Encaje de bolillos para volver al trabajo

La inesperada pandemia de covid-19 lo ha trastocado todo, también el mundo del trabajo, donde las empresas, ante la inminente vuelta al trabajo, organizan protocolos de seguridad y reorganizan en espacio físico de las oficinas para que sus plantillas puedan volver a sus centros de trabajo

La vuelta al trabajo, ahora que se inicia el «curso» no va a ser nada sencilla, y todo producto de una pandemia que lo sigue complicando todo, tanto la economía, el mercado laboral y las jornadas laborales de aquellos que todavía mantiene su empleo.

Todo ha cambiado en el intento de hacer compatible una pandemia, la del SARS-CoV-2, un virus que está todo menos controlado en España, con la vuelta al trabajo en condiciones de seguridad.

La mayor parte de las compañías, al menos aquellas que pueden optar por el teletrabajo, contemplan un modelo mixto, combinando la presencia en la oficina con la actividad laboral desde el propio domicilio.

Un entorno desconocido

Muchos de los empleados, sobre todo los profesionales, que se reincorporan ahora al trabajo, después del mes de vacaciones por excelencia, después de mentes de teletrabajar en sus domicilios, llegan a un entorno completamente desconocido.

Mascarilla y gel hidroalcohólico son ahora compañeros indispensables, así como las pantallas de metacrilato que parcelan los lugares de trabajo y que evitan que los aerosoles que se genera la respiración.

Además, la tradicional efusividad de los latinos, aunque en los entornos laborales el común de los españoles es menos efusivo, también se han terminado, por la necesidad de mantener la «distancia social».

Dependiendo del tamaño de la empresa

En los entornos que podríamos llamar «de oficina», la implementación de esta nueva forma de trabajar y los protocolos consiguientes dependen directamente del tamaño de la empresa.

La gran empresa ha invertido este tiempo de obligado trabajo desde casa para diseñar e implementar, inclusive con departamentos enteros dedicados a la labor, los protocolos covid-19 que serán de obligado cumplimiento a partir de septiembre.

En la pequeña y la mediana empresa, donde la flexibilidad en todos los órdenes es casi obligada, sin afirmar que puede haber más improvisación, seguramente se limitarán a seguir a pies juntillas lo que emane de las autoridades laborales.

Lugares comunes obligados

En lo que todo el mundo coincide es que habrá unas operativas que todas las empresas tendrán que seguir, independientemente del tamaño de las compañías.

Lo que sin duda será obligado, sobre todo en empresas grandes es que tanto la entrada al trabajo como la salida sea escalonada, como una manera de evitar aglomeraciones que irían en detrimento del mantenimiento de la «distancia social».

Otro ítem que será inevitable es el control de la temperatura de cada empleado, al menos a la entrada, aunque algunas empresas han tomado la determinación de hacer la toma de temperatura también a la salida.

Además, determinados sistemas de control de acceso, sobre todo los táctiles de huella digital, han tenido que ser sustituidos por aplicaciones móviles, en donde los trabajadores se validan contra una aplicación en su teléfono móvil.

En cuanto al uso de la mascarilla en la oficina, algunas empresas obligan a su utilización siempre que no se pueda mantener la «distancia social» de metro y medio, pero otras son más estrictas y obligan a tener permanentemente puesta la mascarilla en el centro laboral.

Extremar la limpieza

Pero todas esas medidas son fútiles si no se refuerza la limpieza a fondo de las oficinas una vez que se ha terminado la jornada laboral, para que al día siguiente la plantilla de la empresa acceda a un «entorno limpio».

Nuevamente, las trabajadoras y trabajadores de limpieza vuelven a salir a la palestra, y el de limpieza ha pasado de ser una ocupación laboral a al cual no se la tenía en mucha consideración a convertirse en algo esencial sin lo que no se puede trabajar.

Las grandes empresas, para conjurar la posibilidad de que vuelva a haber un desabastecimiento como en los inicios de la pandemia, han hecho acopio de todo tipo de insumos relacionados con la higiene.

En el caso de Correos, ha repartido entre sus trabajadores 16 millones de pares de guantes, seis millones trescientas mil mascarillas del estándar FFP2 y ha comprado 97.000 litros de gel hidroalcohólico, 7.600 mamparas y 2.000 pantallas faciales.

Reconfigurar la oficina

Además de las ya citadas mamparas que aíslan a cada puesto de trabajo del resto de los compañeros, muchas empresas han rediseñado el lugar de trabajo.

Lo que se busca es que, entre puesto y puesto de trabajo, también se han reconfigurado distancias de seguridad para acceder a servicios comunes, como puedan ser impresoras en red o máquinas de café o servicios higiénicos.

Paradójicamente han sido las PYMES las que más han adoptado la reconfiguración de las oficinas, porque necesitan más la presencia de la mayoría de sus plantillas, porque, entre otras cosas, carecen del «músculo» tecnológico para poder gestionar el teletrabajo.

Se podría calificar incluso que las medias de seguridad ante el covid-19 se está gestionando, en la pequeña y mediana empresa de una manera más informal, mientras que en la gran empresa se está siendo más sistemático.

Ya que el Pisuerga pasa por Valladolid…

Inclusive algunas grandes empresas han utilizado la excusa de la pandemia para fortalecer el modelo de teletrabajo o modelos híbridos a los que esperaban dar un espaldarazo de cualquier manera.

El Corte Inglés, al menos en los departamentos de gestión, se han creado pequeños equipos burbuja que se ensamblan con otros equipos que están trabajando desde su domicilio, y lo cierto es que el modelo está sacando el trabajo adelante.

Otra de las grandes empresas españolas, el BBVA, ha instaurado un modelo que combina el teletrabajo con la comparecencia presencial en la oficina varios días de la semana, y los que ha sido un modelo experimental se consolidará a partir de septiembre.

Vodafone, que envío al grueso de su plantilla a teletrabajar en sus domicilios como una medida temporal para vadear lo peor de pandemia, ha decidió mantener a su plantilla teletrabajando sine die.

Otro de los grandes bancos españoles, CaixaBank, que tiene una plantilla de casi 40.000 personas, ha establecido un plan progresivo para que sus empleados vuelvan a la oficina, priorizando la seguridad de sus trabajadores.

Fuente – EL PAÍS

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Artillería de grueso calibre

Es la que están administrando los bancos centrales, el FMI y el BCE como estrategia para salir de la crisis económica, social y política que asola el orbe terráqueo y que ha provocado el virus SARS-CoV-2, abandonando la ortodoxia económica y abrazando el keynesianismo

A situaciones excepcionales medidas excepcionales. Las organizaciones económicas supranacionales y los gobiernos nacionales y transnacionales se aprestan a utilizar la artillería económica de grueso calibre.

El objetivo es bien claro, se trata de ahuyentar la crisis económica de proporciones ciclópeas que estamos viviendo producto de la crisis sanitaria producida por la pandemia de covid-19.

Ha sido icónica la comparecencia pública de Mario Draghi, recordemos sus proféticas palabras en la crisis financiera del 2008, aquello de “haré lo necesario para salvar al euro y créanme, será suficiente”.

El que fuera presidente del BCE ha lanzado un alegato para gastar todo lo que sea necesario, pero solo en la economía productiva, dejando de lado la economía rentista y especulativa a la que tan aficionada ha sido Europa.

Golpe de timón

Con una flexibilidad que hubiese sido necesaria en crisis económica pretéritas, en cuestión de menos de un mes gobiernos y bancos centrales se han reinventado cambiando de doctrina y de criterio económico.

Con unas condiciones sociales y económicas que no se recordaban desde hace más de un siglo, desde la crisis sanitaria de la llamada «gripe española» que acabó con la vida de 200 millones de personas, no quedaba otra.

Se ha configurado, producto de virus que mide micras, y a nivel de todo el orbe terráqueo, una crisis sanitaria, económica y social, con una caída abrupta del PIB y miles de empresas en una UVI económica.

Esta crisis económica, con una fisonomía inconcebible hasta ahora, está haciendo peligrar los sólidos cimientos del sistema capitalista de mercado, y que para algunos analistas económicos podría provocar un cambio de paradigma económico.

Un PIB que no volverá en años

En el más favorable de los escenarios, esto es, en una mejora de la crisis sanitaria y contando con una vacuna efectiva a finales de año, el desastre económico ya es inevitable.

Ahora la pregunta es cuando podrá, la economía mundial, volver a tener el «tono muscular» de antes de la pandemia, y todo indica que se tardarán años en recuperar el PIB previo a la misma.

En lo que respecta a las economías de los países occidentales la recuperación no llegará antes del 2022 o 2023, y restañar las profundas heridas económicas es posible que lleve décadas, en el mejor de los escenarios posibles.

Esta crisis, como ya hemos indicado, va a hacer variar el panorama económico, con cambios de calado y que perdurarán en el tiempo, habida cuenta que el sistema económico capitalista, tal como está actualmente concebido, se ha demostrado disfuncional.

¿Nuevo paradigma económico?

Es de lo que están convencidos muchos catedráticos de economía, que ven como lo que se han pasado enseñando décadas a sus alumnos, no ha servido para capear la crisis y ha sido necesario idear nuevas herramientas sobre la marcha.

Nadie esperaba que producto de la necesidad de hacer «piña» entre los 27 países que conforman la Unión Europea, se haya logrado la mutualización de la deuda pública que va a financiar el plan de rescate.

Aún con todo, esta crisis – recordemos el ideograma chino para el término que combina riesgo más oportunidad – ha permitido la creación de nuevas herramientas económicas, pergeñadas en cuestión de meses y que se han demostrado efectivas para al menos frenar la crisis económica.

Quizás uno de los tótems más importantes que ha caído es la receta de la austeridad para hace frente a crisis económicas, no en vano la doctrina económica que esta vez se ha dictado desde el FMI y el BCE es recomendar a los gobiernos que gasten «a manos llenas».

Aprender de los errores pasados

Sobre todo, de los más recientes, como fue el mal desempeño de las economías de los países occidentales en la anterior crisis financiera que se inició en el 2008 y de la que nuestro país solo salió en el 2014.

Uno de los errores de bulto que cometió el BCE, en aquellos años estaba al mando Jean – Claude Trichet, con un miedo cerval a la inflación, fue encarecer el precio del dinero, justo cuando en los países del sur se producía una crisis de deuda soberana.

El error no se enmendó hasta que el «cetro» del BCE estuvo en manos del banquero italiano que puso en marcha un programa, desconocido hasta aquellas fechas, de Quantitative Easing, una expansión cuantitativa basada en comprar a mansalva deuda pública.

La salida de esa crisis hubiese sido mejor y más rápida, si los «halcones» alemanes y holandeses hubiesen permitido que la UE aligerase las cargas fiscales a las que estaban sometidos los países miembros.

Inclusive, Christine Lagarde, que en aquellos momentos era la presidenta del FMI, salió a la palestra para apuntalar la doctrina del BCE, diciendo que su institución no tenía como misión comprar deuda pública de países en apuros.

Las políticas económicas y fiscales implementadas por el BCE y el FMI ahora, han logrado, que a pesar de que la depresión del PIB en las economías avanzas ha llegado a los dos dígitos, la prima de riesgos de esos países se ha mostrado incólume.

Y mientras tanto en América

La «receta» económica que emana de Jerome Powell, el presidente de la FED, la Reserva Federal Norteamericana, pasa por mantener embridada la inflación, y aconsejar al gobierno federal norteamericano que ponga el acento en la creación de empleo.

Eso ha tenido su correlato al otro lado del océano Atlántico, donde los banqueros centrales se han lanzado a la compra compulsiva de deuda pública de sus propios países, lo que ha «contagiado» incluso a bancos centrales de países emergentes.

Keynes vive

Pero lo más paradójico de la política expansiva de la FED es que fiscalmente, y aunque el país es gobernado por un mandatario republicano, ha aplicado el acervo económico del Keynesianismo y presta el dinero a interés 0.

Inclusive la FED ha llegado a utilizar el poco usual «lanzar dinero desde un helicóptero» como una manera de dar liquidez inmediata a los norteamericanos, muchos de los cuales se han quedado de un día para otro sin empleo y sin sueldo.

Esa política económica y fiscal expansiva, ha sido ratificada por el FMI, cuya directora Kristalina Gueorguieva ha recomendado a los gobiernos, quebrando una «ley no escrita», que gasten todo lo que puedan para salir de esta crisis.

Fuente – EL PAÍS / Expansión Cuantitativa en Wikipedia

Imagen – The U.S. Army / Joey Bird / Iberia Airlines / Satbir Singh / Tejvan Pettinger / Marginal Cost /

Crece el empleo

El empleo, aunque resentido por los meses de confinamiento, vuelve a reverdecer adoptando una fisonomía como un verano cualquiera, a pesar de que no se ha conseguido recuperar el empleo perdido y los datos son peores que el año pasado por estas fechas

Y también decrece el número de desempleados, que son casi 90.000 menos en las listas del desempleo, lo que supone el mejor dato desde 1997.

A pesar del buen dato del empleo, no se ha logrado llegar a nivel de ocupación de antes de la pandemia de covid-19.

El desplome de los meses en los cuales estuvo en vigor el cerrojazo, en mayo y junio se recuperó algo el empleo y el espaldarazo definitivo se ha producido en el mes de julio.

En términos relativos supone el mejor dato del empleo desde el 2005, y se han ocupado 161.217 españoles más.

No se recupera toda la destrucción de empleo

Aunque el dato de empleo es muy bueno no se logra recuperar todo el empleo que se ha perdido producto de la pandemia de covid-19, a pesar de que muchos trabajadores siguen manteniendo el empleo gracias a los ERTE.

Julio supone medio millón menos de empleados que los que había en el mes de febrero, el último mes antes de que se desencadenase la pandemia del covid-19, y eso no son los peores datos.

Si comparamos los datos del empleo de julio del 2020 con los de hace un año, la pérdida de empleo es de 750.000 personas menos y el número de desempleados, suma, en comparación con hace un año, 761.000 más.

Desde la Seguridad Social se explica que los buenos datos de julio se explican por el hecho de que los datos de empleo eran malos producto de la crisis laboral desencadenada por el covid-19, y el rebote era de esperar.

Sujeto a la estacionalidad

En los buenos datos de empleo se entiende porque, a pesar de que la campaña veraniega no va a ser buena, el verano siempre hace surgir más empleo.

Como es habitual, los sectores que emplean a más personas en verano, como la hostelería, sanidad y comercio han «tirado» con fuerza del empleo.

Al mismo tiempo, las buenas cifras de empleo se entienden por el hecho que las contrataciones que estaban previstas para los meses del «cerrojazo», y que no se pudieron hacer en ese periodo, se están haciendo en lo que queda de verano.

ERTES

En estos momentos en los Expedientes de regulacón de empleo temporal se encuentran 1,18 millones de trabajadores, aunque se ha producido una mejora, ya que llegaron a estar en esa situación laboral 3,4 millones de empleados.

Ya desde el mes de junio, muchos trabajadores se han ido reincorporando escalonadamente a sus empleos, siendo junio el mes que más empleo en regulación se han recuperado, llegando a 1,2 millones de puestos de trabajo.

En julio, aunque se ha seguido recuperando empleo que estaba en regulación temporal, pero menos que el mes anterior; con todo el número ha ascendido a 600.000 personas.

La principal incógnita es saber, de los 1,2 millones de trabajadores que se encuentran todavía en Expediente de Regulación de Empleo volverán al trabajo.

Lo que temen autoridades laborales y sindicatos es que muchos Expedientes Temporales de Regulación de Empleo se conviertan en ERES, esto es, en despidos masivos.

Incidencia real en el empleo

Será en los meses que quedan de verano cuando se podrá percibir de manera la afectación real que ha tenido en el empleo la crisis sanitaria del covid-19.

Cuando se sepa el número exacto de ERTES que se conviertan en ERES será el momento de ver la destrucción real de empleo que ha producido la crisis.

Principalmente en sectores muy sensibles en España y que en nuestro país emplean una gran cantidad de mano de obra: turismo, comercio o transporte.

Además, el desempleo, el que finalmente se haya destruido, también será por regiones, especialmente aquellas zonas turísticas como las islas Baleares, islas Canarias o zonas de la Península.

No todos recuperarán el empleo

Es algo que el ministerio de Trabajo, empresarios y sindicatos ya tienen meridianamente claro, y es que muchas personas se quedarán en la cuneta, laboralmente hablando.

Por lo menos, ministerio de Trabajo e interlocutores sociales han logrado que los ERTE se prorroguen hasta el 30 de septiembre, aunque la ministra de Trabajo Yolanda Díez ha indicado que se podrían prorrogar todavía más.

Pero otros miembros de la intelligentsia económica de este país, caso del gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha indicado que sería necesario ser más «selectivos» con las ayudas.

La tesis de Hernández de Cos es que lo que no se puede es seguir insuflando oxígeno a empresas que se ve bien a las claras que no son viables, convirtiéndolas en compañías «zombis» que no tiene ningún futuro.

Divergencias con la EPA

Lo primero que se observa es que los datos que aporta el ministerio de Trabajo y los de la Epa difieren sustancialmente, lo que tiene su explicación.

La principal diferencia, y de ahí los diferentes resultados, proviene del hecho de que la toma de datos se ha hecho en momentos diferentes, dicho de otra manera, no se han hecho al mismo tiempo.

La Encuesta de Población Activa toma datos durante 13 semanas consecutivas, y sus resultados son más fieles para interpretar el estado del mercado de trabajo el pasado mayo, pero no lo que sucede con el empleo a principios de agosto.

En cuanto al número de contratos que se firmaron en julio, un índice que el mercado laboral, a trancas y barrancas, vuelve a la normalidad, es de 1,5 millones.

A pesar de ello, el dato de contratos firmados, con respecto al mismo mes del año 2019, es un 30% menor, por lo que el dato no se puede calificar como bueno.

Esperar a ver

Sin embargo, nadie puede con seguridad afirmar que derroteros seguirá el mercado laboral en nuestro país.

Y sobre todo porque nadie sabe cómo va a evolucionar la pandemia, en unos momentos en los cuales hay más de 500 brotes activos en España.

Nadie puede asegurar que no nos encontremos ante una segunda oleada del covid-19, que podría evolucionar, en el peor de los escenarios, hacia un nuevo confinamiento.

Fuente – EL PAÍS

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El BBVA entra en pérdidas al tener que provisionar

Como el otro de los grandes bancos españoles, nos referimos al Santander, producto, entre otros de las necesidades de provisionar provenientes del deterioro de los activos por la pandemia del covid-19, el BBVA, hasta junio, ha perdido 1.157 millones de euros

Hasta junio, el BBVA ha perdido 1.157 millones de euros, entre otras causas debido a que ha tenido que provisionar debido a la sorpresiva pandemia del covid-19.

La provisión ha sido de 2.084 millones de euros producto de la pérdida de valor del fondo de comercio de Estados Unidos en los primeros tres meses del año, al que la crisis económica ha dañado más.

Al otro gran banco español no le está yendo mejor: el Santander ha anunciado pérdidas, hasta junio, de 10.798 millones de euros.

Una caída brutal

Sobre todo, teniendo en cuenta que el mismo periodo del año anterior, el banco que preside Carlos Torres Vila tuvo unas ganancias de 2.442 millones.

Ahora parte de las pérdidas se pueden achacar al hecho de que haya sido necesario realizar un saneamiento contable de la filial del BBVA en Estados Unidos, tal como ha informado la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el supervisor español.

En cuanto al beneficio atribuido, en segundo trimestre del año 2020, ha sido un 40,5% menos que el correspondiente al mismo periodo del año anterior, esto es, de 636 millones de euros.

Las dotaciones, necesarias debido a la pandemia, han tenido que ser de 644 millones de euros, que se desglosan en 576 millones para saneamientos y 68 millones para provisionar.

En cómputo interanual se avanzó un 2%, hasta llegar a los 4.097 millones de euros, y en lo que respecta al semestre, se llegó a un margen de intereses de 8.653 millones de euros, lo que supone un 4,5% con respecto al mismo periodo del ejercicio 2019.

Menos comisiones

Y ello producto de la menor actividad de la banca minorista, de donde el BBVA extrae la «parte del león» en cuanto a ese concepto.

Sobre todo, el descenso en comisiones se ha producido en las tarjetas de crédito y de débito, y está en relación directa con el «cerrojazo» que se produjo producto de la pandemia de covid-19.

En comisiones netas, el banco que presidiera Francisco González, logró 1.043 millones de euros en el segundo trimestre del año 2019, lo que supone un 9,5% menos en términos corrientes y un 16,9% en términos constantes.

En los primeros seis meses del año 2020, las comisiones netas fueron de 2.301 millones de euros, lo que también supuso un descenso, aunque menor: 1,7% en términos constantes y un 6,8% en corrientes.

Ahorro en gastos de explotación

Puede que sea uno de los principales logros del equipo gestor del BBVA en los primeros tres meses del año 2020, que ahorró 2.594 millones de euros, lo que supone un ahorro del 4,9% mayor del que se logró en el 2019.

En lo que respecta al semestre, se logró domeñar los gastos de explotación en un 1,5% en euros constantes, teniendo que hacer frente a una inflación media del 4,7% en los últimos 12 meses.

Préstamos, anticipos y depósitos

En lo que se refiere a la cifra bruta de préstamos y anticipos a clientes, fue de 400.764 millones de euros, lo que supone un incremento del 1,5% en términos corrientes y un 6,9% en términos constantes.

Dichas magnitudes corresponden, aproximadamente, a 26.000 millones de euros, con un aumento en lo que respecta a las carteras de banca mayorista y empresas.

En lo que respecta a depósitos, alcanzaron a los 402.184 millones de euros, lo que supone un aumento del 4,7% en términos corrientes, superando los saldos que había en diciembre y sobre todo producto de una mejora en la evolución de las cuentas corrientes.

Esta mejora de los depósitos a la vista tiene que ver también con la crisis sanitaria del covid-19, ya que los clientes han tendido a depositar en sus cuentas corrientes el efectivo que tenían.

Diferente comportamiento según regiones

México se ha convertido en el mercado donde mejores resultados se han cosechado, ya que el 52% de las ganancias del Grupo BBVA provienen de territorio azteca, logrando allí 654 millones de euros.

En territorio mexicano una vez más la pandemia de covid-19 ha hecho que el beneficio interanual se reduzca un 49% producto del deterioro de los activos.

En territorio patrio la fusión del Banco de Bilbao, Banco de Vizcaya y Argentaria ganó 88 millones de euros, lo que supone aportar un 7% del beneficio del grupo, con un desempeño poco exitoso debido a que supone un 88% menos que en los primeros seis meses del 2019.

Esta racanería del beneficio en la Piel de Toro proviene de haber tenido que hacer provisiones por el efecto de la pandemia y por los saneamientos.

En el país que gobierna Donald Trump, en los primeros seis meses del año, el BBVA logró unos beneficios de 26 millones de euros, lo que supone un descenso interanual del 91,6%, y eso sin incluir la fluctuación de las divisas.

En América del Sur tampoco ha ido mejor, con un descenso del 61% en la ganancia neta, logrando unas utilidades de 159 millones de euros, que aporta un 13% al beneficio total de la entidad financiera.

En Asia, desde el país que gobierna Recep Tayyip Erdoğan llega el 21% de los beneficios del grupo, con una ganancia de 266 millones de euros, lo que también supone un 5,5% menos que en el mismo periodo del ejercicio 2019.

Por último, en concepto que engloba el resto de Eurasia, sin embargo, se logró un mayor nivel de ganancia con respecto al resto de las regiones donde opera el BBVA, con un aumento del 20%, llegando a los 66 millones de euros de beneficios.

Y al Santander no le ha ido mejor

Se trata de unas pérdidas que no eran conocidas en los más de 150 años de la entidad bancaria, y son unas pérdidas de 10.798 millones euros en los primeros seis meses del año.

La causa parece ser un deterioro contable después de actualizar el valor de sus filiales en Polonia, Estados Unidos y Reino Unido, con un deterioro contable que se puede valorar en 12.600 millones de euros.

A pesar de la mala noticia, los malos resultados no afectan a la liquidez, el riesgo de crédito, ni al porcentaje de capital de la mejor calidad (CET1), que sigue con la idea de pagar un dividendo de 10 céntimos por acción.

Fuente – el diario / Banco Bilbao Vizcaya Argentaria en Wikipedia

Imagen – Álvaro Ibañez / Chris Luczkow / Jason Constanza / Jerald Jackson / Jason Baker / Darij Zad / James Loesch

El turismo «tira» del IBEX

El selectivo vuelve a superar la «barrera psicológica» de los 3600 puntos, en buena parte producto del buen desempeño de las participadas del sector turístico, ya que el anuncio de que los turistas internacionales volverán a España, ha animado el parqué

Por cuarta jornada consecutiva se acumulan las subidas en las cotizadas del IBEX 35, con una subida en la última jornada de un 2,38% de las manos de las empresas turísticas, que han sufrido un repunte al saberse que en julio habrá turistas extranjeros en España.

Inclusive se ha logrado superar la «barrera psicológica» de los 6.800 puntos, rubricando su mejor jornada desde el seis de abril, y los inversores se han centrado en la bolsa española dado que la londinense y Wall Street han estado cerrados por festivo.

La bolsa española fue impulsada por saberse que en determinadas regiones la desescalada se acelerará, logrando superar de ese modo la «barrera psicológica» de los 6.800 puntos, con una subida del 2,38%, la mayor subida desde el 28 de abril.

El turismo como salvavidas

Fueron las cotizadas que con mayor fuerza subieron en la sesión bursátil de ayer, un sector que genera el 13% del Producto Interior Bruto, y que había sido tocada, que no hundida, producto del «cerrojazo» impuesto por el gobierno.

El pistoletazo de salida para la subida significativa de las cotizadas del sector turístico fue el anuncio de Pedro Sánchez de que a partir del 1 de julio se abriría el país al turismo extranjero lo que permitió que líneas aéreas y empresas hoteleras aumentasen su cotización.

Inclusive cabe la posibilidad de que finalmente se logre «salvar» la temporada turística a pesar de que el «cerrojazo» ha hecho que se perdieran cientos de reservas hoteleras ya comprometidas y que muchos turistas extranjeros dejasen de reservar en nuestro país.

Meliá a la cabeza

Fue el valor que mayor alza tuvo, logrando una subida del 26,85%, siguiendo a la zaga IAG sufrió un alza del 13,3%, de la que recordemos forma parte Iberia, y que a decir de muchos analistas financieros será uno de los valores que más crezcan.

Entre los factores que van a hacer que esta blue chip «tire» del IBEX 35 se encuentran factores como el descenso de precio del combustible, la absorción de Air Europa y que el BREXIT, aunque muchos no lo creyeran, va a permitir la recuperación de los viajeros británicos.

Otras de las participadas que están viendo como sube su cotización en bolsa son AENA y AMADEUS, y en el caso de NH su subida supuso un 27,04% y el tour operador eDreams sumó un 20,85%.

Pero no solo las cotizas turísticas han sufrido importantes mejoras, sino que también grandes empresas, como ACS o Ferrovial también han encadenado beneficios, en el caso de la compañía que preside Florentino Pérez, la subida fue del 6,61%, mientras que ACS ganó un 5,84%.

Sin embargo, algunos valores bursátiles de banca, como excepción, sufrieron pequeñas pérdidas, como es el caso de Bankia que se dejó un 0,18%, Bankinter que perdió un 0,08%.

Tónica generalizada en las bolsas europeas

Las alzas fueron generalizadas en todas las bolsas europeas, en donde se encadenaron unas ganancias del 2%, y en Alemania, aunque ya existen datos que informan que el país se encuentra en recesión técnica, su principal índice bursátil, el DAX, subió un 2,87%.

Otros índices europeos también encadenaron alzas, como es el caso del CAC francés, que subió un 2,15%, mientras que el MiB italiano sumó un 1,61%.

Recuperada la confianza de los inversores

Sobre todo, la de los inversores extranjeros, que ven en la desescalada una nueva oportunidad de lograr beneficios con la economía europea, ahora que arrecian las tensiones políticas y económicas entre Estados Unidos y China.

Las tensiones entre las dos grandes potencias son muchas: por un lado, la administración norteamericana ha acusado poco menos que a China de haber diseñado en un laboratorio el covid-19.

Por otro lado, la nueva ley de seguridad que prepara China para cercenar las libertades en la antigua colonia británica puede provocar una nueva escalada de tensión entre las dos superpotencias.

En lo que respecta a la deuda pública española, en el caso del bono a 10 años, cerró al 0,61%, mientras que el rendimiento del bono italiano a 10 años también bajó unas décimas, con unas primas de riesgo que se sitúan entre los 110 y los 207 puntos.

El PIB alemán lastrado por el covid-19

Las autoridades alemanas evalúan que producto de la crisis del covid-19, el Producto Interior Bruto alemán se ha dejado un 2,2%, afectando también a sus exportaciones, que cayeron un 3,1%.

Desde la oficina de estadística alemana, se trata del mayor retroceso económico desde la crisis financiera del 2008/2009, y la segunda gran hecatombe económica desde la unificación de la RFA y la RDA.

En lo que llevamos de crisis, el PIB alemán se ha desplomado un 6,3%, y un declive mayor solo fue conjugado por el buen comportamiento del sector de la construcción y el gasto que realizó el Estado Alemán.

Ya en el 2019, las exportaciones, una de las principales vías de lograr divisas que tiene Alemania, se habían visto lastradas producto del parón económico que se estaba produciendo a nivel planetario.

Por ello, el consumo interno se había convertido en el principal sostén de la economía alemana, pero en este 2020, entre enero y marzo, el consumo privado se había ido a pique en la antigua Prusia.

Otros indicadores que también descendieron tienen que ver con las inversiones en equipamiento, en especial en lo que tenía que ver con maquinaria y vehículos, sumándose así a la hecatombe económica alemana.

Alemania, nación industrial por excelencia, también tuvo que ver como la producción industrial descendió un 11,6%, con una caída del 1,2%, a pesar de que en enero y febrero dicha magnitud repuntó.

Fuente – Cinco Días / el diario

Imagen – whity / Alper Çuğun / Inés Hegedus – García / Raúl Hernández González / Café Credit / ideowl

El teletrabajo se impone

Producto de la crisis sanitaria del covid-19, España, un país con un porcentaje de teletrabajo bajísimo, ha enviado a una multitud de profesiones a sus domicilios a trabajar en «remoto» utilizando medios telemáticos; son, con diferencia, los trabajadores autónomos, los que más están optando por esta modalidad de trabajo

Según estimaciones del Banco de España, la entidad emisora, el 33% de los empleos son susceptibles de poder ejercerse en modalidad de teletrabajo, lo que supone seis millones de trabajadores, de los que la mitad tiene formación universitaria.

El teletrabajo se va imponiendo como una medida necesaria para hacer frente a la pandemia del coronavirus, al menos en aquellos empleos que son susceptibles de poder desarrollarse en «remoto».

Algo marginal hasta ahora

Los datos que obran en poder del banco del que es gobernador Pablo Hernández de Cos informan que, en el 2019, solo el 8% de los empleos se realizaban en «remoto», esto es, utilizando el teletrabajo, y además de manera ocasional.

Pero en el último informe de la entidad emisora se estima que, hasta el 30% de los trabajos son susceptibles de utilizar la modalidad del teletrabajo, lo que supondría que hasta seis millones de personas podrían ejercer su profesión desde sus domicilios utilizando medios telemáticos.

Bien es cierto que más de la mitad de los que podrían trabajar en «remoto» tienen formación universitaria, pero las posibilidades que ofrece el trabajo en «remoto» son fabulosas, ya que se estima que hasta un tercio de los puestos de trabajo pueden ser susceptibles de utilizar el teletrabajo.

Son aquellas personas con un menor nivel educativo las que tiene más problemas de utilizar el teletrabajo, además de porque sus trabajos son difícilmente susceptibles de utilizar medios telemáticos, porque muchos de ellos carecen de habilidades digitales.

De aquellos que pueden trabajar en remoto, el 50% tienen un título universitario, el 34% han alcanzado un diploma de secundaria o tienen alguna «carrera» sin terminar y solo el 16% no ha alcanzado el bachiller.

Proyecciones del 60%

Pero el Banco de España va mucho más allá: estima que el 60% de los trabajadores cualificados, en un futuro no muy lejano, podrían acabar ejerciendo sus obligaciones laborales mediante medios telemáticos y no necesariamente teniendo que ir a «fichar» en la oficina.

Quizás el sector en el que menos se ejerce el teletrabajo, y en donde se podría mejorar el desempeño, es la administración pública, donde se estaban, hasta ahora, ensayando tímidamente ese tipo de procesos.

Pero el trabajo en «remoto» se puede implementar en otros muchos sectores, entre los que cabe citar el del comercio, la energía, actividades recreativas y hasta el sector de las manufacturas.

Sin embargo, otros muchos sectores ya han abrazado el nuevo paradigma, como es el sector de la informática y de las tecnologías de información, el inmobiliario, el financiero y muchas profesiones liberales.

También se desprende del informe que son las empresas de más de 50 trabajadores las que pueden obtener más beneficios de que sus trabajadores puedan ejercer su actividad en «remoto».

Inclusive uno de los sectores más golpeados por esta crisis del coronavirus, el de los trabajadores autónomos, hacen ya un uso intensivo del «remoto»: el 56% de ellos teletrabajan al menos la mitad de la jornada laboral semanal.

Las ventajas e inconvenientes del teletrabajo

Las ventajas son múltiples, tanto para los trabajadores como para las empresas, y entre ellas podemos citar un aumento de la productividad más que evidente, aunque bien es cierto que para lograr ese aumento el trabajo se tiene que organizar bien.

Además, poder trabajar desde el domicilio o desde un espacio de coworking cercano al domicilio, permite ahorrarse tediosos viajes al centro de trabajo, ya sea en transporte público – siempre se puede aprovechar el tiempo leyendo algo – o bien en vehículo privado.

Sin embargo, y sobre todo para los no acostumbrados a ello, también existen inconvenientes: el sentirse aislado, se pierde la noción del horario que, si se tiene en una oficina existe, y aumenta el estrés y los problemas de salud producto de que se suele estar reconcentrado en la labor.

Lo más conveniente, a la hora de mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida personal, es que el teletrabajo se desarrolle varios días a la semana, pero que también haya trabajo presencial en la oficina o algún tipo de coordinación «en vivo».

Producto de los tiempos

Bien es cierto que con la situación que estamos viviendo ahora, con una epidemia de covid-19 que comienza ahora a estar controlada, pero con el peligro constante del contagio, al menos hasta que se encuentre una vacuna, el teletrabajo se va a imponer.

Hasta ahora, como ya hemos referido, con solo el 8% de los trabajos en «remoto» en el 2019, España tiene unos bajos porcentajes de teletrabajo, si se comparan con el grueso de los países de la Unión Europea.

Los datos, comparados con la «piel de toro» son apabullantes: en Holanda y Suecia el 30% de la fuerza laboral teletrabaja, en Francia el 20% de la masa laboral y en Alemania algo más del 10%.

Además, el teletrabajo está en plena coincidencia con el proceso de desescalada, y puede servir para una normalización progresiva de la actividad laboral, permitiendo mantener la misma productividad que si la actividad laboral estuviese normalizada, hasta que efectivamente se vuelva poder trabajar como se hacían ante antes de la pandemia.

Por lo menos hasta Navidad

Y sobre todo en lo que tiene que ver con la gran empresa, como pueda ser le caso de la energética Endesa, que calculan que el 38% de su plantilla no volverá a la oficina antes de las navidades.

Otra energética, la antigua Gas Natural Fenosa, ahora Naturgy, retrasa ese retorno, para algunos colectivos – embarazadas, empleados con patologías previas y mayores de 60 años -, al próximo año 2021.

Por seguir con el rubro de la energía, aunque dirigiéndonos a la península italiana, la energética ENEL ha informado que 37.500 miembros de su plantilla están trabajando en «remoto».

La compañía que dirige Maria Patrizia Grieco prevé que dichos trabajadores no volverán a sus centros de trabajo hasta bien entrado el 2021, fecha que estará sujeta a revisión en caso de que la pandemia del covid-21 se vuelva a desmandar.

Fuente – EL PAÍS / EL MUNDO / Enel en Wikipedia

Imagen – Rawpixel Ltd / Jason Riedy / Jason Lander / Kai Hendry / Antonio Castagna

Ni festivales ni conciertos en un verano de pandemia

Verano sin conciertos y no nos podremos «tostar» al sol mientras vemos a nuestros grupos musicales preferidos. Mientras tanto, en el campo de la industria, cunde el pánico por los gastos en los que incurren los organizadores, con un horizonte en el cual en muchos casos habrá que devolver lo cobrado por las entradas

Una industria pujante una vez que empieza el buen tiempo, en la primavera y el verano, es la de los festivales y conciertos, y este año, producto de la pandemia de la que empezamos a salir, a no ser que volvamos a tener un pico de nuevas infecciones y tengamos que volver al confinamiento.

Los promotores exigen que el gobierno establezca directrices claras para la celebración de conciertos y festivales ya que hay que recordar que muchos de ellos – FIB, BBK Live, Sonar – suelen ser multitudinarios.

Del mismo modo, para aquellos que han tenido que ser suspendidos, desde las empresas organizadoras de conciertos se pide a las autoridades competentes que se flexibilicen las condiciones para la devolución del precio de las entradas que se habían vendido en preventa.

Expectantes en el sector

De hecho, son muchos los promotores de conciertos que todavía no han cancelado los eventos que tienen organizados porque esperan que sea el gobierno es que obligue a la cancelación de los conciertos.

Y eso con la vista puesta en que, con una prohibición gubernativa, las promotoras pueden negociar desde una posición de fuerza con agencias de artistas, patrocinadores y proveedores y al mismo tiempo encontrar una solución al desaguisado que supone tener que devolver los importes cobrados en la preventa de las entradas.

Negociaciones embarrancadas

Mientras tanto prosiguen las conversaciones entre la APM (Asociación de Promotores Musicales) y el Ministerio de Cultura, aunque desde el sector que califica de decepcionante la interlocución que mantiene con el departamento de José Manuel Rodríguez Uribes.

Los que reclaman desde el sector de la promoción musical son directrices claras, ya que aunque la patronal de los conciertos puede elaborar planes para la contingencia, ya tienen hasta tres, no dejan de ser «castillos en el aire» mientras el Ministerio de Cultura y Deporte no imparta ordenes claras.

Lo que se está solicitando es una directiva clara como ya tienen en muchos países europeos de nuestro entorno, como en Alemania, Bélgica u Holanda o inclusive la limítrofe Portugal.

Preferible los aplazamientos

Desde la organización de los grandes conciertos musicales que se desarrollan todos los años a lo largo y ancho del país, se prefiere aplazar los eventos que tener que suspenderlos, entre otras cosas porque de esa manera el importe que hay que devolver suele ser menor.

Algunos festivales, por la premura de tiempo – en caso de que todo vaya como debe y la «nueva normalidad» se alcance a finales del mes de junio – han tenido que suspender, como es el caso del BBK Live que se celebra en Bilbao o el madrileño Rock the Night.

Sin embargo, otros conciertos han optado por modificar sus fechas de celebración, como es el caso de del Primavera Sound o el albaceteño Viña Rock.

Sin embargo, y «contra viento y marea», algunos conciertos han decidido mantener sus fechas, caso del Sónar o el Rock Fest y también el Mad Cool madrileño, a pesar de que el entorno sea cambiante y nadie pueda asegurar un nuevo «cerrojazo» en caso de que la pandemia se desmande.

En lo que respecta a los conciertos multitudinarios que iban a celebrar en España grandes astros del show business, la mayor parte de ellos también han sido cancelados, caso de los de Maluma, Bon Iver, Chayanne o Dua Lipa.

Medidas alternativas

Las promotoras aguzan el magín para evitar lo que marca la ley, esto es, tener que devolver el importe de las entradas, y esto debido a que una promotora de conciertos, ha incurrido en muchos gastos antes incluso de que se suba el telón.

Como ya hemos indicado en epígrafes anteriores, hay que adelantar dinero a los proveedores, alquilar todo él aparataje para desarrollar el evento, desde las vallas hasta los equipos de música, y pagar parte del caché de los artistas.

Desde el sector, aunque no se pueden negar a devolver el precio de las entradas ya que lo marca la ley, se pide al ministerio que flexibilice los plazos de devolución de lo pagado, como una manera de evitar una sangría económica para el sector.

En cierto modo, esta flexibilización de los plazos de devolución estaría en línea con la normativa que se está aplicando en otros países europeos de nuestro entorno, como es el caso de Italia, y que son vitales para que la música en vivo sobreviva a esta pandemia.

Productoras desarboladas

Muchas de las promotoras que se han visto obligadas a suspender conciertos o grandes festivales han quedado en una situación económica muy comprometida, debido a los grandes desembolsos económicos que han tenido que realizar.

Uno de los más cuantiosos, al menos cuando estamos hablando de astros de la música, ya sean solistas o grupos musicales, es que muchos de ellos cobran, en parte o todo el, su caché por adelantado.

A pesar de ello en un contrato tipo, los artistas, en caso de no celebrarse la actuación por causas tasadas en las cláusulas del contrato, deberán devolver parte de las cantidades, pero habitualmente en estos casos suelen optar por medidas dilatorias.

Del mismo modo, lo más habitual es que la suspensión del evento provoque la «espantada» de la mayor parte de los patrocinadores, que basan su negocio en la masiva afluencia de público que la mayoría de las veces logra conectar con los anunciantes.

Pero a pesar de que el evento no llegue a celebrarse el epígrafe del debe sigue aumentando: hay que seguir pagando sueldos, alquileres, proveedores.

Los aplazamientos no mejoran la situación

En el caso del aplazamiento del evento, la ley obliga igualmente a devolver los importes cobrados por la venta anticipada de entradas a aquellos que lo soliciten, como ya sucedió cuando en el 2016 AC/DC cambió a Brian Johnson, que había sufrido un accidente, por Axel Rose.

Casi la única manera de no tener que devolver ningún importe es mantener «contra viento y marea» las fechas programadas, aunque en las actuales circunstancias, y por el estado de alarma, para muchos festivales ha resultado imposible.

Fuente – elPeriódico / Ministerio de Cultura y Deporte en Wikipedia

Imagen – Alexander Kellner / digboston / U2start / Elemaki / Urko Dorronsoro / The Supermat