La gasolina en máximos

Producto de una demanda creciente de derivados del petróleo, una vez que parece que la pandemia de SARS-CoV-2 está quedando atrás, el precio de la gasolina y el gasoil en España no deja de crecer desde noviembre: ahora un depósito de gasolina cuesta 75 euros y el de gasoil 68 euros

El crudo y sus derivados marcan máximos históricos en España, con el mayor precio en siete años, donde un depósito de gasolina cuesta, de media, 75 euros y uno de gasoil escala hasta los 68.

La subida está siendo sostenida y lleva varias semanas en alza, llegando a unos precios que no se recordaban en 7 años, y hoy por hoy el precio de la gasolina se sitúa en 1,37 euros el litro y en 1,23 el del gasoil.

Una subida mantenida desde noviembre

Los consumidores ven, desde el pasado noviembre, como el litro de combustible, tanto la gasolina como el gasoil, suben de manera sostenida desde hace más meses de lo que les gustaría.

Hasta hoy el precio de la gasolina ha aumentado un 19% y un 21% el del gasoil, producto de la subida de precio del barril de Brent, el índice con el que se alinea en Europa el precio de los combustibles.

Este jueves, el precio del barril de petróleo que se ha colocado en 73 dólares, teniendo en cuenta que en noviembre la referencia de precio del barril de petróleo del mar del Norte estaba en cuarenta dólares norteamericanos.

Una subida artificial

Aunque la gran incógnita a despejar es si el barril de crudo seguirá subiendo, los aumentos de precio se deben únicamente al capricho de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, no ha una necesidad del mercado.

Ha sido la OPEP, limitando el número de barriles de petróleo que salen al mercado, la que ha recortado la producción y a una misma demanda el precio no ha hecho sino crecer.

Por todo ello, con un planeta saliendo de la recesión económica producida por la pandemia de SARS-CoV-2, lo que está trayendo un aumento de la demanda, no aumentar la oferta de petróleo y sus derivados, lleva a una escalada alcista de los precios.

Sin embargo, esta situación podría hacer que los productores americanos de crudo a partir del fracking vayan a inundar el mercado con sus productos, lo que indefectiblemente obligaría a la OPEP+ a «mover ficha».

Reequilibrar el mercado

Saliendo de la pandemia y con unas economías con «hambre» de crecimiento, el equilibro de los precios no volverá, a decir de los expertos, hasta 2022.

En ese año se espera que las necesidades mundiales de crudo escalen hasta los 3 millones de barriles diarios, y es esperable que ante ese movimiento del mercado la OPEP+ reaccione.

Es posible que, ante esa nueva demanda, la producción mundial de petróleo llegue a los cinco millones de barriles diarios, y ante más oferta, los precios vuelvan por sus fueros.

Pero hasta dentro de un año aproximadamente, seguiremos teniendo que lidiar con unos precios alcistas, y la economía española tendrá que seguir «rascándose el bolsillo» para pagar la minuta del combustible.

Algunos analistas intuyen que hasta que el mercado se autorregule es posible que veamos «picos» de hasta 100 dólares por barril de crudo.

Un negocio menguante

El mercado de los combustibles fósiles y derivados y del gas será menguante en los próximos años, debido a que cada día son más los países, muchos de ellos desarrollados, que se han puesto como meta tener emisiones 0 en pocos años.

La única manera de conseguir eso pasa por potenciar las energías verdes y renovables en detrimento del tradicional mix energético basado en combustibles fósiles y gas natural, que es la «receta» actual.

La inversión en infraestructuras petrolíferas es cada vez menor, básicamente porque las petroleras se dan cuenta de que su negocio tiene fecha de caducidad, algo que paradójicamente no hace sino subir el precio de sus productos.

Desde la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se estima que si lo que se pretende lograr es emisiones 0 en el 2050 es necesario dejar de invertir en el negocio de los combustibles fósiles, carbón y gas natural.

Francia, el «espejo» en el que se mira Europa

Nuestro país vecino es un ejemplo para el resto de los países europeos, ya que es el principal productor de energía de la UE sin que eso le haya hecho renunciar a la «energía verde».

El país que gobierna Emmanuel Macron ha logrado que el 95% de su generación eléctrica se consiga con tecnologías de bajas emisiones.

Francia es, dentro de los países de la Unión Europea, el que más energía exporta, buena parte de ella a España, logrando por ello pingues beneficios que el año 2020 llegaron a los 3.000 millones de euros.

Francia lidera una serie de países, de los que forman parte también Bélgica, Suiza, Austria y los países nórdicos que demuestran en la práctica como se puede hacer compatible la generación eléctrica con un respeto escrupuloso a la naturaleza.

Una producción enorme con poca huella de carbono

En el caso de nuestro país vecino, la producción anual de electricidad es de 40 GW anuales, con una de las huellas de carbono más pequeñas de toda Europa: 40 gCO₂eq/kWh.

Para poner en perspectiva la huella de carbono francesa, por Kilovatio de energía producido, nuestro país tiene una huella de carbono de 217 gCO₂eq/kWh con una producción de GW que es la mitad de la francesa.

Por equiparla la huella de carbono francesa con la de un país que tiene casi la misma generación eléctrica, 40 GW anuales, podemos decir que Alemania contamina 284 gCO₂eq/kWh

Alemania, un caso especial

La enorme huella de carbono de Alemania con respecto a un productor de electricidad como Francia que genera un volumen similar de electricidad se debe a que parte de la generación eléctrica alemana proviene del carbón.

A pesar de ello, en Alemania el 50% de la generación eléctrica se produce a partir de fuentes renovables, pero el uso del carbón pende como una pesada losa.

Un país cercano al de Ángela Merkel, Polonia, es uno de los más «sucios» a la hora de generar electricidad, ya que la mayor parte de esa generación se basa en el carbón.

El país que gobierna el Partido Ley y Justicia de Jarosław Kaczyński tiene una huella de carbono de 700 gCO₂eq/kWh, siendo uno de los países más contaminantes de toda Europa.

Fuente – EL PAÍS / xataka

Imagen – Tennssee Valley Authority / Robert Geiger / Yi Fei / Roel Hemkes / GCP Grey / John Fielding / Thomas Kohler / Roman Ranniew

Oro negro

Los precios de petróleo y sus futuros se reactivan, debido fundamentalmente a qué con una vacunación masiva a la vuelta de la esquina, el transporte, tanto de pasajeros como de mercancías se recuperará en breve. Además, OPEP+ ha decidido no inundar de crudo el mercado, para de ese modo aumentar el precio del barril

Tras más de un año de pandemia de SARS-CoV-2, la llegada masiva de vacunas, al menos a los países desarrollados, y las más que ciertas posibilidades de recuperación de la actividad económica, el crudo sube un 40%.

El barril de Brent, la referencia europea, vuelve a superar los 70 dólares, un precio que no se daba desde enero del 2020, y que se ve impulsado por los ataques con misiles contra dos instalaciones de la saudí ARAMCO.

Dos instalaciones claves

Los atacantes sabían lo que se hacían, dado que han atacado dos instalaciones neurálgicas para la petrolera ARAMCO, especialmente la de Ras Tanura.

En dicha instalación se procesan 6,5 millones de barriles diarios, lo que supone el 7% del petróleo que se consume diariamente en todo el mundo.

Los ataques, han puesto en solfa la capacidad de producción de crudo de Arabia Saudí, el principal productor de crudo, en unos momentos, en plena recuperación económica y promesa de tal, cada barril es necesario.

Más de 70 dólares el barril

Es a lo que se ha llegado esta semana el barril de Brent, el estándar del crudo que se produce en el mar del Norte, un precio que no se alcanzaba desde el pasado enero del 2020.

La pandemia se desató el pasado marzo, y debido al parón económico el precio del petróleo cayo a plomo, llegando inclusive a la cotización negativa.

La depresión económica ha quedado olvidada en tiempo récord, y además de recuperarse las bolsas de valores de medio mundo, el mercado del crudo también se ha recuperado al mismo ritmo.

En menos de dos meses la cotización del petróleo y derivados ha recuperado un 40% lo que implica que alguien que hace dos meses invirtió 1.000 euros, ahora tienen 1.400 euros.

El mundo se vuelve a mover

El transporte transnacional y el nacional se recuperan, esa es una de las razones por las cuales el precio de petróleo y derivados se está recuperando a una velocidad que podríamos calificar como sideral.

La recuperación de los precios también tiene que ver con una jugada estratégica de la OPEP+, que ha decidido no inundar los mercados de crudo, para de esa manera subir artificialmente el precio del crudo.

Sin embargo, se trata de una estrategia de doble filo: a partir de un precio de 70 dólares vuelve a ser rentable el barril de crudo producido por fractura hidráulica, y en esas lides la principal potencia es Estados Unidos.

Debido a ello, con el petróleo producto de la fractura hidráulica, son millones de barriles más que desembocan en los mercados donde ya están los de extracción tradicional.

Previsiones halagüeñas

Las previsiones de cotización para el Brent, siempre según el banco de inversión Goldman Sachs prevé que en poco tiempo escalará hasta los 80 dólares.

Sin embargo, para otros, como el banco ING, considera que ante la más que previsibles ataques de los Huthi a las instalaciones petroleras saudíes, al precio de crudo habrá que sumar una prima de riesgo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la devastación económica que ha provocado la pandemia de SARS-Cov-2 ha sido enorme, y la recuperación será lenta, por lo que mantener artificialmente alto el precio del crudo puede ser contraproducente.

Controlar el precio mundial de crudo

El cartel, no cabe calificarlo de otro modo, con su decisión de no aumentar la producción de petróleo lo que quiere es tener controlado el precio del barril de petróleo, y controlar inclusive las curvas de cotización que se puedan producir.

De lo que se trataría, de manera artificial, es de que el barril de petróleo Arab Light pueda llegar a los 75 dólares.

Inclusive el barril de Brent como el WTI se disparó incluso antes de que la OPEP+ decidiese recortar la producción de petróleo para aumentar su precio.

En un primer momento todos los analistas pensaban que OPEP+ decidiría subir la producción diaria de petróleo en 1,5 millones de barriles diarios.

De ese modo, Arabia Saudí se ha llevado «el gato al agua» e incluso ha convencido a Rusia de seguir la doctrina que emana de Riad.

En junio se acabarán las reservas

Si OPEP+ sigue manteniendo esta política, se prevé que para junio se hayan acabado las reservas que los países de la organización por lo que tendrán que volver a replantear el número de barriles diarios que sacan al mercado.

A acabar con las reservas también va a «ayudar» la recuperación de la demanda, básicamente debido a la recuperación del transporte mundial, tanto en lo que tiene que ver con la marina mercante como con las aerolíneas.

Se prevé que para finales del 2021 se habrá recuperado la demanda de petróleo que había en el 2019, antes de que «estallase» la pandemia, llegando a la comercialización de 100 millones de barriles diarios.

Por otro lado, subirá el precio de petróleo que se paga en efectivo, y bajará el mercado de futuros, que se paga de manera diferida.

La política petrolera de Arabia Saudí

Es el país más disciplinado en mantener las restricciones, pero su fin último es aumentar exponencialmente la oferta en los próximos meses.

Pero mantendrá la restricción, un millón de barriles diarios, hasta el próximo mes, una vez que el precio del crudo esté en unos niveles máximos, y vender a partir de ese momento a ese precio.

El aumento del precio también va a traer como consecuencia que los productores de petróleo de esquisto – lo que se conoce como fractura hidráulica – puedan lanzar sus barriles al mercado, ya que a partir de 70 dólares les resulta rentable sacar su producción.

Los Futuros al alza

Es lo que ven los analistas en lontananza: un aumento de precio de los futuros de crudo, y prevén que el barril, en el tercer trimestre del año, llegue a cotizar a 75 dólares norteamericanos.

El viernes pasado, al cierre, el Brent cotizaba a 70 dólares y el WTI, el estándar para el petróleo norteamericano, llegó a los 66 dólares.

Todo parece indicar que el precio de los futuros de petróleo va a tener un precio menor al precio actual del crudo, lo que hace que esos futuros sean muy apetitosos de cara a los inversores.

Fuente – EL PAÍS / Funds & Markets

Imagen – Piqsels / Panoramio / Loco Steve / Jake van der Molen / Sam Valadi / R. Miller / U.S. Secretary of Defense / Chris Gladis

La OPEP+ reduce la producción de petróleo

La OPEP+ ha decidido que a partir de mayo se producirá una reducción en la producción de crudo de 10 millones de barriles diarios, como una manera de recuperar el mercado y el precio del barril, aunque las previsiones no son halagüeñas y avisan de que tras superar la pandemia las necesidades mundiales de crudo no llegarán a un quinto de lo que se consumía antes de la crisis sanitaria

Y el motivo no es otro que intentar subir «artificialmente» el precio del crudo mediante el expeditivo método de reducir la producción: a menor oferta con igual demanda, los precios no pueden sino crecer.

Como en la mayor parte de los foros económicos transnacionales, caso del G7 y su «hermano menor» el G20, en la Organización de Países Exportadores de Petróleo el acuerdo se pudo muñir bien entrada la madrugada.

Tras cuatro jornadas maratonianas, el acuerdo se logró tras «doblar la mano» a México para que se acordase que los países exportadores de petróleo reduzcan la producción para de ese modo, como ya hemos indicado, recuperar los depauperados precios del barril de petróleo.

«Solo» diez millones de barriles diarios

El tijeretazo es de órdago, ya que no sacando a la venta 10 millones de barriles de crudo diarios, la OPEP comercializará solo el 10% del petróleo que se bombea todos los días. La medida entrará en vigor en el mes de mayo.

El objetivo es claro: recuperar el precio del petróleo, por el taxativo método de reducir la oferta, algo que es vital para muchos países que forman parte de la organización que preside Mohammed Barkindo.

Una OPEP que se adapta

Realmente el acuerdo de reducción de producción se ha obtenido en un foro donde estaba lo que se denomina OPEP+, esto es, el grupo ampliado que suma a los «históricos» de la producción de petróleo, como puedan ser México o Arabia Saudí, con otros productores euroasiáticos, entre los que destaca Rusia.

La medida tiene un horizonte temporal del 2022, esto es, se irá reduciendo paulatinamente la producción hasta ese año, y una vez llegados a esa meta, una nueva reunión de la OPEP+ decidirá que se hace a partir de ese momento.

De cualquiera de las maneras, el principal escenario que prevé la Organización de Países Exportadores de Petróleo es que la demanda de crudo va a seguir cayendo de manera sostenida, con unas previsiones catastróficas que estiman que después del covid-19 solo se consumirá 1/5 parte de crudo que antes de la crisis sanitaria.

«A río revuelto, ganancia de pescadores»

Como en otras muchas facetas de la vida, lo que pierden unos lo ganan otros. En el caso de los países exportadores de petróleo, que muchas veces tienen en la exportación de crudo su principal fuente de ingresos, el dato es pésimo.

Pero en el otro lado, esto es, países que son importadores netos de petróleo, como es el caso de España, cuanto menor sea el precio del crudo, de una manera mucho más económica podrá fundamentar la recuperación económica postpandemia.

Otro «sector» que pierde con unos precios de crudo excesivamente bajos es el medioambiente, ya que la economía productiva no va a invertir en fuentes de energía «verdes» si tiene un precio de petróleo que está «por los suelos».

Un precio de petróleo que repunte por la retracción de la demanda no les viene bien a los mercados financieros, ya que pueden convulsionar si las empresas de la economía productiva, especialmente la industria, tiene que incrementar sus costes de producción.

También hay otros actores

Pero no nos engañemos, hay una miríada de países que, aunque no forman parte del OPEP+, también tiene el suficiente «músculo» en la exportación de petróleo, caso de países como Brasil, Canadá o los Estados Unidos de América.

En caso de que esos países se avengan a seguir las directrices de la OPEP, a partir de mayo, se «retirarían» del mercado, diariamente, alrededor de 20 millones de barriles de petróleo, en un mercado que a buen seguro se reactivará.

Es marginal el porcentaje del sector productivo que utiliza energías renovables, ya que tradicionalmente, y sobre todo en la industria energética, los combustibles fósiles siempre han sido el método de generar energía tradicional, sobre todo en centrales de generación de energía de ciclo combinado.

Un necesario acuerdo entre el Kremlin y la Casa Blanca

Todo el mundo coincide que estas medidas de restructuración de la producción de crudo, hace necesario un gran acuerdo entre lo que hasta hace pocas décadas eran las dos grandes potencias: Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, siendo su heredera la actual Rusia.

Donald Trump ya ha confirmado que apoyará el acuerdo al que ha llegado la OPEP+, y se sumarán a la reducción de producción, en un sector boyante en Estados Unidos, que desde que ha impuesto el fraking como un método productivo y barato de extraer petróleo.

La reducción en la producción del «oro negro» a la que se aviene Estados Unidos es de entre 3 y 4 millones de barriles diarios, tal como ha declarado, aunque resulte paradójico, el ministro de energía ruso, Alexander Novak.

Cooperación energética y más

Pero las ambiciones del Kremlin en estos acuerdos son de mayor alcance, y desde la Plaza Roja de Moscú lo que se pretende es que estas negociaciones permitan un amplio acuerdo de colaboración energética entre Moscú y Washington.

Inclusive los estrategas rusos podrían estar pensando en el largo plazo, buscando una desescalada en los dimes y diretes que llevan tiempo enfrentando a Vladimír Putin y a Donald Trump, buscando que se relajen las sanciones que desde el 1.600 de la Avenida Pensilvania se impusieron por la anexión de Crimea.

 La negociación se va a desarrollar de una manera pausada y discreta, ya que «airear» el desarrollo de las negociaciones podría tener efectos perversos en las bolsas internaciones que manejan los valores bursátiles de las petroleras.

Vasos comunicantes

Sin embargo, las decisiones de reducción de producción de petróleo es necesario consensuarlas y no tomarlas de una manera unilateral, ya que el mercado de la producción de petróleo no es único.

Aunque la organización predominante es la OPEP+, como ya hemos indicado existen otros muchos países productores que están asociados a otras organizaciones, y que como «los saudíes» tienen sus propios intereses.

Y como muestra un botón: tras hacerse público que la OPEP+ iba a reducir la producción, a partir de mayo, en 10 millones de barriles diarios, el petróleo de referencia brent, el de referencia que se produce en el mar del Norte, cayó en un solo día un 4%.

Otro de los índices de referencia, lo que se denomina petróleo Texas en su cotización internacional se hundió ese mismo día casi un 10%.

Fuente – EL PAÍS / OPEP en Wikipedia / Wikipedia

Imagen – Vicent Eisfeld / brett jordan / Palácio do Planalto / Rennett Stowe / Estonian Foreign Ministry / The Epoch Times / Барвенковский / Sheila in Moonducks