Sanción ejemplar a Google

Google ha sido multada por la Comisión Europea con casi 2.500 millones de euros por prácticas que vulneran las leyes de competencia de la UE, aunque a los de Mountain View todavía les queda la posibilidad del recurso. Apple parece que será al siguiente

A casi 2.500 millones de euros ha sido sancionada Google por vulneración de las leyes de la competencia por el Tribunal General de la Unión Europea.

La multa proviene del hecho de que Google privilegia sus productos, con respecto a su competencia, en su motor de búsquedas.

El demandante ha sido la Comisión Europea, y refrenda la sanción que fue puesta en el año 2017, a pesar de que la demanda ha estado recurrida todos estos años.

Ante la sentencia del TGUE todavía cabe recurso ante el TJUE, por lo que Google no tendrá, por el momento, que rascarse el bolsillo para pagar la cuantiosa multa.

A pesar del montante de la sanción, para los resultados económicos que logra Google en Europa, la multa no es más que calderilla.

Una sentencia meridianamente clara

Los jueces sentencian que Google lleva tiempo valiéndose de su privilegiada situación para favorecer, en las búsquedas, a sus propios productos sobre los de la competencia.

Sin embargo, todavía no cabe entonar victoria, debido a que la sentencia todavía es recurrible ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Del montante total de la sanción, casi 524 millones de euros los tendrá que pagar Alphabet, que no es otra que la empresa matriz de Google, en un contencioso que se inició en el 2015.

Fue en ese año cuando la comisaría de la competencia, liderada por Margaret Vestager abrió una investigación para determinar si Google privilegiaba a sus productos sobre los de la competencia.

Las pesquisas se centraron en el buscador Google Shopping, el comparador de precios de Google, determinando que efectivamente se producía ese comportamiento desleal que atentaba contra las leyes europeas de la competencia.

Una práctica habitual

La investigación, que culminó en una sanción de casi 2.500 millones de euros, no era una más de las que el ejecutivo europeo instruye sobre las tecnológicas como Google o Apple.

En una de dichos procesos abiertos por Europa, se determinó que las subvenciones que Irlanda otorgaba a la multinacional Apple eran de todo punto de vista ilegales y que la compañía que comanda Tim Cook tenía que devolverlas.

En el caso de Google la Comisión Europea razonaba la sanción afirmando que Google es el principal motor de búsqueda de la Unión Europea.

La comisión también aducía que los usuarios del buscador de Google solo se suelen fijar en los primeros resultados de las búsquedas que es donde Google solía colocar sus productos.

La Comisión Europea considera probado que inclusive cuando los precios de los bienes a comparar son de menor precio entre sus competidores, Google sigue colocando en las primeras posiciones de la búsqueda sus productos.

Los magistrados rechazaron por completo los argumentos de Google que defendía que sus productos aparecían en los primeros resultados de las búsquedas producto de la genialidad tecnológica de la compañía.

La aserción del TGUE quedó demostrado cuando sus técnicos analizaron 1.300 millones de búsquedas desde el año 2008 y pudieron demostrar que los productos de Google eran privilegiados en las búsquedas con respecto a los de la competencia.

De la contemporización a la sanción

Hasta el año 2015 al Comisión Europea había intentado templar gaitas con Google y con otras tecnológicas que estaban en su punto de mira, caso de Amazon o Apple.

Pero a partir del 2017 la comisión, ante la falta de respuesta de las tecnológicas, decidió pasar de las palabras a los hechos y comenzó a multar, con sanciones milmillonarias, a esas tecnológicas que vulneraban las leyes de la competencia.

La matriz de Google, Alphabet, acumula sanciones por casi 10.000 millones de euros, y eso solo en aspectos que tienen que ver con la libre competencia.

Récord

La mayor sanción que ha puesto la UE ha sido precisamente a Alphabet: en el 2018 elevó una sanción de casi 4.500 millones de euros, y el motivo fue que la citada compañía obligaba a los fabricantes de smartphone a instalar sus aplicaciones si querían gozar de Android.

Y ahí no queda la cosa, ya que Google tiene otra investigación abierta el pasado junio para investigar si utiliza prácticas monopolísticas en el mercado de la publicidad, con el manido AdWords campando por sus respetos.

Apple también tiene lo suyo

En este caso la acusación de la UE tiene que ver con abuso de posición dominante en cuanto a la distribución de audio bajo demanda, para entendernos de lo que hablan es del servicio Apple Music.

Pero no solo eso, sino que la UE también habría probado que impone comisiones abusivas a Spotify por obras musicales de los cuales Apple tiene sus derechos de explotación.

En caso de que la UE gane el caso ante la justicia europea, Apple se podría enfrentar a una multa de hasta el 10% de su negocio en europea, que en euros contantes y sonantes podría ser hasta 27.000 millones.

Inclusive, Apple se queda hasta con el 30% de la factura de que otras plataformas, caso de Spotify, tiene que pagar por poder «publicar» su música en sus servicios de streaming.

De resultas de lo cual, asevera la Comisaría de Competencia, los que acaban siendo perjudicados por esas prácticas son los consumidores finales que ven como el precio del servicio se encarece.

Como gato panza arriba

Apple por supuesto se ha defendido de las acusaciones de la UE, aduciendo que lo único que hace es comercializar un servicio de música en streaming que puede ser contratado o no por sus potenciales clientes.

Contra lo que por el momento no se ha podido defender es de la acusación de que a las empresas que comercializan sus aplicaciones en App Store les obligue a utilizar su pasarela de pagos.

Todo augura una larga y tortuosa carrera judicial, habida cuenta que siendo Apple la compañía que más efectivo maneja del mundo, pueda contratar a los mejores bufetes de abogados por lo que se puede augurar años de contenciosos judiciales.

Fuente – EL PAIS / CincoDías

Imagen – Robert Scoble / Ryan Wick / Cristhoper Michel / Balkan Photos / Ged Carroll / Roberto Strauss / Rainer Stropek

Catarata de investigaciones contra GAFA

Las autoridades de la competencia de Estados Unidos y la Unión Europea está estrechando el cerco a Google, Apple, Facebook y Amazon por su posición dominante en el mercado, evitar que se puedan utilizar productos de la competencia y por actuar, siempre que pueden, como un monopolio

El cerco al consorcio formado por las cuatro mayores tecnológicas del mundo – Google, Apple, Facebook y Amazon – no hace sino estrecharse.

Las investigaciones y demandas por parte de los poderes públicos no hacen sino crecer, tanto en Estados Unidos como en Europa.

La «punta de lanza» es Berlín. En el país que gobierna Ángela Merkel está investigando la posible conducta fraudulenta de Apple por atentar contra la libertad de mercado.

Mientras tanto, al otro lado del océano Atlántico, el Congreso estadounidense están legislando leyes que limiten el poder las grandes tecnológicas, todas ellas de nacionalidad, nos referimos a las empresas, norteamericana.

Detentar todo el poder

La capacidad del consorcio de influir, inclusive en decisiones nacionales de los estados del consorcio es enorme, y ahora varias leyes buscan poner freno a un poder que en determinados ambientes llega a ser omnímodo.

Los dos países que lideran la ofensiva contra GAFA son Estados Unidos y en Europa, la Alemania de Ángela Merkel.

En EE. UU. la Cámara de Representantes y el Senado preparan una batería de leyes centradas en luchar contra los monopolios que con el tiempo han logrado esas tecnológicas, conocidas coloquialmente como las Big Five.

Paradójicamente la ofensiva legislativa contra el consorcio GAFA la inició Donald Trump, y ahora su sucesor, Joe Biden, redobla sus esfuerzos por «meter en cintura» a las citadas empresas.

Joe Biden ya apuntaban maneras cuando anunció que nombraba en su área económica a personas con un marcado perfil antitrust como es Lina Khan, profesora de derecho y que ocupa el cargo de jefa de la Comisión de Comercio Federal.

En el elenco también está Tim Wu, uno de los principales defensores de las políticas de neutralidad en la red; dicha visión propugna que no existan sitios web premium, donde mediante pagos el acceso a los mismos sea prioritario.

Un calvario legislativo

El planteamiento de la administración Biden de poner coto a los desmanes que llevan décadas perpetrando las grandes tecnológicas, necesitará de un largo proceso en el sistema legislativo bicameral norteamericano.

El primer paso será que diversos comités de la Cámara de Representantes elaboren borradores de los seis proyectos de ley, para posteriormente debatirlos en el pleno de la cámara.

Si estos borradores son aceptados por la cámara, posteriormente se iniciará un largo proceso hasta que dichos proyectos de ley se conviertan definitivamente en leyes.

Campando por sus respetos

Es precisamente lo que intentan evitar las nuevas leyes, y es que el consorcio GAFA, por la desregulación en determinadas áreas, pueda hacer, como se dice coloquialmente, de su capa un sayo.

 De hecho, dos de las leyes han sido creadas ad hoc para limitar la actividad de Amazon y de Alphabet Inc., la empresa matriz de Google, que recordemos fue obligada, por posición dominante en el mercado, a fraccionarse en tres empresas diferentes.

Esos dos proyectos legislativos van a evitar, en caso de ser aprobados, impedir que Amazon y Google utilicen su posición dominante en el mercado, para crear nuevos negocios digitales que en poco tiempo ultiman a la competencia.

Plata o plomo

Otra de las prácticas que la nueva legislación pretende evitar es que estos grandes conglomerados tecnológicos puedan, y lo pueden hacer porque manejan cantidades de efectivo fabulosas, comprar a empresas de la competencia.

De este modo lo que se consigue es «laminar» a la competencia y convertir muchos sectores en un auténtico monopolio. Llegados a esa situación estas empresas, al dominar el mercado, pueden poner el precio que quieran a sus servicios.

Sin embargo, las grandes tecnológicas no van a dar su brazo a torcer, y sus cabilderos están trabajando duro para rebajar el contenido de las leyes antitrust que podrían aprobar las cámaras legislativas estadounidenses.

Aumentar la vigilancia

Al menos una de las leyes que se pretenden aprobar busca aumentar el presupuesto de los departamentos de la administración que versan sobre la vigilancia y la defensa de la competencia.

Colateralmente la futura ley también busca que las empresas, fundamentalmente las tecnológicas, deban pagar más impuestos a medida que crece su tamaño y aumenta el número de empresas que absorben.

El terreno de juego alemán

Otro de los países que quieren poner coto a los desmanes que cometen el consorcio GAFA es Alemania.

Las primeras investigaciones han puesto bajo la lupa de las autoridades alemanas han sido Facebook, Google y Apple.

La Bundeskartellamt, entidad gubernativa que se encarga de la defensa de la competencia en los mercados alemanes, ha abierto una investigación por actividades que vulneran la libre competencia.

En el caso de Apple, la investigación busca dilucidar si la empresa que dirige Tim Cook está limitando la competencia con respecto al software que se permite instalar en el sistema operativo iOS.

Contra la misma compañía también hay abierto un procedimiento sobre el tratamiento que Apple realiza de los datos de sus registrados alemanes en cualquier de sus plataformas, como iCloud o Apple Music.

En cuanto a la investigación que afecta a Google, tiene que ver con el uso que hace de la información de sus usuarios, en particular en lo que tiene que ver con si esos usuarios tienen un control real de sus datos.

También en la Comisión Europea

Es otro de los frentes que tiene abiertos el consorcio GAFA, y las principales investigaciones involucran a Apple, en lo que se refiere al uso de su sistema de compras y los porcentajes que cobra a sus afiliados.

En concreto, el expediente abierto el año pasado y que todavía no se ha resuelto investiga por obligar a sus usuarios a utilizar la tecnología de compra de su empresa, impidiendo el uso de las de la competencia.

Por otro lado, la CE también está investigando el porcentaje que tienen que pagar sus afiliados por estar en Apple Music y en App Store, que en algunos casos llegan al 30%, algo que se podría calificar de usura.

También Facebook está siendo investigada por la Comisión Europea, en su caso concreto por haber logrado una posición de poder económico que es difícil de doblegar, lo que le permite ejecutar prácticas monopolísticas en los mercados en los que opera.  

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Anthony Quintano / Otto Jula / Austin Community College / Judge Pera / Alper Çuğun / Wonker / EU2017EE

Llegan los subsidios de la UE

Una fabulosa cantidad de dinero está a punto de llegar de Europa para hacer remontar la economía de los países miembros, aunque el dinero está condicionado a programas que creen empleo, permitan reflotar la economía y crear empleo

Y es una cantidad sustanciosa, hasta 30.000 millones de euros llegarán en subsidios desde la Unión Europea a España, aunque es una ayuda condicionada.

Los pagos se harán en los próximos dos años, siempre y cuando los proyectos que van a financiar avancen a un ritmo adecuado según considere la UE.

La función de los subsidios es hacer frente a estragos que ha provocado, y que todavía va a provocar, la crisis sanitaria, devenida en económica, del virus covid-19.

70.000 millones de euros hasta el 2023

La cantidad total que ha logrado España en la negociación, muchas veces «a cara de perro» con los países del norte de Europa, es de 70.000 millones de euros, la mitad subsidios y la mitad préstamos.

Esa cantidad fabulosa de dinero llegará en 3 ejercicios fiscales, y condicionada en parte a reformas y a lograr los objetivos perseguidos.

Entre las prioridades del gobierno de España para la cantidad milmillonaria se encuentra programas para desempleados, transición ecológica y rehabilitación de zonas deprimidas económicamente.

También se empleará una buena cantidad de ese dinero para lograr la necesaria y deseable transición ecológica y la construcción de infraestructuras en el corredor mediterráneo.

El grueso del dinero antes de 2022

En cinco pagos, la mayor parte de los 70.000 millones de euros que le han correspondido a España llegarán antes del 2022, y el primer dinero, un subsidio que no habrá que reintegrar, será un 10% de la cantidad comprometida.

Para lograr dicha cantidad la Unión Europea tendrá que aprobar el Plan de Inversiones y Reformas que el Ministerio de Economía tiene que enviar a la Comisión Europea.

Entre el 2021 y 2022 la UE entregará cuatro pagos más, esto es, dos por semestre, que supondrá aproximadamente un 15% de la cantidad total que todavía se adeudará, esto es, los 59.000 millones de euros restantes del Fondo de Recuperación.

Programa React UE

Es otro de los planes que se llevan parte del grueso de las cantidades para recuperar a los países de la Unión Europea del desbarajuste económico que está suponiendo la pandemia del covid-19.

El Programa React UE tiene un presupuesto de 12.000 millones de euros y son una suerte de fondos estructurales cuya concesión controla la Comisión Europea.

Para la concesión de los fondos los países deben de presentar proyectos de reconstrucción que tiene que visar la Comisión Europea, que una vez aprobado cada plan «adelantará» el 50% de la cuantía.

30.000 millones de euros en los presupuestos del 2021

Si todo va como se espera el gobierno de España podrá contar, para los presupuestos del 2021 con un «maná» de 30.000 millones de euros.

A pesar de que parece una cantidad fabulosa solo supone la cantidad que el Estado se gastó en subsidios de desempleo cada año en los peores momentos de la anterior crisis, la financiera que comenzó en el 2008.

De cualquier modo, estamos hablando de cantidades máximas, y que están condicionadas, dado que la UE evaluará si se están gastando en proyectos que realmente luchen contra la crisis económica provocada por la covid-19.

Porque además de proyectos que merezcan la pena también se va a fiscalizar el plazo en el que se lleven a cabo, de manera que además de bien empleado, el dinero tiene que servir para solucionar en plazo los efectos de la crisis económica.

En caso de que en la fiscalización que va a llevar a cabo la UE considere que no se está trabajando en el sentido adecuado, las transferencias y préstamos podrían retenerse hasta que se subsanen las deficiencias.

Lo que, si parece seguro, tal como ha referido la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, es que el gobierno cuenta con dinero suficiente, asegurado ya ante la UE, para subir el «techo de gasto» de los PGE 2021 hasta los 20.000 millones de euros.

Cumplimiento

Aunque ya pueda resultar repetitivo y un «soniquete» la UE va a estar «encima» de los países miembros para que el dinero se emplee bien y los proyectos cumplan los objetivos temporales.

Los «hitos», esto es, la «hoja de ruta» de cada proyecto será pactada, por proyecto, entre cada país miembro y la Comisión Europea, y será condición obligada, su cumplimiento, para que la UE «abra el grifo».

A pesar de que para más adelante la UE tiene como condición la realización de reformas en los 27 países miembros – reforma del sistema de pensiones y del mercado laboral – en los próximos dos años lo único que se exige es que el dinero se emplee adecuadamente y en plazo.

En el caso de España la UE es meridiana: antes de nada, es necesario «arreglar» la economía y posteriormente ya será tiempo de llevar a cabo una profunda reforma del sistema público de pensiones y del mercado laboral.

De cualquiera de las maneras, los «vientos» en cuanto a doctrina económica son cambiantes, ya que todo el mundo recuerda las directrices que el G-20 estableció en 2010 para la expansión del gasto.

Pocos años después, las tornas cambiaron y desde el Banco Central Europeo, la Comisión y la UE vinieron «vientos» económicos que subrayaban sobre todo la necesidad que los Estados contuvieran el gasto público.

Tal como ha recomendado el FMI, que los gobiernos gasten todo lo que puedan y más, hace que los plazos para la inversión de los 70.000 millones de euros se acorten.

Los ministerios de Hacienda y Economía ya han nombrado comisiones para establecer planes para ver en qué se gasta el dinero, y una vez que la planificación ya este hecha se ejecuten lo antes posible los programas.

Plan E, un buen ejemplo

Fue el plan que puso en marcha el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y se basó, en esencia, en poner a trabajar a los desempleados en la construcción.

Desde Europa la directiva es que se inviertan los fondos en sectores que pueda crear empleo y al mismo tiempo permitan hacer crecer a la economía, pero muchos de esos planes para reflotar la economía son complejos.

Fuente – EL PAÍS

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