El Estado participará en CaixaBank

Es quizás el titular más evidente de la fusión entre CaixaBank y Bankia, y es que el Estado seguirá participando en el capital social de la nueva entidad financiera, con un 16% de las acciones y un asiento en el consejo de administración

Aprobada ya la fusión por los consejos de administración de Bankia y CaixaBank, y decidido que el nombre comercial de la nueva entidad financiera será la del banco catalán, el Estado seguirá presente en el accionariado del nuevo banco.

En cuanto a la nueva entidad de crédito, la absorción se va a financiera saliendo a los mercados, con una emisión de títulos por valor de 2.000 millones de euros, mientras que la Fundación La Caixa controlará el 30% del nuevo CaixaBank.

El Estado tendrá el 16% del capital social de la nueva entidad, lo cual le permitirá seguir controlando, entre bambalinas, el rumbo del nuevo buque insignia de la banca española, un banco con 600.000 millones de euros en activos.

Los detalles en una rueda de prensa

Fue la que dieron el pasado viernes, desde Valencia, los primeros ejecutivos de Bankia y CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, por el banco madrileño, y Gonzalo Gortazar por la entidad que presidiera Isidro Fainé.

Un dato importante es que CaixaBank acudirá a una ampliación de capital, de 2.000 millones de euros, para financiera la fusión, lo que llevará también a un inevitable canje de acciones.

Los bonistas recibirán 0,68 acciones del nuevo banco por cada acción que tuviesen de Bankia, sin que se haya previsto ninguna compensación de tipo económico, por lo que de lo que estamos hablando es de una absorción.

El folleto de la CNMV

El banco recién creado a informado al regulador que su nuevo consejo de administración estará formado por quince asientos, y en donde Goirigolzarri pasará a ocupar la presidencia y el primer ejecutivo será, como hasta ahora, Gonzalo Gortázar.

En cuanto al reparto del poder en la cotizada, Criteria Holding, el «brazo» de la Fundación La Caixa, tendrá derecho a dos asientos en el consejo y el Estado estará representado por un solo consejero.

Del nuevo organigrama, se «caen» Jordi Gual, el que era hasta ahora presidente de CaixaBank y José Sevilla, el CEO de Bankia.

 En cuanto a las funciones, José Ignacio Goirigolzarri se ocupará de la Secretaría del consejo, comunicación externa y auditoría interna, mientras que Gortázar será el CEO de la entidad, informando directamente de la marcha de la empresa al consejo de administración.

CaixaBank como nombre comercial

Tras la absorción, el nombre comercial de la nueva entidad de crédito será CaixaBank, manteniendo la misma imagen corporativa que tenía hasta ahora.

La sede social seguirá siendo la ciudad de Valencia, como lo era hasta ahora tanto para Bankia como para CaixaBank; por lo tanto, en este aspecto no hay novedades, aunque mantendrá sedes operativas en Madrid y en Barcelona.

Cambios importantes en el capital social

Con la nueva CaixaBank, el Estado que tenía, a través del FROB, el 60% de las acciones de Bankia, pasa ahora a detentar solo el 16% del capital social de la nueva entidad.

Criteria, dependiente de la Fundación La Caixa, que tenía el 40% de las acciones de CaixaBank pasará a tener el 30% de los bonos de la entidad financiera de nueva planta.

Pero la fundación que preside Isidro Fainé ya ha advertido que comprará acciones para no ver diluida su presencial.

La CMNV está advertida por Criteria que el holding tiene intención de comprar 25 millones de acciones de la nueva entidad, lo que supondrá un desembolso de 52 millones de euros.

Lograr mayor rentabilidad

 Es el principal objetivo que persigue la fusión de CaixaBank con Bankia, en unos momentos, que bien agravado por la crisis económica, la rentabilidad del negocio bancario tradicional «está por lo suelos».

Bien es cierto, que las rondas de liquidez que están protagonizando los bancos centrales, a uno y otro lado del Atlántico y un dinero muy «barato» poco hacen por sanear las cuentas de las entidades financieras que se ven obligada a la concentración.

Desde los cenáculos económicos ya se ha advertido que esta es la primera de un buen número de fusiones, y se ha llegado a aventurar la posibilidad de que BBVA y Santander, en un futuro próximo, pudiesen pasar por la vicaría.

Nace un coloso

Las dimensiones de CaixaBank son apabullantes, no en vano pasa a controlar el 25% del crédito que se ha dado en este país, llegando a poseer el 24% de los depósitos.

Entre las previsiones de CaixaBank se encuentra, después de eliminar redundancias, lograr un ahorro que se acercaría a los 800 millones de euros anuales, y producir ingresos suplementarios por valor de 290 millones de euros.

Sin embargo, y por el necesario proceso de reestructuración y pasar de ser dos bancos a ser solo uno se incurrirá en minusvalías de 2.200 millones de euros, a pesar de que mediante el ajuste contable se pretende ahorrar.

Es lo que en jerga bancaria se conoce como badwill, que no es otro artificio que comprar un activo a un precio menor que su valor real, que es lo que hace la actual CaixaBank con la maltrecha Bankia.

Menos oficinas y menos empleo

Es un clásico de las fusiones bancarias o las absorciones, sobran, producto del solapamiento, oficinas y empleados, aunque se espera que el recorte de empleo se lleve a cabo de la manera menos traumática.

CaixaBank es casi seguro que para desprenderse de personal acuda a una política de bajas incentivadas y en muchos casos, con los más veteranos, mediante prejubilaciones.

En cuanto a su red comercial y de oficinas, aunque existen provincias en las cuales el solapamiento es más que evidente, en otras la presencia de alguno de los dos bancos es meramente testimonial.

Juntas de accionistas

El último paso que hay que dar, una vez que la fusión ya ha sido aprobada por los consejos de administración de ambas entidades financieras, es que los accionistas de su pláceme.

Se prevé que en noviembre se reunirán, en junta, los accionistas de Bankia y de CaixaBank, y que la aprobación de la fusión será un «paseo militar» en donde no se prevén resistencias, ni siquiera de los minoritarios.

Por otro lado, el gobierno, personificado en Nadia Calviño, ha dado todos los parabienes la formación del primer grupo bancario del país.

Fuente – el diario

Imagen – more by less / Bruno Cordioli / Zarateman / Ricardo Ricote Rodríguez / Zaqarbal / Ryan Shea / Colombaie / Vinals / Banco Santander

Los puntos fuertes de la fusión de CaixaBank y Bankia

La fusión de dos de las más importantes financieras del país va a tener incontables ventajas y algunos inconvenientes: entre las primeras el mayor tamaño, la mayor solvencia y el ahorro en la operativa bancaria del «día a día»

A pesar de que nada está completamente «atado», todo parece, que, con el beneplácito de gobierno y los poderes financieros, la fusión entre CaixaBank y Bankia es un hecho.

La baja rentabilidad de negocio bancario, y no solo producto de la pandemia, y otros condicionantes anuncian, no solo en España, un «rally» de fusiones bancarias.

Cuando dos entidades, como CaixaBank y Bankia se fusionan, es ante todo para lograr ventajas, sobre todo competitivas y aumentar su tamaño, haciendo bueno el ya manido «demasiado grande para caer».

El buque insignia de la banca española

Aunque la fusión se dilucidará mañana miércoles, el banco resultante va a ser el que mayor cantidad de activos tiene de la banca española, con 660.000 millones de euros en activos, lo que supone el 25% del sector.

Sin embargo, toda moneda tiene su cara y su envés, y si en la cara nos encontramos con el hecho de que la fusión va a lograr un importante recorte de gastos, también va a haber un importante recorte en el empleo que se aproxima a los 8.000 empleados.

En resumen, y aunque se supone que se abordarán medidas menos traumáticas que los despidos, todo parece indicar que «sobra» el 15,5% de la plantilla.

Además, hay que recordar que el valor que aporta Bankia es el de los 24.000 millones que inyectó el estado para evitar que se precipitase al abismo.

Aquellos años

La historia de las fusiones en la banca española comenzó hace 32 años, cuando corrían los años 80 del pasado siglo y el Banco de Bilbao se fusionó con el Banco de Vizcaya para formar el BBV, Banco Bilbao Vizcaya.

El primer ejecutivo de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri vivió la fusión desde el Banco de Bilbao, donde llevaba trabajando 11 años, y ahora le tocará pilotar la fusión con la entidad financiera que presidiese Isidro Fainé.

Los argumentos principales de aquella lejana fusión fueron tres: lograr mayor tamaño, mejorar la solvencia y mejorar también la rentabilidad.

Ayer como hoy, la fusión pasó por un recorte en número de oficinas y empleo, aunque en aquellos lejanos años ochenta del pasado siglo, el asunto se resolvió con bajas incentivadas y con prejubilaciones.

De hecho, el nuevo gigante financiero español, que parece que comercialmente se denominará CaixaBankia, orillando la denominación Bankia, es fruto de la fusión anterior de 18 bancos y cajas de ahorro.

El tamaño no garantiza rentabilidad

Los datos de nuevo banco son apabullantes:  tendrá el 31,4% de los créditos a particulares, el 28,1% de los depósitos, contando con 6.700 oficinas y una plantilla de 51.500 empleados.

Sin embargo, ya no tener un gran tamaño implica automáticamente tener una gran rentabilidad, e inclusive un informe del año pasado del BCE, bajo el título de Rentabilidad bancaria de la zona del euro: ¿dónde puede ayudar la consolidación? «niega la mayor».

En dicho trabajo se defiende la tesis que, en determinadas circunstancias, la ineficiencia en el gasto es mayor en grandes entidades financieras que en pequeños bancos.

Muchas veces el problema es una conjunción de factores: ineficiencia en el gasto, costes elevados y pocos ingresos, cosa que ha propiciado las fusiones bancarias en las últimas tres décadas.

Pandemia: los problemas crecen

Muchos de los factores que están lastrando la operativa bancaria se van acrecentando con la pandemia, que durante el «cerrojazo» que ha vivido toda Europa, ha reducido la actividad económica a mínimos.

Entre las consecuencias que está viviendo la banca, producto de la crisis económica derivada del covid-19, se encuentran una bajada de ingresos combinada con un aumento de la morosidad bancaria.

A pesar de que esta crisis tiene una fisonomía muy parecida a la del 2008, afortunadamente esta vez la banca cuenta con una mucha mayor solvencia, pero en el caso de esta fusión, el no hacerla haría que por separado los dos bancos entrasen en pérdidas.

Obligatorio adelgazar

Como ya hemos indicado, la eficiencia bancaria y la rentabilidad casan mal con «aparatos» de gran volumen, por lo que la reducción de oficinas y de plantilla va a ser obligado.

Sobre todo, en determinadas regiones, donde CaixaBank y Bankia están hipertrofiados, caso de Cataluña y Madrid, donde surgieron las dos entidades financieras que ahora se fusionan.

Solo en Cataluña, Madrid y Andalucía, la suma de las oficinas de los dos bancos es de 3.000 oficinas, y todo parece indicar que con la fusión la CNMV hará disminuir esa ratio.

En cuanto al empleo, las fuentes más conservadoras hablan de que podrían «salir» 8.000 trabajadores, aunque se supone que el deshacerse de personal se hará de maneras menos traumáticas que los despidos.

La fórmula ideal sería la de las prejubilaciones y despidos incentivados, aunque con la situación de crisis económica el gobierno no es favorable a que la carga de deshacerse de personal tenga que ser soportada por la Seguridad Social.

Recuperar 24.000 millones de euros

Es uno de los objetivos del Estado con la nueva fusión, ya que hay que recordar que se tuvo que inyectar 24.000 millones de euros para evitar que el proyecto bancario que actualmente preside José Antonio Goirigolzarri, naufragase.

Porque lo que si parece claro es que el Estado va a mantener su participación en la nueva entidad financiera CaixaBankia, pero no quiere malvender Bankia, de manera que su participación no sufra una merma en su valor.

En este aspecto lo único que parece claro es que la Fundación La Caixa, que preside Isidro Fainé mantendrá el control del 30% de la nueva entidad financiera, lo cual establece un importante estresor en la negociación.

Ayudas para pagar despidos

La fusión va a provocar la generación de un fondo de comercio negativo, producto de la compra de un activo por debajo de su valor en libros, que es lo que va a suceder en esta ocasión.

Producto de ese artificio contable se podrán generar 8.000 millones que podrían servir para pagar los 3.000 millones de euros que costarán los despidos de entre los ocho y diez mil empleados que «sobran».

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Mr. THK / Jon Chiral / Álvaro Ibañez / 7th Army Training Command / Studio Incendo / Ricardo Díaz / Images of Money / G20 Argentina

Unión antes de fin de año

Todo parece configurado para que antes de fin de año se produzca la fusión de CaixaBank y Bankia, lo que daría lugar a primer grupo financiero de nuestro país, siendo el banco con mayor solvencia de todos los existentes, aunque su «talón de Aquiles» es su escasa presencia internacional

Es la intención que tienen las cúpulas de CaixaBank y Bankia, que tienen intención de que la convergencia se lleve a cabo antes de que termine el año.

De hecho, antes de que culmine el mes de septiembre se celebren los consejos de administración para analizar la operación de lo que dará como resultado el primer banco español por volumen de activos.

El gobierno de España y el Ministerio de Economía ya han dado su pláceme, habida cuenta que la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri es propiedad, en un 61%, del Estado.

Los consejos de administración se reunirán en breve

Ambas entidades han tomado la determinación de reunir a sus consejos de administración el día 13 de septiembre, de manera que ambos órganos colegiados den su anuencia el mismo día y poder proseguir con el proceso de convergencia.

La integración de CaixaBank y Bankia dará lugar a la primera entidad financiera de España, aunque bien es verdad que los otros grandes tótems de la banca española – BBVA y Santander – tienen más negocio en el exterior.

A pesar de que todavía falta que ambos consejos de administración acepten la fusión, parece que estamos ante una mera formalidad y no es peregrino asumir que la unión de ambas entidades financieras ya está hecha.

Negociando desde hace tiempo

La fusión no es producto de una «ventolera» producto de las circunstancias, sino que desde el FROB se lleva negociando desde hace meses, proceso que se aceleró a partir del mes de junio, producto del cariz que estaba tomando la crisis.

Lo que si parece es que, producto del buen resultado que ha dado la banca online es que se persistirá en los procesos de digitalización se seguirán concibiendo como desarrollos estratégicos.

Con el aumento de la digitalización lo que va a conseguir el nuevo banco es ganar en eficiencia y ahorrar en gestión bancaria, ya que cuanto más se utilicen los canales digitales, menos necesaria será la operativa bancaria al uso, basada en sucursales y la atención en ventanilla.

En el alero también se encuentra como gestionar la redundancia de las plantillas, ya que las estimaciones más conservadoras hablan de que podrían «sobrar» aproximadamente 8.000 empleados tras la fusión.

En estos momentos ambos bancos están en la fase de due diligence, esto es, sus respectivos departamentos legales están teniendo acceso a los libros y demás información de las «entrañas» financieras de la otra entidad.

Asesoramiento de altura

De cara la integración ni CaixaBank ni Bankia «van a ciegas» ya que cuentan con el asesoramiento de consultoras con una dilatada experiencia en fusiones bancarias tanto nacionales como internacionales.

En el caso de la entidad en la que es consejero delegado Gonzalo Gortázar, cuenta con la concurrencia de Rotschild, EY y Garrigues, mientras que la entidad catalana alinea a Morgan Stanley, Deloitte y Garrigues.

Una vez que se haya dado el pláceme por ambos consejos de administración serán los gestores de cada banco, auxiliados por los bancos y despachos profesionales citados, los que tendrán que «meterse en harina».

Para esa etapa de fusión quedarán aspectos neurálgicos como el canje de acciones, cómo quedará el organigrama interno, el reparto de poder, plan de negocio, dónde estará ubicada la sede social y el nombre de la entidad financiera resultante.

Cambian las tornas

Si bien es cierto que los ahorros, por la sinergia entre ambas entidades producirán, al final del proceso un montante de 5.000 millones de euros, se va a producir un evidente cambio de tornas en cuanto al poder dentro de la nueva entidad.

Según los datos que se han hecho públicos, la Fundación La Caixa tendría el control del 30% de la nueva entidad, mientras que el FROB, que hasta ahora controlaba el 64% de Bankia, pasará a tener solo el 14%.

En lo que se refiere a la capitalización bursátil de cada entidad, si la misma va a ser tenida en cuenta en el componente accionarial del nuevo banco, los de CaixaBank controlarían el 70% y los de Bankia el 30%.

Repartirse la cúpula

En cuanto al organigrama de los nuevos ejecutivos, todo parece indicar que la presidencia de la nueva entidad financiera producto de la suma de CaixaBank y Bankia será José Ignacio Goirigolzarri.

Del mismo modo, parece que el puesto de lo que en las empresas norteamericanas, y no norteamericanas, se denomina CEO irá para CaixaBank, personificado en la figura de Gonzalo Gortazar.

Más difícil parece el «encaje» de Jordi Sevilla, el hasta ahora consejero delegado de Bankia, aunque en los mentideros financiero que algún puesto se le buscará en el nuevo organigrama de la entidad financiera resultante.

Otro tema que es de capital importancia será la ciudad donde será ubicada la sede social, aunque parece que hay un consenso entre ambos equipos de que la misma se encuentre en Valencia, donde están ubicadas las de CaixaBank y la de Bankia.

Integración de plantillas

Otro aspecto de controversias puede ser la integración de las plantillas de Bankia y de CaixaBank y ya todo el mundo da por sentado que mantener todo el empleo será imposible.

El contingente humano de Bankia es de 35.600 empleados, mientras que la entidad catalana tiene 16.000, en muchos casos con duplicidad de funciones.

Por lo tanto, diversas fuentes anuncian que el expediente de regulación de empleo podría ser de entre 12.000 y 15.000 personas.

En CaixaBank todavía resuena el último ERE en donde se prescindió de algo más de 2.000 personas, mientras que Bankia, en su integración con BMN amortizó la mayor parte de los puestos de trabajo que podían haber sido despidos.

La entidad cuya matriz era Caja Madrid optó por una amplia panoplia de bajas incentivadas, con un buen número de prejubilaciones.

Campeones en solvencia

La fusión entre CaixaBank y Bankia va a dar lugar a un grupo financiero que será el que más solvencia tenga de todos los españoles, ya que sumará 660.000 millones de euros en activos financieros y no financieros.

Al mismo tiempo, va a ser, de lejos, el grupo financiero más solvente. De entre las entidades financieras cotizadas ninguna va a tener un CET1 conjunto de casi el 26%.

Debido a la poca rentabilidad que actualmente está teniendo el negocio bancario, se anuncia una fuerte atomización del sector financiero y bancario, en donde esta será la primera de las fusiones que se producirán.

De hecho, en los mentideros financieros ya se está hablando de una fusión de los dos «buques insignia» de la banca española, como son BBVA y Santander, aunque ahí la integración a todos los niveles se adivina más problemática.

Fuente – EL PAÍS / vozpópuli

Imagen – Fred Romero / Jon Chiral / Diego Delso / Ajay Suresh / José A. del Moral / Wapster / NCDOT / Jason Baker