Los autónomos acarician un viejo sueño

Mientras poco a poco la economía, y en especial la hostelería recuperan empleo y actividad, los autónomos ya casi acarician una histórica reivindicación del colectivo: poder cotizar proporcionalmente a lo que se factura

Un sueño largamente acariciado por los autónomos, cotizar por lo que ingresan en vez de una cuota fija, podría estar más cerca.

En el último borrador presentado por el gobierno a los agentes sociales y que, por primera vez, establece que los pagos se harán por tramos, con unas cuotas que irán desde los 90 euros a los 1.220 euros mensuales.

El gobierno tiene intención de aprobar la norma para el 2022 y que sus efectos económicos comiencen a tener efecto un año después.

Novedades importantes

En caso de ser aprobada la reforma, el despliegue de la misma se hará en nueve años, y cada tres años se evaluará si la medida va por buen camino.

Asimismo, serán los propios autónomos los que decidirán en que base de cotización quieren estar, en previsión de la cantidad de ingresos que van a tener en el año entrante.

En caso de que el autónomo tenga unos ingresos superiores a los previstos, antes de que termine el año fiscal el trabajador podrá modular su cuota para que sus ingresos reales se ajusten a los estimados.

En caso de ingresar más de lo previsto, el autónomo tendría que pagar una cuota añadida, y si el caso es que no ha ingresado tanto como esperaba, la Seguridad Social le devolverá una cantidad proporcional.

Revalorizar las pensiones

Es otro de los grandes proyectos del gobierno socialista y del ministro José Luís Escrivá, que abre nuevamente la puerta a la revalorización de las pensiones.

En el borrador se puede leer que en caso de que los pensionistas pierdan poder adquisitivo en el año en curso, eso se compensará, al año siguiente, con lo que en términos coloquiales se llama «paguilla».

Y los más interesante, en caso de que, por diversos motivos, como puede ser una inflación negativa, los pensionistas ganen poder adquisitivo, no se les detraerá nada de sus pensiones.

A eso se une que cada lustro se hará una evaluación de si las pensiones han logrado aumentar su poder adquisitivo: en caso negativo se establecerían mecanismos para lograr ese efecto.

Aumentan las penalizaciones

Hasta ahora, aquellos cotizantes que se jubilaban antes de la edad legal de jubilación – de media los trabajadores se suelen jubilar dos años antes de llegar a la edad efectiva – tenían una penalización del 4%.

A partir de ahora la penalización se equiparará al del resto de los trabajadores, que va del 13% al 21%, dependiendo de los casos posibles.

Con esta nueva medida lo que se pretende es desincentivar a las jubilaciones anticipadas, aunque le gobierno prevé un periodo transitorio de 12 años, en los cuales se irá progresivamente aplicando la medida.

Trabajar más allá de la jubilación

Es otro de los puntos fuertes del plan del Ministerio de Seguridad Social y Migraciones, y es que, voluntariamente, se siga trabajando más allá de la edad de jubilación.

Son muchos los trabajadores que más allá de su jubilación pueden seguir trabajando, siendo unos años en los cuales se tiene una valía profesional y unos conocimientos, atesorados tras una larga vida de trabajo, que muchas veces se desaprovechan.

Para incentivar que se siga trabajando más allá del retiro, se va a prohibir la jubilación forzosa al llegar a los 68 años y medidas de apoyo a las empresas para que mantengan el empleo de los trabajadores añosos.

España crea empleo a pesar de la pandemia

Con los últimos datos en la mano, los de abril del 2021, en España se han creado 134.000 nuevos empleos, el mejor dato de creación de empleo desde julio del 2020.

Hoy la Seguridad Social ha recuperado a 19 millones de cotizantes, bien es cierto que gracias al efecto el calendario.

En lo que respecta a datos interanuales, en los últimos doce meses se han creado 600.000 puestos de trabajo, aunque también es cierto que en estos momentos hay 200.000 afiliados menos a la Seguridad Social que antes de la pandemia.

Buen dato de paro

Como es lógico y natural, la creación de empleo ha traído con consecuencia una mejora en los datos del desempleo.

En el pasado mes de abril se crearon 39.000 empleos, con lo que en estos momentos hay desempleados 3.910.628 personas, y serían muchas más si el gobierno no se hubiese sacado de la chistera los ERTE.

Al mismo tiempo, buena parte del empleo que se está creando es de calidad: de los contratos firmados en abril, 164.080 fueron indefinidos, lo que supone un 12,01% del total de los contratos establecidos.

En una situación de recesión económica, el dato dice mucho del estado de la economía nacional, ya que en un mes «normal» los contratos indefinidos no pueden superar el 10% de los firmados.

Pero en los meses precedentes, con la economía a medio gas y las olas sucesivas del coronavirus SARS-CoV-2, en marzo la seguridad social perdió 45.000 cotizantes y en febrero las bajas fueron 30.000.

Las empresas se recuperan

Y el mejor índice de eso no es otro que el dato de los trabajadores que salen cada mes de los ERTE, que, en marzo, último mes del que hay datos, han llegado a 36.621 personas.

El número de trabajadores en ERTE actualmente en España es de 638.238 personas, y el 50% de estas proviene del gremio de la hostelería, y 100.000 de ellas específicamente de negocios de hospedaje, principalmente hoteles.

En el último año se ha conseguido que tres millones de trabajadores hayan podido volver a sus puestos de trabajo, mientras todavía 13.500 empresas siguen con expedientes de regulación de empleo temporal.

La hostelería a la cabeza de la recuperación

La hostelería es, con mucho, el sector que más empleo crea, en concreto con 40.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social.

Uno de los sectores más pujantes de la economía nacional, como es la hostelería, se va recuperando poco a poco a medida que la caída de las restricciones y del estado de alarma permiten hacer más negocio.

Fuente – EL PAÍS / CincoDías

Imagen – Tom Chapman / Nenad Stojkovic / Carlos Ebert / Coryn Wolk / Bob Dass / DaMongMan / Banalities / Paul Sobczak / Laura LaRose

Ola de despidos masivos

Los temidos despidos comienzan a verse en lontananza como consecuencia de la crisis económica que ha generado en España la pandemia de SARS-CoV-2, siendo los sectores más afectados el financiero y el industrial. Por el momento el sector turístico se «salva de la quema»

Los efectos de la crisis económica desencadenada a raíz de la pandemia de SARS-CoV-2 se trasladan al empleo.

Hasta ahora la cifra de desempleados se mantenía estable gracias a que muchas empresas estaban «dopadas» bien con ERTES que ha estado financiando el gobierno central y también créditos ICO a muy bajo interés.

Pero la realidad se impone, y en el ecosistema de la gran empresa se anuncian miles de despidos, con un «techo» por el momento de 35.000, aunque algunas grandes empresas reducirán el número de trabajadores sujetos a ERE.

Otro de los factores que está redundando en el alto número de despidos previstos, sobre todo en banca, es que la digitalización avanza imparable, algo que está haciendo mermar, también, el número de sucursales.

Ver las orejas al lobo

Todavía no se sabe si como «globo sonda» o bien como profecía anunciada, la gran empresa española ha anunciado que entre este año 2021 y el próximo año, hasta 35.000 empleados sufrirán los rigores de un expediente de regulación de empleo.

Lo que también parece es que los despidos no tendrán la fisonomía de una «tormenta perfecta», sino que los despidos serán escalonados en el tiempo.

Además, muchas empresas están utilizando como excusa la pandemia para realizar regulaciones de empleo que tenían largamente meditadas.

La banca, el sector que más empleo destruirá

Si los despidos se desarrollan como se prevé, en el 2021 la banca se deshará de 18.000 empleados, bien es cierto que muchos de ellos con prejubilaciones y bajas incentivadas.

Es por la intersección de las sucesivas crisis financieras y la digitalización de la banca por lo que las grandes entidades financieras han anunciado despidos de miles de trabajadores.

En cuanto a la desaparición de las sucursales bancarias, ello se debe a la poca rentabilidad, cada día menos, que obtiene la banca retail, es decir el modelo de banca tradicional que vive de los depósitos de sus clientes.

La suma de los despidos previstos de los tres grandes bancos españoles es de 15.000 personas: CaixaBank prescindirá de 7.791 empleados, BBVA despedirá a 3.450 de sus trabajadores y Santander rescindirá el contrato a 3.572 empleados.

Otras entidades también van a prescindir de parte de su capital humano, ya que Sabadell prejubilará a 1817 empleados e Ibercaja tiene un ERE en el que están incluidos 750 de sus trabajadores.

El (Re)Corte Inglés

Es otra de las grandes empresas que van a efectuar un expediente de regulación de empleo, siendo la primera vez en sus casi 90 años de historia que despide masivamente a una parte de su plantilla.

El ERE de la empresa que dirigió Dimas Gimeno será de 3.292 empleos, aunque todos ellos son salidas pactadas que previamente se han negociado con las centrales sindicales.

Tan buenas deben de ser las condiciones que 320 trabajadores, de los que El Corte Inglés no tenía intención de despedir, se han sumado voluntariamente a el programa de bajas incentivadas.

También se van a producir recortes, aunque menores, en otras empresas, caso de H&M, con 1.100 despidos o Perfumerías Douglas, con 492 rescisiones de contrato.

Forman parte de esta poco edificante lista Coca – Cola European Partners, con un ERE que alcanza a 360 empleados en su plantilla, Adolfo Domínguez con 283 bajas laborales o Heineken, con 228 despidos.

Un sector secundario tocado

Los expedientes de regulación de empleo también van a llegar, y con fuerza, a la industria española, siendo el subsector más «tocado» el de la industria del automóvil.

Especialmente sangrante es el caso de Nissan que ha decidido cerrar una de las fábricas que tenía ubicada en Cataluña, lo que supone 2.500 despidos.

Además, y como fichas de dominó van a caer las industrias auxiliares y subcontratas que generaba la actividad de la planta de Barcelona que cerrará definitivamente el próximo 31 de diciembre.

Solo una de ellas, Acciona Facilities Services, por quedarse sin actividad, va a tener que prescindir de 500 puestos de trabajo.

Algo parecido sucede con Ford, que se desprenderá, de modo directo, de casi un millar de trabajadores, a lo que se unen los de las subcontratas a las que la empresa automovilista norteamericana daba trabajo.

Una de esas empresas subsidiarias afectadas es Continental, que proveía a Ford de piezas de automoción, con un ERE que afecta a 750 trabajadores.

Una de las Majors de la industria europea, hablamos de Airbus, también está negociando con las centrales sindicales un expediente de regulación de empleo que afectará alrededor de 1.000 trabajadores.

También energéticas

Es otro sector que también se plantea despidos masivos, ya que dos de las principales energéticas que hacen negocio en España, ENDESA y NATURGY también se orientan hacia esos pagos.

En el caso de la primera ya tiene pactado salidas voluntarias, escalonadas en los próximos cuatro años, de 1.200 trabajadores, mientras que la francesa prescindirá de 1.000 empleados en los próximos años.

Un sector turístico agarrado al salvavidas de los ERTE

Por el momento, nadie sabe lo que depara el futuro, el sector del turismo se ha salvado de la quema.

Una de las razones es que es un sector fuertemente atomizado y cuyo grueso de actividad está dominado por grandes empresas y grandes mayoristas de viajes.

Por otro lado, siendo un sector que produce el 13% del PIB, ha sido rescatado con ERTES sucesivos que impide que los trabajadores de esas empresas engrosen, por el momento, las colas del desempleo.

A finales de marzo estaban en ERTE 743.628 trabajadores del sector, y más de la mitad correspondían a los subsectores del servicio de comidas y bebidas, alojamientos y agencias de viajes.

Sin embargo, también existen empresas que no les ha quedado otra solución que plantear expedientes de regulación de empleo, pero el número de empleados afectados, para lo que es el volumen de empleo del sector, son muy pocos.

Han planteado ERE las empresas Pullmantur (320 trabajadores), la división de viajes del Iberostar, con 244 despidos, NH Hoteles que ha rescindido 187 contratos y el mayorista de viajes TUI que ha despedido a 163 trabajadores.

Fuente – EL PAÍS / El Corte Inglés en Wikipedia

Imagen – Banalities / Becker / Álvaro Ibáñez / Fred Romero / Barbara Eckstein / Climate Watch / Evgeniy Isaev

América avanza

Gracias al fabuloso plan de estímulos que está llevando a cabo el gobierno norteamericano, todo parece indicar que la economía norteamericana saldrá antes del «hoyo» que otras muchas, incluida la europea, que tardará mucho más en lograr el «tono» para recuperarse de las secuelas económicas de la pandemia

A punto de dejar la pandemia de SARS-CoV-2 atrás, ahora la América de Joe Biden se apresta a volver a la senda del crecimiento económico.

En los últimos tres meses la economía norteamericana ha crecido un 1,6%, a base de medidas de estímulo económico y una vacunación masiva se espera que este año 2021 la economía «rebote» un 6%.

Se trata de una previsión esperanzadora porque habría que retrotraerse a los años ochenta del pasado siglo para encontrar semejantes cotas de crecimiento.

Datos fiables

Los datos son tan incontrovertibles que es la propia Oficina de Análisis Económico, BEA en sus siglas en inglés, la que ofrece esos datos, a los cuales se puede otorgar la máxima fiabilidad.

Entre los factores que están «abonando» el despegue económico es la batería de medidas de estímulo económico, tanto con respecto a las empresas como a los particulares.

No en vano, la administración norteamericana, en lo peor de la pandemia optó por dar cheques de más de 1.000 dólares a sus ciudadanos.

En el despegue económico también tiene mucho que ver con las masivas vacunaciones, ya que a día de hoy el 50% de los adultos norteamericanos han recibido al menos una dosis de alguna de las vacunas.

A pesar del crecimiento que avanza a velocidad de crucero, hay que tener en cuenta que, en el 2020, la economía norteamericana perdió un 3,5%, unas magnitudes que no se recordaban desde la crisis de 1929.

La intención de la administración Biden es hacer crecer la economía un 6%, a base de un enorme plan de estímulos económicos y un plan de construcción de infraestructuras.

Deberíamos retrocede muchas décadas, al menos cuatro, para ver un crecimiento tal espectacular de la economía norteamericana.

Los norteamericanos vuelven a socializar

Y eso producto de la masiva vacunación que se está produciendo a lo largo y ancho de Estados Unidos, aunque las heridas, más las emocionales que las físicas, tardarán en cicatrizar.

La pandemia de SARS-CoV-2 ha provocado, hasta ahora, 570.000 muertos, aunque Estados Unidos vuelve a la vida.

El consumo, tanto el privado como el público se ha reactivado, y los norteamericanos salen más a los restaurantes, contratan más noches de hotel y aumentan inversión en el sector financiero y de la construcción.

Al mismo tiempo, la administración Biden se ha embarcado en un programa de incentivos económicos para pequeña y mediana empresa, que es la savia de ese frondoso árbol que es la economía norteamericana.

Pero la nueva administración también piensa en los trabajadores, por lo que ha ampliado el subsidio del desempleo, en una inversión económica que no se daba desde el New Deal que el presidente Roosevelt ideó para superar el crac del año 1929.

Datos del paro

A pesar de que la economía norteamericana se está recuperando todavía el número de personas que se encuentran en situación de desempleo que llegan a 10 millones.

Sin embargo, desde diversos observatorios económicos se aconseja no «echar las campanas al vuelo» ya que ante una recesión que no se explicaría sin la pandemia del SARS-CoV-2, tampoco se espera que la recuperación económica sea muy normal.

Inopinadamente, y aunque se extrapolaba que habría un mal dato de desempleo en el abril sería malo, pero sin embargo ha pasado del 14,7% al 13,3%.

En estos últimos meses se han creado 2,5 millones de empleos, rompiendo una dinámica que en lo más cruento de la crisis dejó a 20 millones de norteamericanos mano sobre mano.

Sin embargo, lo del desempleo va también por «barrios» ya que mientras que personas de raza blanca y latinos han mejorado en sus cifras de empleo, los afroamericanos han empeorado esos datos.

A pesar de los buenos datos, de empleo y económicos, existe el gran lastre de que Estados Unidos es el país que más ha sufrido con la pandemia de SARS-CoV-2, con casi dos millones de contagiados y más de 100.000 muertes.

La apertura de la economía también se está produciendo porque muchos Estados, que son la verdadera «locomotora económica» del país están levantando muchas de las restricciones a la movilidad y la vida social.

Lo peor ya pasó

Son muchos los analistas y también los organismos gubernamentales, como es el caso de la Secretaría de Trabajo, que anuncian que lo peor de la crisis, económica y sanitaria, ha quedado atrás.

Al mismo tiempo que la economía se recupera, también lo hacen los índices bursátiles, como es el caso de Dow Jones y el S&P 500, con una recuperación mantenida y constante que el correlato de la mejora de los mercados financieros.

La vacunación, elemento clave

Tanto en Europa como en Estados Unidos, la vacunación está siendo el elemento clave para lograr la recuperación económica.

En el caso de los Estados Unidos de América también tiene importancia el macro plan de estimulación económica de Biden, dotado con casi dos billones de dólares, que, para contemplar semejante cifra en toda su extensión, es conveniente decir que supone dos veces el PIB de nuestro país.

A ello hay que sumar los dos planes de estímulo que creo Donald Trump, por lo que, sumando los tres planes de estímulo, la cuantía es mucho mayor que la suma de todo el rescate económico que ha puesto en marcha Europa.

Va a ser esa lluvia de millones lo que hará que para finales de año la economía norteamericana rebote con fuerza, y a partir de ahí el desempeño económico de Estados Unidos vaya a ser mayor que el de Europa.

Y son muchos los expertos en economía que piensan que ese impulso milmillonario a la economía norteamericana va a hacer que despegue a una velocidad y con una altura que prácticamente es imposible que logre la economía europea.

Fuente – EL PAÍS / BBC / Economía en EL PAÍS

Imagen – Herval / Peasap / Matt Barber / Anders Sandberg / Nick Damico / Maryland GovPics /

Debacle en el empleo

Este año de pandemia se ha caracterizado por un aumento insospechado el desempleo, al que se han sumado 401.000 personas más, por no hablar de los 750.000 que todavía se encuentran en ERTE, muchos de los cuales, por pertenecer a empresas «zombis», pasaran a ERE no a mucho más tardar

Si los efectos de la pandemia de SARS-CoV-2 han sido, desde el punto de vista sanitario, un auténtico tsunami, los efectos económicos del mismo le van a la par.

En lo que llevamos de pandemia, algo más de un año ya, a las colas del desempleo se han sumado 401.000 trabajadores más, y casi 750.000 continúan acogidos a la figura de los expedientes de regulación temporal de empleo.

Un goteo que dura ya un año

El número de desempleados comenzó a subir hace justo un año, coincidiendo con el primer «cerrojazo» que tuvimos que vivir que hizo que ciertos sectores, como la hostelería, se vieran abocados al cierre.

Solo en el mes de marzo del 2020 se destruyeron 900.000 puestos de trabajo, a una «velocidad de crucero» de 30.000 puesto de trabajo destruidos diariamente.

A pesar de que ha habido un «rebote» desde el día más fatídico para el empleo, todavía no se ha logrado recuperar los niveles de empleo de antes de la eclosión de la pandemia.

Además, en los últimos doce meses, en un goteo constante, 401.000 personas se han sumado a las cifras del desempleo.

Un mercado laboral hasta cierto punto ficticio

Hay que tener en cuenta que la «radiografía» que se puede hacer a día de hoy sobre el mercado laboral es ficticia, dado que el mismo está «dopado».

Nos explicamos: millones de trabajadores están en la figura jurídica de los expedientes de regulación temporal de empleo que está financiando el Estado, lo que evita que aumenten las cifras de desempleo.

A finales de marzo eran 743.628 las personas que estaban sujetos al ERTE, y muchos de ellos, desgraciadamente, se deslizarán hacia los ERE en el momento en que las empresas en las que trabajan cesen en su actividad.

Marzo se desploma

Y eso que suele ser un mes bueno para el empleo, ya que la Semana Santa dinamiza muchos sectores, desde la hostelería y la restauración hasta las pernoctaciones en hoteles y casas de turismo rural.

Este año 2021 hemos tenido una Semana Santa mediatizada por la pandemia de SARS-CoV-2, con cierre perimetral de todas las comunidades autónomas, y con las procesiones suspendidas sine die.

En Semana Santa se produce el «pistoletazo de salida» para las contrataciones de cara al verano en muchos sectores, fundamentalmente los que tienen que ver con el turismo que llega a España en periodo estival.

Cada mes, desde marzo del 2020, se ha saldado con una pérdida de más de 80.000 afiliados a la Seguridad Social.

Y esos datos son en realidad un espejismo estadístico, que cuando las estadísticas se «cocinan» arrojan que en ese año se han perdido 440.000 afiliados a la Seguridad Social.

La hostelería la más afectada

Es uno de los sectores donde el SARS-CoV-2 ha provocado una verdadera escabechina, sobre todo producto de las restricciones que ha vivido, y sigue viviendo, el sector en toda España.

En uno solo año, se han dado de baja, bien como autónomos o empleados por cuenta ajena, 201.000 trabajadores, a pesar de que el pasado marzo se recuperó algo el empleo, con algo más de 33.000 nuevas altas.

Aumento del ahorro

Debido al miedo que ha inoculado el SARS-CoV-2 en la ciudadanía y las empresas, el ahorro ha logrado unas cimas históricas, principalmente por la necesidad de ahorrar ante un incierto futuro económico.

Las familias ahorran más, y eso se nota sobre todo en los sectores más pudientes de la sociedad española, aunque la tasa de ahorro española es de las menos abultadas en el entorno europeo.

Según los datos del INE, actualmente la tasa de ahorro en España es actualmente del 14,8%, lo que supone la cifra más alta desde que se tienen registros en el Instituto Nacional de Estadística.

Las familias han guardado, desde marzo del 2020, un total de 108.844 millones de euros, lo que supone doblar el ahorro que de produjo en el 2019, y eso a pesar a que la renta disponible en los hogares se ha reducido un 3,3%.

Un ahorro menor que en el resto de Europa

A pesar de que las cifras de ahorro han marcado un récord, las cifras que no se han consumido son una pálida comparación de lo que se «guarda» en los países europeos de nuestro entorno.

La media de ahora de los 27 miembros de la Unión Europea se sitúa en el 16,11%, y en los países de la zona euro es todavía mayor, llegando al 17,38%.

Los países europeos también han visto, en este último año de pandemia, como las familias aumentaban en gran medida el ahorro, y entre los países más ahorradores se encuentran Países Bajos, Alemania, Suecia y Austria.

Las altas tasas de ahorro se comprenden en el contexto de una alta incertidumbre, ante una pandemia en la cual, y en los primeros meses, los gobiernos y los ciudadanos europeos dábamos «palos de ciego» ante una epidemia desconocida.

Ahorro del miedo

Es como se puede definir el tipo de ahorro se ha producido en las familias europeas, sobre todo producido porque las familias han pospuesto muchas decisiones de compra, que se desbloquearán a medida que la situación – económica y sanitaria – mejore.

En el caso de España ese «ahorro del miedo» supone el 18% del ahorro que se ha producido en el último año, pero un 23% de los ahorros de las familias se está gastando, a falta de ingresos, en gastos como comida y facturas, sobre todo de la luz y el agua.

En cuanto a la percepción subjetiva de su situación económica, la mitad de los españoles consideran que su situación económica es peor que hace un año, y esa percepción es más habitual en autónomos y entre los jóvenes.

En cuanto a ingresos, la mitad de los encuestados consideran que se han reducido, más a medida que disminuye el ingreso medio de los españoles.

Fuente – EL PAÍS / EL ESPAÑOL

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Pensiones a la baja

La reforma de las pensiones que plantea el gobierno, y exige la Unión Europea, se plantea en términos de aumentar el periodo de cómputo de los 25 años actuales a los 35, lo que supondrá la pérdida de la pensión media de más de un 5%

El futuro de las pensiones en España no parece ser muy halagüeño, aunque los dos grandes partidos han sacado el debate del combate partidista, todo hace pensar que el futuro de las pensiones, y sobre todo su cuantía está en peligro.

El nuevo sistema, que tendría en cuenta todo el periodo de cotización, haría bajar, de media, un 5,5% las pensiones; hay que recordar que, hasta ahora, se computa la cotización de los últimos 25 años trabajados.

Con destino a la Unión Europea

En estos momentos el gobierno de coalición, con claras tiranteces entre Unidas Podemos y el PSOE, está elaborando la propuesta que sobre pensiones quiere hacer a la UE, con una reforma de calado.

La piedra de toque del documento es la modificación de los años de cotización para tener derecho al 100% de la pensión, que pasaría de los 25 actuales a sumar una década más.

Dicho aumento del tiempo de cotización hará que, en el futuro, los pensionistas cobren hasta un 5,5% menos que si dejase el tiempo de cotización en los últimos 25 años.

Déficit crónico

Otro de los problemas que se han hecho endémicos en el Sistema Público de Pensiones es el déficit, que suma cada año 15.000 millones de euros, sobre todo debido a la falta de cotizaciones.

Hay que recordar en este punto que el Sistema Público de Pensiones en nuestro país es de reparto, esto es, aquellas personas que están trabajando pagan las pensiones de los que están jubilados.

Uno de los problemas actuales es que las últimas «hornadas» de pensionistas cobran unas prestaciones más abultadas que la anterior generación de pensionistas, por lo que el problema se agrava.

Es el siguiente problema que acecha a las pensiones españolas, y es que la generación que nació entre 1967 y 1980, cuando España vivió una auténtica revolución demográfica, el baby boom, empezarán a jubilarse en el año 2023.

Aumentar el periodo de cómputo

Es el debate que está convirtiendo en un campo de batalla el Consejo de Ministros de los viernes donde la bancada socialista lucha a brazo partido por aumentar el número de años que tienen que cotizarse para tener acceso al 100% de la pensión.

Por ahora el documento es solo un borrador que circula entre los ministros, pero el tiempo apremia ya que Bruselas ha pedido que el documento llegue en el fondo y la forma adecuados a la UE lo antes posible.

Fue en el año 2011, cuando un ejecutivo socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero aumentó de 15 a 25 años, el computo de cotización para poder gozar de la pensión completa, aunque con una pequeña salvaguarda.

Dicha «bala de plata» no era otra que los trabajadores podían seleccionar los 15 mejores años de cotización de cara a recibir su pensión.

Otra de las reformas que exige Bruselas tiene que ver con el hecho de que la edad real de jubilación se acerque lo más posible a la teórica, ya que, en esos momentos, y de media, se produce casi tres años antes de la edad teórica.

Indexadas al IPC

Teniendo en cuenta siempre la previsión de inflación, el ejecutivo ha considerado mantener la capacidad adquisitiva de las pensiones, con una revalorización, igual a la inflación y que será del 0,9 %.

En cuanto a incrementar el gasto de la partida de pensiones también hay que tener en cuenta que los nuevos pensionistas, dentro de poco los de la generación del baby boom, tiene unas pensiones más sustanciosas que la generación anterior.

De lo que ya nadie duda es de que Bruselas ha arrancado al gobierno de Pedro Sánchez de que se contendrá el gasto en pensiones, lo cual pasa por aumentar el tiempo de cotización de los 25 años actuales a los 35 futuros.

Automáticamente eso va a producir una reducción abrupta de la cuantía de las pensiones, habida cuenta que la mayor parte de los trabajadores suelen tener los peores datos de cotización los primeros años de su singladura laboral.

Más de 5%

En la extrapolación que ha realizado el gobierno con los 35 años de cómputo, de media de la cuantía de las pensiones van a menguar más de un 5% en los próximos años.

Sin embargo, las previsiones del gobierno se quedan cortas, debido a que hay otros estudios, realizados por entidades independientes, que afirman que en algunos casos la reducción de la pensión podría llegar al 7%.

Sin embargo, también se pueden dar situaciones que harían que la cuantía de las pensiones siguiera creciendo a pesar de aumente el número de años de cómputo: empleos con mejores sueldos dejarían a la Seguridad Social como a hasta ahora.

Otras alternativas

Aunque la presión de Bruselas está siendo constante, desde el gobierno descartan que se tome ninguna decisión sin tener en cuenta a los agentes sociales.

Una alternativa es que los trabajadores puedan obviar los años de cotización que hayan sido especialmente malos, lo que sería una alternativa a que sean los trabajadores los que seleccionen los años que se tomarán en cuenta para el cálculo.

El nuevo cómputo ha hecho sonar las alarmas en Unidas Podemos, que ya ha mostrado su intención de no apoyar con sus diputados esa reforma.

Desde la coalición que gobierna Pablo Iglesias Turrión se plantean otras alternativas para no tener que aumentar el tiempo de cómputo, como podría ser financiar las pensiones con impuestos específicos.

Desde la formación morada también se aporta la posibilidad de eliminar el tope superior de las cotizaciones, de manera que la cotización de cada trabajador se acerque más a la real, borrando el límite de 4.070 euros.

En la misma línea se han manifestado los sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, que se muestran contrarios a aprobar lo que de facto supone una disminución de la cuantía de las pensiones.

Fuente – EL PAÍS

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A pesar de todo hay dividendos

Con una crisis económica que no se conocía desde hace un siglo, y con varias empresas del IBEX que han perdido la mitad de su valor en Bolsa, las cotizadas, un año más, han vuelto a repartir beneficios

Y no en un número menor, ya que los dividendos que van a repartir las cotizadas ascienden casi a 10.000 millones de euros.

Y eso a pesar de una crisis económica, producto de la pandemia de SARS-CoV-2 que ha provocado un hundimiento de PIB que no se recordaba desde hacía 100 años, cuando se perdieron las colonias de Cuba y Filipinas.

El 60% de las cotizadas del IBEX 35 han repartido, en dividendo, 9.558 millones de euros, en pleno periodo bajista.

Menor que en el 2019

La crisis, que ha supuesto un desbarajuste económico en unos momentos, comienzos del 2020 donde las empresas comenzaban a «hacer negocio», evidentemente ha hecho reducir el dividendo.

Como no podía ser de otra manera, han sido las blue chips las que más dividendos han repartido, caso de BBVA, Santander, Iberdrola.

Sin embargo, también ha habido otras compañías, caso de MásMóvil o ACERINOX que han dejado el reparto del dividendo para, al menos, el año que viene.

Bien es cierto que el dividendo que se ha repartido ha sido un 30% menor que el que los bonistas recibieron en 2018, algo en lo que también ha tenido mucho que ver el BREXIT y otro tipo de turbulencias financieras.

Inclusive compañías cotizadas que han entrado en pérdidas se han atrevido a repartir dividendo, caso de Endesa, Ferrovial, Telefónica y Repsol.

Tributar lo menos posible

Del informe La hora del compromiso. Las empresas del Ibex 35 ante el reto de la pandemia, de Intermón Oxfam, se desprende que las empresas del IBEX tenían 740 filiales en paraísos fiscales.

Aunque eso supone un 8% menos que en el ejercicio fiscal precedente, también supone multiplicar por treinta las filiales que tenían hace diez años.

Las cotizadas que más usa los paraísos fiscales son el Santander, Repsol y ACS, con, respectivamente 176, 62 y 98 filiales.

Sin embargo, otras cotizadas, caso de AENA, Bankia, Mediaset, o Indra no tenían, a tenor de los datos que obran en poder de Intermón Oxfam, filiales para eludir impuestos en paraísos fiscales.

Falta de equidad salarial

Es otra de las constantes de las cotizadas en el IBEX 35, algo que con el tiempo parece que no se ha solucionado.

A pesar de que la «brecha» salarial se redujo en el 2019, la diferencia salarial de las cúpulas de las cotizadas y sus «soldados rasos» son enormes.

Un consejero delegado de algunas de las empresas del IBEX recibe en solo 3 días lo que la mayoría de los trabajadores de dicha compañía les cuesta ganar todo un año.

Esto es, un CEO de alguna de esas compañías gana 123 veces más que lo que ingresa anualmente un trabajador con ingresos medios de esas empresas.

El ejemplo más destacado es ACS, donde su primer ejecutivo gana 531 veces más que lo que supone el sueldo medio de la empresa.

Sigue la brecha de género a efectos retributivos

Las mujeres, en los «buques insignia» de la empresa española, ganan, de media, un 15% menos que sus pares varones, realizando el mismo trabajo.

Las empresas donde más se produce la «brecha salarial» son, con diferencia, Santander, ENDESA y ACS.

También encontramos empresas, pocas, donde de media las mujeres ganan más que los hombres, como son Meliá Hotels, Arcelor Mittal, Siemens Gamesa, Iberdrola y Acerinox.

Pocos ejecutivos

Es otra de las realidades del IBEX 35, en donde, aunque el 46% de la masa laboral son mujeres, solo están representadas con el 25,9% de los puestos ejecutivos, aunque con los años se ha producido una mejora.

Con esos datos, se tardarán 58 años en lograr la equidad en cuanto a la representación de las mujeres en los puestos de alta dirección.

Una excepción en unos puestos directivos mayoritariamente masculinizados es INDITEX, donde el 79% de los puestos ejecutivos están cubiertos por mujeres.

Un IBEX solidario

Como lo cortés no quita la valiente, la mayoría de las empresas del IBEX 35 han sido profundamente solidarias en esta crisis de SARS-CoV-2 que todavía nos afecta.

Las iniciativas han sido de todo tipo: reparto de material sanitario, manteniendo el sueldo íntegro de sus empleados y más.

Desde Intermón Oxfam se aplaude que la gran empresa española comience a tener responsabilidad social corporativa, y se dé cuenta de que vive inserta en un entorno social asolado por una pandemia.

Empresas españolas en el punto de mira

Es otra de las derivadas de la pandemia de SARS-CoV-2, y es que grandes inversores internacionales andan al acecho de grades empresas españolas que estén «de capa caída».

Son muchas las cotizadas que están en tal situación de fragilidad, que muy bien grandes inversores y fondos de inversión extranjeros podrían optar por efectuar una OPA.

Las «piezas» más cotizadas son las grandes infraestructuras y las grandes empresas hoteleras, ahora que estás últimas están en números rojos por haber perdido las temporadas de verano y Semana Santa.

Hasta septiembre de 2020, la inversión en España ascendía 3.712 millones de euros, y de ese volumen inversor el 80% procedía de fondos internacionales de inversión y solo un 18% respondía a inversores nacionales.

Y todo parece indicar que ese «apetito» inversor podría aumentar en los próximos meses, máxime cuando en la Bolsa española se están ejecutando más órdenes de venta que de compra.

Hasta en el IBEX

Y el panorama es desolador, con 28 de las 35 compañías que conforman el IBEX con su balance en números rojos.

De esas, siete – IAG, Banco Sabadell, Meliá Hotels, Repsol, Merlin Properties, Telefónica y Santander – han perdido un 30% de su valor bursátil.

Repsol y Telefónica están en el punto de mira de los grandes inversores internacionales, siendo Deutsche Telekom el principal candidato para hacerse con la compañía que dirige Álvarez – Pallete.

Otra de las cotizadas, Merlín Properties, está siendo observada con detenimiento por el grupo canadiense Brookfield, a pesar de que todavía no ha hecho ninguna oferta de compra.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO

Imagen – Iberia Airlines / World Travel & Tourism Council / Anonymous Account / Senado Federal / gauge opinion / Eric Chan / Anthony Easton / Rob Dammers / Nick Fewings

El programa económico de Joe Biden

A lo largo de la campaña electoral Joe Biden y Kamala Harris han ido desgranando lo que será el plan económico de su administración: más impuestos para la gran empresa y para los que más ganan, subida del salario mínimo e impulsar las fuentes de energías renovables

Sí de algo estamos seguros es que la nueva administración norteamericana, comandada por el ticket Biden – Harris, va a suponer una ruptura con todo lo anterior, también en materia económica.

A la espera que se produzca el traspaso de poder – nadie garantiza que el mismo sea civilizado y exento de problemas – a lo largo de la campaña electoral, Joe Biden y Kamala Harris han ido desgranando lo que será su programa económico.

Con medidas que favorecen a las bases del Partido Demócrata, quizás las «medidas estrella» sean la subida del impuesto de sociedades a las grandes corporaciones y la subida del salario mínimo.

Estímulos financieros

Quizás sea la medida más urgente, en forma de un amplio y bien dotado plan de estímulos económicos para sacar a la primera economía del mundo del marasmo que ha provocado la crisis económica provocada por la pandemia de SARS-CoV-2.

Se trataría de continuar el plan de estímulos que «armó» la administración de Donald Trump, que estuvo dotado con 3,4 billones de dólares, un dinero que se ha repartido entre empresas, ciudadanos y gobiernos estatales.

Paradójicamente se trata de un tema – estimular la economía – en el que ambos partidos, Demócrata y Republicano, se encuentran en perfecta sintonía casi desde que Estados Unidos fue asolado por la pandemia.

Las negociaciones entre ambas formaciones políticas se han centrado en el volumen de nuevo plan de estímulos, que el partido de Joe Biden quiere que sea de 2,2 billones de dólares.

Debido a que seguramente el Partido Republicano tenga la mayoría en el Senado, es posible que dicho «paquete» se quede solo en 1,8 billones de dólares.

Que paguen más los que más tienen

Joe Biden llega al 1600 de la Avenida Pensilvania con un ambicioso plan fiscal que revertirá los estragos tributarios que ha cometido Donald Trump que ha rebajado los impuestos a las grandes empresas y a los más ricos.

Todo parece indicar que el impuesto de sociedades subirá del 21% al 28% con un tipo efectivo que se situará en el 15%, muy lejos del 35% que impuso la administración Obama, donde Biden fue vicepresidente.

Otra de las medidas va a ser subir el IRPF a las rentas del trabajo más altas, y gravar más el impuesto de sucesiones.

Con estas medidas, si se pueden mantener durante una década, es posible que el gobierno norteamericano pueda recaudar, en una década, el equivalente a 3,2 billones de dólares.

Made in America

En este sentido, la administración Biden, bien es cierto que, con unos métodos menos groseros de Donald Trump, pretende poner en el frontispicio de la Casa Blanca el consume americano.

Los economistas de la administración entrante han diseñado un plan de 700.000 millones de dólares que impulse la manufactura norteamericana, que podría generar cinco millones de empleos en el territorio de la Unión.

El plan llevará el nombre de Build Back Better, y pretende, también, reconstruir la clase media norteamericana, que durante los años de administraciones republicanas ha sido desarbolada con una carga impositiva desmedida a las PYMES y pequeños negocios.

Al mismo tiempo, de lo que se trata es de crear empresas y negocios que desarrollen alta tecnología, como una manera de dotar de más valor añadido ha tejido productivo norteamericano y hacer frente a la revolución tecnológica china.

Sostenibilidad

Es otro de los principios rectores de la reforma económica que pretende imprimir la administración Biden.

Como primera medida la energía «verde» va a ser impulsada y estimulada, evolucionando hacia una economía que disminuya progresivamente el uso de combustibles fósiles, bonificando el uso de energías renovables.

Para el sector inmobiliario, una de las «patas» de la economía de EE. UU., propone incentivar la construcción de vivienda sostenible, a ser posible que se autoabastezcan de energía con la instalación de paneles solares.

Reducir la tensión comercial

Principalmente con China, pero también en menor medida con la Unión Europea, aunque reducción no es sinónimo de desaparición, siendo posible que la conflictividad continúe.

Visto que la política de aranceles a los productos chinos, impuesta por la administración Trump, no ha impedido que la balanza comercial siga siendo favorable al país que gobierna con «mano de hierro» por Xi Jinping.

Son tres, a decir de las autoridades chinas, los productos que desequilibran esa balanza: maquinaria, productos electrónicos y medicamentos.

15 dólares la hora, por lo menos

Uno de los grandes logros de la administración Obama, imponer un salario mínimo, va a ser retomada por los Demócratas, que pretenden que el «suelo» de ese salario mínimo sean los 15 USD.

En estos momentos el salario mínimo está fijado en 7,25 dólares norteamericanos la hora, lo que supone, si las intenciones se transforman en realidades, duplicarlo.

Otras medidas serán mejorar la prestación por desempleo y mejorar las condiciones financieras de los estudiantes universitarios que piden un crédito para sufragarse la «carrera».

Volver al Acuerdo de París

Hace pocas semanas, Donald Trump, mediante una orden ejecutiva, abandonó el Acuerdo de Paris, lo cual resulta preocupante ya que Estados Unidos es el mayor emisor de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Todo parece indicar que Joe Biden va a hacer retornar a Estados Unidos al acuerdo, y hará efectivo la intención de crear un plan contra el cambio climático dotado con 1,7 billones de dólares en una década.

Además, Joe Biden es un convencido de la necesidad de revertir el cambio climático, por lo que cree que habría que abandonar los combustibles fósiles, sobre todo el petróleo, para utilizar energías limpias.

Biden ha tenido que matizar sus palabras para no verse enfrentado a la poderosa industria de extracción de petróleo, diciendo que lo que su administración va a dejar es de subsidiar los combustibles fósiles.

Además de tranquilizar al sector diciendo que en el mismo no se va a acabar el empleo, también ha magnificado que el sector de las energías limpias va a crear miles de trabajos.

Fuente – CincoDías

Imagen – Joe Biden / Nan Palmero / Foto Sleuth / Tom Shockey / CDC Global / Images Money / CGP Grey

Buen dato en el empleo, a pesar de todo

Los datos de empleo de este mes de septiembre, a pesar de la sangría de destrucción de empleo que ha supuesto la pandemia, muestra un saldo muy positivo, ya que se han creado 84.000 empleos en solo un mes

Inclusive con la pandemia de covid-19 de nuevo desencadenada, el dato del empleo llama a la esperanza de que todavía estemos a tiempo de domeñar la debacle económica que se anuncia al menos para este año y el próximo.

El dato de la creación de empleo es el mejor de la historia desde que se tiene registros, y en el pasado mes se han sumado 84.000 personas a las cotizaciones de la Seguridad Social.

Esos datos suponen recuperar la mitad de empleo que resultó destruido durante el periodo en el que España estuvo en estado de alarma.

Un septiembre decisivo

Ha sido una recuperación fulgurante, con un espejismo estadístico provocado por la vuelta al trabajo de muchas personas que se encontraban en ERTE, por lo que el empleo creado no es tanto como parece.

Para encontrar semejante creación de empleo es necesario «viajar en el tiempo» hasta el año 2005, cuando nos encontrábamos en pleno estallido de la «burbuja inmobiliaria», y en un momento en el cual se produjo una regularización masiva de inmigrantes.

Y esto se produce en un momento, finalizados los contratos de verano, cuando el dato habitualmente suele ser malo, la afiliación a la Seguridad Social ha subido hasta los 109.271 trabajadores.

Al mismo tiempo, el desempleo ha caído en 66.000 personas, datos que provienen del ministerio de Seguridad Social y del ministerio de Trabajo, donde son titulares José Luis Escrivá y Yolanda Díaz respectivamente.

Recuperar lo perdido

Los datos informan que se recupera casi la mitad, en concreto el 46%, de lo perdido durante la fase más aguda de la pandemia.

Entre el 12 de marzo y el 31 de abril la Seguridad Social perdió 947.000 afiliados, en una de las mayores debacles en el empleo que se habían conocido desde que se tienen series históricas.

Entre los meses de mayo y septiembre se han logrado 447.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social, por lo que en estos momentos están cotizando 18,84 millones de personas.

Bien es cierto que a 12 de marzo el número de cotizantes era de 19,33 millones de personas, por lo que todavía falta de recuperar casi un millón de cotizantes.

Fundamentalmente educación y tareas administrativas

Son los dos sectores donde repunta con fuera el empleo; en le caso del sector educativo es producto de la vuelta a las aulas, con lo que, en ese nicho, se crean 55.428 empleos, 10.000 más de los que destruyó la pandemia.

Otro de los sectores que crean empleo con fuerza es el de las tareas administrativas, que suman 40.000 empleos, el doble de los que se crearon en el ejercicio 2018 – 2019.

Dos de los sectores que tradicionalmente pierden empleo en septiembre, como son el comercio y las actividades agrícolas, moderan la destrucción de empleo.

En el caso del empleo agrario, se agradece que no se haya destruido tanto empleo, teniendo en cuenta que es un trabajo estacional y que depende de las cosechas que se recogen en cada fase del año.

Si el año anterior en el mes de septiembre, y en actividades relacionadas con el comercio, se perdieron 34.000 cotizantes, este 2020 «solo» se han perdido 20.000 y algo parecido ha sucedido en el campo.

En actividades agrarias la buena temporada ha hecho no solo que no se pierda empleo, sino que se gane, en concreto 11.000 cotizantes más, de un total de 35.000 mientras que los contratos en 2019 fueron 24.000.

Las mujeres, las principales beneficiadas

Son el colectivo más beneficiado con la creación masiva de empleo de este mes de septiembre, muy por delante de otros colectivos.

En términos de empleo neto, la mayoría de los nuevos cotizantes – 82.528 afiliados – son féminas, y solo 1.485 son cotizantes varones.

Ello se explica porque los sectores más beneficiados por la creación de empleo son sectores tradicionalmente feminizados, como puedan ser la educación y en parte las tareas agrícolas, done tradicionalmente la mano de obra es femenina.

El patito feo

Sin embargo, existen otros sectores donde la pérdida de cotizantes se cuenta por miles, como es el sector de los servicios.

Con un anno horribilis producto de una pandemia que ha herido de muerte la campaña de verano, tradicional fuente de miles de contratos en hostelería, las restricciones establecidas en buena parte del territorio nacional, ha provocado una profunda destrucción de empleo.

De hecho, a pesar de que hasta cierto punto se ha recuperado el empleo, la pandemia ha destruido 420.000 empleos en ese sector, uno de los que más trabajo crea en nuestro país.

Otros sectores, habituales «graneros» de empleo, como son la construcción y la industria han tenido una caída mucho más suave, que ha hecho que la recuperación de empleo haya compensado las pérdidas.

Sobre todo, los temporales

Los trabajadores sujetos a contrato temporales han sido los que más empleo han perdido, ya que el embate sobre la población ocupada con contrato fijo ha sido mucho menor.

En parte se puede entender que echar a la calle a alguien con contrato fijo supone unos costes laborales que muchas empresas no pueden asumir, por lo que lo más socorrido es despedir a aquellas personas con contrato temporal.

La pandemia ha llevado a que se extingan 310.000 empleos de tipo temporal, lo que supone un 7,31% de la masa laboral, por solo un 1,06% de los empleos fijos, que ha supuesto en términos absolutos el despido de 100.162 indefinidos.

Empleo público: sobre todo en los ayuntamientos

En términos absolutos, la pandemia no ha supuesto un despido masivo de personal laboral que trabaje para la administración pública, con la excepción de los ayuntamientos.

Los consistorios españoles han sido, de las Administraciones públicas, los que más han despedido durante la pandemia, habiendo prescindido de 14.044 empleados, lo que supone un 2% de sus plantillas.

Si embargo, si se toma como unidad de medida la administración pública en su conjunto, esta ha ganado un 1% de efectivos con respecto al año anterior, con un saldo positivo de 3.785 trabajadores.

Fuente – CincoDías

Imagen – Needpix / Allagash Brewing / Travis Wise / fivehanks / Official GDC / Evgeniy Isaev / FaceMePLS / gdsteam

Primera regulación de teletrabajo en España

Finalmente, se ha llegado a un acuerdo entre el gobierno, sindicatos y empresarios para la regulación del teletrabajo, bajo la fórmula legal del Decreto – Ley que posteriormente tendrá que ser convalidada por el Congreso. Queda excluido del teletrabajo el que se desarrolla por causa de fuerza mayor durante la pandemia

Lo que hasta hace poco tiempo estaba en mantillas, hablamos del teletrabajo y la inevitable digitalización, con la irrupción de la pandemia se ha convertido, sobre todo entre la clase profesional, en casi una obligación.

El principal problema del teletrabajo, por lo menos en España, es que está escasamente regulado, aunque mejor sería decir que se encuentra absolutamente desregulado.

Debido a ello el ministerio de Trabajo ha querido dotarlo de unas normas básicas de uso, aunque sería aventurado decir que ya tiene una regulación, ya que eso se deja para más adelante.

Como primera medida no entran en esta suerte de regulación aquellos que se hayan visto obligados a irse a trabajar a casa producto de la pandemia, aunque de cualquiera de las maneras la empresa se tendrá que hacer responsable del gasto que el teletrabajo ocasione.

Acuerdo con los agentes sociales

El pacto se logró el pasado lunes, en una mesa de diálogo en la cual estaban presentes, además el gobierno, los principales sindicatos y las organizaciones empresariales.

Una vez muñida la regulación, el espaldarazo oficial llegó con la promulgación por parte del gobierno, el pasado martes, de un Decreto – Ley donde se articula en acuerdo y las condiciones del teletrabajo.

Como ya hemos indicado en el preámbulo, el porcentaje del teletrabajo en comparación con otras modalidades de desempeño laboral era residual hasta antes de la pandemia, pero el covid-19 ha hecho que se cuenten por miles las horas teletrabajadas.

La efectividad de la norma llegará a los 20 días de que el Decreto – Ley sea publicado en el Boletín Oficial del Estado, para posteriormente pasar a ser tramitado por el Congreso y después por la Cámara Alta.

El teletrabajo provocado por el covid-19

Es una categoría que no es contemplada en el Decreto – Ley, por lo que todos aquellos trabajadores que se hayan visto obligados al teletrabajo por fuerza mayor, esto es, producto de la crisis sanitaria del SARS-CoV-2, no se encuentran incluidos.

Pero, aunque en esas condiciones las empresas no tengan que cumplir lo promulgado por el gobierno, en cualquier caso, sí están obligadas a sufragar los gastos en que incurra el trabajador por el teletrabajo.

Otro punto importante de la norma legal que será que también queda regulado el tiempo de trabajo, para evitar peligros como – los que llevamos teletrabajando más de una década lo sabemos – es que finalmente se encadenen maratonianas jornadas laborales.

Regular el teletrabajo

Es lo primero a lo que se dedica el Decreto – Ley que considera que teletrabajo es cuando, durante al menos un periodo de tres meses, el 30% de la jornada laboral se ha realizado fuera del centro de trabajo.

Por lo tanto, no se considera como teletrabajo si el profesional trabaja algunos días desde su casa, ya que eso tiene la calificación de flexibilidad laboral, pero no de teletrabajo.

La definición de teletrabajo fue un de los elementos de controversia en la mesa de diálogo, provocando las tiranteces entre los sindicatos mayoritarios – UGT y CC. OO. – y las organizaciones empresariales más relevantes, COE y CEPYME.

Las intenciones de los sindicatos son que el computo de horas fuese del 20% de la jornada laboral durante 3 meses, pero posteriormente los empresarios consiguieron que esa consideración subiese un 10%.

¿Quién se hace cargo de los gastos?

Fue otro de los «tira y afloja» entre sindicatos y organizaciones empresariales, aunque finalmente UGT y CC. OO. Lograron que fuese la empresa la que se haga cargo de la compra o alquiler de los equipos informáticos.

Además, tendrá que ser el empresario el que dé mantenimiento a los equipos, haciéndose cargo también de las facturas de las posibles reparaciones a las que hubiese lugar.

Será en posterior desarrollo legislativo cuando los gastos en los que incurra la empresa y el trabajador sean regulados en los convenios colectivos y en los convenios privativos de la empresa, si los hubiere.

Acuerdo por escrito

Para que un trabajador trabaje telemáticamente desde su casa o espacio de coworking, esa relación laboral tiene que estar explicitada en un contrato entre él y la empresa donde rinde sus servicios.

Los representantes de los trabajadores tienen que estar informados de la relación laboral y el contrato firmado entre las dos partes – trabajador y empresa – tiene que ser remitido en un plazo de 10 días a la oficina de empleo.

Por regla general, las condiciones de contrato tienen que estar amparadas por el convenio del sector por el que se encuentre regulada la actividad laboral, y en caso de no existir, el contrato tiene que cumplir unas condiciones mínimas.

Esos doce puntos, que son un mínimo, recogen un inventario del material que es necesario para la modalidad del teletrabajo, y en la misma estará incluido tanto el mobiliario como el material informático.

Otros puntos tratados en el acuerdo serán el horario de trabajo, tiempo en el que el empleado tendrá que estar disponible, dónde se producirá el trabajo en remoto.

Otros elementos que se tendrán en cuenta son los métodos de control del trabajo por parte de la empresa y la duración de contrato, así como la compensación económica que recibirá el trabajador por los gastos en los que incurra.

Exenciones al teletrabajo

La exención nodular es que no se considerará teletrabajo la actividad laboral en remoto que se está desarrollando producto de la pandemia de covid-19.

En ese caso se consideran que los empleados teletrabajan debido a una causa de fuerza mayor y que los trabajadores no acuden a la oficina debido a la crisis sanitaria producto del covid-19, ya que todos los expertos advierten que nos encontramos en una segunda ola.

Ese aspecto, no considerar el teletrabajo cuando es producto de la fuerza mayor, ha sido uno de los principales escollos que se ha encontrado la negociación entre los sindicatos y las organizaciones empresariales.

En cuanto a la legislación laboral que se aplicará al teletrabajo, será la ordinaria, pero es obligado que la empresa provea al empleado de todos los recursos para que pueda desempeñar su actividad laboral.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Rawpixel Ltd / La Moncloa – Gobierno de España / University of the Fraser Valley / Woody Hibbard / Images Money / NobMouse / Kai Hendry

Hasta octubre, por lo menos

Todos los agentes sociales y el gobierno están convencidos que la extensión de los ERTE debería llegar por lo menos a octubre, y también se ensayan otras medidas para que empresas subsidiarias también puedan optar a efectuar ERTE

A pesar de que, a pesar de la pandemia, la mayoría de la actividad laboral se está recuperando, hoy todavía existen muchos trabajadores que se encuentran en situación de expediente de regulación temporal de empleo.

Y estar en esa situación, es lo que permite que todos ellos estén cobrando un sueldo, que, aunque no es el 100%, se le acerca mucho, por lo que la caída de los ERTE supondría un trauma para miles de personas.

Más allá de septiembre

Ahora, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado que en pocos días es posible que se llegue a un acuerdo con los agentes sociales para extender los ERTE para prolongarlos más allá de septiembre.

Esas declaraciones las ha realizado Díaz en rueda de prensa después de la última reunión con los secretarios generales, de la rama catalana, de los sindicatos UGT y CC. OO, Camil Ros y Javier Pacheco.

También para cuidado de hijos

Es otra de las medidas que ha prometido la ministra, y que es en caso de que los progenitores se tengan que quedar en casa para cuidar con un hijo infectado por covid-19, caerán bajo el «paraguas» de la Seguridad Social.

La figura que se utilizará para dar cobertura a los padres será la de la incapacidad temporal, y también se aplicará a los progenitores que tengan que cuidar a los hijos que, aunque no estén infectados, deban de guardar cuarentena.

Tal como ha citado la ministra, la aplicación de la medida será casi automática ya que se trata de uno de los supuestos, la incapacidad temporal, que se encuentran recogidos en la Ley de la Seguridad Social.

Nuevas situaciones

El ministerio de Trabajo ya reconoce la incapacidad temporal debido a cuarentena para trabajadores o que bien han dado positivo o bien tienen que confinarse en caso para ver si han contraído la enfermedad.

De hecho, la incapacidad laboral indirecta no deja de ser una situación especial, ya reconocida por el ministerio, de la incapacidad temporal que lleva reconocida desde hace décadas en el ordenamiento laboral español.

Complementando a esas dos figuras de incapacidad laboral se encuentra el programa Me Cuida, que permite que aquellos padres que tienen que cuidar a sus hijos por motivos relacionados con el covid-19, puedan tener reconocida la ausencia laboral.

De lo que se trata a toda costa es hacer compatible de que la pandemia de covid-19, en la cual estamos ya en la segunda oleada, pueda ser compatible con la actividad económica y laboral.

Los agentes sociales deben de estar implicados

Es a la conclusión a la que han llegado los participantes en la reunión, en la que tomo parte la ministra, del Consell de Treball Econòmic i Social de Catalunya, en la cual han estado representados los agentes sociales.

La ministra aprovechó la visita a la Ciudad Condal para mantener una reunión con los trabajadores de la empresa Nobel Plastiques Ibérica, en la que también participó Joaquín Pérez Reyes, Secretario de Estado de Trabajo.

La idea – fuerza que ha querido resaltar la ministra tiene que ver con el hecho de que esta situación de crisis económica solo se va a poder salir airoso si todos – gobierno y agentes sociales – reman en la misma dirección.

Aliados en el Consejo de Ministros

La ministra de Trabajo no está sola en la intención de alargar la extensión de los ERTE más allá de septiembre, y son muchos los que piden que lleguen hasta diciembre.

En el Consejo de Ministros también son favorables a ampliar el plazo temporal de los ERTE ministros como José Luis Escrivá, Nadia Calviño y Reyes Maroto.

Pero, según determinados cálculos, la extensión de los ERTE solo se adjudicaría a los sectores más dañados en esta crisis económica covid-19, como es el sector del turismo y la hostelería, que suponen 190.000 empleos.

De no mediar ninguna otra solución, 500.000 millón de trabajadores se quedarían sin ningún tipo de prestación económica, en unos momentos en los cuales todavía no pueden volver a ocupar sus puestos de trabajo.

Puerta abierta a los despidos

El problema fundamental de que 500.000 de personas se queden fuera del mecanismo de los ERTE, es que muchos de ellos podrían ser despedidos.

Esto es así porque son legión las empresas que habiendo transcurrido ya seis meses desde la contratación del último trabajador, podrán optar por plasmar ERE, donde parte de la plantilla se «iría a la calle».

Para evitar eso, lo cual además de un problema laboral adquiría los tintes de problema social, el ministerio de Trabajo, prepara una atractiva batería de medidas destinadas a las empresas.

Uno de los «vehículos» que se podrían utilizar para evitar los despidos sería una bonificación de los seguros sociales que podría llegar al 80% para las empresas que mantengan el empleo.

Esa medida sería para empresas de aquellos sectores que no están consideradas como de especial protección, esto es, que no son sector turístico, hostelería, y medios de transporte de viajeros.

También para las contratas

Las exoneraciones en las cotizaciones también llegarían a las contratas, es decir, a empresas que son subsidiarias de una empresa mayor.

En el caso de subsidiarias del sector turístico, hostelero y de transporte de viajeros, se les seguirá aplicando la figura de los ERTE, por lo menos hasta final de septiembre.

Un caso tipo sería, por ejemplo, el de una tintorería de Palma de Mallorca, cuya principal fuente de negocio es uno a varios hoteles de la ciudad, que, debido al hundimiento del sector turístico, tiene a la mayor parte de su plantilla en ERTE.

Sin embargo, la tintorería tendría que demostrar ante Trabajo que su principal fuente de ingresos son empresas del sector turístico, y, además, tendría que demostrar que su facturación ha caído de manera importante por esa situación.

Fuente – CincoDías / ABC

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