Negocio a pesar de la pandemia

A pesar de que la deriva económica de la pandemia de SARS-CoV-2 que estamos sufriendo está provocando una auténtica sangría económica, ha habido sectores que se han desarrollado, caso de la venta online, el envío de comida a domicilio, la venta de bicicletas o el comercio de proximidad

La pandemia de SARS-CoV-2, además de ser una debacle sanitaria, también lo está siendo desde el punto de vista económico.

Pero a pesar de todo, recordando que el ideograma de crisis está compuesto por los signos peligro y oportunidad, al calor de la pandemia, aunque pocos, ha habido negocios que se han visto impulsados.

Venta online

Además de todo tipo de productos, los Marketplace han sido los grandes ganadores de esta crisis han sido los sitios de comercio electrónico, siendo el más beneficiado Amazon.

El caso de Amazon ha sido paradigmático, ya que mientras duró el confinamiento las empresas de Jeff Bezos gano 30.000 millones de euros.

En valor las empresas de venta online han ganado casi un 15% y en volumen de ventas han logrado un 12% más que en el mismo periodo del año anterior, todo ello según los datos publicados por la consultora Kantar.

Inclusive en productos poco dado a la venta online, como es el caso de la distribución de alimentos, los Marketplace han sacado ventaja a cadenas de supermercados, caso de Mercadona o Lidl.

La crisis sanitaria del SARS-CoV-2 ha impulsado a los sitios web de venta online que hayan logrado un volumen que solo se esperaba dentro de 4 años, y en el caso de España el 45% de los españoles confiesan que compran online más que antes.

Por ejemplo, durante la pandemia, además de mejorar los índices de lectura de los españoles, también se ha disparado la venta de libros en formato electrónico y de audiolibros.

Conservas de todo tipo de alimentos

Es otro de los sectores que se han visto impulsados producto de la pandemia, de hecho, en las semanas anteriores al «cerrojazo» hubo una compra masiva de todo tipo de conservas.

Los españoles sintieron cerca la posibilidad de que pudiese llegar al desabastecimiento de productos básicos y frescos. Ese comportamiento tiene un nombre: compras búnker.

Artículos como la leche en polvo vieron como se incrementaban su compra en más de un 173%, el amoniaco un 85,7%, el vino un 41,9% y el alcohol un 26%.

Hubo muchas conserveras que, ante el alud de la demanda, que tuvieron que duplicar su plantilla ya que la demanda durante los meses de la primera ola epidémica fue de una magnitud desconocida ante entonces.

Bicicletas

La posibilidad, después de varios meses de «cerrojazo», de poder hacer deporte al aire libre impulsó con fuerza la venta de bicicletas.

La compra de bicicletas no lo fue solo de ciclos nuevos, sino también de segunda mano, y bien lo saben en Tuvalum, un sitio web que pone en relación propietarios de bicicletas que quieren venderlas con personas con intención de comprarlas.

En dicho sitio web se han vendido en tres meses de 2020 la misma cantidad de bicicletas que se vendieron en todo el 2019.

Inclusive también se ha producido un cambio del tipo de bicicleta que se compra, ya que sí antes de la pandemia el rey de las ventas eran las bicicletas de montaña, ahora, desde el comienzo de la pandemia, se venden muchas más bicicletas de carretera.

En cierto modo se ha producido un cambio de la manera de hacer ejercicio. Si antes de la pandemia lo más habitual era apuntarse a un gimnasio, las necesarias medidas de distancia social lo evitan.

Como recomiendan las autoridades el deporte se está convirtiendo en algo individual y frecuentemente realizado en el exterior, debido a lo cual la bicicleta se puede convertir en un aliado indispensable.

De hecho, también se ha disparado la venta de bicicletas estáticas, que permiten hacer ejercicio

Take away

Aunque muchos locales de hostelería se están viendo afectados por múltiples restricciones que menguan su negocio, algunos se han reinventado proporcionando comida a domicilio.

Del mismo modo, los ciudadanos, muchos de ellos con ganas de seguir comiendo en restaurantes ven esa opción intermedia, la de pedir la comida a domicilio, para poder seguir disfrutando de su comida preferida.

El 63% de los españoles confiesan que han utilizado, durante la pandemia, algún servicio de envío de comida a domicilio: Just Eat, Glovo, Deliveroo o Uber Eats.

Inclusive antes de la pandemia, el sector de la comida a domicilio estaba plenamente asentado entre los consumidores españoles, con «picos» los fines de semana.

Comercio de proximidad

Durante la pandemia y el confinamiento, el comercio de proximidad ha empezado a ser valorado en su justa medida por los españoles.

A pesar de que el tejido de la pequeña y la mediana empresa ha sido uno de los más dañados por la crisis económica provocada por SARS-CoV-2, sin embargo, las tiendas de barrio de toda la vida han demostrado su utilidad y su presencia indispensable.

Esas tiendas de barrio, muchas veces minúsculas, nos han proporcionado víveres de primera necesidad, algo tan básico, y al mismo tiempo tan necesario, como cereales y leche para poder preparar un desayuno.

Los ciudadanos, según los últimos datos demoscópicos, en un 77% valoran más el comercio de proximidad, sobre todo debido a las restricciones de movilidad que se están produciendo y que todo parece que se seguirán produciendo.

¿Hacia un nuevo confinamiento?

Tal como está evolucionando la pandemia, nadie nos asegura que no estemos a las puertas de un nuevo confinamiento, es posible que todos esos sectores se sigan desarrollando.

Sobre todo lo que tiene que ver con la alimentación, en unos momentos en los cuales ir a un supermercado puede ser un deporte de riesgo, y resulta mucho más cómodo y también inclusive más barato, hacer la compra por internet.

Del mismo modo, otro sector que se ha desarrollado y que también se sigue desarrollando es el cultural, sobre todo las plataformas de contenidos, como pueda ser Netflix o HBO.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Eneas de Troya / Amazon / Donald West / Jeniffer C. / Yuya Tamai / Mario Micklisch / Young Shanahan

Artillería de grueso calibre

Es la que están administrando los bancos centrales, el FMI y el BCE como estrategia para salir de la crisis económica, social y política que asola el orbe terráqueo y que ha provocado el virus SARS-CoV-2, abandonando la ortodoxia económica y abrazando el keynesianismo

A situaciones excepcionales medidas excepcionales. Las organizaciones económicas supranacionales y los gobiernos nacionales y transnacionales se aprestan a utilizar la artillería económica de grueso calibre.

El objetivo es bien claro, se trata de ahuyentar la crisis económica de proporciones ciclópeas que estamos viviendo producto de la crisis sanitaria producida por la pandemia de covid-19.

Ha sido icónica la comparecencia pública de Mario Draghi, recordemos sus proféticas palabras en la crisis financiera del 2008, aquello de “haré lo necesario para salvar al euro y créanme, será suficiente”.

El que fuera presidente del BCE ha lanzado un alegato para gastar todo lo que sea necesario, pero solo en la economía productiva, dejando de lado la economía rentista y especulativa a la que tan aficionada ha sido Europa.

Golpe de timón

Con una flexibilidad que hubiese sido necesaria en crisis económica pretéritas, en cuestión de menos de un mes gobiernos y bancos centrales se han reinventado cambiando de doctrina y de criterio económico.

Con unas condiciones sociales y económicas que no se recordaban desde hace más de un siglo, desde la crisis sanitaria de la llamada «gripe española» que acabó con la vida de 200 millones de personas, no quedaba otra.

Se ha configurado, producto de virus que mide micras, y a nivel de todo el orbe terráqueo, una crisis sanitaria, económica y social, con una caída abrupta del PIB y miles de empresas en una UVI económica.

Esta crisis económica, con una fisonomía inconcebible hasta ahora, está haciendo peligrar los sólidos cimientos del sistema capitalista de mercado, y que para algunos analistas económicos podría provocar un cambio de paradigma económico.

Un PIB que no volverá en años

En el más favorable de los escenarios, esto es, en una mejora de la crisis sanitaria y contando con una vacuna efectiva a finales de año, el desastre económico ya es inevitable.

Ahora la pregunta es cuando podrá, la economía mundial, volver a tener el «tono muscular» de antes de la pandemia, y todo indica que se tardarán años en recuperar el PIB previo a la misma.

En lo que respecta a las economías de los países occidentales la recuperación no llegará antes del 2022 o 2023, y restañar las profundas heridas económicas es posible que lleve décadas, en el mejor de los escenarios posibles.

Esta crisis, como ya hemos indicado, va a hacer variar el panorama económico, con cambios de calado y que perdurarán en el tiempo, habida cuenta que el sistema económico capitalista, tal como está actualmente concebido, se ha demostrado disfuncional.

¿Nuevo paradigma económico?

Es de lo que están convencidos muchos catedráticos de economía, que ven como lo que se han pasado enseñando décadas a sus alumnos, no ha servido para capear la crisis y ha sido necesario idear nuevas herramientas sobre la marcha.

Nadie esperaba que producto de la necesidad de hacer «piña» entre los 27 países que conforman la Unión Europea, se haya logrado la mutualización de la deuda pública que va a financiar el plan de rescate.

Aún con todo, esta crisis – recordemos el ideograma chino para el término que combina riesgo más oportunidad – ha permitido la creación de nuevas herramientas económicas, pergeñadas en cuestión de meses y que se han demostrado efectivas para al menos frenar la crisis económica.

Quizás uno de los tótems más importantes que ha caído es la receta de la austeridad para hace frente a crisis económicas, no en vano la doctrina económica que esta vez se ha dictado desde el FMI y el BCE es recomendar a los gobiernos que gasten «a manos llenas».

Aprender de los errores pasados

Sobre todo, de los más recientes, como fue el mal desempeño de las economías de los países occidentales en la anterior crisis financiera que se inició en el 2008 y de la que nuestro país solo salió en el 2014.

Uno de los errores de bulto que cometió el BCE, en aquellos años estaba al mando Jean – Claude Trichet, con un miedo cerval a la inflación, fue encarecer el precio del dinero, justo cuando en los países del sur se producía una crisis de deuda soberana.

El error no se enmendó hasta que el «cetro» del BCE estuvo en manos del banquero italiano que puso en marcha un programa, desconocido hasta aquellas fechas, de Quantitative Easing, una expansión cuantitativa basada en comprar a mansalva deuda pública.

La salida de esa crisis hubiese sido mejor y más rápida, si los «halcones» alemanes y holandeses hubiesen permitido que la UE aligerase las cargas fiscales a las que estaban sometidos los países miembros.

Inclusive, Christine Lagarde, que en aquellos momentos era la presidenta del FMI, salió a la palestra para apuntalar la doctrina del BCE, diciendo que su institución no tenía como misión comprar deuda pública de países en apuros.

Las políticas económicas y fiscales implementadas por el BCE y el FMI ahora, han logrado, que a pesar de que la depresión del PIB en las economías avanzas ha llegado a los dos dígitos, la prima de riesgos de esos países se ha mostrado incólume.

Y mientras tanto en América

La «receta» económica que emana de Jerome Powell, el presidente de la FED, la Reserva Federal Norteamericana, pasa por mantener embridada la inflación, y aconsejar al gobierno federal norteamericano que ponga el acento en la creación de empleo.

Eso ha tenido su correlato al otro lado del océano Atlántico, donde los banqueros centrales se han lanzado a la compra compulsiva de deuda pública de sus propios países, lo que ha «contagiado» incluso a bancos centrales de países emergentes.

Keynes vive

Pero lo más paradójico de la política expansiva de la FED es que fiscalmente, y aunque el país es gobernado por un mandatario republicano, ha aplicado el acervo económico del Keynesianismo y presta el dinero a interés 0.

Inclusive la FED ha llegado a utilizar el poco usual «lanzar dinero desde un helicóptero» como una manera de dar liquidez inmediata a los norteamericanos, muchos de los cuales se han quedado de un día para otro sin empleo y sin sueldo.

Esa política económica y fiscal expansiva, ha sido ratificada por el FMI, cuya directora Kristalina Gueorguieva ha recomendado a los gobiernos, quebrando una «ley no escrita», que gasten todo lo que puedan para salir de esta crisis.

Fuente – EL PAÍS / Expansión Cuantitativa en Wikipedia

Imagen – The U.S. Army / Joey Bird / Iberia Airlines / Satbir Singh / Tejvan Pettinger / Marginal Cost /

Caída histórica del PIB del Reino Unido

El segundo trimestre del año 2020 ha sido luctuoso para Londres, que ha visto como perdía el 20,4% de su PIB, con la configuración de una «tormenta perfecta» desde el punto de vista económico de la cual le va a resultar difícil superar

 Se tratan de unas cifras históricas de las cuales no se recuerda algo parecido en los anales económicos del país que gobierna actualmente Boris Johnson.

Es la primera vez en 11 años que la economía más robusta de Europa, siempre después de la alemana, entra en recesión.

En el segundo trimestre del año, el PIB se ha desplomado un 20,4%, a buen seguro producto del «cerrojazo» que tuvo que imponer el gobierno para hacer frente al avance imparable de la pandemia.

Algo nunca visto

Como “situación sin precedentes” ha calificado la situación económica del Reino Unido el ministro del ramo, Rishi Sunak, un «golpe» que es mayor que ha sufrido cualquiera de las economías de los países que pertenecen a la Unión Europea.

Hay que tener en cuenta las implicaciones de que la segunda economía más robusta de Europa, siempre por detrás de la alemana, esté en una profunda recesión.

El ministro ha declarado, sin ambages, que hay que prepararse para lo peor y que los niveles de desempleo seguirán aumentando, habiendo crecido el paro, entre abril y junio, en 220.000 personas.

La situación, en cuanto al mercado laboral, ha admitido el político conservador, no se prevé que mejore, es más todo apunta a que aumentara el número de desempleados.

Por si la situación no fuese los suficientemente grave, en pocos meses se escenificará el «divorcio» entre la Unión Europea y el Reino Unido, con una factura que caerás de manos británicas.

Cifras, tristemente, de récord

El hundimiento de la economía británica es el mayor entre todas aquellas que pertenecen a la zona euro, inclusive superando el «batacazo» de España.

España, también ha batido su propia marca, ha destruido el 18,5% del su Producto Interior Bruto, mientras que Francia «solo» ha perdido un 13%.

Todo ello hace que el ejecutivo de Boris Johnson vaya a mantener las medidas de estímulo económico más allá de lo que tenía previsto, como una manera de insuflar oxígeno a un tejido productivo maltrecho.

Un hundimiento progresivo

La caída del PIB británico no ha sido «flor de un día» sino que según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), el proceso de progresiva recesión se inició en el primer trimestre del año con la caída de un 2,2% del PIB.

El momento en el cual comenzó el declive pronunciado fue a partir de abril, cuando la población británica fue objeto de confinamiento, debido a que la obtención de la inmunidad de rebaño lo único que estaba provocando es miles de muertos.

A pesar de que todos los sectores económicos sufrieron la caída de actividad, los sectores más castigados fueron restauración, hotelería, industria, transporte, construcción e industria.

Pero lo más preocupante podría venir del futuro cercano, con dos amenazas que se ciernen sobre el Reino Unido: una segunda oleada de la pandemia y el incierto futuro económico fuera de la Unión Europea.

Un BREXIT con pocas certidumbres

Las relaciones de Gran Bretaña con la Unión Europea siempre han sido tormentosas, pero a partir de la decisión de los británicos de dejar la UE, esas y las conversaciones han sido a «cara de perro».

A pesar de que finalmente se logró negociar una retirada ordenada de la Unión, la pandemia lo ha trastocado todo, tanto en lo que tiene que ver con Europa como con el Reino Unido.

En situaciones de crisis como la actual, con una crisis sanitaria que ha devenido en crisis económica, todos los países se repliegan a sus fronteras nacionales buscando soluciones individuales que solo pueden pasar por lo colectivo.

Alto déficit público

A pesar de que las administraciones tories por lo general son proclives a no gastar más de lo que se ingresa, a pesar de eso, el Reino Unido lleva años incurriendo en altos déficits públicos.

El gobierno británico es consciente de que el futuro más próximo depara aumento de los niveles de desempleo y a pesar de ello se niega a prorrogar los ERTE más allá del mes de octubre.

Lo que Boris Johnson preveía – nos referimos al BREXIT – como una nueva era caracterizada por el desarrollo económico sin los lastres de las legislaciones comunitarias, ha devenido en un auténtico desastre.

El país que comandase Winston Churchill se había embarcado además en un ambicioso programa de inversiones públicas que «tirara» de la economía, una vez abandonadas las exigentes regulaciones de la UE.

A pesar del negro panorama, el gobierno ha declarado que no es momento de volver a las políticas de austeridad, máxime cuando el propio FMI ha invitado a los gobiernos a que gasten «a manos llenas».

Cifras de desempleo preocupantes

Solo en el segundo trimestre del año han perdido su empleo 220.000 británicos lo que pone la tasa de paro en el 3,9%.

A pesar de que, en otras latitudes, caso de España, esos niveles de desempleo se calificarían como ridículos, la realidad es que para un país que ha gozado durante décadas de pleno empleo, esas cifras son preocupantes.

Y el descalabro en el empleo no ha sido mayor debido a que el gobierno que dirige Jonhson, como otros gobiernos europeos, ha recurrido a «artificios» como es el caso de los expedientes de regulación de empleo temporal.

La mayoría de los analistas económicos del Reino Unido están temerosos que un aumento de desempleo pueda llevar al traste la recuperación económica que ha diseñado Rishi Sunak.

Máxime cuando, ya no contando con el respaldo de la Unión Europeo, van a tener que ser los propios británicos los que financien, en solitario, su plan de recuperación económica.

Reino Unido no puede contar con las fabulosas cantidades de dinero que está movilizando la Unión Europea para su propio rescate, que, en el caso de nuestro país, entre subsidios y préstamos, alcanzará los 40.000 millones de euros.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Olga Berrios / UK in Japan / Larry Koester / candi / John Worth / Abi Begum / Bytemarks

Posible falta de acuerdo en la Cumbre Europea

No parece que la cumbre que va a reunir, desde este viernes, a los 27 en Bruselas pueda concluir con un acuerdo, máxime cuando existe el polo de los denominados países «frugales» que va a pedir reformas en el mercado laboral y en los sistemas públicos de pensiones

Es la previsión que han anunciado los países del norte de Europa, capitaneados por Alemania y Holanda que no ven un fácil acuerdo con respecto al fondo anticrisis.

Tal como ha referido el premier holandés Mark Rutte en su llegada a la cumbre, para que su país y Alemania den su plácet al acuerdo será necesario que los países que reciban las ayudas, en especial los del sur de Europa, realicen profundas reformas laborales y en pensiones.

Una gran mayoría a favor del acuerdo

La mayoría de los países de la Unión Europea quieren un acuerdo que libere los miles de millones de fondo de rescate, pero los países del norte de Europa, los denominados «frugales» son reacios a liberar los fondos sin contraprestaciones.

Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia presionan con su capacidad de bloqueo para evitar que se liberen los fondos, en unos momentos especialmente difíciles para la Unión Europea desde el punto de vista sanitario.

En lo que va de pandemia en territorio europeo han fallecido 180.000 personas y en lontananza se prevé una depresión económica cuyo antecedente más remoto hay que buscarlo en el «crac» del año 1929.

Ayudas condicionadas

Fue el primer mensaje que ha lanzado el primer ministro holandés Mark Rutte al llegar a Bruselas para participar en la cumbre, y ha incidido en el hecho que el reparto de fondo de recuperación, valorado en 750.000 millones de euros, tiene que estar condicionado a reformas.

Como el resto de los «frugales», su fórmula preferida sería la de préstamos en vez de transferencias, pero si finalmente se opta por esa última solución, se debería exigir condiciones y reformas, sobre todo en el mercado laboral y en el sistema público de pensiones.

De lo que se trataría, según Rutte, es que Europa salga de esta crisis habiendo mejorado su resiliencia, lo que también exigiría que aquellos países europeos rezagados en lo que respecta a las reformas, localizados en general en el sur de Europa, «hagan los deberes».

Rutte explica la exigencia en la necesidad de explicar a los ciudadanos de los Países Bajos que el dinero de sus impuestos, que va a ser destinado en parte para llenar las arcas del Fondo de Rescate no va a ser dilapidado por los países que reciban las ayudas.

Debate intenso

Los líderes europeos se han «embarcado» en profundas discusiones desde que el encuentro se ha iniciado a las 10:25, aunque se han tratado de conversaciones que han establecido el marco general, dejando los detalles para los negociadores de las delegaciones de los diversos países.

Los tres elementos principales del debate giran en torno a la gobernanza, el tamaño del marco financiero plurianual y el tamaño del Fondo de Recuperación.

En el caso del tamaño del marco financiero plurianual, MFF en sus siglas en inglés, y que tiene que un alcance desde el 2021 al 2027, el Consejo Europeo quiere que tenga una dotación de 1,074 billones de euros.

La principal controversia ha implicado a Dinamarca y Francia; mientras el país que gobierna Mette Frederiksen es favorable al techo de gasto y quiere compensaciones para los contribuyentes netos al Fondo de Recuperación.

Mientras tanto, desde el palacio del Elíseo se oponen a que los contribuyentes netos al Fondo de Recuperación, esencialmente los calificados como países «frugales» puedan adquirir algún tipo de ventajas por su aportación.

Otra de las exigencias de los Países Bajos tiene que ver con la implantación de un nuevo mecanismo de gobernanza en la UE tras la actual crisis, mientras que España e Italia quieren que, al menos, el presupuesto sea de 1,1 billones de euros y el Fondo de Recuperación esté dotado de 750.000 millones de euros.

Algunos países se quejan de la lentitud de las negociaciones, en unos momentos en los cuales es crucial la premura en la toma de decisiones, máxime con una crisis económica configurada y con unas previsiones económicas nada halagüeñas.

No cunde el optimismo

Son muchos los mandatarios europeos que no son nada optimistas sobre que las negociaciones lleguen a «buen puerto» antes de que termine el fin de semana, máxime porque para que se llegue a un acuerdo es necesario la unanimidad.

Al mismo tiempo, los 27 países que pertenecen a la Unión Europea y que participan en la cumbre tienen capacidad de veto, lo que hace que la reunión, así lo califica Mark Rutte, sea un cónclave que se configura a partir de miles de vetos.

Otro de los escollos es que los países que verdaderamente «cortan el bacalao» hayan establecido la condicionalidad de que haya que cumplir el Estado de derecho para acceder a las ayudas.

La condición está pensada exprofeso para los países que forman parte del denominado Grupo de Visegrado, integrado por Hungría, Polonia, Eslovaquia y la República Checa, a los cuales tener que cumplir estrictamente la legalidad no les gusta demasiado.

Merkel aleja la posibilidad de un acuerdo

Alemania, que en estos momentos ocupa la presidencia rotatoria de la UE, en palabras de la canciller Ángela Merkel, también se ha mostrado pesimista que se llegue en primer término a un acuerdo.

La canciller alemana cree que serán necesarias unas complejas negociaciones para poder llegar finalmente a un acuerdo. Inclusive la política de la CDU estima que tampoco nadie asegura que finalmente se llegue a una solución.

En no se sabe si una lectura que resulte premonitoria, el primer ministro portugués, António Costa, ha regalado a Ángela Merkel, que cumple 66 años, El Ensayo de la ceguera, del nobel luso José Saramago.

El canciller austriaco, Sebastián Kurtz, también ha sido pesimista sobre la ronda negociadora, y anunciando que se posicionaba juntamente con los países «frugales», anunciando a los medios que a pesar de que se ha avanzado en las negociaciones sobre el Fondo de Recuperación, todavía hay aristas que limar.

Los austriacos tienen meridianamente claro que los mecanismos de rescate tienen que ser temporales y no permanentes, que de esta crisis tiene que salir una economía más verde y digital y que el rescate tiene que llegar a aquellos países que más lo necesitan.

Fuente – el diario / Dinamarca en Wikipedia / Francia en Wikipedia

Imagen – Thjis ter Haar / Petra de Boevere / Southern Kansas University / EU2016NL / EU2017EE / kremlin

Déficit de tarifa eléctrica en el horizonte

La presente crisis económica, va a hacer que aumente para las eléctricas el que se denomina déficit de la tarifa eléctrica, sumado a un aumento de la morosidad y de la reducción de la potencia eléctrica contratada, va a lastrar las cuentas de resultados de las empresas de generación eléctrica en una magnitud nunca conocida

Es lo que se adivina por la caída de la demanda eléctrica producto del «parón» de dos semanas de la mayoría de los sectores económicos, a pesar de que se ha producido un repunte del mercado doméstico.

El déficit de la tarifa eléctrica para este año 2020 podría llegar a los 1.000 millones de euros, en concreto lo valoran entre los 350 y los 1.000 millones de euros de los que tendrían que hacerse cargo las eléctricas.

Entre los factores que están provocando esta situación se encuentran menos demanda, más impagos, bajada de potencia y menos beneficios por aumento de impuestos.

Otro efecto colateral de la crisis sanitaria

Como a todo el mundo se le alcanza, el absoluto parón económico de dos semanas prácticamente ha desarbolado la economía española, y las eléctricas son ajenas a este proceso.

Sobre todo, la falta de demanda eléctrica de la industria y otros sectores fabriles, explica una caída brutal del consumo, lo que va a provocar un aumento del déficit de la tarifa eléctrica.

Dicho déficit se puede explicar como la diferencia que existe entre los ingresos y los costes regulados en la producción de energía, y siempre ha sido una magnitud que ha preocupado al sector de la generación eléctrica.

Las previsiones de las eléctricas son que ese déficit se sitúe en el 2020 en una horquilla entre los 350 millones de euros y los 1.000.

Una demanda eléctrica por los suelos

Producto de que durante dos semanas solo los sectores económicos esenciales han seguido trabajando, y el resto de los sectores se han visto obligados a «hibernar» su actividad, la demanda eléctrica ha descendido a mínimos históricos.

Se han llegado a darse «picos» de caída en el consumo de hasta el 30%, llegando el consumo energía a su mínimo histórico en 20 años, a pesar de que, aunque industria y servicios han cerrado, el consumo no ha podido ser compensado por el repunte de los hogares.

Este martes, primer día de la vuelta al trabajo de la mayoría de los sectores productivos, tampoco se ha recuperado el consumo eléctrico de un día «normal», a pesar de que es plausible que a medida que los sectores que hacen un consumo intenso de energía, como el del automóvil, recuperen actividad, la situación irá recuperando la normalidad.

Una cuestión de tiempo

Fuentes del sector consideran que el tamaño del «agujero» que se puede producir en el 2020 en el déficit de tarifa eléctrica dependerá del tiempo que se tarde en recuperar la normalidad, entendida tal como la recuperación del consumo eléctrico.

Será la recuperación de la economía española – el FMI evalúa una caída del PIB español de un 8% – lo que determine que se recupere el gasto eléctrico y que disminuya el déficit eléctrico, o que al menos se reduzca.

Previsiones nada halagüeñas del FMI

Como ya hemos dicho, las previsiones de la institución que preside Christine Lagarde, tanto para la economía mundial como para la española son muy pesimistas.

Con respecto a nuestro país, se estima que el en 2020, el PIB caerá al menos un 8%; otro debate será como será la recuperación, siendo lo deseable que fuese en forma de V, es decir, una pequeña caída seguida de una recuperación económica vigorosa.

Pero con todo, no son las peores expectativas de las grandes economías europeas, ya que se espera que la economía británica retroceda un 30% en el tercer trimestre, aunque «curándose en salud», el gobierno español evita emitir ningún tipo de proyección.

Un Plan Director

A pesar de que es incierto saber cuándo se producirá la salida de la crisis sanitaria y la crisis económica posterior, el gobierno de España si tiene las ideas claras de qué sectores será necesario «reforzar» para retornar a la senda del crecimiento económico.

Y entre ellos, además de dar un espaldarazo al turismo y la hostelería, el sector energético se puede convertir, nuevamente, en la «joya de la corona», parangonándolo a la industria.

Además, el reforzamiento del sistema de generación de energía también está relacionado con la transición ecológica, ya que en el Plan Nacional de Energía y Clima se busca la electrificación completa de la economía, dejando ya atrás los combustibles fósiles.

Para ello, y por eso hablamos de «las joyas de la corona», se van a invertir, hasta el 2030, un total de 240.000 millones de euros.

A pesar de que en determinados países la «agenda verde» pueda verse frenada, en España el gobierno considera hasta cierto punto una «oportunidad» la situación que estamos viviendo, con la intención de dar un fuerte impulso a la generación de electricidad a partir de energías renovables.

Morosidad

Es otra de las magnitudes que van a subir entre los clientes, sobre todo grandes clientes, de las eléctricas, que además ira «complementado» con masivas peticiones de recorte de potencia eléctrica entre muchas empresas.

Esos clientes, PYMES y autónomos, se han valido del Real Decreto Ley que permitía que las empresas pudiesen contratar una potencia eléctrica menor de manera gratuita, y sin tener que aportar ningún tipo de justificación.

Debido a estos fenómenos, como hemos indicado con la reducción de potencia eléctrica, los ingresos de las eléctricas van a disminuir muchos enteros, aunque se espera que estas pérdidas se puedan compensar en los próximos Presupuestos Generales del Estado.

Por otro lado, otra magnitud que va a disminuir, y mucho, será el llamado peaje eléctrico, que son las partes reguladas del recibo eléctrico, lo que se podría compensar disminuyendo la cantidad de impuestos a los que está sometida la generación eléctrica.

Alguna medida tendrá que arbitrar el gobierno de España para compensar a un sector que vive instalado en un delicado equilibrio en que muchas veces no se sabe dónde está el negocio y dónde acechan las pérdidas.

Fuente – el diario

Imagen – Mike Stelee / Agência Brasília / Tonyglen14 / oatsy40 / ChatHam House / yoppy / Images Money

El Coronavirus «infecta» la economía mundial

Ya nadie duda que la pandemia del COVID-19 está afectando a la economía mundial, habiendo provocado un shock tanto en la oferta como en la demanda. Mientras tanto, los bancos centrales ensayan medidas para la recuperación económica, aplicando muchos de ellos medidas de tipo fiscal

El COVID-19, además de estar a punto de ser considerado como una pandemia, esto es, una enfermedad extraordinariamente grave por su extensión, parece seguro que ya ha «infectado» a la economía mundial.

El que uno de los países que ha sido afectado haya sido China, no es baladí: la actual fábrica del planeta ha tenido que cerrar muchas empresas, lo que ha provocado una crisis en la oferta de las empresas de los cinco continentes que fabrican sus componentes allí.

A la espera de saber el tipo de caída

Aunque para todos los expertos en economía es más que evidente que estamos ante los prolegómenos de una crisis económica, y no menor, lo que todavía no se ha podido dilucidar que tipo de curva descendente va a tener la economía.

Por el momento se plantean tres tipos principales: en forma de V, en forma de U y en forma de L: en el caso de la primera, en forma de V, veríamos una rápida caída de la actividad económica, pero también una rápida recuperación.

Si la letra que se nos presenta es la U se seguirían los patrones de la caída en V, pero con una caída y recuperación más suaves y con un mayor intervalo temporal, aunque en lo que tiene que ver con la recuperación, la misma podría renquear.

Una caída con forma de la duodécima letra de nuestro alfabeto, esto es, en forma de L, sería la peor de las posibles, porque basta ver la forma que tiene la letra para darse cuenta de que la economía mundial entraría en barrena y la recuperación sería lentísima.

«Shock» de oferta y de demanda

Y ello debido a que dado que en China el COVID-19 ya tiene la categoría de pandemia, las autoridades de ese país han tenido que cerrar un buen número de empresas, muchas de las cuales son las que fabrican para empresas europeas y norteamericanas.

Para entender la magnitud del problema, algunos datos: China fabrica en 30% de las manufacturas a nivel mundial y supone el 12% de las exportaciones totales, generando además del 18% de la facturación mundial de turismo.

Tal como se ha instaurado en el inconsciente colectivo de economistas y empresarios, si se para China se para el mundo, al menos a nivel productivo.

Si bien la mayor parte de las crisis económicas vienen por parte de la demanda, en estos momentos, producto del pánico al COVID-19, también se ha instaurado una crisis por parte de la oferta.

Cuando existe una crisis por parte de la demanda, las empresas no logran vender todo lo que producen, y debido a ello las empresas no son capaces de recuperar los costes de producción y quiebran provocando un aumento del desempleo.

Debido a ello la población en general pierde la confianza en la economía y augurando un periodo de «vacas flacas» todavía se consume menos, por lo cual la crisis se encona.

En el caso del shock en la oferta, el efecto es también perverso, dado que lo que provoca es, al haber menos oferta, un aumento de los precios.

De las primeras crisis de oferta que se produjeron, en los años setenta del pasado siglo, fue cuando la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP), decidió «cerrar el grifo» en la producción de crudo, provocando un shock económico en las economías occidentales.

Miedo que se traslada a la economía

Es lo que está pasando con un coronavirus que no deja de extenderse como una gran mancha de aceite, un pánico que está cambiando los hábitos de los consumidores, lo que finalmente afectan a los patrones de la demanda.

Pero también el miedo está cambiando el comportamiento de las empresas, que han disminuido los viajes de trabajo al mínimo, y las que han podido han mandado a trabajar a casa a sus empleados.

En sectores industriales y fabriles la situación es todavía peor ya que, fundamentalmente en China, pero también en el resto de los continentes, las fábricas cierran como un dominó, con lo que la actividad fabril se está resintiendo.

Japón, el primero en caer

La economía del País del Sol Naciente ha sido la primera que, producto de las complicaciones económicas de la pandemia del coronavirus, ha entrado en recesión, y como ya hemos explicado, la crisis es tanto de oferta como de demanda.

Como consecuencia del «parón» industrial, muchas empresas japonesas carecen de las piezas que utilizan en sus cadenas de producción para producir sus productos. Y por otro lado también se ha plasmado una crisis de demanda porque el consumidor japonés, ante la previsible crisis, embrida su apetito comprador.

También el turismo

Este sector, en el cual los ciudadanos chinos son campeones, es otro de los afectados por el pánico provocado por la extensión del coronavirus.

Las previsiones de la Organización Mundial del Comercio son que este año 2020, la actividad se deprimirá entre un 1 y un 3% a nivel mundial, lo que supone que el sector dejará de ingresar entre 25.000 y 45.000 millones de euros.

Solo en reservas para las próximas vacaciones de Semana Santa en España, el sector ha visto como se han cancelado el 35% de las reservas, por lo que muchos hoteles se han visto en la tesitura de enviar a una parte de su plantilla a casa, obligados a coger sus vacaciones ahora.

¿Y las posibles soluciones?

Estas deberían ir en dos direcciones: una de ellas, tal como ha hecho la FED norteamericana que ha rebajado el precio del dinero, de manera que, aunque eso no va a reparar las cadenas de suministro de las empresas norteamericanas, si impulsará la economía.

Otra de las medidas, más efectiva a decir de muchos economistas, tiene que ver con la implementación de medidas fiscales, como ya lo están haciendo China, y en menor medida también Italia.

Ante ese tipo de medidas, las fiscales, la Unión Europea se ha dado prisa en mostrarse de acuerdo, y estas podrían venir de un mayor gasto público en Alemania en los sectores más afectados por esta crisis, que por las dinámicas de la UE se extenderían hacia el resto de los países de la zona euro.

En España ya se nota la crisis

En nuestro país, la crisis sanitaria ya está afectando a la economía y el empleo, cebándose especialmente con el sector turístico.

A corto plazo, y además de poner en crisis el «sector del sol y playa» patrio, la importante industria de fabricación de componentes para automóviles también se va a ver afectada, al menos en el corto plazo.

Lo que tampoco se puede es augurar que la recuperación económica será uniforme en toda Europa ya que más bien será asimétrica, dependiendo de las particularidades de cada país de los 27 que conforman la Unión Europea.

Fuente – el diario

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