Pensiones a la baja

La reforma de las pensiones que plantea el gobierno, y exige la Unión Europea, se plantea en términos de aumentar el periodo de cómputo de los 25 años actuales a los 35, lo que supondrá la pérdida de la pensión media de más de un 5%

El futuro de las pensiones en España no parece ser muy halagüeño, aunque los dos grandes partidos han sacado el debate del combate partidista, todo hace pensar que el futuro de las pensiones, y sobre todo su cuantía está en peligro.

El nuevo sistema, que tendría en cuenta todo el periodo de cotización, haría bajar, de media, un 5,5% las pensiones; hay que recordar que, hasta ahora, se computa la cotización de los últimos 25 años trabajados.

Con destino a la Unión Europea

En estos momentos el gobierno de coalición, con claras tiranteces entre Unidas Podemos y el PSOE, está elaborando la propuesta que sobre pensiones quiere hacer a la UE, con una reforma de calado.

La piedra de toque del documento es la modificación de los años de cotización para tener derecho al 100% de la pensión, que pasaría de los 25 actuales a sumar una década más.

Dicho aumento del tiempo de cotización hará que, en el futuro, los pensionistas cobren hasta un 5,5% menos que si dejase el tiempo de cotización en los últimos 25 años.

Déficit crónico

Otro de los problemas que se han hecho endémicos en el Sistema Público de Pensiones es el déficit, que suma cada año 15.000 millones de euros, sobre todo debido a la falta de cotizaciones.

Hay que recordar en este punto que el Sistema Público de Pensiones en nuestro país es de reparto, esto es, aquellas personas que están trabajando pagan las pensiones de los que están jubilados.

Uno de los problemas actuales es que las últimas «hornadas» de pensionistas cobran unas prestaciones más abultadas que la anterior generación de pensionistas, por lo que el problema se agrava.

Es el siguiente problema que acecha a las pensiones españolas, y es que la generación que nació entre 1967 y 1980, cuando España vivió una auténtica revolución demográfica, el baby boom, empezarán a jubilarse en el año 2023.

Aumentar el periodo de cómputo

Es el debate que está convirtiendo en un campo de batalla el Consejo de Ministros de los viernes donde la bancada socialista lucha a brazo partido por aumentar el número de años que tienen que cotizarse para tener acceso al 100% de la pensión.

Por ahora el documento es solo un borrador que circula entre los ministros, pero el tiempo apremia ya que Bruselas ha pedido que el documento llegue en el fondo y la forma adecuados a la UE lo antes posible.

Fue en el año 2011, cuando un ejecutivo socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero aumentó de 15 a 25 años, el computo de cotización para poder gozar de la pensión completa, aunque con una pequeña salvaguarda.

Dicha «bala de plata» no era otra que los trabajadores podían seleccionar los 15 mejores años de cotización de cara a recibir su pensión.

Otra de las reformas que exige Bruselas tiene que ver con el hecho de que la edad real de jubilación se acerque lo más posible a la teórica, ya que, en esos momentos, y de media, se produce casi tres años antes de la edad teórica.

Indexadas al IPC

Teniendo en cuenta siempre la previsión de inflación, el ejecutivo ha considerado mantener la capacidad adquisitiva de las pensiones, con una revalorización, igual a la inflación y que será del 0,9 %.

En cuanto a incrementar el gasto de la partida de pensiones también hay que tener en cuenta que los nuevos pensionistas, dentro de poco los de la generación del baby boom, tiene unas pensiones más sustanciosas que la generación anterior.

De lo que ya nadie duda es de que Bruselas ha arrancado al gobierno de Pedro Sánchez de que se contendrá el gasto en pensiones, lo cual pasa por aumentar el tiempo de cotización de los 25 años actuales a los 35 futuros.

Automáticamente eso va a producir una reducción abrupta de la cuantía de las pensiones, habida cuenta que la mayor parte de los trabajadores suelen tener los peores datos de cotización los primeros años de su singladura laboral.

Más de 5%

En la extrapolación que ha realizado el gobierno con los 35 años de cómputo, de media de la cuantía de las pensiones van a menguar más de un 5% en los próximos años.

Sin embargo, las previsiones del gobierno se quedan cortas, debido a que hay otros estudios, realizados por entidades independientes, que afirman que en algunos casos la reducción de la pensión podría llegar al 7%.

Sin embargo, también se pueden dar situaciones que harían que la cuantía de las pensiones siguiera creciendo a pesar de aumente el número de años de cómputo: empleos con mejores sueldos dejarían a la Seguridad Social como a hasta ahora.

Otras alternativas

Aunque la presión de Bruselas está siendo constante, desde el gobierno descartan que se tome ninguna decisión sin tener en cuenta a los agentes sociales.

Una alternativa es que los trabajadores puedan obviar los años de cotización que hayan sido especialmente malos, lo que sería una alternativa a que sean los trabajadores los que seleccionen los años que se tomarán en cuenta para el cálculo.

El nuevo cómputo ha hecho sonar las alarmas en Unidas Podemos, que ya ha mostrado su intención de no apoyar con sus diputados esa reforma.

Desde la coalición que gobierna Pablo Iglesias Turrión se plantean otras alternativas para no tener que aumentar el tiempo de cómputo, como podría ser financiar las pensiones con impuestos específicos.

Desde la formación morada también se aporta la posibilidad de eliminar el tope superior de las cotizaciones, de manera que la cotización de cada trabajador se acerque más a la real, borrando el límite de 4.070 euros.

En la misma línea se han manifestado los sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, que se muestran contrarios a aprobar lo que de facto supone una disminución de la cuantía de las pensiones.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Pat Wilson / Tea Meister / Nathaniel / Lukas Pohlreich / Michael Ocampo / Selipu / Discasto

Pan para hoy y hambre para mañana

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) se muestran críticos con el acuerdo al que se ha llegado en al Pacto de Toledo, aduciendo que el sistema sin los «gastos impropios» es sostenible, aunque desde el organismo dependiente del Banco de España la sostenibilidad se pone en solfa

Es la principal crítica que realiza FEDEA a lo que ellos denominan «contrarreforma» de las pensiones que está llevando a cabo el gobierno.

Para los investigadores de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, el no lleva a cabo, por motivos electorales, una profunda reforma del sistema de pensiones aboca a una reforma «abrupta» en un futuro cercano.

Excesivamente optimista

Es como califican desde FEDEA la visión que de las pensiones tienen en el Pacto de Toledo, que recordemos fue un acuerdo de las fuerzas políticas para sacar a las pensiones de la lucha partidista.

Para la comisión parlamentaria, las disfuncionalidades del sistema de pensiones provienen de que la Seguridad Social lleva realizando una serie de gastos impropios lo que ha provocado un déficit.

Eliminando esos gastos impropios, el gobierno está convencido de que el sistema público de pensiones va a poder hacer frente al envejecimiento de la población, por lo que ha decidido eliminar la caución en el gasto que se impuso en el 2013.

La única medida que va a adoptar el gobierno pasa por aumentar la edad de jubilación, algo que desde FEDEA se considera insuficiente, un diagnóstico que comparten Ángel de la Fuente, Miguel Ángel García Díaz y Alfonso R. Sánchez Martín.

Cuentas ilusorias

El gobierno cifra la sostenibilidad del sistema público de pensiones a aumentar la recaudación en medio de una crisis económica que no se conocía desde la Guerra Civil y al aumento de la edad real de jubilación.

Con ello, abunda FEDEA, lo único que se va a lograr es un aumento significativo del gasto sostenido en el tiempo que acabará provocando que llegue un momento, cercano en el tiempo, en que el sistema sea insostenible.

Desde el Ministerio de la Seguridad Social se afirma que con cada año que se logre retrasar la jubilación se ahorrarán 1.2 puntos del PIB.

Además, si se logra cuadrar la edad de jubilación real con la legal se perderían las penalizaciones en las pensiones, que supone un buen dinero para la Seguridad Social todos los años.

Solidaridad intergeneracional

Según FEDEA sería uno de los principales elementos que se vería lastimado, porque dado que el sistema de pensiones público es un sistema de reparto – los que están trabajando pagan las pensiones de los jubilados – la presión sobre los trabajadores aumentaría.

Inclusive con la apreciable participación de los trabajadores extranjeros a la «caja común», el déficit anual de la Seguridad Social, además durante muchos años, sería entorno al 3% del PIB, que supone la mitad de lo que se recauda por IRPF.

Para el ministro Escrivá «el diablo está en los detalles», y todo pasaría por que la Seguridad Social no tuviese que soportar unos gastos impropios que supusieron el año pasado 23.000 millones de euros.

Sin embargo, para FEDEA los gastos impropios solo supusieron, el anterior ejercicio fiscal, alrededor de 4.500 millones de euros.

Bayb boomers que se jubilan

Denominamos el baby boom a la generación nacida en España entre los años 1960 y 1975, estando la primera «hornada» a punto de comenzar a jubilarse masivamente a partir del 2023.

Eso supone que hasta el año 2042, toda es generación va a ir engrosando las filas de los pensionistas, con un panorama económico agravado por el COVID.

Desde FEDEA para evitar una situación económica que podría llevar al Estado a una suspensión de pagos, será necesario una importante inyección de capital al sistema de pensiones, por ejemplo, con impuestos específicos.

Desde FEDEA se piensa que, si no se ensaya que la pensión se calcule teniendo en cuenta toda la vida laboral, sería necesario establecer un factor de sostenibilidad, que aumentaría la edad de jubilación a la esperanza de vida.

En cuanto a la actualización de las pensiones, aunque desde FEDEA se está de acuerdo de que las de menor cuantía se indexen al IPC, se pide que el resto se actualicen teniendo en cuenta la situación financiera del país.

En «román paladino» eso supone que la mayor parte de los pensionistas sean los que sufraguen los ajustes que se tengan que producir, con unas pensiones menores que los salarios.

Unas pensiones muy rentables

FEDEA echa por tierra una de las principales argumentaciones del ministro Escrivá: que España parte de un menor gasto de PIB en pensiones que los países europeos del nuestro entorno.

Pero desde FEDEA se niega la mayor: se trata de una situación temporal porque España es un país más joven que nuestro entorno, un efecto que se diluirá a medida que la población española se vaya haciendo más añosa.

Otro de los «problemas», suponemos que no para los pensionistas, es que, por término medio en la pensión, cada cotizante recibe, de media, un 74% más de lo cotizado.

Otro tema capital es que, en los próximos 30 años, se pasará de 10,5 millones de pensiones a casi 15 millones, cuando en el 2050 la tasa de dependencia pasará al 56%.

La «mochila austriaca»

Se trata de un sistema muy alabado por los economistas, sobre todo aquellos de orientación neoliberal, y consiste, a «grosso modo», de un sistema por el cual la empresa va aportando a su «mochila» una cantidad todos los meses.

Esa «mochila» es accesible al trabajador por múltiples motivos: despido, traslado, formación o llegado el caso en su jubilación.

Se denomina «austriaca» porque fue ese país centroeuropeo el que impuso ese modelo en el año 2003, y todavía lo mantiene vigente, con una aportación mensual del 1,53% del salario del trabajador.

De ese modo el sistema de pensiones austriaco ahorra, ya que al final el dinero que recibe el trabajador es el mismo que ha aportado a lo largo de toda su vida laboral.

Fuente – EL PAÍS / Público

Imagen – Pedro Ribeiro Simões / Eva Swensen / cea + / Michael Dadino / Thomas Kholer / Images Money / Franck Michael