Más impuestos y recortes, receta del Banco de España

Es uno de los modos, combinado con otros, que ve el BDE para lograr la recuperación económica, subiendo IVA – sobre todo el tramo reducido y superreducido – e impuestos especiales, sobre todos los ambientales. También recomienda la reforma del sistema público de pensiones

Y todo ello con el objeto de servir de dique de contención ante la desbocada deuda pública que se espera, que llegará al 120%, una cota que no se conocía desde que España perdió, allá en los albores del siglo XX, los últimos jirones de su imperio colonial.

La batería de medidas pasa por una subida generalizada de impuestos, que el BDE estima que debieran pasar por la subida del IVA reducido y superreducido, aumento de los impuestos especiales, complementado por una reforma de las pensiones.

Una recomendación hasta cierto punto vinculante

Las recomendaciones que hace la entidad que preside Pablo Hernández de Cos, a pesar de ser recomendaciones, no son baladíes, ya que el Servicio de Estudios del BDE pasar por ser uno de los más clarividentes en lo que respecta a la economía española.

La recomendación al gobierno y a las autoridades competentes es la elaboración de un plan de recorte fiscal como la manera más adecuada de hacer frente al elevado endeudamiento en que va a incurrir el Estado para hacer frente a la pandemia y financiar la reconstrucción.

La subida impositiva se centraría en ciertos tramos del IVA, impuestos especiales – poniendo el acento en los ambientales – y mejorar la recaudación del impuesto de sociedades, acercando más el tipo efectivo al real.

Seguir las recomendaciones de la AIReF

Entre las baterías presentadas por la entidad emisora también se asumen las que ha realizado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, y que pasarían por la revisión del gasto público.

Dichas medidas de reducción de gasto público se centrarían en la reforma del sistema público de pensiones para hacer frente a una deuda, la mayor acumulada en muchas décadas y que al ritmo previsto se acabará de devolver en el 2050.

El FMI anima a gastar «a manos llenas»

Es la recomendación, textual, de Kristalina Georgieva, directora del FMI, que tal como los economistas de la organización supranacional que dirige, considera que la ausencia de gasto y de estímulos traería una mayor debacle económica.

La «receta» aplicada por la organización nacida en la Conferencia de Bretton Woods había sido, por décadas, ese eufemismo denominado «austeridad expansiva», un auténtico oxímoron, que traducido significaba «apretarse el cinturón».

La realidad es que es «conjuro» basado en gastar menos y esperar a que sea el mercado el que de manera casi espontánea recupere la actividad económica lo único que ha provocado han sido sonoros desastres económicos.

Desde el FMI no se «niega la mayor», la necesidad de disciplina fiscal, pero consideran que todavía no es el momento, y ahora lo que hay es que invertir todos los recursos posibles, los que se tienen y los que hay que ir creando muchas veces de la nada.

El BDE advierte de una deuda astronómica

Nuevamente ha sido el Servicio de Estudios del Banco de España en un informe presentado por su director, Óscar Arce, el que ha advertido que la deuda pública va a «escalar» hasta cotas desconocidas en los últimos 120 años.

Como ya se ha comentado en un epígrafe anterior, la deuda pública va a escalar hasta el 120% en este 2020, una cuantía que no se conocía desde el denominado Desastre del 98, donde España perdió casi todas sus posesiones coloniales en ultramar.

Y la proyección para el futuro no es mejor, ya que las estimaciones más halagüeñas, en caso de que no se realice un esfuerzo fiscal, estiman que, en el horizonte del 2030, la deuda seguirá en niveles cercanos al 110% del Producto Interior Bruto.

Pero sin embargo, si el gobierno pone los mimbres para «apretarse el cinturón», y opta por el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento Europeo, lo que supone lograr un déficit anual menor del 3%, la deuda se podría reducir, en una década, a «solo» el 100% del PIB.

Salvar el tejido productivo

Todas esas reformas, ha abundado Hernández de Cos, tienen como objetivo prioritario la salvación del tejido productivo español, evitando que miles de empresas tengan que echar el «cierre».

La desintegración de la empresa española traería asociados niveles insoportables de desempleo, dado que es fundamentalmente el sector privado el que crea riqueza y empleo, sobre todo debido a la «canibalización» del empleo público por parte de las administraciones conservadoras.

Inclusive, aunque la batería de medidas recomendadas por el Banco de España se ponga en marcha y logren sus objetivos, los niveles de deuda pública serán los mayores en muchas décadas y ameritarán el diseño y ejecución de políticas para deducir el endeudamiento.

Para suavizar dicha situación, será necesario la puesta en marcha de profundas reformas estructurales que hagan más «digeribles» los altos niveles de deuda pública.

Dichas medidas para orillar la deuda pública y volver lo antes posible a la senda del crecimiento deberían de ser explicada, a la mayor brevedad, a los socios europeos y a los mercados de capitales donde se financia el Tesoro.

Compatibles con el crecimiento económico

Los técnicos del Banco de España consideran que es necesario agrupar un mix de impuestos que obligatoriamente tendrán que subir de cuantía, pero la elección de estos deberá de ser de tal manera que no merme la recuperación económica.

En lo que coinciden todos los expertos es que uno de los tributos a reformar es el impuesto sobre el valor añadido, aumentando la cuantía del IVA reducido y superreducido.

Al mismo tiempo, también será necesario incrementar los impuestos especiales, sobre todo aquellos impuestos ambientales, con lo que además se conseguirá un sistema productivo más «limpio».

Sin un cronograma preciso

Y nadie se atreve a ponerle el «cascabel al gato» en lo que se refiere a plazos y metodología, sobre todo debido a que nos encontramos ante un entorno cambiante y que el método y el tempo dependen de muchos factores.

El Banco de España también es favorable a acudir a la financiación del MEDE – Mecanismo Europeo de Estabilidad – en caso de que las condiciones que ofrezca sean mejores que las del mercado.

La entidad emisora también ha llamado a eliminar el «estigma» que existe entre amplias capas del establishment financiero español a la hora de acudir a sistemas de financiación públicos, caso del MEDE, como mecanismo para solventar la crisis.

Fuente – EL PAÍS / AIReF en Wikipedia / Fondo Monetario Internacional en Wikipedia

Imagen – Got Credit / Steven S. / Discasto / EU2016 NL / Adam Dachis / Rae Allen / Wallpaper Flare / Niko

Desde el desastre de Cuba

Las previsiones, las menos catastrofistas, estiman que la deuda pública escalará hasta el 120% del PIB, y para encontrar una magnitud similar en los anales de la Hacienda Pública Española habría que remontarse al desastre de Cuba donde, además de perder la guerra, España tuvo que pagar la deuda cubana

La deuda pública española «escala» hasta cantidades fabulosas. Si España ya salió «tocada» de la crisis del 2008 con un endeudamiento público insostenible, la prima de riesgo por las nubes y un rescate a la banca de 60.000 millones de euros, la crisis del covid-19 empeora la situación.

El Banco de España estima que, en el 2020, la deuda pública española llegará al 120% del PIB, cosa que no sucedía desde el desastre de Cuba cuando se perdió la colonia ante los «patriotas» cubanos financiados por Estados Unidos.

Y lo peor podría estar por llegar, ya que de aumentar la prima de riesgo – el diferencial que hay entre lo que paga de interés y el bono alemán en comparación con el español – subiese, financiarse en los mercados internacionales sería todavía más caro.

Pero hablando de realidades, y no de previsiones, a día de hoy, la deuda pública española supone el 101% de su Producto Interior Bruto, lo que supone cinco puntos porcentuales más que en el 2019.

Algo que comenzó en marzo

El primer dato preocupante en el aumento del dinero que el país debe a los bonistas se conoció en marzo, cuando se llegó a deber 1,224 billones de euros a los inversores nacionales y foráneos.

Eso ha supuesto que en solo 30 días la deuda pública aumentase 22.473 millones de euros, algo que no sucedía desde el 2014, producto de una emisión sindicada de bonos con una cuantía de 10.000 millones de euros.

La decisión de emitir los títulos por parte del Tesoro surgió debido al cariz que iba tomando la pandemia, ayudado por el programa de compras que puso en marcha también por esas fechas el Banco Central Europeo.

Y como ya hemos dicho, las previsiones de la entidad emisora que preside Pablo Hernández de Cos, es que este año, la deuda pública escale hasta el 120% de la riqueza que España genera en un año, algo que no sucedía desde el Desastre de 1998.

Desde 1909

Es a ese año cuando nos tenemos que remontar para encontrarnos que las arcas del Estado debían a los bonistas el 101% de la riqueza nacional que se generaba en un año, cuando la deuda pública española llegó a más del 102%.

En 1910, y ante la amenaza de default de la economía española y entrar en bancarrota, el gobierno de José Canalejas, que logró negociar con los acreedores, sobre todo foráneos, una quita de la deuda que la dejó en el 89,7% del PIB.

Pero las previsiones hablan de que se rebasará otro hito, que no es otro que superar, con un 120% de deuda, el récord al que llego la Hacienda Pública tras el desastre de la pérdida de las colonias de Cuba y Filipinas.

Y en solo dos semanas

En solo 14 días de pandemia la deuda pública se ha incrementado un 6%, superando al porcentaje de deuda pública que había en el 2014, y se trata de una escalada predictiva del panorama dantesco que nos espera.

Como ya hemos indicado las proyecciones del BDE estiman que la deuda pública estará, antes de que termine el 2020, estará en el 120% del PIB.

A esta situación coyuntural e inesperada se une que, esperando que subieran los tipos de interés y hubiera que pagar más por financiarse, el Tesoro emitió unos sindicados de gran cuantía, vehiculados a través de entidades financieras.

Con la llegada de la pandemia, el Tesoro ha adelantado todavía más las emisiones de deuda que tenía pendientes para este año en curso, y las previsiones de emisión de deuda son de 300.000 millones de euros.

Si las previsiones de deuda antes de la pandemia eran de 200.000 millones, se ha aumentado otros 100.000 en previsión de que las compras del Banco Central Europeo de deuda pública de los países miembros puedan conjugar en parte las emisiones.

De cualquiera de las maneras el Tesoro también acudirá a refinanciar la deuda, para lograr, que el tiempo en el que haya que devolver el capital que los inversores han prestado sean más laxas, aunque que como contrapartida haya que subir el interés.

La prima de riesgo se mantiene estable

Aunque pueda resultar tedioso volver a explicar el término, la prima de riesgo es el diferencial entre lo que paga el bono alemán a diez años y el español.

La prima de riesgo española se mantiene estable en parte por el fabuloso programa de deuda pública del Banco Central Europeo, y así se mantendrá gracias al acuerdo que han firmado Emmanuel Macron y Ángela Merkel para financiar un programa de reconstrucción de medio billón de euros.

Sin embargo, la bonhomía con la que el BCE va a comprar deuda pública, sobre todo ahora que lo que se podrían llamar coronabonos, aunque nadie los llame con ese nombre, son sindicados, esto es, tienen «detrás» a la Unión Europea, terminará en el 2022.

A partir de ese año habrá que volver a «apretarse el cinturón», y volver a la senda de la disciplina fiscal que el BCE se encarga de fiscalización con disciplina prusiana y a esa disciplina también se apunta el Banco de España.

En su última comparecencia en el Congreso el gobernador de la entidad emisora, Pablo Hernández de Cos, pido un acuerdo entre las fuerzas políticas del arco parlamentario para proceder a un ajuste anual, a partir del 2022, del 0,5%.

Eso supone, en dinero contante y sonante, unos 6.000 millones de euros anuales de recorte del déficit público, en una medida que tiene mucho de «estética» para recuperar el favor de los mercados internacionales de inversión.

Dicha postura, nos referimos a la del Banco de España, también es coincidente con el diagnóstico que ha hecho la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Fae / Chad Davis / Wikipedia / Liz Jakimow / Gerhard Lerch