¿Posible fusión en Bankia?

La entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri no se cierra a fusionarse con otra entidad financiera española antes de que acabe el año, ya que además de pensar que puede ser bueno para el negocio, el BCE está poniendo muchas condiciones favorables para su realización

Ha sido su consejero delegado, José Sevilla, el que «ha levantado la liebre», dando pábulo a una fusión con alguna otra entidad financiera nacional que estaría motivada por la falta de rentabilidad que ha provocado la crisis del covid-19 en la banca.

Ya en el 2018 Bankia protagonizó una fusión con BMN, aunque más que una fusión fue una absorción por parte de la entidad financiera que preside José Ignacio Goirigolzarri a Banco Mare Nostrum.

Hay que recordar que el principal accionista de Bankia sigue siendo el Estado con una participación accionarial que supera ligeramente el 60%.

Situación proclive a las fusiones

Ha sido el propio José Sevilla el que, en la búsqueda de operaciones corporativas de banca en el sector industrial y financiero, considera que existe un buen «caldo de cultivo» para que se produzcan fusiones que permitan a las entidades financieras ganar «músculo».

Pero Sevilla no da nada por cerrado, ya que tal como indica será necesario evaluar la situación del mercado y no menos importante ver si hay oportunidades y no de fusionarse con otra u otras entidades financieras.

A partir de esa situación del mercado y la evaluación de las posibles entidades financieras que estarían dispuestas a una fusión, habría que ver las posibilidades.

El BCE favorable a las fusiones

Ha sido el propio Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo el que anunció en que los próximos meses veríamos como en la banca española se producirían diversas fusiones, aunque en ningún momento citó a Bankia.

El BCE es tan favorable a dichas fusiones que recientemente ha rebajado los requerimientos de capital para la realización de actividades corporativas de dicho tipo, nos estamos refiriendo a las fusiones.

Ha sido el propio de Guindos el que ha indicado que el BCE es muy favorable a las fusiones ya que, bien hechas, crean valor de manera intrínseca, además de que luego en la operativa bancaria también tienen indudables ventajas.

Objetivos concretos

José Sevilla ha subrayado que la estrategia actual de Bankia consiste en aumentar su ratio de rentabilidad en solitario, tal como se refleja en su plan estratégico, algo que debería de resultar relativamente fácil.

Y esa facilidad proviene del hecho de que Bankia trabaja en un contexto en el que está acostumbrando a trabajar, no en vano tiene muchas décadas de experiencia en los mercados en los cuales trabaja.

Sevilla también ha querido dejar claro que en cuanto a la estrategia y la operativa de Bankia, la última palabra la tiene el Estado, que es a fin de cuentas el principal accionista de la entidad financiera.

En un entorno sin pérdidas

El Consejero Delegado ha querido dejar meridianamente claro que la entidad financiera de la que es ejecutivo no entrará en pérdidas al final del actual ejercicio.

Al mismo tiempo, las provisiones que realizará Bankia serán de la misma cuantía de las realizadas en los primeros seis meses del ejercicio 2020, lo que va a suponer unos 310 millones de euros.

A pesar de que los beneficios de la primera mitad del ejercicio han sido de 142 millones de euros, esa cantidad supone un 64% menos que lo logrado en los primeros seis meses del año anterior, el 2019.

La enorme cantidad de dinero que ha sido necesario provisionar procede del «terremoto» que ha supuesto la crisis del coronavirus.

Un segundo semestre esperanzador

Las previsiones para el periodo julio – diciembre son buenas, con la recuperación del margen de intereses y las comisiones y con una previsión del descenso de un 2% en los gastos.

En ese sentido, el director general financiero, Leopoldo Alvear, ha mostrado su esperanza de finalizar el año con resultado recurrente, esto es, sin tener que volver a provisionar debido a la pandemia de covid-19.

Si se sigue esa tónica, las previsiones en cuento a beneficios serían igualar las que se produjeron en el 2019, esto es, alrededor de algo más de 500 millones de euros.

¿Habrá dividendos?

Con una doctrina emanada del Banco Central Europeo en la que se recomienda no dar dividendos en este 2020, muchas entidades financieras españolas, entre ellas Bankia, se plantean repartirlos o no.

Tal como ha plantado el consejero delegado, será a final de ejercicio cuando Bankia decida sobre si repartirá beneficios entre sus accionistas o no.

En el horizonte, Bankia tiene la idea de repartir un dividendo extraordinario, no se sabe cuándo todavía, de 2.500 millones de euros entre sus bonistas, y eso a pesar de que en el mercado existen serias dudas de que pueda hacerlo.

Más digitalización, menos sucursales

En un proceso lógico, Bankia está optando por la digitalización de toda su operativa bancaria, al menos la que tiene que ver con la banca minorista, ya que la banca comercial lleva digitalizada varias décadas.

En una lógica inapelable, si los clientes cada vez pueden acceder a un mayor rango de la operativa bancaria desde sus ordenadores o dispositivos móviles, se prevé le cierre de muchas sucursales, como así está siendo.

De hecho, Bankia acaba de finiquitar 140 sucursales bancarias, lo que supone «echar la persiana» al 7% de sus oficinas.

Pero José Sevilla ha querido calmar a la plantilla, afirmando que el cierre de oficinas no tiene que afectar al contingente humano que trabaja en Bankia, del mismo modo que la fusión con BMN no se saldó con despidos masivos.

En Bankia tienen claro que su principal activo son sus empleados, no concibiendo una operativa bancaria sin empleados y sin oficinas bancarias, a pesar de que no niegan que tengan que redimensionar su red comercial.

El excedente de trabajadores que surja del cierre de oficinas comerciales será reciclado como asesores comerciales con un mayor nivel de especialización y desempeñarán otras funciones.

Fuente – CincoDías / Bankia en Wikipedia / Banco Mare Nostrum en Wikipedia / Mercados

Imagen – M. Peinado / Randen Pederson / Photo Heuristic / Pictures of Money / Keith Cooper / Karolina Grabowska / David Ohmer / Sean MacEntee

«Barra libre» para la compra de deuda pública europea

Por segunda vez, la primera fue en la crisis financiera del 2008, el Banco Central Europeo se apresta al rescate financiero de los países europeos, de manera que como en la anterior crisis, se basara fundamentalmente en la compra de deuda pública, esta vez sin ningún tipo de restricción

El BCE ha tomado la decisión de permitir que el Banco Central Europeo para comprar deuda pública de los países que conforman la Unión Europea.

Tal como ha dicho la presidenta de esa institución financiera «a tiempos excepcionales, medidas excepcionales», y poco más o menos ha dicho que hará todo lo necesario para dotar la toda la estabilidad y la liquidez necesaria para mantener el mercado único europeo.

Las palabras de Lagarde han sido como un bálsamo, ya que las primas de riesgo de los países del sur de Europa, que estaban viendo como sus indicadores comenzaban a crecer, han visto como se desaceleraban e incluso disminuían sus niveles.

Y no solo palabras

Pero Christine Lagarde no se ha limitado a poner paños calientes y buenas palabras, sino que ha anunciado que el BCE comprará deuda pública de los países de la Unión por valor de 750.000 millones de euros.

Además, tal como se ha sabido el pasado miércoles, el BCE hizo públicos los criterios que iba a utilizar para la compra de deuda pública de los países miembros, y los mismos son muy abiertos, como amerita la situación de emergencia económica en la que vivimos.

Máxima flexibilidad

Como no podía ser menos, la máxima flexibilidad será aplicada a los países del sur de Europa, que están sufriendo con especial virulencia el embate del coronavirus en sus estructuras económicas, sociales y sanitarias.

Explícitamente, desde la cúspide del Banco Europeo en Frankfort se ha indicado, de una manera clara, que la compra de deuda pública de países europeos no tendrá las restricciones que en anteriores rondas de financiación.

La «disciplina fiscal» que ha desarrollado en el pasado la institución financiera que preside Christine Lagarde es previsible que no se utilice, al menos en esta ocasión, ya que la situación económica es terrible y sin flexibilidad no sería raro que se produjese un crac económico en Europa.

Tras el anuncio de Christine Lagarde las primas de riesgo de los países del sur de Europa bajaron porque la medida, o, mejor dicho, el anuncio de la medida de compra de deuda, ha hecho que los inversores vuelvan a tener confianza en la economía europea.

Primas de riesgo

Para los no iniciados en los arcanos económicos, decir que la prima de riesgo es un diferencial entre lo que se paga por el bono alemán de diez años y lo que paga cada uno del resto de los países europeos.

Es conveniente recordar que, en la crisis financiera de 2008, los países del sur de Europa vieron como dicha magnitud se recalentaba, haciendo muy difícil, en aquellos años, que países como Italia y España o Grecia se pudiesen financiar en los mercados internacionales.

De hecho, la incapacidad de algunos países para acceder a financiación, como fue el caso de Grecia, hizo que tuviese que ser rescatada financieramente por la Unión Europea.

El sistema de rescate, en parte, también consistió en una medida que ya se ha convertido en un clásico en el «arsenal» para conjurar las crisis económicas actuales: esto es, compra masiva de deuda pública.

Viejas fórmulas que ya no funcionan

En la anterior crisis, una de las normas que utilizó la Unión Europea a la hora de comprar deuda pública de los países rescatados, fue no comprar, y en el mercado secundario, más de un tercio de la deuda en un país.

Esa caución provenía de que de comprar más deuda de cada uno de los países afectados podría interpretarse como una financiación directa a cualquiera de los 28 estados que formaban parte de la Unión Europea.

Desde la BCE, el nuevo plan de rescate que están preparando, va a pivotar conforme a tres ejes: primero el tiempo, ya que puede a llegar a estar en activo hasta dos años, la segunda característica es que se podrán comprar tanto activos públicos como privados.

La última novedad tiene que ver con el hecho de que se ampliará la compra de deuda pública a cualquier país de los 27 que lo solicite, mientras que en el anterior «rescate», la adquisición se ciñó a los países del sur de Europa.

La «fórmula» Dhragi

Mario Dhragi, el artífice de la salvación económica de Europa en el año 2008, ha salido a la palestra y en una tribuna de opinión en el prestigioso Financial Times indica que la crisis del coronavirus provocará una inevitable recesión.

Una de las claves, según el que también fuera ejecutivo del Banco Mundial, es actuar con la mayor premura posible, de manera que la recesión que venga después sea la menor posible y la recuperación económica sea en forma de V.

Dhragi también considera, que, a partir del final de la crisis sanitaria, serán normales en los países de la Unión Europea niveles altos de deuda pública, con lo cual se tendrán que relajar el techo de déficit que se impone desde la UE a los países.

¿Seguirá la economía siendo lo más importante?

Son muchos los pensadores, y entre ellos muchos economistas, que opinan que una vez superada la crisis las prioridades de las sociedades europeas van a cambiar, volviéndose sus prioridades más humanas.

Si bien desde la II Guerra Mundial, los países occidentales, más en Estados Unidos que en Europa, se han dedicado a «adorar al becerro de oro», dejando el humanismo como algo pasado de moda.

Es evidente que la economía va a seguir siendo importante, muy importante ya que va a ser necesario realizar una reconstrucción económica en Europa parecida al del Plan Marshall, que se gestó como una forma de reconstruir un continente devastado.

Fuente – EL PAÍS / Mario Draghi en Wikipedia

Imagen – Carsten Frenzl / G20 Argentina / oatsy40 / Adam Dachis / Alex Graves / Estonian Presidency / THE WALL STREET JOURNAL