Aumentar la tributación de la gran empresa

La OCDE y el G-20 han llegado a un acuerdo para lograr que las grandes corporaciones tengan que pagar impuesto de sociedades homogéneo en los cinco continentes, para evitar de ese modo que muchas de ellas acaben tributando en paraísos fiscales

Es lo que espera el gobierno con una nueva batería de medidas fiscales, con el objetivo de recaudar hasta 2.300 millones de euros más.

De lo que se trata es de transponer el acuerdo al que han llegado los países que forman parte de la OCDE y el G-20, y que se basan en un aumento del impuesto de sociedades de la gran empresa y las multinacionales.

El objetivo es superar marcos tributarios, como la tan cacareada Tasa Google, que han demostrado una mínima efectividad

Llegar a los estándares europeos

Aunque en una reforma reciente, el gobierno español ya logró que el tipo de tributación efectivo llegase al 15%, quedan algunos flecos que todavía hay que cortar.

Entre estos se encuentra el lograr que las multinacionales españolas tributen por el conjunto del beneficio que se logra tanto en España como el de las filiales que la gran empresa española tiene en otros territorios.

Hasta ahora, la legislación fiscal que se aplica a la gran empresa, el beneficio logrado fuera de nuestras fronteras tiene una exención del 95% a la hora de tributar.

Esa peculiaridad hace que la reforma haya quedado en «agua de borrajas», ya que los beneficios que obtiene las multinacionales españolas en territorio patrio son una mínima parte de su negocio.

Nuevos acuerdos de fiscalidad

Es lo que se ha logrado en foros de tanta solvencia económica como el G-20 o la OCDE, unos acuerdos que implican el 90% del Producto Interior Bruto que se genera en el planeta, en lo que se supone unas medidas de efectivo cumplimiento.

Uno de los principios de esas medidas permitirá a los estados que reclamen a las multinacionales un pago efectivo del 15% en todos sus territorios, abonando la diferencia de lo que no hayan pagado hasta ese porcentaje.

En concreto: Si una gran empresa solo ha tributado por el 8% del global de sus beneficios, el país donde la multinacional tenga la sede podrá exigir que se tribute hasta el 15%.

Con estas nuevas medidas el Ministerio de Hacienda estima que se podrían recaudar en cada ejercicio fiscal hasta 2.300 millones de euros más.

Las empresas que verían como aumenta su fiscalidad son aquellas que tienen una facturación anual por encima de los 750 millones de euros.

Bajo la lupa de la Agencia Tributaria

A pesar de que el impuesto de sociedades está actualmente, para la gran empresa y las multinacionales, en un 15%, la Agencia Tributaria sigue la pista a las grandes multinacionales españolas.

Según las estimaciones de la Agencia Tributaria, existen 122 grupos empresariales españoles que facturan más de 750 millones de euros anualmente, de los cuales 57 han tributado menos de ese 15% global.

En una proyección, la Agencia Tributaria tiene conciencia de que de los 35 grupos empresariales que menos tributan la hacienda púbica podría obtener 3.000 millones de euros de transponer lo acordado en la OCDE y en el G-20.

En otra proyección de aquellas empresas que tributan menos del 15% de impuesto de sociedades, la tributación podría aumentar en 5.000 millones de euros.

Las verdaderamente grandes

Es otro de los pilares del acuerdo de la OCDE, y tiene como objetivo aquellas empresas que facturan más de 20.000 millones y que obtiene un beneficio de más del 10% de su facturación.

En ese grupo se encuentran las grandes tecnológicas, y en especial lo que se denomina el consorcio GAFA, acrónimo de las iniciales de Google, Apple, Facebook y Amazon, lo que también se conoce como Big Four.

En esta categoría tan exclusiva la única multinacional española que encontramos es Inditex, el imperio textil global, con decenas de marcas, que fundase Amancio Ortega y que ahora dirige su hija Marta.

La sustituta de la Tasa Google

La intención de la OCDE y de los países que forman parte del G-20 es que el nuevo marco tributario sustituya a la denominada Tasa Google, que tan inoperante se ha mostrado en su recorrido.

En el 2021, esa figura tributaria solo ha recaudado 166 millones de los 1.200 que se habían planteado como meta, aunque posteriormente en el presupuesto quedó consignada una partida de 980 millones.

Lo que se pretendía gravar con la Tasa Google eran las ventas de publicidad online, venta de datos e intermediación digital, aunque las tecnológicas objeto de ese tributo han repercutido el mismo sobre sus clientes.

Con la nueva batería de medidas tributarias lo que se pretender evitar es que las multinacionales acaben tributando la mayoría de sus beneficios en países que son, de facto, paraísos fiscales.

Con un impuesto de sociedades global lo que se evitaría es la competencia entre determinados estados por dar las mejores condiciones financieras, muchas veces de elusión fiscal, para que grandes corporaciones trasladen a ellos sus sedes fiscales.

Historia de una elusión

La Historia de como las multinacionales han logrado imponer técnicas de elusión fiscal comenzó a mediados del siglo XX, cuando muchas empresas se expandieron a mercados globales.

En un primer momento la elusión fiscal la lograban las empresas globales mediante el pago de royalties dentro la misma empresa, pagando las filiales enormes royalties a la matriz ubicada en un paraíso fiscal.

Otra de las añagazas que utilizaban, y todavía utilizan las multinacionales para eludir impuestos consiste en realizarse compras entre las diversas empresas de un grupo empresarial, con unos precios muy por encima del precio de mercado.

Pero la creatividad fiscal no tiene límites y las grandes corporaciones mantienen con los estados un juego del gato y el ratón: a medida que los estados imponen nuevas reglas tributarias, las grandes corporaciones trabajan para orillarlas.

En el caso de nuestro país, se espera que los socios de gobierno, PSOE y Unidad Podemos lleguen a un acuerdo para lograr una fiscalidad más progresiva, a la que posteriormente se sumarían otras formaciones políticas.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Presidencia de la República Mexicana / European Parliament / Center for Global Development (CGD) / Naotake Murayama / U. S. Secretary of Defense / Keith Bellvay / Erica Ashleson

Primer paso hacia un impuesto de sociedades planetario

La reciente reunión del G7 ha sido tremendamente productiva ya que han logrado consensuar un borrador para la imposición de un impuesto de sociedades a nivel mundial, lo que impediría la existencia de paraísos fiscales, como es Irlanda

Un principio de acuerdo se va abriendo camino en el G-7, el club de los siete países más industrializados del mundo.

Tal como ha informado el ministro de finanzas británico, Rishi Sunak, el nuevo impuesto de sociedades a nivel mundial será, como mínimo, del 15%.

Se trata de un acuerdo histórico, en parte devenido de la pandemia de SARS-CoV-2, que ha mostrado la necesidad – egoísta por parte de los países con las economías más boyantes – para fortalecer a todos los estados.

Un porcentaje todavía sin concretar

No ha sido fácil llegar al acuerdo, sobre todo para aquellos estados que enarbolan un mal entendido neoliberalismo, que tiene en su frontispicio la frase laissez faire, laissez passer.

Sin embargo, otros países, caso de Francia y Estados Unidos, ahora que gobierna la administración Biden, que piden aumentar ese porcentaje.

Pero la creación de un impuesto de sociedades a nivel mundial, también llevará aparejado, algo que han «rascado» los países más digitalizados o con una industria digital más desarrollada, es la eliminación de la denominada tasa Google.

El texto que se ha consensuado habla de imponer un impuesto de sociedades en todo el mundo del 15%, de manera que se acaben con los paraísos fiscales que aún hoy operan en el mundo.

Pero también reconoce explícitamente crear un grupo de trabajo que logre derogar la mayoría de las tasas que graban el negocio digital.

A varias velocidades

Estados Unidos ha sido el más beligerante para eliminar de manera automática los impuestos a la industria digital, aunque el resto de los países han logrado calmar la belicosidad del país que ha gobernado Donald Trump.

Entre otras razones aducidas para no hacer automática la norma que relaja la fiscalidad sobre el negocio digital se encuentra que, si eso sucediese, y hasta que la legislación federal norteamericana se adaptase, las tecnológicas pasarían a pagar menos impuestos.

Además, aquellas empresas que logren unos beneficios de más del 10%, tendrán que pagar por lo menos un impuesto de sociedades del 20%, porcentaje se podría llegar a incrementarse.

Por otra parte, el pago de impuesto de sociedades se hará por la facturación en cada territorio donde generen su negocio, y no como hasta ahora exclusivamente tengan su sede fiscal.

El acuerdo se ha muñido en el palacete de Lancaster House, en pleno centro de Londres y en la reunión han estado presentes los representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Italia y Japón, los países que conforman dicho organismo.

Adaptarse a una economía digital

Es el principal objeto del acuerdo, y de lo que se trata es que las grandes tecnológicas tengan que pagar sus impuestos en aquellos territorios donde desarrollan su actividad y logran sus beneficios.

Al mismo tiempo, imponer un impuesto de sociedades homogéneo en todos los países impedirá la elusión fiscal, y que ciertos países se hayan convertido en paraísos fiscales donde la fiscalidad por impuesto de sociedades es muy baja o directamente no existe.

La medida viene dictada directamente por las consecuencias de la pandemia de SARS-CoV-2, ya que todos los Estados del mundo se han visto obligados a unos gastos elefantiásicos.

Muchos de esos países, donde la tributación, tanto por rentas del trabajo como del capital, son muy bajos o directamente inexistentes, se han visto arrollados por el tsunami económico, de salud pública y social que no han podido gestionar.

Europa carga las tintas

Pero, sin lugar a dudas, los más beligerantes han sido los países europeos que han pergeñado un borrador mucho más duro que el documento consensuado que finalmente ha visto la luz.

Dicho borrador lleva la firma de los ministros de finanzas de España, Nadia Calviño, de Francia, Bruno Le Maire, de Alemania, Olaf Scholz y de su par italiano, Daniele Franco.

Los cuatro ministros de finanzas ven un panorama muy negro para la humanidad en su conjunto si se sigue manteniendo el sistema fiscal actual, donde grandes empresas y grandes patrimonios acaban tributando lo mínimo en diversos paraísos fiscales.

Dichas políticas fiscales de los ricos lo único que está provocando es aumento de la desigualdad entre regiones, y la imposibilidad de muchos países de financiar, como se ha visto en la actual crisis, financiar los servicios públicos básicos, como es el sanitario.

En la Unión Europea se podría aplicar el refrán castizo que dice que «en casa del herrero cuchillo de palo», ya que Irlanda lleva muchos años convertido de facto en un paraíso fiscal, con uno de los impuestos de sociedades más bajo de toda la Unión Europea.

Es en el país que lidera Micheál Martin donde, por su baja presión fiscal, ha radicado las filiales europeas de los gigantes tecnológicos, como Facebook, Apple o Google.

La nueva norma al detalle

Los países del G7 no se han limitado a hacer una declaración de intenciones más o menos genérica, sino que se muestran dispuestos a desarrollar la norma hasta sus más mínimos detalles.

Ese 15% de impuesto de sociedades se establecería para los beneficios que las empresas lograsen en el extranjero, pudiendo los estados nacionales poner en su territorio los tributos que consideren oportunos.

De ese modo, se lograría un fair play, y las grandes empresas no podrían tributar menos si deciden pagar el impuesto de sociedades en otros estados.

A pesar de que se ha llegado a un principio de acuerdo con un impuesto de sociedades global de entorno al 15%, todavía será necesario esperar a que Estados Unidos realice la armonización fiscal a esos nuevos tipos tributarios.

El pláceme del G – 20

Aunque el acuerdo ya está tomado, a grandes rasgos, en el G-7, será necesario ver si obtiene el pláceme de los países que conforman el G-20, ya que es en ese foro donde existe la suficiente «masa crítica» para que la medida pueda surtir efecto.

Además, aunque se dé esa condición, armonizar las políticas fiscales, aunque sea solo en esos 20 países, serán un proceso lento y farragoso, ya que cada uno de esos países tienen sus propios sistemas tributarios.

Lo que si resulta claro es que, de aplicarse dichas normas, los paraísos fiscales, tal como los conocemos hasta ahora, tendrán sus días contados.

Fuente – EL PAIS / elPeriódico

Imagen – Hans / Jo Jakeman / Sean MacEntee / Stock Catalog / La Moncloa – Gobierno de España / Woody Hibbard / Ron Bulovs