Un euro débil potencia la inflación

La debilidad de la moneda única europea ante el dólar norteamericano anima el aumento de la inflación y como consecuencias el aumento de los precios que están a punto de meternos en una espiral inflacionaria. Mientras tanto, un dólar fuerte hace las exportaciones norteamericanas más caras

Y a pesar de ello, ciertos sectores económicos se ven favorecidos por la debilidad del euro frente al dólar norteamericano, como son las exportaciones y el turismo.

El envés de la moneda es que esa misma debilidad encarece la importación de energía y también la compra de materias primas para todos los países de la zona euro.

Déjà vu

La situación antitética por lo altamente deflacionaria, contraria a la que se está produciendo en estos momentos, ya acaeció en el año 2019, siendo presidente del BCE el actual presidente italiano, Mario Draghi.

En aquella ocasión, el economista italiano amenazó con sacar toda la artillería para estabilizar la situación económica, y solo la advertencia fue suficiente para mejorar la economía.

En aquellos momentos, el euro era fuerte y como consecuencia la inflación estaba en mínimos históricos, penalizando las exportaciones europeas.

La actuación del BCE que comandaba Draghi provocó el enfado del presidente norteamericano Donald Trump, que precisamente necesitaba un dólar con un tipo cambiario que permitiese a su país exportar más.

Una situación contraria

Es la que se está produciendo en estos momentos, en donde la máxima preocupación del Banco Central Europeo es que la inflación baje para parar la escalada desbocada de los precios de miles de productos.

El principal factor que tira de la inflación es el precio de la energía, que ha provocado que el pasado abril la inflación en la zona euro haya llegado al 7,5%, sobre todo por las subidas de precio de la energía de origen fósil.

La subida de precio de las materias primas y de las energías fósiles tiene dos causas principales, como son desajuste entre oferta y demanda y la guerra que se está produciendo en Ucrania.

Otro de los inductores de la situación económica actual es, y no es menor su contribución, el tipo cambiario, que está amplificando la situación inflacionaria.

Un dólar norteamericano fuerte

En estos momentos el billete verde tiene una extraordinaria fortaleza con respecto al euro, dándose la circunstancia que la energía y los productos de la cesta básica de la compra cotizan en la moneda norteamericana.

Eso hace que, con un dólar norteamericano fuerte frente al euro, los importadores europeos tienen que pagar más por lo que importan, y eso es especialmente cierto en las importaciones de energías fósiles.

En lo que llevamos de año el barril de Brent, el estándar del petróleo que se consume en Europa, ha subido hasta un 60%, pero si esa factura se pone en euros, la subida real ha sido del 80%, lo que encarece todo tipo de productos.

Los fabricantes que necesitan energía para la producción de sus bienes, sobre todo eléctrica y gas, repercuten la subida sobre el consumidor final y por ello ahora en Europa la canasta básica de la compra y otros muchos productos están por las nubes.

Contratar en euros

Europa es el mayor importador de energía del mundo, con una factura anual que el año pasado fue de 300.000 millones de euros.

Además, para agravar la situación económica, la mayor parte de los contratos de energía están indexados al euro como una manera de potenciar el papel de moneda internacional de la moneda común europea.

A pesar de que ello hace más cara la energía, la UE tiene suerte de que los contratos que se firman para abastecer de gas a los países miembros se negocien en euros y no en dólares norteamericanos.

A pesar de ello algunos analistas financieros piensan que el euro no seguirá, a medio plazo, debilitándose ante el dólar norteamericano, y ello debido a dos razones.

La primera de ellas es que el excedente comercial europeo es enorme y por otro lado Alemania, la locomotora económica europea, no va a dejar de exportar como corresponde a una potencia económica de primer orden.

Incluso llegar a la paridad

Aunque el euro se ha dejado un 15% de su cotización con respecto al dólar norteamericano en lo que va de año, algunas casas de cambio piensan que antes de que se acabe el año se llegará a la paridad.

Y eso a pesar de que el panorama económico ha quedado trastocado por la guerra en Ucrania, aunque llegar a esa paridad sería acrecentaría las tendencias inflacionistas en la eurozona, que empeoraría su desempeño.

Con respecto a otras divisas internacionales, el euro también ha perdido muchos enteros: frente al franco suizo un 7%, frente a la libra esterlina pierde un 3%, y con respecto al yen japonés, la moneda europea inclusive se aprecia.

Dólar como divisa estable

Y eso porque las sanciones europeas a Rusia tienen en la energía otro campo de batalla, en el cual muchos países europeos están buscando dejar de depender energéticamente de Rusia.

Eso hace que tengan que buscar otros proveedores, lo que implica unos precios, sobre todo del gas, más elevados por lo que la economía europea se resiente por ese aumento de precios.

Otro factor, también provocado por la guerra, es que las recetas económicas que ha impuesto la FED y el BCE son diferentes, lo cual siguen penalizando al euro ya que los capitales se van donde más los remuneran, en este caso Estados Unidos.

En un periodo de alta volatilidad como la actual, el dólar norteamericano, por su estabilidad, se convierte en una divisa estable, lo que hace que su cotización se aprecie con respecto a otras divisas.

Perjuicio a Estados Unidos

Pero en cierto modo, un dólar fuerte también perjudica a Estados Unidos, y eso se ha traducido en la primera contracción de su economía desde el año 2020.

Las exportaciones de EE. UU. a otros países han bajado casi un 6% y se ha producido un aumento de las importaciones de algo más del 17%, y en ambas situaciones la cotización del dólar ha sido esencial.

Un dólar fuerte y un euro débil, además, beneficia a la UE con respecto a las exportaciones y perjudica a EE. UU., cuyos productos son más caros.

En el caso concreto de nuestro país, la debilidad del euro ha beneficiado al sector exportador, que ha podido, hasta cierto punto, compensar el efecto en el PIB del encarecimiento de la energía.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – 7C0 / Donald West / Jeremy Seitz / Chris Dlugosz / James St. John / Matt Brown / John Lodder / J. L. Hervás

El alto precio de la energía obliga a cerrar empresas

El desbarajuste que en los precios de la energía está provocando la invasión de Ucrania por parte de Rusia, está provocando que las empresas electrointesivas se estén teniendo que reinventar para bajar la factura del gas y de la electricidad. Algunas de ellas ya están programando paros en la producción

Y es una realidad que no solo se ciñe al caso español, ya que entre nuestros socios europeos se sigue la misma tónica.

Y tal como anuncian prestigiosos analistas económicos, lo peor está por llegar, seguramente cuando Rusia, proveedor de petróleo y gas a Europa, responda a las sanciones económicas cerrando el grifo de la energía.

La guerra de Ucrania amenaza, de no ser resuelta en poco tiempo y conforme a los deseos de los occidentales, de llevarse por delante la recuperación económica, que una vez superada la pandemia de SARS-CoV2, se preveía.

Las electrointensivas las más afectadas

Son empresas, la mayoría de ellas industriales, que como su propio nombre indica hacen un uso intensivo de la electricidad, y que se encuentran, por lo general, en la mitad norte de nuestro país.

Desde la patronal ya se ha advertido que en caso de que no se pongan medidas, se avecina una cascada de cierres empresariales, lo cual provocaría, además de miles de desocupados, una afectación importante al PIB.

Desde la patronal de las electrointensivas, AEGE, muchas empresas se encuentran en la cuerda floja, teniendo que hacer juegos malabares para cumplir contratos y al mismo tiempo no incurrir en pérdidas.

Tal como se explica desde la Asociación de Empresas con gran Consumo de Energía, muchas empresas trabajan con contratos cerrados con sus clientes, lo que impide que aumenten la factura por sus servicios.

Al mismo tiempo, la electricidad y la luz no dejan de subir, por lo que más veces de lo que seria deseable, las empresas tienen incluso que incurrir en pérdidas para poder servir lo comprometido para sus clientes.

Afectación real

Desde AEGE se es consciente que la pelota está en el alero del gobierno de España y de la Unión Europea, que son las que tienen capacidad normativa para solucionar este problema que ya afecta a las empresas.

En el caso concreto de AEGE, esta asociación representa a 25 empresas con abultadas facturas de energía, empresas que tienen 74 factorías en las cuales trabajan 66.000 empleos, que podrían peligrar.

Entre las soluciones que aporta AEGE se encuentra la que los estados saquen de la ecuación a la hora de poner precio a la energía, el gasto imputable al gas, que desde comenzó la guerra de Ucrania no hace sino crecer.

En el caso de España, tendría que ser el consejo de ministros el que estaría facultado para sacar el precio del gas de la factura energética, esto es, lo que se cobra las empresas por megavatio.

Un drama en Castellón

Esa provincia es pujante en lo que se refiere a la industria de los materiales cerámicos y revestimientos de todo tipo para suelos, paredes y fachadas de todo tipo.

En Castellón se encuentran ubicados los mayores fabricantes de materiales cerámicos del Estado, que se están viendo profundamente afectados por la subida del precio de la energía que necesitan para fabricar.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Fritas, Esmaltes y Colores Cerámicos (ANFFECC), coincide con AEGE en que tiene que ser el gobierno, al margen de otras medidas, el que tiene que tomar cartas en el asunto para rebajar la factura energética.

Desde la ANFFECC ya se habla incluso de paradas en la producción debido a que algunos de sus afiliados ya están incurriendo en pérdidas para poder hacer frente a lo comprometido con sus clientes.

Las medias que podrían rebajar la factura energética son de tipo financiero y fiscal, y para lograrlas es necesaria la concurrencia tanto del gobierno de España como de la Unión Europea, para lograr una rebaja en el precio de la energía.

Medidas alternativas

Y mientras tanto las empresas tienen que lidiar, haciendo a veces ejercicios de prestidigitación, para pode seguir fabricando ya que tienen cientos de contratos ya comprometidos.

Las soluciones que han columbrado son de diverso jaez: reducir la producción, en el caso de las metalúrgicas, reducir la producción solo a horas punta, como algunas siderúrgicas o inclusive desviar la producción a otros países.

Mientras tanto, en nuestro vecino al otro lado de los Pirineos, las empresas han logrado que los productores de energía, en este caso EDF, les ofrezca un plazo fijo de 42 euros el megavatio.

Energía más cara en España

Nuestros vecinos europeos, caso de Alemania, tiene el futuro a medio plazo solucionado, dado que el 80% de la energía que consume la industria alemana está negociado en el largo plazo y a un precio fijo.

Solo el 20% de la energía que consumen las empresas teutonas proviene del mercado libre, y en ese porcentaje sí están notando una subida, parece por el momento imparable, de los precios de la energía.

En España pasa exactamente lo contrario: de la factura energética para la gran empresa es en un 80% procedente del mercado libre, y solo un 20% proveniente de contratos a largo plazo y con precio regulado.

En caso del precio del megavatio en España, contemplando inclusive el mercado de futuros, es 346 euros, algo más alto que el que paga la empresa alemana, pero teniendo en cuenta que siendo el 80% de la energía proveniente del mercado libre, la factura comienza a abultarse.

Empresas que empiezan a parar

Los paros de producción comienzan a darse en algunas empresas y en determinados sectores, habiendo sido una de las primera afectadas Megasa.

Esta metalúrgica ha tenido que parar la producción en su factoría de Narón en A Coruña, donde produce acero, una parada que ha contado con el asenso del comité de empresa de la factoría.

Otras metalúrgicas han seguido esa estela, como la fábrica que la metalúrgica hindú Arcelor Mittal tiene ubicada en la localidad guipuzcoana de Olaberria, que solo producen en las horas valle.

Las paradas de producción se están extendiendo a todos los sectores que en España hacen un uso intensivo de electricidad, lo que se une también a la subida de los carburantes, que impacta en el precio del porte del producto a los clientes.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Frans Berkelaar / John Thescone / Thomas && Dianne Jones / Jeremy Noble / Ron Cogswell / Mike Mozart / David Wilson

Fusiona, que algo queda

El mercado de las fusiones, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, está que echa chispas, con un aumento más que evidente, en el año 2021, en número de operaciones y en el monto económico de las mismas

Con la llegada del 2022 las fusiones empresariales se aceleran en España, mientras que el 2021 queda como un buen año donde se movieron 122.000 millones de euros en ese tipo de operaciones.

La mayor parte de las operaciones han sido protagonizadas por fondos de capital riesgo, que ante las favorables perspectivas económicas pretenden hacer «caja».

Algunas de las empresas que están en proceso de fusión son Glovo, Telxius o Euskaltel, por lo que el furor de las fusiones se extiende en múltiples sectores.

En el caso de Glovo, la germana Delivery Hero se convierte en su principal accionista, haciéndose con el 80% del capital social de la que hasta ahora era una empresa de capital mayoritariamente español.

Anticíclico y enorme

Paradójicamente, a pesar de que 2020 y 2021 han sido años de mal desempeño económico, se han acelerado las fusiones empresariales en nuestro país.

Además, muchas de las «operaciones» han sido de gran calado, tanto por su volumen como su trascendencia: Telxius, Euskaltel, Glovo e inclusive la operación de Burger King, donde RBI se ha convertido en su principal accionista.

Si sumamos las fusiones nacionales y las internacionales, se han firmado 3.000 operaciones en el pasado 2021, según los datos que maneja la plataforma Transactional Track Record (TTR), lo que supone un 25% más de operaciones que con respecto al año 2020.

Las cifras que se manejan también son enormes: se cifra en 122.700 millones de euros tanto en el ejercicio 2020 como en el 2021, superando en casi 30.000 millones de euros logrados en el 2019.

En cuanto a las razones que explican esa exuberancia en las fusiones se encuentran las políticas monetarias expansivas y la especial actividad de los fondos de inversión riesgo que son los que están protagonizando la mayor parte de las fusiones.

Capital semilla

La mayor parte de las inversiones que realizan los fondos de capital riesgo tienen que ver con el capital semilla, esto es, estos fondos están comprando empresas relativamente pequeñas.

La estrategia de esos fondos de capital riesgo tiene que ver con hacer «engordar» esas empresas, fusionarlas con otras, y lograr compañías con la suficiente masa crítica como para que tenga la suficiente entidad como para sacarlas a bolsa.

Solo en España, en el 2021, se lograron 841 de esos acuerdos de fusión, suponiendo 750 millones de euros de capital, con un crecimiento del 20% con respecto al ejercicio anterior, el del 2020.

Crecimiento en todos los nichos

En cuanto al tipo de operaciones, las que más crecen, un 44%, son aquellas que supone capitales de más de 100 millones de euros, siendo una de las mayores operaciones la de Urbaser.

La empresa en cuestión, que ACS vendió a un inversor chino, ha sido endosada a Platinum por un precio de 3.500 millones de euros, lo que supone una de las operaciones de mayor cuantía que se han realizado en el 2021.

Por otro lado, otras fusiones sonadas han sido la de Burger King, Apax, Oakley, Job & Talent y la de Softbank, por citar solo algunas de ellas.

Otro nicho que también ha tenido un buen desempeño en el 2021 es la de las startups y adquisición de pequeñas empresas tecnológicas, que han movido una inversión de 1.923 millones de euros en el anterior ejercicio.

En ese mismo tipo de operaciones del ecosistema de pequeñas empresas tecnológicas que se acaban fusionando, movieron el año pasado solo 883 millones de euros, lo que habla bien a las claras la buena salud de ese nicho.

Concentración de capital

Los fondos de inversión y de capital riesgo también se han visto reforzados por el capital de inversores que quieren realizar operaciones a futuro.

En lo que tiene que ver con los fondos españoles, los mismos captaron 2.584 millones euros en el 2021, un montante desconocido hasta ahora.

Con esas cifras los fondos de capital riesgo y de inversión tienen dispuestos 5.000 millones de euros para adquisiciones, a lo que hay que sumar el dinero que los fondos extranjeros tienen dispuesto para adquisiciones en nuestro país.

Telxius, una de las joyas de la corona

Telxius nace cuando Telefónica decide agrupar todas sus torres de comunicaciones y de telefonía móvil en una filial que recibe el nombre de Telxius y que está participada por el fondo KKR y Amancio Ortega.

La filial Telxius acaba de ser absorbida por American Tower y la operación de adquisición se ha saldado con una minuta de 6.000 millones de dólares.

Otra de las joyas de la corona, al menos para ACS era su área de servicios industriales que ha sido vendida a Vinci teniendo una valoración de 5.500 millones de euros, desconociéndose a día de hoy por cuanto se ha producido la venta.

Pero sin duda la que se puede calificar como la operación del año ha sido la absorción de Euskaltel por MásMóvil, lo que ha permitido crecer a la empresa que fundase Meinrad Spenger, lo que la consolida como la cuarta operadora, por tamaño, de las que operan en España.

Los que verdaderamente hacen caja

Que no son ni las empresas absorbidas ni las compradoras, sino los asesores financieros y legales que asesoran en estos procesos de compra y absorción.

En ese aspecto, y en España, la consultora que se ha hecho con el cetro es PwC, que destrona a Deloitte como la asesoría que ha hecho el mejor negocio son sus labores de asesoramiento e intermediación.

La consultara fundada por George Touche ha realizado, en el 2021, un total de 138 operaciones valoradas en 31.600 millones de euros.

Tras ella se sitúa Deloitte, que ha desarrollado 102 operaciones con un montante de 18.000 millones de euros, muy por delante de otras consultoras como EY, KPMG y BDO, que aun con todo se encuentran un año más entras las «grandes».

Fuente – el diario / Glovo en Wikipedia / MásMóvil en Wikipedia / Deloitte en Wikipedia

Imagen – Anthony Cramp / bfishadow / Tobyas Reaper / Proximity Space / Jason Baker / Zaqarbal / Edwin van Buuringen

Elon Musk, el éxito de un visionario

Su nombre es sinónimo de éxito empresarial, pero también de un pensamiento, que, en mor de lo políticamente correcto, denominaremos pensamiento lateral. De su mano, que como la del rey Midas convierte en oro todo lo que toca, nos encontramos con PayPal, Tesla, SpaceX o Hyperloop

Aunque se le conoce más por sus extravagancias, algunos lo llamarían pensamiento lateral, la realidad es que inversores y los mercados confían en el muñidor de éxitos empresariales como PayPal, Tesla y SpaceX, por citar solo tres.

Además de un empresario de éxito, Elon Musk es además un mago de la comunicación y sus mensajes calan, no en vano en la red social Twitter tiene 66 millones de seguidores.

Su dominio de la comunicación lo volvió a demostrar en una reciente conferencia dictada desde las impolutas instalaciones de la nueva fábrica de Tesla en Austin (Texas).

Musk respondió en tiempo real a las preguntas que le lanzaban los participantes en la conferencia desde un hotel neoyorquino.

Opiniones poco políticamente correctas

Elon Musk no es que digamos un CEO al uso ni políticamente correcto en sus opiniones; en la conferencia citada, entre las risas de la audiencia, llegó a decir que los consejeros delegados no sirven para nada.

La opinión era aventurada habida cuenta que la mayoría de la audiencia de la conferencia neoyorquina eran precisamente…consejeros delegados de importantes empresas norteamericanas y europeas.

Y esa solo fue una de las perlas que soltó. Aquí va otra: ante la pregunta de que sí se deberían imponer mayor tributación a los superricos, el dijo que no iba a quitar a los gobiernos el trabajo, máxime cuando han demostrado que son altamente ineptos para llevar a cabo dicha redistribución.

También considera que el mundo no se encuentra superpoblado y que la solución es tener más hijos, diciendo que él es un buen ejemplo de ellos, ya que tiene seis retoños.

El hombre más rico del mundo

En la última revisión que ha hecho la Bloomberg, Musk ha quitado la corona a Jeff Bezos, y se ha convertido en el hombre más rico del mundo, con una fortuna personal de 282.100 millones de dólares.

En él conviven diferentes Musk, además del avispado empresario nos encontramos a una persona a la que le vendría bien el calificativo anarcocapitalista, una denominación muy en boga entre los superricos.

Sus opiniones también son extremas, con «perlas» como que la única salvación de la humanidad es colonizar otros planetas o que los robots dominarán a nuestra especie si no lo evitamos de alguna manera.

Mientas que lanza esas opiniones catastrofistas, sus empresas siguen invirtiendo en mejorar la tecnología, habiendo logrado que un primate pueda jugar a un videojuego únicamente con su mente.

El Muskismo

Tal es su trascendencia mediática y su potencia empresarial, que algunos analistas creen que Elon Musk ha inventado un nuevo tipo de capitalismo que han bautizado con el nombre de Muskismo.

Las características del Muskismo, término acuñado por la historiadora Jill Lepore, se caracterizaría por un capitalismo extravagante y extremo.

Eso propicia un tipo de empresas donde su valor, además del valor de la acción, lo determina la fantasía de los gestores de esa industria.

Y Elon Musk, si algo ha sido, es un visionario que ha tenido ideas futuristas que finalmente han cuajado: de la misma manera que la idea de PayPal estaba adelantada a su tiempo, algo parecido sucedió con Tesla.

No nos olvidemos que el objetivo final de Tesla, además de fabricar vehículos completamente eléctricos es que acaben siendo también dirigidos no por conductores humanos, sino por inteligencia artificial.

La idea emboscada detrás de SpaceX también puede ser calificada como ciencia ficción, al menos a estas alturas del siglo XXI: el objetivo final es llevar a buena parte de la población mundial a vivir en colonias en Marte.

Tesla rompe todas las escalas

Tesla, el fabricante de vehículos eléctricos que aspiran a la conducción autónoma, es el desempeño empresarial que mejores «números» muestran.

Cuando surgió la empresa, las acciones cotizaban a 10 USD, doce años después cada título tenía un valor de 1.068 dólares, teniendo a principios de 2020 una capitalización bursátil de 117.000 millones de dólares.

Una de las últimas noticias, que ha hecho subir todavía más el título, es que Tesla proporcionará a Hertz – una de las empresas de alquiler de vehículos más grandes del mundo – un total de 20.000 vehículos eléctricos.

Musk también es capaz de utilizar a la opinión pública en su propio beneficio, y en esa «clave» se debe de entender la pregunta que hizo en Twitter si debería de vender el 10% de las acciones que poseía en Tesla.

El 60% de los que opinaron contestaron que sí y Musk vendió sus acciones, aunque posteriormente su calculada maniobra le sirvió para no tener que pagar los impuestos derivados de stock options que poseía sobre esas acciones.

Con viento de cola

Los buenos números de Tesla tienen que ver también con una opinión pública, que convencida que de seguir así acabaremos sin planeta donde vivir, ve con buenos ojos la movilidad eléctrica.

A ello se une que los vehículos Tesla son los mejores en su segmento y que los precios prohibitivos que tenían no hace tanto tiempo se han moderado.

Un gigante con pies de barro

A pesar de ello, son muchos los analistas financieros que consideran que el título de Testa está sobrevalorado y que solo se podrá mantener por encima de los 1.000 USD en caso de que en el próximo año logre vender entre 10 y 11 millones de vehículos.

Otros elementos indispensables para mantener la capitalización bursátil de la compañía pasan por reducir los costes de diseño y fabricación de los vehículos y que la membresía que va a lanzar del software de asistencia a la conducción tenga éxito.

Además, en el caso de Tesla, el éxito de la compañía también depende de factores que no están al alcance, al menos aparente, de Elon Musk, como que para el 2035 la Unión Europea prohíba los vehículos con motor de combustión.

En la consecución de ciertas hipótesis se puede entender que Tesla acabe de abrir una factoría en Shanghái, ya que se espera que para el 2025 una cuarta parte del parque automovilístico chino no utilice motores de explosión.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Steve Jurvetson / Ron Frazier / rblood / Brian Snelson / Maurizio Pesce

Al rescate de la industria

El sector industrial también se va a ver beneficiado del «maná» de las ayudas europeas, máxime cuando supone el 13% de la PIB español y que el empleo que genera es de alta calidad, ajeno a la temporalidad y precariedad que caracteriza al mercado de trabajo español

Con la pandemia de SARS-CoV-2 la economía española se ha resentido a unos niveles que no se conocían desde la Guerra Civil.

Inclusive sectores que hasta en las peores crisis muestran «músculo», como es el caso del industrial, se están viendo resentidos y van a necesitar de un plan de rescate.

El gobierno financiará el plan de rescate industrial con 4.600 millones de euros, aunque desde el sector se opina que ese dinero no será suficiente.

Tangencialmente el ejecutivo ha creado el plan PERTEpara el vehículo eléctrico, dotado con casi 2.300 millones de euros, y que busca aumentar el parque de vehículos con propulsión eléctrica.

Un plan en tres años

Las previsiones del gobierno son invertir los 4.600 millones de euros en tres años para cimentar una industria que sigue renqueante después de un año de pandemia.

De esos casi 5.000 millones, algo menos de la mitad son subsidios a fondo perdido, y que están encuadrados en el Plan de Recuperación y Resiliencia que ha aprobado el gobierno.

Mientras tanto la otra mitad son créditos que habrá que devolver, aunque se pueden calificar como créditos «blandos» cuya gestión depende de varios ministerios.

Sin embargo, de tapadillo, existen otras partidas presupuestarias que de manera más o menos directa van a beneficiar al sector industrial español.

Así nos encontramos con un presupuesto de 850 millones de euros para gestión de residuos y economía circular, más de 1.500 millones para un plan de hidrógeno verde de aplicación industrial.

El plan se completa con 160 millones de euros para el sector aeroespacial, 40 millones de euros para I+D de vehículos no contaminantes y 880 millones para digitalización y gestión de datos en la industria.

Una inversión insuficiente, según la patronal

A pesar de que las cifran son mareantes, la patronal del sector no las considera suficientes y está presionando para que se aumente la cuantía de estas.

Por otro lado, tal como aducen los empresarios, el monto de las ayudas – entre subsidios a fondo perdido y créditos «blandos» – no suponen ni el 3% del dinero que se está movilizando desde Europa.

Y eso para un sector que supone el 11% del PIB y que además tiene una merecida fama de crear puestos de trabajo estables, rara avis en el precario sistema laboral español, donde cunden las externalizaciones.

También está el PERTE

El Plan para la Recuperación y Transformación Económica, en siglas PERTE, pretende realizar una transformación de un parque de vehículos con motores de combustión de derivados del petróleo, al vehículo «verde».

Las nuevas hornadas de vehículos, principalmente eléctricos, pero no solo, van a requerir una importante inversión, sobre todo para adaptar las factorías de vehículos que fabrican coches en España.

En vez de los fabricantes, será con dinero estatal con la que se llevará a cabo la adaptación de las fábricas de SEAT en Barcelona y Volkswagen en Pamplona, y también de la importante industria auxiliar que generan.

De estas inversiones depende, por ahora pende de un hilo, que la multinacional que dirige Herbert Diess implante una fábrica de baterías para vehículos eléctricos en España.

Una cuantiosa inversión

En esta primera inversión en el PERTE tiene una cuantía de 6.000 millones de euros a nivel europeo, de los cuales 1.200 millones caerían en España.

De eso precisamente, de la cuantía, se malicia la patronal de la industria que recortaría el dinero que se puede invertir en otros proyectos, muchos de los cuales son calificados como estratégicos.

Además, desde el ministerio del ramo se asegura que la inversión será suficiente, y en caso de necesitar más fondos estos serían librados, de manera que la inversión inicial se podría modular según las necesidades.

Desde el departamento de Reyes Maroto se asegura que los planes diseñados para el próximo trienio serán ejecutados y si es necesario se logrará la financiación de partidas en las cuales no se haya conseguido invertir el 100% del dinero asignado.

Recabar la opinión del sector

A la hora de priorizar las inversiones, el Ministerio de Industria ha recabado la opinión del sector, un proceso que comenzó el 20 de enero.

En esa fecha el departamento que dirige Reyes Maroto inició un proceso para que se presentasen proyectos de transición industrial, con la recepción de 718 que tras el cribado se quedaron en 462.

La inversión necesaria para desarrollar esos casi 500 proyectos se sitúa en 143.000 millones de euros, por lo que se realizó una nueva expurgación, sobreviviendo solo 139 proyectos con una inversión necesaria de 30.000 millones de euros.

Agua de borrajas

A pesar de esas elefantiásicas cantidades de dinero, la realidad es que finalmente la Unión Europea solo permitirá disponer a España de 11.922 millones de euros.

Además, el ministerio solo aportará 2.289 millones de euros, y ese dinero se asignará en procesos de concurrencia competitiva, en el que los proyectos elegidos se tendrán que mostrar más válidos que los de la competencia.

Por tanto, la información recabada por el Ministerio de Industria es solamente informativa, para pulsar las intenciones del sector industrial.

El gobierno de España ya tiene perfilado su «hoja de ruta» que pasa por priorizar siete de esos proyectos que serán los que integren el PERTE.

Esos proyectos son automoción, electrónica orientada al diseño de chips, economía circular, reciclaje de baterías, energías renovables, agroalimentación, salud y aeronáutica.

Y otros planes secundarios

Dependiendo cuál sea la inversión para esos siete planes que conforman el PERTE original, y si después de su implementación sobra dinero, se podrían activar otros planes.

Dichos planes tienen que ver con el textil y el calzado, industrial química, ferrocarril y cerámica.

Inclusive para el PERTE la patronal tiene sus propias iniciativas, que pasarían por el establecimiento de planes plurianuales, y que las autonomías también tengan capacidad de decisión en cuanto a que tipo de inversión llevar a cabo en sus territorios.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Rutger van der Maar / AVID Vines / Tech Stomberg / Kārlis Dambrāns / Eric Caballero / Associació Catalana de Municipis / Hauke Musicaloris

Ola de despidos masivos

Los temidos despidos comienzan a verse en lontananza como consecuencia de la crisis económica que ha generado en España la pandemia de SARS-CoV-2, siendo los sectores más afectados el financiero y el industrial. Por el momento el sector turístico se «salva de la quema»

Los efectos de la crisis económica desencadenada a raíz de la pandemia de SARS-CoV-2 se trasladan al empleo.

Hasta ahora la cifra de desempleados se mantenía estable gracias a que muchas empresas estaban «dopadas» bien con ERTES que ha estado financiando el gobierno central y también créditos ICO a muy bajo interés.

Pero la realidad se impone, y en el ecosistema de la gran empresa se anuncian miles de despidos, con un «techo» por el momento de 35.000, aunque algunas grandes empresas reducirán el número de trabajadores sujetos a ERE.

Otro de los factores que está redundando en el alto número de despidos previstos, sobre todo en banca, es que la digitalización avanza imparable, algo que está haciendo mermar, también, el número de sucursales.

Ver las orejas al lobo

Todavía no se sabe si como «globo sonda» o bien como profecía anunciada, la gran empresa española ha anunciado que entre este año 2021 y el próximo año, hasta 35.000 empleados sufrirán los rigores de un expediente de regulación de empleo.

Lo que también parece es que los despidos no tendrán la fisonomía de una «tormenta perfecta», sino que los despidos serán escalonados en el tiempo.

Además, muchas empresas están utilizando como excusa la pandemia para realizar regulaciones de empleo que tenían largamente meditadas.

La banca, el sector que más empleo destruirá

Si los despidos se desarrollan como se prevé, en el 2021 la banca se deshará de 18.000 empleados, bien es cierto que muchos de ellos con prejubilaciones y bajas incentivadas.

Es por la intersección de las sucesivas crisis financieras y la digitalización de la banca por lo que las grandes entidades financieras han anunciado despidos de miles de trabajadores.

En cuanto a la desaparición de las sucursales bancarias, ello se debe a la poca rentabilidad, cada día menos, que obtiene la banca retail, es decir el modelo de banca tradicional que vive de los depósitos de sus clientes.

La suma de los despidos previstos de los tres grandes bancos españoles es de 15.000 personas: CaixaBank prescindirá de 7.791 empleados, BBVA despedirá a 3.450 de sus trabajadores y Santander rescindirá el contrato a 3.572 empleados.

Otras entidades también van a prescindir de parte de su capital humano, ya que Sabadell prejubilará a 1817 empleados e Ibercaja tiene un ERE en el que están incluidos 750 de sus trabajadores.

El (Re)Corte Inglés

Es otra de las grandes empresas que van a efectuar un expediente de regulación de empleo, siendo la primera vez en sus casi 90 años de historia que despide masivamente a una parte de su plantilla.

El ERE de la empresa que dirigió Dimas Gimeno será de 3.292 empleos, aunque todos ellos son salidas pactadas que previamente se han negociado con las centrales sindicales.

Tan buenas deben de ser las condiciones que 320 trabajadores, de los que El Corte Inglés no tenía intención de despedir, se han sumado voluntariamente a el programa de bajas incentivadas.

También se van a producir recortes, aunque menores, en otras empresas, caso de H&M, con 1.100 despidos o Perfumerías Douglas, con 492 rescisiones de contrato.

Forman parte de esta poco edificante lista Coca – Cola European Partners, con un ERE que alcanza a 360 empleados en su plantilla, Adolfo Domínguez con 283 bajas laborales o Heineken, con 228 despidos.

Un sector secundario tocado

Los expedientes de regulación de empleo también van a llegar, y con fuerza, a la industria española, siendo el subsector más «tocado» el de la industria del automóvil.

Especialmente sangrante es el caso de Nissan que ha decidido cerrar una de las fábricas que tenía ubicada en Cataluña, lo que supone 2.500 despidos.

Además, y como fichas de dominó van a caer las industrias auxiliares y subcontratas que generaba la actividad de la planta de Barcelona que cerrará definitivamente el próximo 31 de diciembre.

Solo una de ellas, Acciona Facilities Services, por quedarse sin actividad, va a tener que prescindir de 500 puestos de trabajo.

Algo parecido sucede con Ford, que se desprenderá, de modo directo, de casi un millar de trabajadores, a lo que se unen los de las subcontratas a las que la empresa automovilista norteamericana daba trabajo.

Una de esas empresas subsidiarias afectadas es Continental, que proveía a Ford de piezas de automoción, con un ERE que afecta a 750 trabajadores.

Una de las Majors de la industria europea, hablamos de Airbus, también está negociando con las centrales sindicales un expediente de regulación de empleo que afectará alrededor de 1.000 trabajadores.

También energéticas

Es otro sector que también se plantea despidos masivos, ya que dos de las principales energéticas que hacen negocio en España, ENDESA y NATURGY también se orientan hacia esos pagos.

En el caso de la primera ya tiene pactado salidas voluntarias, escalonadas en los próximos cuatro años, de 1.200 trabajadores, mientras que la francesa prescindirá de 1.000 empleados en los próximos años.

Un sector turístico agarrado al salvavidas de los ERTE

Por el momento, nadie sabe lo que depara el futuro, el sector del turismo se ha salvado de la quema.

Una de las razones es que es un sector fuertemente atomizado y cuyo grueso de actividad está dominado por grandes empresas y grandes mayoristas de viajes.

Por otro lado, siendo un sector que produce el 13% del PIB, ha sido rescatado con ERTES sucesivos que impide que los trabajadores de esas empresas engrosen, por el momento, las colas del desempleo.

A finales de marzo estaban en ERTE 743.628 trabajadores del sector, y más de la mitad correspondían a los subsectores del servicio de comidas y bebidas, alojamientos y agencias de viajes.

Sin embargo, también existen empresas que no les ha quedado otra solución que plantear expedientes de regulación de empleo, pero el número de empleados afectados, para lo que es el volumen de empleo del sector, son muy pocos.

Han planteado ERE las empresas Pullmantur (320 trabajadores), la división de viajes del Iberostar, con 244 despidos, NH Hoteles que ha rescindido 187 contratos y el mayorista de viajes TUI que ha despedido a 163 trabajadores.

Fuente – EL PAÍS / El Corte Inglés en Wikipedia

Imagen – Banalities / Becker / Álvaro Ibáñez / Fred Romero / Barbara Eckstein / Climate Watch / Evgeniy Isaev

Ahorrar en arte

Estando otro tipo de activos de «capa caída», invertir en arte se ha convertido en una buena manera de alojar los ahorros, algo que la gran empresa española lleva haciendo desde hace décadas, habiéndose convertido en el gran guardés de la obra de los autores nacionales del siglo XX

En estos momentos de tribulación económica, tanto empresas como particulares intentan adquirir activos en lo que tradicionalmente han sido valores refugio, en oro y piedras preciosas, pero también en arte.

Pero no solo empresas y particulares, sino también países, en los muchos siglos de guerras, han expoliado las colecciones de arte de los países que sojuzgaban, y en eso España ha sido campeón.

Muchas de las maravillas que están hospedadas en Museo del Prado lo han sido en parte por el imperio que nuestro país atesoró durante siglos: bien porque las riquezas expoliadas de muchas regiones permitieron a los reyes tener a los mejores pintores y escultores que había en Europa.

O bien porque directamente se expoliaron las colecciones de arte que existían en los países conquistados, de lo cual puede dar buena cuenta, por ejemplo, la colección de pintura holandesa o flamenca que se albergan en el número 23 de la calle de Ruiz Alarcón.

Solo al alcance de la gran empresa

Hasta hace no tanto las grandes pinacotecas y colecciones de arte estaban solo al alcance de los monarcas, ahora lo está únicamente al alcance de las grandes corporaciones: bancos, multinacionales de servicios o grandes complejos industriales.

Iberdrola, Santander, BBVA, Repsol, la Caixa, Banco Sabadell, MAPFRE, Telefónica, ICO y el Banco de España, atesoran enormes activos en arte, que superan las 30.000 obras de arte en manos de la gran empresa.

En cierto modo, con todas esas obras, la gran empresa española podría fundar su propio museo o galería de arte, habida cuenta que el Museo del Prado tiene en su fondo 27.500 obras de arte y el MoMA neoyorquino algo más de 200.000.

Virtudes de las colecciones privadas

En manos de esas grandes empresas, sus colecciones tienen unas virtudes que complementan los fondos de arte públicos.

La primera de esas virtudes es que una vez que han adquirido una obra estas grandes empresas son reacias a venderlas, lo que ha permitido tener un fondo artístico de autores nacionales, que de otra manera se hubiesen perdido en la diáspora de las obras de arte.

Otro de los aciertos de estos adquirientes, sobre todo de los bancos, es que llevan invirtiendo en arte desde los años 30 del pasado siglo, y han tenido la suficiente «vista» como para comprar obras de artistas como Basquiat, Gerhard Richter, Anselm Kiefer, George Baselitz que en esos años tenían unos precios asequibles.

Las integraciones empresariales que se han llevado a cabo con los años, sobre todo en el sector bancario, es que las dos grandes entidades financieras BBVA y Santander hayan pasado a poseer, absorción bancaria de por medio, enormes colecciones de arte.

En todas esas colecciones de arte, al menos en las de las empresas españolas, existe un común denominador: una nutrida presencia de los artistas del exilio de la Guerra Civil y de los creadores de la segunda mitad del siglo XX.

Unas políticas en el largo plazo y en libertad

Una de las características de todas esas colecciones es que son muy diferentes entre sí, producto, entre otros factores, de que esas empresas tienen absoluta libertad para comprar las obras de arte que sus curadores consideren oportuno.

Por otro lado, durante las décadas de los años 80 y 90 del pasado siglo, esas empresas reivindicaron el hacer artístico de los artistas nacionales, comprando una enorme cantidad de producción nacional de autores del siglo XX.

Otro de los factores que han permitido una libérrima política de compras proviene del hecho de que son empresas que poco tienen que ver entre sí y que ninguna de ellas vive del arte.

En dependencia de lo que ganan

Quizás sea el principal «talón de Aquiles» de la gran empresa que invierte en arte, y es que el caudal de compras está en relación directa de los beneficios que logran cada año.

En época de «vacas gordas» realizan compras millonarias, pero cuando la cuenta de resultados aparece en números rojos, como sucedió en la última crisis financiera, las compras se desploman.

En estos momentos, y sin contar con la crisis económica provocada por la pandemia, las únicas grandes empresas españolas y organismos públicos que siguen coleccionando arte son la Caixa, Iberdrola y el Banco de España.

Pero no solo la gran empresa

Para encontrar personas, físicas y jurídicas, que inviertan en arte no tenemos que pensar en grandes empresas, ya que incluso las pequeñas y particulares invierten ya en obras de arte.

Se trata de un mercado, el del arte, que se ha convertido en refugio en tiempos de tribulación económica como en el que nos encontramos, siendo la obra de arte un bien que raramente pierde valor, y casi siempre se revaloriza.

De hecho, en tiempo de crisis, hay casa de subastas que se estrujan el magín para permitir que sus clientes, a pesar del mal desempeño de la economía, puedan seguir invirtiendo en esculturas, pinturas o dibujos.

Uno de los últimos artificios para invertir en obras de arte consiste en comprar no obras completas sino parte de ellas.

Comprar solo una fracción

Y no solo de artistas noveles cuyo precio de mercado no es muy abultado, sino que hablamos de inversión, por fracciones eso sí, de obras de prestigiosos artistas que cotizan en Sotheby’s o Christie’s, como Monet o Warhol.

Se trata, el del arte, de un mercado a largo plazo en por el que los inversores siguen apostando, ya que la rentabilidad media del mercado del arte es del 8,9%, a «años luz» en rentabilidad de otro tipo de inversiones.

Hasta ahora, salvo fondos de inversión en arte, como Artemundi Global Fund, The Fine Art Fund Group, el común de los mortales lo tenía difícil para lanzarse al «ruedo» del mercado del arte.

Sin embargo, ahora han surgido plataformas como Masterworks, en el cual los pequeños inversores pueden comprar un «trozo» de obras de arte de autores como Hockney, Monet o Picasso.

De hecho, el ser ya considerado como una inversión en toda regla, se intuye desde el momento en que es, en Estados Unidos, la SEC – Comisión de Mercados y Valores del EE. UU. – la que supervisa todo el proceso.

Fuente – EL PAÍS / elEconomista

Imagen – Christian Van Der Henst / Álvaro Ibañez / Jean – Pierre Dalbéra / Dagane / Eden, Janine and Jim / Masterworks

Las empresas son reacias a salir a Bolsa

Desde el año 2018 ninguna empresa a «desembarcado» en el IBEX 35, sobre todo por factores estructurales que aquejan a la economía española, con un tejido empresarial fundamentado en PYMES que suelen ser de carácter familiar y con poco «músculo» financiero

Una de las maneras más tradicionales que han tenido las empresas para lograr financiación ha consistido en cotizar en Bolsa, para que los inversores compren sus títulos y con ese dinero poder operar.

Pero las tornas están cambiando, ya que muchas empresas ven oportunidades de acceder a financiación de una manera más rápida y con menores riesgos. En tiempo de pandemia el capital riesgo se impone como principal vía de financiación.

Fiascos sonados

Si bien para muchas empresas la panacea, muchas veces no lo es tanto para los inversores, ya que muchos emprendimientos, de dudosa viabilidad económica en un mercado bursátil han inundado los parqués españoles.

En los últimos años hemos visto desde a Pocoyó correteando por la tarima hasta a empresas de alimentación, como pueda ser Telepizza, titularizar su capital social, como la manera estándar de lograr financiación.

En los patios de operaciones todavía resuenan sentenciosas frases, que luego demostraron que tenían detrás una deficiente gestión económica, cuando no eran directamente estafas, como la que pronunció Jenaro García, cuando dijo que “Buscamos notoriedad y mostrar que nuestras finanzas están en buenas condiciones”.

Gowex se demostró, cuando se destapó el escándalo, como un fraude en toda regla con falsificación de las «cuentas» de la compañía, un tema de candente actualidad después de que hace pocos días un juzgado de Madrid haya admitido una demanda de 140 accionistas de la compañía.

Pero también casos de éxito

La titularización de su capital social para lograr recursos que poder invertir en el negocio, también ha llevado a sonados casos de éxito empresarial.

Ha sido con la «catapulta» de la Bolsa con la que muchas empresas, que nacieron prácticamente como start – up, y en espacios de cotrabajo, como se han convertido en auténticos colosos de sus sectores, caso de Amadeus o Inditex.

En el caso de Amancio Ortega, un hombre hecho a sí mismo que en estos momentos, y según la revista Forbes, es la sexta fortuna del mundo, la salida a Bolsa le ha permitido que sus empresas sean reconocidas y se hayan podido expandir a nivel internacional.

En el caso de Amadeus, la joint – venture formada en el año 1987 por las aerolíneas Air France, Lufthansa, Iberia y Scandinavian Airlines, su crecimiento ha sido espectacular, impulsando con su tecnología la contratación de todo tipo de viajes.

Ya en el 2015 se había hecho con el 40,4% del mercado mundial de reservas y su cuota de mercado de soluciones tecnológicas para el sector de las reservas de viajes superaba el 28%, realizando operaciones en más de 200 países.

Una moda finisecular

Lo que hasta finales del siglo XX era un «coto cerrado» solo para grandes inversores, con el final del siglo XX se democratizó y a los parqués comenzaron a afluir pequeños inversores, que dinamizaron las prácticas y los productos bursátiles.

El gran «invento» por aquellas fechas se llamó OPV, acrónimo de Oferta Pública de Venta, que es algo tan sencillo, y a veces tan complicado, como titularizar el capital social de la compañía, que es adquirida desde pequeños inversores, grandes impositores e inclusive instituciones públicas.

Los inversores, además de poseer parte del capital social de la empresa, reciben dividendos, que pueden ser anuales, sobre los beneficios que obtiene la empresa, y en caso de grandes inversores, sus acciones les permiten inclusive ingresar en el consejo de administración.

Sequía

En lo que llevamos de año, marcado indudablemente por la pandemia de covid-19, la situación se podría calificar como de «sequía», ya que ninguna empresa se ha «lanzado al ruedo» y ha comenzado a cotizar.

Y eso ni en los mercados que podríamos calificar como «tradicionales», ni en otros con mayor capacidad de innovar, como el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), donde comienzan a cotizar PYMES, siempre con la intención de llegar a jugar en las «grandes ligas».

Sería necesario volver al año 2018 para encontramos con la empresa Solarpack, que comenzó a cotizar en el IBEX el 5 de diciembre de ese año, una compañía «verde» que instala y gestiona «huertos solares» de cientos de hectáreas.

Se extrema la tendencia por vías alternativas de financiación

La crisis sanitaria del covid-19, y el consiguiente «cerrojazo» que redujo la actividad económica a la mínima expresión, y que también salvó a medio millón de compatriotas de perecer, ha vuelto más reacias, si cabe, a las empresas a cotizar.

Por otro lado, la «barra libre» de liquidez que han impuesto los bancos centrales en Europa, queda para los anales la recomendación del FMI a los gobiernos de que gasten todo lo que puedan, hace que se puedan acceder a otras vías de financiación más baratas.

El peligro para la economía es que pueden acabar dándose situaciones de poca transparencia en cuanto a la financiación de sobre todo PYMES que se abstienen de salir a Bolsa.

Uno de los peligros de no financiarse en los mercados es que el dinero puede tener un dudoso origen, por lo que BME, el operador de la Bolsa española, recomienda que la misma transparencia en a financiación que se exige a las cotizadas, se les exija también a otras empresas.

Falta de cultura inversora

La inversión en Bolsa, salvo para los grandes inversores, tiene poco recorrido en España, ya que como hemos visto dicha inversión se abrió para los pequeños inversores a finales del siglo XX.

Debido a ello, en la mayoría de los casos, salvo grandes corporaciones, muchas empresas ni se plantean siquiera cotizar, lo que también tiene mucho que ver con lo que es la estructura empresarial existen en España.

Estamos en un país en el cual el tejido empresarial, en más del 90% está formado por PYMES, que por sus dimensiones ni se plantean pisar el parqué, lo que unido al carácter familiar de las empresas lastra su presencia en Bolsa.

Otro de los miedos que tiene muchas empresas, volvemos a reiterar, que son de carácter familiar o cuasi familiar, es el temor a que, si titulariza su capital social, puedan perder el control de la compañía, como ha sucedido en muchas de sus «hermanas mayores».

Fuente – EL PAÍS / rtve / Bolsas y Mercados Españoles / tu otro diario / Amadeus IT Group / SOLAR PACK / Oferta Pública de Venta en Wikipedia

Imagen – Leonie Vandekamp / Más Cuota / Magnus Maske / FDV / darkday / Ryan Shea / Yun Huang Yong