5G, poco apetito

Una subasta casi desierta acaba de dirimir parte del espacio radioeléctrico que se va a dedicar en España al 5G, con una recaudación que solo ha logrado 1.100 millones de euros y en que los únicos presentes eran Vodafone, Orange y Telefónica

Es el que han mostrado las operadoras de telefonía móvil españolas en la primera subasta del espacio radioeléctrico en el cual se han vendido las licencias para poder operar con 5G.

Entre todas las operadoras que competían han invertido 1.100 millones de euros, en una subasta que se ha celebrado tarde y con rebajas.

Mientras que Orange y Vodafone han pagado 350 millones por las licencias, la empresa que dirige José Maria Álvarez – Pallete ha desembolsado solo 310 millones de euros.

Una subasta casi desierta

Además de haber durado dos días, un tiempo inédito en este tipo de procesos de compra al mejor postor, salvo tres operadores, tres de las «grandes», la subasta se puede dar por desierta.

Además, como ya hemos anunciado más atrás, la cantidad de dinero que ha recaudado el estado por el espectro radioeléctrico que se ha recaudado está a un paso del ridículo, máxime por las expectativas que se tenía de hacer una buena «caja».

Hay que tener en cuenta que el precio de salida que se había fijado estaba en los 995,5 millones de euros, y que solo se han recaudado algo más de 100 millones de euros más.

Disconformes con el precio

Incluso antes de que se celebrase la subasta, las operadoras habían alegado que el precio de salida de la subasta era demasiado alto, y finalmente solo Vodafone, Orange y Telefónica han partido en proceso.

El lobbie de las operadoras de telefonía móvil habían logrado inclusive que el precio de salida se rebajase un 15%, y finalmente tres de las «grandes» han participado, no superando la inversión de cada una los 350 millones de euros.

Los flamantes operadores de 5G tienen concedida la licencia por 20 años, y estos operadores se suman a los que ya participaron en las anteriores subastas, las de 2018 y 2020, y el proceso de la subasta se ha visto retrasado un año por la pandemia de SARS-CoV-2.

De hecho, la subasta de 3 bandas de 5 MHz de comunicación descendente se ha declarado desierta ya que ninguna de las operadoras presentes ha pujado por ella, siendo su precio de salida 25,5 millones de euros.

Por otra parte, la concesión de 20 años tendrá ser abonada inmediatamente, y se espera que el despliegue del 5G se produzca una vez finalizado el verano.

Supeditadas a condiciones

Pero la concesión del 5G no supone una «barra libre» para los operadores, ya que la concesión también tiene su letra pequeña.

En el caso de Telefónica su contrato lleva aparejado la obligación que su red de 5G tiene que estar completamente desplegada antes del 2025.

La red de 5G de Telefónica deberá tener presencia en todos los municipios españoles de más de 20.000 habitantes y deberá estar presente también en aeropuertos, puertos y estaciones del AVE.

Cobertura obligatoria

El gobierno obliga además a las operadoras a que su despliegue de 5G tenga una serie de ubicaciones obligatorias.

Es el caso de la banda de 700 MHz, que para el 2025 deberá estar operativa en todos los municipios de más de 50.000 habitantes.

Para la misma fecha también deberá haber cobertura de las dos licencias de 10 MHz en todos los municipios españoles de más de 20.000 habitantes. Y a ello están obligadas tanto Telefónica como Vodafone y Orange.

A ello se suma el despliegue obligatorio en 10 aeropuertos, 3 puertos, 6 estaciones de ferrocarril y 8 aeropuertos antes de que concluya el año.

Guerra abierta

Y todo por un elemento que siempre genera controversias, que no es otro que las patentes, tanto de infraestructura de 5G como de los dispositivos móviles que permiten ese tipo de conectividad.

Uno de los primeros fabricantes de teléfonos móviles, Nokia, ha presentado una demanda contra la tecnológica china Oppo, por vulneración de patentes.

Los finlandeses andan desbocados judicialmente hablando porque en las últimas semanas han iniciado litigios en España, India, Francia, Reino Unido y Alemania, todos ellos por vulneración de la propiedad intelectual.

El tema de las patentes siempre ha sido un problema recurrente en el ámbito de las telecomunicaciones, no en vano el teléfono, inventado por Graham Bell, quiso ser patentado por una tal Elisha Gray.

Sin ir más lejos, aunque la comunidad científica no duda de la autoría del primer emisor – receptor de radio fue de Marconi, la Corte Suprema de los Estados Unidos dicto una sentencia que concedía ese mérito a Nicola Tesla.

Estándares en telecomunicaciones

El uso de patentes en telefonía móvil y transmisión de datos es tan evidente como que, si todos los dispositivos están utilizando los mismos estándares de comunicaciones, todos ellos están utilizando tecnología patentada.

Es lo que se denomina patentes esenciales, y el 5G también las tiene, pero el problema de muchos fabricantes que han conformado el estándar es demostrar que se está utilizando, dado que registrar una patente esencial es harto difícil.

Solo el Instituto Europeo de Estandarización de las Telecomunicaciones (ETSI) tiene registradas alrededor de 18.000 patentes, y el ETSI ya ha determinado cuánto tendrán que pagar los fabricantes de automóviles que quieran dotar a sus vehículos de cobertura 5G.

Mientras que los grandes tenedores de patentes pueden negociar directamente con las multinacionales cuánto van a pagar por utilizar sus estándares, aquellos actores con menos «músculo» se agrupan en asociaciones que defiendan sus derechos.

Pero también en este negocio existe la picaresca, ya que existen empresas que adquieren las patentes de terceros para poder hacer negocio con ellas, con unos comportamientos altamente especulativos que ponen «palos en las ruedas» al desarrollo de las telecomunicaciones.

En busca de soluciones

Es lo que pretende una iniciativa de la Unión Europea que ha sido bautizada como CIFRA y que cuenta con la concurrencia de Telefónica.

Entre las posibles soluciones que ha arbitrado CIFRA se encuentra la creación de un órgano jurisdiccional por el que pasen todos los procesos judiciales en los cuales se diriman arbitrios legales que tengan que ver con patentes.

Dicho órgano, además, tendría que tener el suficiente dinamismo para evitar uno de los lugares comunes de dichos pleitos, que no es otro que el mucho tiempo que tardan los juzgados en sentenciar sobre los mismos.

Fuente – EL PAÍS / El Confidencial

Imagen – ITU Pictures / Financial Times / Toshiyuki Imai / Charlene McBride / Zrinka Lovric / The National Guard / Joakim Jardenberg / Piqsels

Catarata de investigaciones contra GAFA

Las autoridades de la competencia de Estados Unidos y la Unión Europea está estrechando el cerco a Google, Apple, Facebook y Amazon por su posición dominante en el mercado, evitar que se puedan utilizar productos de la competencia y por actuar, siempre que pueden, como un monopolio

El cerco al consorcio formado por las cuatro mayores tecnológicas del mundo – Google, Apple, Facebook y Amazon – no hace sino estrecharse.

Las investigaciones y demandas por parte de los poderes públicos no hacen sino crecer, tanto en Estados Unidos como en Europa.

La «punta de lanza» es Berlín. En el país que gobierna Ángela Merkel está investigando la posible conducta fraudulenta de Apple por atentar contra la libertad de mercado.

Mientras tanto, al otro lado del océano Atlántico, el Congreso estadounidense están legislando leyes que limiten el poder las grandes tecnológicas, todas ellas de nacionalidad, nos referimos a las empresas, norteamericana.

Detentar todo el poder

La capacidad del consorcio de influir, inclusive en decisiones nacionales de los estados del consorcio es enorme, y ahora varias leyes buscan poner freno a un poder que en determinados ambientes llega a ser omnímodo.

Los dos países que lideran la ofensiva contra GAFA son Estados Unidos y en Europa, la Alemania de Ángela Merkel.

En EE. UU. la Cámara de Representantes y el Senado preparan una batería de leyes centradas en luchar contra los monopolios que con el tiempo han logrado esas tecnológicas, conocidas coloquialmente como las Big Five.

Paradójicamente la ofensiva legislativa contra el consorcio GAFA la inició Donald Trump, y ahora su sucesor, Joe Biden, redobla sus esfuerzos por «meter en cintura» a las citadas empresas.

Joe Biden ya apuntaban maneras cuando anunció que nombraba en su área económica a personas con un marcado perfil antitrust como es Lina Khan, profesora de derecho y que ocupa el cargo de jefa de la Comisión de Comercio Federal.

En el elenco también está Tim Wu, uno de los principales defensores de las políticas de neutralidad en la red; dicha visión propugna que no existan sitios web premium, donde mediante pagos el acceso a los mismos sea prioritario.

Un calvario legislativo

El planteamiento de la administración Biden de poner coto a los desmanes que llevan décadas perpetrando las grandes tecnológicas, necesitará de un largo proceso en el sistema legislativo bicameral norteamericano.

El primer paso será que diversos comités de la Cámara de Representantes elaboren borradores de los seis proyectos de ley, para posteriormente debatirlos en el pleno de la cámara.

Si estos borradores son aceptados por la cámara, posteriormente se iniciará un largo proceso hasta que dichos proyectos de ley se conviertan definitivamente en leyes.

Campando por sus respetos

Es precisamente lo que intentan evitar las nuevas leyes, y es que el consorcio GAFA, por la desregulación en determinadas áreas, pueda hacer, como se dice coloquialmente, de su capa un sayo.

 De hecho, dos de las leyes han sido creadas ad hoc para limitar la actividad de Amazon y de Alphabet Inc., la empresa matriz de Google, que recordemos fue obligada, por posición dominante en el mercado, a fraccionarse en tres empresas diferentes.

Esos dos proyectos legislativos van a evitar, en caso de ser aprobados, impedir que Amazon y Google utilicen su posición dominante en el mercado, para crear nuevos negocios digitales que en poco tiempo ultiman a la competencia.

Plata o plomo

Otra de las prácticas que la nueva legislación pretende evitar es que estos grandes conglomerados tecnológicos puedan, y lo pueden hacer porque manejan cantidades de efectivo fabulosas, comprar a empresas de la competencia.

De este modo lo que se consigue es «laminar» a la competencia y convertir muchos sectores en un auténtico monopolio. Llegados a esa situación estas empresas, al dominar el mercado, pueden poner el precio que quieran a sus servicios.

Sin embargo, las grandes tecnológicas no van a dar su brazo a torcer, y sus cabilderos están trabajando duro para rebajar el contenido de las leyes antitrust que podrían aprobar las cámaras legislativas estadounidenses.

Aumentar la vigilancia

Al menos una de las leyes que se pretenden aprobar busca aumentar el presupuesto de los departamentos de la administración que versan sobre la vigilancia y la defensa de la competencia.

Colateralmente la futura ley también busca que las empresas, fundamentalmente las tecnológicas, deban pagar más impuestos a medida que crece su tamaño y aumenta el número de empresas que absorben.

El terreno de juego alemán

Otro de los países que quieren poner coto a los desmanes que cometen el consorcio GAFA es Alemania.

Las primeras investigaciones han puesto bajo la lupa de las autoridades alemanas han sido Facebook, Google y Apple.

La Bundeskartellamt, entidad gubernativa que se encarga de la defensa de la competencia en los mercados alemanes, ha abierto una investigación por actividades que vulneran la libre competencia.

En el caso de Apple, la investigación busca dilucidar si la empresa que dirige Tim Cook está limitando la competencia con respecto al software que se permite instalar en el sistema operativo iOS.

Contra la misma compañía también hay abierto un procedimiento sobre el tratamiento que Apple realiza de los datos de sus registrados alemanes en cualquier de sus plataformas, como iCloud o Apple Music.

En cuanto a la investigación que afecta a Google, tiene que ver con el uso que hace de la información de sus usuarios, en particular en lo que tiene que ver con si esos usuarios tienen un control real de sus datos.

También en la Comisión Europea

Es otro de los frentes que tiene abiertos el consorcio GAFA, y las principales investigaciones involucran a Apple, en lo que se refiere al uso de su sistema de compras y los porcentajes que cobra a sus afiliados.

En concreto, el expediente abierto el año pasado y que todavía no se ha resuelto investiga por obligar a sus usuarios a utilizar la tecnología de compra de su empresa, impidiendo el uso de las de la competencia.

Por otro lado, la CE también está investigando el porcentaje que tienen que pagar sus afiliados por estar en Apple Music y en App Store, que en algunos casos llegan al 30%, algo que se podría calificar de usura.

También Facebook está siendo investigada por la Comisión Europea, en su caso concreto por haber logrado una posición de poder económico que es difícil de doblegar, lo que le permite ejecutar prácticas monopolísticas en los mercados en los que opera.  

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Anthony Quintano / Otto Jula / Austin Community College / Judge Pera / Alper Çuğun / Wonker / EU2017EE

Funcionarios: a trabajar en casa

La pandemia de SARS-CoV-2 no ha hecho sino impulsar el trabajo «en remoto», tanto en la administración pública como en el resto de los sectores productivos. Gracias a ello y a los ERTE, muchas empresas se han «salvado de la quema». La digitalización avanza imparable y ha llegado para quedarse

La pandemia de SARS-CoV-2 ha provocado, en solo un año, cambios profundos en el mercado de trabajo y en cómo se realiza este.

Una de las nuevas realidades se llama teletrabajo, y ha sido obligado en los primeros meses de la pandemia para muchos profesionales, aunque parece que la próxima recuperación de la normalidad no lo va a extinguir.

En el caso de las Administraciones públicas, el teletrabajo ha llegado para quedarse, de manera que una modalidad laboral que era prácticamente marginal, solo el 18% de los funcionarios teletrabajaba, se impondrá en la era poscovid.

Las estimaciones nos hablan de que, a partir de ahora, casi el 60% de los funcionarios, de la administración general de estado y otras, teletrabajaran.

«Currar» desde casa

El teletrabajo no solo se generalizará en las Administraciones públicas, sino también en otros ámbitos laborales.

Las estimaciones hablan de que el tejido empresarial PYME, el 36% de los trabajadores desarrollarán su actividad en «remoto» y mientras que en la pequeña empresa el porcentaje será del 18%.

Sin embargo, serán muchos los trabajadores que volverán a sus oficinas, aunque en lo peor de la pandemia el 94% de las grandes empresas trabajaron en «remoto», cifra que llego al 91% en la administración y el 72% de las PYMES.

Sí se quiere se puede

Inclusive antes de hecho disruptor de la pandemia de SARS-CoV-2, el tejido empresarial y de las Administraciones públicas tenía – y tiene – las suficientes herramientas para poder desempeñar el grueso de su trabajo en «remoto».

Bien es cierto que es la gran empresa y el tejido PYME el que podría realizar esa transición de manera más rápida y eficaz, en unos porcentajes, respectivamente, del 87% y el 84%.

En el caso de las microempresas, los sectores que más han trabajado en remoto han sido comercio mayorista, industria y sector servicios.

En las PYMES el teletrabajo ha cundido en el sector servicios, la industria y la construcción, que se han adaptado de una manera óptima a la nueva realidad.

En el caso de las Administraciones públicas ese porcentaje se reduce al 61%, aunque parece que el sector público ha abrazado con cariño la posibilidad de que muchos funcionarios desarrollen su actividad desde casa.

Una actividad en declive

Una de las más graves consecuencias de la pandemia ha sido la reducción de actividad empresarial y laboral: empresas y administraciones han tenido que reinventase ante un virus que impedía, y sigue impidiendo, la normal relación social.

Todos los sectores han visto como su actividad se reducía: un 53% en microempresas y PYMES, un 49% en la gran empresa y el 27% en las Administraciones públicas.

Al mismo tiempo, la pandemia ha dejado atrás muchos «cadáveres»: el 14% de las microempresas ha tenido que cesar su actividad, así como el 7% de las PYMES y el 2% en las administraciones.

Los ERTE, el gran salvavidas

Los expedientes de regulación de empleo temporal han sido el gran salvavidas, tanto de las empresas, independientemente de su tamaño, y también de miles de trabajadores que han visto como mantenían el empleo.

En esa situación, de expediente de regulación temporal de empleo, están o han estado, el 47% de las PYMES, el 46% de las grandes empresas y el 30% de las microempresas.

Una solución intermedia que se arbitró fue obligar a los trabajadores a coger las vacaciones, instrumento por el que optaron el 22% de la gran empresa, el 20% de las PYMES y el 7% de las microempresas.

Empresas con problemas múltiples

La actividad empresarial ha sido herida de muerte por un virus que mide micras, y los males que han aquejado al tejido productivo han sido muchos.

Entre los más evidentes se encuentran el hundimiento de la actividad económica y del PIB, menor facturación y menores ventas, y la mala evolución del sector en el que se encuentran posicionadas.

Ante la imposibilidad, durante muchos meses, de desarrollar su actividad productiva, todos los segmentos han invertido en digitalización: de media un 61%.

En el caso de las Administraciones públicas un 88%, en caso de las PYMES un 82%, siendo los mayores inversores la gran empresa con un 95%.

La digitalización se ha visto impedida, en el caso de las microempresas por la poca capacidad de tener recursos para ese tipo de inversión, en el caso de las PYMES y gran empresa fundamentalmente por el desconocimiento del nuevo «campo de juego».

Un futuro digital

De lo que ya nadie duda es que el futuro del empleo será digital o no será, y arrastrará al sector productivo por una serie de derroteros que nadie, todavía, se atreve a augurar.

Grandes empresas, como Vodafone, ven un futuro esplendoroso a la digitalización del trabajo en nuestro país, y piensan que los fondos europeos – a España llegarán 140.000 millones de euros – pueden ser el maná que necesitan las empresas españolas para digitalizarse.

Crecer con la digitalización

Esa misma multinacional británica, nos referimos a Vodafone, cree que, con implantación de herramientas de digitalización en el grueso del sector productivo, para el 2025 el 40% de sus ventas tengan que ver con esos servicios.

Los principales nichos de mercado que se desarrollarán tendrán que ver con el Big Data, Cloud Computing y ciberseguridad, aunque descenderán los ingresos en servicios de conectividad.

Precisamente es ese Cloud Computing el que permite, y seguirá permitiendo en el futuro el trabajo «en remoto» de muchas empresas y profesionales, una modalidad laboral que la pandemia de SARS-CoV-2 no ha hecho sino impulsar.

De hecho, en España y en lo que respecta a la multinacional británica, la prestación de servicios a PYMES – ahora lo son hasta los 250 empleados – no hace sino crecer de manera casi exponencial.

Fuente – EL PAÍS / Expansión

Imagen – Yutaka Fujiki / US Embassy Madrid / Manuel Schmalstieg / NIAID / Banalities / Masahiko Ohkubo / Kārlis Dambrāns / Jonathan Oakley

De flor en flor

El nuevo tipo de profesional joven de perfil tecnológico suele ser un «culo inquieto» que va «saltando» de trabajo en trabajo con una nula concepción de cultura empresarial y que mediante el job hopping pueden lograr incrementos de hasta el 40% en sus emolumentos

Con la que está cayendo en el mercado laboral español, producto de la pandemia de SARS-Cov-2 que ha provocado un 16,3% de desempleo y miles de trabajadores en ERTE, todavía hay quien puede cambiar de empleo cada dos años.

Muchos de estos profesionales, con semejantes privilegios, trabaja en el sector de la informática y las telecomunicaciones, y son los perfiles más buscados.

Es lo que se ha denominado job hopping, por lo que generalmente estos profesionales cambian de trabajo cada dos años; por lo general son nativos digitales que tienen poco apego a la empresa donde trabajan.

Un caso tipo

Ella tiene 23 años, es ingeniera informática y trabaja en una empresa de seguridad informática, donde lleva trabajando menos de un año.

Con ganas de cambiar de empresa, ya ha realizado dos entrevistas para dar el «salto» a otra compañía, donde pretende encontrar nuevos desafíos y lograr unos mejores emolumentos.

Se trata de un caso claro de job hopping, esto es, cambiar de empresa, una cultura que se ha enraizado entre los profesionales menores de 34 años.

Sin embargo, la crematística es la principal ventaja que quieren lograr estos jovencísimos profesionales, ya que de empleo en empleo puede llegar a ganar inclusive un 40% más de lo que ingresaban.

Estos jóvenes profesionales carecen de cualquier tipo de «cultura de empresa» independientemente donde estén: planifican su carrera profesional individualmente sin tener en cuenta la organización en la que trabajen.

Una mera pieza en un engranaje

Esta falta de apego de los jóvenes profesionales a integrarse en la cultura empresarial parte del hecho de que lo único que buscan las organizaciones es buscar perfiles que se adapten a ellas.

Los profesionales se convierten únicamente en un simple engranaje que se adapta a una maquinaria que se llama empresa o administración, y no tiene en cuenta ninguna otra consideración.

Sin embargo, los profesionales, sobre todo sin son jóvenes, lo que están buscando es nuevos retos y desarrollar su propia carrera profesional: en pocas palabras crecer como profesionales, si es necesario de manera autónoma.

Hiperconectados

Aunque sigue siendo cierto que el empleo es como un iceberg: el 80% de las ofertas no se hacen públicas y se funciona con el boca – oreja.

Sin embargo, estamos hablando de jóvenes hiperconectados: la oferta laboral que mejore sus condiciones laborales puede venir de un contacto directo qué de un perfil de una red social, y ahí es muchas.

Además, cada día que pasa surgen nuevas tipologías de trabajo: son hasta 500.000 los empleos de la esfera tecnológica que han quedado vacantes por no encontrar perfiles que den el suficiente «juego».

Con datos de la Unión Europea, esos empleos de tecnología vacantes serán, el año 2021, de 200.000 empleos en España y hasta 900.000 en el conjunto de la Unión Europea.

La pandemia, un argumento a favor

Por otro lado, la mayoría de estos profesionales con perfil tecnológico, por lo general, no tienen más un portátil y la mesa de comedor de su casa para ponerse a «producir».

De este modo, existen muchos profesionales de las nuevas tecnologías que aprovechan, además de poder trabajar para una empresa, trabajan en su tiempo libre, para otras bajo el paradigma del freelance.

Su lugar de trabajo, si así lo quieren, es los cinco continentes: del mismo modo que hay una oferta global de profesionales también existe una oferta global de empresas en donde trabajar.

Sobre el job hopping, las encuestas afirman que el 75% de la población entre 18 y 34 año lo ejerce siempre que puede, como una manera de enfrentarse a nuevos retos profesionales y mejorar en sus sueldos.

Cortoplacismo

Es la manera que tiene de actuar laboralmente los jóvenes se basa en el cortoplacismo, ya no quieren – y pocos lo podrán conseguir – es entrar en una empresa para desarrollar allí toda su carrera laboral.

Son profesionales, sobre todo los más mayores, que se han tenido que «foguear» con dos crisis económicas y una pandemia, por lo que saben que la seguridad muchas veces es una entelequia.

Inclusive la gran empresa española – Repsol, Amadeus o BBVA – son conscientes que el perfil de sus empleados ha variado, en lo que ellos definen como «nativos digitales».

Esos perfiles necesitan de unas motivaciones más profundas, una escucha activa por parte de las empresas y sobre todo flexibilidad, alejado de las estructuras pétreas con las cuales se trabaja en las multinacionales.

Formación continua

Es algo que estos jóvenes profesionales con perfil tecnológico tienen bien aprendido, y es que los aprendizajes se van a tener que seguir produciendo durante toda su vida laboral.

Estos profesionales ven con buenos ojos que esa formación continua sea financiada por las empresas, lo cual redunda tanto en el crecimiento de la empresa, pero también en la suya propia como profesionales.

Con este contexto, retener el talento es mucho más difícil, y no es raro que profesionales bien considerados laboralmente y con éxito, abandona la empresa para buscar nuevos horizontes.

Retracción de las empresas

Pero la moneda el job hopping también tiene un envés menos agradable, ya que ante trabajadores que carecen de «cultura de empresa» muchos directivos son reacios para contratarlos.

Sin embargo, la tecnología Amadeus se está adaptando a ese nuevo perfil de profesional: proyectos que no duran más de un año, y se pasa a otro proyecto nuevo que muchas veces no tiene nada que ver con el anterior.

Del mismo modo, las empresas forman a sus trabajadores, inclusive arriesgándose a que estos se marchen en poco tiempo para lo cual ejercen un nuevo tipo de engage para retenerlos.

Esas nuevas estrategias para fidelizar a sus trabajadores pasan por ofrecer proyectos de carrera a medida, nuevos espacios de trabajo y exposición del éxito en redes sociales.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Yutaka Fujiki / Manuel Schmalstieg / Hung Thai / Eugene Kim / Ivan Radic / David Pursehouse / Barbara Eckstein / Álvaro Ibáñez

Un Mobile World Congress desangelado

Todo parece indicar que la próxima edición del Mobile World Congress en Barcelona no será, ni por asomo, lo que ha sido en versiones anteriores, después de que muchas multinacionales de las telecomunicaciones, caso de Facebook, Nokia y Oracle hayan renunciado a participar

A pesar de que contra viento y marea en este 2021 el Mobile World Congress en Barcelona, después de que Nokia anunciase que no participará, ahora son Facebook y Oracle los que se «caen» del cartel.

Muchas de las «grandes» se abstienen

Inclusive antes de que Facebook y Oracle hayan rehusado la invitación, otras grandes tecnológicas, caso de Ericsson, Nokia y Sony también han dicho que no a la invitación del MWC de Barcelona.

Todas estas empresas no están interesadas en participar debido a que en España la pandemia de SARS-Cov-2 no está ni mucho menos controlada, y no quieren exponer a sus trabajadores a un evento donde participaría miles de personas.

Lo que más temen en GSMA, la patronal de las tecnológicas es que se provoque un «efecto dominó» que deje en nada el congreso.

El Mobile World Congress se celebrará, si logra «subir la persiana» entre el 28 de junio y el 1 de julio en el recinto ferial que existe en L’Hospitalet de Llobregat.

Sin embargo, la dirección del MWC sigue impertérrita en su decisión de no variar un ápice ni las fechas ni el tipo de evento que quiere desarrollar.

Las previsiones de GSMA es que a la feria acudan entre 40.000 y 50.000 personas, lo cual en la actual situación puede convertir la feria en un lugar con riesgo alto de que se expanda el SARS-CoV-2.

Afectación a la industria del turismo de negocios

Con un Mobile World Congress a medio gas, también se ha sabido que ISE, la mayor feria audiovisual del mundo se celebrará en próximo junio pero que se reducirá dos días, con la siguiente afectación al sector hotelero y de la restauración.

Además, para minimizar la posibilidad de que los participantes sufran un contagio de SARS-CoV-2, ISE se celebrará no solo en Barcelona sino en otras tres ciudades.

Además de en Barcelona, se celebrará en Múnich, Ámsterdam y Londres; la cita en Barcelona será el 1 y el 2 de junio.

Aunque las previsiones para Barcelona son que el ISE durara cuatro días, la incertidumbre con respecto a la evolución de la pandemia ha hecho que se redujera a dos.

Apple punta de lanza

Sin embargo, que muchas tecnológicas no vayan a acudir al Mobile World Congress no significa que no sigan investigando y lanzando nuevos productos al mercado.

Apple está a punto de realizar una inversión milmillonaria en Múnich, abriendo el mayor laboratorio de semiconductores de toda Europa.

En la capital del Estado de Baviera la empresa que dirige Tim Cook ya emplea a 1.500 ingenieros en el mayor centro tecnológico que tiene en Europa.

Ahora va a construir un laboratorio de semiconductores y desarrollo de software que tendrá 30.000 metros cuadrados, con una inversión de 1.000 millones de euros en tres años.

En el nuevo centro de trabajo se investigará sobre 5G y tecnologías posteriores que pueda desarrollar Apple, y también módems para los equipos informáticos de Apple.

La inversión de Apple viene en unos momentos en que la Unión Europea en desarrollar una nueva política para potenciar la tecnificación del continente, y en ese empeño los semiconductores son esenciales.

Cuatro décadas en Múnich

Apple lleva cuatro décadas con presencia en la capital bávara, y en el año 1981 abrieron una oficina con 10 empleados, y en este momento tiene 10 oficinas y dos Apple Store.

Desde Apple están muy contentos con la relación que han tenido todos estos años con la capital del Estado de Baviera.

Hasta estos momentos las oficinas de Apple en Baviera tenían como misión investigar para optimizar el funcionamiento de las baterías de sus productos, siendo la mitad de la investigación que sobre ello se realiza en todo el mundo.

Además, no es la única multinacional tecnológica que tiene allí centros de producción y de investigación, ya que Google tiene un departamento entero de investigación y desarrollo, por no olvidarnos de Siemens.

Telefónica a la conquista del 5G

Inclusive empresas tecnológicas patrias como Telefónica, también se han lanzado a una campaña desbocada para ser los primeros en desarrollar completamente el 5G.

Todo ello impulsado por la pandemia de SARS-CoV-2, ha logrado que tengamos una vida más tecnológica, sobre todo en lo que tiene que ver con las tecnologías móviles y el 5G, que permite una mayor velocidad de transmisión de datos.

De hecho, el 75% del territorio nacional tendrá próximamente cobertura de 5G, que unida a que en conexiones de fibra llega a 134,8 millones de hogares hacen de la operadora que preside José María Álvarez – Pallete la principal de Europa.

Todos los sectores se van a ver beneficiados

El 5G va a hacer que casi todos los sectores se vean beneficiados con las conexiones ultrarrápidas que permite dicha tecnología.

En el caso de las explotaciones agrícolas va a hacer que los campos, llenos de sensores, sean más productivos, ya que la agricultura se va a hacer de precisión.

Las cosechas se recogerán en el momento que sea preciso, el regadío no utilizará nada más que el agua que sea necesario y las plagas se controlarán mucho mejor.

La educación también participará del 5G, ya que permitiría una mejora de los contenidos multimedia, y con la realidad virtual y aumentada se logrará enriquecer la experiencia educativa.

Pero donde el 5G desplegará toda su potencia será en la educación online, que de esa manera obtendrá el espaldarazo definitivo.

El sector de los videojuegos también se va a convertir en uno de los sectores que se va a ver impulsado por la conectividad ultrarrápida, de manera que se podrán crear juegos más «potentes» que los que se «fabrican» hoy en día.

En el sector del videojuego sobre todo se verán beneficiados los torneos que se celebran online, como puede ser el de EA Sports, por no hablar de los juegos «en la nube», donde también habrá cabida para la realidad virtual y la realidad aumentada.

Fuente – EL PAÍS / xataka / LA RAZÓN / Emprendedores

Imagen – Kārlis Dambrāns / Mike Mozart / Sabine Bahr / Roberto Strauss / Metro Centric / Euthia Gobiz / State of Israel

¿Represalias?

La implantación de la «tasa Google» en España se ha convertido en un casus belli para la administración norteamericana, que ha anunciado posibles represalias por considerar que con dicho gravamen se discrimina a las empresas de su país

Es lo que veladamente ha anunciado Estados Unidos ante la imposición en España de la denominada «tasa Google», que según el gobierno norteamericano no hace sino discriminar a las empresas norteamericanas.

Recordemos de la «tasa Google», en esencia, consisten en que las grandes multinacionales tecnológicas – Google, Apple, Facebook y Amazon – tributen por el negocio que desarrollan en España.

Hasta la entrada su entrada en vigor, y mediante operaciones de ingeniería financiera, algunas de las multinacionales citadas, el caso más sangrante era el de Apple, llegaban hasta a declarar pérdidas en nuestro país.

Contra las normas de tributación internacional

Es lo alega la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, que alega que la «tasa Google», que no solo aplica España, sino también Austria y Reino Unido, es discriminatoria para con sus empresas.

Además, alega que dicha tasa es incompatible con las normas de tributación internacional, y también estaría limitando las posibilidades de negocio de las grandes empresas del país que dentro de poco gobernará Joe Biden.

El umbral que ha puesto la legislación española, un negocio anual mayor de 750 millones de euros, hace que 34 multinacionales norteamericanas se verán afectadas, mientras que de las empresas españolas solo dos superarían ese umbral.

La USTR aduce que, si el umbral fuese los 50 millones de dólares, las empresas españolas afectadas serían 20 y las norteamericanas 80.

Apunta a las Top

Es otra de las acusaciones de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR en sus siglas en inglés.

La tasa se aplica a un importante número de servicios, desde la publicidad a la intermediación online o la transmisión de datos, unos sectores que están copados por multinacionales norteamericanas.

Desde la USTR se informa que sigue evaluando que respuesta dará a la «tasa Google» que está en vigor en España, no descartando algún tipo de sanción contra las empresas españolas a modo de represalia.

La respuesta más socorrida sería la de grabar con aranceles los productos españoles que exportan hacia Estados Unidos, unas sanciones de la misma guisa de las que tiene aplicadas a diversos productos europeos.

Una aplicación inminente

La «tasa Google» entrará en vigor este próximo sábado, aunque la primera liquidación se realizará dentro de tres meses.

Se aplicará a empresas que facturen más de 750 millones de ellos, y que al menos facturen tres millones en nuestro país.

Los servicios a los cuales se puede aplicar la «tasa Google» son servicios de publicidad en línea, servicios de intermediación en línea y venta de datos y de metadatos.

Las previsiones iniciales de Hacienda eran de más de 1.000 millones de euros, pero finalmente una estimación más realista muestra que no serán más allá de los 968 millones de euros.

Y si las empresas se niegan a pagar la tasa

Como en cualquier iniciativa tributaria, se han establecido multas para aquellas empresas que se nieguen a pagar dicha tasa: el 0,5% del importe neto de la cifra de negocio del año natural anterior.

Los clientes pagarán la factura

Como casi en cualquier negocio, las empresas repercutirán el impuesto en sus clientes, y se espera por tanto un encarecimiento de los servicios.

Los españoles pagaremos entre 515 y 665 millones más por los servicios digitales, aunque como ya hemos indicado las grandes multinacionales del negocio digital tendrán, por primera vez, que tributar en España.  

La OCDE no es favorable a la «tasa Google»

Ha sido el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ángel Gurría, el que ha valorado negativamente la introducción unilateral de esas nuevas tasas.

Fundamentalmente lo considera una mala idea debido a que lo único que podría suceder es que se entrase en una dinámica de guerra fiscal y comercial que no beneficiaría a nadie, pero sobre todo a pequeñas economías como la española.

Lo ideal sería que dentro del marco de la OCDE se pergeñara una «tasa Google» de obligatorio cumplimiento para todos los países miembros, solución que no parece próxima por la negativa de Estados Unidos de negociar esos términos.

Desde el gobierno español se califica la tasa como «transitoria» hasta que se legisle algo parecido dentro de las principales organizaciones económicas supranacionales, caso del G7 o del G20.

Google, el caso más flagrante

Se estima que entre 2016 y 2019, Google se llevó al paraíso fiscal de Islas Bermudas 34.000 millones de euros, dinero que no se tributó ni en Estados Unidos, país donde tiene su sede social, sino en Irlanda, donde tiene (aparentemente) su sede fiscal.

Google Ireland Holding Unlimited Company, que es la matriz de su esquema tributario, declaró unos ingresos, en el 2018, último año del que hay cuentas, 18.300 millones de euros.

Irlanda no es su matriz

Aunque pudiera parecer que la matriz de Google está en Irlanda, no es así, ya que la filial, pues de eso se trata, irlandesa depende de dos sociedades con domicilio fiscal en Bermudas.

Google Bermudas Limited Company posee el 99% de la filial irlandesa y el 1% restante está en manos de Google Bermudas Unlimited Company.

De hecho, en Irlanda la multinacional que fundase Sergei Brin, pago la exigua cantidad de 236,2 millones de euros en impuesto de sociedades.

Un esquema sencillo

La «trampa» de Google y otras tecnológicas utilizan sus gastos para enviar sus ingresos a países con baja tributación.

Lo que hace Google es pagar a la matriz por la marca, los productos, la tecnología, derechos intelectuales, y con ello reduce casi a 0 los beneficios de la filial, en este caso al española.

En el caso de Google España, los resultados de explotación fueron de 27 millones de euros, consiguiendo un beneficio neto de 20 millones después de pagar 6,8 millones como impuesto de sociedades.

Y eso cuando los ingresos, solo por publicidad de Google España, facturó 1.500 millones de euros, lo que da una idea de la enorme evasión de impuestos que realizan Google y otras tecnológicas.

De hecho, Google no es la única multinacional tecnológica que se ve favorecida por el liviano impuesto de sociedades irlandés, ya que Apple y Facebook también tiene allí la matriz con la que gobiernan todo su negocio europeo.

Fuente – EL PAÍS / LA VANGUARDIA / elEconomista

Imagen – Neon Tommy / Sam Halladay / Martin Saunier – Plumaz / La Moncloa – Gobierno de España / Teófilo / Mike / EU2017EE / Luis Villa del Campo / Robert Montgomery / Jernej Furman

La mitad del S&P 500 en manos de Amazon, Facebook y Microsoft

Las grandes tecnológicas, Amazon, Facebook y Microsoft, protagonizan en estos momentos subidas fabulosas de su capitalización bursátil, que han logrado que la mitad del valor del índice S&P 500 esté en manos de estas tres compañías tecnológicas

El S&P 500 es uno de los índices bursátiles que mejor refleja la situación real de las 500 principales empresas norteamericanas que cotizan en la Bolsa.

El acrónico S&P hace referencia a Standard & Poors, que fue la empresa que creo el índice en el año 1923, aunque durante mucho tiempo solo reflejó la cotización de las 223 principales compañías norteamericanas cotizadas.

Para crear su índice, el S&P 500 se nutre a su vez de otros importantes indicadores bursátiles, como son la escala el NYSE de Wall Street y el NASDAQ, que es el mercado donde cotizan los valores tecnológicos.

Amazon, Facebook y Microsoft son la mitad del mercado

Las Bolsas norteamericanas, por lo menos hasta ahora, parecen ajenas a la crisis económica que está provocando la pandemia tanto en Estados Unidos como el resto del mundo, y a los malos datos del resto de las Bolsas mundiales.

En el caso del índice de las cotizadas tecnológicas, el NASDAQ, ha subido en las últimas sesiones un 23,8%, llegando a superar la «barrera psicológica» de los 11.000 puntos.

El otro gran índice norteamericano, con el que comenzábamos el artículo, el S&P 500, lleva cosechando buenos resultados durante varias jornadas, habiendo subido un 3,7%.

Lo que verdaderamente ha hecho «rebotar» dicho índice, desde los valores mínimos del mes de marzo ha sido el aporte de las tecnológicas, en concreto de Amazon, Facebook y Microsoft, que suponen la mitad de la «tarta».

En tiempo de pandemia, la tecnología manda

En cierto modo impulsado por los confinamientos que se han visto en Estados Unidos y en muchos países europeos, los habitantes de estos países han hecho un uso intensivo de la tecnología y de las plataformas.

En pleno «cerrojazo» en España, se multiplicaron las compras en Amazon, en el obligado encierro la única manera de socializar era utilizar las redes sociales como Facebook y Twitter, entre otras.

Además, todo aquel que pudo comenzó a utilizar el ordenador y la tableta para casi todo, y en eso dos nichos de mercado, los reyes son Microsoft y Alphabet Inc., la empresa matriz de la omnipresente Google.

La subida del precio de sus títulos lo único que significa, además de que el «negocio» está saneado y que siguen haciendo dinero «a toda máquina», es que su capitalización bursátil aumenta, esto, es, las compañías valen más.

La suma de capitalizaciones de Microsoft, Amazon, Alphabet, Apple y Facebook suponen, a día de hoy, 6,81 billones de dólares, lo que es casi el 25% del valor del S&P 500.

En menos de un año eso cinco «unicornios» han pasado de superar por poco el 16% de la capitalización bursátil del S&P 500, a suponer casi el 25%; eso supone haber aumentado el valor de las compañías en más de dos billones de dólares.

Apple, indiscutida en cabeza, con Amazon «pisándole los talones»

La empresa que fundasen Steve Jobs y Stephen Wozniak tiene un valor de 1,88 billones de dólares, y solo en el pasado año fiscal aumentó su valor en un 11%.

Por si esto no fuera poco, acaba de lograr el récord de beneficio trimestral por acción con un valor de 2,82 dólares norteamericanos lo que le ha permitido duplicar su capitalización bursátil.

Si en agosto del 2019 no llegaba a billón en capitalización, este mismo mes ha logrado que su capital social llegue a los ya citados 1,88 billones.

Una de las empresas de Jeff Bezos, nos referimos a Amazon, le «pisa los talones» a Apple en cuanto a su capital social, y vale en estos momentos 1,61 billones de dólares, lo que supone haberse apreciado en un año un 83%.

Microsoft, a la zaga

A pesar de no pertenece a GAFA – acrónimo de Google, Amazon, Facebook y Apple – también ha sabido beneficiarse de la mejora de los valores tecnológicos, logrando una mejora de su capitalización del 80%.

La empresa que fundase Bill Gates ha pasado de una capitalización de 0,88 millones en 2019 a 1,61 billones en agosto del 2020, lo que informa de la buena gestión de la compañía que ha realizado Satya Nadella y su equipo directivo.

Google, es decir, la «nebulosa» empresarial que rodea a Alphabet, aunque también ha visto como avanza en el valor de las acciones de la empresa, «solo» ha aumentado su valor un 23,5%.

Un tercio del beneficio accionarial

Las citadas compañías copan un tercio del beneficio accionarial de las cotizadas norteamericanas del último lustro.

A pesar de los buenos resultados, hay muchos inversores recelosos, porque los resultados de las tecnológicas en el índice S&P 500, se acercan mucho a aquellas fechas luctuosas en las cuales se produjo el reventón de la burbuja de las puntocom.

Dicho suceso dejó a muchos inversores en la ruina absoluta, y los inversionistas, con la crisis económica provocada por el covid-19, no están para emociones fuertes.

Todo llama, inclusive para calmar a los mercados, que las GAFA empiecen a asumir el nuevo escenario económico, en Estados Unidos y en otros mercados, marcado por la recesión y por la moderación de los beneficios empresariales.

Unos cimientos sólidos

Pero a diferencia de lo que sucedió con la burbuja tecnológica, en la actualidad los cimientos de los «unicornios» tecnológicos que hemos citado, son sólidos y su capitalización bursátil se basa en hechos.

La confianza en estas compañías se ha reforzado después de que Alphabet, Amazon, Facebook y Apple publicasen sus resultados económicos trimestrales, que paradójicamente, aunque el periodo estuvo dominado por el «cerrojazo», no impidió que tuviesen beneficios récord.

En el escenario que se plantea, con plantillas enteras confinadas y obligadas al teletrabajo, los inversores ven que seguramente serán las empresas del sector tecnológico las grandes beneficiadas de la situación, por lo que están invirtiendo masivamente en ellas.

Fuente – CincoDías / S&P 500 en Wikipedia / Microsoft en Wikipedia

Imagen – André – Pierre du Plessis / Sarah Marshall / Joey Zanotti / Luis Penados / Kestel Multimedia / Will Raven / Billie Grace Ward