Catarata de investigaciones contra GAFA

Las autoridades de la competencia de Estados Unidos y la Unión Europea está estrechando el cerco a Google, Apple, Facebook y Amazon por su posición dominante en el mercado, evitar que se puedan utilizar productos de la competencia y por actuar, siempre que pueden, como un monopolio

El cerco al consorcio formado por las cuatro mayores tecnológicas del mundo – Google, Apple, Facebook y Amazon – no hace sino estrecharse.

Las investigaciones y demandas por parte de los poderes públicos no hacen sino crecer, tanto en Estados Unidos como en Europa.

La «punta de lanza» es Berlín. En el país que gobierna Ángela Merkel está investigando la posible conducta fraudulenta de Apple por atentar contra la libertad de mercado.

Mientras tanto, al otro lado del océano Atlántico, el Congreso estadounidense están legislando leyes que limiten el poder las grandes tecnológicas, todas ellas de nacionalidad, nos referimos a las empresas, norteamericana.

Detentar todo el poder

La capacidad del consorcio de influir, inclusive en decisiones nacionales de los estados del consorcio es enorme, y ahora varias leyes buscan poner freno a un poder que en determinados ambientes llega a ser omnímodo.

Los dos países que lideran la ofensiva contra GAFA son Estados Unidos y en Europa, la Alemania de Ángela Merkel.

En EE. UU. la Cámara de Representantes y el Senado preparan una batería de leyes centradas en luchar contra los monopolios que con el tiempo han logrado esas tecnológicas, conocidas coloquialmente como las Big Five.

Paradójicamente la ofensiva legislativa contra el consorcio GAFA la inició Donald Trump, y ahora su sucesor, Joe Biden, redobla sus esfuerzos por «meter en cintura» a las citadas empresas.

Joe Biden ya apuntaban maneras cuando anunció que nombraba en su área económica a personas con un marcado perfil antitrust como es Lina Khan, profesora de derecho y que ocupa el cargo de jefa de la Comisión de Comercio Federal.

En el elenco también está Tim Wu, uno de los principales defensores de las políticas de neutralidad en la red; dicha visión propugna que no existan sitios web premium, donde mediante pagos el acceso a los mismos sea prioritario.

Un calvario legislativo

El planteamiento de la administración Biden de poner coto a los desmanes que llevan décadas perpetrando las grandes tecnológicas, necesitará de un largo proceso en el sistema legislativo bicameral norteamericano.

El primer paso será que diversos comités de la Cámara de Representantes elaboren borradores de los seis proyectos de ley, para posteriormente debatirlos en el pleno de la cámara.

Si estos borradores son aceptados por la cámara, posteriormente se iniciará un largo proceso hasta que dichos proyectos de ley se conviertan definitivamente en leyes.

Campando por sus respetos

Es precisamente lo que intentan evitar las nuevas leyes, y es que el consorcio GAFA, por la desregulación en determinadas áreas, pueda hacer, como se dice coloquialmente, de su capa un sayo.

 De hecho, dos de las leyes han sido creadas ad hoc para limitar la actividad de Amazon y de Alphabet Inc., la empresa matriz de Google, que recordemos fue obligada, por posición dominante en el mercado, a fraccionarse en tres empresas diferentes.

Esos dos proyectos legislativos van a evitar, en caso de ser aprobados, impedir que Amazon y Google utilicen su posición dominante en el mercado, para crear nuevos negocios digitales que en poco tiempo ultiman a la competencia.

Plata o plomo

Otra de las prácticas que la nueva legislación pretende evitar es que estos grandes conglomerados tecnológicos puedan, y lo pueden hacer porque manejan cantidades de efectivo fabulosas, comprar a empresas de la competencia.

De este modo lo que se consigue es «laminar» a la competencia y convertir muchos sectores en un auténtico monopolio. Llegados a esa situación estas empresas, al dominar el mercado, pueden poner el precio que quieran a sus servicios.

Sin embargo, las grandes tecnológicas no van a dar su brazo a torcer, y sus cabilderos están trabajando duro para rebajar el contenido de las leyes antitrust que podrían aprobar las cámaras legislativas estadounidenses.

Aumentar la vigilancia

Al menos una de las leyes que se pretenden aprobar busca aumentar el presupuesto de los departamentos de la administración que versan sobre la vigilancia y la defensa de la competencia.

Colateralmente la futura ley también busca que las empresas, fundamentalmente las tecnológicas, deban pagar más impuestos a medida que crece su tamaño y aumenta el número de empresas que absorben.

El terreno de juego alemán

Otro de los países que quieren poner coto a los desmanes que cometen el consorcio GAFA es Alemania.

Las primeras investigaciones han puesto bajo la lupa de las autoridades alemanas han sido Facebook, Google y Apple.

La Bundeskartellamt, entidad gubernativa que se encarga de la defensa de la competencia en los mercados alemanes, ha abierto una investigación por actividades que vulneran la libre competencia.

En el caso de Apple, la investigación busca dilucidar si la empresa que dirige Tim Cook está limitando la competencia con respecto al software que se permite instalar en el sistema operativo iOS.

Contra la misma compañía también hay abierto un procedimiento sobre el tratamiento que Apple realiza de los datos de sus registrados alemanes en cualquier de sus plataformas, como iCloud o Apple Music.

En cuanto a la investigación que afecta a Google, tiene que ver con el uso que hace de la información de sus usuarios, en particular en lo que tiene que ver con si esos usuarios tienen un control real de sus datos.

También en la Comisión Europea

Es otro de los frentes que tiene abiertos el consorcio GAFA, y las principales investigaciones involucran a Apple, en lo que se refiere al uso de su sistema de compras y los porcentajes que cobra a sus afiliados.

En concreto, el expediente abierto el año pasado y que todavía no se ha resuelto investiga por obligar a sus usuarios a utilizar la tecnología de compra de su empresa, impidiendo el uso de las de la competencia.

Por otro lado, la CE también está investigando el porcentaje que tienen que pagar sus afiliados por estar en Apple Music y en App Store, que en algunos casos llegan al 30%, algo que se podría calificar de usura.

También Facebook está siendo investigada por la Comisión Europea, en su caso concreto por haber logrado una posición de poder económico que es difícil de doblegar, lo que le permite ejecutar prácticas monopolísticas en los mercados en los que opera.  

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Anthony Quintano / Otto Jula / Austin Community College / Judge Pera / Alper Çuğun / Wonker / EU2017EE

Empacho de Bratwurst

Las alertas han saltado en la Unión Europea, después de que se haya sabido que las empresas alemanas acapararán más del 52% de las ayudas del Plan de Rescate que está organizando la UE, lo que podría dañar irremediablemente el mercado único y la competencia en Europa

Jugar con las cartas marcadas. Bruselas advierte que más de la mitad de las ayudas públicas que va a movilizar la UE para hacer frente a la hecatombe económica que ya se adivina en lontananza, tienen como objeto las empresas alemanas.

De hecho, es el país que gobierna Ángela Merkel el principal muñidor de plan de rescate que los 27 están ultimando para hacer frente a la devastación económica que se adivina en el horizonte producto del covid-19.

Y ese actuar se junta con la marejada que existen en la pugna entre los países del sur de Europa, liderados por Italia y España y los del norte, abanderados por Alemania y Holanda, reacios a un rescate financiero sin condiciones.

Más de dos billones, con b, de euros

La magnitud del rescate no tiene parangón en los anales de la Unión Europea, ya que los ministros de Hacienda de los 27 países miembros se aprestan a movilizar dos billones de euros para sanear la economía de los países que pertenecen al club europeo.

En muchas cancillerías europeas, sobre todo de los países del sur de Europa, han saltado las alarmas después de que se supiese que la mitad de esa ayuda va a recaer en empresas germanas.

Eso va en detrimento de otros países europeos, como es el caso de España y las implicaciones son de calado porque que el «peso» de las ayudas recaiga en Berlín, va en detrimento y puede distorsionar la competencia en el mercado interno europeo.

Finalmente, lo que está en solfa, con dicha parcialidad en las ayudas, es la capacidad de recuperación económica de la entidad supranacional, nos referimos a la Unión Europea, en su conjunto.

El pool de ayudas no solo lo son directas, ya que en el «cajón» entran tanto donaciones como préstamos y garantías para empresas que han sido castigadas por el «cerrojazo» producto de la crisis económica provocada por el covid-19.

Esto, nos referimos a la parcialidad de las ayudas, ha puesto en «pie de guerra» a la vicepresidenta de Competencia Margrethe Vestager, que ha emitido un comunicado que ha «levantado ronchas».

Claramente desigual

El reparto no es equitativo independientemente de la unidad de análisis que se invoque: mientras las ayudas a Alemania representan el 51%, las que se han concedido a Francia suponen el 17%.

Italia se lleva el 15,5%, Reino Unido el 4%, Bélgica el 3% y Polonia el 2,5%, mientras que el resto de los países del club comunitario se hacen con ayudas que suponen entre el 0,5% y el 1,4% del monto total.

La locomotora alemana

Nadie duda del poderío económico e industrial que presenta Alemania en le conjunto de la UE, y también de las trabas, que conjuntamente con Holanda, está poniendo a la implementación de un rescate económico que haga que la economía europea no naufrague producto de la crisis del covid-19.

Mientras tanto Alemania se ha embarcado en un fabuloso plan de ayudas públicas para reflotar a las empresas del país que durante más de una década gobernase Adolf Hitler.

Un plan que se puede permitir, estamos a un paso del capitalismo de estado, porque la UE ha relajado los criterios para poder dar esas ayudas, entre las que se encuentra la relajación de las normas del mercado único y de la competencia.

Lo que parece claro, en caso de que el reparto de los fondos sea desigual, es que la Europa postcovid-19 será mucho más desigual de lo que lo era antes de la pandemia, a no ser que los países del sur de Europa logren reconducir las directrices del plan de rescate.

Ayudas fabulosas

La magnitud económica de Alemania en le conjunto de la Unión Europea es enorme, ya que su Producto Interior Bruto supone un 25% del PIB de la economía de los 27 miembros, pero a pesar de ello se va a llevar el 52% de las ayudas.

Adidas, una de las empresas de material deportivo teutonas más señeras, ha recibido una inyección de capital que se cifra en 3.000 millones de euros, en forma de préstamo avalado por el gobierno alemán.

Otro de los «pesos pesados» del sector turístico alemana, la mayorista de viajes TUI, ha recibido otro aval de 1.800 millones de euros, y la aerolínea de bandera alemana, nos referimos a Lufthansa va a ser «rescatada» con 10.000 millones de euros.

Protesta española

Y con ello se une al clamor de los países del sur de Europa, que protestan por la respuesta asimétrica que se están dando en la UE en lo que respecta al plan de rescate, que como hemos explicado en este artículo tiene a Alemania como Golden boy.

El acento lo pone el gobierno español en que tal como están pergeñado el plan de ayudas, la salida de la crisis, en lo que respecta a los países de la Unión Europea, será desigual, además de dañar seriamente le mercado interior.

Y eso debido a que, si son las empresas alemanas las más beneficiadas del «maná» del plan de rescate, producirá un agravio comparativo que hará a las empresas teutonas más competitivas y a las del resto de los países europeos menos.

En lo que se refiere al mercado interior, lo deseable, para España y también para otros países del sur de Europa, caso de que se puedas equilibrar la filosofía del plan de rescate, es llegar a un escenario postcrisis con una mayor cohesión a todos los niveles.

El gobierno de Pedro Sánchez lo que pretende es lograr un robusto mercado interior y una mayor cohesión e integración económica, pero para ello hay que lograr que todas las empresas europeas puedan optar en equidad para lograr los avales y ayudas de la UE.

Fuente – el diario

Imagen – photo ehuristic / Jason Baker / Thomas Quine / German Saavadera Rojas / pxfuel / Roy Luck

La economía alemana en la UCI

La economía teutona tampoco ha podido soportar el embate del coronavirus, y se ha «dejado» un 2,2% de su PIB en el primer trimestre del 2020, según la Oficina Federal de Estadística del país germano; una evaluación preliminar de la caída del PIB en el segundo trimestre habla de una merma del 12,2%

En solo tres meses, el PIB alemán ha caído un 2,2%, lo cual puede afectar al resto de la economía europea, ya que lo que sucede en la «locomotora» alemana, afecta, y mucho a los otros 26 países que forman parte de la Unión Europea.

Además, todo hace prever que la afectación a la economía alemana de estos meses de pandemia será todavía mayor entre los meses de abril y julio, con una afectación económica de la cual el país que gobierna Ángela Merkel tardará muchos meses en salir.

Peor que la crisis financiera del 2009

En los tres meses que llevan de pandemia en parte de lo que fuera Prusia, la devastación económica es superior a la que se produjo en la crisis financiera que sucedió en el 2009, y alcanza casi a la que se produjo cuando la RFA y la RDA pasaron a convertirse en un solo país.

La valoración proviene de datos preliminares del primer trimestre del 2020 de la Oficina Federal de Estadística alemana y supone rubricar que el PIB alemán ha sufrido una caída del 2,2%, teniendo en cuenta que ni enero ni en febrero el covid-19 campaba todavía por sus respetos.

Fue hace solo dos meses cuando Berlín decretó el cierre de comercios y de la actividad económica no esencial, por lo que se prevé que en la próxima «oleada» la caída del PIB sea todavía mayor, que será la «cata» que corresponda al segundo trimestre del año.

Medidas «ad hoc» en un contexto de recesión

La única forma que ha tenido el Estado Alemán para hacer frente a la debacle económica ha sido hacer fluir cuantiosas ayudas económicas de emergencia tanto a empresas como a autónomos.

Casi desde el primer momento, la intención del Gobierno alemán ha sido crear un «colchón» que impida que la crisis se llevase por delante el tejido productivo teutón, por lo que debido a ello el desbarajuste económico ha sido mucho menor que otros países del entorno europeo.

Al mismo tiempo, la mejora en la situación sanitaria ha permitido «abrir» un poco la economía, por lo que la situación ha mejorado siquiera algo, y aunque todavía no hay «brotes verdes», por lo menos no se ha acabado en un desastre.

Alemania ya estaba, en el 2019, en una delicada situación económica, ya que, en diciembre de 2019, después de dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo, había entrado en recesión.

Remontarse a la crisis financiera

No sucedía una caída mayor del PIB desde el 2009, cuando la contracción de la riqueza que produce anualmente Alemania se «despeñó» un 4,7%, y tal como refleja la Oficina Federal de Estadística se debió prioritariamente a la retracción del consumo doméstico.

Afortunadamente, el desplome del PIB pudo ser, en parte, compensado con el buen desempeño del sector de la construcción y con un aumento del gasto público de las arcas alemanas.

Otro de los sectores que sufrieron un desplome fue el de las importaciones y las exportaciones, que con la declaración de pandemia ha empeorado debido a que el transporte de mercancías, fundamentalmente marítimo está, a día de hoy, paralizado.

Lo que no ha aumentado es el desempleo, por lo que ese indicador se ha mantenido estable producto del mecanismo de kurzarbeit, por el que se reduce la jornada laboral en la empresa privada, evidentemente con una merma en los emolumentos, aunque el trabajador es compensado por el Estado.

Previsiones nada halagüeñas

Los más preminentes economistas alemanes, auguran que a corto plazo la situación no va sino a empeorar, aunque con el plan de choque que ha pergeñado el ejecutivo de Ángela Merkel, es posible que la situación se estabilice a medio plazo.

Las medidas que se van a poner encima de la mesa desde la Cancillería consisten en ir «abriendo» paulatinamente la economía, combinándolo con amplias medidas de alivio fiscal, esto es, atenuación de impuestos para empresas y autónomos.

Los datos, en cuanto a actividad económica llaman ya a la esperanza, ya que, analizando los datos de movilidad de Google, y comparándolos con las semanas de «cerrojazo», se ha producido un aumento en los desplazamientos, la mayoría de profesionales y trabajadores, del 80%.

Sin embargo, tal como informan desde Instituto de Investigaciones Económicas, IFO en sus siglas en alemán, para evaluar la verdadera faz de la «crisis del coronavirus» es necesario esperar todavía tiempo.

El análisis que hace el Institut fuer Wirtschaftsforschung proviene del hecho de que los datos aportados por la Oficina Federal de Estadística corresponden el primer trimestre del año, y la «parte del león» en cuanto al desplome de la economía solo va a poder ser evaluada en trimestres posteriores.

Las previsiones son terroríficas, máxime cuando la economía alemana tiene una merecida fama de ser la «locomotora» económica de Europa, no en vano tiene el PIB más abultado de toda la UE.

La caída de la riqueza que se genera en Alemania en un año, se prevé que caiga en el 2020 algo más de un 12,2%, a pesar de lo cual y con la ligereza que ha tenido el «cerrojazo», en comparación con el que se ha producido en otras latitudes europeas, su merma del PIB en el primer trimestre no ha sido excesiva.

Países europeos del entorno, incluida España, han tenido una mayor caída de su Producto Interior Bruto, en el caso de nuestro país ha sido del 5,2%, mientras que en Francia esa magnitud ha sido del 5,8%, y en el país que gobierna Giuseppe Conte ha sido de un 4,7%.

No es aventurado decir que cuando Alemania se resfría, a muchos países europeos, caso del nuestro, les puede suceder que sufran una severa pulmonía.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – VV Nincic / pointnshoot / zoetnet / idowl / Wikipedia