.

Son aquellas personas con un menor nivel educativo las que tiene más problemas de utilizar el teletrabajo, además de porque sus trabajos son difícilmente susceptibles de utilizar medios telemáticos, porque muchos de ellos carecen de habilidades digitales.

De aquellos que pueden trabajar en remoto, el 50% tienen un título universitario, el 34% han alcanzado un diploma de secundaria o tienen alguna «carrera» sin terminar y solo el 16% no ha alcanzado el bachiller.

Proyecciones del 60%

Pero el Banco de España va mucho más allá: estima que el 60% de los trabajadores cualificados, en un futuro no muy lejano, podrían acabar ejerciendo sus obligaciones laborales mediante medios telemáticos y no necesariamente teniendo que ir a «fichar» en la oficina.

Quizás el sector en el que menos se ejerce el teletrabajo, y en donde se podría mejorar el desempeño, es la administración pública, donde se estaban, hasta ahora, ensayando tímidamente ese tipo de procesos.

Pero el trabajo en «remoto» se puede implementar en otros muchos sectores, entre los que cabe citar el del comercio, la energía, actividades recreativas y hasta el sector de las manufacturas.

Sin embargo, otros muchos sectores ya han abrazado el nuevo paradigma, como es el sector de la informática y de las tecnologías de información, el inmobiliario, el financiero y muchas profesiones liberales.

También se desprende del informe que son las empresas de más de 50 trabajadores las que pueden obtener más beneficios de que sus trabajadores puedan ejercer su actividad en «remoto».

Inclusive uno de los sectores más golpeados por esta crisis del coronavirus, el de los trabajadores autónomos, hacen ya un uso intensivo del «remoto»: el 56% de ellos teletrabajan al menos la mitad de la jornada laboral semanal.

Las ventajas e inconvenientes del teletrabajo

Las ventajas son múltiples, tanto para los trabajadores como para las empresas, y entre ellas podemos citar un aumento de la productividad más que evidente, aunque bien es cierto que para lograr ese aumento el trabajo se tiene que organizar bien.

Además, poder trabajar desde el domicilio o desde un espacio de coworking cercano al domicilio, permite ahorrarse tediosos viajes al centro de trabajo, ya sea en transporte público – siempre se puede aprovechar el tiempo leyendo algo – o bien en vehículo privado.

Sin embargo, y sobre todo para los no acostumbrados a ello, también existen inconvenientes: el sentirse aislado, se pierde la noción del horario que, si se tiene en una oficina existe, y aumenta el estrés y los problemas de salud producto de que se suele estar reconcentrado en la labor.

Lo más conveniente, a la hora de mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida personal, es que el teletrabajo se desarrolle varios días a la semana, pero que también haya trabajo presencial en la oficina o algún tipo de coordinación «en vivo».

Producto de los tiempos

Bien es cierto que con la situación que estamos viviendo ahora, con una epidemia de covid-19 que comienza ahora a estar controlada, pero con el peligro constante del contagio, al menos hasta que se encuentre una vacuna, el teletrabajo se va a imponer.

Hasta ahora, como ya hemos referido, con solo el 8% de los trabajos en «remoto» en el 2019, España tiene unos bajos porcentajes de teletrabajo, si se comparan con el grueso de los países de la Unión Europea.

Los datos, comparados con la «piel de toro» son apabullantes: en Holanda y Suecia el 30% de la fuerza laboral teletrabaja, en Francia el 20% de la masa laboral y en Alemania algo más del 10%.

Además, el teletrabajo está en plena coincidencia con el proceso de desescalada, y puede servir para una normalización progresiva de la actividad laboral, permitiendo mantener la misma productividad que si la actividad laboral estuviese normalizada, hasta que efectivamente se vuelva poder trabajar como se hacían ante antes de la pandemia.

Por lo menos hasta Navidad

Y sobre todo en lo que tiene que ver con la gran empresa, como pueda ser le caso de la energética Endesa, que calculan que el 38% de su plantilla no volverá a la oficina antes de las navidades.

Otra energética, la antigua Gas Natural Fenosa, ahora Naturgy, retrasa ese retorno, para algunos colectivos – embarazadas, empleados con patologías previas y mayores de 60 años -, al próximo año 2021.

Por seguir con el rubro de la energía, aunque dirigiéndonos a la península italiana, la energética ENEL ha informado que 37.500 miembros de su plantilla están trabajando en «remoto».

La compañía que dirige Maria Patrizia Grieco prevé que dichos trabajadores no volverán a sus centros de trabajo hasta bien entrado el 2021, fecha que estará sujeta a revisión en caso de que la pandemia del covid-21 se vuelva a desmandar.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO / Enel en Wikipedia

Imagen – Rawpixel Ltd / Jason Riedy / Jason Lander / Kai Hendry / Antonio Castagna

Déficit de tarifa eléctrica en el horizonte

La presente crisis económica, va a hacer que aumente para las eléctricas el que se denomina déficit de la tarifa eléctrica, sumado a un aumento de la morosidad y de la reducción de la potencia eléctrica contratada, va a lastrar las cuentas de resultados de las empresas de generación eléctrica en una magnitud nunca conocida

Es lo que se adivina por la caída de la demanda eléctrica producto del «parón» de dos semanas de la mayoría de los sectores económicos, a pesar de que se ha producido un repunte del mercado doméstico.

El déficit de la tarifa eléctrica para este año 2020 podría llegar a los 1.000 millones de euros, en concreto lo valoran entre los 350 y los 1.000 millones de euros de los que tendrían que hacerse cargo las eléctricas.

Entre los factores que están provocando esta situación se encuentran menos demanda, más impagos, bajada de potencia y menos beneficios por aumento de impuestos.

Otro efecto colateral de la crisis sanitaria

Como a todo el mundo se le alcanza, el absoluto parón económico de dos semanas prácticamente ha desarbolado la economía española, y las eléctricas son ajenas a este proceso.

Sobre todo, la falta de demanda eléctrica de la industria y otros sectores fabriles, explica una caída brutal del consumo, lo que va a provocar un aumento del déficit de la tarifa eléctrica.

Dicho déficit se puede explicar como la diferencia que existe entre los ingresos y los costes regulados en la producción de energía, y siempre ha sido una magnitud que ha preocupado al sector de la generación eléctrica.

Las previsiones de las eléctricas son que ese déficit se sitúe en el 2020 en una horquilla entre los 350 millones de euros y los 1.000.

Una demanda eléctrica por los suelos

Producto de que durante dos semanas solo los sectores económicos esenciales han seguido trabajando, y el resto de los sectores se han visto obligados a «hibernar» su actividad, la demanda eléctrica ha descendido a mínimos históricos.

Se han llegado a darse «picos» de caída en el consumo de hasta el 30%, llegando el consumo energía a su mínimo histórico en 20 años, a pesar de que, aunque industria y servicios han cerrado, el consumo no ha podido ser compensado por el repunte de los hogares.

Este martes, primer día de la vuelta al trabajo de la mayoría de los sectores productivos, tampoco se ha recuperado el consumo eléctrico de un día «normal», a pesar de que es plausible que a medida que los sectores que hacen un consumo intenso de energía, como el del automóvil, recuperen actividad, la situación irá recuperando la normalidad.

Una cuestión de tiempo

Fuentes del sector consideran que el tamaño del «agujero» que se puede producir en el 2020 en el déficit de tarifa eléctrica dependerá del tiempo que se tarde en recuperar la normalidad, entendida tal como la recuperación del consumo eléctrico.

Será la recuperación de la economía española – el FMI evalúa una caída del PIB español de un 8% – lo que determine que se recupere el gasto eléctrico y que disminuya el déficit eléctrico, o que al menos se reduzca.

Previsiones nada halagüeñas del FMI

Como ya hemos dicho, las previsiones de la institución que preside Christine Lagarde, tanto para la economía mundial como para la española son muy pesimistas.

Con respecto a nuestro país, se estima que el en 2020, el PIB caerá al menos un 8%; otro debate será como será la recuperación, siendo lo deseable que fuese en forma de V, es decir, una pequeña caída seguida de una recuperación económica vigorosa.

Pero con todo, no son las peores expectativas de las grandes economías europeas, ya que se espera que la economía británica retroceda un 30% en el tercer trimestre, aunque «curándose en salud», el gobierno español evita emitir ningún tipo de proyección.

Un Plan Director

A pesar de que es incierto saber cuándo se producirá la salida de la crisis sanitaria y la crisis económica posterior, el gobierno de España si tiene las ideas claras de qué sectores será necesario «reforzar» para retornar a la senda del crecimiento económico.

Y entre ellos, además de dar un espaldarazo al turismo y la hostelería, el sector energético se puede convertir, nuevamente, en la «joya de la corona», parangonándolo a la industria.

Además, el reforzamiento del sistema de generación de energía también está relacionado con la transición ecológica, ya que en el Plan Nacional de Energía y Clima se busca la electrificación completa de la economía, dejando ya atrás los combustibles fósiles.

Para ello, y por eso hablamos de «las joyas de la corona», se van a invertir, hasta el 2030, un total de 240.000 millones de euros.

A pesar de que en determinados países la «agenda verde» pueda verse frenada, en España el gobierno considera hasta cierto punto una «oportunidad» la situación que estamos viviendo, con la intención de dar un fuerte impulso a la generación de electricidad a partir de energías renovables.

Morosidad

Es otra de las magnitudes que van a subir entre los clientes, sobre todo grandes clientes, de las eléctricas, que además ira «complementado» con masivas peticiones de recorte de potencia eléctrica entre muchas empresas.

Esos clientes, PYMES y autónomos, se han valido del Real Decreto Ley que permitía que las empresas pudiesen contratar una potencia eléctrica menor de manera gratuita, y sin tener que aportar ningún tipo de justificación.

Debido a estos fenómenos, como hemos indicado con la reducción de potencia eléctrica, los ingresos de las eléctricas van a disminuir muchos enteros, aunque se espera que estas pérdidas se puedan compensar en los próximos Presupuestos Generales del Estado.

Por otro lado, otra magnitud que va a disminuir, y mucho, será el llamado peaje eléctrico, que son las partes reguladas del recibo eléctrico, lo que se podría compensar disminuyendo la cantidad de impuestos a los que está sometida la generación eléctrica.

Alguna medida tendrá que arbitrar el gobierno de España para compensar a un sector que vive instalado en un delicado equilibrio en que muchas veces no se sabe dónde está el negocio y dónde acechan las pérdidas.

Fuente – el diario

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