Desempleo, sobre todo juvenil

Como en todas las crisis económicas precedentes, al menos desde que España recuperó la democracia, los jóvenes son el sector que más está sufriendo el desempleo, en cotas enormes, como es habitual. Teniendo la generación de jóvenes más preparada de la historia, muchos de ellos, los que todavía trabajan, están subempleados

La pandemia de SARS-CoV-2, en la que todavía nos encontramos instalados, ha provocado una debacle de la economía española, y uno de los indicadores que está en números rojos es el del desempleo.

Además de los miles de españoles que se encuentran en expediente de regulación temporal de empleo, el desempleo se está cebando especialmente con los más jóvenes, sobre todo aquellos que tienen menos de 25 años.

Anuario del Mercado de Trabajo 2020

La pandemia de SARS-CoV-2 se ha convertido en un tsunami económico que se ha llevado por delante miles de empleos, tal como aparece reflejado en el Anuario del Mercado de Trabajo 2020.

El estudio, que ha sido elaborado por Adecco Group Institute, muestra que son los jóvenes menores de 25 años lo que fundamentalmente han perdido el empleo, en un número de 244.000.

Como no suele ser habitual en aquellas crisis que provocan masivas destrucciones de empleo, han sido más los hombres los que han perdido su modo de vida más que las mujeres.

Mientras que las trabajadoras que han perdido su puesto de trabajo son 117.700, el número de hombres que se han quedado sin trabajo ascienden a 126.300.

El desempleo provocado por el SARS-CoV-2 supone destruir el 20% de la afiliación a la Seguridad Social que había antes de la irrupción de virus, y paradójicamente la única franja de edad en la que crece el empleo es la de trabajadores de más de 60 años.

Un mal endémico

En el caso del mercado de trabajo español y su comportamiento, es ya tradición que cuando se producen las crisis, la pérdida de empleo sea mayor que la viven países de nuestro entorno.

Otra de las peculiaridades reside en que, en esos momentos de crisis, cuando se pierde empleo a mansalva, la mayor pérdida de empleo se registra entre los más jóvenes.

Tal como refieren desde Adecco, en el empleo se han juntado unos jóvenes que son la generación mejor formada de toda la historia, con una población activa que, sin tanta formación, si son buenos profesionales «de lo suyo».

Eso hace que esos trabajadores con mucho talento no sean expulsados del mercado laboral, por lo que se convierten en un «tapón» que impide que los jóvenes puedan «desembarcar» en el mercado laboral.

Son casi siete millones de jóvenes los que no trabajan, un colectivo, el de los jóvenes de menos de 25 años, que cada día son menos en la realidad demográfica de nuestro país.

Mucho peor que en Europa

Mientras que los países de norte y el centro de Europa tienen menos desempleo y menos paro juvenil, las economías de los llamados PIGS están destruyendo más empleo, y una buena parte tiene rostro juvenil.

Pero en el caso de España, además de que hay menos jóvenes trabajando, la calidad de ese empleo es mucho menor que el de los países europeos de nuestro entorno.

Además, el empleo que se crea entre los menores de 25 años es casi siempre de tipo temporal, algo que no sucede en los mercados laborales de nuestros pares europeos.

El informe de Adecco también nos muestra que España es el país de la Unión Europea donde más contratos a tiempo parcial tiene los jóvenes, con una ratio que llega en determinadas fases del año hasta el 40% de los contratos.

En otro indicador en el cual España es campeón, un triste campeón nos atreveríamos a decir, es en el porcentaje de graduados universitarios que desarrolla labores de poca cualificación, llegando casi al 15%.

Desde Adecco eso se explica por el hecho de que haya tanto titulado universitario que desarrolla trabajos muy por debajo de su cualificación es porque muchos jóvenes se empeñan en estudiar carreras de ciencias sociales con una ratio muy baja de ocupación.

Perspectivas a medio plazo

Si las previsiones del gobierno se cumplen, en el 2021 se crearán 200.000 empleos, y en los dos años posteriores 300.000 en cada ejercicio.

Y ese indicador, como otros muchos, mejorará gracias al «maná» que nos va a caer desde Bruselas, una cantidad que entre subsidios y préstamos tiene que llegar a los 140.000 millones de euros.

Las previsiones son que por cada euro que la UE inviertan en España se generarán 1,2 euros de beneficio, teniendo en cuenta que el primer tramo de la inyección de capital europeo será de 72.000 millones de euros.

El número de empleos que hemos citado se encuentra dentro de un plan más ambicioso que maneja el gobierno, que es el de crear 800.000 puestos de trabajo en tres años, una de las promesas «estrella» del gobierno de Pedro Sánchez.

Todo ello se cifra en la posibilidad de que después de la debacle económica que se va a producir este año, la economía «rebotará» un 7,2% en 2021, que podría llegar al 9,8% si ese año llegan a España los 72.000 millones de euros restantes.

Pero a pesar de la promesa de creación de empleo masiva, en el 2021, o al menos así se prevé que en ese año el desempleo todavía esté en algo más del 14%.

Digitalización y transición ecológica

Sin embargo, las prioridades del gobierno para invertir el dinero que va a llegar de Bruselas en los sectores tradicionales como son las infraestructuras.

Ahora, con el «maná» europeo lo que se pretende es invertir en digitalización y en sostenibilidad, como una manera, también, de poner coto a la pandemia.

Que se privilegien los procesos de digitalización es evidente, máxime porque una de las directrices del gobierno es mandar a teletrabajar a su domicilio y convertir en online todo lo que se pueda.

En cuanto a una economía sostenible, sigue siendo en «mantra» del gobierno de coalición del PSOE – Unidas Podemos como uno de los principios rectores del gobierno de coalición y de la economía del país.

Fuente – EL PAÍS / CincoDías

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Caída histórica del PIB del Reino Unido

El segundo trimestre del año 2020 ha sido luctuoso para Londres, que ha visto como perdía el 20,4% de su PIB, con la configuración de una «tormenta perfecta» desde el punto de vista económico de la cual le va a resultar difícil superar

 Se tratan de unas cifras históricas de las cuales no se recuerda algo parecido en los anales económicos del país que gobierna actualmente Boris Johnson.

Es la primera vez en 11 años que la economía más robusta de Europa, siempre después de la alemana, entra en recesión.

En el segundo trimestre del año, el PIB se ha desplomado un 20,4%, a buen seguro producto del «cerrojazo» que tuvo que imponer el gobierno para hacer frente al avance imparable de la pandemia.

Algo nunca visto

Como “situación sin precedentes” ha calificado la situación económica del Reino Unido el ministro del ramo, Rishi Sunak, un «golpe» que es mayor que ha sufrido cualquiera de las economías de los países que pertenecen a la Unión Europea.

Hay que tener en cuenta las implicaciones de que la segunda economía más robusta de Europa, siempre por detrás de la alemana, esté en una profunda recesión.

El ministro ha declarado, sin ambages, que hay que prepararse para lo peor y que los niveles de desempleo seguirán aumentando, habiendo crecido el paro, entre abril y junio, en 220.000 personas.

La situación, en cuanto al mercado laboral, ha admitido el político conservador, no se prevé que mejore, es más todo apunta a que aumentara el número de desempleados.

Por si la situación no fuese los suficientemente grave, en pocos meses se escenificará el «divorcio» entre la Unión Europea y el Reino Unido, con una factura que caerás de manos británicas.

Cifras, tristemente, de récord

El hundimiento de la economía británica es el mayor entre todas aquellas que pertenecen a la zona euro, inclusive superando el «batacazo» de España.

España, también ha batido su propia marca, ha destruido el 18,5% del su Producto Interior Bruto, mientras que Francia «solo» ha perdido un 13%.

Todo ello hace que el ejecutivo de Boris Johnson vaya a mantener las medidas de estímulo económico más allá de lo que tenía previsto, como una manera de insuflar oxígeno a un tejido productivo maltrecho.

Un hundimiento progresivo

La caída del PIB británico no ha sido «flor de un día» sino que según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), el proceso de progresiva recesión se inició en el primer trimestre del año con la caída de un 2,2% del PIB.

El momento en el cual comenzó el declive pronunciado fue a partir de abril, cuando la población británica fue objeto de confinamiento, debido a que la obtención de la inmunidad de rebaño lo único que estaba provocando es miles de muertos.

A pesar de que todos los sectores económicos sufrieron la caída de actividad, los sectores más castigados fueron restauración, hotelería, industria, transporte, construcción e industria.

Pero lo más preocupante podría venir del futuro cercano, con dos amenazas que se ciernen sobre el Reino Unido: una segunda oleada de la pandemia y el incierto futuro económico fuera de la Unión Europea.

Un BREXIT con pocas certidumbres

Las relaciones de Gran Bretaña con la Unión Europea siempre han sido tormentosas, pero a partir de la decisión de los británicos de dejar la UE, esas y las conversaciones han sido a «cara de perro».

A pesar de que finalmente se logró negociar una retirada ordenada de la Unión, la pandemia lo ha trastocado todo, tanto en lo que tiene que ver con Europa como con el Reino Unido.

En situaciones de crisis como la actual, con una crisis sanitaria que ha devenido en crisis económica, todos los países se repliegan a sus fronteras nacionales buscando soluciones individuales que solo pueden pasar por lo colectivo.

Alto déficit público

A pesar de que las administraciones tories por lo general son proclives a no gastar más de lo que se ingresa, a pesar de eso, el Reino Unido lleva años incurriendo en altos déficits públicos.

El gobierno británico es consciente de que el futuro más próximo depara aumento de los niveles de desempleo y a pesar de ello se niega a prorrogar los ERTE más allá del mes de octubre.

Lo que Boris Johnson preveía – nos referimos al BREXIT – como una nueva era caracterizada por el desarrollo económico sin los lastres de las legislaciones comunitarias, ha devenido en un auténtico desastre.

El país que comandase Winston Churchill se había embarcado además en un ambicioso programa de inversiones públicas que «tirara» de la economía, una vez abandonadas las exigentes regulaciones de la UE.

A pesar del negro panorama, el gobierno ha declarado que no es momento de volver a las políticas de austeridad, máxime cuando el propio FMI ha invitado a los gobiernos a que gasten «a manos llenas».

Cifras de desempleo preocupantes

Solo en el segundo trimestre del año han perdido su empleo 220.000 británicos lo que pone la tasa de paro en el 3,9%.

A pesar de que, en otras latitudes, caso de España, esos niveles de desempleo se calificarían como ridículos, la realidad es que para un país que ha gozado durante décadas de pleno empleo, esas cifras son preocupantes.

Y el descalabro en el empleo no ha sido mayor debido a que el gobierno que dirige Jonhson, como otros gobiernos europeos, ha recurrido a «artificios» como es el caso de los expedientes de regulación de empleo temporal.

La mayoría de los analistas económicos del Reino Unido están temerosos que un aumento de desempleo pueda llevar al traste la recuperación económica que ha diseñado Rishi Sunak.

Máxime cuando, ya no contando con el respaldo de la Unión Europeo, van a tener que ser los propios británicos los que financien, en solitario, su plan de recuperación económica.

Reino Unido no puede contar con las fabulosas cantidades de dinero que está movilizando la Unión Europea para su propio rescate, que, en el caso de nuestro país, entre subsidios y préstamos, alcanzará los 40.000 millones de euros.

Fuente – EL PAÍS

Imagen – Olga Berrios / UK in Japan / Larry Koester / candi / John Worth / Abi Begum / Bytemarks

El Banco de España empeora su predicción

Después de haber realizado unas proyecciones económicas todo menos halagüeñas, ahora la entidad emisora «da una vuelta de tuerca» y empeora las previsiones, con un decrecimiento del PIB del 15,1% y una tasa de paro del 18,1%

La entidad emisora ha hecho buenas las catastróficas previsiones que lanzó hace unas semanas: si en el peor de los escenarios auguraba una caída del PIB de algo más del 13%, ahora las nuevas previsiones hablan de que podría llegar hasta el 15,1% en el 2020.

Eso iría acompañado con un desempleo del 18,1%, que llegaría al 18,4% en el 2021, magnitud que solo se atemperaría – un 17,1% – en el 2022.

Tormenta perfecta

Es el escenario que maneja el Servicio de Estudios del Banco de España, que ha realizado una revisión de sus nada halagüeñas previsiones económicas, revisando la proyección para la peor de las previsiones.

En la más favorable de las situaciones el PIB caería «solo» un 9% en caso de una recuperación que no se dilate en el tiempo, en el escenario intermedio la depresión de la riqueza nacional que se genera en un año sería del 11,6%.

En la situación más catastrófica, como ya hemos señalado, el hundimiento del PIB sería del 15,1% en el 2020, tal como ha referido la Dirección de Economía y Estadística de la entidad emisora.

Recuperación temprana

Es aquella en la cual, evalúa el Banco de España, la retracción del PIB sería de un 9% en el 2020, aunque se produciría una recuperación del 7,7% en el 2021, y al año siguiente el Producto Interior Bruto crecería un 2,4%.

La recuperación económica sería por tanto gradual y no adquiriría una fisonomía de V asimétrica, esto es, una recuperación económica relativamente rápida, aunque la caída no sería evitable.

Además, el crecimiento se vería lastrado por las semanas del «cerrojazo», que han hecho caer la actividad económica a mínimos históricos, salvo lo que se ha considerado sectores estratégicos, que han seguido trabajando con normalidad.

Recuperación gradual

En ese escenario, la recuperación sería más lenta, adquiriendo la fisonomía de una L, esto es a un periodo de depresión le seguiría una recuperación gradual, pero mucho más lenta de lo que sería deseable.

En esa hipótesis la caída del PIB sería del 11,6%, con sectores económicos que tardarían un tiempo, seguramente todo el 2020, en recuperarse y con un desempleo abundante, que solo sería paliado, en parte, por el ingreso mínimo vital.

Escenario de «shock»

Sería la peor de las situaciones posibles, y en ese escenario de «tormenta perfecta», como ya hemos indicado anteriormente, y en el peor de los escenarios, el PIB caería un 15,1%, con unas previsiones de desempleo que superarían el 18%.

Inclusive desde el Servicio de Estudios del Banco de España se considera que no sería descartable una sucesión de «shocks» negativos que incluso podrían hacer decaer más el PIB, se considera que la situación más plausible es la caída del PIB de alrededor de un 9%.

Esos peores escenarios, más allá de una depresión del PIB del 15,1%, estarían determinados por una peor evolución epidemiológica de la que se estima que podía suceder; estamos  hablando de un nuevo brote incontrolado de covid-19.

En esa situación, serían necesarios nuevos confinamientos, de manera que eso afectaría de manera importante nuevamente la capacidad productiva del país, de modo que la capacidad para la creación de riqueza se vería afectada de una manera importante.

En ese peor de los escenarios posibles, en el 2021 la economía española crecería un 6,9% y en el 2002 el PIB se incrementaría un 4%, de manera que el crecimiento todavía es posible a pesar de esa situación.

Cierre de empresas con contagio al sistema financiero

Continuando con las posibilidades de evolución del peor escenario posible, recordemos que hablamos de una caída del PIB del 15,1% con unas tasas de desempleo de 18,1%, el cierre de empresas sería similar a la caída de un castillo de naipes.

El cierre de muchas empresas contagiaría al sistema financiero, ya que aumentaría la morosidad crediticia, y se produciría una destrucción del stock de capital, lo que precipitaría un proceso de histéresis del mercado de trabajo.

Cuando hablamos de histéresis estamos hablando de un desempleo de larga duración que se mantendría a pesar de que se produjese la recuperación económica en los años 2021 y 2022.

Un segundo trimestre de pesadilla

Es una de las estimaciones que da por ciertas el Banco de España, y es una fuerte depresión del PIB en el segundo trimestre de este año 2020.

La entidad emisora evalúa la posibilidad de que esta caída del PIB se encuentre entre el 16% y el 21,8%, sobre todo debido al efecto que ha tenido el «cerrojazo» que decretó el gobierno, nos estamos refiriendo al confinamiento.

El efecto del «cerrojazo» va a tener mucha más incidencia en le segundo trimestre que en el primero, que «solo» ha sido de un 5,3%.

A pesar de tan pesimistas previsiones, todo parece indicar, al menos para el Servicio de Estudios de Banco de España, que en el tercer trimestre del año se hará efectiva la recuperación, con un crecimiento económico entre el 16% y el 19,3%.

El cuarto trimestre también será de recuperación, aunque menor que en el tercero, estimando el banco del que es gobernador Pablo Hernández de Cos que se producirá un crecimiento del Producto Interior Bruto de entre el 3% y el 6,3%.

El empleo también se resentirá

Es otro de los indicadores que decaerá, producto de la menor actividad económica, con una caída del 10% en lo que respecta a las horas trabajadas, aunque se espera que se produzca una recuperación dependiendo de los escenarios de recuperación económica.

Indudablemente una menor actividad laboral traerá aparejada la subida del desempleo, que se estima que este año 2020 suba al 18,1% e incluso escale tres décimas más el próximo año.

Solo es espera que el desempleo decrezca en el año 2022, cuando bajaría hasta el 17,1%, iniciando la senda de la recuperación, que estará en relación directa con el incremento de la actividad económica.

Van a ser los expedientes de regulación de empleo temporal, que permitirá que muchos trabajadores vuelvan a la actividad laboral, los que va a permitir que el desempleo no escale hasta magnitudes difícilmente soportables.

Fuente – el diario

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Pesimismo económico

Las últimas previsiones económicas del Banco de España, poniéndose en lo peor, plantean escenarios inquietantes: un confinamiento de tres meses y una caída del PIB del 13%, con la deuda pública escalando hasta el 114% del Producto Interior Bruto

Las últimas previsiones que ha hecho el Banco de España reflejan un descalabro económico en nuestro país con una caída del PIB del 13% en este año 2020 y aleja la posibilidad de una recuperación en forma de V.

Las estimaciones de la entidad emisora son que a día de hoy el PIB ya ha retrocedido un 9%, en solo tres meses de pandemia, y se espera que hasta fin de año el Producto Interior Bruto caiga un 4% más.

Informes del BDE

La previsión proviene de los informes que elabora el banco del cual es gobernador Pablo Hernández de Cos y como vemos no augura un «buen pronóstico» para la salida de la crisis económica que seguirá a la pandemia.

Además, pone números al descalabro en solo tres meses, que ha supuesto un retroceso en la riqueza nacional del 4,7%; y para terminar el año con una contracción entre el 6,6% y el 13,6%, en un descalabro económico de enorme magnitud.

Por otro lado, el BDE también estima que el crecimiento económico que se produzca en el 2021 no será suficiente como para lograr una recuperación en forma de V, que sería lo deseable, es decir, una caída «a plomo» seguida de una recuperación fulgurante.

Mucho peor que crisis anteriores

Lo que parece indicar todas las previsiones es que estamos ante la «madre de todas las crisis» y que sus efectos perniciosos serán mucho peores que las del año 1993 y la crisis financiera del 2008.

Hay que recodar, que en la última crisis se perdió «solo» nueve puntos de PIB entre el 2008 y 2015 y todos recordamos los dañinos efectos sociales y sobre el empleo que provocó, algunos de los cuales la sociedad española todavía no ha logrado recuperarse.

No habrá recuperación en forma de V

Al menos esas son las previsiones del Servicio de Estudios del Banco de España, que alejan la posibilidad de que se produzca la tan ansiada recuperación en forma de V, esto es, un proceso de recuperación fulgurante después del parón económico que está suponiendo esta crisis.

Y una de las derivadas de una lenta recuperación, quizás la más peligrosa, la vamos a vivir como otra pandemia, la del desempleo, con unas previsiones de que entre el 18,3% y el 21,7% de la población activa acabe en el «paro».

Y eso sin contar en esos porcentajes la población activa que en estos momentos está sometida a Expedientes de Regulación del Empleo Temporal, que nadie garantiza que acaben engrosando las filas del desempleo.

Los efectos de la pandemia en la deuda pública española también van a ser de «traca»: la misma escalará en este 2020 hasta el 114% del PIB, con un déficit público que podría llegar al 11% del Producto Interior Bruto.

Los países europeos no van a estar mejor

En el país vecino allende de los Pirineos, el Banco de Francia evalúa que la economía gala retrocederá un 6% en este 2020, y en los Apeninos la situación no es mejor, ya que la realidad económica italiana es que en el segundo trimestre del año haya perdido un 5% de su Producto Interior Bruto.

Todos los bancos centrales europeos se están dando cuenta de que el desastre económico actual es de una magnitud que hay que retroceder a la II Guerra Mundial para encontrarse con unas previsiones de erial económico como las actuales.

Quizás la principal incertidumbre económica proviene de que a ciencia cierta nadie sabe cómo va a evolucionar la crisis sanitaria ni que medidas hay que implementar, hasta ahora todo son tanteos, para evitar nuevas «oleadas» del covid-19.

Previsiones por dos vías y tres escenarios

Para elaborar la previsión el Banco de España se ha utilizado dos metodologías: por un lado, sea llevado a cabo una estimación sectorial en el cual se ha registrado la depresión de la actividad «rama por rama».

La otra metodología para intentar determinar cuál puede ser la caída del PIB se ha hecho proyectando «escenarios», en concreto tres.

En el primero de ellos, se produciría un confinamiento de 8 semanas y la normalización económica completa se produciría en poco tiempo, con una caída de PIB del 6,6%, siendo esta la menos mala de las situaciones que se podrían llegar a dar.

El segundo escenario, algo más catastrófico, conllevaría un confinamiento también de ocho semanas, pero con un desconfinamiento más progresivo, con un hundimiento del PIB del 8,7% y tiene más visos de realidad que el primero, con empresas que no sobrevivirían.

El tercero, que seria un Chernóbil económico y social lleva el enclaustramiento hasta las 12 semanas, tres meses, con una salida lenta de la crisis y sin que a fin de año se pudiese recuperar la normalidad económica.

La recesión económica haría caer el PIB un 13,6% y también se produciría una complicación de la crisis sanitaria, con sucesivos procesos de confinamiento para intentar dominar a la pandemia.

Prima de riesgo

Que se podría convertir en una crisis sobre otra crisis, en caso de los que los mercados internacionales volvieran a provocar una crisis de deuda soberana, como la que se vivió en el 2012.

Una crisis de deuda soberana es cuando se empieza a poner en duda que un estado pueda devolver la deuda pública que tiene pendiente, por lo que casi automáticamente sube su prima de riesgo, esto es, el precio que se le «cobra» por el dinero que se le presta.

En aquella época varios países europeos, España e Italia, por la subida de sus primas de riesgo, estuvieron a punto de no poder financiarse en los mercados internacionales y estuvo comprometido incluso el futuro del euro.

Afortunadamente en aquel momento, fueron providenciales las palabras del que era el presidente del BCE, Mario Draghi, cuando dijo que haría todo lo que fuese necesario para «salvar» al euro.

Fuente – EL PAÍS / Banco de España en Wikipedia / Actualidad en EL PAÍS

Imagen – Deborah / Jorge Franganillo / the nails / Geoffrey Chandler / EU2017EE Estonian Presidency / Ana Karenina / yoppy

España volverá a incurrir en déficit

Las previsiones del FMI inducen a pensar que España incurrirá en un abultado déficit, que podría llegar al 9,5%; y otras magnitudes también dan vértigo: la deuda pública superará el 113%. Pero el único consuelo es que el resto de los países europeos de nuestro entorno van a estar en una situación similar

Y las cifras van a ser de vértigo, ya que el Fondo Monetario Internacional evalúa que el déficit de España llegará en el 2020 al 9,5% y la deuda pública superará el 113% también para este año.

Se trata, producto de la crisis sanitaria y económica que está provocando el coronavirus, del mismo déficit en el que incurrió el estado a comienzos de la crisis financiera del 2010, con una deuda pública situada en el 113% del PIB.

El estado español solo ha tenido una deuda pública de semejante magnitud después del desastre político y económico que se produjo tras la pérdida de las colonias y la Guerra de Cuba.

Previsiones catastróficas del Fondo Monetario Internacional

El panorama económico «pinta» muy negro, y no solo para España, aunque ciñéndonos a los augurios para el solar patrio, la institución que preside Christine Lagarde piensa que España se dejará un 8% de su PIB y la deuda pública subirá por encima del 100%.

Las cifras de ocupación no van a ser mejores, previendo que el paro «escalará» este año hasta 20,8% de la población activa, y como ya tenemos aprendido bajar esa cifra hasta magnitudes «aceptables» puede costar más de un lustro.

La realidad es que de desastre económico que va a vivir España no se diferencia mucho del que van a tener que padecer los países europeos de nuestro entorno, como es el caso de Reino Unido que se va a «dejar» más de 30% de su PIB en el tercer trimestre.

Los países de los cinco continentes se están teniendo que «comer» sus presupuestos en aumentar el gasto sanitario, ante una pandemia que no se recordaba tan fuerte desde que hace un siglo apareciese la «gripe española».

Guerra de Cuba

Hay que retrotraerse hasta Tratado de Paris del 1898, que dio cerrojazo a la Guerra de Cuba que enfrentó a España y a Estados Unidos, para encontrar unos niveles tan altos de endeudamiento público.

El problema en aquella ocasión fue que la deuda que había generado Cuba, por Mor del entendimiento con Estados Unidos, fue asumida con España, por lo que la misma «escaló» hasta el 123,6% del PIB.

Inclusive la guerra Civil Española no logró que se produjese un descalabro económico de semejante magnitud, aunque muchos economistas acusaron al Régimen de «maquillar» los datos para dar una mejor imagen: al final del conflicto la deuda pública suponía el 60% del PIB.

Se puede parecer a la crisis de 1993

La evolución de la economía y la ocupación pudiera tener un antecedente no muy remoto en la crisis económica que vivimos en España en el año 1993, producto de la «resaca» de las Olimpiadas de 1992.

En aquella ocasión sufrimos un «paro» del 24% y la deuda pública llego al 65,4% del Producto Interior Bruto, cifras que se superaron en el 2010, cuando el endeudamiento público se situó en el 100,7%.

Aunque nadie está preparado como para tener una deuda pública de 113%, la realidad es que una buena situación económica, como estuvimos en 2019 con aceptables tasas de crecimiento, los bonos españoles supusieron el 95% del PIB.

El «primo de Zumosol»

Ante esta situación la única puede poner orden en este Sin Dios económico es la Unión Europea, y parece que se va a aplicar a ello, después de que se hayan vencido las reticencias de los países de Centroeuropa, con Holanda y Alemania a la cabeza.

El MEDE, el mecanismo de rescate financiero europeo, se ha comprometido a invertir 560.000 millones de euros en lograr la recuperación económica de los 27 países que conforman la Unión.

A pesar del Mecanismo de Rescate Europeo ha «movilizado» más de medio billón de euros, eso no implica que se hayan relajado los controles fiscales de Bruselas a los países que conforman la Unión Europea.

Son muchos los que superan el «techo» de déficit

Pero la situación que vive España, con el déficit disparado, es algo que se está convirtiendo, con esta crisis sanitaria y económica, entre el común de los países europeos, inclusive entre aquellos que se precian de disciplina fiscal.

En el conjunto de la zona euro, el déficit «escalará» este año al 7,5% y si analizamos país por país, Alemania, la «locomotora económica» europea llegará este año al 5,5%, y el déficit italiano se «disparará» hasta el 8,1%.

En el caso de Francia superará el 9%, sin llegar a las cifras de Reino Unido, que superará el 15%, pero a mucha distancia de otras latitudes: en China el déficit llegará al 11,2% y en Estados Unidos el gasto demás será del 15,4%.

Alerta en el Fondo Monetario Internacional

La organización de la cual es directora gerente Kristalina Gueorguieva está preocupada porque el FMI se malicia que los déficits fiscales se intensificarán en las economías avanzadas.

Pero las malas noticias también van por barrios: mientras tanto las economías emergentes van a sufrir, sobre todo, en lo que respecta a las materias primas que exportan que al menos en estos momentos están en «caída libre».

Según la organización que preside Christine Lagarde, a día de hoy la deuda, la pública, supone el 96,4 del PIB mundial, y si sumamos a ella la deuda privada, nos vamos al 226% del PIB que se genera en el Mundo.

En lo que respecta a la deuda pública de las economías avanzadas, se ha estabilizado entorno al 100% de su PIB, teniendo en cuenta que, en el año 2007, suponía solo el 74% del PIB de cada uno de los PIB que generaba cada país de ese grupo.

Tal como refiere el FMI, el «talón de Aquiles» de excesivo endeudamiento es que impide a los estados desarrollar políticas anticíclicas, esto es, y dicho de un modo coloquial, guardar en periodos de «vacas gordas» para poder gastar en periodos de «vacas flacas».

Fuente – el diario / Fondo Monetario Internacional en Wikipedia

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