Menos chuletón

La polémica la ha servido el ministro de Consumo, Alberto Garzón, al protagonizar un vídeo en el cual invitaba a los españoles a no consumir carne. Aparte de la polvareda producida, la reducción de consumo de carne lleva años en las agendas nacionales de los países miembros de la Unión Europea

Encendida la polémica sobre el consumo de carne en España por el ministro de consumo Alberto Garzón, lo cierto es que la Unión Europea lleva años poniendo medidas para reducir el consumo de carne entre su población.

A pesar de la polvareda mediática desatada, la realidad es que reducir el consumo de carne es bueno tanto para la salud individual como para la salud del planeta en su conjunto.

Planas sale al ruedo

El primero en entrar al quite ha sido el ministro de Agricultura, Luis Planas, que ha hecho una cerrada defensa del sector y de su contribución al PIB, debido al «músculo» exportador que tiene el mismo.

De errónea ha llegado a calificar la campaña, que ha equiparado a una contra el exceso de consumo de azúcar que tuvo como eslogan la lapidaria frase de “el azúcar mata”.

Pero la polémica ha quedado zanjada después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confesase que a él el chuletón le gusta «al punto».

Argumento científico

La realidad es que alejando de la polémica las declaraciones de Garzón es que existe un consenso científico en que reducir el consumo de carne es beneficioso tanto para la salud individual como para la «salud» del planeta.

Dos entidades difícilmente calificables como partidistas, como son la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Española de Consumo (AESAN), recomiendan un consumo responsable de carnes rojas (ternera, cerdo, cordero y cabra) y procesadas.

A esa certeza científica se suma el Fondo Mundial de Investigación contra el Cáncer, que recomienda que no se consuma semanalmente más de 500 gramos de carne, no superando los 70 gramos diarios.

También el medioambiente

El consumo de carne, de manera indirecta, también influye de manera directa en el medioambiente, ya que el 9% de las emisiones contaminantes del sector agrícola en nuestro país tiene como culpables al sector ganadero.

La realidad es que las actividades que rodean la producción y el consumo de carne son altamente contaminantes: cría, procesado, empaquetado, transporte y un largo etcétera.

La alimentación de ganado también tiene mucha incidencia en la agricultura, ya que se dedican grandes extensiones de terreno para el cultivo del principal alimento de la cabaña ganadera española, eminentemente soja y maíz.

Con el respaldo de la Unión Europea

Con su política “De la granja a la mesa”, la Unión Europea apoya las tesis del ministro Garzón, proponiendo dietas que sean eminentemente vegetales y con menos carne, creando una industria alimentaria más sostenible.

De lo que se trataría es que el sector acabe promoviendo una agricultura con menos pesticidas, que se ocupen del bienestar animal y con una menor «huella ecológica».

Ese cambio de modelo productivo casa mal con las últimas declaraciones del ministro de Agricultura donde Luis Planas, enmendándole la plana a su compañero de consejo de ministros, ha afirmado que la política está para no crear problemas.

Para Greenpeace la transición a un modelo más limpio es inevitable, y ponen como ejemplo que el gobierno «cogiese el toro por los cuernos» cuando se planteó la progresiva descarbonización de la industria.

Ahora lo que toca es que se produzca un cambio de las enormes granjas de producción intensiva a otro tipo de explotaciones agroalimentarias en las cuales se sea más respetuoso con el bienestar animal y el medio ambiente.

España reduce progresivamente su consumo de carne

Uno de los argumentos que ha utilizado el ministro Garzón en el vídeo ha hecho que el sector se haya lanzado al degüello, ya que Garzón dice que cada español consume semanalmente un kilo de carne.

La realidad es que desde el año 2013, los españoles hemos reducido el consumo de carne al año un 13%, donde no hace tanto comíamos 52,7 kilos anuales, algo más de un kilogramo por semana.

Los datos del 2019 muestran que el consumo anual se ha reducido a 45,2 kilos anuales, lo que supone unos 870 gramos de carne semanales.

Durante la pandemia de SARS-CoV-2, y en buena parte condicionado por el confinamiento, el consumo de carne repuntó levemente, llegando a 49,9 kilos anuales.

Formulas imaginativas para reducir el consumo de carne

Lograr ese objetivo proviene no solo del gobierno de España, sino que es un objetivo estratégico para la Unión Europea.

La UE considera que la reducción de consumo de carne debe estar liderada por los gobiernos, y no cifrarse solamente en la apelación a los ciudadanos para que coman menos carne.

Una medida que se apoya tanto desde las instituciones europeas como desde las organizaciones ecologistas es que los comedores públicos, sobre todo los que tienen como destino a los estudiantes, sirvan menús más vegetarianos.

Algunos políticos españoles han lanzado medidas para limitar el consumo de carne en los comedores escolares, caso de IU en el municipio de Collado Villalba que propuso que los lunes no se sirviera carne.

En la misma línea, Ada Colau, también ha expresado su opinión que los comedores escolares de la ciudad de Barcelona debieran de servir menos carnes rojas en sus menús.

De hecho, en Barcelona se ha puesto en marcha una iniciativa piloto en seis comedores escolares de la ciudad, bajo el título de Comedores escolares más sanos y sostenibles.

Mientras tanto en otros países europeos, como Gran Bretaña están teniendo mucho éxito iniciativas como la desarrollada en la Universidad de Goldsmiths, donde se prohibió que en los comedores del campus se vendiese carne de vacuno.

Subir el IVA de los productos cárnicos

Puede ser otra de las medidas que ya se ha ensayado en Alemania, donde el Partido Verde propuso que subiese el IVA de los productos cárnicos del 7% al 19%.

Con el aumento de la recaudación el partido político que lidera Annalena Baerbock pretendía utilizar el dinero recaudado de más para posibilitar políticas en favor del bienestar animal en su país.

Sin embargo, la medida no pudo implementarse debido a que el resto del arco parlamentario, cada uno con sus personales réplicas en contra de la medida, se negaron a esa subida del impuesto sobre el valor añadido.

Otra medida, igualmente efectiva podría ser disminuir el IVA de productos vegetales, hortalizas y frutas, para favorecer su mayor consumo, unos productos que en España están gravados con un 10% de IVA.

Fuente – el diario / Los Verdes en Wikipedia

Imagen – Dj Roman / G20 Argentina / Whatershed Post / Orange Aurochs / Tim Green / Guilhem Vellut / px fuel